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viernes, 3 de julio de 2015

SGM: Un bunker oculto de la Armada Imperial Japonesa



Bunker secreto de la marina de guerra de Japón da visión de los últimos días de la Segunda Guerra Mundial
Por Associated Press - The New York Post

YOKOHAMA, Japón - en una colina con vistas a un campo de atletismo, donde los estudiantes de secundaria juegan voleibol, una entrada discreta lleva por un polvoriento terreno resbaladizo - y aparentemente atrás en el tiempo - a la sede de la Armada Imperial secreto de Japón en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial.
Aquí, los líderes de la marina de guerra de Japón hicieron planes para las batallas más feroces, incluidos los del Golfo de Leyte, Iwo Jima y Okinawa desde finales de 1944 hasta el final de la guerra en agosto de 1945. Ellos sabían cuando pilotos kamikaze se estrelló a la muerte cuando las señales de sus aviones se detuvieron. Lloraron cuando monitoreados cables de los oficiales a bordo del acorazado Yamato famoso, ya que fue objeto de un intenso fuego de Estados Unidos y se hundió en el sur de Japón.
Modal de disparo
Periodistas pie cerca del edificio de Keio Senior High School, que fue una vez parcialmente utilizado por la Armada Imperial de Japón, en Yokohama.
Foto: AP
Hoy en día, los túneles de hormigón, áridos sientan en silencio debajo de una escuela secundaria y el campus universitario, en gran parte intacta y desconocido, de vez en cuando la visita de visitas guiadas para los alumnos. La escuela les abrió a los medios de comunicación por primera vez esta semana para concienciar a la población del lugar y la historia trágica que representa, en el año 70 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial.
Modal de disparo
Takeshi Akuzawa, subdirector de Keio Senior High School, lleva un recorrido por los túneles subterráneos utilizados por la Armada Imperial.
Foto: AP
"Es una herencia negativa que los humanos hizo. Es el legado de los perpetradores ", dijo Takeshi Akuzawa, subdirector de Keio Senior High School, quien acompañó la gira de medios el martes. "Imagínense la enorme cantidad de gente que tuvo que morir en el último año de la guerra debido a sus operaciones."
Los túneles en forma de U invertida son un recordatorio silencioso de un momento en que se enviaron los estudiantes y muchos otros a la guerra, muchos a la muerte, a las órdenes que emanaban de este bunker bajo una escuela.
Los expertos dicen que el significado de dicha guerra sigue va en aumento, sobre todo en aquella época se desvanece de la memoria, y en medio de una resistencia creciente entre algunos japoneses que mirar el lado negativo de la historia.
Una de las mejores universidades japonesas, Keio, arrendó el sitio para la Armada en 1944 en virtud de una orden del Ministerio de Educación, después de que se redactaron y enviaron al campo de batalla a miles de maestros, el personal y los estudiantes, dejando el campus prácticamente vacío. En la tierra, la armada mandó de un dormitorio, corriendo al centro de mando subterráneo siempre que los Estados Unidos B-29 bombarderos volaron sobre.
Campus de Hiyoshi de Keio, al sur de Tokio, en Yokohama, se eligió al parecer debido a su relativa proximidad a la base naval de Yokosuka tanto y cuartel general en Tokio. El campus colina también era adecuado para una instalación subterránea.
La construcción de los túneles subterráneos comenzó en julio de 1944, la movilización de tropas y trabajadores forzados coreanos. Un espacio para el comandante en jefe Adm. Soemu Toyota y departamentos clave estaban en marcha y funcionando en pocos meses.


Universidad de Keio abrió los túneles a los medios de comunicación por primera vez para dar a conocer el sitio y la historia trágica que representa.
AP

Sólo en la habitación del jefe del comandante, el cemento en las paredes se suavizó, el suelo estaba cubierto de tatami y había una puerta. Se subió arriba y hacia abajo 126 escaleras entre los dos centros de comando - por encima y por debajo del suelo. Su habitación estaba un poco elevado para que el suelo se quedó seco, y había incluso un inodoro.
El centro de mando del túnel también tenía los conductos de ventilación, una sala de baterías, el almacenamiento de alimentos con amplio stock de sake, además de descifrar y departamentos de cable y comunicaciones. Las marcas en el techo permanecen desde donde las luces del techo colgaban.
Las condiciones para las que llevan la guerra en contraste con los de la gente común, que se escondieron en pequeños refugios de barro como bombas incendiarias llovieron del cielo, dijo Akuzawa.
Hisanao Oshima, que estaba allí de febrero a mayo de 1945, como parte de un código Morse monitoreo tripulación comunicaciones, todavía no puede olvidar los momentos cuando perdió las señales de los combatientes del kamikaze. "El sonido se detiene, y eso significa que se estrelló. No puedo conseguir que fuera de mi cabeza ", dijo en una entrevista con la cadena pública NHK.
Este sitio debe ser preservado ", por lo que podemos decir que es la prueba de por qué no debemos hacer la guerra nunca más", dijo Oshima.
Japón también construyó la sede de metro Matsushiro Imperial en el centro de Japón por el entonces emperador Hirohito y el Ejército Imperial y funcionarios clave del gobierno, mientras se preparaban para una posible guerra terrestre con los estadounidenses, a pesar de que uno nunca se utilizó.
Permanece aún existen cientos de hangares, túneles y otros en tiempos de guerra en Japón, pero muchos han sido abandonados como el interés ha decaído. Un sentimiento creciente entre algunos conservadores favorece la eliminación de dichos restos, si se les ve que retrata la historia negativa.
Las secciones de los túneles de la marina en Keio fueron dañados en un proyecto de desarrollo hace unos años, lo que llevó a expertos y voluntarios para pedir más apoyo de la ciudad para preservar el sitio.
Akuzawa dijo que lo que le pareció más como maestro fue el hecho de que la universidad fue utilizado como un centro de mando guerra para enviar a los estudiantes al campo de batalla. A la Universidad de Keio gradúan a sí mismo, que no sabía acerca de los túneles hasta que comenzó a enseñar en la escuela secundaria.
"Me siento conmovido emocionalmente cuando pienso en aquellos estudiantes enviados a la guerra eran igual que estos muchachos", dijo.

lunes, 26 de enero de 2015

España: Recuperando un bosque arrasado por la Armada Invencible

Repoblando el bosque arrasado por la Armada española
ARACELI ACOSTA / MADRID
ABC
Un proyecto de restauración en la montaña pasiega intenta revertir la intensa deforestación sufrida hace tres siglos
Repoblando el bosque arrasado por la Armada española

Se estima que en la montaña pasiega se talaron 10 millones de árboles

El tapiz verde que cubre la montaña pasiega no puede esconder las señales de la brutal deforestación que se produjo en esta zona y en otras de España entre los siglos XVI y XVIII. La Real Armada fue aquí el mayor agente transformador del paisaje original dejando la tierra desnuda, sobre la que aún hoy puede adivinarse el camino que seguían los árboles talados, montaña abajo por el llamado Resbaladero de Troncos hasta llegar al río, y una cabaña de piedra, la Casa del Rey, que servía de puesto de operaciones para controlar el transporte de la madera. Su misión no era baladí, puesto que de aquí salieron los árboles con los que se construirían navíos, galeones y también armamento para la Armada española, un verdadero “bosque flotante”.

En total, en la montaña pasiega se estima que se talaron 10 millones de árboles. La extracción de madera fue destinada a los Reales Astilleros de Guarnizo y a los hornos de las Reales Fábricas de Liérganes y La Cavada, dedicadas a la fabricación de piezas de artillería y munición. La producción de un cañon de dos toneladas consumía la madera de 2,5 hectáreas de bosque, explica Carlos Sánchez, presidente de la Fundación Naturaleza y Hombre. Solo entre 1720 y 1770, en Guarnizo se construyeron 15 paquebotes, 36 navíos, 23 fragatas, 3.000 cañones y 3 galeones, arrasando 50.000 hectáreas de bosque.

Una deforestación que luego se perpetuó con la explotación ganadera y la práctica transmitida de generación en generación de hacer quemas controladas en la creencia de que así se renuevan los pastos, aunque lo que han hecho es impedir la regeneración natural de estos terrenos. Desde 1999, la Fundación Hombre y Naturaleza trabaja para revertir este proceso, un proyecto en el que ahora cuenta con la ayuda de la Fundación Banco Santander, y en este tiempo llevan plantados con éxito unos 80.000 árboles. Se trata de plantaciones de especies autóctonas, como el haya, el roble, el fresno, el avellano, los serbales y el abedul.

El área de trabajo se extiende sobre unas 50.000 hectáreas de Cantabria y Castilla y León, que conforman la montaña cantábrico-burgalesa, concretamente en el norte burgalés -Espinosa de los Monteros y las Merindades- y en el sureste de Cantabria, en las zonas altas de los ríos Pas, Asón y Miera. El pueblo pasiego ha mantenido hasta hoy un modo de vida original, seminómada, basado en la ganadería trashumante y sustentado sobre el prado cercado y la cabaña pasiega.

Recuperar razas autóctonas

Y por eso, este proyecto de reforestación lleva asociado un modelo de gestión silvopastoral. Como cuenta Sánchez, cuando se iniciaron los trabajos de restauración “nos dimos cuenta de que las fincas que los pasiegos trabajaban no se quemaban”, por eso es importante mantener los prados y la ganadería. En este sentido, una de las claves del proyecto es la recuperación de variedades locales de ganado doméstico: la oveja lacha carranzana, la vaca roja pasiega (vaca lechera rústica en peligro de extinción, en cuya leche está el secreto de los sobaos pasiegos), el caballo losino -también en peligro de extinción- y el burro.

Por tanto, como explica Borja Baselga, director de la Fundación Banco Santander, este proyecto, “además de poner su atención en los bosques, se ocupa de la actividad agropecuaria pasiega y de especies en peligro de extinción que han ayudado al hombre durante siglos”. Y lo continuán haciendo, ya que este ganado autóctono se está convirtiendo en un aliado para la regeneración.

Recuperar «la muda»

Así, se ha podido recuperar la transterminancia pasiega del ganado, la llamada “muda”, para que el ganado aproveche los pastos en las zonas altas en verano y en las zonas bajas en invierno. Con esto, además de suponer un ahorro para el ganadero -al que costaba unos 6.000 euros al año mantener el ganado en las cabañas en época de nieves- es un beneficio para el ecosistema, pues el ganado en su camino traslada los nutrientes de las zonas bajas del valle a las zonas altas en un trasiego cíclico que dura todo el año. Asimismo, el proyecto ha conseguido la certificación oficial para la producción ecológica de corderos y terneros.

“Esto es solo un granito de arena -explica Carlos Sánchez, puesto que esto es un proyecto a largo plazo, pero es el primer paso para revertir el proceso y que la montaña pasiega recupere su esplendor forestal y su capacidad de retención de ag

sábado, 13 de septiembre de 2014

El trayecto y las pérdidas de la Armada Invencible y la búsqueda de sus restos

Las pérdidas de la Armada Invencible
Con las excavaciones arqueológicas del galeón San Marcos ya son nueve los barcos de la Armada Invencible estudiados en las costas de Irlanda y Escocia.


domingo, 31 de agosto de 2014

Prat: Un alcahuete convertido en héroe

Arturo Prat, agente secreto en Buenos Aires

En medio de las tensiones bélicas surgidas entre Chile y Argentina en 1878 sobre la posesión de la Patagonia, surge la figura de Arturo Prat: un joven capitán de fragata que es enviado a Buenos Aires y Montevideo a realizar labores de espionaje.


¿Cuál fue la verdadera participación del posterior héroe en este episodio en que el peligro de un enfrentamiento era inminente?


Esta, es una de las interrogantes que se responden en un trabajo de investigación de 2 historiadores, y que se plasma en el libro “Prat, agente secreto en Buenos Aires”.

Por primera vez dos historiadores, uno chileno y otro argentino, se unen para dilucidar un momento de gran tensión en la historia de estos dos países… la guerra que estuvo a punto de estallar por la posesión de la Patagonia.


El historiador argentino, y uno de los autores de “Prat: agente secreto en Buenos Aires”, Diego Lascano, explicó cuál era el panorama político que estaban viviendo los dos países.

Fue a fines de 1878 cuando el Gobierno chileno, a cargo del Presidente Aníbal Pinto, designó a Arturo Prat para viajar de agente encubierto e investigar las instalaciones militares y los buques de guerra en Buenos Aires.

Ocultando su condición de marino, Prat viaja al otro lado de la cordillera donde prepara sus incursiones y se entrevista con personajes de la elite, para obtener información sobre las intenciones argentinas.

Lascano destacó que Prat era la persona ideal para enviar a Buenos Aires, ya que era un joven capitán de fragata con una trayectoria intachable, abogado, con mucho criterio, conocimiento geopolítico, con claridad y máxima discreción.

Tres meses desempeñó su difícil y arriesgada misión, entregando informes regulares a las autoridades chilenas sobre movimiento de buques, percepción de la ciudadanía argentina, posición de los altos funcionarios, de la prensa y de los organismos influyentes, en circunstancias que las respectivas flotas, compuestas de unas pocas naves, se movilizaban hacia la zona sur.

Arturo Prat, un capitán de fragata reputado dentro de la Armada, que ostentaba además su título de abogado y una personalidad bastante responsable y moderada, parecía ser el hombre ideal para auscultar el panorama en la agitada Buenos Aires.

Agente secreto, pero no espía, pues viajó con su nombre sin ocultar su nacionalidad, pero sin revelar que era oficial de marina, presentándose como abogado. Y además se dedicó a un trabajo de inteligencia y de análisis, sin utilizar ningún medio ilícito, que es lo que hace hoy cualquier diplomático en el mundo.


IMPARCIALIDAD Y RIGOR

Algunos pueden pensar que esta misión, que concluyó sólo cinco meses antes de que diera su vida por la patria en la rada de Iquique, transformándose en el principal héroe de la Armada Nacional y venerado por todo el país, pudiera empañar su figura. Pero este trabajo, difícil y acatado con disciplina y lealtad, más bien lo engrandece.


Así lo estiman los autores del libro Prat. Agente secreto en Buenos Aires. 1878: la guerra que no fue, del periodista e investigador histórico porteño, Piero Castagneto y del investigador argentino y docente universitario, Diego Lascano.


Una feliz coincidencia reunió a estos dos investigadores para afrontar un trabajo conjunto, que ha garantizado la más absoluta imparcialidad y el rigor histórico de los hechos, a través de cartas documentos, libros, trabajos y de la prensa de la época.


TACTO, CRITERIO Y RESERVA

¿Por qué este capitán de fragata recibe este difícil encargo del propio Presidente de la República? Al decir de un autor, citado en el libro, Canis Venatici, porque demostraba “poseer tres cualidades difíciles de hallar simultáneamente en una persona: tacto, criterio y reserva”.

En las instrucciones recibidas de parte del ministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Fierro, se le indica que su presencia será Montevideo “mas podrá trasladarse a Buenos Aires por el tiempo y las ocasiones que su presencia sea allá necesaria para el cumplimiento de la misión que se encomiende”.

Don Arturo se embarca en este puerto en el vapor inglés “Valparaíso”, que recala en Montevideo el 18 de noviembre.

Desembarcó como un civil. Nadie sospechó que era oficial de la Armada de Chile, ni menos que era agente secreto. Seis meses antes de morir en la Guerra del Pacífico, filtró los secretos argentinos para evitar una guerra en la Patagonia y propuso a La Moneda destituir a los cónsules en Montevideo y Buenos Aires. Un libro reciente profundiza en uno de los capítulos más desconocidos de la vida de Prat.

Cuando Arturo Prat Chacón llegó a Buenos Aires por primera vez, no lo hizo en calidad de marino. No llevaba el uniforme y nadie le rindió honores. El 28 de noviembre de 1878, quien al año siguiente se convertiría en “el héroe de Iquique” pisó suelo argentino con una sola misión: espiar los movimientos militares de Argentina.

Su primer informe lo remite el 25 de noviembre. Puntualiza en parte que “aquí (en Montevideo), lo mismo que en la República Argentina, nadie duda que ella vendrá (la guerra), no sólo como una medida necesaria de política interna, sino, también, como único medio, a falta de títulos, de enseñorearse de ese desierto llamado la Patagonia, que con sus depósitos de guano y salitre, a que dan quizás desmesurada importancia, tienta la codicia de los argentinos”.

IMPORTANTES ANTECEDENTES

El 28 de noviembre, Prat emprende su primera visita a Buenos Aires. Instalado en el Hotel de la Paz, toma un vaporcito para visitar el monitor argentino “Los Andes”.

Los autores reflexionan: “Una vez a bordo, conversa incluso con algunos de sus oficiales, llevando adelante una maniobra riesgosa, sobre todo, si no oculta su condición de chileno. Por otra parte, que un buque de guerra argentino se encuentre abierto a las visitas civiles en un momento de tensión con un país vecino, trasluce cierta ingenuidad, propia de una época en la que aún no existen sistemas de espionaje elaborados. Candor al que, por cierto, Chile tampoco está ajeno”.

Posteriormente visitará el monitor “El Plata”, y en un informe al almirante Williams Rebolledo le proporciona interesantes detalles de las características de este buque, que es ampliado con un segundo informe dirigido al ministro de Relaciones Exteriores.

En esa carta, entrega antecedentes sobre el Ejército argentino, con 7 mil hombres de línea, poder de fuego, mandos y conocimiento del terreno.

EL PACTO FIERRO SARRATEA

El pacto de paz firmado en Santiago el 6 de diciembre de 1878, entre el ministro de Relaciones Exteriores chileno Alejandro Fierro y el representante argentino ante La Moneda Mariano Sarratea, fue muy bien recibido en la nación vecina. En el libro se cita parte del comentario del influyente diario “La Nación”, alegrándose anticipadamente por la futura libre navegación del Estrecho de Magallanes y asegurando que en “en lo sucesivo Chile no enviará ningún buque de guerra a las costas del Atlántico, y la República Argentina, por su parte, no lo hará en aguas del estrecho”.

Prat, entre tanto, desconfiaba de las buenas intenciones trasandinas, pensando que sólo se trataba de ganar tiempo. La prensa chilena en general rechaza el acuerdo. El Mercurio de Valparaíso condena el pacto por ser “una humillación para el país”.

Entre tanto, los buques argentinos se mantenían a la entrada del patagónico Río Santa Cruz, y los chilenos en Lota, lo que significaba un peligro de ataque a Punta Arenas, que se encontraba sin defensa naval.

En el ámbito privado, Prat se muestra confiando en que en una guerra Chile sería ampliamente victorioso. Los autores sostienen que junto con el irreductible ex canciller Adolfo Ibáñez Gutiérrez, pasa a integrar las filas de la minoría de chilenos que no ve la Patagonia con indiferencia y considera que vale la pena defenderla, incluso, con las armas, siendo un costo relativamente bajo a pagar.

El Congreso chileno estaba receloso a ratificar el acuerdo, mientras se mantuviera la flota argentina en el río Santa Cruz. El Gobierno chileno decide enviar, en paralelo con los informes de Prat, al teniente coronel Diego Dublé Almeyda a la zona del río Santa Cruz.

“El Mercurio” afirma que el pacto Fierro-Sarratea debe “ser quemado, y arrojadas al viento sus cenizas” y que la escuadra chilena debe partir “para espantar esas cuatro cáscaras”.


1879, AÑO CLAVE

La crisis con Bolivia, que decidió gravar el salitre, se hacía cada vez más fuerte, por lo que el Gobierno decidió enviar al norte al acorazado “Blanco Encalada”.

En Montevideo, Arturo Prat envía su último informe el 18 de enero de 1879, y el 4 de febrero, emprende el viaje de regreso a bordo del mismo vapor “Valparaíso”. Cuando recalan en Coronel, se entera que se ha producido la toma de posesión del puerto de Antofagasta.

Ya en Valparaíso, Prat fue destinado como ayudante del Intendente de Valparaíso y comandante general de Marina Eulogio Altamirano. El 29 de marzo es enviado al norte como secretario de Rafael Sotomayor Baeza, delegado del Gobierno ante el Ejército de Chile en el Norte.

El 2 de abril Chile declara la guerra al Perú y es Prat quien notifica en tierra, sin ninguna escolta, el bloqueo del puerto de Iquique, a las autoridades peruanas. De regreso a Valparaíso, es destinado como comandante de la “Covadonga” y zarpa al norte quedando desde el 10 de mayo junto con la “Esmeralda” en el bloqueo. Al día siguiente, recibe el mando de este último buque, con el que diez días después pasará a la historia como el héroe naval más importante de Chile.

La imprecisión en los tratados de fronteras de la Patagonia que rigen en 1878 genera fuertes diferencias entre Chile y Argentina. Por lo tanto, las relaciones entre estos países ganan en tensión y desconfianza mutua día a día.

El Gobierno de Chile resuelve que es imperativo indagar en las intenciones del país fronterizo. Es entonces cuando Arturo Prat, en la plenitud de su carrera, es encomendado a una misión tan importante como desconocida hasta la actualidad: cumplir el rol de agente secreto en Buenos Aires.

El futuro héroe es por entonces un joven con la experiencia de un veterano de guerra y posee un amplio apetito intelectual. Además, cuenta con las virtudes esenciales para tan delicada tarea: buen tacto, criterio, reserva y un fuerte deseo de servir a su patria.

Es así como, ocultando su condición de marino pero no su verdadera identidad, viaja a Montevideo, donde prepara sus arriesgadas incursiones a Buenos Aires. Una vez allí, estudia las instalaciones militares e investiga sus buques de guerra y su potencial bélico. También se entrevista con encumbrados personajes de la vida social, política y militar de Argentina, a fin de obtener información estratégica para Chile.

En este libro se reúne por primera vez documentación inédita de este significativo episodio en la vida Prat. Asimismo, las citas de la prensa de la época dan testimonio del ambiente reinante en ambos países ante un posible enfrentamiento bélico. Se incluyen, además, las cartas escritas a su esposa, Carmela Carvajal de Prat, en esos días de soledad y peligro que revelan la dimensión humana y amorosa del héroe nacional.

Sin embargo, el estudio comparado de las flotas argentina y chilena y la reconstrucción hipotética de cómo se hubiera desarrollado una guerra naval entre ambos países son los que ayudan a comprender la real dimensión del cometido de Prat.

Ciento treinta años después de aquellos eventos, un historiador chileno y uno argentino se unen para dilucidar uno de los momentos de mayor tensión en la historia de estas naciones: la guerra que estuvo a punto de estallar sin que se diera el paso decisivo y fatal.

ARTURO PRAT, PERFECTAMENTE VESTIDO DE CIVIL, ERA UN AGENTE SECRETO.

Veintiún días antes de su llegada a la capital argentina, el presidente Aníbal Pinto, le había enviado un telegrama ordenándole trasladarse a la brevedad desde Valparaíso a Santiago. Así lo hizo. El gobernante lo recibió en La Moneda y Prat escuchó atentamente las instrucciones: recolectar la mayor cantidad de información sobre la marina y el ejército argentino, tal como el número de buques, tripulación y armamento militar y, al mismo tiempo, verificar si Argentina tenía propósitos hostiles hacia Chile debido a las tensiones bélicas entre ambos países por la posesión de la Patagonia.

Así, se inició uno de los pasajes más desconocidos de la vida de Prat, que ha sido documentado por historiadores como Gonzalo Vial. Los autores Piero Castagneto y Diego M. Lascano entregan detalles inéditos de este episodio en su libro Prat. Agente secreto en Buenos Aires. 1878: la guerra que no fue, de Piero Castagneto y Diego Lascano, publicado en septiembre último. Los investigadores, uno chileno y el otro argentino, analizan a través de cartas y documentos de la época la vida de Prat como “espía”.

MONTEVIDEO, CENTRO DE OPERACIONES

Tacto. Criterio. Reserva. Ésas eran las tres cualidades que poseía Prat y que pesaron a la hora de asignarle la misión. Además, influyó el hecho de que el joven fuera el primer oficial naval en obtener el título de abogado. Es así como, ocultando su condición de marino, pero no su verdadero nombre, viaja en el vapor Valparaíso a Montevideo. La ciudad sería centro de operaciones para preparar sus arriesgadas incursiones a Buenos Aires.

El 18 de noviembre llegó a alojar al Hotel Oriental de Montevideo. Sin conocer a nadie, comenzó su tarea leyendo los periódicos locales (desconocidos en Chile) para fijar los primeros “puntos de referencia” y comenzar a construir una red de contactos. Una semana más tarde envió el primer informe a sus superiores en Santiago. Aunque aún no llegaba a Buenos Aires, ya tenía una visión del ambiente que se respiraba en la capital argentina: “En cuanto a la opinión dominante en el pueblo argentino (…) parece exacto que apoyan la guerra”. Y agrega: “En la República Argentina nadie duda que ella vendrá como único medio, a falta de títulos, de enseñorearse de ese desierto llamado la Patagonia…”.

En este mismo informe es drástico respecto de los representantes diplomáticos de Chile en la región. En su última reunión en La Moneda también le habían encargado espiarlos. Prat no tuvo dudas: propuso remover a José María Castellanos, cónsul en Montevideo, por ser de nacionalidad uruguaya con relaciones familiares en Argentina, y al cónsul en Buenos Aires Mariano Baudrix, por su avanzada edad y mal estado de salud.

La soledad del marino se interrumpió cuando conoce a sus primeros contactos en Montevideo, que más tarde lo ayudaron a obtener valiosa información. Las primeras relaciones las hizo gracias a un compañero de viaje, “el súbdito británico J. Hamilton”, empleado de la casa comercial Weird, Scout & Cía. Más tarde, algunas de sus amistades fueron personalidades de importancia, como Federico Nin, jefe del Partido Blanco uruguayo, y el senador de la provincia de Buenos Aires, Gregorio Torres. También se hizo amigo de Francisco Javier Hurtado Barrios, ex empleado de la legación chilena en la capital argentina, quien fue su guía en los recorridos por la cuidad y su contacto con personajes influyentes de la política local.

ENTRADA EN BUENOS AIRES

La noche del 28 de noviembre, Prat se embarcó rumbo a Buenos Aires para realizar observaciones más cercanas de la flota argentina. Una vez instalado en el Hotel de la Paz, decidió visitar el monitor Los Andes. El buque de guerra argentino estaba abierto a las visitas civiles, por lo que Prat, incluso, conversó con algunos de sus oficiales como si fuese turista. De su primera visita a Buenos Aires, Prat dio su testimonio en un informe enviado al contraalmirante Williams Rebolledo, en el que entregó información general sobre las naves argentinas.

En su segunda carta fue más preciso sobre el poderío naval argentino. Se la escribió al ministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Fierro. Y entregó datos técnicos de las naves de guerra. Tras una larga descripción, concluye: “Estos datos, aunque deficientes, dejan ver que el poder marítimo de la República Argentina es notablemente inferior al de Chile”, afirmaba Prat. Y añadía: “En cuanto a su ejército, que alcanza a 7 mil hombres de línea, se me asegura que adolece de grandes defectos en su organización”.

El 6 de diciembre de 1878 se suscribió en Santiago el pacto Fierro-Sarratea -firmado por los ministros de Relaciones Exteriores de ambos países-, que acordó, entre otras cosas, el nombramiento de un tribunal mixto para resolver los límites pendientes. La difusión del pacto tardó en Chile y Prat se enteró estando en Montevideo. Le escribió una carta a su esposa Carmela Carvajal: “Ayer tarde circuló un boletín anunciando que la paz se había firmado (como si estuviéramos en guerra) y que la cuestión se había arreglado definitivamente, como si los Presidentes o ministros pudieran hacer algo definitivo prescindiendo del Congreso”.

EL ENCUENTRO CASUAL DE PRAT Y EL PRESIDENTE ARGENTINO

Su segundo viaje a Buenos Aires lo realizó el 23 de diciembre junto al chileno Francisco Javier Hurtado Barrios. A esas alturas ya se movía con soltura en los salones de la élite bonaerense. Incluso ocurrió un episodio inesperado. Prat se encontró con el Presidente argentino, Nicolás Avellaneda, luego de que un conocido de ambos, el senador Gregorio Torres, los presentó a la salida de la Casa Rosada. Avellaneda se comportó muy gentil con Prat.

De vuelta en Montevideo envió su último informe (el 18 de enero de 1879) al canciller Alejandro Fierro. A los ojos de Prat, un conflicto armado con Argentina era cuestión de tiempo. Pero su misión se ve bruscamente interrumpida: el 28 de enero, Prat recibió órdenes del gobierno chileno para volver al país. Cuando parecía que los conflictos con Argentina amainaban, Prat se llevó otra sorpresa. Al llegar a Lota, la primera parada de su barco, le informaron que Chile estaba en guerra contra Bolivia y Perú. Prontamente se le daría el mando de la cañonera Covadonga y de la Esmeralda. Hasta que llegó el 21 de mayo, y su nombre pasó a la historia.

Cuando el almirante peruano Miguel Grau hizo el gesto de devolver las pertenencias de Prat a su esposa, entre ellas apareció una vieja libreta que el marino llevaba en su último combate. En ella aún se conservaban anotaciones y claves de su misión como agente secreto.

DE PUÑO Y LETRA DE ARTURO PRAT

Alrededor de cinco informes envió Arturo Prat a sus superiores en Santiago dando cuenta de la situación en Argentina. En su primer informe escrito en noviembre de 1878 desde Montevideo, dice lo siguiente: “En cuanto a los hijos de este país, que en general tienen pocas afecciones por los argentinos, serán extraviados en sus juicios por la prensa que, asalariada por éstos, se limita a transcribir cuanto puede desprestigiar a nuestro país y a nuestra causa, y siempre que tocan estos puntos lo hacen en un sentido desfavorable hacia Chile”. De su primera visita a Buenos Aires, Prat da testimonio en una correspondencia al contraalmirante Williams Rebolledo: “La semana pasada estuve en Buenos Aires y visité el Plata, que se encontraba en el puerto. Siendo conocidas de Ud. y de nuestros oficiales las condiciones de esas naves, sólo agregaré que son de doble hélice…”. En el tercer informe al gobierno, Prat expresa su escepticismo respecto del Pacto Fierro-Sarratea: “Entre tanto, es un hecho que (…) las cosas permanecerán en statu quo hasta que se reúnan, creo que en mayo del año entrante, las cámaras argentinas, donde, sin ser pesimista, puede predecirse que serán rechazados los tratados”. El 18 de enero de 1879 manda el último informe al canciller Alejandro Fierro: “Si en mayo el tratado fuera rechazado por el Congreso argentino, ya tendrían estudiada la pampa y un cuerpo de ejército al pie de los Andes, ya sea dispuesto a invadir o a rechazar una invasión.”

Romeryah

sábado, 30 de agosto de 2014

La armada chilena al Beagle

La flota chilena hacia el estrecho en 1978

Zarpada de la flota chilena desde el mar de Drake. Iban armados de "poderosos" cruceros de la SGM, destructores, fragatas y de un curioso camuflaje y con un solo submarino deficiente que ya había sido detectado. La flota argentina detuvo su derrotero antes de destruir por completo a la flota chilena. Frente a un portaaviones, 3 submarinos funcionando completamente y una aviación naval completa operando embarcada y desde tierra, el destino de esta flotilla era el fondo de los canales fueguinos.




martes, 12 de agosto de 2014

GCE: Un uniforme marinero de la Armada republicana

Una reliquia de la Armada republicana
La familia Pazó de Nigrán halla escondida la marinera que vistió su padre durante la guerra civil y como prisionero del bando nacional, la única de su clase que se conserva en España

Neli Pillado - Faro de Vigo



La apasionante historia de Daniel Pazó vuelve a la actualidad con el hallazgo de una prenda única en España. Se trata de la marinera que vistió el nigranense durante la guerra civil en el bando republicano, como artillero de las baterías de costa de Almería, tras sobrevivir a la explosión del acorazado Jaime I. Sus hijos la han encontrado escondida en un armario, como el tesoro que fue para su padre, a quien el Gobierno otorgó el grado de capitán de corbeta en 1991.

Raída, descosida y vuelta a coser una y mil veces. Pero, sobre todo, vestida con pasión. La marinera de la Armada que arropó al nigranense Daniel Pazó Vila durante la etapa más trágica de su trayectoria militar al servicio de la República ha aparecido seis años después de su muerte. Es la única pieza de este tipo de uniforme de marinería de la época que se conserva en toda España, según los datos que maneja el marino mercante e investigador José Manuel Rodríguez Crespo, tras contrastarlos con expertos en la materia de toda la geografía nacional.



Aquel artillero de vocación y profesión, al que la guerra civil convirtió después en avezado marinero, la había escondido en el fondo de un armario, como si se tratase de un tesoro. "Lembro cando a vestía para enseñarlla aos amigos. Era unha reliquia para el", explica Luisa Pazó Tiedra, hija del propietario de la pieza. Fue ella quien la encontró cuando limpiaba la casa donde nació, en el barrio de A Tarela. Nada más sacarla del guardarropa, revivió emocionada lo que aquella pieza significaba para su progenitor. Era un símbolo de su servicio al Estado legítimo que el levantamiento militar dinamitó. Una bandera de sus convicciones, calladas durante los 40 años que duró la dictadura franquista, e intactas pese a las calamidades que la guerra civil y la represión le ocasionaron.

Daniel Pazó se había alistado a los 20 años, en 1934. Enseguida embarcó en el acorazado Jaime I. Cuando estalló la guerra civil, prestaba servicio como artillero apuntador a bordo del buque, cuya tripulación permaneció leal a la República.



El sabotaje que reventó el barco desde el interior el 17 de junio de 1937 lo sorprendió en las bodegas. Y logró sobrevivir al escapar casi inconsciente por una escotilla. La explosión causó importantes secuelas a su salud y destrozó su ropa. Tras recibir el alta hospitalaria en agosto, le entregaron un uniforme nuevo, precisamente el de la marinera recuperada. Y con él continuó su tarea destinado a las baterías de costa del Estado Mayor de la flotilla de Almería, donde caería prisionero.

Lo capturaron el 31 de marzo de 1939. Así lo hizo constar él mismo con un grabado artesanal en la cuchara que aún permanece atada a la casaca. El utensilio refleja sus iniciales y las fechas clave de su encierro. La de su encarcelamiento y la de su liberación, el 24 de octubre de 1940. Ni militaba en ningún partido ni había cometido ningún delito, así que el régimen lo soltó por falta de pruebas.

Solo defendía la legalidad, según explican sus hijos Gabriel, Luisa y Daniel, tres de sus cuatro hijos que han encargado a una modista otras tantas réplicas de la marinera para guardarlas en homenaje a su progenitor. Un trabajo complicado, dado que la pieza presenta bordados a mano. Además de los galones de cabo primera, grado que logró en las baterías de Almería, el brazo izquierdo conserva el emblema de la especialidad de artillería -dos cañones cruzados sobre un ancla y una corona mural de la República- en hilo de oro. En el derecho, aparece el símbolo de apuntador -un ancha con una bala cruzada- en plata.



Son distintivos que el propio Pazó mostraba orgulloso a sus allegados de forma clandestina en el galpón de su casa. "Tiña a marinera colgada dunha viga, coma se fose unha pancarta. Á nosa nai non lle gustaba vela alí porque pensaba que lle podía traer problemas", narran sus herederos.

Años después de ocultar la prenda, llegó la democracia. Y con ella, la ley de servicios prestados a la República. Daniel Pazó luchó durante casi un lustro hasta que el Gobierno le reconoció en 1991 el grado de capitán de corbeta. El día que recibió la carta de Madrid fue inolvidable para todos. "Era incrible a súa cara de satisfacción despois dunha vida de padecemento", relatan sus descendientes, entusiasmados con el hallazgo de uno de los bienes más preciados de su padre.


miércoles, 18 de junio de 2014

Guerra anglo-americana de 1812: Éramos tan pobres...

Guerra de 1812: hacer la guerra con la Armada que se tiene 

por Austin Bay 

El mes pasado (18 de junio) marcó el 200 aniversario del inicio de la guerra de 1812. En esta "segunda ronda" de la Guerra de la Independencia, un Estados Unidos débil, sin embargo, se vio intratablemente agraviada cuando enfrentó a su antiguo amo colonial, eminentemente más poderoso, sino también irritó a Gran Bretaña. 

Los vocabularios diplomáticos de varios conflictos internacionales actuales se hacen eco, aunque sea lejanamente, de camino a la guerra de 1812. Las sanciones económicas y embargos (detonaciones) agravaron las relaciones de Estados Unidos y Gran Bretaña. La aparente falta de respeto de Gran Bretaña a la soberanía de EE.UU. enfureció a los estadounidenses. El apresamiento "forzados" de marineros estadounidenses para el servicio en la Armada Real, por lo general apoyado por la andanada de amenaza de un buque de guerra RN, era una causa célebre Yankee. 

Los británicos, sin embargo, tenían quejas legítimas. Los EE.UU., al afirmar la neutralidad, buscaron el comercio con el enemigo más amargo de Gran Bretaña, Napoleón. Los británicos sostuvieron que los productos estadounidenses fortalecieron al azote de Europa. Los tan santurrones propietarios de buques yanquis debían dejar de abastecer a la Francia de Bonaparte. Los británicos también sospechaban que los EE.UU. codiciaban territorio canadiense con buena razón. 

En 1812, Gran Bretaña presentó a los planificadores de la guerra de Estados Unidos con un problema estratégico muy difícil, un contemporáneo que se da con ironía en el poderío militar de la América del siglo 21: ¿Cómo se puede librar una guerra exitosa contra una superpotencia mundial? 

Dos cifras ilustran el dilema de Estados Unidos. El RN se inició la guerra con alrededor de 500 buques de guerra. La Marina de los EE.UU. tenía 14, aunque cuando comenzó la guerra no todas estaban tripuladas y en condiciones de navegar. La navegación y el comercio fueron los temas críticos a ambos beligerantes, y los leones RN gobernaban la alta mar. En comparación, la USN era un ratón con pocos fondos. 

Sin embargo, como Kevin McCranie demuestra en su nuevo libro, " Utmost Gallantry: The U.S. and Royal Navies at Sea in the War of 1812" (Naval Institute Press), la pequeña USN era un talentoso y valiente ratón, bien dirigido y por tanto peligroso . 

McCranie, quien es profesor de estrategia y política en la Escuela de Guerra Naval, se refiere a la la guerra oceánica (de aguas azules). 

McCranie cubrió grandes batallas en la guerra del mar, incluidos contra la nave estadounidense más famoso, el USS Constitution, el Old Ironside. 

McCranie, un especialista en la guerra naval en la edad de la vela, ofrece descripciones coloridas de varios encuentros. Sus explicaciones detalladas de las tácticas de navegación, las evaluaciones de las decisiones de comandos y el uso astuto de las citas directas de los participantes en la batalla añade nuevo material a los relatos de la batalla sin menoscabo de su obra. Su manejo de la captura cerca de la Constitution (16 a 19 julio de 1812) es un buen ejemplo. 

Frente a la costa de Nueva Jersey, USS Constitution encontró naves no identificadas. Por desgracia, la gran fragata estadounidense había encontrado a un escuadrón de combate de la RN. La persecución había comenzado. Entonces el viento bandera. Los rápidos gatos británicos se acercaron con agilidad al ratón americano. La Constitution, finalmente se escapó por la "arrastre", remando en un bote con un ancla por delante de la nave, dejando caer el ancla al fondo marino, a continuación, arrastra la nave hacia adelante tirando de la cadena del ancla. 

El comandante británico, Philip Broke, indicó más adelante, con evidente respeto, que la Constitution "se escapó por la vela muy superior,  si bien las fragatas bajo mis órdenes son barcos muy rápidos." 

McCranie siempre vuelve a las cuestiones estratégicas, sin embargo, lo que hace que este libro especialmente valioso. Con las finanzas apretadas, el Congreso había guardado el pequeño USN. Sin embargo, la USS Constitution y sus dos barcos gemelos eran súper rápido de fragatas, más grande que el estándar de las fragatas de RN, algo parecido a un acorazado de bolsillo alemán que asaltaban el comercio a principios de la Segunda Guerra Mundial en comparación con un crucero británico. 

Donald Rumsfeld, quedó chamuscado por decirlo, pero sí luchar en la guerra con el ejército y la marina, que usted tiene. El liderazgo naval de Estados Unidos "abrazado las operaciones activas, lejos de las aguas de América, apuntando el comercio británico." La pequeña USN no se limita a la costa de EE.UU.. Sería luchar contra un trasatlántico de la guerra al Mar, hundiendo buques mercantes británicos y estirar los recursos británicos tensas por Napoleón, con el fin de obligar a Gran Bretaña a negociar con Estados Unidos. Al final de la guerra, la USN incluso envió un escuadrón de dos buques al Océano Índico, una implementación pequeña, pero definitivamente mundial. 

Strategy Page

miércoles, 12 de marzo de 2014

PGM: Insignias, galones y uniformes de la Armada Imperial Alemana

Armada Imperial Alemana 1914-1918 


Arriba: Insignias y Galones de la Marina Alemana de 1914-1918. 



Abajo: Oficiales alemanes de la I Guerra Mundial desfilando

martes, 16 de julio de 2013

PGM: La armada imperial austro-húngara

Marina Imperial Austro-Húngara 

El total de navíos de guerra de la Marina Imperial y Real de Guerra (K.u.K Kriegsmarine) el 28 de Julio de 1.914 eran unos 56 (más 30 añadidos el resto de contienda), sin contar con las unidades más pequeñas como los torpederos y los buques auxiliares. Éstos eran: 

I-ACORAZADOS (Schlachtschiffe). 

-3 Acorazados Dreadnought : 3 de la Clase Tegetthoff o Viribus Unitis ; 
S.M.S. Viribus Unitis, S.M.S. Tegetthoff, y S.M.S. Prinz Eugen. Estaba por terminar el S.M.S. Szent István que se haría a la mar el 17 de Noviembre de 1.915. 



 
 -3 Semi-dreadnoughts: De la Clase Radetzky; S.M.S. Erzherzog Franz Ferdinand, S.M.S. Radetzky, y S.M.S. Zrinyi. 

 
 
 
-6 Pre-dreadnoughts: 
·3 De la Clase Erzherzog; S.M.S. Erzherzog Ferdinand Max, S.M.S. Erzherzog Friedrich, y S.M.S. Erzherzog Karl. 

 
 
 
 

·y 3 De la Clase Habsburg;S.M.S. Árpád, S.M.S. Babenberg, y S.M.S. Habsburg. 

 
 
 
-3 Acorazados de Defensa Costera (Küstenverteidiger) : 
·3 De la Clase Monarch; 
S.M.S. Monarch, S.M.S. Budapest, y S.M.S. Wien. 

-2 Acorazados tranformados en Barcos-Torre (Turmschiffe) o Baterías flotantes acorazadas : 
·2 De la Clase Kronprinz; 
S.M.S Kronprinz Rudolf, y S.M.S Kronprinzessin Stephanie. 

II-CRUCEROS ACORAZADOS (Panzerkreuzer). 
-3 Cruceros Acorazados : 3 de la Clase Sankt Georg; 
S.M.S. Sankt Georg, S.M.S. Kaiserin und Königin Maria Theresia, y S.M.S. Kaiser Karl VI. 

III-CRUCEROS (Kreuzer). 

-2 Cruceros Contratorpederos (Torpedorammkreuzer) : 
S.M.S. Kaiserin Elisabeth, S.M.S. Kaiser Franz Joseph I 

--2 Cruceros Torpederos (Torpedokreuzer) : 
S.M.S. Panther, y el S.M.S. Leopard. (Nota, hasta 1.906 estaba también el S.M.S. Tiger, pero dicho año se le transformó en el Yate del Almirantazgo S.M.S. Lacroma.) 

-3 Minicruceros Protegidos (Kleine Kreuzer) : 
S.M.S Zenta, S.M.S Aspern, y S.M.S Szigetvar. 

-4 Cruceros Rápidos (Rapidkreuzer) : 
·1 de la Clase Admiral Spaun; 
S.M.S. Admiral Spaun 

·3 de la Clase Novara (hechos a la mar durante la guerra); 
S.M.S. Helgoland (el 29-08-14), S.M.S Novara (el 10-01-15) y S.M.S.Saida (el 01-08-14).