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viernes, 3 de noviembre de 2017

SGM: Operaciones de engaño contra los alemanes

Guerra de subterfugio - Cuatro grandes engaños militares de la Segunda Guerra Mundial


Andrew Knighton | War history Online



Los oficiales de HMS Seraph, el submarino seleccionado para la operación Mincemeat, diciembre de 1943.

La inteligencia militar era vital para la Segunda Guerra Mundial. Los trucos abundaban, ya que los comandantes trataban de engañar a sus oponentes acerca de sus planes.

Engañando a Rommel en Alamein

La inteligencia y la contrainteligencia jugaron un papel importante en la campaña de África del Norte. Ya en 1940, los británicos usaban agentes para hacer creer a los alemanes que los ataques venían en momentos y lugares cuando no lo eran. Resultó muy útil para distraer a los alemanes y exponer sus debilidades, por ejemplo cuando empezaron a faltar combustible.

El caso más extenso de esto vino durante los combates en Alamein en octubre a noviembre de 1942. Los alemanes habían sido engañados ya en la creencia en tropas ficticias y mal dirigidos sobre donde las fuerzas británicas fueron situadas. Este trabajo de desinformación se basó en señales de radio y agentes, pero podría ser socavado si el reconocimiento aéreo no coincidía.


Los británicos construyeron un oleoducto que se dirigía hacia el sur a través del desierto. Es la dirección del viaje y el tiempo que se tarda en erigir indicó que estarían suministrando un asalto importante en esa área, que se pondría en marcha a mediados de noviembre.

Mientras tanto, los preparativos reales estaban en curso hacia el norte. Tropas y vehículos estaban disfrazados para ocultarlos del reconocimiento aéreo. Cuando los británicos atacaron en el norte, envió a las fuerzas alemanas bajo Rommel vacilando. Se habían estado preparando en el sur.


Por Bundesarchiv - CC BY-SA 3.0 de


Operación Mincemeat

El engaño más famoso de la guerra, la operación Mincemeat era una parte pequeña pero significativa de una tela más amplia del engaño.

Tras su éxito en el norte de África, los Aliados se preparaban para invadir Italia, empezando por Sicilia. El problema era que era un objetivo tan obvio. Los alemanes y los italianos estaban obligados a poner resistencia dura.

Para contrarrestar esto, los aliados comenzaron una campaña de falsa información similar a la que se utiliza en África. Esto llevó a los alemanes a creer que habían interceptado inteligencia vital y descubierto lo que los Aliados no querían que ellos hicieran; que la invasión venía más al este.


Luego se utilizó la ingeniosa operación Mincemeat. El cuerpo de un civil muerto estaba vestido de oficial, con una falsa identidad y papeleo. Los planes para una supuesta invasión aliada se colocaron en su cuerpo. Luego se dejó en el mar en un lugar donde sería recogido por los lugareños simpáticos a las fuerzas del Eje.


Tarjeta de identidad naval del comandante Martin

Al parecer tropezando con los planes falsos por accidente, los alemanes y los italianos fueron completamente engañados. Las fuerzas se desviaron de la zona de invasión real. Se había puesto el terreno para una invasión más segura de Sicilia.

FUSAG

Mientras se preparaban para invadir Normandía, los Aliados se enfrentaron al llamado Muro Atlántico, una cadena de posiciones defensivas sustanciales a lo largo de la costa. Con 12.000 fortificaciones y 6.5 millones de minas, era un objetivo formidable. La mejor manera de debilitar la posición del enemigo era engañar a Hitler para que pensara que estaban atacando en otra parte.

El lugar obvio era el Estrecho de Dover, el punto más estrecho del Canal de la Mancha. Era un plan que tenía perfecto sentido, ya que sería la travesía más corta y permitiría el apoyo aéreo y de artillería desde el sudeste de Inglaterra. Tenía tanto sentido que Hitler pudiera creer fácilmente.

Los aliados crearon un ejército imaginario - el primer grupo del ejército de Estados Unidos (FUSAG). Encabezado por el general Omar Bradley, se suponía que estaba en Kent y tenía una sede en Bradley y su personal.

Los estudios y los teatros de la película proporcionaron los constructores del sistema que fueron traídos a Kent para crear un ejército simulado. Construyeron cuarteles y tiendas de campaña, tanques falsos y embarcaciones de desembarco, lo suficientemente convincentes como para engañar al reconocimiento aéreo alemán. Las ondas de Kent se inundaron con el tráfico de radio de las unidades inexistentes.

Cuando se acercó la fecha de la invasión, el general George S. Patton fue puesto a cargo. Patton había sido suspendido del comando verdadero para abofetear a soldados exhaustos. Esta publicación significaba que todavía era útil, ya que los alemanes temían su liderazgo agresivo y eficaz.


Tanque ficticio utilizado como parte de la operación FUSAG

Para agregar a la farsa, un herido oficial alemán en su camino a casa se mostró una enorme fuerza armada se reunieron en Kent, incluyendo Patton. Proporcionó testimonio de testigos a sus superiores que el ejército era real. En realidad, se le habían mostrado soldados en una parte diferente del país.

Funcionó. Hitler se centró en la defensa del Pas de Calais, no de las playas de invasión. Semanas después del Día D, todavía estaba reteniendo fuerzas de regreso listos para enfrentarse a FUSAG.


Operación Titanic 

En la noche en que las fuerzas aliadas partieron hacia Normandía, un nuevo engaño estaba en marcha.

Al igual que FUSAG, la Operación Titanic trataba de engañar a los alemanes para que redujeran sus defensas en áreas vitales. El objetivo de Titanic era el área alrededor de la playa de Omaha, donde ocurrieron los aterrizajes más difíciles y sangrientos.


Maniquí de paracaídas británico ahora en exhibición en el museo de la batería del arma de Merville en Francia

A última hora de la tarde del 5 de junio de 1944, cuarenta aviones de transporte despegaron del sur de Inglaterra. A bordo estaban diez soldados del Servicio Aéreo Especial (SAS), el regimiento de paracaídas de élite de Gran Bretaña. Acompañaban 500 "Ruperts" - maniquíes crudos hechos de la arena, de la paja y de la tela, cada uno con un paracaídas.

Poco después de la medianoche, tanto los Ruperts como los paracaidistas fueron arrojados sobre el campo francés, lejos de las playas del desembarco. Los maniquíes contenían artefactos incendiarios para que se prendieran fuego al aterrizar, quitando pruebas de que no habían sido verdaderos paracaidistas iniciando un ataque. Los verdaderos soldados tenían grabaciones de fuegos artificiales y gramofones con disparos de batalla falsos.

Alrededor de las 3 de la mañana, los alemanes respondieron a los informes de un ataque. Miles de soldados fueron desviados de la zona alrededor de la playa de Omaha para tratar con los diez hombres SAS y sus cientos de compañeros de paja.

Aquellos hombres del SAS fueron los primeros en dsembarcar el día D. Sólo dos de ellos regresaron a casa con vida, pero gracias a ellos cientos de vidas estadounidenses se salvaron en la playa de Omaha.

Fuentes:

Ralph Bennett (1999), Behind the Battle: Intelligence in the War with Germany 1939-1945.
Gordon Brown (2008), Wartime Courage.
Nigel Cawthorne (2004), Turning the Tide: Decisive Battles of the Second World War.

domingo, 29 de octubre de 2017

Mossad: Persiguiendo a Mengele por Argentina y Brasil

Entre Mengele y Eichmann: la cacería de dos monstruos de Hitler en América Latina

El servicio secreto israelí debió tomar una de las decisiones más difíciles de su historia. La búsqueda que terminó con un análisis de ADN
Por Marcelo Raimon | Infobae
Desde Tel Aviv, Israel




Es el fin de una era y ya no puede hacer mucho daño reconocer los errores del pasado. Menos aún si se trata de errores derivados del uso apropiado del manual del buen espía.

Así parecen entenderlo en Israel las principales organizaciones involucradas en una empresa que fue -y en cierta medida sigue siendo- una de las razones de estado de este país: cazar criminales de guerra nazis, en especial aquellos involucrados en el Holocausto, el experimento industrial de limpieza étnica puesto en marcha por el gobierno alemán entre 1941 y 1945 y que dejó unos seis millones de judíos masacrados.

Ya no existe la Guerra Fría y, quizás con un poco de retraso, el Mossad, el servicio secreto exterior de Israel puso a disposición del público, a través de Yad Vashem, el museo y memorial del Holocausto con base en Jerusalén, un extenso volumen relatando las andanzas de los espías durante la persecución de los criminales nazis.


“Una aguja en un pajar”. La fecha 2007 corresponde al tiempo que tomó desclasificar los archivos

El reporte difundido por el Departamento de Historia del Mossad se divide en tres partes, el primero describe la estructura de las unidades de la organización que llevaron adelante la cacería y el segundo repasa las operaciones lanzadas contra distintos ex jerarcas alemanes.

Pero es la tercera parte la que provocó revuelo en Israel y en el mundo. Ese capítulo está dedicado a Josef Mengele, el Doctor Muerte, uno de los símbolos más crueles del Holocausto, quien durante años logró escabullirse de las manos de los espías judíos y terminó muriendo una muerte normal, ahogado en Brasil en 1979.

Los documentos compilados y desclasificados por el Mossad confirmaron, según entendieron los principales analistas israelíes, que Mengele estuvo cerca de ser capturado por los espías de Jerusalén pero logró escapar a ese destino porque los agentes secretos acababan de detener, en 1960 en Argentina, a Adolf Eichmann, uno de los principales organizadores de la "solución final" para los judíos europeos.


Josef Mengele, en un retrato fotográfico oficial

Mengele estaba al alcance de la mano, también en Argentina, pero parece ser que aquel teórico "manual" de los espías sugería no desdoblar los esfuerzos de un comando de agentes para no terminar quedándose sin uno ni otro de los jefes nazis.

El líder del comando que secuestró a Eichmann, Rafi Eitan, ya había reconocido años atrás que la posible captura de Mengele fue descartada para no echar a perder la operación Eichmann, que continuó con el traslado secreto del oficial nazi en un vuelo de El Al y el juicio y ahorcamiento en Jerusalén en 1962.

Pero esta es la primera vez que los servicios secretos israelíes reconocen públicamente que Mengele se escapó de su vigilancia.

Mengele fue supuestamente localizado otra vez en 1962, en Brasil, por un agente del Mossad, pero para aquel momento los servicios secretos israelíes habían puesto la caza del Doctor Muerte en el congelador por razones todavía no muy claras, que podrían haber incluído cuestiones políticas o presupuestarias.


Martha Mengele y Rolf Mengele, la esposa y el hijo del siniestro nazi

Autos de Martha Mengele que figuran en el informe “Una aguja en un pajar”, que decribe cómo el Mossad persiguió al Doctor Muerte durante años

Sin embargo, el espía encargado de recopilar el volumen que acaba de difundir el Mossad, Iosef Chen, afirmó que la persona vista en Brasil no era Mengele.

Chen, nacido en Polonia, ahora de 81 años y en Israel, le contó al periódico The Jerusalem Post que "había quien pensaba que era Mengele y otros que no estaban tan seguros". "En cualquier caso -contó el ex agente- no se puede hacer nada después de solamente un primer avistaje, hay que juntar toda la información posible y chequear todas las posibilidades y recién ahí tomar una decisión".

En todo caso, y tal como demuestra el reporte recién publicado, los agentes israelíes "dedicaron mucho tiempo y hubo muchos intentos de atrapar a Mengele -reconoció Chen-. Es una pena que no hayan logrado el objetivo".

El informe, de unas 400 páginas en idioma hebreo y titulado "Una aguja en un pajar: tras los pasos del 'Doctor Muerte' de Auschwitz", incluye en efecto numerosos documentos, mapas, dibujos y fotografías que confirman que Israel quiso poner sus manos sobre Mengele, el médico que se entretenía torturando prisioneros en aquel campo de concentración con supuestos "objetivos científicos".


Identikits de Mengele “viejo”. Con imágenes como esta lo rastreaban por todo el mundo, pero especialmente por América Latina: Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil

Hay fotos de un Mengele joven e identikits de un Mengele más viejo, dibujos a mano del propio Rafi Eitan mostrando lo que podría haber sido la localización del médico nazi en Paraguay y el diseño de la casa donde se escondía.

También se pueden ver imágenes de la segunda esposa de Mengele, Martha -viuda de su hermano Karl-, y hasta el acta de matrimonio de ambos en 1958 en Uruguay, además de numerosos papeles intercambiados entre espías y autoridades gubernamentales, todas arrancando con la palabra "sodí" (secreto) en el encabezado y firmados por un "agente D." o "agente G.".


Acta de matrimonio de Josef Mengele con Martha

Chen, quien se sumó al Mossad en 1976 y trabajó ocho años en el reporte sobre Mengele, estimó que el médico logró escapar porque los servicios secretos israelíes prefiriero concentrarse en Eichmann, sobre quien contaban con mucha más información.

El ex agente secreto afirmó incluso que Mengele, a diferencia de Eichmann, contaba con el apoyo de una familia muy rica, muchos de cuyos miembros seguían viviendo en Alemania y al parecer lo ayudaban financieramente para mantenerse escondido.

"Pero, para nuestro regocijo -continuó Chen-, sabemos que (Mengele) vivió como un perro siendo cazado, se escondió durante docenas de años temiendo ser descubierto". Las afirmaciones de Chen fueron indirectamente rechazadas por uno de los principales analistas israelíes en asuntos de espionaje, Ronen Bergman, según el cual el agente que identificó a Mengele en Brasil, Zvi Aharoni -el mismo que había detectado a Eichmann en Buenos Aires-, había encontrado a la persona que buscaban.


Croquis con los supuestos lugares donde se alojó Mengele durante su paso por Argentina

Mengele mismo había tenido un paso por la capital argentina. Cambiaba constantemente de domicilios. "No vivía en la misma dirección por mucho tiempo", dice el informe. "Pasó por diferentes casas en Buenos Aires y sus alrededores", agrega. Olivos -un barrio periférico de la ciudad- es una de esas locaciones y una calle conocida: Villate, donde está la actual residencia presidencial.

Bergman fue quien levantó la polvareda por el informe del Mossad con un artículo días atrás en Yediohot Ajronot, el principa diario israelí. También escribió un artículo para The New York Times, adonde afirmó que fue el propio Zaharoni quien, en 1999, le aseguró que el blanco descubierto en Brasil era Mengele.

"Estábamos de excelente humor -le dijo Zaharoni a Bergman-, estaba convencido de que en poco tiempo íbamos a ser capaces de atrapar a Mengele y llevarlo a Israel para ser juzgado".

Sin embargo, dijo Bergman, en ese momento los servicios secretos israelíes estaban "madurando" e imponiéndose "prioridades" más allá de la cacería de nazis.

Según el experto, al mismo tiempo que algunos agentes esperaban órdenes para capturar al Doctor Muerte, el entonces jefe del Mossad, Isser Harel, se enteraba de que Egipto estaba intentando contratar científicos alemanes para impulsar su programa de misiles.

Esa, por ejemplo, era una prioridad que dejaba a Mengele de lado, escribió Bergman.

Poco tiempo después, recordó, Meir Amit fue designado nuevo jefe de los espías en el exterior y decretó que había llegado el momento de "dejar de perseguir fantasmas del pasado".

Pero después, en 1977, Menahem Begin se convirtió en primer ministro de Israel. El líder del Likud consideró que todavía quedaba mucho por hacer y relanzó la cacería de nazis. Y así está claro en el reporte difundido días atrás, adonde se ven fotografías y reportes sobre Mengele de los 70 y 80.

Sin saber que Mengele había muerto en febrero de 1979, el Mossad había planeado interceptar las llamadas telefónicas de su hijo Rolf, quien vivía en Berlín occidental, o hasta secuestrar al hijo de un amigo de la juventud del Doctor Muerte, para obligar al padre a proveer información sobre el paradero de su ex camarada.


Josef Mengele, el Doctor Muerte, con su uniforme de las SS

Entre esas idas y venidas en la dirección de los servicios secretos israelíes, Mengele logró mantenerse a salvo de quienes lo buscaban para juzgarlo por crímenes de guerra. Terminó muriendo ahogado al sufrir un ataque cardíaco mientras nadaba en las costas de Bertioga, en el estado de San Pablo, adonde había llegado para visitar unos amigos.

Recién en junio de 1985 se exhumó el cadáver y se informó que pertenecía al hombre que aprovechó su designación como médico en Auschwitz para llevar a cabo horrendos experimentos "genéticos" -como cortar miembros de los prisioneros, coser para juntar cuerpos de gemelos o inyectarles tintura en los ojos, entre otros esperpentos- o decidir quienes marchaban a las cámaras de gas y quienes podían vivir todavía algunas semanas más.

Recién en 1992 se confirmó la identidad de manera prácticamente certera gracias a un examen de ADN y, después de todos los estudios, los huesos de Mengele siguieron durmiendo en un laboratorio forense en San Pablo por un total de más de treinta años. Hasta que a las autoridades de la Facultad de Medicina de la ciudad brasileña se les ocurrió que un poco de justicia poética podría tener utilidad para los estudiantes.

Así, los huesos del Doctor Muerte son analizados por quienes concurren a las clases de la carrera de medicina forense, para estudiar "cómo conectar los restos con la información" existente sobre la historia de una persona, según explicó un profesor brasileño.

La difusión de este reporte del Mossad puede sonar a canto del cisne de esta sangrienta aventura que comenzó prácticamente al mismo tiempo del establecimiento del estado de Israel, en 1948, cuando estaban fresquísimos los recuerdos de los espantos del Holocausto, las cámaras de gas y los experimentos de gente como Mengele y otros tantos médicos nazis.

La publicación, dijo Avner Avraham, un ex agente del Mossad considerado el principal experto en el caso Eichmann, "muestra que estamos al final de una era en la persecución de los nazis, la mayoría de los cuales ya no están vivos".

Por supuesto, tampoco se pueden esperar acciones espectaculares en el extranjero. "Israel -le dijo Avraham a Infobae- no llevará a cabo operaciones en territorio de países amigos en este contexto". Mengele pudo haberse escapado porque, añadió, "al momento de la captura de Eichmann era importante llevar a un nazi famoso a un gran juicio", y no apostar a dos.

El juicio de Eichmann fue una enorme necesidad histórica, de hace varias décadas. Ahora, según Avraham, la difusión del reporte confirma una nueva tendencia: "no es suficiente decir 'nunca más', hay que contar exactamente lo que pasó en la guerra, contarle a los judíos y no solamente a los judíos".

"Una aguja en un pajar" está disponible para cualquiera que pueda leer hebreo, en un archivo pdf que se puede descargar del website de Yad Vashem. "Que se sepa, no hay futuros reportes" de esta magnitud a ser difundidos en el futuro, le dijo a Infobae un vocero del memorial, Simmy Allen.

Una buena oportunidad, entonces, para ponerse al día con las palabras y las imágenes de un pasado que se diluye.

sábado, 28 de octubre de 2017

SGM: El rol de la inteligencia militar en la victoria sobre el Afrika Korps

Cómo ganó la Inteligencia Militar la Campaña del Norte de África en la Segunda Guerra Mundial


Andrew Knighton | War History Online




Las campañas de África del Norte de la Segunda Guerra Mundial son recordadas por sus batallas con tanques, sus vastos desiertos y sus coloridos comandantes. Uno de los factores más críticos en esas campañas fue la inteligencia militar.

Acecho de suministros 

La guerra de inteligencia, en la que los británicos se enfrentaban a los alemanes e italianos, se trataba de suministros. Al descifrar las señales del Eje, los británicos amenazaron el envío enemigo con sus suministros al norte de África mientras mantenían su propia caja fuerte. Les dio una ventaja a pesar de las líneas de suministro más largas.

Fue construido sobre varias capas de inteligencia. La inteligencia de las señales jugó la parte más grande. Algunos de ellos procedían de la decodificación de la radio local. El descifrado del código de alto nivel de Enigma, un secreto muy guardado, también alimentó las decisiones de los principales comandantes.


Intercepciones de radio 

Los alemanes también escuchaban las señales de radio británicas. Fue la destrucción de algunas de las primeras ofensivas británicas. Empujados por Churchill para atacar antes de que estuvieran listos, los británicos avanzaron contra Rommel y los alemanes. Escuchando las señales entre los tanques británicos, los alemanes descubrieron que sus oponentes no tenían casi ningún conocimiento de la seguridad de las comunicaciones. Se enteraron de los planes británicos y utilizaron la información para obtener la victoria.

Rommel la tiene complicada

Cuando salió a la ofensiva, Rommel volvió la cuestión de la inteligencia de las señales. Al emitir falsas señales de radio, engañó a los británicos sobre la ubicación de un convoy de tanques. Le permitió ganar el elemento de sorpresa.

Fue un caso en el que los británicos podrían haber sabido mejor, pero no pudo conectar los puntos de las diferentes fuentes de inteligencia.




Black Code En enero de 1942 vio uno de los poderes del Eje más poderosos golpes de inteligencia. Los italianos robaron una copia del Código Negro, utilizada por el Agregado Militar de los Estados Unidos en El Cairo para comunicarse con Washington. Durante seis meses, los alemanes y los italianos escucharon todo lo que el Attaché transmitió, incluyendo una inundación de información británica, que mantuvo a sus aliados a la velocidad de la guerra africana.

No fue hasta julio que los Aliados se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo y esta fuente se secó.


Ganando en inteligencia, luchando en tierra

A pesar de estos contratiempos, los Aliados solían tener ventaja en la guerra de inteligencia. Tenían mejores criptógrafos y la información obtenida de Enigma se usó selectivamente, por lo que se beneficiaron de esta fuente sin dar que la tuvieran.

Sin embargo, lucharon para convertirlo en victorias en el terreno. Rommel era un comandante experto, y tomó tiempo para que la guerra se volviera contra él. Además, los líderes británicos a menudo carecían de la experiencia y el conocimiento para utilizar la inteligencia que tenían de manera efectiva.

Venezia

La ofensiva de Gazala, que comenzó a finales de mayo de 1942, mostró que los británicos estaban empezando a controlar su inteligencia. A través de señales interceptadas y el interrogatorio de un prisionero, aprendieron el esquema de la ofensiva planeada de Rommel. Entonces un intercepto de Enigma les dio la palabra clave para el lanzamiento del ataque - Venezia.

Ellos sabían que el ataque venía 24 horas antes. El avance previsto de Rommel llegó a un sangriento y agotado alto.


Queso

Uno de los mejores activos aliados era un agente doble conocido como Queso. Un judío italiano en Egipto, se convirtió en un agente británico que alimentaba a los italianos información falsa. Después de ser reconocido por los italianos, fue reemplazado por un "amigo" que era, en realidad, un británico. Sus mensajes aparentemente útiles a la inteligencia italiana pronto fueron pasados ​​directamente a Rommel, dejando que los británicos lo alimentaran con toda clase de información falsa.

Tomar prisioneros

Los prisioneros de guerra eran una fuente vital de información. Cuando los británicos fueron a la ofensiva en 1942, esta fuente se hizo indispensable. Ellos barrieron alemanes e italianos dejados atrás en retiros, logrando una mayor comprensión de las formaciones y planes del Eje.

Trucos en El Alamein

Uno de los mejores actos de engaño llegó a Alamein en octubre-noviembre de 1942. Los alemanes ya habían sido engañados por las tropas ficticias y mal dirigidos sobre las fuerzas británicas, pero esto podría haber sido socavado si el reconocimiento aéreo no coincidía con la falsa información.



Los británicos construyeron una tubería de agua al sur. Su dirección y el tiempo que tardó en erigirse indicó que se produciría un ataque significativo en noviembre en el sur.

Mientras tanto, los preparativos reales estaban en curso hacia el norte. Cuando llegó el ataque, envió a Rommel tambaleándose.

Operación Torch

La planificación de la Operación Torch ("Antorcha"), en la que los estadounidenses se unieron a la guerra, mostró los límites del aprendizaje aliado. Aquellos comandantes que ya habían luchado en la guerra del desierto comprendían lo que la inteligencia podía hacer en la guerra moderna. Los nuevos oficiales norteamericanos y británicos que entraron para la operación ampliada no lo hicieron. Los nuevos oficiales de inteligencia, aunque bien educados, carecían de una experiencia práctica vital. Los comandantes no sabían cómo usar la inteligencia.

La campaña podría haberse iniciado mejor, pero todavía era un éxito. El negocio de aprender las técnicas de inteligencia comenzó de nuevo.

Silencio de radio 


Uno de los últimos golpes de inteligencia de Rommel llegó en la Batalla de Kasserine Pass, su primera pelea importante contra los estadounidenses. Allí evitó transmitir órdenes a través de la radio. Los aliados fueron dejados en la oscuridad.

Las tropas estadounidenses fueron sorprendidas sorprendiendo a Rommel en el terreno. Sin embargo, los Aliados tenían la ventaja estratégica, y el fin estaba a la vista.

Patton y el fin



George S. Patton en 1945

El general George S. Patton fue uno de los últimos convertidos de la arena africana al valor de la inteligencia. Después de llegar a la pena en un ataque mal planificado en marzo de 1943, se dio cuenta de cómo las señales interceptadas podrían ayudarlo. Desafortunadamente, habló de ello en un canal de radio abierto, llevando a los alemanes a cambiar su código.

Justo hasta el final de la campaña, la inteligencia resultó vital, diciéndole a los Aliados donde Hitler estaba enviando sus desafortunados refuerzos. Nunca antes la guerra de detrás de la escena de la inteligencia había sido tan central para una campaña militar. Era un signo de las cosas por venir.

Fuente:


Ralph Bennett (1999), Behind the Battle: Intelligence in the War with Germany 1939-1945.



domingo, 22 de octubre de 2017

Alemania Oriental: Muestra sobre la Stasi

Una muestra sobre la Stasi, el implacable sistema de inteligencia de la Alemania comunista

Hasta el 5 de noviembre se puede visitar una muestra fotográfica que exhibe en Buenos Aires el accionar de la policía secreta de la República Democrática Alemana. Un repaso por la aparición de ese temible servicio de inteligencia de origen soviético en libros, películas y series
Por Agustina Larrea | Infobae


Agentes de la Stasi (Archivo: Simon Menner)

"Camaradas, debemos saberlo todo". Esa era la premisa que señaló a sus miembros una de las cabezas del temible Ministerio para la Seguridad del Estado (en alemán Ministerium für Staatssicherheit y más conocido por su abreviatura, Stasi), el órgano de inteligencia de la República Democrática Alemana (RDA). De manera secreta y siempre con la intención de investigar a disidentes y controlar a la población, funcionó por casi cuarenta años y con el paso de los años se convirtió en uno de los servicios de inteligencia más poderosos del mundo con miles de agentes, entre oficiales y "extraoficiales".

Para reflexionar sobre el poder y el accionar de ese organismo en medio de aquella Alemania dividida, que también se puede observar en numerosos libros, películas y hasta series, la semana pasada inauguró la muestra fotográfica Stasi – La policía secreta de la RDA. Vigilar-Intimidar-Perseguir en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, con el auspicio de la Embajada de Alemania y el Instituto Goethe de Buenos Aires. Separada en cinco secciones –juventud, turismo, cultura, iglesia y deporte–, la exhibición da cuenta del control de la vida cotidiana a la población ejercida por la Stasi, que entre otras cosas espiaba, registraba con cámaras y fotografiaba a quienes establecía como posibles peligros para el régimen que imperaba en la Alemania oriental.


Muestra “Stasi – La policía secreta de la RDA. Vigilar-Intimidar-Perseguir” en el Conti

Para la apertura de la exposición fue invitado Gerd Poppe, un dirigente político que nació y se crió en la RDA que luego se convirtió en disidente. Él mismo investigado y espiado por la Stasi por su activismo político y su oposición al régimen, años después trabajó como delegado del Gobierno Federal alemán para su ministerio de Asuntos Exteriores en temas vinculados con derechos humanos y ayuda humanitaria.

En diálogo con Infobae, Poppe puso en contexto el surgimiento de la Stasi, que suele ser muchas veces simplificado: "Comenzaría con la historia previa, con los crímenes perpetrados por los nazis en Alemania a la población judía y también a la población polaca y rusa. Eso sería el punto de partida para comprender qué es lo que sucedió después. Después de la derrota, Alemania fue dividida en cuatro zonas de ocupación y aquellos que vivimos en la zona de ocupación soviética, que luego se convirtió en la República Democrática Alemana (RDA), a diferencia de los alemanes que quedaron del lado occidental, no emprendieron el camino de una dictadura a una democracia sino que pasaron directamente de una dictadura a otra dictadura".

"Por supuesto que entre la dictadura nazi y la dictadura comunista hay grandes diferencias y no se las puede comparar o decir que fueron iguales, pero en ambos casos hubo millones de víctimas. En el tiempo en el que yo me crié, crecí y fui a la escuela, en Alemania Oriental el poder de la ocupación soviética era el conductor y decidía todo hasta 1953, que fue el año en el que murió Stalin. Hasta entonces hubo muchísimas víctimas: hubo personas desaparecidas, torturadas, ejecutadas. Fueron detenidas y también enviadas a los gulags en la Unión Soviética. Esa fue la época del terror. Y en esa misma época se fundó el Ministerio de Seguridad del Estado", apuntó Poppe. El dirigente político explicó también que el gran conductor del régimen era el Partido Comunista Unificado y que de él emergían todas las órdenes.


Gerd Poppe, el periodista Mariano Schuster y Alejandra Naftal, directora ejecutiva del Sitio de Memoria ESMA


"La Stasi es responsable de múltiples detenciones, pero lo que después sucedía con esas personas detenidas era algo que resolvía el Partido. Ellos seguían los juicios en los casos de los presos políticos y los jueces lo que hacían era pronunciar simplemente esa sentencia, tal como se la habían transmitido desde el Partido", señaló Poppe, que fue víctima directa de ese organismo de inteligencia.

"En mi caso particular, en mi entorno de amigos había varios espías. Había personas que informaban acerca de lo que nosotros realizábamos en particular cuando fundamos un grupo opositor en la segunda mitad de la década del 80. Ahí, por ejemplo, de 20 personas al menos seis eran espías. Era algo que nosotros no sabíamos y que ni siquiera ellos entre sí sabían", detalló y agregó: "Yo sabía, por supuesto, que a mí me observaban. También veía que me observaban. En un caso encontré y quité un micrófono del techo de mi casa. También me llamaron a interrogatorio y tuve la suerte de no estar en prisión. Pero sí durante veinte años experimenté esto de manera muy personal. De modo que para mí era claro que esto sucedía. Lo que no sabía era cuáles eran las dimensiones de lo que estaba sucediendo. Es decir, cuántas personas estaban realmente ahí delatando". Según cálculos oficiales, si se pusieran en una fila, los archivos, legajos y demás documentos generados por la Stasi ocuparían una extensión cerca de 180 kilómetros. En el caso de Poppe y su familia, pudieron saber que la fuerza contaba con 10 mil páginas de legajos.


La muestra estará hasta el 5 de noviembre

Las intervenciones de la Stasi y la vida durante aquella Alemania dividida se pueden encontrar en distintas manifestaciones artísticas.

En el libro Top Secret. Imágenes del archivo de la Stasi (2014) el fotógrafo Simon Menner compiló, luego de un arduo trabajo de investigación cuando se abrieron los archivos de la RDA, una serie de fotografías producidas por aquel servicio secreto. Se trata de un registro –el primero que revela esas particulares imágenes de la Alemania Oriental que recién se pudieron ver luego de la caída del Muro de Berlín– que a la vez representa un testimonio único: hay imágenes de francotiradores, de aquellos espiados por la fuerza, pero también fotos con las que se instruía a los agentes secretos para que supieran cómo disfrazarse e infiltrarse en actividades tildadas de "peligrosas" para el régimen.

La literatura también se encargó de reponer aquella atmósfera de sospechas, incluso entre allegados, familiares y hasta parejas. Uno de los autores que indagó sobre esto en su libro Amores en fuga (Anagrama, 2002) fue el escritor alemán Bernhard Schlink. En una de las historias, que lleva como título "El salto", se narra lo que le ocurre a una pareja que vivió en la Berlín Oriental de aquella época. Luego de varios años y secretos, se revela que uno de ellos habló sobre sus intimidades en un interrogatorio de la Stasi y las cosas ya no volverán a ser como antes.

Aunque no es el tema central, el clima de época y el accionar de espías entre la Alemania Oriental y la Occidental aparece también en la reciente serie alemana El mismo cielo (Der gleiche Himmel, 2017), donde la Stasi, a través de sus duros interrogatorios, intenta develar quiénes están detrás de la construcción de un túnel por el que un grupo de jóvenes quiere escapar hacia el Oeste.

Pero sin dudas, donde se puede observar de manera más directa a la Stasi y su funcionamiento es en la película La vida de los otros de Florian Henckel Von Donnersmarck, que fue estrenada en 2006. Ambientada en la convulsionada Berlín oriental de 1984, allí se puede ver el espionaje sobre distintos representantes del ámbito de la cultura. Con una gran recreación de los climas y los escenarios de la época, obtuvo numerosos premios, entre los que se destacan el Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa en 2007 y el BAFTA en la misma categoría.

Algunas de las escenas más recordadas de La vida de los otros fueron rodadas en el ex cuartel general de la Stasi, ubicado en el corazón de la ex Berlín Oriental, que hoy funciona como un museo.

Stasi – La policía secreta de la RDA. Vigilar-Intimidar-Perseguir

En la visión de Gerd Poppe, resulta importante destacar que la información acumulada por la Stasi "era tanta que ni siquiera estaban en condiciones de llegar a procesarla" y, en ese sentido, "en algunos casos incluso se exagera lo que fue realmente su actividad". "Ellos de ninguna manera abrían todas las cartas y solamente una porción de las conversaciones telefónicas eran escuchadas. Es decir, había muchas cosas que no sabían y otras cosas que sí sabían pero que interpretaban mal", aseguró.

Sobre la trascendencia del accionar de la Stasi, el experto concluyó: "Hay un punto en el que realmente fueron exitosos y es en que generaron miedo en la población. Había muchos que no se animaban a decir nada en público ni a contradecir nada porque decían: 'ellos se enteran de todo, ellos saben todo'. Muy pocos eran los que en el espacio público decían realmente lo que pensaban. La mayoría hablaba dos lenguas, en el sentido de (George) Orwell (en el libro 1984). En su casa hablaban una lengua, allí donde sabían que estaban entre ellos. Y, por otro lado, tenían una lengua para el espacio público en la universidad, en la escuela, en el lugar de trabajo. Esa lengua estaba impregnada de declaraciones, de entrega o aceptación del régimen. Pero de ninguna manera la Stasi fue tan poderosa como se suele creer", concluyó.

lunes, 25 de septiembre de 2017

SGM: El legendario Agente 50

La increíble historia de la SGM del intrépido agente de espionaje Bill Chong: Agente 50

Por Catherine Clement - War History Online




No todos los agentes secretos son llamativos y bien vestidos como James Bond. De hecho, a veces los individuos más modestos demuestran ser los más hábiles y osados ​​de los espías.

Ese fue ciertamente el caso de William "Bill" Gun Chong, un cocinero canadiense chino corto, calvo, soltero, de 30 años, que se convirtió en uno de los agentes británicos más exitosos en Hong Kong y China durante la Segunda Guerra Mundial. .


¿Qué llevó a este abandono de la escuela secundaria - sin entrenamiento en armas o espionaje, que había sido rechazado por el Ejército canadiense - para terminar con una Medalla del Imperio Británico por valentía?

¿Qué le dio a Chong la capacidad de escapar por poco de una decapitación de un soldado japonés? ¿Para salir de la bodega de un barco de pesca a la deriva en el océano? ¿Para negociar su salida de ser secuestrados por bandidos?

¿Y qué hizo Chong indispensable para el Grupo de Ayuda del Ejército Británico (BAAG) operando en China? Un agente que no sólo sirvió como un espía intrépido, sino también como un mensajero experto, rescatista, guía, intérprete, enfermera quirúrgica, fontanero y carpintero?

Circunstancias desafortunadas

Chong nació en Vancouver, Canadá en 1911. Se crió cuando la discriminación contra los chinos era abundante en Canadá. Chong pudo anotar su voto. No podía nadar en piscinas públicas. Y, aunque Canadá estaba en guerra, hombres como Chong fueron inicialmente despreciados por las Fuerzas Armadas.

Chong vivía la vida al margen hasta que una serie de acontecimientos desafortunados lo cambiaron todo.

Era 1941, y mientras trabajaba como cocinero y sirviente en Vancouver, Chong aprendió que su padre había muerto. Se puso a zarpar para Hong Kong para terminar la finca.

Sin embargo, la finca era más complicada de lo esperado. Las semanas se convirtieron en meses. Y el 8 de diciembre de 1941, Chong se encontró varado en Hong Kong cuando los japoneses invadieron.

Las calles estallaron en disparos, sangre y muerte. Hong Kong se rindió el día de Navidad. Chong estaba atrapado.

Mientras planeaba regresar a Canadá, Chong pasó a mirar por encima de su balcón y notó a un soldado canadiense gravemente herido acostado en la calle, rogando a los transeúntes por el agua. Un grupo de soldados japoneses tropezó con él y uno de los oficiales sacó su pistola y ejecutó al indefenso canadiense con un disparo al cráneo.

"Estaba lleno de odio", recordó Chong años más tarde. "Había visto cómo los japoneses mataban a la gente ... sólo disparaban a cualquiera que quisieran".


Chong (circa 1938) cuando él trabajó como cocinero y houseboy en Vancouver, Canadá.

Decidió entonces y allí huir a China Libre y unirse a la guerrilla.

Una vez en China, BAAG lo reclutó primero. La inofensiva organización de sondeo, supuestamente creada para dispensar asistencia a los prisioneros de guerra escapados, también era una cobertura para las actividades de espionaje.

A Chong le asignaron una misión y le dieron el nombre de código Agente 50. Para asegurar la veracidad de sus mensajes, Chong tejería en referencia al número 50.

"Escribiría que volvería para el 50 cumpleaños de mi madre. Estoy esperando por
transporte. Cosas como esas ", explicó Chong.

El agente 50 se convirtió en un maestro del disfraz. Pasó casi cuatro años vestido de harapos, pasándose como un campesino. Trabajaba principalmente solo, y caminaba a menudo 30-50 millas al día que usa solamente zapatos de la paja.

"Mis únicos compañeros eran mosquitos, sanguijuelas y chinches", dijo una vez. "No había autobús, ni ferry, ni bicicleta, ni caballo, ni carreteras. Todo estaba a pie.

Como parte de su acto, Chong caminaba con cojera y se apoyaba en un bastón. El polo, que era hueco, estaba lleno de información de inteligencia o medicamentos.

Chong (circa 1938) cuando él trabajó como cocinero y el muchacho de casa en Vancouver, Canadá.


Uno de los documentos de identificación del BAAG de Chong

Escapes

Chong vivía en peligro constante, viajando a través de un territorio enemigo o infestado de bandidos. Tres veces fue capturado. Tres veces escapó.

En una de sus primeras misiones, Chong fue arrestado por los japoneses y encerrado en la bodega de un barco de pesca en ruinas. El barco estaba a la deriva en el océano. Chong sólo sobrevivió cuando el capitán del barco -que también estaba encerrado en la bodega- recordaba la ubicación de un tablón podrido. El capitán dio una patada al tablón, se arrastró y abrió la escotilla de carga.

En otra ocasión, Chong fue secuestrado por un grupo de bandidos. Se las arregló para negociar su liberación después de que se ofreció a suministrar algunos difíciles de encontrar la medicina a uno de los secuestradores enfermos.

En la última llamada cercana, Chong, y un guía local que había contratado, fueron descubiertos escondidos por los japoneses. Fueron sacados e interrogados entre palizas.

Cada vez que se aburría, uno de los soldados japoneses ladró: -¿Cómo quieres morir? ¿Por bala o por decapitación?

-Le dispara -contestó Bill-.

Ambos cautivos fueron ordenados a cavar sus propias tumbas. Pero el suelo era duro: la excavación lenta. Cada vez más impaciente, gritó el soldado, "las balas cuestan dinero", y levantó su espada para decapitar al canadiense.

Justo entonces, la guía de Chong comenzó a gritar algo en japonés. El soldado bajó la espada, metió la mano en el bolsillo del guía y encontró una vieja tarjeta de visita en la que se encontraba el nombre de un conocido maestro espía japonés convertido en comandante del ejército. Impresionados, y ahora preocupados de que estos cautivos pudieran estar conectados con alguien en autoridad, ambos hombres fueron liberados rápidamente.


Chong (tercera desde la izquierda) en un puesto médico de BAAG.

Un agente con muchos talentos

A pesar de esas terribles experiencias, hubo muchos momentos gratificantes para el agente 50. En su tiempo con BAAG, Chong logró reunir valiosa información sobre las actividades japonesas.

Rescató y guió a cientos de aviadores aliados a tierra segura.

Ahorró miles de vidas, arriesgando las suyas, para contrabandear medicamentos que salvan vidas entre hospitales de campaña remotos de BAAG.

Y, mientras descansaba entre las entregas, Chong ayudó a mejorar las condiciones en estos puestos de avanzada médica. Uno de los médicos describió las contribuciones de Chong: "Además de reparar varias puertas, muebles y el repintado de las obras de madera y las paredes, él ... revisó completamente el sistema de plomería del hospital - un trabajo muy difícil que incluso había desconcertado a los fontaneros locales. "

Probablemente la única tarea que hizo que Chong perdiera los nervios fue la primera vez que le pidieron que ayudara en la cirugía. Las operaciones se llevaron a cabo en condiciones primitivas: generalmente en iglesias y escuelas abandonadas. A menudo la habitación tenía ventanas pero no había cristal, así que las moscas eran un problema constante.

Chong recordó las instrucciones dadas por el cirujano jefe: "Bill, con la mano derecha, empapa la sangre. Y con tu izquierda, abres las moscas.

Sonó bastante simple hasta que la primera incisión fue hecha. Chong explicó su reacción: "La primera vez que vi a alguien cortar ... Me quedé atónito. Chico, estaba temblando todo ... después, cuando terminé esa noche, no pude sentarme. No pude levantarme. No podía irme a la cama. No sabía lo que estaba haciendo.


Premiado con la Medalla del Imperio Británico por la valentía en 1947.


Un héroe

Chong sobrevivió a la guerra y recordó vivamente la noche en que supo que el conflicto había terminado

"Estaba tan feliz ... Me senté en el suelo y lloré", recordó. -No sé por qué. Pero espero haber servido bien a mi país ".

En 1947, Chong se convirtió en el único canadiense canadiense en recibir la Medalla del Imperio Británico por su valentía: el más alto honor militar otorgado por el gobierno británico a ciudadanos no británicos.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Araucanos: Mapuche Nation, el estado cuña que Inglaterra quiere imponer en la Patagonia

The Mapuche Nation, el pueblo originario con sede en Bristol, Inglaterra

El centro de operaciones de la "lucha por la autodeterminación" de los mapuches de Chile y Argentina está ubicado desde 1978 en el nº 6 de Lodge Street, en la ciudad portuaria inglesa. Desde allí abogan por la causa

Por Claudia Peiró | Infobae



En el nº 6 de Lodge Street, Bristol, UK, tiene su sede, desde el año 1978, The Mapuche Nation
"El día 11 de mayo de 1996, un grupo de mapuches y europeos comprometidos con el destino de los pueblos y naciones indígenas de las Américas, y en particular con el pueblo mapuche de Chile y Argentina, lanzaron la Mapuche International Link (MIL) en Bristol, United Kingdom", explican las autoridades de esta organización; a saber, Edward James (Relaciones Públicas), Colette Linehan (administradora), Madeline Stanley (coordinadora de Voluntarios),  Fiona Waters (a cargo del equipo de Derechos Humanos), entre otros.

Reynaldo Mariqueo –el único mapuche– hace las veces de secretario general secundado por Dame-Nina Saleh Ahmed, vice secretaria general.



La organización remplaza al Comité Exterior Mapuche que, recuerdan, "opera internacionalmente desde 1978 a partir de su oficina ubicada en Bristol".

El objetivo perseguido es contribuir al pleno desarrollo de los pueblos indígenas y, "en última instancia, conquistar el derecho a la autodeterminación".


Reynaldo Mariqueo es el “werken”, es decir, vocero o representante

Mientras en el sur de nuestro continente, grupos mapuches, como la agrupación Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) o la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), le declaran la "guerra a Argentina y Chile", y protagonizan actos de sabotaje, incendios y amenazas, la MIL explica –en inglés– que "the Mapuche Nation está situada en lo que se conoce como el Cono Sur de Sudamérica, en el área actualmente ocupada (sic) por los Estados argentino y chileno".

"Su identidad como nación autónoma, unida a la conciencia de ser parte de una cultura, una herencia histórica y una espiritual diferentes ha creado un movimiento sociopolítico inspirado en esas aspiraciones comunes", dice The Mapuche Nation.

EL MAPA DE LA MAPUCHE NATION

El territorio ancestral mapuche según la organización con sede en Bristol abarca todo lo que está al sur del Bío-bío (Chile) y al sur del Salado y del Colorado (Argentina)

Lo que según el sitio británico es el "territorio histórico ancestral" de los mapuches abarca la "Pampa and Patagonia of Argentina" y el sur de Chile. Así lo explican:  "La Nación Mapuche está ubicada en el sur de los territorios que hoy ocupan los Estados de Chile y Argentina –afirma la MIL–. Hace un poco más de 130 años su territorio ancestral, y el de otros pueblos originarios aliados, se extendía desde el sur del río Bío-Bío (Chile) hasta el extremo austral del continente, y en Argentina desde los ríos Colorado y Salado hasta el estrecho de Magallanes", agregan.


Otras actividades del centro de operaciones de Bristol. Aquí, manifiestan contra el gobierno de Chile

En el mismo documento, fijan el año 1860 como el de la "Gran Asamblea Constituyente" en la cual "los más notables representantes del pueblo mapuche" fundaron "un gobierno monárquico constitucional". Y agregan que, "tras la ocupación del territorio del estado mapuche (sic), la Casa Real de dicho gobierno se estableció en el exilio en Francia, desde donde viene operando de manera ininterrumpida desde entonces".

Curiosamente, a la vez que hacen reivindicación de sus derechos ancestrales y su condición "originaria", los mapuches reconocen una dinastía francesa fundada por la ocurrencia de Orélie Antoine de Tounens (1825-1878), un abogado francés y masón que desembarcó en Chile en 1858 y se autoproclamó Rey de la Araucanía y de la Patagonia.


La monarquía mapuche en el exilio: el rey, Jean-Michel Parasiliti di Para o Príncipe Antoine IV, y Su Excelencia Reynaldo Mariqueo, Conde de Lul-lul Mawidha, a cargo de Asuntos Exteriores

"Tanto el gobierno monárquico como el pueblo mapuche en su conjunto jamás han renunciado ni a sus derechos soberanos ni a la restitución de su territorio ancestral", afirman.

La "monarquía mapuche", entonces, además de ser francesa es hereditaria, de modo que sobre los territorios de Araucanía y Patagonia han "reinado" sucesivamente siete soberanos: Gustave-Achille Laviarde o Aquiles I; Antoine-Hippolyte Cros o Antonio II; Laura-Therese Cros-Bernard o Laura Teresa I; etcétera, hasta llegar al actual, Jean-Michel Parasiliti di Para o Príncipe Antoine IV, desde el 9 de enero de 2014.


La organización de Bristol, Reino Unido, tutela los derechos humanos en lo los “territorios mapuches”

La corte de Antonio IV se completa con un "presidente del Consejo del Reino, Su Excelencia Daniel Werba, Duque de Santa Cruz" y con un "miembro del Consejo de Estado y encargado de los Asuntos Exteriores, Su Excelencia Reynaldo Mariqueo, Conde de Lul-lul Mawidha y Caballero de la Orden Real de la Corona de Acero" (y, como vimos, secretario general de The Mapuche Nation en Bristol), entre otros.


El conde Reynaldo Mariqueo, de gira por Europa. Está encargado de las Relaciones Internacionales

Aunque denuncia "invasión", "genocidio", "represión", "espionaje" y otra larga lista de supuestos atropellos por parte de los Estados de Chile y Argentina, la "Nación Mapuche" se pone bajo la protección de un país extranjero y reconocen la dinastía inaugurada por un aventurero.

De hecho, sus territorios ancestrales fueron puestos bajo protección de Francia ya en 1860, lo que claramente implicaba establecer una cabecera de playa de una potencia extranjera en la retaguardia de las jóvenes naciones sudamericanas.

Además de estos documentos fundacionales, de las listas dinásticas y de la historia mapuche, en The Mapuche Nation pueden encontrarse noticias, denuncias y campañas (como una contra el Tratado de Libre Comercio entre Chile y la Unión Europea).








sábado, 28 de enero de 2017

Guerra Antisubversiva: Contrainteligencia contra Montoneros

Una espectacular operación de contrainteligencia
Las Finanzas Montoneras 
Diario ¨La Nueva Provincia¨: 

Tras el rastro del dinero 
El operativo había sido planeado para el 2 de enero de 1977, pero la lluvia hizo que fuera suspendido. El domingo 9, en cambio, amaneció con un sol espléndido y fue puesto en marcha. A primera hora de la tarde los autos partieron hacia Tigre. 
El grupo de tareas sabía que Montoneros recomendaba a sus cuadros tratar de hacer actividades al aire libre durante los fines de semana, para compensar el stress de la vida clandestina. Pero el operativo de aquel día no tenía un objetivo puntual, era como arrojar la red en un lugar donde se suponía que habría algo para recoger. 
Al promediar la tarde, los embarcaderos de las lanchas colectivas de la principal estación fluvial del delta, unos 30 kms. al norte de la Capital Federal fueron clausurados y todas las embarcaciones dirigidas hacia el único que quedó habilitado, el que utilizaban las lanchas provenientes de Carmelo, Uruguay. 
Las embarcaciones colectivas esperaban turno y la gente descendía y pasaba frente a un control donde debían exhibir sus documentos de identidad. Los papeles eran controlados por un civil, apoyado por un grupo de aspecto militar, pero vestido de manera informal. 
En realidad, el control era un montonero especializado en falsificar documentos (Lauletta), que habían sido "quebrado" en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y convertido en colaborador. Después de mostrar sus documentos, la gente se dispersaba rumbo a la estación de ferrocarril o las paradas de ómnibus. 
Del otro lado de la calle, a cierta distancia, estaban discretamente estacionados varios autos. Los ocupaban hombres del grupo de tareas y "marcadores", como eran denominados los montoneros quebrados que señalaban a otros miembros de la "orga". 
En la euforia de 1971-74, cuando el "socialismo nacional" parecía una alternativa inmediata y Montoneros crecía aceleradamente, el auge había desbordado las técnicas de aislamiento y compartimentación propias de la clandestinidad. Mucha gente conocía a mucha gente y eso fue muy costoso para ellos. 
Cuando los "interrogatorios compulsivos" - eufemismo por tortura - y los problemas internos de la organización comenzaron a doblegar a los militantes capturados, el sistema de recorrer los lugares de concentración de gente, como estaciones y algunas avenidas, arrojó resultados muy importantes, según reconocieron los protagonistas de ambos bandos. 
En lo esencial el método no variaba: en un vehículo viajaba un "quebrado" con custodia y en otro u otros los "grupos de captura", que entraban en acción cuando el "marcador" creía reconocer a alguien. 
Aquel domingo en Tigre, una pareja joven presentó pasaportes al control y pasó sin problemas. Habían recorrido unas decenas de metros, cuando el "marcador" dijo conocer al varón. 
Los grupos de captura se arrojaron sobre la pareja, que fue sorprendida y no opuso resistencia. No llevaban armas, pero ambos tenían pastillas de cianuro, que eran una especie de certificado de pertenecer a Montoneros y son un capítulo especialmente dramático de esta historia. A esta altura es conveniente puntualizar una de las características de la lucha entre organizaciones como Montoneros y el ERP y el aparato defensivo-represivo del Estado. 
Las técnicas de clandestinidad, que resumían décadas de experiencias internacionales, prescribían mecanismos cotidianos de contacto y control entre los integrantes de cada eslabón orgánico, que permitían detectar rápidamente la caída de un miembro del grupo y dar el aviso para que los restantes huyeran. La conducción de Montoneros pedía a sus integrantes que eran capturados, sólo 24 horas de silencio.
Los militares y policías sabían eso, por supuesto, y aplicando también la experiencia internacional, corrían contra el tiempo para obtener información rápidamente de los detenidos.
 
El método utilizado fue la tortura, o como se dijo "interrogatorio compulsivo" y resultó letal para las organizaciones guerrilleras, pues las "cadenas" de detenciones a partir de cada captura llevaron a la desarticulación de sus estructuras. 
En sus relatos, los hombres de los grupos de tareas reconocieron la utilización de la picana eléctrica, pero subrayaron que fue importante la proporción de detenidos que colaboraron sin llegar a ser torturados y enfatizaron la importancia de la desmoralización de los guerrilleros a medida que se generalizaba el desplome de sus organizaciones. 
En el otro bando, uno de los máximos dirigentes montoneros, reconoció que la conducción consideraba inevitable la tortura, como un riesgo asumido, de los militantes que eran capturados. 
"Por razones políticas - explicó -, nosotros teníamos que condenar duramente la entrega de información bajo tortura, pero sabíamos que era casi imposible resistir. De todas maneras, hubo actitudes muy distintas entre los compañeros que fueron capturados". 

La pista del oro 
Los dos jóvenes atrapados en el embarcadero de Tigre fueron subidos a sendos autos que partieron a gran velocidad hacia la Escuela de Mecánica de la Armada, donde operaba el grupo de tareas que asestó los golpes más duros a Montoneros en el área metropolitana. 
El varón habría reconocido rápidamente que trabajaba con sus compañeros en el "ámbito" - como se denominaba en la jerga a cada sector específico - de "finanzas internacionales". 
El grupo de tareas no poseía hasta ese momento ninguna información sobre esa estructura. El operativo de aquel domingo 10 puso sobre el rastro de enormes sumas de dinero y de una sofisticada organización logística que tenía avanzadas las tratativas para concretar en Europa un muy importante compra de armas a traficantes alemanes. 
Para Montoneros, el embarcadero de Tigre marcó el comienzo de una cadena de pérdidas muy importantes. 
Al día siguiente, lunes 10, el montonero de baja graduación atrapado permitió trepar un importante escalón en las finanzas guerrilleras. Desde un auto "marcó" a Juan Gasparini (a) "Pata" o "Gabriel" cuando, portafolio en mano, entraba al edificio donde alquilaba oficinas, casi en la esquina de Santa Fe y Callao. 
Gasparini es un personaje central y trágico de esta historia. Sobrevivió a la ESMA y denunció a sus hombres en el juicio que el presidente Raúl Alfonsín, ordenó contra los comandantes en jefe responsables del último gobierno militar. Ahora vive en Suiza, donde se gana la vida como periodista. 
Había sido intermediario entre Montoneros y David Graiver, después de que éste recibiera a mediados de 1975, poco menos de 17 millones de dólares, provenientes del secuestro de los hermanos Born (60 millones) y de un directivo de Mercedes Benz Argentina (casi tres millones). 
En 1990 escribió un libro titulado "El crimen de Graiver", con minuciosa información sobre las relaciones entre Montoneros y el empresario muerto al estrellarse su avión en México en agosto de 1976. 
Gasparini entregó la dirección del departamento donde vivía con su esposa y sus dos hijos, en el barrio de Almagro, pero se negó a trasmitirle por el portero eléctrico una intimación a que se rindiera, pues el edificio había sido copado. 
La mujer se resistió a balazos junto con otra militante que se hallaba en la casa y tuvo tiempo de quemar los papeles y documentos, Ambas mujeres fueron abatidas tras un prolongado tiroteo. En el baño del departamento, metidos en la bañera y cubiertos con colchones y mantas, fueron encontrados, llorando aterrados, los dos niños que fueron entregados a sus abuelos y viven ahora en Suiza, con Gasparini. 
En rápida sucesión cayeron otras tres figuras principales del ámbito de finanzas y logística de la Organización. Pablo González de Langarica y Martín Grass pusieron al grupo de tareas sobre el rastro seguro de Fernando Vaca Narvaja y sus hombres viajaron a Suiza con el primero de ellos, apropiándose de una suma millonaria y montando un operativo cinematográfico que les permitió apoderase de un importante cargamento de armas más modernas y sofisticadas que las que poseían las fuerzas armadas y de seguridad. 
La tercera captura importante se produjo el 15 de enero, cuando fueron atrapados Carlos Torres (a) "Ignacio" y dos asistentes. Torres era muy importante en el manejo de los fondos y había jugado un rol principal en la relación de Montoneros con Graiver, y después de su muerte, con su viuda Lidia Papaleo. 
En la serie de operativos realizados en la Capital Federal, y el Gran Buenos Aires fueron atrapados varios miembros de la cadena de pagadores y fueron confiscados unos 400 mil dólares de los sueldos de enero de una parte importante de la organización. 
A esta altura de los acontecimientos, hacía 110 meses que gobernaba la Junta Militar, la gran mayoría de los cuadros montoneros estaban "profesionalizados", es decir que se dedicaban sólo a su militancia y sus gastos eran pagados por la organización. 
La pérdida del dinero provocó, en consecuencia, un amago de colapso, pues los miembros de las distintas estructuras no podía afrontar sus obligaciones cotidianas -alquileres, gastos de movilidad, alimentación, etc. - y corrían riesgos de ver desbaratadas las coberturas bajo las que se ocultaban. 
La conducción de Montoneros utilizó mecanismos de emergencia que le permitieron sortear la crisis y en algunos de los militares que seguían el hilo del dinero montonero, quedó la sospecha muy fuerte de que la embajada cubana en Buenos Aires había prestado una ayuda esencial a la organización guerrillera. 
Desde uno de los grupos de tarea se propuso detener en Ezeiza a un funcionario importante de esa representación diplomática y revisar su equipaje - valija diplomática - cuando regresaba de un rápido e inesperado viaje al exterior, pues se creía que podía traer los fondos para mantener el funcionamiento de Montoneros hasta que fuera reparado su sistema de finanzas. Pero el temor a un fiasco y el escándalo internacional previsible hizo que en los niveles con la autoridad decisiva, la propuesta fuera rechazada. 
En las semanas siguientes, la Conducción Nacional - Carolina Natalia la llamaban en la jerga - de Montoneros comenzó a salir del país. Huyeron. 
Una fuga milagrosa y armas en Europa 
En la primera mitad de octubre de 1976 fue atrapada una militante montonera, en una acción a la que en un principio no se adjudicó trascendencia. A poco de iniciado el interrogatorio, la mujer pidió que le llevaran la cartera que tenía consigo cuando la capturaron. En el forro había una tira de papel cuidadosamente enrollada, con anotaciones en código: eran las "citas nacionales". 
En el momento, los hombres del grupo de tareas no entendieron; después entraron en un frenesí operativo que culminó con uno de los grandes desastres sufridos por Montoneros en el primer año del gobierno militar . 
Desde el punto de vista de la seguridad, el punto más frágil y peligroso de una organización clandestina eran los enlaces o contactos entre sus eslabones compartimentados, por lo que Montoneros trataba de reducirlos todo lo posible. 
El mantenimiento de enlaces mínimos planteaba, como contrapartida, el riesgo de que personas o estructuras enteras quedaran aisladas si el enlace se rompía por la acción represiva o por accidente. Para cubrir esa eventualidad se establecían citas fijas, en días fijos, para los distintos grupos a los que se podía acudir en determinadas circunstancias, como cuando se rompía un contacto. 
Esas citas, correspondientes a la organización en el orden nacional, era lo que contenía la tira de papel - semejante un largo ticket de cafetería- que estaba oculta en la cartera de la mujer. 
El código era de una sencillez elegante y se basaba en la utilización de guías de uso común con planos y calles de la ciudad. En Buenos Aires y alrededores, por ejemplo, se utilizaba la guía Filcar. Debajo de la identificación cifrada de la ciudad, un número indicaba la página del plano a utilizar. 
Después una letra y otro número identificaban - como es usual en esas guías- un cuadrante del plano. Finalmente, otra letra o número indicaba un vértice del cuadro elegido- superior derecho o izquierdo, inferior derecho o izquierdo -, que caía claramente sobre una esquina. Allí era la cita, cada miércoles, por la mañana temprano. 
En algunos casos, cuando los miembros de la organización podían no conocerse, se añadía una contraseña o señal de identificación clara, pero no llamativa, como llevar un diario determinado, doblado de cierta manera, en tal mano. 
En dos miércoles sucesivos y en alrededor de 10 días, fueron capturados entre 60 y 70 miembros de la organización. Sólo en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires fueron atrapados 33 cuadros, casi todos oficiales, que era un grado bastante importante en Montoneros. 
Al día siguiente de la primera redada y como consecuencia de ella, cayó Norma Arrostito, una de las figuras "históricas" de la guerrilla - aunque para esa época no integraba la cúpula - quien había estado en el grupo original que secuestró y asesinó al ex presidente, general Pedro Eugenio Aramburu en 1970. 
La caída de las "citas nacionales" causó un severo trastorno de funcionamiento a Montoneros y se sumó a otros golpes exitosos de las fuerzas armadas y de seguridad, lanzadas a una represión masiva de las organizaciones guerrilleras, cada vez más aisladas políticamente. 
La dirección montonera comenzó a analizar la conveniencia de que el jefe máximo, Mario Firmenich, saliera del país para "preservar la conducción". Al parecer el dirigente se negó al principio, pero finalmente acordó a marchar al exterior para buscar "solidaridad internacional". 
Mientras se desarrollaba esa discusión, poco antes de finalizar 1976, Montoneros sufrió otra grave pérdida. A fines de noviembre o principios de diciembre, el jefe de la Regional Buenos Aires y virtual número tres de Montoneros, Carlos Hobert (a) "Pingulis" -quien en 1974 había seleccionado con Roberto Quieto a los integrantes del grupo que secuestró a los hermanos Born -, asistió a una reunión de Unidad Básica Revolucionaria (UBR), estructura de base que periódicamente "bajaba" algún miembro de la conducción. 
A los pocos días, cuando salía de su casa - obviamente clandestina - "Pingulis" se encontró de lleno con un joven militante que había asistido a aquella reunión y pasaba casualmente por el lugar. 
Las normas de seguridad prescribían que Hobert debía mudarse inmediatamente, por el riesgo que un joven subordinado fuera capturado - "en aquella época caían como moscas", recordó un dirigente montonero - y terminara entregando la dirección del jefe, como moneda de cambio por su vida o, por lo menos, para no ser sometido a tormento. 
Hobert no aplicó las reglas y prometió cambiarse de casa después de Navidad. Como medida de precaución, estableció un sistema semanal de control con el joven, para verificar que no había sido detenido. Entre un control y otro, el joven militante de la UBR fue atrapado y el 22 de diciembre el Ejército rodeó la casa de "Pingulis" con poderosos efectivos y la tomó por asalto, matándolo en el enfrentamiento. 
| Al mes siguiente - enero de 1977 - luego del operativo en el Tigre comenzó a caer la cadena de finanzas y logística, mientras "Carolina Natalia" (la Conducción Nacional de Montoneros) decidía abandonar el país, dejando por turno a sólo uno de sus integrantes. 
Casi simultáneamente, Fernando Vaca Narvaja salvó su vida de una manera increíble, cuando uno de los cuadros que tenía contacto con él fue atrapado, siguiendo el hilo que el grupo de tareas de la ESMA había aferrado aquel domingo de ese enero, en el Tigre. 
Quebrado rápidamente, el oficial guerrillero entregó su cita con el miembro de la conducción nacional, pero Vaca Narvaja no acudió a dos encuentros sucesivos que deberían haberse concretado en la zona del barrio de Colegiales. 
La tercera alternativa, en la que ya nadie tenía mucha confianza, fue en Avellaneda, cerca del viaducto de Sarandí, a unos tres kilómetros del limite sur de la Capital Federal. El "marcador" aguardó en un auto con un acompañante, que se comunicaba por radio con los restantes miembros de equipo que participaba en la emboscada. 
Vaca Narvaja llegó en un Renault 6, color verde, pero cuando estaba entrando en la encerrona algo lo alertó - podría haber sido un hombre que se asomó desde un techo con un arma larga - y aceleró, iniciando la huida. 
Los miembros del grupo de tareas no estaban aún seguros de su identidad por lo que no abrieron fuego a tiempo. Sólo uno de los emboscados saltó a la calle y disparó con un revólver calibre 357 Mágnum contra el Renault 6 que ya doblaba en la esquina. 
Era un buen tirador y Vaca Narvaja es un hombre con mucha suerte. Uno de los proyectiles rompió la luneta del auto, pegó aparentemente en una rueda de auxilio parada tras el asiento trasero y se desvió, hiriendo al jefe montonero en el músculo trapecio, entre el hombro y el cuello. 
Herido, pero conservando su movilidad, siguió conduciendo y la fortuna volvió a protegerlo. El Falcon que había partido en su persecución chocó con un ómnibus. Algunos centenares de metros más adelante, arma en mano, el dirigente detuvo un Citroën marrón conducido por una mujer. La obligó a descender y logró desaparecer al volante del pequeño vehículo. 

Dinero y armas 
Otro capítulo verdaderamente cinematográfico derivado de la captura de la joven pareja en Tigre, que condujo a las caídas de Martín Grass y Pablo González Langarica, se desarrolló en Europa. 
Oficiales de la Armada viajaron a Suiza con uno de los guerrilleros quebrados, que tenía acceso a cierta caja de seguridad de un banco en Ginebra y se apoderaron de un millón y medio de dólares. 
También fueron presentados por el montonero a traficantes alemanes de armas y, haciéndose pasar por miembros de la organización, iniciaron una complicada negociación, que llevó largos meses y se desarrolló en París, Madrid y Hamburgo 
Por fin, durante 1978 recibieron de los alemanes un impresionante cargamento que incluía mil pistolas ametralladoras Steyr austríacas y quinientos fusiles Heckler & Koch alemanes, armas de gran calidad de sofisticación que aún en los ejércitos y fuerzas de seguridad de los países más desarrollados sólo se proveen a los grupos de elite. 

 
Pistola ametralladora Steyr MPi 69
 

El lote se completaba con doscientas pistolas Browning, veinte pistolas Walther con silenciador, veinte pistolas ametralladoras UZI, también con silenciador y un buen número de fusiles pesados y granadas. 
Montoneros había buscado asesoramiento sobre cómo introducir el cargamento al país y uno de los consultados - aparentemente sin enterarlo del contenido - había sido el célebre "Cacho" Otero, figura casi mítica, ya fallecido, a quien se adjudicaban muy sólidos conocimientos en materia de introducir mercaderías en el país sorteando controles. Cuando fue derrumbada la estructura de logística de la organización, Otero fue "desaparecido" durante un corto período pero recuperó la libertad sin grandes problemas.  
De sus consultas, los montoneros llegaron a la conclusión de que la manera menos arriesgada de traer las armas era en avión, descendiendo en alguna pista clandestina. Para ello habían comprado y tenían aprestado en Miami un viejo pero confiable Super Constellation, cuyo destino final se perdió en la confusión de la derrota guerrillera. 
Tras analizar y descartar varias alternativas, los hombres del grupo de tareas metieron las armas en un contenedor rotulado como "maquinaria industrial", lo cargaron en Hamburgo en un barco de ELMA y lo fletaron a Buenos Aires. 

 
Avión de transporte Super Constellation
 

En el puerto de destino sólo fue advertido el jefe de la Prefectura Naval, pero se le pidió que guardara el secreto, para probar si el contenedor pasaba los controles regulares. Para mortificación de unos cuantos, diversión momentánea de otros y preocupación de todos, la "maquinaria industrial" entró sin problemas. 
A esta altura de 1978 crecía aceleradamente la probabilidad de un enfrentamiento bélico con Chile y las armas fueron distribuidas en unidades navales, preferentemente en la Infantería de Marina y comandos anfibios, donde aún estarían inventariadas.


 
Buzos tácticos de la ARA utilizan todavía las Steyr MPi capturadas a Montoneros

Los hombres del grupo de tareas también descubrieron que Montoneros había comprado sesenta morteros - mucho más que la dotación de cualquier regimiento argentino - y que se hallaban en un puerto del norte de Arica, desde donde tratarían de enviarlos a Buenos Aires. 
En este caso no lograron apoderarse del cargamento, pero "pudrieron" la operación de manera tal que la organización guerrillera perdió los morteros. 

Cómo la plata llegó a Graiver 
En una de sus últimas gestiones oficiosas como ministro del Interior, José Luis Manzano pidió el primero de diciembre de 1992 -lo renunciaron al día siguiente - a la Policía federal que atendiera la situación de Juan Gasparini , quien tenía dificultades para renovar su pasaporte. 
En la jefatura de policía le mostraron al ex montonero que el último documento que figuraba en su legajo era una orden de detención. Gasparini exhibió, entonces, el Boletín Oficial en que fue publicado el decreto del presidente Menem que lo indulta. Los policías reconocieron que tenía razón, agregaron el Boletín Oficial al legajo y le revalidaron el pasaporte en unas horas. Pocos días después volvió a Suiza. 
Gasparini es, sin duda, una de las personas que mayor conocimiento de las finanzas montoneras. Era un oficial importante en ese ámbito de la organización y fue enlace con Graiver -en cuyas oficinas de Nueva York tenía un escritorio- y con su viuda Lidia Papaleo. 
Además, es un sobreviviente de la ESMA, donde permaneció desde el 10 de enero del '77 hasta muy avanzado el '78, cuando viajó a Bolivia por cuenta y cargo del grupo de tareas. 
Tres prisioneros fueron enviados a La Paz - ante un pedido de colaboración de otro organismo del gobierno militar argentino -, para montar una agencia de publicidad que hizo campaña electoral por el candidato del oficialismo militar boliviano, Coronel Pereda Asbún. 
Después, liberado, Gasparini viajó primero a Panamá y, luego, a Suiza, donde reside y trabaja como periodista. Su experiencia personal le ha permitido conocer, por lo tanto, una parte importante de los hechos, pero no la totalidad, debido a la fragmentación de las historias por el carácter clandestino que tenía la subversión y la represión, pero de lo que sabe cuenta sólo una parte en su libro, muy reveladora, de todas maneras. 
Obviamente, los tres sobrevivientes de la conducción de Montoneros - Mario Firmenich, Roberto Cirilo Perdía y Femando Vaca Narvaja - conocen mejor que nadie el manejo de las enormes sumas de dinero de que dispuso la organización y lo que queda -que no debe ser poco, puesto que hasta movió el interés político del presidente Menem-, pero se han refugiado en el beneficio del silencio. 
A principios de 1974, Montoneros era la guerrilla más poderosa del continente y a esa altura financiaba sus gigantescos gastos en personal e infraestructura -sueldos, casa, locales, imprentas, fábricas de armas y explosivos, etcétera-, básicamente, mediante secuestros extorsivos. 
En enero de aquel año, Roberto Quieto -número dos de Montoneros, detrás de Firmenich y delante de Perdía-, comenzó a planificar con el "Pingulis" Hobert, quien después se desvinculó de la operación, el secuestro de los hermanos Jorge y Juan Born, herederos de una parte sustancial de las acciones del holding Bunge y Born, el grupo económico internacional más grande del hemisferio sur. 
Quieto quedó al mando de la operación y eligió como segundo a "Quique" Miranda, secretario militar de la columna Norte, quien se encargó de la construcción de una "cárcel del pueblo", de dos subsuelos, bajo una pinturería de fachada instalada en Martínez, en el norte del Gran Buenos Aires. 
El secuestro debía concretarse un martes o un jueves, los días de menos tránsito, cuando los Born viajaban juntos desde la provincia hacia la sede de la empresa, en plena city porteña, después de dejar a sus hijos en el colegio. 
- Hubo un intento fallido un martes, pero dos días después, el 19 de setiembre de 1974, el comando montonero atravesó un cartel de ENTEL en la avenida Libertador - a la altura de Olivos - y desvió el tránsito por la calle San Lorenzo hacia la avenida Effling, paralela a Libertador, a una cuadra. Otro cartel, en el medio de la calzada, obligaba a los vehículos a reducir su marcha. 
- Cuando los dos Falcon celestes de Bunge y Born tomaron por avenida Effling, dos pick-ups - una Dodge azul y una Chevrolet color claro - embistieron frontalmente los autos, haciéndolos detener. Los guerrilleros rodearon los dos autos y encañonaron a sus ocupantes. En el asiento trasero del primer coche viajaban los Born. 
- Como el chofer - custodio, Juan Carlos Pérez, de 35 años, y Alberto Bosch, de 40, gerente de Molinos Río de la Plata, que ocupaban el asiento delantero, no respondieron con rapidez las órdenes de los montoneros, fueron ultimados a escopetazos. Jorge Born, entonces de 40 años, y su hermano Juan, de 39, fueron subidos a otros dos autos y llevados a la "cárcel del pueblo". 
- La acción del secuestro propiamente dicha demoró 38 segundos y participaron en forma directa 19 montoneros. Al cabo de media docena de años todos ellos estaban muertos, pero la Operación Mellizas, como la denominaron, resultó un impresionante éxito económico para la organización. 
Montoneros pidió 100 millones de dólares de rescate y Jorge Born padre rechazó la demanda, ofreciendo 10 millones. La situación se complicó y las tratativas se prolongaron, hasta que la organización proporcionó evidencias de que Juan, el menor de los hermanos, estaba perdiendo la razón y caía en un autismo progresivo. Llegó un momento en que no reconocía a su hermano Jorge, que, por el contrario, nunca se quebró. 
Finalmente, se acordó un rescate de 60 millones de dólares en efectivo - verdadero record mundial y entonces una cifra mucho más impresionante que ahora - y alrededor de 3,5 millones más en alimentos y otros bienes repartidos en barrios populares. 
El 23 de marzo del '75 fue dejado en libertad Juan Born, tras el pago de 25 millones de dólares, quedando Jorge como rehén. El resto del rescate se completó en pagos escalonados y al menos en una ocasión se produjo un incidente en Ezeiza, cuando hombres de los servicios de inteligencia detuvieron a momentáneamente a cuatro empleados de Bunge y Born que traían casi cinco millones de dólares desde Zurich. 
Las entregas las hacía un alto funcionario del holding, que se reunía a almorzar en distintos lugares del Gran Buenos Aires con "Ignacio" Torres - entonces jefe de finanzas de Montoneros - y le dejaba una valija con el dinero, que el montonero metía en el baúl de su Falcon, al que había forrado con una malla de alambre de cobre, para bloquear las eventuales emisiones de un mini transmisor que pudiera haber sido ocultado entre los billetes. 
Aquí comenzó a jugar un papel importante David Graiver, una especie de precursor de cierta clase de hombres de negocios argentinos que armaron en muy poco tiempo grandes grupos de empresas que se derrumbaron más velozmente aún. 
Su hermano menor, Isidoro, había sido secuestrado en agosto del '72 por las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL) y la familia pagó 150 mil dólares para que fuera liberado. 
Tres años después, David Graiver se convertiría en el banquero de los Montoneros. El empresario fue vinculado con la conducción guerrillera por intermedio de Enrique Juan Walker (a) "Jarito", periodista que había sido secretario de redacción de la revista Gente y había sido pareja de la psicóloga Lidia Papaleo, convertida, luego, en mujer de Graiver. 
Roberto Quieto tomó a cargo de la vinculación, entre agosto del '74 y mayo del '75, se reunió varias veces con el banquero en una quinta de San Isidro alquilada por éste a una señora de patricios antecedentes. En uno de esos encuentros, el jefe montonero ofreció a Graiver entregarle como inversión 14 millones de dólares del total obtenido de Bunge y Born. El empresario aceptó de inmediato, contra ofertando una tasa del 9,5 % anual de interés. 
A mediados de mayo de aquel año, Graiver logró zafar de un intento de secuestro y, asustado porque los guerrilleros le aseguraron que no habían sido ellos, decidió radicarse en los Estados Unidos, donde estaba intentando que le permitieran comprar un banco. 
Antes de viajar, en ese mismo mes de mayo, mantuvo dos reuniones en las que lo acompañó Jorge Rubinstein, su hombre de confianza, con los representantes montoneros, para recibir los 14 millones una semana más tarde. Por los guerrilleros asistieron a esos cónclaves Quieto, "Ignacio" Torres y "Antonio" Salazar, coordinador internacional de la organización en Europa. El 25 de junio de 1975, un funcionario de Bunge y Born entregó en Ginebra, Suiza, a "Ignacio" Torres los 14 millones de dólares que faltaban para completar el rescate y Jorge Born fue dejado en libertad en la zona norte del Gran Buenos Aires. 
Inmediatamente, en la misma ciudad, Torres y Salazar entregaron las valijas llenas de billetes a Jorge Rubinstein. Tras algunos inconvenientes técnicos y burocráticos - que solucionó Graiver -, los fondos fueron depositados en un banco y pasados a otros, para ser retirados, cargados en una avión alquilado y trasladados a Bruselas, donde ingresaron al BAS, pequeño banco belga adquirido por el empresario. 
Posteriormente, el banquero recibiría de Montoneros dos 2.825.000 dólares más, provenientes de un total de 4 millones obtenidos por el secuestro de Heinrich Metz, directivo de Mercedes Benz Argentina. 
De esta manera, el total entregado por Montoneros fue de 16.825.000 dólares, por los cuales Graiver se comprometió a pagar un interés mensual de 196.300 dólares. 
El acuerdo se cumplió sin inconvenientes durante varios meses, mientras el acelerado deterioro de la situación política y socioeconómica, sumado a la creciente violencia de Montoneros y el ERP y la contrapartida represiva, desembocaron en el golpe militar de marzo de 1976. 
Aparentemente en los meses previos habían comenzado a producirse diferencias en la cúpula de Montoneros y, en octubre del '75, Quieto había planteado que quería dejar la conducción. Pero no lo hizo y el 28 de diciembre de ese año, domingo, fue capturado y desaparecido cuando descansaba con su familia en una playa de Olivos. 

La caída y el intento de Menem 
Con las Fuerzas Armadas en el gobierno la represión se hizo masiva y el cerco fue cerrándose de manera inexorable. A mediados del 76 un grupo de tareas - aparentemente del Ejército - capturó a Ramón Neziba (a) "Moplo", quien fue reconocido por una montonera quebrada y había actuado como cobrador de los intereses que pagaba Graiver a Montoneros. No había llegado a conocer al banquero, pero recibía el dinero de Jorge Rubinstein cada mes. Se encontraban en una confitería e intercambiaban un portafolios vacío por otro con el dinero. 
Algunas semanas mas tarde, el 17 de julio de aquel año, "Jarito" Walker fue atrapado en un cine del barrio de Caballito en la Capital Federal. Poco después "Antonio" Salazar, el coordinador de Montoneros en Europa, que había participado en Suiza en el traspaso de los 14 millones de dólares entregados, por Bunge y Born a Graiver, dejó un mensaje en clave, en una mensajería telefónica a la que el banquero llamaba regularmente desde Nueva York. Traducido, intentaba ser tranquilizador y significaba que Walker no había hablado. 
Muy poco después, el 7 de agosto, cuando su grupo económico crujía por todas partes, el avión alquilado en el que Graiver viajaba desde Nueva York hacia el balneario de Acapulco en México, se estrelló en las montañas de ese país, muriendo el empresario y los dos pilotos. 
A las pocas horas "Ignacio" Torres, jefe de finanzas de Montoneros habría llamado por teléfono a la viuda Lidia Papaleo, quien estaba en México - donde Graiver los había presentado dos meses antes -; para expresarle sus condolencias y manifestarle que, en su opinión, había sido un atentado, como siguen creyendo hasta hoy los dirigentes montoneros y Gasparini, quien en su libro atribuye a la CIA la muerte del banquero. 
Dos meses y medio más tarde, el 22 de octubre, tras cumplirse minuciosamente un complejo recorrido por el centro de Buenos Aires, indicado por los montoneros para controlar que no era seguida, Lidia Papaleo almorzó en el restaurante del tercer piso de Harrods con dos jefes de la organización. 
"Ignacio" Torres la presentó al "oficial superior" y miembro de la Conducción Nacional, Julio Roqué (a) "Lino" un cordobés que venía de las F AR izquierdistas y había disparado el F AL cuyos proyectiles asesinaron al general Juan Carlos Sánchez en Rosario, a mediados de abril de 1972. La mujer explicó que el grupo empresario armado por su esposo se estaba derrumbando y que no podía pagar los casi 200.000 dólares mensuales de interés. Comprensivos, los dos jefes montoneros acordaron concederle un período de gracia. En aquellos momentos, el dinero no era el problema principal para ellos. 
En un momento en que "Ignacio" fue al baño, "Lino" Roqué y la viuda de Graiver acordaron una clave de emergencia para encontrarse. El jefe guerrillero llamaría "de parte del doctor Linares" y se encontrarían tres días y tres horas más tarde de la fecha que se dirían por teléfono. 
En ese terrible año '76 aún habría una reunión más entre Lidia Papaleo y dos emisarios montoneros - uno era el "Doctor Paz", quien sería en realidad Juan Gasparini -, en el departamento de su colaboradora Lidia Angarola, en Junín y Peña, durante la mañana de un domingo de diciembre. 
Pocas semanas después, el domingo 9 de enero del '77, uno de los grupos de tareas encontró en el embarcadero de Tigre el hilo de las finanzas de Montoneros. Al día siguiente fue atrapado Juan Gasparini, en Callao y Santa Fe, y el sábado 15 cayeron "Ignacio" Torres y dos de sus asistentes. 
El miércoles siguiente, utilizando el procedimiento de emergencias, acordado en el almuerzo de Harrods, "Lino" Roqué se encontró con Lidia Papaleo en el Parque Lezama y le aconsejó que tratara de irse del país, pues Torres y Gasparini conocían todos los detalles del acuerdo por los 16.825.000 dólares. 
Acordaron mecanismos para establecer contacto en Madrid y en México DF, y se despidieron. No volverían a verse. El 29 de mayo, uno de los grupos de tareas llegó al domicilio donde estaba escondido Roqué y se produjo un largo tiroteo que finalizó cuando al montonero se le acabaron las municiones y se suicidó con una cápsula de cianuro. 
Lo demás es historia mas o menos conocida, en la primer semana de marzo de ese año el entonces jefe de la Policía de Buenos Aires, coronel Ramón Camps, aparentemente autorizado por el comandante del primer cuerpo de Ejército, general Guillermo Suárez Mason, lanzó el operativo "amigo". 
Los miembros de la familia Graiver y sus colaboradores cercanos fueron detenidos y permanecieron desaparecidos varias semanas, hasta que la situación fue "blanqueada" el 19 de abril por el presidente y comandante del ejército teniente general Jorge Rafael Videla, mediante una conferencia de prensa ofrecida en la sede de esa fuerza. 
Nunca se tuvieron datos precisos de 10 ocurrido a Jorge Rubistein - que jugó un rol central en los tratos de Graiver con Montoneros-, ni siquiera Edgardo Sajón, Subdirector del diario "La Opinión" y secretario de prensa durante la presidencia del teniente general Alejandro Agustin Lanusse. Aunque todo indica que murieron mientras eran sometidos a "interrogatorios compulsivos." 
Más adelante, un Consejo de Guerra Especial condenó a 15 años de prisión a Juan e Isidoro Graiver y a Lidia Papaleo - con penas menores para otros miembros del grupo -, quienes apelaron ante el Consejo Supremo de las fuerzas Armadas que redujo las condenas principales a 12 años de prisión. 
Ante una nueva apelación, la Corte Suprema de Justicia - aún bajo el gobierno militar y en un notable acto de independencia- dejó sin efecto la sentencia de la justicia militar y dispuso que la causa pasara a la justicia civil. 
El entonces fiscal Julio César Strassera, quien después lo seria de los ex comandantes en jefe, pidió 5 años de prisión para Isidoro Graiver y Lidia Papaleo, sobreseyendo al resto. Pero el juez falló anulando todo 10 actuado por la justicia militar y dispuso la libertad de todos los miembros del grupo Graiver. 
Después, en 1984, ya en el gobierno de Raúl Alfonsín, la familia Graiver se presentó en el fuero contencioso administrativo reclamando al Estado daños por cifras enormes y los bienes del grupo empresario que habían sido incautados. 
Después de que ganaran el juicio en primera instancia, el presidente Alfonsín ordenó al procurador del Tesoro, Héctor Pedro Fassi, que negociara un acuerdo. Los Graiver reclamaban un total aproximado de 155 millones de dólares y un gran número de propiedades. Finalmente, el gobierno y el grupo transaron en 84 millones y unas cuarenta propiedades. 
En marzo del '86, el Tesoro les pagó el 40 % de esa suma y desde mayo de ese año comenzaron a recibir pagos trimestrales. El 63 % de 10 que recuperaron correspondía a Isidoro y Juan Graiver y a su esposa Eva Citnach. El 37 % restante era del Lidia Papaleo y de su hija María Sol Graiver. 
En su libro "El crimen de Graiver", Gasparini afirma que Juan e Isidoro Graiver -radicados entonces en España- hicieron un rápido viaje a Suiza en julio del '87 para depositar allí una parte importante de los fondos que habían recibido del Estado argentino. 
Al mes siguiente, actuando como representantes autorizados de Montoneros, un pastor protestante homosexual con status de refugiado político en Noruega, acompañado por una redactora argentina de la revista pro-guerrillera Triunfar, editada en México, retiraron 400 mil dólares de un banco en Ginebra y los traspasaron a otra entidad. Sería el primero de una serie de pagos - los otros habrían sido mucho menores - de la familia Graiver a los montoneros que mostrarían que la "Operación Mellizas" seguía viva a mas de trece años del secuestro de los hermanos Born. 
Mientras tanto, como parte de su teoría de los "dos demonios" - uno subversivo y el otro represivo - el presidente Raúl Alfonsín logró que Mario Firmenich fuera detenido en Brasil y extraditado a la argentina, donde la justicia lo condenó a una larga pena de prisión. 
La cúpula sobreviviente de Montoneros, comenzó su aproximación durante la interna del justicialismo en 1988, después de ser rechazados por los renovadores de Cafiero, según explicó un miembro de la conducción nacional. 
Como "Peronismo Revolucionario" hicieron campaña por el menemismo y propusieron repatriar fondos que tendrían en Cuba para un programa de reactivación económica basado en la construcción de viviendas populares. 
Más adelante, ya presidente, Menem incluyó a los dirigentes montoneros en el indulto y Firmenich salió en libertad, algún tiempo después de que Roberto Perdía, Fernando Vaca Narvaja y Rodolfo Galimberti -este último ferozmente enemistado con el resto- regresaran al país. 
El empresario Mario Rotundo, que fue amigo cercano de Menem durante la primer campaña electoral, participó al menos en tres reuniones en las que se trató el aludido programa económico y la manera de recuperar los fondos montoneros llevados a Cuba. 
Uno de esos cónclaves fue el 17 de agosto de 1989, en un complejo turístico que Rotundo posee en Corrientes, por el Peronismo revolucionario asistieron Mario Montoto y Pablo Unamuno hijo. La reunión había sido rodeada de secreto, pero el jefe de Inteligencia de la Policía correntina la detectó y debió ser emplazado a mantener el asunto en reserva. 
El segundo encuentro se habría producido, un mes más tarde, en el despacho presidencial de la casa Rosada y el jefe de gobierno habría manifestado que ya había hablado con el empresario Jorge Born quien se habría comprometido a no entorpecer con reclamos la autorización de los fondos eventualmente recuperados en un programa de desarrollo; según Rotundo, se hablaba entonces de 20 millones de dólares. Pero nada se concretó. 
En 1989, ya con el presidente Menem en el gobierno, el entonces fiscal del juzgado Federal de San Martín, Juan Martín Romero Victorica, logró que el titular de ese juzgado, Carlos Lutz, embargará bienes de los Graiver por 46 millones de dólares, por considerarlos "verdaderos socios de una asociación subversiva". 
Comenzó, entonces, una serie de pasos judiciales que convirtieron la cuestión en un complejo galimatías legal, donde lo importante fueron las transacciones económicas -básicamente entre los Graiver y los Born- y molestias prácticas, como allanamientos, para Mario Firmenich. 
De aquellos años de dramática violencia, tras el indulto, aparentemente sólo queda como secuela legal - y ya prácticamente agotada - una serie de pleitos donde lo importante fueron pactos económicos. Una conclusión triste para una historia con miles de muertos e incontables vidas afectadas.