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domingo, 25 de enero de 2015

San Martín: El hermano del Libertador en las Filipinas

El hermano desconocido de San Martín que luchó y murió en Filipinas
Claudia Peiró - Infobae

La visita del pontífice argentino al archipiélago asiático es una buena ocasión para recordar que un pariente de nuestro héroe nacional tiene su tumba en Manila. El homenaje de Perón y el orgullo filipino



Busto de San Martín en Manila. Fotografía tomada por el embajador argentino en Filipinas Joaquín Otero

Homenaje a San Martín en Manila

Homenaje a San Martín en Manila



¿Un San Martín sepultado y honrado en los confines del mundo? Es una noticia que sorprende, tan poca ha sido la atención prestada por nuestros historiadores a muchos detalles de la vida del Libertador y, particularmente, de su familia. Existe una excepción, y es el libro Los hermanos de San Martín, publicado hace unos diez años. Su autor es Armando Rubén Puente, periodista, historiador y escritor argentino radicado en España desde hace muchos años.



Reunión de la IDC en Manila Filipinas. De pie, Ricardo Romano (PJ). Sentado en el centro, el lider democristiano filipino Raúl Manglapus

El libro de Armando Puente sobre el exilio de San Martín

El Capitán Juan de San Martín, padre del Libertador

Puente es tal vez el único historiador que se dedicó a estudiar la vida de los hermanos de San Martín. Volcó el resultado de sus investigaciones en el libro mencionado -ampliamente agotado-, que por fortuna se encuentra a la espera de una reedición. Allí describe la trayectoria de Juan Fermín Rafael, nacido en 1774, y por lo tanto cuatro años mayor que José Francisco. Este hermano de nuestro prócer fue destinado a Filipinas en 1805. Ya no regresaría a España. Murió en Manila el 17 julio de 1822, a los 48 años.

Recordemos que fueron cinco los hijos del matrimonio formado por el Capitán Juan de San Martín y Gregoria Matorras, ambos oriundos de la actual Castilla. Todos nacieron en tierra americana, en las antiguas misiones jesuíticas, donde el padre fue Teniente Gobernador y se desempeñó en la defensa de la frontera, permanentemente amenazada por las incursiones de los bandeirantes portugueses. María Elena (1771), la hija mayor y única mujer, y los dos primeros varones, Manuel Tadeo (1772) y Juan Fermín (1774), nacieron en Calera de Vacas, actual territorio uruguayo, mientras que los dos menores, Justo Rufino (1776) y José Francisco (1778), en Yapeyú, hoy provincia de Corrientes. Toda la familia regresó a España en 1784. No se conocen retratos de todos los hermanos de San Martín; sólo de Justo, de María Elena. También éste, del padre, Juan.



Fuerte de Zamboanga, en Mindanao (Filipinas), la plaza que defendió Juan Fermín de San Martín, hermano del Libertador, en 1821.

Fuerte de Zamboanga, en Mindanao (Filipinas), la plaza que defendió Juan Fermín de San Martín, hermano del Libertador, en 1821. 

Fuerte de Zamboanga, en Mindanao (Filipinas), la plaza que defendió Juan Fermín de San Martín, hermano del Libertador, en 1821.

Desde Madrid, Armando Puente sintetizó para Infobae los datos que pudo recabar para reconstruir la trayectoria de este hermano del Libertador que vivió y murió en Filipinas que, recordemos, era una colonia española desde 1521, cuando fue reclamada para la Corona de España por Fernando de Magallanes en su truncada vuelta al mundo.

Todos los varones de la familia San Martín ingresaron al ejército español desde muy jóvenes, a los 13, 14 ó 15 años. Juan Fermín lo hizo como cadete en el Regimiento de Infantería Soria el 23 de septiembre de 1788, en el cual revistó durante 14 años. Luego pasó tres años en el Batallón Veterano Príncipe Fernando. Tras combatir en el continente, pasó a la Real Armada y se embarcó en enero de 1797 y participó en la batalla de San Vicente contra la flota inglesa. Luego, permaneció en Brest hasta 1801, con la escuadra española coaligada a la francesa. De regreso a España fue destinado al Escuadrón Húsares de Luzón, la más grande de las islas Filipinas, y donde se encuentra la capital, Manila. Allá fue nombrado sargento del regimiento de húsares y años después coronel, es decir que alcanzó el mismo grado que sus hermanos. En 1815, llegó a ser Comandante de Húsares del Regimiento Luzón.

Aunque permaneció la mayor parte del tiempo en Manila, en 1821 fue destinado a Mindanao, la segunda en tamaño de las islas del archipiélago. Estuvo un año entero a cargo del fuerte de Sanboanga (o Zamboanga) –entonces apenas una aldea, pero hoy una gran ciudad de casi un millón de habitantes-, que en tiempos coloniales era una plaza estratégica, por ser una de las dos puertas del estrecho de Joló, un paso cuyo control los españoles no podían perder. Sanboanga había sido fundada en 1635 como fortaleza militar española contra los moros que acechaban desde Borneo e Indonesia. Durante su estancia allí, Juan Fermín de San Martín tuvo que defender la plaza de una insurrección de sectores musulmanes en conflicto con la población indígena y las autoridades europeas, cuenta Armando Puente. Para esa tarea, dice, tenía bajo su mando una compañía de artillería y 4 de infantería, una de ellas conformada por tropa indígena.


En Manila, en el año 1813, Juan Fermín se había casado con Josefa Manuela Español de Alburu, hija de un militar español y de una mujer indígena. Con ella tuvo tres hijos, siendo el único San Martín en haber engendrado descendencia masculina.

La curiosidad natural lleva a preguntarse si Juan Fermín, viviendo a 20.000 kilómetros del escenario americano, y considerando la lentitud de los viajes y comunicaciones entre diferentes dominios españoles, estaría al tanto de las peripecias y hazañas de su hermano menor. Y, más en general, cuánto contacto hubo entre ellos en esos años.

Seguramente sí lo había, aunque con el correspondiente delay. Una carta entre Manila y Buenos Aires bien podía demorar un año. Pero Armando Puente aportó en su charla con Infobae un detalle singular.

En el año 1819, Antonio José de Escalada, el suegro de San Martín, viajó a Filipinas para visitar a uno de sus hermanos, Bernabé Antonio Escalada, quien tenía un cargo importante en esa Capitanía General (el archipiélago no tenía categoría de virreinato). Bernabé Escalada, que era abogado, también se dedicaba al comercio y amasó una importante fortuna con esa actividad antes de regresar a Buenos Aires.

En su visita, el padre de Remedios se entrevistó con su pariente político, Juan Fermín. Podemos imaginar que el hermano de San Martín aprovechó la presencia de Escalada para ponerse al día respecto a la vida y obra del Libertador. Al menos, de lo que su suegro podía contarle. Lo comprobado es que Juan Fermín le entregó una carta para su ya célebre hermano, que en ese momento estaba tratando de organizar la campaña al Perú y a punto de entrar en conflicto con los unitarios porteños.


Según Armando Puente, el último descendiente directo de Juan Fermín murió en 1945, justo después del fin de la Segunda Guerra Mundial y cuando concluía la ocupación japonesa de Filipinas.

Ahora bien, en el año 2010, a raíz del Segundo Centenario de la Revolución de Mayo, el embajador argentino en Filipinas, Joaquín Otero, descubrió que había un busto de José de San Martín en una avenida de Manila. Cuando indagó sobre los motivos de este homenaje, supo que se trataba de un obsequio hecho por el general Juan Perón al enterarse de que un hermano del Libertador había muerto allí.

En declaraciones a TN, el 17 de agosto de 2012, el embajador Otero aseguró haber hablado con "la esposa del nieto de Juan Fermín". "Se llama Mildred San Martin", dijo. La mujer le dijo que su esposo había fallecido en 1998.

Armando Puente, quien ha incursionado en otros aspectos de la vida del Libertador, como sus años de exilio –es autor, entre otros, de Historia de una amistad: Alejandro Aguado y José de San Martín (Claridad, 2011)-, asegura que aún quedan cosas por investigar sobre los otros San Martín y, más concretamente, en Filipinas, sobre la trayectoria de Juan Fermín. Evidentemente, el tema de la línea sucesoria y la fecha exacta de la desaparición del linaje es una de ellas. El autor de Los hermanos de San Martín desconoce si alguien en Filipinas se ha abocado al tema.

El embajador Otero dijo en la nota citada: "Nosotros estamos contando quién era San Martín a los filipinos. Nos parece importante transmitir qué hizo San Martín para que se sepa más sobre Argentina, y que este conocimiento promueva el intercambio en varios niveles". En la foto, uno de los actos de homenaje al Libertador en el Bicentenario (2010).


Sin embargo, matizando lo que dice el diplomático, para la clase política filipina la presencia de un San Martín en su suelo no era algo desconocido.

En el año 1997, un histórico dirigente filipino, Raúl Sevilla Manglapus (1918-1999), que fue senador y secretario de Asuntos Exteriores, y que presidía la Internacional de Partidos de Centro (IDC, ex Internacional Demócrata Cristiana) llevó a los delegados argentinos a ese foro a visitar la tumba de Juan Fermín de San Martín y depositar allí una ofrenda floral. En la fotografía, Manglapus está sentado en el centro. De pie, Ricardo Romano, delegado del justicialismo en la IDC. Esto ocurría bajo la presidencia de Fidel Ramos (1992-1998), cuyo padre, como veremos más abajo, también está vinculado a esta historia.


El homenaje al hermano de San Martín en Manila tuvo lugar durante una reunión de ese importante foro plural de partidos de centro del cual el Partido Justicialista era miembro hasta que, inexplicablemente, el kirchnerismo lo retiró.

Por otra parte, el busto de San Martín en Manila demuestra que el dato era conocido también por el Estado argentino. En 1945, al concluir la segunda guerra y la ocupación japonesa, Narciso Ramos –padre de Fidel Ramos, quien, como se vio, llegó a la presidencia varias décadas después- fue el encargado de organizar el servicio exterior filipino y varias de sus embajadas, como la de EEUU y varios países latinoamericano, el nuestro entre ellos, fue la primera persona que indagó acerca de la presencia de Juan Fermín de San Martín en su país. Y en 1950, al cumplirse los 100 años de la muerte de José de San Martín, el entonces presidente Juan Domingo Perón decretó el "Año del Libertador General San Martín" y, entre otros muchos homenajes, envió un busto de San Martín a Manila.

El fallecido Raúl Manglapus, héroe de la resistencia anti-japonesa y uno de los líderes del partido Lakas-Unión Nacional de los Cristianos Demócratas, luego fusionado por iniciativa suya con una agrupación islámica, con el nombre de Lakas-Tao-Christian Muslim Democrats, conocía y honraba estos lazos de sangre entre Argentina y Filipinas.

viernes, 29 de agosto de 2014

"La Argentina" de Bouchard en las Filipinas

El esquema de la venganza


El asesinato de Sommers y 15 hombres, ya indefensos en el agua, tras fracasar en el intento de abordaje a un bergantín español, sirvió para plantear un verdadero ajuste de cuentas que terminaría con la muerte o la con huída de toda la tripulación española a día siguiente. El gráfico es una aproximación (bastante cercana) al relato de la jornada hecho por Bouchard. Se podría resumir de la siguiente manera:
Después del fracaso en al abordaje al bergantín español que logró entrar a Santa Cruz(2), Bouchard se dirigió a un pequeño puerto ubicado 6 leguas al sur, de seguro Masinloc. Allí un bote al mando de Greyssac entró al puerto en la noche y capturó una pequeña goleta española(3). Esta goleta navegó hacia Santa Cruz con 35 hombres y finalmente pudo abordar y tomar al bergantín español dentro del puerto sin dejar sobrevivientes. Luego, "La Argentina", la goleta infiltrada y el bergantín apresado(4) se reúnen en algún punto cercano para continuar con su misión.




El Corsario del Plata

lunes, 19 de mayo de 2014

Fotos de la guerra hispano-norteamericana en Filipinas

Imágenes impresionantes de la Marina de EE.UU. de hace 116 años
 Jeremy Bender - Business Insider

Una serie de fotos subidas recientemente por el Comando de Historia y de Patrimonio Naval revela cómo era la vida en la Marina de los EE.UU. hace más de 100 años.
Las fotos están siendo liberados para coincidir con el 116 años de aniversario oficial del inicio de la Guerra Española - Americana el 25 de abril.

La guerra, que sólo duró cuatro meses, es vista como uno de los eventos más importantes en la estructuración de la Marina de los EE.UU.. Un éxito rotundo para los Estados Unidos, la guerra también comenzó el proceso de los EE.UU. de tomar un papel más activo en los asuntos internacionales.

La causa oficial de la guerra fue la destrucción del Maine USS fuera de Cuba. Los EE.UU. culpó al hundimiento del barco en una mina española.


En respuesta, los EE.UU. declaró la guerra a España el 25 de abril de 1898.


Almirante George Dewey, con sede en Hong Kong, se dio la orden de atacar a la flota española en Manila en las Filipinas.


Dewey perforó su flota sin cesar con el fin de tenerlos preparados para el desmontaje total de la fuerza española.


Aquí, marineros artilleros que habían pasado el ecuador - se relajan después de todo un día de entrenamiento intenso.


La Reina Cristina fue el buque insignia de la Armada española en el Pacífico. Aquí, los miembros de su tripulación rezan antes de la batalla.


A pesar de las oraciones de la tripulación, el Reina Cristina y el resto de la flota fue aplastada en la batalla de Manila el 1 de mayo de 1898.


La victoria de Dewey fue la primera victoria militar de EE.UU. contra un enemigo extranjero desde la guerra de 1812.


Toda la batalla duró sólo un poco más de seis horas ...


... Durante ese tiempo la flota de Dewey se detuvo para tomar un descanso de almuerzo de tres horas.


El resultado de la batalla de Manila fue la pérdida completa de la España de las Filipinas.


Los EE.UU. no perdió un solo marinero en la batalla de Manila. Aquí, los marines estadounidenses en posición de firmes.


Después de la batalla, los marinos estadounidenses izaron la bandera estadounidense en Manila después de la batalla.


Aunque la batalla de Manila sólo duró seis horas, se tardó meses adicionales para aclarar las Filipinas de los insurgentes.


Aparte de las Filipinas, los EE.UU. también envió barcos para bloquear a Cuba y Guam.


Guam, sin saber que los EE.UU. y España estaban en guerra, se entregó de inmediato.


España retuvo Cuba durante el tiempo que pudo, pero finalmente se rindió. La Guerra Española - Americana duró sólo cuatro meses y con decisión probó los EE.UU. podría funcionar como una potencia mundial.