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miércoles, 22 de marzo de 2017

SGM: El mito de los Kamikaze

Pro patria mori

Una corrección necesaria de un mito popular



"Cosa insoportable de morir en el cielo", escribió Tadao Hayashi, un estudiante piloto, en su diario el 27 de julio de 1945, la noche anterior a que su avión fue derribado. Los escritos de Hayashi, como los de otros estudiantes japoneses compilados en este libro, contradicen la caricatura del fanático piloto kamikaze imaginado por americanos y británicos durante la guerra y desafían el mito del héroe nacionalista hilado por instituciones conservadoras en Japón.

Los soldados estudiantiles, argumenta el autor, fueron sacrificados injustamente en el gambito final del gobierno militar de la guerra. Ella revela que el tokkotai ("fuerza de ataque especial", que es cómo el kamikaze se refiere en Japón) no tenía voluntarios cuando se formó en octubre de 1944. En cambio, los nuevos reclutas fueron asignados por sus superiores o obligados a inscribirse utilizando Tácticas de presión. Ningún oficial superior ofreció su vida para esta misión; En su lugar, el cuerpo "voluntario" comprendía recién reclutados muchachos-soldados apenas de edad y reclutas de estudiantes de las mejores universidades de la nación.

Los poemas, cartas y diarios que aparecen en este libro dan la mentira a la noción de que Japón se unificó detrás de la guerra. Las voces de los estudiantes-soldados hablan de manera reflexiva y elocuente acerca de su dilema entre el deber para con la nación y el deseo de mantenerse con vida. La mayoría de ellos habían sido redactados al final de la guerra y representaban a la élite intelectual del país. Bien leídos, muchos de ellos recurrieron a la literatura y filosofía europea para racionalizar sus muertes. "Zwei Seelen wohnen ach in mein Herz!" ("¡Ah, dos almas residen en mi corazón!") Grita Hachiro Sasaki, mientras trata de reconciliar su patriotismo con su deseo de vivir. Otro piloto lleva a Soren Kierkegaard "La enfermedad a la muerte", junto con la Biblia, en su vuelo final. Al igual que cualquier joven adolescente lejos de casa, los estudiantes soldados estaban intensamente solos. En la base aérea naval de Tsuchiura, hogar de muchos tokkotai, la canción que cantaban con más frecuencia no era nada patriótica, sino una canción de cuna en el dialecto de Kumamoto que decía: "Estoy aquí lejos de mi hogar. Incluso cuando muera, nadie llorará por mí; ¡Qué solitario es sólo oír a las cigarras gritar! "La muerte de estos jóvenes intelectuales no llegó en un estallido de fuego y gloria, pero al final de una larga lucha lucharon solos.

La palabra "kamikaze" entró en el idioma Inglés durante la segunda guerra mundial y ha soportado como un símbolo del militarismo zeloso de Japón. Después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, fueron renacidos como los suicidas del siglo XX. El autor sostiene que ambas caracterizaciones son profundamente defectuosas. Los tokkotai, como ella prefiere llamarlos, no se suicidaron, pero fueron condenados a muerte en las misiones militares a las que fueron asignados. Los terroristas de al-Qaeda, por otra parte, buscaron la muerte en su intento de ejercer el máximo daño civil. "Kamikaze Diaries" es una corrección oportuna y necesaria de un mito popular, y una importante contribución a la comprensión de Japón en guerra.

domingo, 28 de junio de 2015

SGM: Los kamikazes que no llegaron al blanco

El kamikaze japonés más torpe de la Segunda Guerra Mundial
Yoshiomi Yanai no pudo estrellarse sobre su objetivo porque no supo ubicarlo en el mapa. Su historia es una de las que cuentan los voluntarios que se ofrecieron para inmolarse por su país.




La leyenda popular los muestra como unos sujetos que se abalanzaban con sus Zeros sobre los enemigos de Japón al grito de ¡Banzai! Sin embargo, la realidad es bien diferente, pues detrás de esa imagen de fanáticos dispuestos a inmolarse por su país que tenían los Kamikaze había historias emotivas, de valor y, en algunos casos, hasta cómicas. Así lo afirma la versión digital de la «CBS», donde se narran las vivencias de varios de estos pilotos nipones que, de una forma o de otra, no se estrellaron sobre sus objetivos y acabaron sobreviviendo a la contienda.

Entre las vivencias más curiosas destacan las de Yoshiomi Yanai, hoy de 93 años. Y es que, este japonés sobrevivió debido a que, en su última misión –aquella en la que debía dar su vida por Japón- no pudo localizar su objetivo y, finalmente, decidió regresar a su base. Tampoco es desdeñable la de su compañero, Hisashi Tezuka, quien está hoy vivo gracias a que escuchó por radio al emperador Hirohito decir que Japón se había rendido… ¡justo antes de estrellarse! Estos dos nipones son unos de los pocos que, a día de hoy, pueden decir que combatieron en la Segunda Guerra Mundial y aún siguen vivos.

El hombre que no pudo estrellarse

Yoshiomi Yanai, entonces de 23 años de edad, fue uno de los muchos pilotos que, cuando Japón empezó a perder la guerra y carecía de tropas, rellenó el formulario para ser un piloto suicida a lomos de un Zero. Muchos de ellos eran estudiantes universitarios que habían sido rechazados por las fuerzas aéreas pero que, en el ocaso de la contienda, eran llamados a filas de esta peculiar forma. Fueron, en definitiva, los hombres pertenecientes al «viento divino» (traducción aproximada de «Kamikaze»). Unos 2.500 de los cuales murieron en su misión. Todo ello, a pesar de que solo una de cada cinco impactaba en el lugar correcto.

La historia de Yanai, en su momento de 23 años y hoy con una setentena más, comenzó cuando despegó rumbo a su destino. Por entonces ya había escrito una carta a sus padres en las que les informaba de sus intenciones. «Padre, madre, me voy a matar ahora. Voy a morir con una sonrisa. Yo no era un hijo perfecto, perdonadme por favor por ello. Yo me marcharé el primero y os estaré esperando», explicó en letras bien grandes. Aquel era, presuntamente, el último mensaje que iba a enviarles, aunque posteriormente pudo verles en persona.

Durante el vuelo la suerte le fue esquiva en parte, pues no pudo cumplir con su deber al no hallar el objetivo sobre el que debía estrellarse. Así pues, mientras el resto de los compañeros de su unidad etrminaban con su vida, él se mantuvo en el cielo tratando de orientarse. Así hasta que, hastiado, regresó al aeródromo. Acababa de salvarse, y gracias a su torpeza. «Me siento fatal por mis compañeros, todos los que murieron aquel día», señala en declaraciones recogidas por la cadena británica. Hoy en día, todavía conserva fotografías con sus amigos y compañeros Kamikaze.

Salvado por la radio

Otro de los casos más curiosos recogidos por esta cadena es el de Hisashi Tezuka, de 23 años cuando se alistó. Él destacó sobre el resto por la forma que tuvo de responder al formulario de inscripción. Este contaba con tres opciones: «Deseo apasionadamente unirme», «Deseo unirme» y «No quiero unirme». El japonés tachó todas y escribió «Voy a unirme». Según explica –usando un argumento que afirman tantos otros- no tenía otra opción, pues le movía el patriotismo, el sacrificio y se sentía compungido por las necesidades de su país.

Al ser uno de los hermanos menores de una familia, no tuvo problemas para acceder. No sucedía lo mismo con aquellos que eran primogénitos, sobre los que recaía una gran responsabilidad en Japón y era sumamente considerados. Así pues, tras despedirse de sus padres partió en su caza. «Estaba listo para morir, mi mente estaba totalmente en blanco», explica. Sin embargo, salvó la vida gracias a que antes de estrellarse, escuchó por radio a Hirohito anunciar que la guerra había terminado y Japón había capitulado. Unas palabras sumamente oportunas y que, casi literalmente, le dieron la vida. (ABC – España)

Nuestro Mar

domingo, 11 de agosto de 2013

Cine militar: Voy a morir por usted (2007)

Voy a morir por usted (Japón)
Ore wa, kimi no tame ni koso shini ni iku

Una película dirigida por Taku Shinjo con desgarradoras recreaciones de los ataques kamikaze sobre la flota estadounidense en el Pacífico. Veamos los trailers y secuencias principales, bien valen la pena cada una de ellas.

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