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viernes, 17 de abril de 2026

miércoles, 4 de marzo de 2026

Argentina: Mariner desde la Antártida hasta Buenos Aires

Mariner del COAN, desde la Antártida hasta Buenos Aires




El 19 de enero de 1958, un avión de la Armada realiza el primer vuelo directo entre la Antártida y Buenos Aires.



A 20.00 hs. un hidroavión Martín Mariner al mando del Capitán de Fragata Justiniano Martínez Achával parte del Destacamento Naval Decepción y en vuelo sin escalas cubre 4.000 Km. llegando a Buenos Aires al día siguiente a 09.45 hs., habiendo soportado una
violentísima tormenta

martes, 6 de enero de 2026

Caseros: Homenaje póstumo al Teniente Feloni

 

Último homenaje


Testimonio fotográfico del homenaje póstumo rendido por los amigos del Teniente Feloni, muerto heroicamente el 30 de mayo de 1853, durante uno de los combates del sitio de Buenos Aires. El cadáver luce los cordones de honor otorgados post mortem y sostiene su sable entre las manos. Con los ojos abiertos y descalzo, el cuerpo se mantiene sentado, trabados los pies en un banquillo. A su lado, aparecen seis oficiales de los cuales el historiador Juan Isidro Quesada, propietario del daguerrotipo, logró identificar a cuatro: el segundo de izquierda a derecha es Santiago Calzadilla, autor de “Las Beldades de mi Tiempo”; el cuarto es el Dr. Montes de Pía; el quinto, el Mayor Eduardo Clerici y el sexto y último, el Coronel Silvino Olivieri, Jefe de la Legión Italiana.
Fuente: "Soldados 1848-1927" de la Fundación Soldados.

jueves, 7 de agosto de 2025

Invasiones inglesas: Proclama de Wiliam Carr Beresford siendo momentáneamente gobernador colonial de Buenos Aires





Proclama del fracasado gobernador británico


 

POR GUILLERMO CARR BERRESFORD, MAYOR GENERAL, COMANDANTE EN JEFE DE LAS FUERZAS
de Su Majestad Británica, empleadas en la Costa del Este de la América del Sur y Gobernador de Bueno-Ayres y todas sus dependencias.

Hallándome la Ciudad de Bueno-Ayres y sus dependencias sujetas ahora a Su Majestad Británica por la energía de las Armas de S. M., el Mayor General con el objeto de establecer una perfecta confianza en la liberalidad y rectitud del gobierno de S. M., y tranquilizar los ánimos de todos los habitantes que están al presente en la Ciudad, y de aquellos que se ausentaron de las calamidades generales de guerra, se cree en el indispensable proclamar, sin perder un momento de tiempo, "Que es la más grata intención de S. M. que la gente de Bueno-Ayres y cualquiera de las Provincias del Río de la Plata, que voluntariamente entraren en su obediencia, gocen enteramente de la Religión Católica Romana que ha profesado todo el tiempo de su existencia."

Que los Tribunales de justicia continúen el ejercicio de sus funciones en todos los casos de procedimientos Civiles y Criminales, si refiriéndose al Mayor General, o a los Gobernadores de S. M. y en anteriores ocasiones, en donde el conocimiento del Mayor General sea necesario.

Toda propiedad privada de cualquier clase o descripción recibirá la más amplia protección, y todo lo que pueda pedirse por las tropas y aún para víveres y demás, se hará por medio de compra al justo precio.

Por consiguiente, todos los sacerdotes, al Ilmo. Sr. Obispo; sus Curas; y otros Ordenes Eclesiásticas, Fundaciones, Colegios, Xefes de las Corporaciones, y Mayores, Alcaldes de Ciudad y Barrios, Oficiales de justicia y otros Ministros públicos quedan encargados de continuar el ejercicio de sus respectivos cargos, según el uso antiguo y costumbre.

El Mayor General luego recabará el hacer saber a interino que el pueblo que ahora es súbdito obediente de S. M. se que daría en adelante sin alteración a sus leyes civiles, en el libre ejercicio de su Religión, en el goce tranquilo de su propiedad, y en la posesión segura de todos los derechos y privilegios que son compatibles con la soberanía de S. M. y las circunstancias actuales del País.

El establecimiento de un Gobierno Británico liberal, en Bueno-Ayres será altamente beneficioso para todas las clases de personas. Abrirá al comercio de todas las naciones el puerto más ventajoso de la América del Sud, y asegurará la prosperidad de las Provincias interiores, facilitando el libre intercambio de sus productos naturales, removiendo todas las trabas que en el día las impiden.

La fuerza actual que ha sido destinada para la protección del País contra sus enemigos es tal que no deja duda sobre la seguridad pública, y otra más poderosa, compuesta de tropas de línea y marinas, se espera prontamente para sostener el Gobierno establecido, con el objeto de hacer completamente eficaces sus saludables propósitos.

Los habitantes del Río de la Plata y todos los otros que no pertenezcan a esta parte del mundo serán tratados de la manera más noble, sin ninguna distinción de Nación, y no será interrumpido su comercio, ni impedido por pasaportes u otra formalidad alguna.

Habiéndose conducido el Mayor General sobre algunos de los actos anteriores más muy gravosos a las empresas comerciantes se abstendrá de poner en ejecución todas las ordenanzas que se han dado recientemente sobre tales artículos, hasta obtener más instrucciones del Gobierno de Su Majestad Británica. Dado en esta Fortaleza a veinte y ocho de Junio del mil ochocientos seis.

Dios guarde al Rey de la Gran Bretaña.

Guillermo Carr Beresford, Mayor General y Gobernador.



viernes, 25 de julio de 2025

Buenos Aires: Fotos de 1890

Buenos Aires en 1890




La Ciudad de Buenos Aires retratada por el fotógrafo suizo Samuel Rimathé hacia finales del año 1890, en una Buenos Aires aún convulsionada por los hechos de la Revolución del Parque en julio de ese año. 



martes, 27 de mayo de 2025

Revolución de Mayo: Los días de la libertad

El Cabildo de la Libertad




 

Primer daguerrotipo del Cabildo original, tomada en 1852. Aún conservaba el reloj español de 1763 y el escudo nacional en la fachada. Se puede notar la ubicación —relativamente cercana al Cabildo— de la Pirámide de Mayo, que hoy está desplazada hacia el centro de la Plaza de Mayo.

En el edificio conocido como Cabildo de Buenos Aires funcionó originalmente el Cabildo de la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora del Buen Ayre. Esta institución fue fundada por Juan de Garay en 1580, durante la segunda fundación de la ciudad. Tras la Revolución de Mayo de 1810, que derrocó al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y desencadenó la guerra por la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el cabildo se transformó en una Junta de Gobierno, que funcionó hasta su disolución en 1821 por orden del gobernador Martín Rodríguez.

En el mismo edificio también tuvo sede la Real Audiencia de Buenos Aires, el tribunal de apelación más importante del territorio, desde el 6 de abril de 1661 hasta el 23 de enero de 1812, cuando fue reemplazado por una Cámara de Apelaciones.

El 13 de septiembre de 1810, la Primera Junta creó la Biblioteca Pública de Buenos Aires, cuya primera sede —durante dos años— fue este edificio.

Sin embargo, la institución que ocupó el Cabildo por más tiempo fue la Cárcel de Buenos Aires, que funcionó allí desde 1608 hasta 1877, cuando se trasladaron los presos a la Penitenciaría Nacional de la calle Las Heras, hoy desaparecida.

Desde noviembre de 1939, el edificio funciona como museo.

Actualmente, la expresión “Cabildo de Buenos Aires” se refiere al edificio que albergó al antiguo ayuntamiento y que, tras diversas modificaciones estructurales, es hoy el Museo Histórico Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo.

El edificio está ubicado en la calle Bolívar 65, en el solar originalmente asignado por Juan de Garay, justo frente a la Plaza de Mayo, el núcleo fundacional de la ciudad. Fue declarado monumento histórico nacional en 1933 y su aspecto actual se fijó tras las remodelaciones de 1940.

martes, 13 de mayo de 2025

Invasiones Inglesas: Batallón Buenos Ayres del Ejército de Galicia

La increíble historia del Batallón de Buenos Ayres del Ejercito de Galicia






La primera invasión inglesa a la ciudad de Buenos Aires en 1806 encontró muy poca oposición; las defensas porteñas fueron sobrepasadas rápidamente y apenas tres días después del desembarco, las tropas británicas hacían flamear su bandera triunfalmente. Dos meses más tarde, los criollos al mando de Santiago de Liñiers avanzaron hacia el viejo parque de artillería y derrotaron al destacamento rival. Desde allí siguieron combatiendo hacia la Plaza Mayor, de donde expulsan a los ingleses y logran recuperar el control de la ciudad.
Luego de la Reconquista, el Virreinato del Río de la Plata volvió a enviar tropas a la Banda Oriental del Uruguay para fortalecer las defensas en caso de otro ataque inglés, que sucedió rápidamente.
A principios de 1807, iniciando la Segunda Invasión, pero esta vez con mayor armamento, los británicos bombardearon Montevideo varios días y tomaron la ciudad. Los oficiales de mayor rango fueron capturados y ante la negativa a ser intercambiados por presos ingleses, los enviaron a Londres para ser encarcelados.
La guerra continuó en tierras argentinas, pero la resistencia del pueblo local hacia una nueva invasión y las milicias mejor organizadas lograron vencer al enemigo invasor. En este contexto es donde sobresale la actuación de la tropa del “Tercio de Gallegos”, un grupo de soldados voluntarios nacidos en Galicia que ejecutó las acciones más gloriosas de la batalla, como lo explica Manuel Mera en su excelente artículo “Galegos na defensa de Bos Aires”.
Tras la rendición definitiva del general Whitelocke ambos bandos acuerdan devolverse recíprocamente a sus prisioneros. Luego de varios meses en prisión, los oficiales rioplatenses capturados en Montevideo recuperaron su libertad. Pero en vez de devolverlos al sitio donde los secuestraron, fueron conducidos en buques desde Plymouth a diversos puertos de la península ibérica: Así comenzaba a gestarse un sorprendente “intercambio de favores”.
Las tropas liberadas habían quedado dispersas en distintas zonas del norte de España, principalmente en Galicia y Asturias. No tenían ni ropa; así consta en un comunicado firmado en Oviedo el 4 de febrero de 1808 que reza “Debido a la falta de fondos para adquirir vestuarios, se ha visto en la necesidad de tomar 18 camisas de los despojos que aún quedaban del Regimiento de Nobles, ya que es voluntad del Rey que se vistan estos soldados”.
Mientras esperaban el regreso a su patria, con mucho esfuerzo lograron reunirse todos en La Coruña, cuando el 2 de mayo de 1808 el pueblo se levanta contra Napoleón. Las provincias comienzan a gobernar en nombre del Rey y forman unidades militares propias para la Guerra de la Independencia. Es entonces cuando la Junta Gubernativa de Galicia crea el “Ejército de Galicia” y convoca a las tropas liberadas, ya que en ese momento hubiera sido imposible transportar un regimiento desde América debido al mencionado bloqueo.
Los casi mil soldados veteranos provenientes de nueve unidades del Virreinato del Río de la Plata que habían sido tomados prisioneros por el ejército británico durante la conquista de Montevideo, se unieron a la infantería del Ejército de Galicia recibiendo el nombre de “Batallón de Buenos Aires”. Si bien en el grupo había integrantes de Uruguay y Paraguay, el nombre del batallón abrazaba el recuerdo de la tierra de donde provenían la gran mayoría de ellos.
También llamados “Colorados de Buenos Aires”, por utilizar uniformes ingleses de guerras anteriores (tomados en 1782 al capturar una fragata que llevaba vestimenta para tres regimientos en Gibraltar), se incorporaron bajo las órdenes del General Blake, destacándose por su experiencia en momentos en que España tenía disponible muy pocos soldados, ya que la mayor parte del ejército formal permaneció en el exterior durante las guerras napoleónicas.
Los integrantes del Batallón Buenos Aires además fueron elegidos para formar diversas unidades de combate, principalmente en el Escuadrón de Dragones del General y el Regimiento de Infantería de Mondoñedo. También fueron incorporados al célebre Regimiento “El Inmemorial del Rey”: Desde el 8 de junio de 1808 hasta 1811, se enfrentaron a los ejércitos napoleónicos en más de una docena de batallas por todo el noroeste español.
En el asedio de Astorga se da una de las grandes paradojas de esta historia: Los integrantes del Batallón de Buenos Aires, que habían sido prisioneros de los ingleses, fueron los encargados de defender la retirada de sus ex captores, que enfermos y agotados huyeron a Inglaterra desde el puerto de La Coruña. Una de las tantas acciones heroicas que los llevó a recibir media docena de distinciones, entre ellas la de “Beneméritos de la Patria”.
Luego de muchas bajas e incorporados en otros regimientos, varios miembros del Batallón aún permanecían a fines de 1810 formando parte del Ejército de Galicia, asentados en las bases de Puebla de Trives, La Coruña y Ferrol, que incluyó una nueva campaña hacia las costas cantábricas. Un año después, por los procesos de independencia de las colonias, España desmovilizó el Batallón Buenos Aires definitivamente, siendo la primera y única tropa española de América que luchó en suelo europeo.
Poco más de 20 soldados lograron volver al Río de la Plata, donde varios de ellos volvieron a destacarse. A Argentina regresaron, entre los más reconocidos, José Rondeau y Antonio Balcarce, que llegaron a ocupar los máximos cargos nacionales; ambos fueron elegidos Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata con un año de diferencia. Y a Paraguay retornó Fulgencio Yegros, quien fue el primer presidente de su país.
Hombres de Argentina, Uruguay y Paraguay, unidos para enfrentar a un invasor pirata colonialista. (como lo fueron durante toda su historia).

domingo, 27 de abril de 2025

Argentina: La anglofilia en Buenos Aires

La Anglofilia en Buenos Aires





Al diplomático estadounidense en Buenos Aires, John Murray Forbes, le preocupaba la mayor trascendencia que el gobierno de Martín Rodríguez, a través de actitudes expresadas concretamente por Rivadavia, le adjudicaba a las festividades de Gran Bretaña, mientras demostraba escaso entusiasmo por los Estados Unidos:

“No quiero terminar esta comunicación sin mencionar una prueba más del favoritismo del Gobierno [de Buenos Aires] hacia los ingleses, a que me he referido más de una vez. Poco tiempo después del reconocimiento de la independencia de este país, nuestros compatriotas [los estadounidenses residentes en Buenos Aires] celebraron el 4 de Julio. La fecha fue saludada por descargas de artillería de nuestros barcos mercantes, por la mañana, al mediodía y al caer la tarde y nuestro pabellón fue izado junto con el de este país. Todo lo que el Gobierno hizo fue izar un instante su bandera a mediodía, disparar un solo cañonazo y arriar de inmediato la bandera. En cambio, cuando los ingleses celebraron el 23 del corriente (San Jorge) el aniversario del Rey, la bandera del Gobierno flameó durante todo el día y a la puesta del sol se hizo por el Fuerte un saludo regular de once cañonazos. ¡Y todo eso, sin un simple representante oficial inglés ni un solo cañonazo disparado de su parte! En el banquete de esa noche Rivadavia, ministro de Gobierno y gobernador en ejercicio, pronunció el siguiente brindis, que apareció en la Gaceta Oficial: ‘Al Gobierno más sabio, el inglés. A la Nación más moral y esclarecida, Inglaterra’. Estos episodios no merecen una mención formal, pero muestran de qué lado sopla el viento”.

- John Murray Forbes al secretario de Estado John Quincy Adams, 30 de abril de 1823.



Fuente: Perfil

lunes, 10 de marzo de 2025

Buenos Aires: La arquitectura de la época de oro

Arquitectura de la Organización Nacional: Palacio Paz-Díaz





Palacio Paz (también conocido como Palacio Paz-Díaz)  una de las rsidencias más lujosas de la ciudad de Buenos Aires, ubicado en la Av Santa Fe 750 frente a Plaza San Martín.

https://revistahistopia.blogspot.com/



Propiedad de José C. Paz  quien fundó el diario La Prensa y fue embajador en París, uno de los hombres más ricos de Argentina en su tiempo. La construcción es un  fiel  reflejo de la arquitectura Beaux-Arts de principios del siglo XX, según los cánones estéticos de la Escuela de Bellas Artes de París. La dirección de la construcción estuvo a cargo del prestigioso arquitecto e ingeniero argentino Carlos Agote. La construcción de la mansión tardó doce años: desde 1902 a 1914. Fueron la esposa e hijos de Paz quienes habitaron la residencia pues José M Paz murió antes de poder habitarlo. Desde 1938 es sede del Círculo Militar.



Frente y algunos de sus interiores de esta verdadera joya arquitectónica de la ciudad de Buenos Aires