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martes, 10 de enero de 2017

Literatura militar: Excelente reseña de la Operación Antropoide por Vargas Llosa

La vida de Reinhard Heydrich, jefe de la Gestapo, en una magnifica novela premiada
El Carnicero de Praga

Por Mario Vargas Llosa | Para LA NACION

 
Hace por lo menos tres décadas que no leía un Premio Goncourt. En los años 60, cuando trabajaba en la Radio Televisión Francesa, lo hacía de manera obligatoria, pues debíamos dedicarle el programa La literatura en debate, en el que, con Jorge Edwards, Carlos Semprún y Jean Supervielle pasábamos revista semanal a la actualidad literaria francesa. O mi memoria es injusta, o aquellos premios eran bastante flojos, pues no recuerdo uno solo de los siete que en aquellos años comenté.

Pero estoy seguro, en cambio, de que este Goncourt que acabo de leer, HHhH, de Laurent Binet -tiene 39 años, es profesor y ésta es su primera novela- lo recordaré con nitidez lo que me queda de vida. No diría que es una gran obra de ficción, pero sí que es un magnífico libro. Su misterioso título son las siglas de una frase que, al parecer, se decía en Alemania en tiempos de Hitler: "Himmlers Hirn heisst Heydrich" (El cerebro de Himmler se llama Heydrich).

La recreación histórica de la vida y la época del jefe de la Gestapo, Reinhard Heydrich, de la creación y funciones de las SS, así como de la preparación y ejecución del atentado de la resistencia checoslovaca que puso fin a la vida del Carnicero de Praga (se le apodaba también "La bestia rubia") es inmejorable. Se advierte que hay detrás de ella una investigación exhaustiva y un rigor extremo que lleva al autor a prevenir al lector cada vez que se siente tentado -y no puede resistir la tentación- de exagerar o colorear algún hecho, de rellenar algún vacío con fantasías o alterar alguna circunstancia para dar mayor eficacia al relato. Esta es la parte más novelesca del libro, los comentarios en los que el narrador se detiene para referir cómo nació su fascinación por el personaje, los estados emocionales que experimenta a lo largo de los años que le toma el trabajo, las pequeñas anécdotas que vivió mientras se documentaba y escribía. Todo esto está contado con gracia y elegancia, pero es, a fin de cuentas, adjetivo comparado con la formidable reconstrucción de las atroces hazañas perpetradas por Heydrich, que fue, en efecto, el brazo derecho de Himmler y uno de los jerarcas nazis más estimados por el propio Führer.

"Carnicero", "bestia" y otros apodos igual de feroces no bastan, sin embargo, para describir cabalmente la vertiginosa crueldad de esa encarnación del mal en que se convirtió Reinhard Heydrich a medida que escalaba posiciones en las fuerzas de choque del nazismo hasta llegar a ser nombrado por Hitler el protector de las provincias anexadas al Reich de Bohemia y Moravia. Era hijo de un pasable compositor y recibió una buena educación, en un colegio de niños bien donde sus compañeros lo atormentaban acusándolo de ser judío, acusación que estropeó luego su carrera en la Marina de Guerra. Tal vez su precoz incorporación a las SS, cuando este cuerpo de elite del nazismo estaba apenas constituyéndose, fue la manera que utilizó para poner fin a esa sospecha que ponía en duda su pureza aria y que hubiera podido arruinar su futuro político. Fue gracias a su talento organizador y su absoluta falta de escrúpulos que las SS pasaron a ser la maquinaria más efectiva para la implantación del régimen nazi en toda la sociedad alemana, la fuerza de choque que destrozaba los comercios judíos, asesinaba disidentes y críticos, sembraba el terror en sindicatos independientes o fuerzas políticas insumisas y, comenzada la guerra, la punta de lanza de la estrategia de sujeción y exterminación de las razas inferiores.

En la célebre conferencia de Wannsee, del 20 de enero de 1942, fue Heydrich, secundado por Eichmann, quien presentó, con lujo de detalles, el proyecto de "Solución Final", es decir, de industrializar el genocidio judío -la liquidación de once millones de personas- utilizando técnicas modernas como las cámaras de gas, en vez de continuar con la liquidación a balazos y por pequeños grupos, lo que, según explicó, extenuaba física y psicológicamente a sus Einsatzgruppen. Cuentan que cuando Himmler asistió por primera vez a las operaciones de exterminio masivo de hombres, mujeres y niños, la impresión fue tan grande que se desmayó. Heydrich estaba vacunado contra esas debilidades: él asistía a los asesinatos colectivos con papel y lápiz a la mano, tomando nota de aquello que podía ser perfeccionado en número de víctimas, rapidez en la matanza o en la pulverización de los restos. Era frío, elegante, buen marido y buen padre, ávido de honores y de bienes materiales, y, a los pocos meses de asumir su protectorado, se jactaba de haber limpiado Checoslovaquia de saboteadores y resistentes y de haber empezado ya la germanización acelerada de checos y eslovacos. Hitler, feliz, lo llamaba a Berlín con frecuencia para coloquios privados.

En esos precisos momentos, el gobierno checo en el exilio de Londres, presidido por Benes, decide montar la "Operación Antropoide", para ajusticiar al Carnicero de Praga, a fin de levantar la moral de la diezmada resistencia interna y mostrar al mundo que Checoslovaquia no se ha rendido del todo al ocupante. Entre todos los voluntarios que se ofrecen, se elige a dos muchachos humildes, provincianos y sencillos, el eslovaco Jozef Gabcík y el checo Jan Kubis. Ambos son adiestrados en la campiña inglesa por los jefes militares del exilio y lanzados en paracaídas. Durante varios meses, malvivirán en escondrijos transeúntes, ayudados por los pequeños grupos de resistentes, mientras hacen las averiguaciones que les permitan montar un atentado exitoso en el que, tanto Gabcík como Kubis lo saben, tienen muy pocas posibilidades de salir con vida.



Las páginas que Binet dedica a narrar el atentado, lo que ocurre después, la cacería enloquecida de los autores por una jauría que asesina, tortura y deporta a miles de inocentes, son de una gran maestría literaria. El lenguaje limpio, transparente, que evita toda truculencia, que parece desaparecer detrás de lo que narra, ejerce una impresión hipnótica sobre el lector, quien se siente trasladado en el espacio y en el tiempo al lugar de los hechos narrados, deslizado literalmente en la intimidad incandescente de los dos jóvenes que esperan la llegada del coche descapotable de su víctima, los imprevistos de último minuto que alteran sus planes, el revólver que se encasquilla, la bomba que hace saltar sólo parte del coche, la persecución por el chofer. Todos los pormenores tienen tanta fuerza persuasiva que quedan grabados de manera indeleble en la memoria del lector.

Parece mentira que, luego de este cráter, el libro de Laurent Binet sea capaz todavía de hacer vivir una nueva experiencia convulsiva a sus lectores, con el relato de los días que siguen al atentado que acabó con la vida de Heydrich. Hay algo de tragedia griega y de espléndido thriller en esas páginas en que un grupo de checos patriotas se multiplica para esconder a los ajusticiadores, sabiendo muy bien que por esa acción deberán morir también ellos, hasta el epónimo final en que, vendidos por un Judas llamado Karel Curda, Gabcík, Kubis y cinco compañeros de la resistencia se enfrentan a balazos a 800 SS durante cinco horas, en la cripta de una iglesia, antes de suicidarse para no caer prisioneros.

La muerte de Heydrich desencadenó represalias indescriptibles, como el exterminio de toda la población de Lídice, y torturas y matanzas de centenares de familias eslovacas y checas. Pero, también, mostró al mundo lo que, todavía en 1942, muchos se negaban a admitir: la verdadera naturaleza sanguinaria y la inhumanidad esencial del nazismo. En Checoslovaquia mismo, pese al horror que se vivió en las semanas y meses siguientes a la "Operación Antropoide", la muerte de Heydrich mantuvo viva la convicción de que, pese a todo su poderío, el Tercer Reich no era invencible.

Un buen libro, como éste, perdura en la conciencia, y es un gusanito que no nos da sosiego con esas preguntas inquietantes: ¿cómo fue posible que existiera una inmundicia humana de la catadura de un Reinhard Heydrich? ¿Cómo fue posible el régimen en que individuos como él podían prosperar, alcanzar las más altas posiciones, convertirse en amos absolutos de millones de personas? ¿Qué debemos hacer para que una ignominia semejante no vuelva a repetirse?

© La Nacion

martes, 15 de noviembre de 2016

Inteligencia: Firmenich como doble agente

Firmenich, Montoneros y Militares 
La historia del doble agente 


El periodista norteamericano Martín Edwin Andersen lanzó la primera piedra hace unos pocos años, cuando revistaba como corresponsal de Newsweek en la Argentina. Ahora, desde las páginas del semanario The Nation, que se edita en Estados Unidos, vuelve a la carga con la misma inquietante afirmación: el líder montonero Mario Firmenich comenzó a cooperar con los servicios de inteligencia militares a partir de 1973, preocupado por el definido viraje a la izquierda de su organización. La versión ha sido refutada por otros investigadores del tema y suscitó las iras del ex fiscal de San Martín, Juan Romero Victorica. No obstante, subsisten interrogantes que no hallaron aún la debida respuesta. 

Los viejos Montoneros no quieren ni oír decir que su jefe de la década anterior pudo ser un agente doble dirigido desde las sombras por la contrainteligencia militar. Los uniformados reaccionan con indignación ante la menor insinuación de que los Montoneros cumplieron algún papel bajo control militar, tal como atizar las contradicciones políticas y favorecer determinados objetivos, aunque para ello debieran matar a jefes y oficiales de las tres armas.

 

En este peligroso escenario de rechazos por doble vía, el periodista norteamericano Martín Edwin Andersen tuvo la ocurrencia, la semana pasada, de resucitar el tema más polémico de todas las investigaciones que realizó durante su estancia en la Argentina. La tesis ya había sido anticipada hace algún tiempo en el semanario Expreso, de Buenos Aires, y ahora fue nuevamente elaborada para la revista The Nation, en los Estados Unidos. 

Mario Firmenich, escribe ahora Andersen, fue un agente doble que trabajó para el Ejército Argentino a partir de 1973, cuando advirtió que el movimiento guerrillero nacionalista que comandaba empezó a inclinarse cada vez más hacia la izquierda. 

Andersen dice haber recibido la primera noticia de la singular situación de boca de un diplomático norteamericano, quien sabía que al jefe de los Montoneros "lo manejaba un coronel del Batallón de Inteligencia 601". Como reconocimiento a esta labor, el coronel fue ascendido a general y pasó a dirigir en persona la inteligencia militar, agrega. 

Andersen fue rápidamente desmentido por el ex fiscal de la Cámara Federal de San Martín, Juan Romero Victorica, quien se precia de haber obtenido para Firmenich una pesada sentencia. Entre los Montoneros sobrevivientes el silencio ha sido estricto. En realidad, ellos ya habían contestado a Andersen cuando éste publicó por primera vez su investigación. 

La situación del periodista norteamericano es de una extraordinaria incomodidad, a pesar de que muchos de quienes lo conocen no lo creen un embustero y admiten que su fuente es seguramente genuina. La incomodidad nace del hecho de que Andersen no puede mencionar con nombre y apellido a sus fuentes, ni al diplomático ni al jefe de la estación de la CIA en Buenos Aires, quienes sin duda conocían los entresijos de la formidable confusión de aquellos años. 

La imposibilidad de identificarlos lo coloca en inferioridad de condiciones para defender su trabajo, que a partir de ese momento se sostiene únicamente en la palabra del autor. 

El espacio donde Andersen se mueve es además muy poco elástico. Por las razones apuntadas al comienzo, es dudoso que reciba aportes de los Montoneros contra su jefe, y también es problemático que los militares lo ayuden a probar que existió un contrato secreto entre sus propios servicios de inteligencia y los guerrilleros que aquellos combatieron. 

El estruendo causado por la bomba periodística de Andersen, de todos modos, tardará en apagarse. Es natural, en tiempos electorales. Pero el hecho de que la bomba pueda explotar dos veces reveló que es estos días existe una sensibilidad especial dentro del país para mirar con otros ojos las investigaciones que llevan hacia esa zona tenebrosa donde los servicios de contrainteligencia puedan llegar a entenderse con sus enemigos de superficie. 

Uno de los nudos en los que Andersen ha centrado su serie de razonamientos es el episodio real de 1975, donde sin duda alguna se reunieron físicamente agentes de inteligencia y montoneros. 

Una casa sospechosa. El cinematográfico episodio que permitió a los Montoneros celebrar una conferencia de prensa dentro de una "casa de seguridad" de la inteligencia militar, el 20 de junio de 1975, también fue investigado por el periodista argentino Juan Gasparini, quien reside en Ginebra, donde ejerce la cátedra universitaria. Gasparini conocía la historia desde antes que Andersen la escribiera por primera vez, y posteriormente la investigó recurriendo a sus propias fuentes. Dos hombres de la SIDE, los cuñados Rodolfo Silchinger y Nelson Romero, utilizaban la casa de Libertad 244, en Martínez, como lugar de reuniones y para encerrar a víctimas de secuestros extorsivos. La casa era propiedad de Romero, quien vivía allí con su mujer, Laura Iche. En noviembre de 1974, los agentes de la SIDE mantuvieron secuestrado allí al joven José Poliseki, a quien terminaron asesinando, cuando no recibieron el rescate exigido a su padre, “un mediano industrial”. Dice Gasparini que estos dos agentes de la SIDE estaban realmente dentro de la casa cuando Firmenich citó en ella a la prensa, para presentarles a Jorge Born y poner término a la extorsión en su contra. 

Gasparirá, que estaba vinculado orgánicamente a los montoneros, afirma haber reconstruido el hecho apelando a "fuentes que no merecen duda, de írreprochable honestidad", para concluir que "la versión de Andersen debe, en parte, rectificarse”. 

Según la versión corregida por Gasparini, la casa de Martínez fue efectivamente alquilada por los Montoneros, pero en respuesta a un aviso comercial fijado en la pared de una confitería de la calle Maipú, en el centro de Buenos Aires y sin que mediara vinculación anterior de ninguna clase, Los Montoneros, bajo la cobertura de una empresa que se disponía a festejar un acontecimiento propio, la alquilaron para la reunión de Firmenich, Born y la prensa. Los testimonios de Gasparini recordaron que unos minutos antes de que Firmenich entrara en el edificio, Laura, la mujer del agente Romero, salió a buscarlo, lo encontró con Silchinger y los tres penetraron en la casa donde ya estaba armado el tinglado de la conferencia de prensa. El grupo armado que esperaba a Firmenich reaccionó ante la novedad inmovilizando a las tres personas, hasta que concluyó el acontecinúento. 

La "casa de seguridad" no sería, de acuerdo con Gasparini, exactamente eso sino una discreta residencia donde los dos agentes realizaban sus propios negocios. Sin embargo, Gasparini llama la atención sobre la única reacción ofrecida por Firmenich a la divulgación del episodio, que consistió en una declaración a través de su abogado, Mario Montoto, quien desvió la responsabilidad por haberla alquilado a los periodistas Francisco Urondo y Luis Guagnini. "De hecho (Montoto) dio pie a pensar que, si hubo infiltración, la responsabilidad cabía a los dos mencionados que, obviamente, no pueden responder” fue el comentario de Gasparini, aludiendo a la muerte de ambos. 

"Lo real es que ni Urondo ni Guagnini conocían a Romero y a Silchinger por otros motivos", agrega, atribuyendo a una coincidencia fortuita la superposición física de agentes de inteligencia y Montoneros. 

Para Gasparini, el fiscal Romero Victorica pudo haber contribuido a que la tesis de Andersen se construyera con datos de la pesquisa, lo que de todos modos resulta menos probable, dada la inquina que aquel le profesa al periodista norteamericano. En cuanto a la explicación de Firmenich, a través del abogado, Gasparini la considera "remiendo infeliz ". Gasparini está convencido de que "los Montoneros no fueron destruidos por infiltración de los servicios de inteligencia militar". 

La reescritura de Gasparini es, entre tanto, también incompleta. En noviembre de 1986, cuando la Cámara Federal confirmó las condenas de prisión contra tres agentes de inteligencia acusados de secuestros extorsivos y de la muerte de Poliseki, no solamente mencionó a los siniestros cuñados Silchinger y Romero. También aparecieron los nombres del comandante general de Gendarmería Guillermo Francisco Correa y del coronel Carlos Abel Godoy. Correa era el jefe del grupo de tareas donde trabajaban los agentes; posteriormente, escaló hasta ser jefe de policía de la ciudad de Tucumán y más adelante desempeñó la dirección de seguridad de la Univesidad Nacional del Sur. Además de Silchinger, los otros dos agentes condenados fueron Alejandro Omar Huss y Juan Carlos Alberto Chirico, éste último hasta un máximo de 23 años, ya que en diciembre de 1984 había merecido otra condena, de 12 años, por hurtos y robos reiterados. Silchinger logró una absolución por el homicidio calificado de Poliseki, en tanto que Huss recibió sentencia de 15 años. 

La idea de que los agentes secretos trabajaban con cierta libertad de acción, y hasta alquilaban para reuniones sociales la finca de Martínez, pierde consistencia después de leer aquellas actuaciones del "Caso Poliseki". Los militares Correa y Godoy fueron sobreseídos porque existió para los jueces una duda con respecto al crimen de Pobseki. Pero en ningún momento hubo vacilaciones sobre la relación de dependencia que unía a estos jefes militares con los criminales, unión que se verificaba en actividades de inteligencia en Buenos Aires y en Tucumán. El comandantes Correa, superior de éstos, concurría habitualmente a la finca y su conexión con esta historia surgió de su presencia en ella, a fin de individualizar a otro secuestrado por sus subordinados, a quién se le imputaba actividad subversiva. Esta concurrencia probada de Correa al lugar, hace mucho más verosímil la creencia de que se trataba de una “casa de seguridad” de la inteligencia militar, y no de una propiedad que agentes explotaban por cuenta propia. 

También el periodista Pablo Giussani, que cubrió la conferencia de prensa de Firmenich y Born en la “casa de seguridad”, esbozó sus dudas sobre la situación. “¿Qué significa éste nexo?”, escribió Giussani, ¿Denota sólo un episodio de infiltración, común en las organizaciones guerrilleras?, ¿O está indicando una vinculación más articulada y profunda?”. Lo que más llamó la atención de Giussani fue que la Cámara Federal, para absolver al comandante general Correa, había comprobado antes que éste interrogó a otro recluso en la “casa de seguridad” un año más tarde que a Poliseki. “Esto lleva a inferir que la conferencia de prensa se produjo en una casa que continuaba funcionando normalmente como base de operaciones represivas”, agregó Giussani, quién preguntó entonces “¿Es imaginable que pueda ocurrir semejante cosa sin que haya algún tipo de relación entre los dos grupos de usuarios del local? 

Un fiscal enojado. La ojeriza del fiscal Romero Victorica contra Andersen fue famosa en la época en que el periodista norteamericano residía en Buenos Aires. Aunque ambos se proponían acabar con Firmenich, uno mediante una larga condena y el otro demostrando su condición de agente doble, parece que a Romero Victorica le disgustaba la insistencia de Andersen en que había una suerte de contrato secreto entre los militares de inteligencia y el jefe de los Guerrilleros. 

Esta hipótesis enfureció a Romero Victorica, vinculado por lazos de familia, tanto con la magistratura como con las fuerzas armadas. El fiscal pertenece al cenáculo de católicos integristas radicado en Bella Vista, provincia de Buenos Aires, donde hacen los trabajos prácticos para iniciarse en política los adolescentes de la revista Cabildo. La prehistoria de Firmenich, cuando frecuentaba personalmente a estos mismos cenáculos, es uno de los misterios dolorosos de la derecha argentina. Ellos prefieren aceptar la apostasia de Firmenich antes que su actividad como agente doble. Romero Victorica está casado con Inés Aguirre, cuyo padre, el general de caballería Julio Aguirre, fue uno de los compañeros de Juan Carlos Onganía en el golpe de 1966. 

La irritación de Romero Victorica contra las extemporáneas interpretaciones de Andesen llegó a ventilarse desde las radios argentinas y dio lugar a situaciones divertidas y acciones judiciales por agravios a terceras personas. 

El fiscal insistía en sus avinagrados diálogos sobre Andesen y en negarle hasta la condición de periodista. Un fragmento de una entrevista efectuada por Radio Continental, el 13 de febrero de 1987, permite ver la hostilidad que lo dominaba: 

Romero Victorica: -Yo no entiendo, no entiendo nada. Hay un señor Andersen, un periodista, un pseudo-periodista, que dice que es periodista de Newsweek. 
Radio Continental: -¿El señor Andersen? 
Romero Victorica: -Andersen. Si usted lo tiene un día cerca pídale su credencial de Newsweek a ver si la tiene actualizada. 
Radio Continental: -¿Ud. cree que no es? 
Romero Victorica: Bueno, usted pídasela. 

Esta semana, EL PERIODISTA volvió a preguntarle al fiscal su opinión sobre Andersen, confiando en que el paso del tiempo podía haberla amortiguado. No fue así, como puede apreciarse: 
"Para mí, Andersen es un tema concluido, yo no quiero hablar más sobre ese señor, ya he dicho lo que pienso y es un tema totalmente agotado, sin ningún interés para la función que estoy desarrollando. ¿Sabe una cosa? No hay que dar por el pito más de lo que el pito vale... pero... éste señor es un prófugo de la justicia, sí, un prófugo de la justicia argentina, tiene una causa pendiente por calumnias e injurias. Es un fabulador, que en algún momento se refirió a algunas canaletas sucias de hechos que se estaban investigando para desorientar las investigaciones. Es una persona que se ha portado muy mal conmigo...” 

Romero Victorica, entre tanto, en declaraciones radiales rememoró algunos libros donde se acusa a Firmenich con argumentos parecidos a los de Andersen, aunque explicó que no podía garantizar su veracidad. En la opinión del fiscal que pidió la máxima pena para Firmenich, lo importante es que éste cumpla la condena de 25 años de cárcel, aunque teme que algún gobierno llegue a amnistiarlo en el futuro. 

En cuanto a Andersen, su polémica con Romero Victorica lo llevó a distribuir una biografía en inglés donde consta que, a los 33 años de edad, ha sido corresponsal de Newsweek y del Chicago Sun Times en Buenos Aires, que sus artículos se publicaron regularmente en Washington Post, The Nation, Toronto Globe and Mail, Miami Herald y otros diarios de Estados Unidos, habiéndose desempeñado dentro de su país en The News, de Paterson, New Jersey y Madison Press Connection. 

Aunque sin duda con razones menos personales que el ex fiscal Romero Victorica, el abogado Fernando Torres, defensor de Firmenich, coincidió en que "la denuncia no tienen ningún peso". Para reforzar la descalificación, Torres citó sin embargo al ex fiscal. “Hasta Romero Victorica saliló a desmentirlo a Andersen", dijo, tal vez olvidando que la pasión del ex fiscal sigue siendo acumular sus desmentidos a lo que escribe el norteamericano. Torres no logra explicarse por qué la cuestión salió otra vez a la superficie y dijo que "la mesa política de Firmenich había decidido en el primer momento darle un tratamiento exclusivamente político al asunto, pero después resolvió no darle importancia ". 

Sin embargo, es posible que las reacciones provocadas por Andersen alcancen una magnitud mayor de la que supone el abogado de Firmenich. En todo caso, la palabra final volverá a tenerla el mismo Andersen, quien anuncia su libro Black Terror: Argentina's Desaparecidos and, the Myth of the Dirty War (Terror Negro: Los Desaparecidos de Argentina y el Mito de la Guerra Sucia), que publicará la editorial Addison-Wesley, de Massachusetts. 

Referencia: 
Revista El Periodista - Año 5 - Numero 232 - Marzo 1989 - Por BENJAMIN VENEGAS

sábado, 1 de octubre de 2016

Guerra Antisubversiva: Milani le recuerda a Verbitsky su pasado de terrorista de amplio espectro

César Milani: "Horacio Verbitsky tiene que explicar su paso por la dictadura militar"
El ex jefe del Ejército dijo que el presidente del CELS se "equivocó" al juzgarlo por su supuesta participación en la represión ilegal; "Sus amigos eran oficiales superiores, ¿cómo nunca les cuestionó nada?", afirmó
La Nación


César Milani: "Horacio Verbitsky tiene que explicar su paso por la dictadura militar". Foto: Archivo 


El ex jefe del Ejército César Milani volvió a negar su supuesta participación en la represión ilegal durante la última dictadura militar y atacó al periodista y presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Horacio Verbitsky , uno de los organismos de derechos humanos más cercanos al kichnerismo.

Milani ya se había enfrentado con Verbitsky en 2014, cuando rechazó que haya sido beneficiado con algún tipo de trato especial en las causas en su contra por la supuesta comisión de delitos de lesa humanidad. En 2013, el periodista consideró que la decisión de Cristina Kirchner de designar a Milani como jefe del Ejército era "un grave error político".


En una entrevista con Radio Con Vos, Milani insistió hoy en su inocencia, dijo que el CELS se "equivocó" al "juzgar" su causa y vinculó al periodista con ex oficiales de la última dictadura. "Creo que Verbitsky, antes de juzgarme u opinar sobre mí -especialmente, en algunas de cuestiones que dijo después sobre que yo porque tenía 21 años debería haber sabido-, tiene que explicar muchas cosas en la sociedad. En principio, tiene que explicar su paso por la dictadura militar", apuntó.


Terrorista revolucionario y terrorista de Estado Horacio Verbitsky. Foto: Archivo / LA NACION / Maxie Amena

"Sus amigos no eran subtenientes, tenían jerarquías intermedias o altas, oficiales superiores. Y no estaban en La Rioja o en una ciudad chiquita, estaban revistando en el centro del conurbano bonaerense o en la Capital. ¿Cómo eran sus amigos nunca les cuestionó nada? Tiene que explicar muchas cosas a la sociedad", agregó.


l dice que yo debería haber sabido [sobre la represión ilegal]. Mucho más deberían haber sabido los amigos de él -que hoy algunos lo siguen siendo- que tenían jerarquía, no como yo de subteniente, sino mayores, tenientes coroneles o jerarquías de oficial superior", completó.

Durante el reportaje, Milani sostuvo que "por supuesto hubo represión ilegal" durante la última dictadura, pero remarcó que él nunca vio ni tuvo "conocimiento de nada".

El año pasado, Verbitsky negó haber sido supuestamente el redactor oculto de discursos de los comandantes en jefe de la Fuerza Aérea Orlando Ramón Agosti y Omar Graffigna, integrantes de las juntas militares durante la última dictadura. De esa forma, el periodista rechazó las acusaciones publicadas en un libro del periodista Gabriel Levinas y el ingeniero Pedro Güiraldes y dijo que la documentación en que se basaron los autores era falsa.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Alemania: La creación de la Gestapo

Cómo surgió la Gestapo, la temible policía secreta de Hitler
En su nuevo libro, el reconocido historiador inglés Frank McDonough reconstruye la historia del principal instrumento de terror durante la Alemania nazi. Infobae publica un adelanto
Infobae


Portada de “La Gestapo”, de Frank McDonough (Crítica)

Alemania contaba con una larga tradición de espionaje político. Durante la revolución de 1848, el rey Luis I de Baviera consintió el seguimiento de opositores políticos en las cervecerías locales. Cuando se creó el imperio alemán en 1871, el gigantesco estado de Prusia, que abarcaba el 60% del territorio alemán, tenía su propia policía política (Politische Polizei), llamada Departamento V, bajo la dirección de Wilhelm Stieber, nacido en Merseburg, Sajonia, el 3 de mayo de 1818 y procedente de una clase media consolidada. Se licenció como abogado antes de entrar en el cuerpo de policía. Se hizo célebre como el "espía maestro" de Bismarck, y fue decisivo en los servicios de inteligencia alemanes, tanto nacionales como en el extranjero. Stieber dio las siguientes instrucciones a los agentes:

El agente debería ser obligado a mantener algún tipo de actitud que escoja mientras esté externamente en consonancia con los requisitos comerciales o de otra índole del país en el que trabaja … Es preciso comprender que es necesario que nuestro agentes inspiren confianza en los círculos donde se desarrolle su centro de acción, y consolidar esa confianza con la apariencia de una existencia burguesa corriente.

En sus exageradas y, en general, poco fiables memorias, Stieber recuerda que mientras llevaba a cabo operaciones de inteligencia en Londres, de alguna manera logró llegar hasta la casa de Karl Marx, el exiliado cabecilla de los comunistas alemanes, y robar listas de miembros de la Liga Comunista. La principal tarea de la policía política prusiana dentro de Alemania era la vigilancia de partidos e individuos contrarios al gobierno, sobre todo la izquierda comunista.

En 1918, la compleja red de espías alemanes que Stieber había creado en el extranjero se vino abajo, pero el nuevo gobierno democrático de Weimar decidió mantener el cuerpo de la policía política. En Prusia se rebautizó Departamento IA y más tarde pasó a llamarse simplemente Departamento I. En 1928, el ministro del Interior prusiano definió el Departamento IA como la organización encargada de observar, prevenir y perseguir todos los delitos de índole política.4 En 1930 contaba con unos mil empleados que operaban en cada uno de los cuarenta y cuatro distritos administrativos de Prusia. El grueso de los agentes fue reclutado de la policía criminal normal.

La policía política prusiana hacía un seguimiento de las actividades de los comunistas, pero también vigilaba de cerca al Partido Nazi. La policía política prusiana inició un total de cuarenta mil procesos contra miembros del partido antes de 1933. Se hacía un seguimiento rutinario de los discursos y textos de todos los cabecillas nazis, y se creó una comisión especial de inspección de partidos de extrema derecha, ya que ese tipo de organizaciones proliferaron durante el período de la República de Weimar.

El nombramiento de Franz von Papen como canciller alemán el 20 de julio de 1932 transformó la manera en que la policía política prusiana trataba a los "enemigos del estado". La campaña contra los comunistas se convirtió en el principal objetivo. El destacado nazi Hermann Göring se convirtió en el eficaz comandante de todo el cuerpo policial prusiano, que contaba con cincuenta mil hombres e incluía el departamento de la policía política. Göring añadió de inmediato un departamento especial que se ocupara de la lucha contra el comunismo. Despidieron a un total de once jefes de la policía considerados partidarios de la democracia.

Este proceso encajaba a la perfección con el objetivo clave de los nazis de hacerse con el control de todas las fuerzas de seguridad. Las cuatro figuras clave en el logro de dicho objetivo fueron Hermann Göring y Rudolf Diels en Prusia, y Heinrich Himmler y Reinhard Heydrich en Baviera. En gran medida gracias a los esfuerzos de esos cuatro individuos acabó existiendo la Gestapo. Al final, Himmler y Heydrich tomarían el control total no solo de la Gestapo, también de todo el sistema policial de la Alemania nazi, pero su triunfo no fue en absoluto inevitable.

martes, 7 de junio de 2016

SGM: Se remata una máquina mejor que la Enigma

Máquina de códigos secretos alemana de la SGM encontrado en eBay
Por Paddy O'Connell
BBC


Teletipo para la máquina de cifrado Lorenz, que Hitler utilizó a sus generales mensaje

Una máquina histórico utilizado para intercambiar las mejores mensajes secretos entre Hitler y sus generales se ha encontrado que languidece en un cobertizo en Essex.
Los voluntarios del Museo Nacional de Computación en Bletchley Park utilizan eBay para rastrear el teclado de la máquina de Lorenz.
Se anuncia como una máquina de telegramas y estaba a la venta por £ 9.50.
El museo, en Buckinghamshire, está pidiendo a la gente a buscar el motor, otra pieza clave del equipo.


Voluntarios John Watson (derecha) muestra la máquina de Lorenz a Bill Tutte, sobrino del Codebreaker tiempos de guerra del mismo nombre

"Mi colega estaba escaneando eBay y vio una fotografía de lo que parecía ser teletipo", dijo John Wetter, un voluntario en el museo.
A continuación, pasó a Southend a investigar más a fondo, donde se encontró con el teclado se mantiene, en su estuche original, en el suelo de un cobertizo "con basura por todas partes".
"Dijimos 'Muchas gracias, ¿cuánto era?' Ella dijo '£ 9.50', por lo que dijo 'Aquí hay una nota £ 10 - mantener el cambio' "

Durante la guerra, se utilizó el teleprinter Lorenz para intercambiar mensajes personales de Hitler a los generales

Teletipo, que se asemeja a una máquina de escribir, habría sido utilizado para introducir mensajes de fricción en alemán. Estos fueron codificadas por una máquina de cifrado vinculado, usando 12 ruedas individuales con múltiples configuración de cada, para compensar el código.

"Más grande que Enigma '

Andy Clark, presidente de los fiduciarios en el Museo Nacional de Informática, dijo que el Lorenz estaba estacionado en lugares seguros como "era mucho más grande que la famosa máquina Enigma portátil".
"Todo el mundo sabe acerca de Enigma, pero la máquina de Lorenz se utiliza para las comunicaciones estratégicas", dijo Clark.
"Es mucho más complicado que la máquina Enigma y, después de la guerra, máquinas del mismo estilo se mantuvo en uso."
El museo acaba de recibir uno cedido por el Museo de las Fuerzas Armadas de Noruega, y tiene un video de cómo la parte superior transmisiones secreta podría haber sonado.


Betty O'Connell (a la izquierda) e Irene Dixon eran ambos Wrens que trabajaban en Bletchley Park tratando de descifrar los códigos de la máquina de Lorenz

Los voluntarios tienen la esperanza de recrear todo el proceso el viernes 3 de junio de escribir un mensaje en alemán para descifrar el código utilizando el equipo en tiempo de guerra.
"Esto nos da la oportunidad de mostrar la ruptura del código de cifrado Lorenz de principio a fin", dijo Andy Clark.
"Podemos mostrar cada punto en el proceso."

Cuando los voluntarios tomaron teletipo de vuelta de Essex al museo, se encontraron con que fue estampada con el número oficial de guerra del ejército alemán que coincide con el de la máquina de Noruega.


El motor de la máquina de Lorenz, que aún no se ha encontrado

Pero una parte clave sigue desaparecido y los voluntarios siguen buscando a él.
"Parece que un motor eléctrico en la carcasa de color negro con dos ejes en cada lado, que impulsan los engranajes de la máquina de Lorenz," explica John voluntario Wetter.
Los voluntarios esperan que el público va a mirar hacia fuera para él y si todo lo demás falla están esperando que alguien podría querer construirlas uno nuevo hasta que lo encuentran.

domingo, 6 de marzo de 2016

Inteligencia: El asesinato de Bin Laden (2011)

La captura de Bin Laden
Lo que pasó esa noche en Abbottabad. 

por Nicholas Schmidle (New Yorker)

 

Poco después de las once en punto en la noche del 1 de mayo, dos helicópteros MH-60 Blackhawk despegaron del campo aéreo Jalalabad, en el este de Afganistán, y se embarcaron en una misión secreta en Pakistán para matar a Osama bin Laden. 
Dentro de la aeronave iban veintitrés SEAL de la Marina del Team Six, lo que se conoce oficialmente como el Grupo Especial de Desarrollo de Guerra Naval, o DEVGRU. Un traductor paquistaní-estadounidense, a quien llamaré Ahmed, y un perro llamado Malinois belga llamado Cairoa estaban a bordo. Fue una noche sin luna, y los pilotos de los helicópteros, el uso de gafas de visión nocturna, volaban sin luces sobre las montañas que se extendían a la frontera con Pakistán. Las comunicaciones de radio se mantenían al mínimo, y una extraña calma se estableció dentro de la aeronave. 

Quince minutos más tarde, los helicópteros se metieron en un valle alpino y se deslizaron, sin ser detectados, en el espacio aéreo paquistaní. Durante más de sesenta años, los militares de Pakistán han mantenido un estado de alerta máxima contra su vecino del este, India. A causa de esta obsesión, las principales defensas aéreas de Pakistán estaban apuntando al este, Shuja Nawaz, un experto en el ejército paquistaní y el autor del Crossed Swords: Pakistan, Its Army, and the Wars Within, me dijo. Los altos funcionarios de defensa y de la Administración están de acuerdo con esta evaluación, pero no estuvo de acuerdo un alto funcionario militar pakistaní, quien llegó a su oficina, en Rawalpindi,. Nadie sale de sus fronteras sin vigilancia, dijo. A pesar de que negó a dar detalles sobre la ubicación o la orientación de radares pakistaníes no es donde los radares están o no sino que la infiltración de América fue el resultado de las brechas tecnológicas que tienen vis-à-vis los EE.UU. Los Black Hawks, cada uno de los cuales tenía dos pilotos y un miembro de la tripulación del 160o Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, o de los Night Stalkers, había sido modificado para enmascarar el calor, el ruido y movimiento, los exteriores helicópteros habían ángulos agudos, planos y estaban cubiertas de amortiguación de la piel antirradar. 

El objetivo de los SEALs era una casa en la pequeña ciudad de Abbottabad, que está a unos ciento veinte kilómetros a través de la frontera con Pakistán. Situado al norte de Islamabad, la capital de Pakistán, Abbottabad está en las estribaciones de la cordillera Pir Panjal, y es muy popular en el verano con familias en busca de alivio para el calor abrasador del sur. Fundada en 1853 por un mayor británico llamado James Abbott, la ciudad se convirtió en la sede de una prestigiosa academia militar después de la creación de Pakistán, en 1947. Según la información recogida por la Agencia Central de Inteligencia, Bin Laden se escondió en el tercer piso de una casa en un compuesto de un acre justo al lado de Kakul carretera en Ciudad Bilal, un barrio de clase media, menos de una milla de la entrada a la academia. Si todo ha ido según lo planeado, los SEALs pasarían de los helicópteros al edificio, dominarían a los guardias de bin Laden, dispararían y lo matarían a quemarropa, y luego tomarían el cadáver de vuelta a Afganistán. 

Los helicópteros atravesaron Mohmand, uno de las siete áreas tribales de Pakistán, bordearon al norte de Peshawar, y continuaron hacia el este. El comandante del Escuadrón Rojo de los DEVGRUs, a quien llamaré James, se sentó en el suelo, apretado entre los otros diez SEALs, Ahmed, y Cairo. (Los nombres de todos los agentes secretos mencionados en esta historia han sido cambiados.) James, un hombre de pecho ancho de casi cuarenta años, no tiene el perfil de los nadadores ágiles que cabría esperar de un SEAL, él construyó un cuerpo más parecido a un lanzador de disco. Esa noche, llevaba una camisa y un pantalón de camuflaje del desierto digital, y llevaba una pistola silenciada Sig Sauer P226, junto con la munición extra, un CamelBak, para la hidratación, y gel shots, para la resistencia. Llevaba un rifle M4 de cañón corto silenciado. (Otros SEALs habían optado por el Heckler & Koch MP7.) Un kit de escape, para el tratamiento de trauma en campo, estaba escondido en la parte baja de la espalda de James. Metido en uno de sus bolsillos un mapa plastificado cuadriculado del edificio. En otro bolsillo un folleto con fotografías y descripciones físicas de las personas sospechosas de estar dentro. Llevaba unos auriculares con cancelación de ruido, que bloqueaba casi todo, además de su ritmo cardíaco. 

Durante el vuelo del helicóptero de noventa minutos, James y sus compañeros pusieron en escena la operación en su cabeza. Desde el otoño de 2001, se habían girado a través de Afganistán, Irak, Yemen y el Cuerno de África, a un ritmo brutal. Al menos tres de los SEALs habían participado en la operación de francotiradores en las costas de Somalia, en abril de 2009, que liberó a Richard Phillips, el capitán del Maersk Alabama, y ​​dejó tres piratas muertos. En octubre de 2010, un equipo DEVGRU intentó rescatar a Linda Norgrove, una trabajadora de ayuda humanitaria escocesa que había sido secuestrado en el este de Afganistán por los talibanes. Durante una incursión de un escondite talibán, un SEAL lanzó una granada a un insurgente, sin darse cuenta de que estaba cerca de Norgrove. Ella murió a causa de la explosión. El error persiguió a los SEALs que habían participado, tres de ellos fueron expulsados ​​posteriormente del DEVGRU. 

La redada sobre Abbottabad no fue la primera misión de los DEVGRUs en Pakistán, tampoco. El equipo había entrado clandestinamente al país en diez-doce ocasiones anteriores, de acuerdo con un oficial de operaciones especiales que está muy familiarizado con el ataque de Bin Laden. La mayoría de esas misiones fueron las incursiones en el Norte y Sur de Waziristán, donde muchos militares y analistas de inteligencia habían pensado que bin Laden y otros líderes de Al Qaeda se ocultaban. (Sólo uno de esas operaciones, la de septiembre de 2008, la incursión de Angoor Ada, una aldea en el sur de Waziristanhas había sido ampliamente reportado.) Abbottabad fue, por lejos, más lejos que DEVGRU se habían aventurado en territorio paquistaní. También representó el primer intento serio equipos desde fines de 2001 con el objetivo de matar al objetivo "Crankshaft"- el nombre en código que Comando Conjunto de Operaciones Especiales, o JSOC, había dado a bin Laden. Desde que se había escapado en el invierno durante una batalla en la región de Tora Bora en el este de Afganistán, Bin Laden había desafiado los esfuerzos estadounidenses para encontrarlo. De hecho, no está claro cómo acabó viviendo en Abbottabad. 

Cuarenta y cinco minutos después de que los Black Hawks partieron, cuatro MH-47 Chinook lanzado desde la misma pista en Jalalabad. Dos de ellos viajaron a la frontera, permaneciendo en el lado afgano, los otros dos procedieron a Pakistán. El despliegue de cuatro helicópteros Chinook fue una decisión de último momento hizo después que el presidente Barack Obama dijo que quería estar seguro de que los estadounidenses podrían abrirse camino fuera de Pakistán. Veinte y cinco SEALs adicionales de DEVGRU, extraídos de un escuadrón en Afganistán, se sentó en el Chinook que se mantuvo en la frontera, esta fuerza de reacción rápida sería llamado a la acción sólo si la misión fue muy mal. El Chinook tercer y cuarto cada uno equipado con un par de M134 Miniguns. Siguieron el camino del vuelo inicial de los Black Hawks , pero aterrizó en un punto predeterminado en el lecho de un río seco en un amplio valle, despoblado en el noroeste de Pakistán. La casa más cercana estaba a media milla de distancia. Sobre el terreno, los rotores de helicópteros se mantenían zumbando mientras agentes de control de las colinas de los alrededores para invadir Pakistán helicópteros o aviones de combate. Uno de los helicópteros Chinook transportaba depósitos de combustible, en el caso de las otras aeronaves necesarias para volver a llenar sus tanques. 

Mientras tanto, los dos Black Hawks se acercaban rápidamente hacia Abbottabad desde el noroeste, escondiéndose detrás de las montañas en el borde norte de la ciudad. A continuación, los pilotos depositado derecho y se fue al sur a lo largo de una cresta que marca Abbottabads este perímetro. Cuando los cerros cónicos de los pilotos rizado nuevo a la derecha, hacia el centro de la ciudad, e hizo su aproximación final. 

Durante los siguientes cuatro minutos, el interior de los Black Hawks crujían vivo con la tos metálicos de las rondas que en la recámara. Mark, un oficial de Master Chief pequeña burguesía y la clasificación oficial de suboficiales de la operación, se agachó de rodillas al lado de la puerta del helicóptero de plomo. Él y los once otras juntas a un helicóptero, que llevaban guantes y tenían en gafas de visión nocturna, se estaban preparando para acelerar la cuerda en bin Laden patio. Esperaron a que el jefe de equipo para dar la señal para lanzar la cuerda. Pero, como el piloto pasó por el recinto, se detuvo en un alto vuelo estacionario, y comenzó a bajar del avión, se sintió el Black Hawk alejarse de él. Sintió que se va a estrellar. 

En los meses antes de la elección presidencial de 2008, Obama, entonces senador de Illinois, se enfrentó en un debate frente a John McCain en una arena en la Universidad de Belmont, en Nashville. Una mujer del público le preguntó a Obama si él estaría dispuesto a seguir a los líderes de Al Qaeda dentro de Pakistán, incluso si eso significaba invadir un país aliado. Él respondió: Si tenemos a Osama bin Laden en la mira y el gobierno paquistaní es incapaz, o no, para llevarlos a cabo, entonces creo que tenemos que actuar y vamos a llevarlos a cabo. Mataremos a bin Laden. Vamos a aplastar a Al Qaeda. Eso tiene que ser nuestra mayor prioridad de seguridad nacional. McCain, que a menudo critica a Obama por su ingenuidad en materia de política exterior, caracterizó la promesa de tan tonta, diciendo: "No voy a telégrafiar mis golpes". 

Cuatro meses después de que Obama llegó a la Casa Blanca, Leon Panetta, el director de la CIA, informó al Presidente sobre los últimos programas e iniciativas de la agencia para el seguimiento de bin Laden. Obama no se dejó impresionar. En junio de 2009, redactó un memorando instruyendo a Panetta para crear un plan de operación detallado para encontrar el líder de Al Qaeda y para asegurarse de que hemos gastado todo lo posible. En particular, el presidente intensificó el programa de aviones no tripulados clasificados de la CIA, hubo más ataques con misiles dentro de Pakistán durante el primero año de Obama que durante los ocho de la administración de George W. Bush. Los terroristas registraron rápidamente el impacto: la de julio, CBS informó que un reciente comunicado de Al Qaeda se ha referido a los comandantes valientes que había sido arrebatado de sus hogares y ocultados por muchos [que] han destruidos. El documento culpó a la gravísima situación de espías que se había extendido por toda la tierra como langostas. Sin embargo, la pista de bin Laden se mantuvo fría. 

 
Complejo de Bin Laden 
En agosto de 2010, Panetta volvió a la Casa Blanca con mejores noticias. Los analistas de la C.I.A. creían que habían identificado al mensajero de bin Laden, un hombre de unos treinta años llamado Abu Ahmed al-Kuwait. Kuwait tenía una S.U.V. blanca cuyos neumáticos de repuesto, cubierta fue adornado con una imagen de un rinoceronte blanco. El C.I.A. empezó a registrar el vehículo. Un día, imágenes capturadas por un satélite de la camioneta entrando a un gran complejo de hormigón en Abbottabad. Los agentes, determinando que Kuwait estaba viviendo allí, utilizaron la vigilancia aérea para vigilar el recinto, que consistía en una casa principal de tres pisos, una casa de huéspedes, y una pocas dependencias. Se observó que los residentes del compuesto quemaban la basura, en vez de ponerla para la recolección, y se llegó a la conclusión de que el complejo carecía de un teléfono o una conexión a Internet. Kuwait y de su hermano iban y venían, pero otro hombre, vivía en el tercer piso, nunca se iba. Cuando este tercer individuo salió, se quedó detrás de los muros del complejo. Algunos analistas especularon que el tercer hombre era Bin Laden, y la agencia lo llamó el marcapasos (Pacer). 

Obama, aunque excitado, no estaba aún preparado para ordenar acciones militares. John Brennan, asesor de Obama contra el terrorismo, me dijo que los asesores presidenciales comenzó un interrogatorio de datos, para ver si, por el que el interrogatorio, se podía refutar la teoría de que Bin Laden estaba allí. La C.I.A. intensificó sus esfuerzos de recopilación de inteligencia, y, de acuerdo con un informe reciente en el Guardian, un médico que trabaja para la agencia llevó a cabo una campaña de inmunización en Abbottabad, en la esperanza de adquirir muestras de ADN de los niños de Bin Laden. (No hay nadie en el recinto que finalmente recibiera todas las vacunas.) 

A finales de 2010, Obama ordenó a Panetta comenzar a explorar las opciones para un ataque militar en el recinto. Panetta en contacto con el vicealmirante Bill McRaven, el SEAL a cargo del JSOC. Tradicionalmente, el Ejército ha dominado la comunidad de operaciones especiales, pero en los últimos años los SEALs se han convertido en una presencia más destacada, McRavens era el jefe en el momento de la redada, Eric Olson, la cabeza del Comando de Operaciones Especiales, o SOCOM es un almirante de la Armada que era comandante de DEVGRU. En enero de 2011, se le pidió a un oficial del JSOC llamado Brian McRaven, que anteriormente había sido un comandante adjunto del DEVGRU, de presentar un plan de ataque. Al mes siguiente, Brian, que tiene el aspecto de todos los estadounidenses de un mariscal de campo de la escuela secundaria, se mudó a una oficina sin marcar en el primer piso de la planta de impresión de los CIA, en Langley, Virginia. Brian cubrían las paredes de la oficina con los mapas topográficos e imágenes satelitales del complejo de Abbottabad. Él y media docena de agentes de JSOC se unieron formalmente al departamento del Centro de Contraterrorismo de los CIA de Pakistán/Afganistán, pero en la práctica operaron por su cuenta. Un funcionario antiterrorista de alto nivel que visitó el reducto JSOC lo describió como un enclave de secretismo inusual y discreción. Todo lo que ellos estaban trabajando en estrecha colaboración se llevó a cabo, dijo el funcionario. 

La relación entre las unidades de operaciones especiales y la CIA se remonta a la Guerra de Vietnam. Pero la línea entre las dos comunidades cada vez más borrosa de los oficiales de la CIA y el personal militar se han encontrado mutuamente en múltiples giras de Irak y Afganistán. Estas personas crecieron juntos, un alto funcionario del Departamento de Defensa me dijo. Estamos en cada sistema de los demás, se habla las lenguas de los demás. (Como ejemplo de esta tendencia, el general David H. Petraeus, el ex comandante general en Irak y Afganistán, es ahora el jefe entrante de la CIA, Panetta y se ha hecho cargo del Departamento de Defensa.) La misión Bin Laden - planificada en instalaciones de la CIA y autorizada por los estatutos legales de la C.I.A., pero llevada a cabo por la operadores del DEVGRU de la US Navy -trajo la cooperación entre la Agencia y el Pentágono a un nivel aún más alto. John Radsan, un abogado ex asistente general de la CIA, dijo que el ataque ascendió a Abbottabad a la incorporación plena del JSOC en una operación de la CIA. 

El 14 de marzo, Obama llamó a sus asesores de seguridad nacional en la Sala de Situación de la Casa Blanca y revisó una hoja de cálculo con una lista de posibles cursos de acción contra el complejo de Abbottabad. La mayoría eran variaciones de cualquiera de una incursión o ataque aéreo de un JSOC. Algunas versiones incluyen la cooperación con el ejército paquistaní, otras no. Obama decidió no informar ni trabajar con Pakistán. Hubo una verdadera falta de confianza en que los paquistaníes podrían mantener en secreto durante más de una milésima de segundo, un alto asesor del Presidente me dijo. Al final de la reunión, Obama instruyó a McRaven para continuar con la planificación de la redada. 

Brian invitó a James, el comandante del Escuadrón Rojo de los DEVGRU, y Mark, el jefe maestro, a unirse a él en la sede de la CIA. Se pasó las siguientes dos semanas y media estudiando la manera de entrar a la casa bin Laden. Una opción implicaba helicópteros volando a un lugar fuera de Abbottabad y dejar que el equipo que se colase en la ciudad de a pie. El riesgo de detección era alta, sin embargo, y los SEALs estarían cansados por un largo recorrido hacia el complejo. Los planificadores habían pensado en un túnel INOR, por lo menos, la posibilidad de que bin Laden podría salir del túnel. Sin embargo, las imágenes provistas por la National Geospatial-Intelligence Agency mostraron que no había agua estancada en las cercanías, lo que sugiere que el complejo se sentó en una cuenca de inundación. El nivel freático es probablemente justo por debajo de la superficie, haciendo túneles muy poco probables. Con el tiempo, los planificadores acordaron que tenía más sentido volar directamente sobre el recinto. Las operaciones especiales se tratan de hacer lo que no se espera, y probablemente lo más mínimamente esperado aquí era que un helicóptero entrara, soltara a los chicos en el techo, y en el patio, el oficial de operaciones especiales, dijo. 

El 29 de marzo, McRaven llevó el plan de Obama. Los asesores de presidentes militares se dividieron. Algunos apoyaban un ataque, algunas un ataque aéreo, y otros querían esperar hasta que la inteligencia mejorada en sus datos. Robert Gates, el secretario de Defensa, fue uno de los rivales más directos de un asalto por helicóptero. Gates recordó a sus colegas que había estado en la Sala de Situación de la Casa Blanca de Carter cuando las autoridades militares presentaron la operación Eagle Claw de 1980 en que la Fuerza Delta tenía el objetivo de rescatar a los rehenes estadounidenses en Teherán, pero que provocaron una colisión desastrosa en el desierto iraní, matando a ocho soldados estadounidenses. Dijeron que era una buena idea, también, Gates advirtió. Él y el general James Cartwright, vicepresidente del Estado Mayor Conjunto, a favor de un ataque aéreo de los bombarderos B-2 Spirit. Esa opción podría evitar el riesgo de botas estadounidenses sobre el terreno en Pakistán. Sin embargo, la Fuerza Aérea calculaba que una carga de treinta y dos bombas inteligentes, cada una pesa dos mil libras, sería necesaria para penetrar en treinta metros bajo tierra, asegurando que todo los bunkers se vendrían abajo. Tantas bombas tendrían el efecto equivalente a un terremoto, me dijo Cartwright. La perspectiva de un aplanamiento de la ciudad paquistaní hizo una pausa Obama. Se archivó la opción B-2 y se encargó a McRaven de comenzar a ensayar el ataque. 

Brian, James y Mark seleccionaron un equipo de SEAL de dos docenas de hombres del Escuadrón Rojo y se les dijo que el informe de un sitio de densos bosques de Carolina del Norte para un ejercicio de entrenamiento el 10 de abril. (Escuadrón Rojo es uno de los cuatro escuadrones de DEVGRU, que tiene alrededor de 300 operadores en total). Ninguno de los SEALs, además de James y Mark, eran conscientes de la información de la CIA de inteligencia sobre el complejo Bin Laden hasta un capitán de corbeta entró en una oficina en el sitio. Se encontró con un general de dos estrellas de la sede del JSOC del Ejército sentado en una mesa de conferencias con Brian, James, Mark, y varios analistas de la CIA. Esto, obviamente, no era un ejercicio de entrenamiento. Al capitán de corbeta le fue rápidamente mostrada una réplica del complejo que se había construido en el sitio, con paredes y cercado eslabonado que marca el diseño del complejo. El equipo pasó los siguientes cinco días practicando maniobras. 

El 18 de abril, el equipo DEVGRU viajó a Nevada para otra semana de ensayos. El sitio de práctica fue una gran propiedad del gobierno en un tramo de desierto con una elevación equivalente a los alrededores de Abbottabad. Un edificio existente se desempeñó como la casa de Bin Laden. Las tripulaciones aéreas trazan un camino paralelo a la fuga de Jalalabad a Abbottabad. Cada noche, después de la puesta del sol, comenzaban los ejercicios. Doce SEALs, incluyendo a Mark, abordaron un helicóptero. Once SEALs, Ahmed, y Cairo subían al helo dos. Los pilotos volaron en la oscuridad, llegaban al complejo de simulación, y se instalaban en un vuelo estacionario, mientras que los SEALs velozmente caían en polea hacia abajo. No todos en el equipo estaba acostumbrados a los ataques de helicópteros. Ahmed había sido sacado de una mesa de trabajo para la misión y nunca había descendido una soga rápida. Muy pronto aprendió la técnica. 

El plan de asalto fue perfeccionado ahora. El helo uno iba a volar sobre el patio, dejaría caer dos cuerdas rápidas, y dejaría que los doce SEALs se deslizaran hacia abajo en el patio. El helo dos volaría a la esquina noreste del recinto y dejó escapar a Ahmed, Cairo, y cuatro SEALs, que vigilarían el perímetro del edificio. El helicóptero entonces se cerniría sobre la casa, y James y los seis restantes SEALs irían hasta hasta el techo. Mientras todo fue cordial, Ahmed celebraría vecinos curiosos en la bahía. Los SEAL y el perro podría ayudar de manera más agresiva, si fuese necesario. Entonces, si bin Laden fuese difícil de encontrar, Cairo podría ser enviado a la casa en busca de falsos muros o puertas ocultas. Esto no fue una dura operación, el oficial de operaciones especiales me dijo. Sería como golpear a un blanco en la zona residencial de lujo McLeanthe Virginia de Washington, DC 

Un avión lleno de invitados llegaron en la noche del 21 de abril. El almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto, junto con Olson y McRaven, se sentaron con el personal de la CIA en un hangar con Brian, James, Mark, y los pilotos presentaron un escrito del ataque, que había sido denominada Operación Neptune’s Spear (Lanza de Neptuno). A pesar del papel principal en JSOCs en la Neptunes Spear, la misión seguía siendo oficialmente una operación encubierta de la CIA . El intento encubierto permitió a la Casa Blanca de ocultar su participación, si fuese necesario. A medida que el funcionario antiterrorista dijo recientemente, "Si aterrizábamos y todo el mundo era una batahola, entonces nos ibamos a la mierda y nadie lo sabría". Después de describir la operación, los informadores respondieron a las preguntas: ¿Qué pasa si una turba rodeó el complejo? ¿Iban los SEALs a estar preparados para disparar contra civiles? Olson, quien recibió la Estrella de Plata por su valor durante el episodio de 1993 del Black Hawk Down, en Mogadiscio, Somalia, preocupados de que podría ser políticamente catastrófico si un helicóptero de EE.UU. fueron derribados en territorio paquistaní. Después de una hora de interrogatorio, los oficiales superiores y los analistas de inteligencia regresaron a Washington. Dos días más tarde, los SEAL volaron de vuelta a Dam Neck, su base en Virginia. 

En la noche del martes, 26 de abril, el equipo SEAL se subieron a un Boeing C-17 Globemaster de la Estación Aérea Naval Oceana, a pocos kilómetros de Dam Neck. Después de una parada de reabastecimiento de combustible en la base aérea de Ramstein, en Alemania, el C-17 continuó hacia el aeródromo de Bagram, al norte de Kabul. Los SEALs pasaron una noche en Bagram y se trasladaron a Jalalabad el miércoles. 

Ese día, en Washington, Panetta convocó a más de una docena de altos funcionarios y analistas de la CIA de una reunión preparatoria final. Panetta pidió a los participantes, uno por uno, que declarara la confianza que tenían sobre si Bin Laden estaba en el interior del recinto de Abbottabad. El funcionario de contraterrorismo me dijo que los porcentajes oscilaron entre el cuarenta por ciento a noventa o noventa y cinco por ciento, y añadió: Este fue un caso circunstancial. 

Panetta era consciente de las dudas que los analistas, pero que creía que la inteligencia era mejor que cualquier otra cosa que la CIA se habían reunido en Bin Laden desde su huida de Tora Bora. A última hora del jueves por la tarde, Panetta y el resto del equipo de seguridad nacional se reunieron con el Presidente. Para las próximas noches, no habría prácticamente ninguna luz de la luna sobre las condiciones ideales Abbottabadthe para una incursión. Después de eso, sería un mes más hasta que el ciclo lunar se encontraba en su fase más oscura. Varios analistas del Centro Nacional de Contraterrorismo fueron invitados a la crítica de los análisis de los CIA, su confianza en la inteligencia oscilaba entre cuarenta y sesenta por ciento. El director de los centros, Michael Leiter, dijo que sería preferible esperar a la confirmación más fuerte de Bin Laden en la presencia de Abbottabad. Sin embargo, como Ben Rhodes, un diputado asesor de seguridad nacional, me lo dijo hace poco, las cosas ya no se prolongarían, mayor era el riesgo de una fuga, lo que hubiera puesto patas arriba la cosa. Obama levantó la sesión poco después de 19:00 y dijo que iba a dormir pensando en ella. 

A la mañana siguiente, el Presidente se reunió en la Sala de Mapas con Tom Donilon, su asesor de seguridad nacional, Denis McDonough, asesor adjunto, y Brennan. Obama había decidido ir con un asalto de los DEVGRU, dejando a McRaven la elección de la noche del ataque. Era demasiado tarde para un ataque del viernes y el sábado hubo exceso de cubierta de nubes. En la tarde del sábado, McRaven y Obama hablaron por teléfono, y McRaven dijo que el ataque se produciría el domingo por la noche. "Dios esté con usted y sus fuerzas", le dijo Obama. "Por favor, pase a ellos mi agradecimiento personal por su servicio y el mensaje que, personalmente, estará siguiendo muy de cerca esta misión." 

En la mañana del Domingo, 1 de mayo, los funcionarios de la Casa Blanca cancelaron las visitas programadas, ordenaron platos sándwich de Costco, y transformaron la sala de situación en una sala de guerra. A las once en punto, los asesores de Obama comenzaron a reunirse alrededor de una mesa de conferencias. Un enlace de vídeo conectado a Panetta, en la sede de la C.I.A., y McRaven, en Afganistán. (Hay al menos dos centros de mando, uno en el interior del Pentágono y uno dentro de la embajada estadounidense en Islamabad.) 

El general de brigada Marshall Webb, un comandante adjunto del JSOC, se sentó en el extremo de una mesa lacada en una pequeña oficina de al lado y se volvió en su ordenador portátil. Abrió varias ventanas de chat que lo mantuvo, y la Casa Blanca, relacionado con los equipos de otro comando. La oficina en que Webb había sáb las imágenes de vídeo sólo en la Casa Blanca que mostraban en tiempo real las imágenes del objetivo, que estaba siendo filmado por un avión no tripulados desarmado RQ 170 que volaba a más de quince mil metros por encima de Abbottabad. Los planificadores del JSOC, que decidieron mantener la operación en secreto como fuese posible, habían decidido no utilizar los cazas o bombarderos adicionales. Simplemente no valía la pena, el oficial de operaciones especiales me dijo. Los SEALs iban por su cuenta. 

Obama regresó a la Casa Blanca a las dos en punto, después de jugar nueve hoyos de golf en la Base Andrews de la Fuerza Aérea. Los Black Hawks partieron de Jalalabad, treinta minutos más tarde. Justo antes de las cuatro en punto, Panetta anunció al grupo en la Sala de Situación que los helicópteros se acercaban a Abbottabad. Obama se puso de pie. Tengo que ver esto, dijo, dando un paso a través de la sala en la pequeña oficina y tomó asiento junto a Webb. Vicepresidente Joseph Biden, el secretario Gates y la secretaria de Estado Hillary Clinton le siguió, al igual que cualquier otra persona que podría encajar en la oficina. En las oficinas con pantalla LCD de tamaño modesto el helo gris y negro-y-blanco apareció encima del edificio, y luego rápidamente se metieron en problemas. 

 
El asalto 

Cuando el helicóptero comenzaron retirar el piloto automático, para retomar el control cíclico, que controla el paso de las palas del rotor, sólo para darse cuenta que la aeronave no respondía. Los altos muros del complejo y las temperaturas cálidas habían causado que el Black Hawk descendiera dentro de su propio rolido de rotor, situación peligrosa aerodinámicamente conocida como la aterrizaje con potencia. En Carolina del Norte, este problema potencial no se había hecho evidente, ya que la tela metálica utilizada en los ensayos había permitido que el aire fluya libremente. Un ex piloto de helicóptero con una amplia experiencia en operaciones especiales-dijo de la situación de los pilotos, era tenebrosa en en mí mismo. La única manera de salir de ella es para empujar el cíclico hacia delante y volar fuera de este silo vertical que se había dejado pasar. Esta solución requiere de altitud. Si usted está descenso con potencia a dos mil metros de altura, se puede conseguir un montón de tiempo para recuperarse. Si usted está descenso con potencia a cincuenta pies, usted va a chocar con el suelo. 

El piloto desechó el plan de cuerda rápida y se centró en conseguir que la aeronave aterrizara. El apuntó a un corral para animales en la sección oeste del complejo. Los SEALs de a bordo se prepararon a sí mismos dado que el rotor de cola se dio la vuelta, rozando el muro de seguridad. El piloto se agolpaban en la nariz hacia adelante para conducirlo a la tierra y evitar que su aeronave se mueva hacia un lado. Vacas, gallinas, conejos y se escurrieron. Con el Black Hawk lanzado en un cuarenta y cinco grados de ángulo a horcajadas sobre el muro, la tripulación envió una llamada de socorro a los Chinook en espera. 

James y los SEALs en el helo dos vieron todo esto mientras se cernía sobre la esquina noreste del complejo. El segundo piloto, sin saber si sus compañeros estaban tomando fuego o tenían problemas mecánicos, abandonó su plan de flotar sobre el techo. En cambio, aterrizó en un campo de césped en frente de la casa. 

Ningún estadounidense estaba aún dentro de la parte residencial del complejo. Mark y su equipo estaban dentro de un helicóptero derribado en una esquina, mientras que James y su equipo estaban en el extremo opuesto. Los equipos apenas había estado sobre el blanco por un minuto, y la misión estaba ya desviada de su ruta. 

"La eternidad se define como el tiempo entre que cuando ves algo ir mal y que el informe de primera voz", dijo el oficial de operaciones especiales. Los funcionarios en Washington consideraron las imágenes aéreas y esperaron ansiosamente escuchar una comunicación militar. El asesor del presidente comparó la experiencia con ver el clímax de una película. 

Después de unos minutos, de los doce SEALs dentro de un helicóptero recuperaron sus puntos de referencia y con calma transmitieron por la radio que se llevaban a cabo el ataque. Se habían llevado a cabo tantas operaciones en los últimos nueve años en que algunas cosas que los tomó por sorpresa. En los meses después de la redada, los medios de comunicación a menudo han sugerido que la operación de Abbottabad fue tan difícil como la Operación Eagle Claw y el incidente de la caída del Black Hawk, pero el alto funcionario del Departamento de Defensa me dijo que no era ninguna de las tres misiones. Este fue uno de los casi dos mil misiones que se han realizado durante los últimos dos años, noche tras noche. Él comparó la rutina de las incursiones de la noche con cortar el césped. En la noche del 1 de mayo solamente, las fuerzas de operaciones especiales en Afganistán llevaron a cabo otras doce misiones, de acuerdo con el funcionario, las operaciones de captura o muerte de entre quince y veinte objetivos. La mayoría de las misiones era despegar e ir mal, dijo. Ésta despegó y fue bien. 

Minutos después de golpear el suelo, Mark y otros miembros del equipo comenzaron la transmisión de las puertas laterales de un helicóptero. El barro chupaba sus botas a medida que corría a lo largo de una pared de tres metros de alto que rodeaba el corral. Una unidad de la demolición de tres hombres empujaron la puerta de metal por delante a los corrales cerrados, metió la mano en sus bolsas con explosivos, y colocaron cargas C-4 en las bisagras. Después de una fuerte explosión, la puerta se abrió. Los nueve SEALs de otros corrieron hacia adelante, terminando en un camino de entrada tipo avenida de espaldas a la entrada de las casas principales. Se movieron por el callejón, presionando los fusiles silenciados contra sus hombros. Mark colgaba hacia atrás como él estableció comunicación por radio con otro equipo. Al final de la calzada, los americanos volaron a través de otra puerta con llave y entraron en un patio frente a la casa de huéspedes, donde Abu Ahmed al-Kuwait, el mensajero de bin Laden, vivía con su esposa y cuatro hijos. 

Tres SEALs en la parte delantera entraron para limpiar la casa de huéspedes como a los otros nueve criticó por otra puerta y entró en un patio interior, que daba a la casa principal. Cuando la unidad más pequeña vuelta a la esquina para hacer frente a las puertas de la casa de huéspedes, vieron a Kuwait, entrando raudamente a advertir a su esposa e hijos. Las gafas de visión nocturna de los estadounidenses capturaron la escena en tonos pixelada de color verde esmeralda. Kuwait, con un shalwar kameez blanco, había agarrado un arma y volvía al aire libre cuando los SEALs abrieron fuego y lo mataron. 

Los otros nueve SEALs, incluyendo a Mark, formaron unidades de tres hombres para limpiar el patio interior. Los estadounidenses sospecharon que varios hombres más estaban en la casa: el hermano de Kuwait de treinta y tres años de edad, Abrar, los hijos de Bin Laden y Khalid Hamza, y el propio bin Laden. Una unidad SEAL no bien pisó el patio empedrado en la entrada principal casas cuando el fornido hombre Abrara, con bigote en un shalwar kameez color crema apareció con una AK-47. Recibió un disparo en el pecho y murió, al igual que su esposa, Bushra, que estaba de pie, desarmada, a su lado. 

Fuera de las paredes del complejo, Ahmed, el traductor, patrullaba el camino de tierra en frente de la casa de Bin Laden, como si fuera un oficial de policía vestidos de civil paquistaní. Miró el papel, que llevaba un shalwar kameez encima de un chaleco antibalas. Él, el perro Cairo, y cuatro SEALs fueron los responsables de cerrar el perímetro de la casa, mientras que James y seis SEALs del otro contingente que se suponía debía haber caído en el interior del techo. Para el equipo que patrullaba el perímetro, el primer cuarto de hora transcurrió sin incidentes. Los vecinos, sin duda, oyeron a los helicópteros en vuelo bajo, el sonido de los cuelgues, y las explosiones esporádicas y disparos que se produjeron, pero nadie salió. Un local tomó nota del tumulto en un post en Twitter: Helicóptero flotando por encima de Abbottabad a la 1 am (es un evento raro). 

Finalmente, unos pocos paquistaníes curiosos se acercaron para preguntar acerca de la conmoción del otro lado de la pared. "Vuelvan a sus casas", dijo Ahmed, en pashto, mientras Cairo permanecía de vigilancia. No había una operación de seguridad en marcha. Los lugareños se fueron a casa, ninguno de ellos sospechaba que habían hablado con un estadounidense. Cuando los periodistas descendieron en Ciudad Bilal en los próximos días, dijo un residente a un periodista, "Vi a los soldados que salen de los helicópteros y el avance hacia la casa. Algunos de ellos nos ha instruido en un pashto castizo de apagar las luces y permanecer en el interior. " 

Mientras tanto, James, el comandante del escuadrón, había penetrado una de las paredes, cruzó una parte del patio cubierto con espalderas, roto una segunda pared, y se había unido a los SEALs del helicóptero uno, que entraban en la planta baja de la casa. Lo que pasó después no está precisamente claro. Les puedo decir que hubo un período de casi veinte-veinticinco minutos, donde realmente no sabía exactamente lo que estaba pasando, Panetta dijo más tarde, en la PBS NewsHour. 

Hasta este momento, la operación había sido controlado por decenas de funcionarios de defensa, inteligencia y de la administración mirando el video en aviones no tripulados. Los SEALs no estaban usando cámaras de casco, en contra de un informe ampliamente citado por la cadena CBS. Ninguno de ellos tenía ningún conocimiento previo de la planta de las casas, y fueron empujados más por la conciencia de que posiblemente fueron unos minutos de poner fin a la cacería humana más costoso en la historia de Estados Unidos, y como resultado, algunos de sus recuerdos pueden ser imprecisos y, por tanto, objeto de controversia. 

A medida que los niños Abrars se pusieron a cubierto, los SEALs comenzaron a limpiar el primer piso de la casa principal, habitación por habitación. Aunque los estadounidenses pensaban que la casa podría ser una trampa explosiva, la presencia de niños en el complejo sugería lo contrario. Sólo puede ser extremadamente vigilantes durante tanto tiempo, el oficial de operaciones especiales, dijo.Bin Laden se va a dormir cada noche pensando, La noche siguiente, ¿vendrán por mi? Por supuesto que no. Tal vez para el primer año o dos. Pero no ahora. Sin embargo, precauciones de seguridad se encontraban en el lugar. Una puerta de metal cerrada bloqueada la base de la escalera que conducía al segundo piso, por lo que la sala de la planta baja se sienten como una jaula. 

Después de la voladura de la puerta con las cargas C-4, tres SEALs marcharon por las escaleras. A mitad de camino, vieron al hijo, Khalid bin Laden de veintitrés años de edad, estirando el cuello en la esquina. Luego aparecieron en la parte superior de la escalera con un AK-47. Khalid, que llevaba una camiseta blanca con un escote exagerado, y tenía el pelo corto y una barba recortada, disparó contra los americanos. (El funcionario de lucha contra el terrorismo afirma que Khalid estaba desarmado, aunque sigue siendo una amenaza vale la pena tomar en serio. Usted tiene un hombre adulto, a altas horas de la noche, en la oscuridad, bajando las escaleras a que en la supuesta casa del jefe de Al Qaeda y espera encontrar un ambiente hostil .) Por lo menos dos de los SEALs contraatacaron y mataron a Khalid. De acuerdo con los folletos que las juntas realizaron, hasta cinco hombres adultos vivían en el interior del recinto. Tres de ellos estaban muertos, y la cuarta, Hamza Bin Laden hijo, no estaba en las instalaciones. La última persona era bin Laden. 

Antes de comenzar la misión, los SEALs había creado una lista de palabras en clave que había un tema del nativo americano. Cada palabra de código representa una etapa diferente de la misión: salir de Jalalabad, entrar en Pakistán, se acerca el complejo, y así sucesivamente. Gerónimo era para significar que bin Laden había sido encontrado. 

Tres SEALs transportaron el cuerpo de Khalid y reventaron otra jaula de metal, que obstruía la escalera que conduce a la tercera planta. Saltando las escaleras sin luz, escaneaba el lugar crítico. En el escalón superior, el SEAL lider gira a la derecha, con sus gafas de visión nocturna, y discernió que un hombre alto y delgado, con barba puño de longitud que se asomaba desde detrás de una puerta del dormitorio, diez metros de distancia. El SEAL al instante sintieron que era Crankshaft!. (El oficial de lucha contra el terrorismo afirma que el primer SEAL vio bin Laden en el rellano, y disparó, pero falló.) 

Los estadounidenses se apresuraron hacia la puerta del dormitorio. El primer SEAL abrió. Dos de las mujeres de Bin Laden se habían puesto delante de él. Amal al-Fatah, la quinta esposa de bin Laden, gritaba en árabe. Ella hizo un gesto como si fuera a cobrar, la SEAL bajó su mirada y le disparó una vez, en la pantorrilla. Ante el temor de que una o dos mujeres llevaban chalecos suicidas, dieron un paso adelante, las envolvieron en un abrazo de oso, y se fueron a un lado. Es casi seguro que hubiesen sido asesinados si se hubiesen inmolado, sino por ellos cubriendo habría absorbido parte de la explosión, y posiblemente se pueden salvar las dos juntas detrás de él. Al final, ninguna de las dos llevaba puesto un chaleco con explosivos. 

Un segundo SEAL entró en la habitación y entrenó a los láser de infrarrojos de su M4 en el pecho de bin Laden. El jefe de Al Qaeda, que llevaba un shalwar kameez broncenado y una gorra de oración en la cabeza, se congeló, él estaba desarmado. Nunca hubo ninguna una cuestión de detención o captura de él, no era una decisión de décimas de segundo. Nadie quería detenidos, el oficial de operaciones especiales me dijo. (La Administración sostiene que si Bin Laden se hubiera entregado de inmediato que podría haber sido capturado vivo.) Nueve años, siete meses y veinte días después del 11 de septiembre, un estadounidense apretó el disparador que puso fin a la vida de bin Laden. La primera ronda, una bala de 5,56 mm, golpeó bin Laden en el pecho. Al caer hacia atrás, la SEAL disparó una segunda ronda en la cabeza, justo por encima de su ojo izquierdo. En su radio, informó, "For God and country—Geronimo, Geronimo, Geronimo.” Luego de una pausa, añadió, “Geronimo E.K.I.A.”—“enemy killed in action.” 

Al escuchar esto en la Casa Blanca, Obama hizo una mueca, y dijo solemnemente, a nadie en particular, "lo tenemos". 

Relajando su posición sobre las dos mujeres de Bin Laden, el primer SEAL colocó a las mujeres en puños flexionados y las llevó a la planta baja. Dos de sus colegas, por su parte, subieron corriendo las escaleras con una bolsa de nylon. Lo desplegaron, se arrodillaron a cada lado de bin Laden, y lo colocaron el cuerpo dentro de la bolsa. Dieciocho minutos habían transcurrido desde que el equipo DEVGRU aterrizó. Durante los siguientes veinte minutos, la misión pasó a ser una operación de inteligencia. 

Cuatro hombres recorrieron el segundo piso, con bolsas de plástico en la mano, recogiendo las unidades flash, CD, DVD, y el material informático de la sala, que había servido, en parte, como Bin Laden improvisado estudio de los medios de comunicación. En las próximas semanas, un grupo de trabajo dirigido por la CIA examinó los documentos y determinó que bin Laden había permanecido mucho más involucrado en las actividades operativas de Al Qaeda que muchos funcionarios estadounidenses habían pensado. Él había sido el desarrollo de planes para asesinar a Obama y Petraeus, para arrancar un extravagante ataque en el aniversario del 11º septiembre , y para atacar los trenes americanos. Los SEALs también encontraron un archivo de pornografía digital. "Lo encontramos en todos estos muchachos, sea que fuesen en Somalia, Irak, o Afganistán", el oficial de operaciones especiales, dijo. Las ropas de hilo de oro de Bin Laden, usadas durante las direcciones de su vídeo, colgaban detrás de una cortina en la sala de prensa. 

En el exterior, los estadounidenses acorralaron a las mujeres y niños - todos presos con esposas flexibles- y los había sentado contra una pared exterior que daba al segundo Black Hawk en buen estado. El único hablante de árabe con fluidez en el equipo de asalto les interrogó. Casi todos los niños estaban por debajo de la edad de diez años. Parecían no tener idea sobre el piso de arriba había un inquilino, aparte de que él era un viejo. Ninguna de las mujeres confirmó que el hombre era Bin Laden, aunque uno de ellos mantiene refiriéndose a él como el jeque. Cuando el Chinook de rescate llegó por fin, un médico salió y se arrodilló junto al cadáver. Se le inyectó una aguja en el cuerpo de bin Laden y se extrajeron dos muestras de médula ósea. Más ADN fue tomado con hisopos. Una de las muestras de médula ósea-entró en el Black Hawk. El otro fue en el Chinook, junto con el cuerpo de bin Laden. 

 
Black Hawk caído y demolido por las fuerzas americanas 


A continuación, los SEALs necesitaron destruir el Black Hawk dañado. El piloto, armado con un martillo que guardaba para tales situaciones, lo estrelló sobre el panel de instrumentos, la radio, y el resto de aparatos clasificados dentro de la cabina. A continuación, la unidad se hizo cargo de la demolición. Pusieron explosivos cerca del sistema de aviónica, el equipo de comunicaciones, el motor, y la cabeza del rotor. "Uno no va a ocultar el hecho de que es un helicóptero", el oficial de operaciones especiales dijo. "Pero si quiere hacerlo inservible." Los SEALs colocaron cargas C-4 adicionales en el carro, rodaron granadas de termita en el interior del cuerpo de helicópteros, a continuación, las respaldaron. El Helo uno estalló en llamas, mientras que el equipo de demolición abordó el Chinook. Las mujeres y los niños, que estaban siendo dejados atrás para las autoridades pakistaníes, se quedaron perplejo, asustados y sorprendidos al ver los SEALs unirse a los helicópteros. Amal, la esposa de bin Laden, continuó su arenga. Entonces, como un fuego gigante quemado dentro de las murallas del complejo, los estadounidenses se fueron volando. 

En la Sala de Situación, dijo Obama, "no voy a estar feliz hasta que los chicos se pongan a salvo". Después de treinta y ocho minutos dentro del recinto, los dos equipos SEAL tuvieron que hacer el largo vuelo de regreso a Afganistán. El Black Hawk estaba bajo de combustible, y tenía que reunirse con el Chinook en las estaciones de servicio que estaba cerca de la frontera afgana pero todavía dentro de Pakistán. Llenaron el tanque de combustible tardó veinticinco minutos. En un momento, Biden, que habían sido los dedos un rosario, se volvió hacia Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto. Todos debemos ir a misa esta noche, dijo. 

Los helicópteros aterrizaron de nuevo en Jalalabad alrededor de las 3 am; McRaven y el jefe de la estación de la CIA se reunió con el equipo en la pista. Un par de SEALs de descarga de la bolsa de plástico y abrió la cremallera para que McRaven y la CIA oficial podía ver el cadáver de bin Laden con sus propios ojos. Se tomaron fotografías de Bin Laden y la cara de su cuerpo extendido. Bin Laden se cree que que media cerca de seis pies y cuatro, pero nadie había una cinta de medir para confirmar la longitud de los bodys. Así que un SEAL, que tenía seis pies de altura, estaba junto al cadáver: mide aproximadamente cuatro pulgadas más largo que el estadounidense. Minutos más tarde, McRaven apareció en la pantalla teleconferencia en la Sala de Situación y confirmó que bin Laden estaba en el cuerpo de la bolsa. El cadáver fue enviado a Bagram. 

Todo el tiempo, los SEAL había planeado arroja el cuertpo de bin Laden muerto al mar para de manera contundente acabar con el mito de Bin Laden. Habían arrancado con éxito de un esquema similar antes. Durante un ataque de helicópteros DEVGRU dentro de Somalia, en septiembre de 2009, SEAL habían matado a Saleh Ali Saleh Nabhan, uno de los principales líderes de Al Qaeda en África oriental, el cadáver fue trasladado en avión Nabhans a un buque en el Océano Índico, dado un buen rito musulmán, y arrojado al mar. Antes de dar ese paso de Bin Laden, sin embargo, John Brennan hizo una llamada. Brennan, quien había sido jefe de estación de la C.I.A. en Riad, llamó por teléfono a un colega anterior en la inteligencia saudí. Brennan dijo que el hombre lo que había ocurrido en Abbottabad y le informó del plan para depositar Bin Laden permanece en el mar. Como Brennan sabía, los familiares bin Laden todavía una familia prominente en el Reino, y Osama había sido un ciudadano de Arabia Saudita. ¿El gobierno de Arabia Saudita tenía interés en tomar el cuerpo? Su plan parece bueno, el saudita respondió. 

Al amanecer, bin Laden fue cargado en el vientre de un V-22 Osprey, acompañado por un oficial de enlace del JSOC y un destacamento de seguridad de la policía militar. El Osprey voló hacia el sur, con destino a la cubierta delUSS Carl Vinson - un portaviones nuclear de 300 metros de largo navegando en el Mar Arábigo, frente a la costa de Pakistán. Los estadounidenses, una vez más, estaban a punto de atravesar el espacio aéreo de Pakistán sin permiso. Algunos funcionarios temían que los paquistaníes, heridos por la humillación de la incursión unilateral en Abbottabad, podrían restringir el acceso a los Ospreys. El avión finalmente aterrizó en el Vinson sin incidentes. 

Se lavó el cuerpo de Bin Laden, se lo envolvió en un entierro sudario blanco, se lo peso, y luego se deslizó dentro de una bolsa. El proceso se llevó a cabo en estricta conformidad con los preceptos y las prácticas islámicos, Brennan dijo más tarde a los periodistas. El enlace JSOC, el contingente militar-policial, y varios marineros colocaron el cadáver envuelto en un elevador al aire libre, y se fue abajo con él hasta el nivel inferior, que funciona como un hangar para aviones. Desde una altura de entre veinte y veinticinco metros por encima de las olas, que lanzó el cadáver en el agua. 

De vuelta en Abbottabad, los residentes de la ciudad de Bilal y decenas de periodistas se reunieron en el cimplejo de Bin Laden, y la luz de la mañana aclaró algunas de las confusiones de la noche anterior. El humo negro del Black Hawk detonado carbonizó la pared del corral. Parte de la cola colgaba sobre la pared. Estaba claro que un ataque militar había tenido lugar allí. Me alegro que nadie resultó herido en el accidente, pero, por otro lado, una especie de alegría de que el helicóptero dejó allí, el oficial de operaciones especiales, dijo. Se aquieta a los conspiradores y le da credibilidad al instante. Usted cree que todo lo demás al instante, porque los theres un helicóptero sentado allí. 

Después de la redada, el liderazgo político de Pakistán se encargadó de un control de daños frenético. En el Washington Post, el presidente Asif Ali Zardari, escribió que Bin Laden no estaba donde esperabamos que estuviese, pero ahora se ha ido, y añadió que una década de cooperación y asociación entre los Estados Unidos y Pakistán llevaron a la eliminación de Osama Bin Laden. 

Los militares de Pakistán reaccionaron con más cinismo. Se detuvo al menos a cinco paquistaníes por ayudar a la CIA, incluyendo el médico que dirigió la campaña de inmunización en Abbottabad. Y varios medios de comunicación pakistaníes, entre ellos al Nation un periódico patriotero de lengua inglesa que se considera un portavoz de la agencia Inter-Services Intelligence, o ISI pakistaní que publicaba lo que decían era el nombre del jefe de estación de los CIA en Islamabad. (Shireen Mazari, un ex editor de Nation, me dijo una vez, nuestros intereses y los intereses estadounidenses NO coinciden.) El nombre publicada era incorrecta, y la CIA funcionario optó por quedarse. 

La proximidad de la casa de Bin Laden a la Academia Militar de Pakistán planteó la posibilidad de que los militares, o ISI, hubieran ayudado a proteger a bin Laden. ¿Cómo podría Al jefe Qaedas vivir tan cerca de la academia sin por lo menos algunos oficiales que sabíaan sobre él? La sospecha creció después de que el Times informó que al menos un teléfono celular recuperado de la casa de Bin Laden contiene los contactos de alto nivel pertenecientes a militantes Harakat-ul-Mujahideen, un grupo yihadista que ha tenido estrechos vínculos con el ISI. Aunque los funcionarios estadounidenses han declarado que las autoridades paquistaníes que han ayudado a esconder a Bin Laden en Abbottabad, una prueba definitiva todavía no se ha presentado. 

La muerte de Bin Laden proveyó a la Casa Blanca con la victoria simbólica que necesitaba para comenzar la eliminación tropas de Afganistán. Siete semanas después, Obama anunció un calendario para la retirada. Aún así, las actividades de lucha contra el terrorismo de EE.UU. dentro de Pakistan, es decir las operaciones encubiertas realizadas por la CIA y no JSO se espera que disminuyan en el corto plazo. Desde el 02 de mayo, se han producido más de una veintena de ataques aéreos en Waziristán del Norte y del Sur, incluyendo una que supuestamente mataron a Ilyas Kashmiri, un alto líder de Al Qaeda, mientras estaba tomando el té en un huerto de manzanas. 

El éxito de la incursión de bin Laden ha provocado una conversación dentro de los círculos militares y de inteligencia: ¿Hay otros terroristas que valgan la pena del riesgo de otro asalto por helicóptero en una ciudad de Pakistán? Hay gente por ahí que, si pudiéramos encontrar, íbamos detrás de ellos, me dijo Cartwright. Mencionó Ayman al-Zawahiri, el nuevo líder de Al Qaeda, que se cree que en Pakistán, y Anwar al-Awlaki, el clérigo nacido en Estados Unidos de Yemen. Cartwright enfatizó que ir detrás de ellos no significa necesariamente que otra incursión DEVGRU. El oficial de operaciones especiales habló con más audacia. Él cree que un precedente se ha establecido para más ataques unilaterales en el futuro. La gente ahora se dan cuenta que puede que el clima, dijo. El asesor del presidente, dijo que el espacio aéreo de otros países soberanos penetrar clandestinamente eso es algo que siempre está disponible para la misión de la derecha y la ganancia de la derecha. Brennan me dijo, la confianza que tenemos en las capacidades de los militares de EE.UU. es, sin duda, aún más fuerte después de esta operación.

El 6 de mayo, Al Qaeda confirmó la muerte de bin Laden y dio a conocer un comunicado felicitando a la nación islámica por el martirio de su buen hijo Osama. Los autores prometieron a los estadounidenses que su alegría se convertirá en la tristeza y sus lágrimas se mezclan con la sangre. Ese día, el presidente Obama viajó a Fort Campbell, Kentucky, donde tiene su sede el 160, para cumplir con la unidad DEVGRU y los pilotos de la redada. Los SEALs, que había regresado a casa desde Afganistán a principios de semana, viajaron desde Virginia. Biden, Tom Donilon, y una docena de asesores de seguridad nacional llegó. 

McRaven saludó a Obama en la pista. (Se habían conocido en la Casa Blanca pocos días antes Presidente había presentado McRaven con una cinta métrica.) McRaven dirigió el Presidente y su equipo en un edificio de un piso al otro lado de la base. Entraron en una habitación sin ventanas, con alfombras en mal estado, luces fluorescentes, y tres filas de sillas plegables de metal. McRaven, Brian, los pilotos de la 160ª, y James se convertieron a la reunión informativa del presidente. Se había creado un modelo tridimensional de bin Laden compuesto en el suelo y, agitando un puntero láser rojo, trazó sus maniobras en el interior. Una imagen satelital del compuesto se muestra en la pared, junto con un mapa que muestra las rutas de vuelo dentro y fuera de Pakistán. La sesión informativa duró alrededor de treinta y cinco minutos. Obama quería saber cómo Ahmed había mantenido a raya a los locales, sino que también preguntó sobre el Black Hawk caído y si encima de la media las temperaturas en Abbottabad había contribuido al accidente. (El Pentágono está llevando a cabo una investigación oficial del accidente.) 

Cuando James, el comandante del escuadrón, dijo, comenzó citando todas las bases de operaciones en el este de Afganistán, que había sido nombrado para SEALs muertos en combate. Todo lo que hemos hecho durante los últimos diez años nos ha preparado para esto, le dijo Obama. El Presidente estaba en el temor de estos chicos, Ben Rhodes, el diputado asesor de seguridad nacional, que viajó con Obama, dijo. Fue una visita extraordinaria de base, agregó. Ellos sabían que él había apoyado su presidencia en esto. Sabía que apostó su vida en él. 

Como James habló sobre el ataque, mencionó el papel Cairos. Había un perro? Obama interrumpió. James asintió y dijo que El Cairo estaba en una habitación contigua, amordazado, a petición del Servicio Secreto. 

Quiero conocer a ese perro, dijo Obama. 

Si quieres conocer el perro, Sr. Presidente, le aconsejamos traer golosinas, James bromeó. Obama se acercó a acariciar a Cairo, pero el hocico los perros miró para otro lado. 

Después, Obama y sus asesores entraron en una segunda habitación, el pasillo, donde otras personas involucradas en la logística del radi, jefes de equipo, y un equipo alternativo de SEALs estaba montado. Obama presenta al equipo con una citación de unidad presidencial y dijo: Nuestros profesionales de inteligencia hicieron un trabajo increíble. Tenía cincuenta-cincuenta de confianza de que bin Laden estaba allí, pero tenía confianza de cien por ciento en los chicos. Que son, literalmente, la mejor pequeña fuerza de combate que ha existido jamás en el mundo. El equipo de asalto se presentó al Presidente con una bandera estadounidense que había estado a bordo del Chinook de rescate. Medía tres metros por cinco, la bandera había sido estirado, planchado, y enmarcado. Los SEALs y los pilotos lo habían firmado en la parte posterior, una inscripción en la parte delantera leer, From the Joint Task Force Operation Neptunes Spear, 01 May 2011: For God and country. Geronimo. Obama se comprometió a poner el regalo en algún lugar privado y significativo para él. Antes de que el Presidente regresara a Washington, posó para fotografías con cada miembro del equipo y habló con muchos de ellos, pero se marchó sin decir una sola cosa. Él nunca pidió conocer a quién efectuó el disparo mortal, y los SEALs no se ofrecieron a decirle. 


Enlace al New Yorker