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domingo, 26 de noviembre de 2017

Conquista del desierto: Un regimiento espartano

Un regimiento espartano




Cuando la revolución de 1874, las fronteras habían quedado completamente abandonadas porque las tropas que guarnecían habían acudido al llamado del Gobierno, unas, mientras las otras se habían plegado a la revolución, siguiendo al prestigioso general Rivas.  En el fuerte General Paz, comandancia de la frontera Oeste, no había quedado un solo soldado susceptible de dar un paso.  Todos habían marchado al campamento de Mercedes con el benemérito coronel Lagos, jefe de aquella frontera.

La noticia de la revolución los había tomado ignorantes de todo; el Regimiento 2 venía de corretear unos indios, recibiendo Lagos en la marcha, la noticia de lo que sucedía en Buenos Aires.  Llegó al campamento, hizo montar a caballo inmediatamente la fuerza que allí quedaba y se puso en marcha hacia Chivilcoy, a esperar órdenes, o ver qué giros tomaban los sucesos.

Cada cual salió con lo puesto, considerándose feliz el que pudo echarse una muda de ropa a los tientos, por lo que pudiera suceder.  Nadie sabía a dónde iba, lo que sucedía y cuánto duraría aquella marcha precipitada.  Todo quedó abierto y tirado, y a disposición del primero que quisiera agarrarlo.  Allí quedaban la ropa, las armas de repuesto, las camas, y hasta la correspondencia amorosa.  Los quillangos comprados a los indios para traerlos a sus novias unos y a sus madres otros, los retratos de familia y de amor, todo, en fin, quedaba a la vista y a disposición del primer indio que allí entrara.

En el hospital no había más que un soldado moribundo de fiebre maligna, el loco Echeverría, con una indigestión de maíz, y dos soldados más, enfermos de golpes de caballo que les privaban de todo movimiento.

Los buenos milicos se despidieron de sus consortes, que quedaban allí a cuidar las cuadras, los oficiales saludaron aquellas covachas donde dejaban su tesoro y la columna se puso en marcha, con gran espanto del médico Franceschi, que no sabía andar a caballo y temía lo basureara el mancarrón.

El abandono era peligroso, porque el campamento quedaba situado entre las tribus amigas, que no por ser amigos dejaban de ser indios: Manuel Grande, Coliqueo y Tripailaf.

Allí quedaban armamento en desuso, polvorín bien provisto y casuchas como la del coronel Lagos, que guardaba cuanto tenía éste, y que no había querido llevar nada para quedar en iguales condiciones a sus oficiales.

No había más amparo que la negra Carmen, sargento primero del 2 de Caballería, y a ella se la nombró jefe de la frontera mientras duraba la ausencia del coronel Lagos.  Era mamá Carmen el único sargento primero que quedaba en el campamento, y a ella le correspondía el comando accidental de la frontera.

La pequeña columna se puso en marcha, y mama Carmen se quedó dando sus primeras órdenes para arreglar el servicio de vigilancia.  Los vivanderos encajonaban apresuradamente sus limetas y galletas revenidas, para apretarse el gorro sobre tablas, porque podían entrar los indios, que son, por lo general, malos marchantes.

Sevilla, Bastos, don Pedro, todos andaban apuradísimos en arreglar sus efectos, cuando sentimos, ya al salir del campamento, la voz sonora de mamá Carmen, que dirigiéndose a Bastos le decía:

- ¡Que se quede ése que se llama como baraja!  No quiero que se vaya, porque por un flojo no nos hemos de quedar sin ginebra ni vicio de entretenimiento.
- ¡Que se quede mi pulpería! –gritó Bastos-, pues mis matambres los pongo en salvo.

Y uniendo la acción a la palabra, vino a formar a retaguardia de la columna, mientras mamá Carmen ponía de guardia en la pulpería de Bastos a la mujer del sargento Romero, una negra buena moza, más grande que un rancho.

La columna siguió la marcha en medio de las más alegres carcajadas, marcha que fue un verdadero vía crucis para el médico Franceschi, quien, como Cristo, no hacía sino caer y levantarse para volver a caer.

Aquella misma tarde mamá Carmen vistió con uniforme de tropa a todas las mujeres que quedaron en el campamento, para que en un caso dado pudiera fingirse un piquete dejado de guarnición en él.  En el mangrullo había dos piecitas de bronce, la misma que tomó Arredondo en San Ignacio, y que estaban en buen estado de servicio.  En aquel mangrullo estaban perfectamente seguras, pues levantando la tabla no había quien trepara a la estrella, y en último caso, mama Carmen sabía manejar las piezas con bastante acierto.

Allí subían a dormir de noche, estableciéndose de día la más estricta vigilancia.  Los indios amigos veían a la distancia que en el campamento habían quedado soldados y no se atrevieron a ir.

Manuel Grande era un cacique que siempre había sido leal al gobierno y que protegía al campamento en cualquier caso de apuro.

Una siesta en la que mamá Carmen estaba entregada con sus amigas y soldados ya mejorados a las delicias de una carne con cuero, sintieron a la centinela que gritaba:

- ¡Indios en el fortín Luna!

Medio atorándose con un bocadote matambre, mamá Carmen mandó formar sobre el mangrullo y subió ella misma a preparar las piezas.  Efectivamente; a la derecha del campamento se veía una indiada que avanzaba con el mayor descuido, como si supiera que el campamento estaba abandonado.

Los caballos estaban atados a la estaca y nada acusaba la presencia de tropas.  La negra Carmen cargó las piezas, levantó la tabla y se escondió como las demás mujeres detrás del parapeto.

Los dos soldados tenían su carabina con su dotación de tiros, otra carabina mamá Carmen y otras dos tenían la mujer del sargento Romero y la mujer del trompa Martinone.

Los indios, que sin duda estaban convencidos de que no había nadie, entraron alegremente y mirando a todas partes, como si quisieran descubrir el paraje que debían asaltar primero.  Aquí fue donde mamá Carmen hizo asomar a sus tiradores, asomando ella misma, y rompiendo el fuego sobre los indios.

Aturdidos y aterrados por aquel inesperado fuego de fusilería, los indios se hicieron una pelota y salieron del cuadro dando alaridos terribles.  Mamá Carmen, que los vio hechos un pelotón que no atinaba por dónde romper, hizo un disparo de artillería que concluyó por aterrarlos.  Al segundo cañonazo los indios se ponían en fuga, dejando dos heridos dentro del mismo campamento.

Mamá Carmen salió entonces del mangrullo seguida de los dos soldados, montó a caballo y se puso en persecución de los derrotados, haciéndoles frecuentes tiros de carabina.  Si los indios volvían, siempre tendría ella tiempo de volver al mangrullo a jugar su artillería.

Pero los indios no atinaban a volver; los disparos de las piezas los había llenado de espanto y sólo trataban de ponerse a salvo.  Tres indios que fueron alcanzados, en un trayecto de veinte cuadras que duró aquella persecución, los ató mamá Carmen y los trajo al mangrullo, diciéndoles:

- No tengan cuidado, hijitos: aquí quedarán hasta que vuelva el coronel y diga lo que ha de hacerse.

Cuando los indios vieron que allí no había más que mujeres, querían morirse de desesperación; pero no había remedio, pues estaban fuertemente amarrados al mangrullo.

Así se libró de ser invadido el fuerte General Paz, durante el tiempo que duró la revolución.

Cuando regreso la división del coronel Lagos, halló los tres prisioneros, guardados por aquel cómico destacamento.  No faltaba ni una hilacha; todo se había salvado, gracias al valor y previsión de mamá Carmen.

Fuente

Gutiérrez, Eduardo – Croquis y siluetas militares – Buenos Aires (2005)

Se permite la reproducción citando la fuente: www.revisionistas.com.ar 

miércoles, 4 de octubre de 2017

Nazismo: Leni Riefenstahl y su obra dedicada al régimen

La historia de la directora que rechazó el cortejo de Adolf Hitler y se convirtió en la cineasta del régimen nazi

Nunca se aclaró la verdadera naturaleza de la relación entre Leni Riefenstahl y el dictador alemán. Pero una reciente biografía sobre la mujer revela detalles inéditos
Infobae




Hasta el día del encuentro que le cambiaría la vida, Leni Riefenstahl era una joven actriz y directora que buscaba hacerse un lugar en el mundo del cine.

Pero "La luz azul", la película que había recién producido y dirigido, había tenido un espectador de excepción: Adolf Hitler. Deslumbrado, quiso conocer a esa hermosa mujer que, pensaba, representaba el perfecto ideal femenino alemán.



Ella tenía 30 años; él, ya jefe del cada vez más poderoso partido nacionalsocialista, sería nombrado dos años después Canciller de Alemania.

 "Cuando tomemos el poder, usted realizará mis películas", le prometió el Führer a la joven.

Nunca se aclaró la verdadera naturaleza de la relación entre el dictador alemán y quien pasaría a la historia como la "directora de Hitler". ¿Eran amantes, cómplices o estaban simplemente fascinados el uno por el otro?




El misterio no se develó, aunque una escena puede dar una pista.

Ocurrió durante una tarde de primavera de 1932. En la playa cerca de Horumersiel, con vista sobre el mar Báltico, los dos paseaban en la playa.

"Después de un largo silencio se detuvo, me observó durante un largo rato, puso sus brazos alrededor de mi cuerpo y me condujo hacía él. Me miraba fijo con intensidad. Al darse cuenta de que yo estaba a la defensiva, me dejó inmediatamente y se apartó. Entonces lo vi alzar las manos al cielo y gritar solemnemente: '¡No tendré el derecho de amar a una mujer hasta que no cumpla con mi obra!'".



El episodio se lee en la biografía de Jérôme Bimbenet, "Leni Riefenstahl. La directora de Hitler", que cuenta la increíble vida de este personaje que fue una testigo privilegiada de la página más trágica del siglo XX. Es el retrato de una mujer dispuesta a todo y capaz de usar su talento y belleza para obtener lo que quería, realizando obras que -a pesar de su contenido propagandístico- quedaron en la historia del cine e influenciaron a directores de la talla de Steven Spielberg y George Lucas.



Hitler, de hecho, no fue el único líder del Tercer Reich en haber cedido al encanto de Riefenstahl.

Según se lee en la biografía, también el ministro para la Ilustración Pública y Propaganda, el poderoso Jospeh Goebbles, la acosó durante un largo tiempo.

Es probable que a la mano derecha de Hitler -quien controlaba la industria cinematográfica alemana y estaba obsesionado con el sexo– Riefenstahl le haya dado a entender que un día podría haber cedido a su cortejo aunque, al parecer, al final nunca cedió.


Joseph Goebbels, Leni Riefenstahl y Adolf Hitler

Lo cierto es que la frecuentación de los altos mandos nazis dieron sus frutos: Riefenstahl filmó las multitudinarias marchas del partido nacionalsocialista, que se convirtieron en las películas de propaganda "La victoria de la fe" y "El triunfo de la Voluntad".



Pocos años después, llegó su gran éxito: "Olympia", la película sobre las olimpiadas en Berlín de 1936, aún considerada uno de los mejores documentales sobre los Juegos Olímpicos jamás realizados.



Durante la guerra su actividad cinematográfica no se detuvo: filmó las victorias alemanas entre 1939 y 1940 hasta que, con las primeras derrotas, dejó Berlín.

En el libro se cuenta que cuando recibió la noticia de la muerte de Hitler lloró durante toda la noche. Detenida por los Aliados, acusada de ser la amante de dictador, Riefenstahl cayó en depresión y hasta pensó en el suicidio. Después de la guerra, trabajar en Europa se le hizo imposible: por eso, decidió refugiarse en África, lejos de las venganzas y del pasado.



Es "el comienzo de una nueva vida", según dijo. Allí quedó fascinada por la tribu de los Nuba, que retrató en reportajes memorables.


Murió en 2003, a los 101 años, tras haberse casado con Horst Kettner, un colaborador 40 años más joven. Le quedó tiempo, un año antes, de realizar su última película, "Maravillas bajo el agua".

lunes, 2 de octubre de 2017

Biografías: Juan Domingo Pedófilo

La historia de Nelly Rivas, la "niña amante" de Juan Domingo Perón



Por Nicolás Gilardi - Infobae
ngilardi@infobae.com


Nelly Rivas y Juan Domingo Perón

"Quedé muda. Sentí que un escalofrío me corría por todo el cuerpo. Empecé a temblar como una hoja (…) Yo había quedado estupefacta ante su sencillez y cordialidad. Tampoco había esperado que fuera tan buen mozo". Así describió Nélida Haydeé Rivas, "Nelly", su primer cara a cara con Juan Domingo Perón. Ella tenía 14 años, él 58. Poco después de ese primer encuentro, ocurrido en agosto de 1953, la joven pasaría a vivir en el Palacio Unzué, que era usado por Perón como residencia presidencial.

La relación entre ambos fue furiosamente criticada por los antiperonistas y usada por la "Revolución Libertadora" para mostrar la "decadencia moral" del presidente depuesto en septiembre de 1955. Una publicación histórica dirigida por Felix Luna dijo lo siguiente sobre el tema: "Aun dejando de lado las exageraciones e invenciones que prosperaron en ese momento, evidencia una relajación en los valores morales de Perón, y su intimidad con Rivas ratifica ese proceso hasta un grado penoso. Demuestran la decadencia de una personalidad política". Son palabras duras. Por su parte, los peronistas optaron generalmente por el silencio sobre el tema, o expresaron una aprobación con reservas.

Más allá de las opiniones ajenas, tras la caída de Perón, Nelly y su familia padecieron persecuciones por parte de la dictadura militar encabezada por Pedro Eugenio Aramburu e Isaac Rojas. Además del escarnio público, la reclusión en un asilo para prostitutas y la persecución judicial, la joven sufrió el fin de su relación con Perón, con quien recién pudo reencontrarse fugazmente en 1973. Esta es su historia.

Nelly nació el 21 de abril de 1939 en el hospital Rawson y fue la única hija de José María Rivas y María Sebastiana Viva, un matrimonio de condición humilde, que adhirió al peronismo desde sus inicios, atraído por la política social del incipiente movimiento. Nelly recordó en sus memorias que sus padres eran "demasiado pobres para comprarme juguetes" y que la primera vez que tuvieron "un pan dulce para Navidad" fue cuando Perón "decretó que se pagara a los trabajadores un aguinaldo" para esas fechas festivas, en 1946.

Nelly Rivas, a los cinco años, junto a su madre

Rivas era obrero en la fábrica de golosinas Noel y su esposa trabajaba como portera en un edificio de departamentos. La hija "fue una buena alumna" y tenía "las mejores notas", cuenta Juan Ovidio Zavala, abogado de la familia cuando esta tuvo que enfrentar años más tarde a la justicia, en su libro Amor y Violencia, la verdadera historia de Perón y Nelly Rivas (Planeta, 2014). En 1951, cuando Nelly estaba por terminar la primaria, su padre se enfermó y eso complicó aún más la débil economía familiar. "Muy pronto nos encontramos sumidos en deudas: cuentas de hospital y de médicos, además de los carísimos medicamentos importados", narró Nelly en sus memorias, que hoy comenzó a publicar Infobae.


La UES, vía de encuentro entre Nelly y Perón

Corría el año 1953 y el gobierno peronista no atravesaba su mejor momento. La economía vivía un momento de turbulencias y los frentes de conflicto crecían día a día. Además, Perón estaba afligido por la muerte Evita, ocurrida el 26 de julio del año anterior. El presidente "había caído en una profunda depresión", sostiene la investigadora Araceli Bellota, en su obra Las mujeres de Perón (Planeta, 2005). En ese contexto, al ministro de Educación, Armando Méndez San Martín "se le ocurrió inventar la Unión de Estudiantes Secundarios (UES)", una agrupación juvenil, cultural y deportiva , con dos ramas, una masculina y otra femenina, que comenzó a funcionar en la quinta presidencial de Olivos.


Juan Domingo Perón, rodeado de jóvenes de la UES

El funcionario a cargo de la cartera educativa "tenía la esperanza de que el general se entusiasmara con la idea y de que los jóvenes le contagiaran un poco de alegría". Así fue que Olivos se convirtió "en un enorme club femenino". Méndez San Martín acertó con su plan de cambiar el ánimo de Perón, ya que la "UES renovó el entusiasmo del presidente", explica Bellota. Pero todo terminó en escándalo: una de las chicas de la UES era Nelly Rivas.


El primer cara a cara

En agosto de 1953, una amiga de Nelly, Teresa, la convenció de concurrir a Olivos con la UES, con la excusa de que podría ver películas gratis. A Nelly le gustaba mucho ir al cine. Incluso iba sola, a ver el continuado de dos o tres filmes. Finalmente, las dos amigas concurrieron a Olivos, donde se produjo el primer cara a cara con Perón. Así lo contó la propia Nelly:

Estaba encendiendo un cigarrillo de espaldas a nosotras. Luego se dió vuelta y sus ojos se posaron en mí.

Me sonrió: "Veo que tenemos una chica nueva hoy. ¿Qué tal, ñatita; le gusta la U.E.S.?".

Quedé muda. Sentí que un escalofrío me corría por todo el cuerpo. Empecé a temblar como una hoja.

Seguí temblando, aún después que él se había ido. ¡Había visto al famoso presidente Perón y él me había hablado! Apenas podía caminar.

-¿Qué te pasa?, me preguntó Teresa extrañada. Venís aquí por primera vez, el general te habla y no eres capaz de contestarle.

Yo había quedado estupefacta ante la sencillez y cordialidad de Perón. Tampoco había esperado que fuera tan buen mozo.

Ese primer encuentro impactó fuertemente en Nelly. En su libro, Zavala recogió el testimonio de la joven, que por entonces tenía 14 años, sobre estas primeras sensaciones: "Perón, en nuestra casa de trabajadores, era un dios (…) Sería una gran falsedad no reconocer que cada una de nosotras quería ser una segunda Evita".


Nelly Rivas, a los 15 años

Con el correr de los días, creció el entusiasmo de Nelly, que procuraba concurrir asiduamente a las actividades de la UES y poder estar cerca de Perón. Así fue que comenzó a mantener diálogos frecuentes con el mandatario e incluso le pidió que le enseñara a andar en motoneta. Estos vehículos podían verse en cantidad en la residencia de Olivos, ya que formaban parte de las actividades habituales de las jóvenes de la UES. Pero las intenciones de Nelly fueron percibidas por Méndez San Martín, que intentó impedirle el ingreso a la residencia, aunque sin éxito, ya que la propia chica recurrió a Perón para solucionar el asunto.

Todo siguió avanzando y Nelly, con otra veintena de chicas celebraron la Navidad con Perón. En su libro, Bellota cuenta cómo se desarrolló la velada: "A la hora de sentarse a la mesa, todas querían estar cerca de Perón, pero él eligió a Nelly para que se ubicara a su derecha". Los festejos se repitieron en año nuevo, en la casa que Perón tenía en San Vicente. Allí estuvo Nelly, junto con otras cuatro chicas. Fue la primera vez que Nelly durmió fuera de su casa. Su padre en principio se opuso, pero Nelly logró convencerlo.


Los caniches de Perón, la excusa para entrar en el Palacio Unzué

Como Perón no había ido a Olivos en los primeros días del año 1954, Nelly decidió ir en persona al Palacio Unzué, la residencia presidencial de Recoleta utilizada por Perón en sus dos primeros mandatos. La joven insistió tanto en verlo, que los empleados finalmente llamaron al Presidente, que no pudo ocultar su sorpresa por la presencia de Nelly.

A partir de ese día, la jovencita, que tenía todo el día libre porque estaba en el receso escolar de verano, comenzó a concurrir asiduamente a la residencia, donde almorzaba y cenaba con Perón, veía películas en el cine privado, cuidaba a los caniche "Monito" y "Tinolita" y luego, a la noche, era llevada a su casa por un chofer de presidencia.

Nelly con los caniches “Monito” y “Tinolita”

Nelly se encariñó tanto con "Monito", el caniche blanco, que algunos días se lo empezó a llevar a su casa. Pero el personal doméstico se quejó de que el otro perrito, "Tinolita", la caniche gris oscura, lloraba por las noches. Esa fue la excusa perfecta que eligió Nelly para pedirle a sus padres que la dejaran mudarse a la residencia. "Con este argumento vencí la resistencia de mi padre y obtuve su permiso para establecerme en el Palacio del Presidente", explicó sobre esto la propia Nelly. Así, pasó a ocupar el dormitorio que había pertenecido a Evita.

El vínculo entre Nelly y Perón era solo conocido puertas adentro, hasta que se mostraron juntos en Mar del Plata, en marzo de 1954, durante la inauguración del Festival Cinematográfico Internacional, un evento impulsado por Raúl Alejandro Apold, el subsecretario de Prensa y Difusión. Aparentemente, Perón en principio no estaba convencido de concurrir al evento, por lo que Apold le pidió a Nelly que lo ayude a lograr que el general cambie de opinión. "Papaito, la nena quiere ir a Mar del Plata", le pidió Nelly a Perón, según ella misma contó. Al principio, el presidente estuvo reticente, pero ante la insistencia cedió.

Una vez confirmado el viaje a la ciudad balnearia, Perón le abrió a Nelly el vestuario de Evita. "Me condujo hasta el fabuloso cuarto que encerraba los vestidos de fiesta de Eva Perón. Muchos de ellos, modelos de los más famosos modistos de París. Elegí tres trajes de Dior y uno de Marcel Rochas. No habían sido jamás usados. Para acompañar estos trajes, el General me dio una estola de visón azul y una capa de visón natural", rememoró Nelly en sus memorias.


Nelly le pidió a Perón que le enseñe a andar en motoneta

La relación sentimental

En sus memorias, Nelly afirmó que en principio el vínculo con Perón era como "el de un padre como una hija", pero que finalmente las cosas fueron más allá. Lo explicó de esta manera: "Durante los primeros días de mi permanencia en la residencia, las relaciones entre Perón y yo se mantuvieron en el plano de padre e hija. De pronto, sin darnos siquiera cuenta como, la atracción mutua que se había venido apoderando de nosotros, nos venció. Todo sucedió a la vez, repentina e inesperadamente".

Por su parte, Zavala, que en su libro reconstruyó lo que Nelly le fue contando durante varios años, aseguró que "ella precipita los sucesos porque es la que finalmente toma la decisión". Y agregó: "Procedió como cualquier mujer de esa edad que resulta cautivada por un hombre".

Pero, ¿qué dijo Perón? No fueron muchas las ocasiones en que aceptó referirse al tema. Una de las pocas veces que lo hizo fue en una conferencia de prensa, en Venezuela, uno de los países en los que estuvo exiliado. "Esa señorita a quien conocí, era una niña que concurría como muchas otras a la UES. Es una criatura, y como hombre no pude o no puedo ver en ella más que lo que es: una nena. Por mi edad, por mi experiencia, pueden tener la seguridad que no transgredí códigos morales".

Derrocamiento y separación

El 19 de septiembre de 1955, tres días después del inicio de la revolución que pondría fin al decenio peronista, Nelly vio por anteúltima vez en su vida a Perón. Así lo rememoró:

El presidente Perón, vestido con su uniforme de general, subió apresurademente las escaleras de la Residencia Presidencial y al llegar arriba me besó. Había venido solo por unos momentos de la Casa de Gobierno desde donde dirigía las operaciones contra las fuerzas revolucionarias.

Fue un beso como siempre y no me alarmé.

-Hasta luego! me despedí, – Y que tengan suerte!

Esa fue la última vez que ví a Perón. (NdR: luego lo volvería a ver una vez más, en 1973).

La abrupta separación de Perón sería solo el primer capítulo de una serie de infortunios y persecuciones que la joven sufriría a manos de las nuevas autoridades del país, que usaron el "caso Nelly Rivas" como paradigma de la "corrupción moral del tirano prófugo".


Una de las cartas que Perón le envió a Nelly desde la cañonera Paraguay

Perón, refugiado en la cañonera Paraguay, le escribió dos cartas a su joven amante, pero estas fueron secuestradas por la policía durante un procedimiento en la casa de la familia Rivas y luego entregadas a los medios de comunicación, que no dudaron en publicar el contenido completo. "Querida nenita, lo que más extraño es a vos y a los perros", decían, entre otras cosas, las cartas del general, que prometía que la iba a mandar a buscar. La difusión de las misivas fue el primer golpe para Nelly. Perón, avergonzado, negó su autoría e incluso pidió un peritaje caligráfico. Aparentemente, el ex presidente no supo en ese momento como habían llegado las cartas a los diarios y pensó que Nelly las había entregado, lo que hizo más hondo el dolor de la chica.

Luego de esto y con la esperanza de volver a reunirse con Perón, Nelly y su familia, contrataron un auto con chofer para viajar a Paraguay. Con ellos llevaban a los caniches de Perón, que Nelly había sacado de la residencia Unzué mientras se desarrollaba el golpe de Estado. Sin embargo, fueron detenidos en Formosa, les sacaron los documentos y tuvieron que regresar.


Perón, con gesto serio, en la cañonera Paraguay (Archivo “Todo es Historia”)


Persecución judicial

Con Perón lejos del país, Nelly y su familia comenzaron a sufrir persecuciones. Al episodio de las cartas, le sucedió un ataque contra la mamá, María Sebastiana, a manos de un grupo de mujeres que la golpearon y le cortaron el pelo en la calle. Luego, el Tribunal Superior de Honor del Ejército le abrió un proceso a Perón, en el que Nelly tuvo que testificar, siendo agraviada y coaccionada por los jueces militares, mientras que la justicia civil abrió un expediente contra el ex presidente por el delito de estupro. Los padres de Nelly fueron acusados de complicidad con Perón y también juzgados, por "delitos contra la integridad sexual", tipificados en el artículo 120 del Código Penal, que establece lo siguiente: "Será reprimido con prisión o reclusión de tres a seis años el que realizare algunas de las acciones previstas en el segundo o en el tercer párrafo del artículo 119 con una persona menor de dieciséis años, aprovechándose de su inmadurez sexual, en razón de la mayoría de edad del autor, su relación de preeminencia respecto de la víctima, u otra circunstancia equivalente, siempre que no resultare un delito más severamente penado".


La causa judicial contra los Rivas (archivo de Juan Ovidio Zavala)

El gobierno militar consideró que por este motivo Nelly no estaba segura con sus padres y decidió enviarla en mayo de 1956 al Asilo San José, una oscura institución en la que eran alojadas las prostitutas que la policía detenida en las calles. Nelly estuvo 218 días en ese lugar, donde su salud física y mental se debilitó notablemente. Según Zavala, la joven amante de Perón pensó en el suicidio durante su internación. En julio, el padre de Nelly fue detenido en la cárcel de Villa Devoto y su madre fue apresada en el Asilo Correccional de Mujeres.


Nelly se casó en 1958

A mediados de noviembre, Nelly fue puesta en "libertad vigilada" y entregada en custodia a su abuela paterna, María Barros. Sus padres fueron liberados poco después, aunque la causa judicial siguió su curso. El 29 de abril de 1960, el juez Alejandro Caride los absolvió, pero el 11 de agosto de ese mismo año, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional revocó la sentencia de primera instancia y los condenó a tres años de prisión, como autores del delito de estupro, en grado de participación. Sin embargo, los Rivas se mantuvieron prófugos, por recomendación de sus abogados, hasta que la pena prescribió, en marzo de 1965. En el medio, Nelly encontró el amor en otro hombre, Carlos, con quien se casó en 1958, y tuvo dos hijos.


Nelly Rivas, en 1960, con uno de sus hijos en brazos. Detrás, su madre

Reencuentro con Perón

Durante el largo exilio de Perón, Nelly no tuvo ningún tipo de contacto con el líder justicialista y el reencuentro, breve, se produjo 18 años después en diciembre de 1973, cuando Perón ya era nuevamente presidente. Nelly no pudo contener su emoción y le contó al general todo lo que había sufrido en su ausencia. Ambos lloraron. Ya más tranquilos, Perón le preguntó en que la podía ayudar, si necesitaba algo. "Porque tu comprendes que ésta es la última vez que nos vemos", le dijo. Y así fue, no volvieron a verse. Perón murió meses después, el 1 de julio de 1974, en medio de un clima hostil, de violencia creciente en el país. Nelly vivió muchos años más. Lejos de las luces y la política, falleció el 28 de agosto de 2012, a los 73 años.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Vikingos: Confirman tumba de guerrera vikinga

Guerrero vikingo encontrado en Suecia era una mujer, los investigadores confirman

Louise Nordström | The Local

   

Foto de archivo de un casco de inspiración vikingo. De archivo: Ludvig Thunman / TT


¿Los investigadores han descubierto finalmente la versión real de Suecia de Lady Brienne of Tarth o Xena the Warrior Princess? Las nuevas pruebas sugieren que en realidad tienen ...
Durante más de un siglo, arqueólogos e historiadores han asumido que los restos de una persona encontrada enterrada junto con armas y caballos en una de las tumbas más espectaculares descubiertas en la ciudad de Birka, en Suecia, pertenecía a un hombre. Resulta que estaban equivocados. Pruebas de osteología y ADN ahora muestran que él siempre ha sido una mujer, y que probablemente fue un poderoso líder militar.

Charlotte Hedenstierna-Jonson, arqueóloga de la Universidad de Uppsala, dijo a The Local de los hallazgos que fueron publicados en el American Journal of Physical Anthropology el viernes.

"Aparte del equipo completo de guerreros enterrado junto con ella - una espada, un hacha, una lanza, flechas de armadura, un cuchillo de batalla, escudos y dos caballos - ella tenía un juego de mesa en su regazo, o más de una guerra -planning juego utilizado para probar batalla tácticas y estrategias, lo que indica que ella era un poderoso líder militar. Probablemente es planeada, dirigida y participó en batallas ", dijo.


Lo que la tumba puede haber parecido. Ilustración de Evald Hansen basada en las excavaciones de Hjalmar Stolpe en Birka en el siglo XIX (Stolpe 1889).

La tumba, que Hedenstierna-Jonson describe como la "tumba vikinga del guerrero final" del mundo, fue descubierta y excavada por el arqueólogo sueco Hjalmar Stolpe a finales del siglo XIX. Debido al equipo guerrero "varonil" encontrado en la tumba, se suponía -y no se probó- que los restos eran los de un hombre.

Pero hace unos años, Anna Kjellström, osteóloga de la Universidad de Estocolmo, sacó los restos para estudiarlos para otro proyecto de investigación y notó que algo andaba mal. Los pómulos eran más finos y más finos que los de un hombre, y los huesos de la cadera eran típicamente femeninos. Se llevó a cabo un análisis osteológico, dando aún más apoyo a su sospecha.

Ahora, sin embargo, se ha llevado a cabo un análisis de ADN, confirmando claramente que el guerrero vikingo era de hecho una mujer.

"Esta imagen del varón guerrero en una sociedad patriarcal fue reforzada por tradiciones de investigación y preconcepciones contemporáneas. Por lo tanto, el sexo biológico del individuo se dio por sentado ", escribió Hedenstierna-Jonson, Kjellström y los otros ocho investigadores detrás del estudio, en su informe.


Otro dibujo de lo que la tumba puede haber parecido. Ilustración: Þórhallur Þráinsson (copyright: Neil Price)

"Aunque algunas mujeres vikingas enterradas con armas son conocidas, una mujer guerrera de esta importancia nunca ha sido determinada y los eruditos vikingos han sido renuentes a reconocer la agencia de mujeres con armas", dijeron.

Hedenstierna-Jonson dijo que la mujer era probablemente una guerrera misma.

"No puedes alcanzar una posición tan alta (militar) sin tener experiencia de guerrero, así que es razonable creer que ella tomó parte en batallas".

Hedenstierna-Jonson lo describió como un hallazgo fantástico, pero dijo que es improbable que la opinión de los historiadores sobre la sociedad vikinga sea totalmente patriarcal, constituyéndose principalmente en hombres guerreros.

"Probablemente era bastante inusual (para una mujer ser un líder militar), pero en este caso, probablemente tenía más que ver con su papel en la sociedad y la familia de la que ella era, y que llevaba más importancia que su género".

Hedenstierna-Jonson dijo que desde los primeros indicios de que la guerrera era una mujer, los investigadores se han encontrado con una parte justa de escepticismo, con los críticos que se preguntan si los huesos analizados son realmente de esa tumba específica.

"Creo que es debido a cómo vemos la historia, y muchos de nosotros nos gustaría pensar que vivimos en los mundos mejores (y más iguales a los géneros) ahora".

lunes, 7 de agosto de 2017

SGM: Primeras imágenes de las esclavas sexuales japonesas

Primeras imágenes de las esclavas sexuales que Japón usaba en la Segunda Guerra Mundial
Las mujeres fueron rescatadas en China durante la liberación de pueblos dominados por Japón. Es la primera vez que se muestran en video a las "mujeres de confort"



Los archivos permanecieron ocultos y olvidados durante 73 años. Las imágenes, impactantes, muestran el momento en que esclavas sexuales coreanas capturadas por Japón son liberadas por tropas norteamericanas y chinas. Era 1944, y la Segunda Guerra Mundial estaba en su punto más feroz.



El video, en blanco y negro, es el primero que exhibe las condiciones en las que se encontraban las mujeres que eran utilizadas por los soldados del ejército japonés para sus placeres. Puede observarse cómo una de ellas, con una blusa sucia, conversa con uno de los oficiales chinos que participó de la operación.


Siete mujeres son rescatadas por soldados norteamericanos y chinos. Estaban bajo el control de soldados japoneses que las utilizaban para sus placeres sexuales (Archivos Nacionales de los EEUU)


Las imágenes se hicieron públicas luego de un trabajo hecho por historiadores coreanos en los Archivos Nacionales de los Estados Unidos. Las víctimas, conocidas como "mujeres de confort" durante ese período, en las imágenes se ven que están en pésimo estado y visiblemente conmovidas. Una, incluso, parece estar embarazada.

Según la información dada por los responsables de la investigación académica, la escena del rescate transcurre en Songshan, en la provincia de Yunnan, China, uno de los lugares sometidos por el imperio japonés durante sus años de expansión y conquista. Las imágenes fueron halladas por un grupo de estudiantes y profesores de la Universidad de Seúl y del gobierno de Corea del Sur. "Es una evidencia crucial sobre la disputa con Japón sobre la esclavitud sexual", indicó Sung Kong Hoe, quien participó del trabajo presentado hoy.

Las imágenes en video son las primeras que salen a la luz. Siempre se vieron fotografías y se conocieron testimonios. El tema es uno de los más sensibles en la agenda bilateral entre Corea del Sur y Japón




Se calcula que alrededor de 200 mil coreanas fueron utilizadas por el régimen japonés como esclavas sexuales desde antes de la Segunda Guerra Mundial.

El tema es uno de los más sensibles en la agenda bilateral entre ambos países y una herida difícil de cerrar. Para la mayoría de los coreanos, simboliza los abusos que Japón ejerció durante su penetración en la península entre 1910 y 1945. Los burdeles con "mujeres de confort" -el eufemismo usado en la época- eran comunes en las ciudades del Pacífico que estaban bajo el poder imperial.

Las imágenes expuestas por las autoridades e investigadores coreanos hoy exhibe el estado en que se encontraban las víctimas bajo la dominación japonesa. En 2015, el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, se disculpó con Corea por el abuso durante esa época y ofreció una compensación de unos siete millones de dólares para las familias de las víctimas.

martes, 1 de agosto de 2017

Guerra civil Inglesa: La defensa del castillo de Corfe por una mujer

Durante la Guerra Civil Inglesa, Lady Mary Bankes defendió un castillo de más de 200 atacantes con sólo cinco hombres bajo su mando inicial
The Vintage News




Mary Hawtry nació en alrededor de 1598, la única hija de Ralph Hawtry, Esquire de Ruislip, Middlesex, y Mary Altham. En 1618, se casó con Sir John Bankes, que más tarde se convirtió en Fiscal General del Rey Charles I y Lord Chief Justice de los Common Pleas. En 1635, sir John compró el castillo de Corfe en Dorset con todas sus mansiones, derechos, y privilegios de señora Elizabeth Coke. Sir John murió el 28 de diciembre de 1644 a la edad de 55 años.


Mary Banks con el vestido de viuda, el velo de gasa, el collar de perlas, sosteniendo las llaves del Castillo de Corfe, Dorset, en su mano derecha; Paisaje de fondo con Corfe Castillo en la distancia Fuente

En 1643, cuando la guerra civil estalló en Inglaterra, ella asumió el control del castillo de Corfe después de que John Bankes fuera ordenado por el rey para viajar a York. Ella envió a sus hijos lejos para la seguridad y permanecía detrás con sus hijas, criados, y una fuerza de cinco hombres. En mayo de 1643, una fuerza de parlamentarios, que comprendía entre 200 y 300 hombres bajo el mando de Sir Walter Erle, atacó el castillo pero nunca logró capturarlo. Ella pidió ayuda y una tropa de 80 hombres bajo el mando del capitán Robert Lawrence llegó para reforzar la guarnición. En junio, el comandante Erle renovó su ataque junto con los capitanes Sydenham, Jarvis y Scott, una fuerza de 500-600 hombres, y dos motores de asedio. Con las tropas del capitán Lawrence protegiendo a la Guardia Media ya la mayor parte de la guarnición, María y su pequeño grupo defendieron el Ala Superior y levantando piedras y brasas de las almenas, lograron repeler a los asaltantes, matando e hiriendo a más de 100 hombres. En 1646, uno de sus oficiales, el Coronel Pitman, la traicionó llevando a un grupo de parlamentarios al castillo a través de una puerta sally. Los parlamentarios bajo el mando de un coronel Bingham revocaron sus chaquetas y fueron confundidos con los realistas. Como resultado, se vio obligada a entregar el castillo. Sin embargo, debido a que ella mostró tal valor que se le permitió mantener las llaves del castillo, que ahora se celebran en Kingston Lacy cerca de Wimborne Minster, Dorset. El castillo fue despreciado el mismo año que fue capturado por las órdenes de la Cámara de los Comunes.

Está registrado que sus hijos Ralph y Jerome compraron el señorío de Eastcourt en su nombre. Tras su muerte, la mansión pasó a su hija Joanna Borlase, quien a su vez la pasó a sus hijas y co-herederos


Castillo de Corfe, que Lady Mary Bankes valientemente defendió contra los parlamentarios atacantes Fuente

Lady Mary murió el 11 de abril de 1661 y fue enterrada en la iglesia de San Martín, Ruislip. En la pared sur del presbiterio dentro de la iglesia hay un monumento a María con esta inscripción:

A la memoria de lady Mary Bankes, la única hija de Ralph Hawtery, de Riselip, en el condado de Middlesex, esq., Esposa y viuda de Sir John Bankes, caballero, último Lord Chief Justice de la corte de Common Pleas de Su Majestad, Y del Consejo Privado de Su Majestad el Rey Carlos I de bendita memoria, que habiendo tenido el honor de haber soportado con constancia y valor por encima de su sexo una noble proporción de las últimas calamidades y la restitución del gobierno con gran paz De mente estableció su vida más deseada el día 11 de abril de 1661. Sir Ralph Bankes su hijo y heredero ha dedicado esto.

domingo, 30 de julio de 2017

Biografía: Una escocesa veterana que vive en Argentina

Nació en Escocia, peleó en la Segunda Guerra, y a los 97 años vive en Martínez
Mary Chapman fue criptógrafa y participó como apoyo terrestre del desembarco de Normandía; llegó al país hace 70 años
Diego Castells | LA NACION



Mary Chapman. Foto: LA NACION / Santiago Filipuzzi

Mary Chapman lleva 70 años en la Argentina, lo que se dice toda una vida. Llegó unos pocos meses después del final de la Segunda Guerra, con un contrato de tres años del Frigorífico Anglo, y nunca más se fue. De sus primeros 28 años, que transcurrieron entre Escocia, Inglaterra y los Estados Unidos, guarda las experiencias singulares de quien vivió y protagonizó la guerra. "Recién ahora puedo contar algunas de estas cosas. Hasta entrados los años 80, no podía porque estaba bajo un acuerdo de confidencialidad, según el cual si hablabas te podían fusilar", contará más tarde, sin eufemismos ni rodeos. El pacto de silencio se debió a que luego de ingresar a las fuerzas armadas británicas, la joven Chapman realizó tareas de cifrado y encriptación al servicio de su majestad.


Chapman recuerda el día que se presentó al examen para la Escuela de Código por voluntad propia: "Había un sargento mayor que por su alto rango llevaba una de esas varas, y que mientras se paseaba por la sala, amedrentaba a los aspirantes: "Algunos de ustedes están aquí porque fueron elegidos, pero otros están porque los echaron de donde estaban porque son una peste: y no crean que no me voy a dar cuenta la diferencia entre unos y otros".

La escena parece salida de la película Enigma, en la que Benedict Cumberbatch encarna a Alan Turing, el matemático que encabezó los esfuerzos de la inteligencia británica para lograr descifrar el código utilizado por la Alemania nazi en sus comunicaciones. "Nunca estuve en la academia Bletchley, donde estuvo Turing; eso estaba reservado para los hijos de los almirantes y oficiales, ¡para la crème de la crème!", relata Chapman, que reconoce sus orígenes humildes. "Bletchley fue un proyecto de Winston Churchill para contar con inteligencia directamente, sin tener que pasar por las fuerzas", comenta, y agrega que lamenta "lo que le hicieron a Turing ", en referencia al encarcelamiento y ostracismo que le impusieron en la época -y que lo llevó al suicidio-, por ser homosexual. "Claro, en aquel entonces estaba prohibido, pero ahora ya no", reflexiona con gravedad.

Pescado y avena

A sus 97 años, Chapman transmite una vitalidad que atribuye al mantenerse activa y a su "dieta escocesa" de pescado y porridge, crema de avena. "La gente se sorprende cuando les digo mi edad, porque no soy como la mayoría de mis pares. Hay que mantenerse y hacer ejercicio; además, hago las palabras cruzadas y leo mucho. No son todos grandes libros que aporten gran conocimiento, pero son murder mysteries", cuenta acerca de un pasatiempo, la lectura de novelas de misterio, que revela una fibra característicamente británica.

Chapman nació en en 1919 en Falkirk, una ciudad al norte de Edimburgo y Glasgow, por lo que conserva aún un marcado acento escocés. Acerca de su país natal, y los recientes plebiscitos sobre su posible secesión de Gran Bretaña y la Unión Europea, comenta: "¡Escocia es más pequeña que la provincia de Buenos Aires! No le conviene separarse, porque el petróleo se le va a acabar: ¿y entonces? Hasta la guerra no había nada de industria al norte de Stirling; sólo había pesca y agricultura", recuerda de la ciudad más importante del condado de Stirlingshire, el umbral de las míticas Highlands.


Mary Chapman. Foto: LA NACION / Santiago Filipuzzi

De las letrinas al Día D

Su trato es cordial, pero mantiene cierto gesto adusto que remite a su etapa militar, entre 1942 y 1946. "Teníamos seis semanas de entrenamiento básico, en el que te enseñaban a marchar: left, right, left, right. hurry up, hurry up", repite con voz impostada. "Allí conocí a todo tipo de gente, y por algún motivo pensaron que yo era lista; y yo nunca había pensado que fuera lista antes", recuerda.

"Me pusieron a cargo de las tareas de la barraca y le tenía que decir a todos lo que tenían que hacer. Como no estaba acostumbrada a dar órdenes, me quedaba con las peores tareas, como limpiar las letrinas. Y para mí era importante hacer las cosas bien; tal es así que un día me quedé limpiando y cuando salí, el pelotón ya se había ido. No supe qué hacer y me quedé ahí sentada hasta que pasó un oficial y me gritó: "¿qué pensás que está haciendo ahí?", y me ordenó que lo siguiera", cuenta, y reflexiona que allí aprendió a pasar desapercibida y no presentarse para los trabajos más desagradables.

"Estuve por toda Escocia e Inglaterra. Me llamaron en el '42 y me dieron de baja en el '46, cuando regresé de los Estados Unidos", donde pasó el final de la Guerra, trabajando para el ejército inglés en Washington D.C. "Allí trabajé en cuestiones de préstamos y deudas que había entre los dos países. Al final, no les pudimos pagar toda la deuda, porque cuando Estados Unidos entró en la guerra, nosotros ya llevábamos tres años", comenta.

Aún recuerda las adversidades climáticas y el cruento desenlace del Día D, el 6 de junio de 1944, cuando las tropas aliadas desembarcaron en las playas del norte de Europa: "Estaba en el comando escocés y nuestra tarea era ir de acá para allá en camiones y enviar mensajes falsos a regimientos que en realidad no existían, para engañar a los alemanes. No creo que los alemanes fueran tan estúpidos -comenta, y se ríe-, pero eran mensajes en código cifrado", señala. Los aliados esperaban avanzar con mayor facilidad, pero se encontraron con que el ejército alemán los esperaba en todos los puertos: "A pesar de las maniobras de distracción, hubo varios pelotones que sufrieron muchísimas bajas, y algunos quedaron aislados, como antes en Dunkerke, lo cual fue terrible".


Mary Chapman. Foto: LA NACION / Santiago Filipuzzi

Normandía, Washington, Temperley, Martínez

Antes de vivir en un acogedor departamento del centro de Martínez, vivió durante muchos años en Temperley, donde formó parte del comité de la British Legion, por haber pertenecido a las fuerzas británicas. "Ellos ya levantaron campamento, porque todos se murieron. Solo quedamos un puñado vivos, porque la guerra fue hace mucho tiempo. Dicho sea de paso,la colectividad que decidió ir a pelear desde la Argentina fue la más grande de las de fuera del Commonwealth. Fue mucha gente, algunos eran ingleses y otros no", rememora. Fue también secretaria del British Council durante varios años.

A lo largo de la conversación, Chapman comparte recuerdos lejanos: el encanto incomparable de la vieja Edimburgo; el respeto que siente por el pueblo alemán; sus viajes de ida y vuelta a los Estados Unidos en el Queen Mary y el Queen Elizabeth: "No eran cruceros de lujo; ¡eran barcos para las tropas! Eran viajes que duraban 6 o 7 días, porque íbamos en zigzag para esquivar los submarinos alemanes". Y recuerda cuando asistía a los servicios del Día del Armisticio y recitaba el poema que Laurence Binyon escribió como homenaje para los caídos durante la Primera Guerra Mundial:"No envejecerán, como nosotros los que quedamos..."

jueves, 20 de julio de 2017

Biografía: Muere una decodificadora británica

Jane Fawcett, decodificadora británica que ayudó a hundir al Bismarck, muere a los 95 años
George Winston | War History Online



Jane Fawcett falleció el 21 de mayo de 2016, en su casa en Oxford, Inglaterra. Tenía 95 años.

Fawcett era una joven mujer de la sociedad londinense cuando empezó a trabajar en Bletchley Park, la sede de los esfuerzos británicos en la Segunda Guerra Mundial. Se le atribuye la identificación del mensaje que condujo al hundimiento del acorazado alemán Bismark.

Después de la guerra, ella continuó su carrera como cantante y, más tarde, trabajó en la preservación del patrimonio. Su legado duradero, sin embargo, es como el decodificador británico de ojos vivos de la guerra.
El buque de guerra más potente de Alemania en 1941 fue el Bismark. En mayo de ese año, se convirtió en un objetivo principal de los aliados después de hundir uno de los buques más poderosos de la marina británica, el battlecruiser Hood. Gran parte de la flota británica se dedicó a encontrar y destruir el Bismark, que se pensaba que se había retirado al Atlántico Norte en las cercanías de Noruega.

Fawcett, que era Jane Hughes entonces, tenía 20 años y trabajaba en Bletchley Park, la finca en Buckinghamshire, al norte de Londres, donde se ubicaba el Código de Gobierno y Cypher School.

Miles de mujeres jóvenes trabajaron allí durante la guerra. Muchos eran como Fawcett, reclutados de los estratos superiores de la sociedad británica. Realizaron una variedad de tareas, ayudando sobre todo a los miembros masculinos del equipo que luchaban para descodificar las misivas militares alemanas escritas por las máquinas del código tales como el dispositivo de Enigma.

La máquina Enigma generaba nuevos códigos a diario y, si bien los Aliados habían logrado cierto éxito en su descodificación, seguía siendo un trabajo laborioso y los resultados eran impredecibles, requiriendo una cadena de trabajadores vigilantes. Fawcett trabajó en la cabaña 6, que se centró en romper códigos del ejército alemán y de la Luftwaffe, la fuerza aérea alemana.

En el libro de 2015 de Michael Smith, The Debs of Bletchley Park and other stories, describe su puesto. Trabajó en un Typex que fue modificado para replicar una máquina Enigma. Cuando se rompió el código diario, ella u otra mujer en la sala de decodificación recibirían las claves y escribirían los mensajes codificados.

El Typex imprimirá el mensaje decodificado y Fawcett y su compañero de trabajo verificarían entonces si el mensaje era legible en alemán. Había aprendido el idioma durante su estancia en Suiza. Los mensajes alemanes fueron luego pasados ​​a Hut 3, donde se incluirían en informes de inteligencia.

El 25 de mayo de 1941, fue informada con los demás sobre el Bismark. "Todos sabíamos que la flota estaba en el Atlántico tratando de localizarla, porque ella era la más importante de las alemanas, el último acorazado y tenía mejores armas y así sucesivamente que cualquier otra persona, y ella ya había hundido a la Capucha". La Sra. Fawcett recordó en el libro. "Así que era de vital importancia para encontrar dónde estaba y tratar de deshacerse de ella."

Apenas sobre una hora en su cambio, Fawcett mecanografió hacia fuera un mensaje de la máquina principal de la enigma de Luftwaffe. Reconoció que el mensaje decodificado era una respuesta a un general alemán que había preguntado por la salud de su hijo que estaba en el Bismark. La respuesta indicó que el Bismark había sido dañado y estaba en camino al puerto de Brest, en Bretaña, Francia, para la reparación.

El mensaje fue decisivo para encontrar el Bismark. Fue descubierto por un hidroavión, atacado por los bombarderos del torpedo del portaaviones, y pululado por los acorazados y los cruceros de la marina de guerra real. Fue hundido en el Atlántico al oeste de Brest el 27 de mayo.

Janet Carolin Hughes nació el 4 de marzo de 1921, muy probablemente en Cambridge, donde vivía su abuela paterna, aunque su familia vivía en Londres. Su padre, George Ravensworth Hughes, era abogado en el gremio de la Compañía Goldsmiths. Su madre, antes Peggy Graham, hizo un trabajo caritativo como una visita a la cárcel.

La joven Jane soñaba con convertirse en bailarina de ballet y se entrenó durante un año en Sadler's Wells. A los 17 años, estaba decidida a ser demasiado alta para la compañía; Sus padres la enviaron a Suiza como un consuelo. Pasó seis meses estudiando alemán. Su madre la llamó de vuelta para la temporada debutante, decidiendo que era hora de que ella saliera en sociedad.

Resentida de tener que regresar a Londres, en 1940 se presentó a trabajar en Bletchley después de oír de un amigo que ya estaba trabajando allí. Ella firmó la Ley de Secretos Oficiales, la cual la obligó a guardar su trabajo para sí misma, y ​​fue asignada a Hut 6. Ella le dijo a sus padres que ella se había unido al Ministerio de Relaciones Exteriores apoyando intereses británicos en el extranjero, a pesar de estar a sólo 50 millas de su casa.

"Fue un alojamiento muy malo", recordó en The Debs of Bletchley Park. "Muy frío en el invierno y muy caliente en el verano. No hay aislamiento de ningún tipo excepto cortinas opacas. Teníamos horribles mesas de caballete, que eran muy vacilante, y sillas plegables, que también eran muy vacilante, muy difícil. Había iluminación muy pobre; Sola bombillas colgando abajo del techo. Así que estábamos realmente en semidesquedad, lo que espero es lo que las autoridades querían, una mejor seguridad ".

Después de la guerra, se formó como cantante en la Royal Academy of Music. Ella recorrió como recital y cantante de la ópera a través de los años 60. Ella se unió a la Sociedad Victoriana, que se formó para proteger los edificios de la era victoriana. Una vez ganó una famosa batalla contra los ferrocarriles británicos para salvar la estación de tren St. Pancras en Londres y el Midland Grand Hotel al lado. También enseñó la preservación del edificio en la Escuela de Arquitectura de la Asociación de Arquitectura.

Ella encontró a su marido, Edward Fawcett (llamado Ted), en un almuerzo arreglado para los oficiales navales jóvenes así que podrían encontrar a mujeres jóvenes. Los dos se casaron justo después de la guerra. El Sr. Fawcett trabajó como director de publicidad para el National Trust, una organización benéfica británica que trabaja para conservar y proteger los sitios históricos. Murió en 2013.

A Jane Fawcett le sobreviven su hijo, James Fawcett, su hija Carolin Comberti y cinco nietos.

domingo, 16 de julio de 2017

Ruanda: Genocidio y violaciones a una generación de distancia

Fueron violadas en el genocidio de Ruanda, y ahora sus hijos son adultos
Por Danielle Paquette | Infobae



Angel frente a la casa que comparte con su madre, en el sector Ngoma de Ruanda. Sueña con estudiar la carrera de turismo, pero su plan alternativo es vender tomates. (Whitney Shefte)

La pequeña Angel tenía 11 años la última vez que su madre intentó matarla. Ella recuerda haber visto un puñado de veneno de rata y a su madre que le urgía para que se tomara la mezcla. En ese momento la niña empezó a gritar hasta que un vecino se abalanzó sobre la madre y logró apartarla. Eso fue hace más de una década, antes de que la mujer se sometiera a un tratamiento psicológico. Ahora, la madre de Angel se apoya sobre el hombro de la joven mientras sirve un poco de té negro.
Ambas comparten cama, en una casa de hormigón sin electricidad, y las dos son parte de en una historia que ha horrorizado al mundo.

Durante más de 100 días, en 1994, el genocidio devastó Ruanda, un pequeño país al este de África. Los agresores atacaron a más de 800.000 personas y violaron a unas 250.000 mujeres, algunas de las cuales llegaron a dar a luz a un total de 20.000 bebés, según algunas entidades de caridad.

Angel forma parte de una generación que ha crecido en la sombra. Esos jóvenes ahora están a punto de entrar en la etapa adulta, sabiendo que sus madres no querían tenerlos. Sin embargo, muchos de ellos están a la expectativa de cómo esta tragedia acabará definiendo sus vidas.


Históricamente este tipo de niños acababan muriendo a una edad muy temprana. Durante la Masacre de Nanking, en 1937, miles de mujeres chinas sufrieron agresiones sexuales. Pero nadie reconoció públicamente que sus hijos eran de soldados japoneses, según cuentan algunos historiadores. Algunos de los reportes de la época sugieren que las víctimas que acabaron embarazadas también sufrieron un infanticidio.

Un estudio de UNICEF sobre los niños de la guerra de Bosnia, entre 1992 y 1995, concluye que muchos de los pequeños fueron abandonados o asesinados por sus propias madres y la cifra de supervivientes es, por ahora, desconocida.


Angel toma té y come pan junto a su madre Jacqueline, en la casa que ambas comparten en Ruanda. (Whitney Shefte)

En Ruanda, los datos aportados por grupos de apoyo a estas madres dan una visión más clara de la situación. Los jóvenes son menospreciados y mal llamados como "los hijos de los asesinos". Vivían en la pobreza, se enfrentaban a tasas más altas de VIH y muchos de ellos solían ser víctimas de abusos sexuales. Pero ahí no termina la historia.

"Sabemos que destrozaron sus vidas y que realmente son muertos vivientes", explica Dara Kay, una profesora de la Universidad de Harvard que estudia los abusos sexuales en las zonas de conflicto. "Entonces uno habla con esas personas y sabe que nacieron en un vientre de esperanza", añade.

Los investigadores están empezando a explorar cómo estos jóvenes han podido superar el trauma. El gobierno ruandés, encargado de reconstruir una nación totalmente destrozada, nunca estableció ningún tipo de política para ayudar a los niños que nacieron durante esta violación masiva.

Ingvill Mochmann, fundador de la Red Internacional para la Investigación Interdisciplinar de los Niños de la Guerra, publicó recientemente un informe que resumía una década de estudios sobre los efectos de la guerra en los niños.

"Muchos han sabido controlar bastante bien sus vidas", comenta Mochmann. "La pregunta es: ¿Qué marca la diferencia?". El encuentro con algunas familias, justo antes del 23º aniversario de la masacre, ofrece una respuesta.


Jacqueline en la entrada de su casa. Sus dos hijas y su marido fueron asesinados durante el genocidio. Ella fue violada por los hutu y quedó embarazada de su hija Angel. (Whitney Sheftie)

Mientras la luz del sol entra por la ventana de Angel, ella está sentada a una mesa de madera junto a su madre. Parten un pedazo de pan por la mitad y lo mojan en un taza de té.

"Murakoze", le agradece Angel a su madre en lengua kiñaruanda.

Ellas han vivido bajo un techo de hojalata en un pueblo rural, donde una iglesia católica paga la renta mensual, que equivale a USD 5. Las paredes agrietadas están pintadas de color turquesa, una mosquitera cubre completamente la cama y una gallina cacarea continuamente afuera.

Ahora Angel tiene 22 años. Nació seropositiva, así que toma las pastillas que el gobierno le ofrece gratuitamente para mantenerse estable y sana. Acaba de terminar los estudios en el secundario y espera el resultado de sus exámenes para poder saber qué hará en el futuro. Una puntuación alta le permitiría el acceso a becas. Ella sueña con estudiar la carrera de turismo, pero su plan B es vender tomates. "No tenemos dinero", lamenta.


Albert vive con su hermano pequeño, Pacifique, y su familia en el sector rural Mukura de Ruanda. Sueña con ir a la universidad en Estados Unidos o Canadá, pero no tiene recursos. (Whitney Shefte)

Con el paso del tiempo, Angel aprendió a madurar rápidamente. Acaso su madre Jacqueline le haya dicho en más de una ocasión: "Tú no eres mi hija real".

"Siempre que iba a algún sitio, yo le preguntaba si podía ir con ella. Siempre me decía que no y me dejaba encerrada adentro. Tampoco me dejaba jugar con otros niños", recuerda gracias a la ayuda de un intérprete.

Una vez, Jacqueline vertió jabón y tinte para el cabello en una botella de Angel. Ambas decidieron beber la mezcla tóxica. Ella quería que todo se volviera negro. Pero no fue así y vomitaron. Muy a regañadientes, la madre decidió seguir adelante con su vida.

Seguramente abrazó a Angel y después la golpeó. Amor y rabia, rabia y amor. Este patrón se mantuvo hasta que comenzó la terapia en 2007. Y así hasta ahora.

sábado, 15 de julio de 2017

Biografía: Refutan foto de Amelia Earhart

Un experto militar acaba de hacer un enorme agujero en la teoría de que una nueva foto demuestra que Amelia Earhart sobrevivió

Business Insider




La desaparición de Amelia Earhart puede explicarse finalmente con una foto Archivo Nacional

Una fotografía que supuestamente mostró a Amelia Earhart viva en las Islas Marshall en 1937, que causó un revuelo a principios de este mes es de un libro japonés publicado años antes de que la famosa aviadora desapareciera, dijo un experto militar el miércoles.

La imagen borrosa al parecer mostrando una mujer blanca sentada en un muelle de Marshallese generado interés mundial cuando fue incluido en un documental del Canal de Historia proyectado el fin de semana pasado.

Se renovó el interés en el destino del legendario estadounidense y su navegador Fred Noonan que desapareció en el Pacífico en julio de 1937 mientras intentaba un vuelo alrededor del mundo.

El programa sugirió que la fotografía sin fecha encontrada en los Archivos Nacionales en Washington mostró que Earhart y Noonan fueron capturados por las fuerzas japonesas.

Pero el experto militar Matthew B. Holly dijo que había rastreado la imagen original en un diario de viaje de un fotógrafo japonés a través de Micronesia publicado antes de que Earhart desapareciera.

Holly dijo que a diferencia de la fotografía de Washington, el original - disponible en la colección de la Biblioteca Digital de la Biblioteca Nacional de Japón - está fechado.

Dijo que los documentos mostraron que la fotografía fue tomada en el atolón de Jaluit en 1935 y publicada como parte del recorrido de 111 páginas en 1936.

"No hay duda de que la foto fue tomada en 1935", dijo a la AFP.

"El libro es una colección de fotos de un hombre que viaja en un barco japonés." La tabla de contenido es un cuaderno de viaje que se parece a Saipan hasta Yap, Pohnpei, y una serie de fotos en los Marshalls que terminan el libro ".


La aviadora americana Amelia Earhart posa con flores como ella llega en Southampton, Inglaterra, después de su vuelo transatlántico.

Holly, un estadounidense que vive en Majuro, ha pasado décadas rastreando las ubicaciones de los aviones estadounidenses perdidos y las identidades de los soldados estadounidenses muertos en acción en la nación del Pacífico occidental.

Él era escéptico sobre las demandas hechas sobre la aparición de Earhart en la fotografía desde el principio, citando la ausencia de banderas y de soldados japoneses en la imagen.

Earhart y Noonan desaparecieron después de despegar de Lae, Papua Nueva Guinea, y la creencia predominante es que se les acabó el combustible y abandonaron su Lockheed Electra bimotor en el Océano Pacífico cerca de la remota isla Howland.

Durante mucho tiempo ha habido una tradición oral en los Marshalls que la pareja se estrelló en una pequeña isla en Atolón Mili y más tarde fueron vistos en Jaluit.

Pero el Grupo Internacional de Recuperación de Aviones Históricos, con sede en Estados Unidos, rechaza la teoría de Marshalls.

Se cree que Earhart descendió en Atolón Nikumaroro en la nación del Pacífico central de Kiribati y ha lanzado varias expediciones allí buscando evidencia.

martes, 11 de julio de 2017

Fascismo: Evita, la resentida trepadora, se queja que Franco era gordito

Por qué Evita despreció a Franco y otros secretos de su visita a España
Hace 70 años, un 8 de junio de 1947, llegaba la entonces primera dama argentina a Madrid como primer destino de su ambiciosa gira europea, donde fue agasajada por el sanguinario dictador, con quien sin embargo tuvo una relación distante
Infobae




La gente había empezado a llegar al aeropuerto de Barajas después del mediodía, y a media tarde ya había trescientas mil personas semi-desmayadas y agobiadas por el calor, atendidas por puestos móviles de la asistencia pública.

Los edificios estaban engalanados con banderas argentinas y españolas; alfombras y tapices colgaban de las ventanas, y decenas de miles de flores hacían irrespirable el ambiente. De una fila interminable de ómnibus descendían las muchachas de la Sección Femenina de la Falange, vestidas con trajes típicos regionales, a tomar posición para las danzas que bailarían en las terrazas.

Madrid, como contrapartida, estaba desierta. Desde el día anterior los diarios españoles habían publicado proclamas invitando a ir a Barajas, y anticipando para el lunes una suerte de asueto general. […] Eva le contaría meses después a su peluquero Julio Alcaraz:

–Cuando Franco se me vino a los pies, yo pensé que era idéntico a Caturla, el que vendía pollos en Junín. Era petiso, barrigón, con pinta de almacenero, y llevaba una banda que se le apoyaba en la panza. Hasta la mujer y la hija se parecían a la mujer y la hija de Caturla ¡Y con todo lo que Perón me había hablado de él…!

[…] Franco, en uniforme de gala, besó con torpeza de soldado la mano de la visitante. Su esposa, Carmen Polo, lucía un aparatoso sombrero adornado de plumas que acababa de afearla, y Carmencita, la hija, miraba con curiosidad a aquella mujer rubia de la que pronto oiría decir que era el mismísimo demonio.

Eva, que no era alta, miraba a ese hombre desde arriba y no lograba entender la admiración que Perón sentía por él. Franco era el general más joven de España (tenía 54 años); ocho años antes había sido el vencedor en la guerra civil, y el primero en combinar tácticamente la infantería con la caballería blindada en las batallas del Ebro y de Guadalajara.

La multitud, contenida a duras penas por la Guardia Civil, coreaba desafinada: "¡Franco, Perón/ un solo corazón!".

Eva, sensible y perspicaz, comprendió la situación sin necesidad de explicaciones, y al principio no dijo nada. Tiempo después, de regreso en Buenos Aires, contaría:

-A la mujer de Franco no le gustaban los obreros, y cada vez que podía los tildaba de "rojos" porque habían participado en la guerra civil. Yo me aguanté un par de veces hasta que no pude más, y le dije que su marido no era un gobernante por los votos del pueblo sino por imposición de una victoria. A la gorda no le gustó nada.

El de aquella tarde fue el primer round de una pelea que iba a prolongarse durante toda la estada de Eva en España.

Los beneficios de una visita millonaria


Con un pie en el avión que la sacaría de España, para Eva y Franco era hora de balances.

Desde el punto de vista de Eva (o, más propiamente, de Perón), la visita a tierra española había sido un comienzo promisorio para la gira. La apuesta del peronismo a un reconocimiento internacional que lo sacara de la cuarentena había empezado bien, y terminaría mejor en la medida en que a España la siguieran otros países mejor vistos políticamente.

La Argentina se alineaba en un bloque inequívocamente anticomunista y cristiano, y Perón sentaba las bases externas de lo que llamaba la "tercera posición". España, en definitiva, había sido un buen comienzo, y Eva -que había logrado una adhesión mayor que la que tenía entonces en su propio país, que había lucido joyas y vestidos de película, que había recibido honores y condecoraciones con las que jamás había soñado, y que se había sentido tratada como una reina- ignoraba que de allí en adelante ya nada sería igual.

Desde el punto de vista español, la visita había significado un agradecimiento tardío a lo que el peronismo ya había hecho por Franco, y uno anticipado a lo que haría en los meses siguientes. España necesitaba de la Argentina como ninguno de los países europeos, y Buenos Aires había tendido una mano no del todo desinteresada.

Cuando Eva había llegado a Madrid, a mediados de 1947, los españoles tenían derecho a una ración diaria de pan de entre ciento y ciento cincuenta gramos. Seis meses más tarde, con Eva de regreso en su país, esa cuota diaria se había incrementado al doble y el peronismo se había convertido en el primer copartícipe comercial de España, vendiéndole insumos por casi cuatrocientos millones de pesetas de oro al año.

¿Cuánto se había gastado España en el homenaje? Aunque en la prensa española la cuestión de los costos no se mencionaba, informes de la prensa extranjera los estimaban en alrededor de cuatro millones de dólares. Para el franquismo había sido una inversión dolorosa, y los hombres que mandaban en España no dudaron en hacerla contra viento y marea. El vendaval mayor quizás no estaba en el costo económico sino en el riesgo social que significaba esa mujer agitadora e irreverente, y los jefes franquistas tuvieron que apretar los dientes para soportar sus desplantes.

sábado, 8 de julio de 2017

Una foto resolvería el misterio de Amelia Earhart

La foto secreta que alimenta la teoría conspirativa sobre el misterio de Amelia Earhart
La aventura comenzó en Papúa Nueva Guinea. Pero pronto se convertiría en una tragedia y en uno de los mayores misterios de la aviación
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La fotografía que podría explicar qué ocurrió con Amelia Earhart el 2 de julio de 1937 (Archivos Nacionales / History Channel)

El 2 de julio de 1937 Amelia Earhart era declarada desaparecida. Pasaron 80 años y 3 días desde que el mundo de la aviación se conmovía con la noticia que recorría radios y telégrafos. En medio del Océano Pacífico el avión piloteado por la más aventurera de las mujeres se internaría en la noche y con poco combustible para que no se supiera nada más sobre ella.

Ahora, una fotografía de aquellos años alimenta una nueva teoría conspirativa. Varios conocedores y estudiosos de su historia creen que la imagen podría servir para determinar que en verdad Earhart sobrevivió su vuelo final y que fue capturada por los japoneses.

A bordo de su Lockheed Electra, la increíble mujer despegó de la isla de Papúa Nueva Guinea en medio de la noche. Era la madrugada de aquel día y con ella sólo se encontraba su navegador Fred Noonan. "El combustible se agota", fueron las últimas palabras que se registraron de Earhart. "Estamos volando a 1.000 pies", le alcanzó a decir por radio a la Guardia Costera. Luego, todo fue silencio. Y el misterio comenzó una carrera desenfrenada y que nadie pudo alcanzar.


A la izquierda, captura ampliada de la foto hallada que expone la nueva hipótesis. A la derecha, Amelia Earhart

Los protagonistas de la historia: Amelia Earhart en círculo amarillo, Fred Noonan en círculo rosado y los restos de la aeronave en círculo rojo remolcado por un buque japonés

Shawn Henry, ex ayundante de la dirección ejecutiva del FBI y documentalista de History Channel, asegura haber reunido evidencia que sostendría su teoría. Se trata de una fotografía tomada en una isla del Pacífico días después de la desaparición de Earhart. En ella, supuestamente, puede verse a la aventurera de espaldas a la lente sobre un muelle, mirando a su derecha. Pero en la imagen, además, aparecen -según la hipótesis– Noonan y los restos del avión Lockheed Electra estrellado sobre el agua.

La fotografía -según se indica en el documental que será emitido por History Channel el próximo domingo- fue recogida de una carpeta secreta en los Archivos Nacionales de los Estados Unidos y hallada por el agente retirado del Tesoro norteamericano Les Kinney en 2012 luego de que esos documentos fueran desclasificados. El retrato alimenta otra teoría: los japoneses habrían capturado a Earhart y Noonan creyéndolos espías al servicio de Washington.


Los diarios de la época muestran el impacto de la noticia a nivel mundial. Allí puede verse en el centro a Amelia Earhart y a su derecha su acompañante Noonan

Japón, en aquella época, controlaba la mayoría de las islas del Pacífico. Y un avión con sólo dos tripulantes podría ser sospechoso para un régimen expansionista como el de Tokio. Henry considera que la historia fue ocultada por las autoridades norteamericanas para no forzar un conflicto en momentos en que el mundo atravesaba momentos de tensión. La Segunda Guerra Mundial estaba a la vuelta de la esquina.

El ex empleado del FBI recurrió a especialistas para sustentar sus sospechas. El forense Doug Carner confirmó que la fotografía no había sido modificada ni editada. Sin embargo, nadie puede confirmar la fecha exacta en que fue tomada. Kent Gibson, reconocedor facial, comparó las imágenes de la época con los presuntos protagonistas y dijo que se parecen a los aviadores. "No hay nada que me lleve hacia otra conclusión", dijo Gibson.



Los cálculos de entonces señalaban a las Islas Marshall como el lugar donde el avión de Earhart había descendido o estrellado. Estados Unidos lanzó una búsqueda internacional por aire y mar nunca visto, pero jamás pudieron acceder a ese territorio, controlado por Japón. Desde allí, según Henry, ambos habrían sido llevados por las autoridades japonesas a Jaluit Island, a 200 millas del lugar donde podrían haber caído. Allí fue tomada la fotografía. En ella, incluso, podría verse los restos de su avión transportados por un barco, el Koshu Maru, quien luego trasladaría a los protagonistas de la historia a Saipán.

En esa isla japonesa, ya no se conocería nada más sobre ambos aventureros.

viernes, 7 de julio de 2017

Amelia Earhart: Murió prisionera de los japoneses

¿Esta foto finalmente resuelve el misterio de Amelia Earhart?
Por Alexandra Klausner | The New York Post
Una mujer, sentada, que se asemeja a Amelia Earhart y un hombre, de pie a la extrema izquierda, que parece ser su navegador, Fred Noonan



Una fotografía recientemente descubierta puede ser la clave para resolver el misterio de la desaparecida estadounidense Amelia Earhart.

Earhart - la primera mujer en volar solo a través del Océano Atlántico - desapareció mientras estaba en un vuelo alrededor del mundo hace 80 años. Los Estados Unidos declararon a Earhart muerta dos años después de su desaparición, alegando que debió de haberse estrellado en algún lugar del Océano Pacífico después de quedarse sin combustible.

Ahora algunos historiadores creen que ella sobrevivió el accidente de avión y murió en cautiverio japonés.

Una fotografía, descubierta por los Archivos Nacionales, parece mostrar a una mujer que se parece a Earhart y un hombre que se asemeja a su navegador Fred Noonan en un muelle en las Islas Marshall, informó NBC.


Amelia Earhart

Los historiadores creen que el cuadro, etiquetado "atolón de Jaluit," fue interrumpido por un espía americano en 1937 - el año que Earhart desapareció.

La nueva pista se presentará en el especial de dos horas del Canal de Historia, "Amelia Earhart: The Lost Evidence", el domingo.

"Cuando usted se retira, y cuando ve el análisis que se ha hecho, creo que no deja ninguna duda a los espectadores de que eso es Amelia Earhart y Fred Noonan", Shawn Henry, un analista de NBC News y ex director asistente ejecutivo para el FBI, Dijo de la foto.

Ken Gibson, que se especializa en el reconocimiento facial, concluyó que la foto no está corregida y es "muy probable" una foto de Earhart y Noonan.

La mujer en la foto tiene el pelo corto y está usando pantalones - dos características que Earhart era conocido. Pero es el hombre de la foto quien tiene la semejanza más cercana con el Noonan desaparecido.


La foto descubierta en los Archivos Nacionales muestra a una mujer que se asemeja a Amelia Earhart en un muelle en las Islas Marshall.

"La línea del cabello es la característica más distintiva. Es una raya muy afilada. La nariz es muy prominente ", dijo Gibson.

"Creo que esta es una evidencia muy convincente de que este es probablemente Noonan", añadió.

La foto también muestra el barco japonés Koshu remolcando un objeto de 38 pies de largo - la misma longitud que el avión de Earhart.

"Creemos que el Koshu la llevó a Saipan (en las Islas Marianas), y que ella murió allí bajo la custodia de los japoneses", dijo Gary Tarpinian, productor ejecutivo del especial de televisión.

Las autoridades japonesas dicen que no tienen antecedentes de que Earhart haya estado bajo su custodia, según NBC.

La fotografía no es la única pista que conduce a los científicos a resolver el misterio.

El mes pasado, el Grupo Internacional para la Recuperación de Aeronaves Históricas envió perros olfateadores a Nikumaroro, parte de las islas Phoenix en el Océano Pacífico central, para buscar los restos de Earhart.

viernes, 7 de abril de 2017

PGM: Flora Sandes, la infante anglo-serbia

La impresionante inglesa Flora Sandes luchó en la infantería serbia en la Primera Guerra Mundial

 Shahan Russell - WHO


Flora Sandes en uniforme, alrededor de 1918.


Flora Sandes nació el 22 de enero de 1876, en Nether Poppleton, Yorkshire, Inglaterra a un pastor. Afortunadamente, era un hombre liberal, ya que Flora a menudo se quejaba de haber nacido como mujer. Cuando tenía nueve años, la familia se trasladó a Suffolk. Era una rareza entre sus compañeros; No interesado en muñecas y costura. Ella prefería montar a caballo y disparar - actividades posibles gracias a un tío rico.

Inspirada en "La Carga de la Brigada Ligera" de Lord Tennyson, su fantasía favorita era ser un soldado a caballo atacando a las tropas rusas en Crimea. No podía haber sabido lo profético que era.

La generosidad de su tío le permitió entrenarse como secretaria cuando tenía 18 años y también le permitió aprender a cercar. Ella trabajó más adelante en Egipto, Canadá, y los EEUU donde ella tiró a un hombre. Fue en defensa propia y el hombre sobrevivió. En el futuro, sin embargo, otros no tendrían tanta suerte.

Sandes eventualmente regresó a Londres, donde compró un coche de carreras y se unió a un club de tiro. En 1907, el Primeros Auxilios Yeomanry de Enfermería se creó - un independiente de toda la mujer de formación de caridad mujeres en enfermería. Sandes, de treinta y un años, se inscribió, pero no estuvo satisfecha por mucho tiempo, ya que vio poca acción.

Tres años más tarde dejó a la Yeomanry de Enfermería de Primeros Auxilios para unirse a una versión americana llamada el "Sick & Wounded Convoy" de Mujeres. Vieron la acción durante la Primera Guerra de los Balcanes en 1912, haciendo lo que podían en Serbia y Bulgaria. En 1914, Sandes regresó a Gran Bretaña donde se ofreció para convertirse en enfermera, pero fue rechazada.

Sandes era ahora, prácticamente un marginado social. Treinta y ocho, soltera, y viviendo con su padre viudo. Se mantuvo el pelo corto, era demasiado aficionado a los cigarrillos y el alcohol, no sabía nada de limpieza, y no le importaba. "Unladylike" era el término usado entonces.



Ataque de la infantería búlgara durante la ofensiva de Monastir

Entonces la Primera Guerra Mundial estalló en julio de 1914. Se unió a la unidad de Ambulancia de San Juan - un equipo de 36 mujeres creadas por una enfermera estadounidense. En agosto, se encontraban en la ciudad de Kragujevac, Serbia, que apenas se aferraba a la ofensiva austro-húngara.

Al principio, incapaz de hablar con sus pacientes, logró usar el lenguaje de señas. A finales de 1915 había aprendido lo suficientemente serbio como para calificarla para la Cruz Roja Serbia. Asignada al 2do regimiento de infantería (también llamado el "regimiento de hierro" debido a su valor legendario) del ejército serbio, ella fue puesta a la derecha en la línea de frente.

El 7 de octubre, los austro-húngaros y sus aliados alemanes cruzaron los ríos Drina y Sava hacia la ciudad de Belgrado, que cayó dos días después. Los búlgaros atacaron el 14 de octubre, derrotando al segundo ejército serbio en la batalla de Moravia. Estos últimos se vieron obligados a retirarse al Adriático a través de Montenegro y Albania.

Decenas de miles de civiles serbios huyeron con sus fuerzas a pesar de la falta de alimentos, suministros y caminos apenas transitables. Era el peor clima posible. Lo que el frío, el hambre, la enfermedad y las fuerzas enemigas no lograron, las bandas tribales albanas lo hicieron. Muchos no lo lograron.

En el caos que siguió, Sandes se separó de su grupo. Su brazalete de la Cruz Roja la protegía, pero todos los demás eran justos. Furiosa, lo arrancó y exigió unirse al 2do Regimiento como soldado para que le dieran un arma y comida.


Sandes en un sello 2015 de Serbia

Las mujeres habían luchado durante mucho tiempo en el ejército serbio, pero por lo general eran serbios. Sandes fue la primera mujer británica en hacerlo. Ella no era un violeta encogido, finalmente viviendo sus fantasías - aunque no contra los rusos. Ella luchó con tanto gusto; La promovieron al rango de sargento dentro de un año.

En septiembre de 1916, las fuerzas francesas y serbias lanzaron la ofensiva de Monastir contra los búlgaros. Sandes estaba en un grupo que luchaba su camino a la ciudad de Monastir el 16 de noviembre. Una granada le hizo volar hacia atrás golpeando el lado derecho de su cuerpo con 28 heridas de metralla y rompiendo su brazo.

Ella pasó dos meses en un hospital y recibió la Orden de la Estrella de Karađorđe - el premio más alto de Serbia. Fue nombrada Sargento Mayor y luego enviada a Inglaterra para recibir tratamiento adicional.


Mientras convaleciente, Sandes escribió su autobiografía, una mujer-sargento inglesa en el ejército serbio. El dinero ganado de él fue a los soldados serbios. Regresó a Serbia en mayo de 1917. Ya no podía luchar, dirigía un hospital y continuaba recaudando fondos para las tropas serbias.

La Primera Guerra Mundial terminó para Serbia el 3 de noviembre de 1918. Sandes permaneció como oficial comisionado con su propio pelotón. En octubre de 1922, el nuevo Reino de los serbios, croatas y eslovenos (precursor de Yugoslavia) redujo significativamente su ejército. Sandes estaba fuera de su trabajo, aunque obtuvo una pensión.

En 1927 se casó con un coronel ruso que había escapado de la revolución bolchevique para luchar por los serbios. Vivían en Gran Bretaña y Francia, antes de regresar a Belgrado, donde Sandes se ganaba la vida manejando el primer taxi de esa ciudad. También escribió su segundo libro, enseñó inglés y dio conferencias sobre sus experiencias en todo el mundo.

Estaban en Belgrado cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, por lo que se le instó a irse a Gran Bretaña. Ella se negó, por supuesto. El ejército yugoslavo pidió a Sandes ya su marido, de 65 años de edad, que regresaran al servicio militar, y se conformaron. Sin embargo, Alemania invadió en abril de 1941.

La Gestapo la arrojó a la cárcel como un enemigo extranjero antes de liberarla en libertad condicional con una condición: que ella se reportara a ellos semanalmente. Poco después, su marido murió de insuficiencia cardíaca, dejándola sola en Belgrado hasta el final de la guerra.


Sandes entonces se trasladó a Zimbabwe para vivir con su sobrino. Sin embargo, en pocos meses, las autoridades le pidieron que se fuera. ¿Su crimen? Fraternizar con los nativos.

Sandes volvió a Suffolk. En 1956 renovó su pasaporte en otra aventura. Tristemente, ella falleció antes de que pudiera usarla - pero qué vida vivió.