Mostrando entradas con la etiqueta ARA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ARA. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de noviembre de 2018

Argentina: Los desembarcos de submarinos nazis

Submarinos nazis en la costa argentina, un misterio que lleva décadas y nadie pudo resolver aún 

Las historias de embarcaciones del Tercer Reich que llegaron a nuestro país tras la derrota de Hitler han sido materia fértil para todo tiempo de leyendas. ¿Realidad o ficción?



Por Ignacio Montes de Oca | Infobae

 

Dice un viejo marino napolitano retirado que la costa marplatense amaneció fría y nublada aquella mañana del 10 de julio de 1945. Tras hacer memoria, recordó que ese día estaba pescando a unos kilómetros de la costa, cerca de las defensas antiaéreas que la Marina había reforzado enigmáticamente una semana antes. Y recuerda que fue en ese momento cuando una nave surgió inesperadamente de las profundidades, cerca del casco naranja de su bote, y comenzó a intercambiar mensajes con un reflector de luces con alguien en la base.

Unas horas después el submarino estaba amarrado en la base. Se trataba del U530, un sumergible nazi de la Clase VII de 76 metros de largo que por alguna razón había decidido entregarse en la Argentina. La guerra había acabado en el mes de abril y no tenía sentido la presencia de aquel "U-boote" a miles de kilómetros de Europa, el lugar en donde debía haberse rendido tras la caída del Tercer Reich unos meses antes.

Su capitán era un joven de 24 años llamado Otto Wermuth que se entregó vestido con su traje de gala. Casi ninguno de sus marineros y oficiales lo superaba en edad. Todos ellos fueron sometidos a un intenso interrogatorio en el que se les preguntó, ¿por qué habían elegido viajar a la Argentina para entregarse? ¿Dónde estaban los documentos, un bote de desembarco y los torpedos y cañones que debían haberse encontrado en la nave? Y la pregunta más incómoda: ¿habían transportado a Adolfo Hitler u otros altos funcionarios nazis en su viaje?

La ciudad de Mar del Plata tardó en reponerse a la sorpresa, mientras los marineros del U530 se recuperaban de su viaje en un improvisado campo de prisioneros armado en el parque de la base y comían papas y naranjas, un pedido especial del médico de la nave para evitar las consecuencias del escorbuto provocado por meses viviendo dentro de una vaina de metal sumergido.

Mientras esperaban que se resolviera el destino de la nave y su tripulación, el 17 de agosto volvió a sonar la alarma de la base. Otra vez, un submarino alemán pedía permiso para entregarse a las autoridades militares argentinas.

Esta vez se trataba del U977, un submarino clase VII comandado por el capitán Hans Schäffer, de 26 años. A diferencia del U530, el U977 conservaba todas sus armas y documentos. E incluso se veía que había sido pintado en los días anteriores, a diferencia del sumergible anterior que era una masa manchada de óxido y descuido.

Schäffer debió responder al mismo interrogatorio: ¿qué había llevado a su comandante a cruzar el Atlántico plagado de naves aliadas que buscaban submarinos rebeldes para hundirlos? ¿Habían llevado oficiales nazis o tesoros escapando de Europa? La falta de respuesta, hizo crecer aún más el misterio sobre la presencia de los dos submarinos nazis a casi cinco meses de la caída del bunker de Hitler en el centro de Berlín.

Y ese enigma se profundizaba más por nuevas denuncias por la presencia de submarinos navegando frente a la costa argentina y desembarcando cargas secretas durante la noche.

Al menos cuatro submarinos

Las evidencias sobre la presencia de submarinos extranjeros operando en las costas argentinas se habían acumulado mientras duró la guerra en Europa y siguieron tras la caída de Berlín en manos aliadas.

Las más antiguas indican el paso de naves frente a las costas de Villa Gesell en el año 1943. La Policía llegó a detener al pionero Carlos Gesell para interrogarlo sobre la existencia de un oleoducto precario que salía de sus propiedades y se adentraba en el mar. En Mar del Sur los administradores del principal hotel de la ciudad, debieron contestar preguntas similares por las señales de luz que provenían del mar y que algún empleado se encargaba de contestar desde la terraza del edificio. Más al sur, en un páramo de la costa rionegrina llamado Bahía Creek, Gisella Bochi de Paesani reportó a mediados de 1945 la aparición de un submarino en la región de Caleta de los Loros y el paso de camiones que partían desde la costa en las horas siguientes. También, la visita previa de un alemán que se dedicaba a recorrer la zona durante todo el día mientras observaba su brújula y tomaba notas. Luego se supo que era el fundador del club de andinismo de Bariloche y uno de los implicados en la recepción de criminales de guerra en la zona.

El fin de la guerra multiplicó las denuncias de submarinos y desembarcos. En la edición del 2 de junio, los diarios de Necochea informaron el hallazgo de un bote de goma abandonado en la costa, pero las autoridades no confirmaron la versión. El 27 del mismo mes, un reporte de la armada informa de la presencia de un submarino y un velero desde el que se le embarcaban provisiones frente al golfo de San Julián.

El 2 de Julio, un submarino fue avistado por vecinos de Claromecó, al sur de Tres Arroyos. El 17 de ese mismo mes y a 300 kilómetros de allí, un grupo de vecinos de San Clemente informó que un submarino emergió a cinco kilómetros de la costa y que tras permanecer un tiempo estático, puso proa en dirección al sur. El policía Pedro Longhi, informó haber visto la nave desde su puesto en Mar del Tuyú. Una semana antes se había entregado el U530 en Mar del Plata, por lo que se lanzó un alerta policial ante la evidente presencia de más sumergibles.

El 18 de julio, a 800 kilómetros al sur, la torpedera Mendoza detectó el periscopio de un submarino desconocido frente a las costas de San Antonio, Rio Negro, y comenzó una persecución de casi dos horas contra el sumergible al que le lanzó al menos ocho cargas de profundidad. Una flota completa de buques y aviones buscó al sumergible hasta el día 20. Al día siguiente, el ministro de la Marina, el almirante Héctor Vernengo Lima, ordenó inexplicablemente que todas las naves regresaran a sus bases y que dejaran de buscar sumergibles nazis.

Sin embargo, la orden no frenó los avistamientos; el 21 de julio el jefe de la estación de trenes de Las Copetonas reportó la aparición de un submarino "de alrededor de 70 metros" a unos diez kilómetros de la costa. El incidente fue corroborado por los tripulantes del pesquero "Alfaro II".
 
Submarino nazi en Mar del Plata avistado en julio de 1945

Un reporte desclasificado de la Armada vuelve a situar un sumergible desconocido frente a Claromecó en el atardecer del 24 de julio. Para ese momento, los rumores sobre el desembarco de Hitler y otros jerarcas competían con las especulaciones sobre la llegada furtiva de un inmenso tesoro a bordo de los submarinos.

El 27 de julio, desde el destacamento policial de Piedra Negra, se envió un alerta por la presencia nocturna de un submarino frente a la costa, que se comunicaba por medio de señales con un contacto desconocido en tierra. Una patrulla salió a investigar y apresó en la playa a un ciudadano alemán que no tardó en confesar que esperaba visitas desde el mar. A 15 kilómetros del lugar donde fue detenido, otra patrulla halló huellas provenientes del mar y de un bulto de gran tamaño que había sido arrastrado por la arena.

Los rastros se perdían donde comenzaban las huellas de los neumáticos de un camión que se internaban en un camino vecinal. Al seguir el camino llegaron a la puerta de una estancia en donde fueron interceptados por cuatro hombres armados que les impidieron seguir. Cuando pidieron por radio una orden para detener a quienes los amenazaban, su superior les ordenó retirarse del lugar.

El misterio del submarino fantasma pareció resolverse con la entrega del U977 el 17 de agosto. No obstante, al día siguiente se reportó otro avistamiento frente a Claromecó, según los documentos de la policía provincial. El reporte de submarinos y camiones avistados en Caleta de los Loros procede de la misma época.

Y si se analizan las fechas y horas de los avistamientos, se llega a una conclusión sorprendente. En las condiciones en que estaban los submarinos y al verse obligados a navegar sumergidos, su velocidad a duras penas alcanzaba los 8 a 10 nudos. Es decir que viajaban a un ritmo de 14 a 18 kilómetros por hora; más que insuficientes para estar en la mañana en San Clemente y por la tarde en Claromecó. Y mucho menos aun escapar a las explosiones frente a San Antonio en la jornada siguiente, para luego regresar y entregarse en Mar del Plata intactos y recién pintados.

Todo hace sospechar que el U530 y el U977 eran parte de una flota mayor de entre cuatro y seis naves.

En el museo de la ciudad alemana de Loebe en donde se reúne la mayor colección de objetos y datos sobre los U-Boote alemanes, hay una pista sobre los submarinos perdidos. En un mapa en donde se registran los sitios donde naufragaron los submarinos nazis se señala una ubicación en la costa patagónica. Se trata de Caleta de los Loros, el lugar en donde muchos dicen es todavía posible hallar a los legendarios U-Boote fantasmas.

Un lugar llamado Caleta de los Loros

El misterio de los submarinos se mudó al sur, a una remota región de la costa de Río Negro llamada Caleta de los Loros. Fue en esa zona que el piloto Mario Chironi informó haber avistado dos submarinos frente a la costa en un día de "sicigia", nombre con el que se conoce a una baja excepcionalmente pronunciada de la marea cuando el sol y la luna alineados empujan el mar hacia otras regiones. Sucedió durante el año 1957 cuando el aviador sobrevoló la Caleta con su Piper P11 y pudo observar la proa afilada de un barco que emergía del mar. Un juez de la zona, Cándido Cámpano, le había dicho unos años antes que había submarinos en esa costa. Chironi pudo corroborar que era cierto.

El autor de esta nota revisó la "derrota" de la zona, en donde se anotan los barcos hundidos que pudieran ser un riesgo para la navegación. En la zona que rodea a la Caleta no se reportan naufragios.

En agosto de 1978, el buzo especializado en rescates submarinos Carlos Massey fue citado a una reunión reservada con jefes de la Armada en la base de Puerto Belgrano. Según el testimonio del oficial retirado de Prefectura Nacional, se le interrogó sobre la posibilidad de reflotar dos submarinos alemanes hundidos en el Golfo de San Matías. Las coordenadas correspondían a la misma caleta donde Chironi había visto el naufragio. Luego de presentar su solución, Massey no volvió a ser llamado.

En 1980, un empleado de una estancia Lahusen de apellidos Vidal Pereyra, llegó a Caleta de los Loros para pescar junto a unos amigos. Otra vez, la marea había bajado más de lo habitual ayudado por el viento norte y pudo acercarse a un centenar de metros de las naves, al punto de poder reconocer los restos de un puente, barandillas y las escotillas abiertas por donde se filtraban las olas que no tardaron en volver a tapar al naufragio.
  Adolf Eichmann fue uno de los criminales nazis que se ocultó en Argentina

Dos años después, durante la Guerra de Malvinas, el buque petrolero de la empresa YPF "Campo Duran" aprovisionaba al destructor del ARA Santísima Trinidad, navegando por el litoral de poca profundidad para evitar una emboscada de algún submarino nuclear británico. De manera inesperada, llegó un mensaje de un helicóptero que vigilaba la zona que les anunciaba "tienen compañía". En cuestión de segundos sonaron las alarmas y se iniciaron las maniobras de emergencia por la presencia de dos siluetas submarinas sospechosas detectadas por el helicóptero. Fue una falsa alarma. En el momento del incidente, estaban en la zona de Caleta de los Loros.

Tal fue la cantidad de indicios que durante el gobierno de Carlos Menem se ordenó a la Armada organizar la "Operación Calypso" a partir del 19 de agosto 1997. Los resultados de la búsqueda realizada por el aviso ARA Gurruchaga y aviones antisubmarinos S2 Tracker de la Armada no fueron dados a conocer y ello alentó a por lo menos dos expediciones privadas a Caleta de los Loros que no lograron hallar nada. En 2010, la entonces Ministro de Defensa Nilda Garré ordenó desclasificar los documentos de la "Operación Calypso". Según la Armada, la confusión sobre la presencia de submarinos se originó en las "restingas" o depósitos de alto contenido ferroso que se acumulan frente a la costa. Parte de los documentos referentes a los avistamientos durante y luego de la guerra siguen siendo secretos.

De tanto en tanto, se organizan nuevas expediciones a Caleta de los Loros para intentar hallar a los dos submarinos, que según algunos testigos permanecen semienterrados en la arena, formando una "v". Otros testimonios afirman que hay submarinos hundidos al norte de la Península de Valdés e incluso sitúan otro naufragio en la desembocadura del río Negro o frente a San Clemente o Miramar.

La leyenda se fortalece con la aparición de alemanes salidos de la nada en aquellos años, cuyas historias son repetidas por los historiadores locales. Es el caso de un mozo alemán y experto en cálculos marítimos que apareció súbitamente a mediados de 1945 en la localidad costera de Miramar. Cuentan los viejos lugareños, quienes llegaron a conocerlo cuando trabajaba en un bar de la ciudad, que solía golpear los tacos de sus zapatos antes partir hacia la cocina en busca de cada pedido.

Son muchos los que quieren encontrar los submarinos alemanes perdidos frente a la costa argentina. Algunos abrigan la secreta esperanza de hallar los restos de algún tesoro nazi o un rastro que les permita develar el misterioso motivo que llevó a los U-Bootes nazis en la costa Argentina meses después de la muerte de Hitler en Berlín. Quizás alguien los encuentre finalmente en Caleta de los Loros, enterrados bajo los médanos de una playa que avanzó a lo largo de las décadas o a unos pasos de la costa, en donde decenas de testigos juran haberlos visto. Mientras tanto, los naufragios siguen desafiando a los buscadores de tesoros en un territorio inmenso, perfecto para esconder los secretos debajo del mar.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Biografía: Hunter Davidson, el creador de las torpederas argentinas

Hunter Davidson



Revisionistas




Hunter Davidson (1826-1913)

Nació en Georgetown (Estados Unidos de N. A.), en 1827, siendo sus padres el capitán William Baker Davidson y Elizabeth Pope. Se graduó en 1847 en la Academia Naval de Annapolis, y estuvo presente en operaciones a bordo del USS “Portsmouth” durante la Guerra con México. Posteriormente, en la década de 1850, pasó un tiempo asignado al USS “Dale” para combatir la trata de esclavos frente a la costa africana. En 1861, Davidson se desempeñaba como instructor en Annapolis cuando la crisis de su país comenzó a dividir los estados. En tales circunstancias se alistó en la armada de la Confederación o sudista de su país. Su servicio en tiempo de guerra se centró en operaciones ribereñas para una Armada confederada con pocos recursos y superada por el enemigo.

Fue teniente del cuerpo de torpedistas, a las órdenes del capitán Matthew Fontaine Maury. Formó parte de la plana mayor de la fragata blindada USS “Merrimack” (o Virginia), participando en el combate de Hampton Roads el 8 y 9 de marzo de 1862 (1). Franklin Buchanan que en el primer día de ese combate comandó el “Virginia”, consignó en su parte: “El teniente Davidson disparó sus armas con gran precisión. Uno de sus cañones se partió, sin embargo, siguió disparándolo, aunque la madera alrededor de donde estaba emplazado se incendiaba con cada disparo. Sus voces de aliento fueron contagiosas e inspiradoras”. En 1864, como comandante de un “Davic”, atacó a la nave insignia federal “Minnesota”, haciéndola encallar.

Terminada la guerra de Secesión, Domingo F. Sarmiento, acreditado como diplomático en Washington interesó al gobierno de Bartolomé Mitre para la adquisición de material de guerra sobrante en venta por Estados Unidos, y años después, siendo presidente de la República destacó a Europa al comodoro Thomas J. Page, nombrándolo inspector de los buques de guerra a construirse. Propuso que se contratase a Davidson para instalar una estación de torpedos en la Argentina, debiendo instruir al personal respectivo.

En 1873, llegó a Buenos Aires dispuesto a trabajar sobre el terreno, y al año siguiente, marchó a Inglaterra para adquirir los elementos necesarios. A comienzos de 1875, estableció la “División Argentina de Torpedos” en el Río Luján, con asiento en el vapor estación de torpedos “Fulminante” (2), siendo nombrado Davidson su jefe, con dependencia directa del ministro de Guerra y Marina, doctor Adolfo Alsina. Se terminó con todo esto, a raíz del incendio y voladura del buque, producido el 4 de octubre de 1877, que significó la desaparición temporaria del área de torpedos.

Presentó un plan de defensa fluvial que abarcaba desde la boca del río Uruguay a la del Paraná, incluyendo la isla de Martín García, con establecimiento de estaciones de torpedos.

En setiembre de 1875, inauguró un cable submarino que puso en comunicación a Buenos Aires con la isla de Martín García. Con el coronel de marina, Mariano Cordero y otros oficiales confeccionó en ese año, la carta hidrográfica de los pasos de la isla de Martín García y sus adyacencias.

En 1877, se trasladó desde el Alto Uruguay hasta Misiones y en una sacrificada tarea practicó un reconocimiento en toda esa zona. El 29 de abril de 1879, se lo nombró jefe de la expedición científica del Alto Paraná desde su confluencia con el río Paraguay hasta donde fuese posible llegar en territorio argentino. Uno de los motivos de la exploración era estudiar la aptitud de las tierras ribereñas para la colonización, por lo que debía pasar una memoria descriptiva sobre el cauce del río y sus afluentes.


Bombardera ARA Pilcomayo

El 11 de marzo de 1882, el presidente Roca lo nombró en una comisión para el estudio hidrográfico del Alto Paraná. Se puso a disposición de esos trabajos la bombardera “Pilcomayo” y el vapor “Talita”. La expedición partió de Buenos Aires al siguiente año a bordo del primero, y llegó hasta Corrientes, y no pudiendo seguir por agua hasta Posadas, prosiguió por tierra. En el curso del viaje se levantaron varios campamentos, y se efectuaron trabajos de triangulación y observaciones astronómicas. El 2 de octubre de 1883, la expedición llegó al curso superior del río Iguazú, donde se realizó la solemne ceremonia de afirmación de la bandera argentina. Se amplió la tarea en una zona de difícil acceso, casi desconocida con selvas tupidas y ríos de frecuentes caídas. La expedición regresó a Buenos Aires, el 29 de diciembre del mismo año, luego de sufrir grandes peripecias. Se presentó un informe y se levantaron cartas de reconocimiento del río Bajo Iguazú y Salto Grande, otra hasta el río San Antonio, y una tercera desde este punto a los Grandes Saltos.

El ingeniero Davidson tuvo también a su cargo con otros, en 1882, los trabajos del levantamiento hidrográfico de Bahía Blanca, futuro emplazamiento del puerto militar cuyas obras dieron comienzo en 1889, publicándose el plano al año siguiente.

Abandonó el servicio naval en 1885, al presentar su renuncia de ingeniero hidrográfico, y se le dio las gracias por el buen desempeño de sus comisiones. El Centro Naval por su empeñosa actuación le nombró socio honorario de la institución. En ese mismo año trasladó su residencia a Paraguay, donde contrajo segundas nupcias (3) con una paraguaya de nombre Enriqueta, permaneciendo en ese país hasta su muerte.

Falleció el 16 de febrero de 1913 en Pirayú, Paraguarí, a la edad de 86 años.

Referencias

  1. Fue la más destacada y probablemente la más importante batalla naval de la Guerra Civil estadounidense. Allí se produjo el primer enfrentamiento entre acorazados del mundo.
  2. Llegó al país en 1875 con Davidson como comandante y siempre tuvo tripulación extranjera, tanto el superior como el subalterno, si bien revistaba en la Armada, había sido contratado en Europa y no tuvo ninguna relación con el resto de la Marina. Desplazamiento 620 toneladas. Eslora 55 metros; manga 9 metros; puntal 5 metros; calado medio 2,28 metros. Propulsión: Maquinas compound con una hélice. Casco de hierro, proa lanzada y popa elíptica. Aparejo de goleta de dos palos. Velocidad 10,0 nudos. Combustible carbón con 80 toneladas de capacidad. Armamento: Depósito de torpedos no automóviles sino de botalón, colocados en dos lanchas a vapor que poseía a tal efecto. También tenía “torpedos de fondo” (o minas submarinas). Los torpedos eran de bronce cargados con 65 libras de dinamita y colocados en la punta de un botalón de hierro de 8 metros de largo. Tenía también dos ametralladoras Hotchkiss montadas en explanadas para maniobras de proa y popa, de 8 cañones cada una. Tripulación: 10 oficiales y 42 tripulantes.
  3. Sus primeras nupcias fueron con Mary Davidson (Ray), nacida el 2 de marzo de 1832, y cuya fecha de deceso se desconoce.

Fuente

Belton, Mark – Hunter Davidson: Fighting naturalist - Maryland Natural Resources (2018)
Burzio, Humberto F. – Historia del torpedo y de sus buques de nuestra armada (1874-1900) – Buenos Aires (1968)
Cutolo, Vicente Osvaldo – Nuevo Diccionario Biográfico Argentino – Buenos Aires (1969).
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Mey, Carlos – La explosión del “Fulminante” - Histamar
Portal www.revisionistas.com.ar

lunes, 24 de septiembre de 2018

Saint-Tropez, la ciudad que hermana a Argentina y Francia por Bouchard

El pueblo francés que celebra el 9 de Julio y rinde honores a un héroe de nuestra Independencia 

En esa fecha, junto al mar, cerca de Saint-Tropez, donde se inició como marino, flamean juntas las banderas francesa y argentina para homenajear a Hipólito Bouchard, nacido allí en 1780. La esposa del presidente Emmanuel Macron visitó este año el monumento de nuestro corsario




Por Claudia Peiró
Infobae
  Cada 9 de Julio, las calles de Bormes-les-Mimosas, en la Riviera francesa, se engalanan con banderas de ambos países

Daniel Degani es un médico argentino que vive en Aviñón, Francia, desde el año 1998. A comienzos de los años 2000, un 9 de julio, paseaba por Bormes-les-Mimosas, un pueblito de la Costa Azul, cuando escuchó los acordes del Himno Nacional argentino. Creyó que la nostalgia lo estaba haciendo alucinar. Pero no, en una plazoleta del pueblo estaba concluyendo un pequeño acto de homenaje a un hijo del lugar, el corsario de bandera argentina Hipólito Bouchard.

 
El alcalde de Bormes-les-Mimosas, François Arizzi, hablando en el homenaje a Hipólito Bouchard

Se acercó emocionado a conversar con el alcalde de Bornes, presente en el acto. Supo que esa ceremonia se venía realizando desde 1983 y que no había participado ninguna autoridad argentina.

"Tomé la posta inmediatamente -contó Degani a Infobae– y actualmente este homenaje dura 4 días, del 6 al 9 de julio, con distintas actividades, incluido un Festival de Tango bajo la dirección artística de Dhyana Baldo, bailarina profesional, que reside mitad en Buenos Aires, mitad aquí".
  Así lucen las calles de Bormes-les-Mimosas los 9 de julio

Todo el pueblo se engalana para la ocasión, con banderas francesas y argentinas, cuenta. Hay charlas, conferencias, actos, asisten delegaciones de las Marinas argentina y francesa y hasta se puede comer "choripán" en las calles, por iniciativa de un restaurante local que consultó con Degani qué comida argentina típica se podía servir para honrar la fecha.

En el video que sigue, puede verse el momento en que suena el Himno Nacional argentino seguido de La Marsellesa. Ceremonia que se repite año a año, en la plazoleta Bouchard, en presencia de autoridades civiles y de la Marina de ambos países.

 
El Festival de Tango en Bormes-les-Mimosas


"El 9 de julio último -dice Degani-, por ser 2018 el año del Centenario del fin de la Primera Guerra Mundial, asistieron al homenaje a Bouchard, el director de Sanidad de la Armada, comodoro Marcelo Christian Tarapow, quien dictó una conferencia sobre el hospital de guerra que la Argentina levantó en París en esos tiempos y en el cual sirvieron los prestigiosos cirujanos Pedro Chutro y Ricardo Finochietto. entre otros".

La delegación argentina que participó este año estuvo integrada por, el jefe de la misión naval en Europa, contralmirante Eduardo Traina y su segundo, el capitán de Fragata Eduardo Castro Maggio, además del director de Sanidad de la Armada, comodoro de Marina Marcelo Tarapow

También Degani, que nació en Paraná, es médico cirujano. Trabajó en la Armada y también en el hospital de Clínicas.

En 2010, el capitán de navío Jorge Bergallo -a quien los argentinos conocimos hace poco porque su hijo Ignacio era el 2° Comandante del submarino Ara San Juan– le propuso a Degani abrir una delegación del Instituto Nacional Browniano -que Bergallo presidía por entonces- en Francia. Hoy esa delegación es una realidad y Degani la preside junto con un marino francés, Laurent Pavlidis, historiador y escritor, que dirige el Museo de Historia Marítima de Saint-Tropez.

  El alcalde de Bormes-les-Mimosas deposita una ofrenda floral frente al monumento a Bouchard

Ese puerto mediterráneo es especialmente conocido por su faceta showbiz. Ahora, gracias al Museo, recientemente renovado, los habitantes de Saint-Tropez están descubriendo el gran papel que jugó su ciudad-puerto en el desarrollo de las rutas comerciales mundiales y en los viajes de exploración.

Saint-Tropez fue un verdadero semillero de marinos que, al compás de la expansión comercial, la colonización y las guerras, se fueron diseminando por el mundo. Muchos de ellos, como "nuestro" Bouchard protagonizaron verdaderas hazañas en el mundo.
 

Hoy, este corsario de bandera argentina figura en el podio de los tres personajes más grandes que ha dado la región, junto con el general Jean-Francois Allard (1785-1839), que sirvió bajo las órdenes de Napoléon, y el almirante Pierre André de Suffren de Saint-Tropez (1729-1788), célebre por sus triunfos sobre los ingleses en el Océano Índico.


Hipólito Bouchard por José Gil de Castro. De uniforme peruano y luciendo la Orden del Sol creada por José de San Martín, el corsario posó unos años antes de su muerte para este cuadro, que pertenece a un coleccionista privado de Chile

Pero hasta hace pocos años, Hyppolite Bouchard era un perfecto desconocido en Francia. Gracias a la iniciativa de la municipalidad de Bormes, que empezó con estas ceremonias en 1983, y al empuje que en los últimos años le dieron Daniel Degani y su amigo Laurent Pavlidis, en el año 2010, Bicentenario de la Revolución de Mayo, la ciudad de Saint-Tropez le dedicó el año a la ARgentina y se editó la primera biografía de Bouchard en francés.
 



Bormes-les-Mimosas tiene 7500 habitantes. Hoy el pueblo posee una plaza con monumento dedicado a Bouchard. El paisaje de la Riviera es uno de los más lindos de Francia. A esa comuna pertenece el Fuerte de Bregançon, en una isla frente a la costa, que es utilizado como residencia de verano de los presidentes de Francia.

Este año, en agosto, la Primera Dama, Brigitte Macron, hizo una recorrida por Bromes y, naturalmente, pasó por la plaza Bouchard y se detuvo frente al monumento donde el alcalde Arizzi le contó de quién se trataba.
  Brigitte Macron, esposa del Presidente francés, de recorrida por Bormes-les-Mimosas, acompañada por Philippe May (de traje), esposo de la Primer Ministro británica Theresa May, y por el alcalde Arizzi (der)




La Primera Dama de Francia se detuvo frente al Monumento a Bouchard, en su recorrida por Bormes-les-Mimosas, comuna a la cual pertenece la residencia de verano de los presidentes

Todos los años, la Fragata Libertad pasa por Bormes-les-Mimosas en su periplo mundial. Como el puerto es demasiado pequeño para atracar, destaca una comisión de cadetes que va a rendir homenaje a Bochard.

 

En las últimas conmemoraciones, la delegación argentina de funcionarios presentes va creciendo. Al cónsul general de Argentina en Francia, se unen autoridades navales.

Pero además, gracias a estos fortalecidos vínculos entre Argentina y Francia a partir del recuerdo y homenaje al marino Bouchard suceden otras cosas significativas: el 29 de noviembre de 2017, el municipio de Bormes-les-Mimosas fue uno de los primeros lugares donde se homenajeó a la tripulación del desaparecido submarino ARA San Juan. El Alcalde y todo el Concejo Municipal participaron del acto.
 
El capitán de Navío Thibault Haudos de Possesse y el comodoro de Marina Marcelo Tarapow, que ha asistido a los últimos dos homenajes, en 2017 y 2018 para dictar conferencias



El imponente busto de Bouchard, en bronce, que parece presidir Bormes, ya que el monumento está emplazado en la parte más elevada del pueblo, fue donado por la Marina argentina, al igual que el que se encuentra en el Museo de Saint-Tropez, que es idéntico al de la plaza de Bormes.



En este video de la televisión local, puede verse a Laurent Pavlidis en el Museo de Saint-Tropez, explicando quién fue Bouchard.

Degani y Pavlidis no se limitan a homenajear a Bouchard; también han estado hurgando en todos los archivos posibles para reconstruir la etapa menos conocida de la vida del marino francés, que se inició en los oficios del mar en Saint-Tropez y luego en la Escuela de Marina de Toulon, que es justamente su etapa "francesa".
 

Entre otras cosas han esclarecido el misterio del nombre. Nacido como André Paul Bouchard, por mucho tiempo se especuló sobre los motivos por los cuales adoptó el Hippolyte (luego castellanizado). Fue en recuerdo de su hermano menor de quien se separó siendo éste muy chico.

Degani también descubrió que en Buenos Aires actuó otro Hippolyte, también originario de la zona. Es uno de los personajes que aparecen en el cuadro de Charles Fouqueray, La Reconquista de Buenos Aires, en el que se ve la rendición de Beresford. Se trata de Hippolyte Mordeille, también nacido en Bormes, que jugó un papel importante en el asalto final al fuerte de Buenos Aires: fue él quien obtuvo la espada de William Carr Beresford.
 

 
En la ceremonia del año 2016, el cónsul argentino en Francia, Luis María Sobron, saluda a Vincent Maurel, descendiente de Bouchard por vía materna


En el año 2014, una delegación de Bormes-les-Mimosas visitó Buenos Aires, para visitar todos los sitios vinculados a Hipólito Bouchard y en especial el panteón donde está su sepultura. El historiador Miguel Ángel de Marco, actual director del Instituto Nacional Browniano, presentará muy pronto una biografía de Bouchard.

Un aporte más al rescate de personajes admirables de nuestro pasado cuyo nombre conocemos porque está grabado en el bronce -plazas, calles, monumentos- pero cuya trayectoria muchas veces ignoramos.
 

Una de las tareas de la delegación del Instituto Nacional Browniano en Francia, además de difundir la trayectoria de Guillermo Brown y los lazos de amistad entre ambos países, y en especial entre sus Marinas, es investigar sobre la vida de marinos franceses poco o nada conocidos en su propio país y que tuvieron gran protagonismo en la historia de América Latina. Es el caso de Bouchard, pero también el del maltés Juan Bautista Azopardo, el de Ángel Hubac, otro marino francés que actuó en el Río de La Plata, y el del ya mencionado Hippolyte Mordeille.

  De izq a der: Dhyana Baldo, directora artística del Festival de Tango Argentino,Valérie Collet, directora de Turismo de Bormes, el concejal Daniel Monier, el director de Gabinete del Alcalde, Olivier Gritti, la secretaria y el médico argentino Daniel Degani



 
Daniel Degani, centro, acompañado del alcalde de Bormes-les-Mimosas, François Arizzi (con la biografía de Bouchard en la mano), y del concejal Daniel Monier, con quien Degani inició estas conmemoraciones



La trayectoria de Bouchard se merece todo menos el olvido. Fue uno de los primeros marinos en circunvalar el mundo, y el segundo francés en hacerlo, como bien recuerda Daniel Degani. Antes fueron los españoles Magallanes y Elcano, luego los ingleses Drake y Cavendish, y el también francés Louis Antoine de Bougainville (en torno a 1766), quien le dio nombre a nuestras Malvinas, por ser originario del puerto de Saint-Malo las llamó Malouines…


El recorrido que hizo Hipólito Bouchard en 1817

El periplo de Hipólito Bouchard está cargado de simbología para los argentinos. No sólo su nave llevaba el nombre "Argentina" muchos años antes de que esa fuese la denominación oficial de nuestro país -así bautizó él a este barco "recuperado" en su campaña en las costas chilenas y peruanas a las órdenes de Guillermo Brown– sino que zarpó de Buenos Aires el 9 de julio de 1817, fecha del primer aniversario de nuestra Independencia, llevando consigo varias copias del Acta firmada en Tucumán, para dar a conocer al mundo el surgimiento de una nueva Nación.



lunes, 7 de mayo de 2018

ARA: Combate del Buceo

SEMANA DE LA ARMADA ARGENTINA.
COMBATE NAVAL DE MONTEVIDEO. SEGUNDA JORNADA.
Sigue vigente el bloqueo del puerto de Montevideo, pero el temporal que asola las aguas del Río de la Plata durante toda la jornada del día 15 de mayo mantiene ocupadas a ambas escuadras como para iniciar cualquier enfrentamiento. No obstante, los buques siguen moviéndose para no ser blanco del enemigo…



domingo, 1 de abril de 2018

COAN: Serra en el 3-A-151, el primer supersónico naval

Serra en el Grumman F9F-8T Cougar – Mat. 3-A-151 sobrepasa la sonido

Arqueología Aeronáutica (con modificaciones)


30 de marzo de 1962, 56 años hoy. Durante un vuelo de prueba del Grumman F9F-8T “Cougar” 3-A-151 en NAS Norfolk, VA, USA; el Capitán de Corbeta Rafael Serra se convierte el 1er Aviador Naval Argentino en superar la barrera del sonido.

Grumman F9F-8T Cougar – Mat. 3-A-151 – Bahía Blanca



Un F9F-8T en la cubierta del portaaviones USS Saratoga (CVA-60), finales de los años 1950.

Con la incorporación por parte de la USN de aviones con ala en flecha, Grumman temió perder la hegemonía conseguida con el Panther y decidió desarrollar en 1954 el Cougar.



Fue construido en 1957, siendo una versión de entrenamiento con ala en flecha y asientos biplaza en tándem con doble comando, óptimo para la transición de los futuros pilotos de F9F-2 tanto de la USN como del USMC, función que desempeñó hasta bien entrado los años '70.



La Aviación Naval Argentina necesitaba un entrenador a reacción luego de la incorporación del Panther, pero las gestiones nunca se concretaron oficialmente. Sin embargo en 1960, como parte de una confusión en la denominación, se vendieron dos aviones de este modelo al Comando de la Aviación Naval, y como consecuencia de ese “error” no se permitió la venta de repuestos para los mismos.



Fue entregado en la NAVAL AIR STATION NORFOLK (Virginia), donde se cumplieron los vuelos de aceptación. El 30 de marzo de 1961, y como parte de los vuelos de aceptación rompió la barrera del sonido siendo su piloto el Capitán de Corbeta Rafael SERRA. Fue la primera vez que un avión naval lograba esa marca.



El traslado al país fue hecho a bordo del Portaaviones ARA (V1)"INDEPENDENCIA", recientemente adquirido, compartiendo hangar con los S-55 y Tracker, arribando al puerto de Buenos aires el 24 de mayo de 1962.



Asignado a la PRIMERA ESCUADRILLA AERONAVAL DE ATAQUE con la matrícula 3-A-151 y el número de la Dirección de Material (Nº DIMA) 0516.



Debido al bloqueo de las licencias de exportación de repuestos por parte del gobierno de los Estados Unidos de América, volaron muy pocas horas en relación a los años que prestaron servicios. Fueron los primeros aviones de reacción con ala en flecha, capacidad de llevar misiles y reaprovisionamiento en vuelo de la AVIACIÓN  NAVAL.



Fue desactivado el 9 de junio de 1971 por Resolución del 09 de junio de 1971, realizó su último vuelo entre la BASE AERONAVAL COMANDANTE ESPORA y Aeroparque el 9 de junio de 1971 al mando del Teniente de Navío Eduardo ALIMONDA.



Fue colocado como Gate Guardian  en el Edificio Libertad (sede del COMANDO EN JEFE DE LA ARMADA) hasta 1988, en que fue trasladado al MUSEO DE LA AVIACIÓN NAVAL ARGENTINA.



Durante varios años fue exhibido en el parque exterior del museo siendo ubicado sobre el campo de exposición y luego sobre la pista del “portaaviones”.



Actualmente espera restauración en el interior del hangar destinado a tal fin en la Base Aeronaval Comandante Espora, Bahía Blanca.



Su estado general es bueno, pero con importantes detalles de pintura, producto de los años que pasó a la intemperie.



Situación actual a la espera de su repintado.