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sábado, 3 de diciembre de 2016

EA: Los Patricios y su Pueblo

Los Patricios y su pueblo



Compañía D Suipacha - RI 1 Patricios - Año 1972

Año 1971. Se aproxima la celebración de la fecha patria del 25 de Mayo tan cara para nuestro Regimiento, partícipe fundamental en los acontecimientos vividos en 1810. En la Unidad, se intensificaban los preparativos para intervenir en la ceremonia principal a desarrollarse, como todos los años, en la Plaza de Mayo.

Se recibe la Orden de Operaciones para la formación correspondiente en la que se dispone que, por primera vez en tal celebración, el Regimiento forme con sus efectivos al completo, con uniforme histórico, y que su Jefe se desempeñe como Jefe de Tropas de los efectivos participantes. Hasta esta oportunidad solamente formaban, en representación de la unidad, efectivos equivalentes a una subunidad,

En la fecha que nos ocupa, el país enfrentaba la acción destacada por diversos grupos subversivos que procuraban sembrar el terror en la población mediante la ejecución de acciones terroristas de todo tipo. Entre otros, se había producido el secuestro y asesinato del general Aramburu, la toma de la localidad de La Calera y Garín, el ataque al vivac del Regimiento de Patricios en Campo de Mayo durante el cual se robó armamento, y múltiples atentados y asesinatos.

Como consecuencia de la situación que se vivía, regían medidas de seguridad rigurosas y, entre otras, la reducción al mínimo indispensable del desplazamiento de efectivos militares. Se trataba de no exponerlos al accionar de la delincuencia subversiva.

Por lo señalado, la Orden de Operaciones establecía que una vez finalizada la ceremonia central, el Regimiento debía desconcentrarse por la Avenida de Mayo donde debía abordar camiones que lo trasladarían al cuartel.

Este desplazamiento, de pocas cuadras, debía realizarse bajo la “protección” de patrulleros policiales.

La orden oponía: a la satisfacción de formar, un 25 de Mayo, con los efectivos completos del Regimiento, la brevedad de esa marcha de desconcentración, bajo protección policial y dando la sensación de que fuera impuesta por el terror y al ritmo impuesto por la subversión.

Como es lógico esta situación no satisfacía el interés del Regimiento y por lo tanto se analizó la orden impuesta y se consideró la posibilidad de que los Patricios se reintegraran a su cuartel a pie a lo largo de la Avda. Santa Fe, con su bandera y banda al frente y con sus efectivos cantando nuestras más tradicionales marchas. Ese sería nuestro homenaje a la fecha patria y a la población de Buenos Aires. Por supuesto, esta resolución no debía trascender los límites del cuartel pues la misma no respondía a la orden recibida de la Superioridad.

La resolución adoptada generó en los cuadros del Regimiento una sensación de orgullo y de impaciencia por ser protagonistas de una marcha de la Unidad, a través de su ciudad y de una extensión sólo comparable a los brillantes desfiles del 8 de julio a los largo de la Avda. del Libertador, sobre todo, porque les daba la oportunidad de mostrar a la ciudadanía de Buenos Aires algo del espíritu que albergaba en los pechos patricios, dignos herederos de sus antecesores.

Llega el esperado 25 de mayo y, finalizadas las ceremonias, el Regimiento inicia su marcha por la Avenida de Mayo. Al llegar a la Avda. 9 de Julio los vehículos policiales “de protección” se retiran y Patricios continúa a partir de allí, sin ningún tipo de seguridad, su desplazamiento hacia los cuarteles de Palermo.

Un problema no contemplado, al planificar esta marcha de desconcentración, fue el hecho de que la misma, a lo largo de la Avda. Santa Fe, se iba a realizar de contramano y enfrentando, por consiguiente, el tránsito vehicular.

Pero, oh sorpresa, este inconveniente fue solucionado por cuanto, adelantándose a nuestra marcha, grupos de civiles, espontáneamente, iban despejando la marcha del Regimiento. Centenares de personas escoltaban al Regimiento en su andar. Muchos, entonando algunas de las marchas que se ejecutaban. Una verdadera lluvia de flores y papelitos, arrojados desde los balcones circundantes, daban un marco muy especial a nuestro avance.

Los acordes de la banda resonaban y se multiplicaban en múltiples ecos a lo largo de la calles. Las voces viriles de los Patricios transmitían un mensaje de argentinidad y patriotismo al entonar con fuerte acento las estrofas de las distintas marchas que acompañaban su serena y altiva marcha.

El marco que nos rodeaba hizo que, en más de una oportunidad, la emoción hiciera presa de nuestros corazones y la misma se materializa en algunas lágrimas que intentaron asomar en los ojos de muchos “recios patricios”.

Esta marcha, acompañada y “cuidada” por ciudadanos comunes, nos trajo a la memoria otra circunstancia en que el Regimiento de Patricios estuvo codo a codo con el pueblo de Buenos Aires: en los heroicos combates por la defensa y reconquista de la ciudad durante la agresión inglesa.

Esta conjunción cívico militar, fue un ejemplo de que Patricios y Buenos Aires, Ejército y Pueblo siempre han estado unidos e integrados cuando tras objetivo común se sienten hermanados en defensa de nuestra querida celeste y blanca.

Por el Coronel (R) Alberto Horacio Calloni

Nota: Lo mismo se repitió al conmemorarse al año siguiente otro aniversario del 25 de Mayo. Esta vez el desplazamiento del Regimiento se realizó por: Avda. de Mayo, Florida y Avda. Santa Fe, hasta los Cuarteles de Palermo. Yo participé del mismo con mi Compañía D “Suipacha”. Oscar A. Turone

Fuente

Calloni, Coronel (R) Alberto Horacio (Ex 2do Jefe del RI 1 “Patricios”) – Anecdotario.
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Portal www.revisionistas.com.ar

Revisionistas

sábado, 19 de noviembre de 2016

Historia argentina: El Tercio de Gallegos en la Defensa de Buenos Aires

El Heroico Tercio de Gallegos en la Defensa de Buenos Aires, 1807 



Producida la primer invasión inglesa, el ingeniero Pedro Cerviño, científico y militar de renombre, director de la Escuela de Náutica creada en 1799 por el secretario del Real Consulado de Buenos Aires, Dr. Manuel Belgrano, convocó no solo al alumnado y al personal docente a su cargo sino también a toda la población gallega de la ciudad, para empuñar las armas y enfrentar al invasor que desde las playas de Quilmes, avanzaba sin oposición sobre la capital del Virreinato.
La ciudad fue tomada casi sin resistencia y los ingleses, establecidos en el viejo fuerte, ubicado donde hoy se alza la Casa de Gobierno, iniciaron un gobierno tendiente a conquistar las simpatías de la población, estableciendo el libre comercio y la libertad de culto y dejando al español como lengua oficial.

La organización de milicias

En vista del revés, Sobre Monte se retiró hacia Córdoba llevándose consigo los caudales reales con los que pensaba organizar la reconquista. Pero en Luján, acorralado por el enemigo, no tuvo más remedio que abandonar el tesoro y escapar.Son de público conocimiento los sucesos acaecidos a partir de ese momento. Pueyrredón, que había organizado una milicia de gauchos y campesinos, fue derrotado en Perdriel y Liniers, que había cruzado a la Banda Oriental, desembarcó en el Tigre para iniciar la Reconquista, gesta que finalizó tras arduos combates, con la rendición del general Beresford el 12 de agosto de 1806.

El 12 de septiembre de ese mismo año Liniers ordenó la formación de milicias populares, organización que se llevó a cabo con notable criterio desde el punto de vista militar, constituyéndose cinco regimientos de origen rioplatense y otros cinco peninsulares. Fueron los primeros el de Patricios, conformado por efectivos nacidos en Buenos Aires, el Tercio de Arribeños, con gente proveniente de las provincias del norte (Córdoba, Tucumán, Salta, Catamarca y el Alto Perú), el de Pardos y Morenos, en torno al cual se agruparon mestizos, el de los Naturales, compuesto por indios pampas y el de Castas, formado por esclavos. Una sexta agrupación, la Compañía de Cazadores, conformada por soldados correntinos y entrerrianos, pasaría a reforzar el Tercio de Vizcaínos.


Se organiza el Tercio
Los cuerpos peninsulares fueron el Tercio de Montañeses o Cántabros de la Amistad, integrado por soldados de origen asturiano y castellano (de la provincia de Santander), el de Miñones Catalanes, el de Andaluces y Castellanos, el de Vizcaínos y el célebre Tercio de Voluntarios Urbanos de Galicia, también llamado Batallón de Voluntarios de Galicia o, simplemente, Batallón de Galicia. Fue el segundo en importancia después del de Patricios y estuvo formado por 600 efectivos, de los que 567 eran oriundos de España y el resto, entre quienes figuraban Bernardino Rivadavia y Lucio Norberto Mansilla, sus descendientes.El regimiento fue organizado el 17 de septiembre del mismo año y casi todos sus integrantes provenían de la Congregación del Apóstol Santiago, fundada en Buenos Aires en 1787. Fueron sus comandantes el ingeniero Cerviño, su segundo Juan Fernández de Castro y Juan Carlos O’Donnell y Figueroa, subdirector de la Escuela de Náutica.

La Segunda Invasión Inglesa
Derrotados en Buenos Aires, los británicos se retiraron pese a que nunca se abandonaron el Río de la Plata. Agazapados en la Banda Oriental, después de tomar Montevideo en el mes de octubre, aguardaban el momento oportuno para recuperar la capital.La flota invasora, reforzada con efectivos y armamentos provenientes de Ciudad del Cabo y las mismas Islas Británicas, zarpó hacia Buenos Aires el 28 de junio de 1807 arribando ese mismo día a la Ensenada de Barragán, para desembarcar 12.000 efectivos fuertemente armados, al mando del general John Whitelocke.

La marcha hacia la capital virreinal fue lenta y dificultosa, entorpecida por los innumerables arroyos y bañados que atravesaban los 60 kilómetros de recorrido hasta el epicentro de la ciudad. Liniers aguardaba en el Puente de Gálvez, al frente de una respetable fuerza de 8000 combatientes. Sin embargo, su estrategia había sido apresurada ya que al adelantar las líneas hasta el Riachuelo, dejaba desguarnecida a la población, medida a la que Cerviño se había opuesto oportunamente por considerarla desacertada. El sabio y militar gallego, oriundo de Pontevedra, estaba en lo cierto ya que los invasores cruzaron por el Paso de Burgos, en dirección a la quinta de White, forzando a Liniers a retroceder desorganizadamente hasta los corrales de Miserere con el objeto de detener su avance.El 2 de julio ambos ejércitos se trabaron en combate, resultando derrotadas las fuerzas porteñas.


Bautismo de fuego
Criollos y españoles se replegaron hacia el centro de la ciudad, perseguidos por las veteranas y experimentadas tropas británicos a través de sus estrechas calles. El Tercio de Gallegos retrocedió ordenadamente hasta la Plaza Mayor mientras que el ejército de Liniers, aguardaba el desarrollo de los acontecimientos en la Chacarita de los Colegiales, suponiendo perdida a la capital.Gallegos y Patricios al mando del alcalde de Primer Voto, don Martín de Alzaga y con la ayuda de vecinos y milicianos, cavaron trincheras, levantaron cantones y colocaron los cañones en posición de repeler el ataque. Los gallegos, al son de las gaitas arrebatadas al Regimiento 71 de “Higlanders” escocés y encolumnados tras sus gloriosas banderas del Reino de Galicia y la Cruz de Santiago, marcharon hacia la Plaza de Toros, en el extremo norte de la ciudad (hoy Plaza San Martín), para defender la posición, amenazaba en esos momentos por el enemigo. El ataque era inminente porque en ese lugar se encontraba el arsenal al que los invasores pensaban ocupar para bombardear desde allí la población.



Al mando del capitán Jacobo Adrián Varela (1758-1818), oriundo de La Coruña, los gallegos tomaron posiciones y entraron en combate, batiéndose con la bravura propia de su raza, esa misma raza que junto a asturianos y castellanos, había frenado a los infieles en las tierras de Covadonga y que en el siglo XVI había abierto las rutas del Pacífico para el gigantesco imperio español, navegando aguas inexploradas que nadie antes había incursionado.
En el fragor del enfrentamiento, comenzaron a agotarse las municiones mientras los británicos cargaban una y otra vez con el objeto de desgastar a los defensores. Se ordenó entonces a pardos y morenos ir en busca de municiones hasta los depósitos cercanos pero regresaron con las manos vacías para informar que las puertas se hallaban fuertemente trabadas.

La situación era desesperante y superado por la situación, el capitán de marina Juan Gutiérrez de la Concha no tomó las medidas pertinentes. Por esa razón, al grito de “¡Santiago y cierra España!” y “¡Muertos antes que esclavos!”, los gallegos, siempre al mando de Varela, cargaron a bayoneta calada abriendo una brecha en las filas enemigas. Las fuerzas hispanas lograron escabullirse evitando caer prisioneras, no sin antes inutilizar dos cañones apostados sobre las barrancas que apuntaban hacia el río.Fue allí donde cayó el teniente de navío Cándido de Lasala.


El asalto a Santo Domingo
Durante toda la jornada combatió el batallón gallego con coraje y valor, haciendo honor a la sangre celta, romana y sueva que fluía en las venas de sus integrantes. Sin embargo, todavía faltaba uno de los capítulos más heroicos de la jornada: la toma del convento dominico, donde los británicos, al mando del general Robert Crawford, se habían hecho fuertes.

Se designó a la 7ª Compañía del Tercio de Gallegos, la misma que había combatido en diversos puntos de la ciudad para avanzar sobre el convento.

Al mando del capitán Bernardo Pampillo partieron los hombres del Tercio arremetiendo con tanta ferocidad, que fue ante el bravo oficial gallego que depuso sus armas el comandante inglés, entregando la posición con sus banderas y municiones. Para entonces, también el capitán Varela se había hecho presente, tomando por asalto desde atrás, a toda una columna británica, resultando herido cuando inspeccionaba un cañón enemigo, a poco de producida la rendición.

Estos hechos han sido prácticamente ignorados por los historiadores argentinos quienes pasaron por alto el desempeño ejemplar del Tercio. El Padre Cayetano Bruno, por ejemplo, refiere con detalle la toma de Santo Domingo pero omite toda referencia al batallón mientras Vicente Fidel López, Roberto Levillier y otros autores, apenas se refieren a él.

Por segunda vez y ante una fuerza mucho más numerosa, la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Buenos Aires había derrotado al ejército británico salvando el honor de la Madre Patria y de la hispanidad en general.

Reconocimiento real
El 13 de enero de 1809 la Junta Suprema de Sevilla dispuso en nombre del rey premiar a los oficiales de los distintos cuerpos milicianos de Buenos Aires reconociendo los grados militares que se les había otorgado: 

Cita:
CUERPO DE GALLEGOS.
Grado de Teniente Coronel.—A los Comandantes don Pedro Antonio Cerviño y don José Fernandez de Castro.
De Capitán.—A los Capitanes don Jacobo Varela, don Tomás Pereira, don Juan Sanchez Boado, don Ramon Lopez, don Juan Blades, don Ramon Jimenez, don Bernardo Pampillo, don Lorenzo Santabaya.
De Teniente.—A los Tenientes don Andrés Domínguez, don Luis Ranal, don Manuel Gil, don José María Lorenzo, don José Quintana, don Ramon Doldan, don Bernardino Rivadavia, don Antonio Rivera y Ramos, don Pedro Trueba, don Antonio Paroli Taboada, y al Ayudante don Juan Cid de Puga.
De Subteniente.—A los Subtenientes don José Díaz Hedrosa, don Francisco García Ponte, don Pedro Boliño, y á los de bandera don José Puga y don Cayetano Ellias.

Prolegómenos de la Revolución de Mayo 
Finalizadas las jornadas de la Defensa, el Tercio de Gallegos siguió integrando la guarnición de Buenos Aires hasta 1809 cuando, a causa de la invasión napoleónica a España, la política mundial experimentó cambios notables que llevaron a la desintegración de su imperio y al nacimiento de nuevas naciones. 

El Tercio de Gallegos, apoyando al partido de don Martín de Alzaga, sostuvo la formación de una junta de gobierno, como en la Metrópoli, en oposición a la designación de Liniers como virrey del Río de la Plata. Nombrado este último provisoriamente con el apoyo de Saavedra y los Patricios, el heroico batallón fue desarmado, se le retiraron sus armas y estandartes y quedó activo. 

Con la llegada del nuevo virrey, don Baltasar Hidalgo de Cisneros, el Tercio fue reactivado, devolviéndoseles sus insignias, sus banderas. Y en esas condiciones mantuvo su presencia hasta los días de la Revolución de Mayo, cuando desapareció definitivamente, disuelto por el flamante gobierno patrio, enemigo acérrimo de toda presencia española en el Río de la Plata. Sin embargo, recientes investigaciones han determinado que antagonismos y rivalidades internas fueron causa fundamental de la disolución de la fuerza. Por una parte el bando partidario de la revolución, que propugnaba la formación de una junta de gobierno local, con Cerviño y Bernardino Rivadavia a la cabeza y por el otro, el grupo realista, que se mantenía fiel a la junta de Sevilla y, por ende, al auténtico soberano, encabezada por los mismos Varela y Pampillo. 

El Tercio de Gallegos vuelve a marchar 
En el mes de julio de 1995 el Tercio de Gallegos volvió a la vida, organizado por un grupo de voluntarios descendientes de aquella colectividad, con el apoyo del Centro Galicia y el Centro Gallego de Buenos Aires, que donaron los uniformes y elementos. El 9 de julio, el glorioso batallón desfiló frente al Cabildo porteño, como guardia de honor de la Escuela Nacional de Náutica “Manuel Belgrano”. Poco después recibió de la Asociación Centro Partido de Carballino, un fusil original de 1778. 
El 11 de marzo de 1998 recibió en el Salón Azul del Congreso de la Nación la Distinción al Valor en Defensa de la Patria (Ley Nº 24.895) y el 17 de septiembre recibió la bandera original de 1807, hasta entonces en el Museo de Luján, gestión que tuvo al historiador Horacio Vázquez en su principal propulsor. 

 

Pocos días después, el 3 de octubre de 1998, el olvidado regimiento recibió un nuevo homenaje en la basílica de San Francisco, al ser designado Custodia Perpetua de la Cripta en la que yacen enterrados los restos del ingeniero Cerviño y el valeroso capitán Varela. 

A fines de ese año, el Tercio viajó a Galicia para encabezar el desfile de 5000 gaiteros que marcharon por las empedradas calles de Santiago de Compostela, el 9 de diciembre, con motivo de la asunción de don Manuel Fraga Iribarne como presidente de la Xunta regional., recibiendo de don José Luis Baltar, presidente de la Diputación Provincial de Orense, las réplicas de un tambos y dos gaitas de 1808 mientras artesanos gallegos iniciaban la confección de una réplica de la bandera del Tercio. 

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Pedro Antonio Cerviño
El ingeniero Pedro Antonio Cerviño Núñez, militar, científico y cartógrafo español, nació en Santa María de Moimenta, jurisdicción de Baños, consejo de Campo Lameiro, provincia de Pontevedra, Galicia, el 6 de septiembre de 1757.

Radicado en el Ría de la Plata en 1780, fe designado por el virrey Vértiz para integrar la comisión demarcatoria de límites dirigida por José Varela y Ulloa.

En 1783viajó a tierras de Chaco para estudiar los meteoritos de Mesón de Hierro y tiempo después, por encargo de Félix de Azara, recorrió los ríos Paraná y Uruguay desde sus nacimientos hasta las desembocaduras en el Río de la Plata. En 1798 el Real Consulado de Buenos Aires le encomendó efectuar un relevamiento de la región de Ensenada, trazando la llamada Carta Esférica del Río de la Plata junto a J. De la Peña y Juan de Insiarte, que enviaron al rey ese mismo año.

En 1799 Manuel Belgrano creó la Escuela de Náutica, designando a Cerviño primer director, donde además ejerció la docencia enseñando geografía, trigonometría, hidrografía y dibujo. Por esa época fue que realizó un plano del arroyo Maldonado.

Fue también periodista, publicando artículos científicos en el “Telégrafo Mercantil” y el “Semanario de Agricultura, Industria y Comercio”.

En 1806 y 1807 destacó por su heroica participación en las invasiones Inglesas, participó del Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810 y en 1813 el Segundo Triunvirato lo designó director de la Academia de Matemáticas, encomendándole la realización de un plano topográfico de Buenos Aires.

Casado con doña Bárbara Barquín Velasco, dama porteña, el 9 de abril de 1802 en la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, falleció en Buenos Aires el 30 de mayo de 1816, siendo depositados sus restos en la iglesia de San Francisco, donde, al día de hoy, el glorioso Tercio de Gallegos monta guardia en su honor. 


Más información: 
Wikipedia 
Banderas Militares

sábado, 23 de julio de 2016

Encuentran una munición de 75mm Krupp en obras en Buenos Aires

Insólito: hallaron una bala de cañón activa en medio de las obras del soterramiento del Sarmiento
Se trata de una munición de cañón Krupp de 75 mm, de unos 60 años. Se encontró en un taller de Haedo
Infobae






Los obreros que trabajan en el soterramiento del tren Sarmiento todavía no salen de su asombro. Ayer por la tarde, mientras limpiaban uno de los playones de maniobras del predio ferroviario en Haedo, hallaron una bala de cañón activa.

Con un tamaño similar a una botella de gaseosa de tres litros, el proyectil tiene más de 60 años, está oxidado y no se detonó en el lugar porque se desconoce su poder explosivo. Según se informó, es calibre 75 mm y corresponde a los cañones Krupp, un armamento de artillería de origen alemán que se utilizó en la I Guerra Mundial y que luego formó parte del Ejército Argentino.


Cañón Krupp

"Por lo que nos dijeron sería un proyectil de la posguerra; como esta zona fue el playón de maniobras más grande del país, es probable que haya habido algún cargamento. Estamos buscando en los archivos históricos ", dijo el secretario de Seguridad de Morón, Sebastián Cinquerrui, en declaraciones a la señal de noticias de cable TN.

El funcionario explicó que, de manera preventiva, el intendente Ramiro Tagliaferro ordenó el armado de un equipo para rastrillar la zona para establecer si se detecta, en superficie, algún otro elemento o solo se trató de una casualidad aislada.



Cinquerrui destacó el trabajo tanto de la división explosivos de la Policía Bonaerense como también de los equipos de Bomberos y Defensa Civil del municipio. El artefacto fue finalmente trasladado por expertos de la Policía Federal a un depósito en La Plata y será detonado en una cava específicamente construida para ese fin.

"En un momento se evaluó hacerlo estallar en el lugar, se puso un perímetro de 50 metros a la redonda, pero finalmente se suspendió ante el desconocimiento del poder de daño", explicó el funcionario.




El increíble hallazgo detuvo el trabajo de los obradores para el tan prometido soterramiento del Sarmiento. Apenas se descubrió el explosivo le avisaron al municipio y en pocos minutos se actuó de acuerdo al protocolo. "Los especialistas tuvieron todos los cuidados y por suerte solo será una anécdota que quedará en la historia", concluyó Cinquerrui.

lunes, 27 de junio de 2016

Invasiones Inglesas: El inicio de la primera

Tropas inglesas ocupan Buenos Aires y son expulsadas por sus pobladores




En la mañana del 25 de junio de 1806, una fuerza de 1.600 soldados británicos comandados por el general William Beresford desembarca al sur de Buenos Aires. Decididos a controlar el Río de la Plata, los ingleses envían una gran flota para apoyar la invasión. Tras un breve combate contra las escasas y mal preparadas milicias coloniales, los ingleses ocupan la capital del virreinato. Una expedición al mando de Santiago de Liniers organizada en Montevideo ataca Buenos Aires. El general Beresford se rinde el 20 de agosto siguiente tras un prolongado combate casa por casa en el que toma parte la mayoría de los 45.000 pobladores de la ciudad.

History Online

domingo, 5 de junio de 2016

Argentina: Fotos del pasado

Las primeras fotos hechas en Argentina
Testimonio de la vida cotidiana, principalmente de Buenos Aires, tanto en sus paisajes, como en sus personajes, esta colección es el registro de imágenes más antiguo del país

Infobae



Testimonio de la vida argentina, principalmente de Buenos Aires, esta colección es el registro de  imágenes más antiguo del país y está diponible en el portal EducAr.  En la foto, la Plaza de la Victoria y Recova, 1849. Esta imagen pertenece a la serie de los primeros daguerrotipos hechos en el país.


Vista del río desde Retiro. Daguerrotipo de 1848

Revolución de 1880, Primera Compañía de Rifleros en la Trinchera de la calle Córdoba, esquina Azcuénaga

Paseo de Julio y obras de Puerto Madero

Panorama de Buenos Aires desde la calle Bartolomé Mitre y Suipacha, mirando al sur, 1887

Panorama de la Ciudad de Buenos Aires desde la torre del Cabildo el día de la demolición de la Recova, 1883

Catedral Metropolitana, 1891
Paseo de Julio, muelle de pescadores, Aduana vieja, Estación Central, Casa Rosada
Paseo de Julio, muelle de pescadores, Aduana vieja, Estación Central, Casa Rosada
Plaza Constitución y Estación Ferrocarril del Sud
Plaza Constitución y Estación Ferrocarril del Sud
Interior de la estación Constitución
Interior de la estación Constitución
Riachuelo y puente. Más adelante, el carruaje del fotógrafo
Riachuelo y puente. Más adelante, el carruaje del fotógrafo
Estación Central
Estación Central
Estación Central y Casa de Gobierno
Estación Central y Casa de Gobierno
Iglesia La immaculada Concepción, Barrio Belgrano
Iglesia La immaculada Concepción, Barrio Belgrano
Plaza de Mayo y Cabildo, 1876
Plaza de Mayo y Cabildo, 1876
Primera foto de la unión de Casa de Gobierno y el Correo, detrás el Río de la Plata, 1890
Primera foto de la unión de Casa de Gobierno y el Correo, detrás el Río de la Plata, 1890
5 esquinas, 1870
5 esquinas, 1870
Cabildo y Casa de Justicia. Iluminación a gas, Plaza de la Victoria
Cabildo y Casa de Justicia. Iluminación a gas, Plaza de la Victoria
Casa de Gobierno, correo y el río, 1890
Casa de Gobierno, correo y el río, 1890
Iglesia San Ignacio, Pirámide y Cabildo, 1881
Iglesia San Ignacio, Pirámide y Cabildo, 1881

Vendedor ambulante, 1887

Vendedor de diarios

Vendedor de diarios
Vendedor de pescado
Vendedor de pescado
Iglesia San Nicolás de Bari
Iglesia "San Nicolás de Bari"

lunes, 23 de mayo de 2016

Revolución de Mayo: Qué pasó el 22 de Mayo

Qué pasó el 22 de mayo de 1810
Historias Inesperadas



El Cabildo comenzó a poblarse a partir de las ocho de la mañana. Asistieron 251 vecinos de los 450 que habían sido convocados. Entre los ausentes habría que considerar a algunos que fueron disuadidos de concurrir cuando ya estaban en las cercanías del edificio. El inicio de la reunión se demoró porque tres asistentes plantearon la nulidad de la asamblea por falta de quórum. El reclamo no prosperó.

La imagen de una reunión muy formal y organizada que conocimos a través de las láminas escolares se contrapone al contenido de las cartas y relaciones que fueron escritas en los días posteriores. En el gran salón improvisado en el largo balcón (se usaron tapices para cerrarlo y protegerlos del frío y los curiosos) hubo empujones, gritos y hasta insultos para algún orador poco convincente. La ovación de la jornada fue para la propuesta de un español: el general Pascual Ruiz Huidobro planteó que el virrey Cisneros debía renunciar de inmediato.

Los discursos secaron las gargantas y fue necesario ir en busca de provisiones. Diez botellas del básico vino de carlón, seis botellones del buen tinto de Cádiz, más chocolate caliente y bizcochos sirvieron como refrigerio a los hombres que tomaban, además de una copita, graves decisiones.

Se resolvió que cada uno emitiría su voto en voz alta, dando todas las razones que considerase. Fue un desfile interminable de votos escuetos y exposiciones sobrecargadas. También se encargó comida al fondero Andrés Berdial, por lo tanto, el martes 22 de mayo tuvo lugar el primer delivery de nuestra historia patria.

Un detalle: el gobierno le pagó dieciocho pesos a quienes hicieron trámites de cafetería durante la maratónica sesión y además cuidaron un par de galeras que, por el frío, habían sido utilizadas para desplazarse. Fue el primer antecedente de los trapitos.

El Cabildo Abierto terminó a la medianoche, cuando se emitió el último de los votos. Los capitulares volverían a reunirse al día siguiente para el escrutinio que definiría la continuidad del virrey o su destitución.

sábado, 7 de mayo de 2016

Virreinato del Río de la Plata: La Gazeta de Buenos Aires

Gazeta de Buenos Aires



Primera edición de la Gazeta de Buenos-Ayres

En pos de la novedad, que el tiempo y la distancia se encargan de convertir en noticia, se fue configurando nuestra prensa periódica en su cometido informativo y cultural, de análogo modo al que han usado en general todos los pueblos civilizados que labran un destino. En tal sentido somos poseedores de una prehistoria del género periodístico, que entre sus muchas atracciones iluminadas guarda en sus páginas, a semejanza de la relación fascinante de los aedos, la protohistoria argentina de las tradiciones y las leyendas. Tradiciones y leyendas que en las columnas de los periódicos montaraces y vernáculos, nutrieron ideas, principios, afanes, noblezas y miserias con lengua y alma intransferibles.

Cuando se buscan las fuentes remotas y se indagan los orígenes donde se nutre e informa la historia del periodismo de los pueblos civilizados del Medievo, es cuestión ya difundida que los italianos acudan a las foglie a mano, los ingleses a las news letters y los franceses a las nouvelles à la main. Los habitantes de Buenos Aires del período hispánico contaron también con los vestigios de un periodismo manuscrito sensible a los pasquines y las noticias comunicadas. Los primeros, anónimos, volanderos, o murales lanzados como una cáustica expresión de desahogo político según lo anotó cumplidamente entre nosotros José Antonio Pillado en su libro Buenos Aires colonial. A las segundas, menos sensacionalistas pero quizá más útiles, se las encuentra desde aquella que en hoja suelta, daba: noticias comunicadas desde la Colonia del Sacramento a esta ciudad de Buenos Aires en 5 de diciembre de 1759, hasta la Gazeta de Buenos Aires, periódico manuscrito del cual se conservan cuatro ejemplares registrados en la Biblioteca Nacional con los números que van del 6540 al 6543, hoy existentes en el Archivo General de la Nación, y que registran las fechas del 19 de junio, 24 de julio, 28 de agosto y 25 de setiembre, todas del año de 1764.

Cuando el virrey tornó realidad en 1780 la instalación de la imprenta en Buenos Aires, la palabra impresa de los criollos de esta parte del continente alcanzó un día memorable para la historia de la libertad de América. Hasta la llegada de aquel 7 de junio de 1810 en que apareció el primer número de la Gazeta de Buenos Aires, expresión concreta y creciente de la patria nueva, el periodismo no representaba un huésped colado de rondón en Buenos Aires. Claro linaje lo adornaba, como el de haber ido abriendo el entendimiento para recibir los temas del país, la riqueza, la industria y el comercio; vigorosos estímulos todos, para la gran empresa de la liberación civil.

La Gazeta de Buenos Aires fue editada en varias imprentas a lo largo de sus más de once años de existencia: Niños Expósitos, Alvarez e Independencia. También se hicieron reimpresiones por la Imprenta de Gandarillas y socios. Como se ha dicho anteriormente principió el 7 de junio de 1810 y cesó el 12 de setiembre de 1821.

De acuerdo con la Orden de la Junta, de 2 de junio de 1810, firmada por el secretario doctor Mariano Moreno, se expresaba que: “Todos los escritos relativos a este recomendable fin –fundación de la Gazeta- se dirigirán al señor vocal doctor don Manuel Alberti, quien cuidará privativamente de este ramo, agregándose por la Secretaría las noticias oficiales cuya publicación interese”. Juntamente con Manuel Alberti fue su primer redactor Mariano Moreno, y desaparecido éste en el transcurso de la larga vida del periódico lo fueron, asimismo, el deán Gregorio Funes, Vicente Pazos Silva, Bernardo de Monteagudo, Pedro José Agrelo, Nicolás Herrera, Camilo Henríquez, Julián Alvarez, Manuel Antonio de Castro, Bernardo Vélez. La colección consta de quinientos cuarenta y un números, de los cuales doscientos cuarenta son extraordinarios.

Los repositorios que lo poseen son: Biblioteca Nacional, Museo Mitre y Biblioteca Pública de la Universidad Nacional de La Plata

El origen de la Gazeta de Buenos Aires está dado en la Orden de la Junta ya mencionada del 2 de junio de 1810, que se reproduce en el primer número del periódico, aparecido el 7 de junio del mismo año. “¿Por qué se han de ocultar a las provincias –expresa la citada Orden- relativas a solicitar su unión bajo el nuevo sistema? ¿Por qué se les han de tener ignorantes de las noticias prósperas o adversas que manifiesten el recesivo estado de la Península? ¿Por qué se ha de envolver la administración de la Junta en un caos impenetrable a todos los que no tuvieron parte en su formación? Cuando el Congreso general necesite un conocimiento del plan de gobierno que la Junta Provincial ha guardado, no huirán sus vocales de darlo, y su franqueza desterrará toda sospecha”. Para responder a estos interrogantes y al “logro de tan justos deseos” se expresó entonces: “Ha resuelto la Junta que salga a luz un nuevo periódico semanal con el título de Gazeta de Buenos-Ayres, el cual sin tocar los objetos que tan dignamente se desempeñan en el Semanario de Comercio (1), anuncie al público las noticias interiores y exteriores que deban mirarse con algún interés”.

La Gazeta fue en realidad el primer periódico argentino de carácter oficial que abrió sus páginas para difundir el credo revolucionario y la obra de gobierno de la nueva época con las palabras de Tácito que traducidas indican: “Rara felicidad de los tiempos en que se puede decir lo que se siente y sentir lo que se quiere”. Asimismo puede considerarse como el registro oficial de las primeras resoluciones del gobierno patrio.

La Gazeta fue el único periódico que apareció en Buenos Aires cuando cesó el Correo (2) de Belgrano, hasta la aparición de El Grito del Sud (3).

Como ha expresado Bartolomé Mitre, este periódico constituyó “el primero de índole política publicado en la América meridional que inauguró en ella la libertad de imprenta”. Constituyó una consecuencia de lo dispuesto por la Junta, y en el decurso de su prolongada existencia apareció con distintas denominaciones que el investigador Juan Canter señaló a su hora: Gazeta de Buenos-Ayres, Gazeta extraordinaria, Suplemento de la Gazeta de Buenos-Ayres, Suplemento de la Gazeta ministerial, Suplemento a la Gazeta ministerial extraordinaria, Gazeta de Gobierno, Extraordinaria del Exmo. Cabildo Gobernador, Extraordinaria de Buenos-Ayres, Suplemento a la Gazeta del Sábado, Extraordinaria del Viernes, Suplemento a la extraordinaria última, Gazeta de Buenos Aires, Extraordinaria de la Tarde y Extraordinaria de la Noche.

El bibliógrafo Antonio Zinny, que realizó el más documentado estudio del periodismo argentino, le dedicó a la Gazeta un dilatado comentario en su obra Gazeta de Buenos-Ayres – desde 1810 hasta 1821. El trabajo realizado por Zinny entre otros méritos poseyó la cualidad de señalar los artículos de la Gazeta según los sucesos más significativos ocurridos y señalados en sus páginas. Indicó así: Gazeta de Buenos-Ayres, hasta el 20 de marzo de 1812; Gazeta ministerial, desde el 3 de abril de 1812 hasta el 1º de enero de 1815; Gazeta de Gobierno, desde el 5 de enero hasta el 1º de abril de 1815; Gazeta de Buenos Aires, desde el 29 de abril hasta el 12 de setiembre de 1821; fecha en que dejó de aparecer por considerar el gobierno que el Registro oficial llenaba cumplidamente el cometido oficial informativo

En 1910, año del centenario, la Junta de Historia y Numismática Americana (hoy Academia Nacional de la Historia) realizó la primera reimpresión facsimilar de este periódico, bajo la dirección de los señores Antonio Dellepiane, José Marcó del Pont y José Antonio Pillado. Para reconstruir fielmente este primer periódico de la patria y poder entregar al púbico una edición emanada de sus fuentes auténticas, se consultaron diversas colecciones, entre ellas: las cuatro de la Biblioteca Nacional, especialmente una que en 1910 estaba completa; la del Museo Mitre; la de los señores Ramón J. Cárcano, José Juan Biedma, Alejandro Rosa, Enrique Peña, Augusto S. Mallié, , José Marcó del Pont y José Antonio Pillado. Al publicarse la reproducción facsimilar se prometía en el Prefacio de la obra un Indice analítico que iría al final de la publicación. Esta tarea no fue cumplida en tal oportunidad. El investigador Juan Angel Farini dio cima a tan utilísima clasificación, que hizo conocer en parte en el volumen decimocuarto del Boletín de la Academia Nacional de la Historia, de 1941, con el título de Indice de la edición facsímil de la Gaceta de Buenos Aires (tomo 1º, 1810). El repertorio en cuestión comprende: una sección general, nombres de personas, nombres geográficos y etnográficos, otros asuntos.

Referencias


(1) Semanario de Agricultura, Industria y Comercio, impreso en la imprenta de los Niños Expósitos, se inició el 1º de octubre de 1802 y cesó el 11 de febrero de 1807, siendo su redactor Hipólito Vieytes. La colección está formada por cinco tomos y doscientos dieciocho números, dos suplementos y un extraordinario. Reimpresión facsimilar efectuada por la Junta de Historia y Numismática Americana. Buenos Aires, 1928. Repositorios que lo poseen: Biblioteca Nacional, Museo Mitre, Biblioteca Pública de la Universidad Nacional de La Plata.

(2) Correo de Comercio, editado en la Imprenta de Niños Expósitos, comenzó el 3 de marzo de 1810 y finalizó el 6 de abril de 1811. Redactor: Manuel Belgrano. La colección consta de cincuenta y ocho números con suplementos, agrupados en dos tomos. El primero abarca un año completo y posee un prospecto con cincuenta y dos números hasta el 11 de febrero de 1811; el segundo tiene los seis números restantes, a partir del 2 de marzo. El primer tomo lleva un índice. Museo Mitre: Correo de Comercio. Reproducción facsimilar en Documentos del Archivo de Belgrano. Tomo II, 1913. Tomo III. 1914. Repositorios que lo poseen: Biblioteca Nacional, Museo Mitre, Biblioteca Pública de la Universidad Nacional de La Plata.

(3) Grito del Sud. Buenos Aires. Imprenta de Niños Expósitos. Principió el 14 de julio de 1812 y cesó el 2 de febrero de 1813. Redactor: Antonio Zinny adjudica su redacción a Francisco José Planes; Juan María Gutiérrez la atribuye a Bernardo de Monteagudo. Es probable que las dos versiones posean un término de conciliación. Es posible que ambos hayan ocupado la redacción del periódico; en los primeros tiempos, Francisco José Planes como presidente de la Sociedad Patriótica hasta octubre, y luego Monteagudo. Parecería fuera ésta la versión más aceptada, aunque no faltan otras, como la de Mariano Fregueiro, que se la atribuyan a Julián Alvarez, y Juan Canter se pronuncia por Vicente López y Planes. La colección consta de treinta números. Repositorios que lo poseen: Biblioteca Nacional, Museo Mitre, Biblioteca Pública de la Universidad Nacional de La Plata.

Fuente

Biblioteca de Mayo – Tomo I – Memorias, Hemerografía – Buenos Aires (1960)
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Pillado, José Antonio – Buenos Aires Colonial – Ed. Bonaerense, Buenos Aires (1943).
Portal www.revisionistas.com.ar
Turone, Oscar A. – La Gazeta de Buenos Aires
Zinny, Antonio – Gazeta de Buenos-Ayres – desde 1810 hasta 1821 – Resumen de los bandos, proclamas, manifestaciones, partes, órdenes, decretos. Imprenta Americana, Buenos Aires (1875).

lunes, 22 de febrero de 2016

Argentina: La apabullante entrada de San Martín en la vida porteña

La insólita entrada de San Martín en la historia argentina
Rolando Hanglin - Infobae


La entrada de San Martín en la historia argentina es insólita. Era en 1808 un destacado militar español "indiano" (nacido en América) de gran valor y experiencia, probado desde los 13 años en batallas marítimas y terrestres, en Francia, Cataluña y África, prisionero a veces y condecorado otras. En mayo de 1811, participa de la batalla de Albuera, en Badajoz, donde fuerzas españolas, portuguesas e inglesas (a las órdenes del general William Beresford, que había sido gobernador de Buenos Aires durante 1806, en la primera invasión inglesa) derrotan a los franceses, comandados por el general Soult. Luego se recomponen las posiciones.

A principio de 1812, San Martín llega a Buenos Aires, es designado al frente del Regimiento de Granaderos a caballo, se casa a los 35 años con Remedios de Escalada (la flor de la burguesía porteña, 15 años) y el 8 de octubre da el primer golpe militar de nuestra historia junto a Carlos María de Alvear, un bisoño oficial de 23 años que había sido el presentador de San Martín en Buenos Aires, donde el de Yapeyú no tenía parientes ni amigos, y también –no es un dato menor- su padrino de bodas en el enlace con Remedios.

¡Todo esto lo hace San Martín durante el primer año de su vida en nuestra ciudad! Como cumpliendo un plan o persiguiendo un objetivo que requería pasos sucesivos... tal vez un programa concebido en Cádiz... o en Londres. La asonada concluye con el reemplazo del Primer Triunvirato por el Segundo, integrado por hombres de la Logia Lautaro.


José de San Martín y Carlos María de Alvear

No es imposible que San Martín haya conocido personalmente a Beresford en Albuera, inquiriendo sobre sus impresiones acerca de Buenos Aires. Beresford, después de la fallida Primera Invasión Inglesa, era partidario de evitar la vía militar y colaborar con la emancipación sudamericana, reservando para Inglaterra un ventajoso papel comercial. De todos modos, en Londres circularon durante años distintos proyectos y borradores estratégicos para arrebatarle a España sus colonias. Existió, por ejemplo, un Plan Vansittart (1796) destinado a atacar Buenos Aires, Valdivia, Valparaíso y la Concepción. Después, una vez afirmados en Chile, los invasores pasarían a Callao y Lima. Bastante similar a lo que finalmente realizaría San Martín, en 1817. No es imposible que don José conociera estos proyectos militares. Como, por otra parte, los españoles y franceses habían colaborado notoriamente con la Independencia Norteamericana, es posible que los ingleses desearan devolverles la atención, en especial porque, después de la Revolución de América del Norte, en 1778, Inglaterra necesitaba un gran territorio capaz de producir buenas materias primas (caucho, cuero, sal, maderas, etc) y un mercado de numerosos puertos y grandes poblaciones, ávido de sus productos manufacturados. Inglaterra fue el país pionero de la revolución industrial.

Otro plan, aún más parecido al de San Martín, formulado por Thomas Maitland y descubierto por Rodolfo Terragno en archivos escoceses, incluía también el cruce de los Andes para el proceso Buenos Aires-Santiago-Callao-Lima. Está claro que el corazón económico del mundo hispanoamericano era Lima, aunque el Imperio Hispano abarcaba lugares tan remotos como Filipinas y Veracruz. Si Inglaterra se apoderaba de las colonias españolas, bien por conquista militar, bien por dominio naval y comercial, cosa que desde 1805 (Trafalgar) era perfectamente posible, habría perdido de cualquier modo los 13 Estados Norteamericanos iniciales, pero ganando a cambio un inmenso mercado de negocios: la América Hispana.

SEPARADAS DE ESPAÑA, LAS COLONIAS DEBÍAN RESOLVER SU INDEPENDENCIA TOTAL, ACUDIR A LA PROTECCIÓN DE UN MONARCA EUROPEO O ACEPTAR EL DOMINIO DE LA NUEVA POTENCIA

Entre 1805 y 1811, toda la región se conmovió con Cabildos Abiertos y revueltas civiles, ya que España caía en manos de los franceses, quedaba separada de sus colonias y éstas debían resolver su independencia total, o acudir a la protección de un monarca europeo, o aceptar el dominio de la nueva potencia emergente: Gran Bretaña. En este contexto, algunos sostienen que San Martín fue seducido por agentes ingleses después de la batalla de Trafalgar (1805) en la que el almirante Nelson destruyó la flota franco-española. Inglaterra quedaba, así, dueña de todos los mares. Con las colonias españolas, francesas y holandesas a disposición de sus temibles barcos de guerra. Según el historiador británico J.C. Metford, San Martín fue reclutado por James MacDuff, cuarto conde de Fife, liberal y masón, que se alistó como voluntario en las guerras peninsulares contra Napoleón, a partir del 2 de mayo de 1808. Sea como fuere, parece haber existido algún contacto entre militares y políticos ingleses, por un lado, y el español San Martín por el otro. Cuando éste pide la baja a los 34 años, alega que debe atender negocios familiares en Lima, pero en realidad viaja a Londres con pasaporte facilitado por Lord MacDuff o Lord Charles Stuart. Una vez allí, se aloja en la Casa de los Diputados de Venezuela, en Grafton Street. Allí traba relación con Luis López Méndez, Andrés Bello, Vicente Rocafuerte y, en fin, el grupo de los latinoamericanos partidarios de la independencia. Entendemos que la casa aún existe y que perteneció a la familia del venezolano Miranda, precursor de todos los libertadores.

El hecho es que, según Oriol Anguera, San Martín desertó de las armas españolas en Cádiz, en 1811. El Libertador ha señalado en sus cartas que los militares españoles nacidos en Indias, al ver que se avecinaba un gran conflicto por la Independencia que estaban declarando sus colonias natales, habían decidido acudir en defensa de sus tierras de origen. En el informe de la Gazeta de Buenos Aires sobre la Fragata Canning, se destacan los antecedentes de Alvear, San Martín, Vera, Zapiola, pero también de Francisco Chilavert (español nativo) y Eduardo Kailitz, tirolés, barón de Holmberg y fundador de una gran familia argentina. No todos eran "indianos": algunos eran, simplemente, militares profesionales que buscaban trabajo en un mundo resquebrajado.

El 9 de marzo de 1812 había atracado en Buenos Aires la fragata inglesa "George Canning", trayendo a bordo un grupo nutrido de oficiales. Entre los más destacados está Carlos María de Alvear y Balbastro, nacido en Misiones en 1789. Su padre había sido brigadier de la Real Armada. Otros: José de San Martín, Francisco de Vera, Matías Zapiola... en total: 19 profesionales de la guerra. Sin duda, todos ellos de orientación liberal y contrarios al absolutismo borbónico.

Informe del Primer Triunvirato a Juan M. de Pueyrredón: "No olvide que en la Fragata Canning han llegado 19 oficiales facultativos, y de crédito, que desesperan de la suerte de España. Quieren salvarse, y que se salven estas preciosas provincias".

EN AQUEL PRIMER AÑO, SAN MARTÍN SE UBICA BIEN EN BUENOS AIRES Y LUEGO AVANZA EN SU DECIDIDO -AUNQUE RESERVADO- PLAN CONTINENTAL

En aquel primer año (1812) San Martín se ubica bien en Buenos Aires (a pesar de que lo sospechan espía español, francés o inglés). En nuestro país, sólo conocía la aldea de Yapeyú, que su padre había administrado hasta que don José cumplió 5 años y la familia volvió a España. El caso es que entró pisando fuerte. Los primeros años registran, empero, dificultades. San Martín sólo combate en la escaramuza de San Lorenzo, su única acción en territorio argentino. Concibe un Plan Continental Buenos Aires-Santiago-Callao-Lima. Logra la evidente ayuda de Inglaterra que, a partir del Primer Ministro Castlereagh, va dejando sus ambiciones coloniales y se inclina por establecer una útil relación comercial con las colonias españolas, sin conquistarlas. Así resulta suceder al final. No debe olvidarse que en toda Latinoamérica, desde Buenos Aires hasta México y Haití, pero muy especialmente Caracas y también Chile, se verificaba una efervescencia que puede sintetizarse en esta pregunta: ¿qué hacer ahora sin España, que ha caído en manos de Napoleón? Es en este contexto que debe entenderse el decidido (aunque muy reservado) proyecto de San Martín.

El 11 de febrero de 1817, después de cruzar los Andes, José de San Martín ve que se acerca el choque armado con los españoles que defendían sus posiciones en Chile, y entusiasmado le dice a su edecán, Manuel de Olazábal: "¡Duro con los latones a la cabeza de los matuchos, que queden pataleando...!" (Nota: "matucho" era la denominación del animal castrado en Mendoza y Chile, "latones" eran figuradamente los sables).

Unos 2.450 hombres, con cinco piezas de artillería, al mando del general Rafael Maroto, se nuclean junto al pabellón rojo y gualda que representa a España, en lo alto de la cuesta de Chacabuco, en el valle del Aconcagua. Al pie del monte, 3.600 hombres con nueve piezas de artillería avanzan bajo la bandera del Ejército de los Andes (ni argentina, ni chilena) de formato vertical, que podría denominarse gallardete.

EL HISTORIADOR FRANCÉS ANDRÉ FUGIER APUNTARÍA QUE SAN MARTÍN HABÍA ASIMILADO BRILLANTEMENTE LAS NUEVAS TÁCTICAS DE NAPOLEÓN

En la madrugada del 12 de febrero, San Martín pone en marcha su estrategia, consistente en envolver a los españoles mediante dos columnas: la de Soler por el Oeste, la de O´Higgins por el Este. El combate es encarnizado. Parte de batalla que firma San Martín: "La carnicería fue terrible, y la victoria completa". El historiador francés André Fugier apuntaría después que San Martín había asimilado brillantemente las nuevas tácticas de Napoleón, reemplazando el ataque frontal por el movimiento de columnas envolventes. En particular, la batalla de Chacabuco le resulta muy similar a la de Montenotte, librada por Napoleón después de cruzar los Alpes, el 12 de abril de 1796.

Ha de recordarse que los grandes jefes militares, los mariscales y estrategas de aquella época, eran celebridades de amplia formación académica y sus "creaciones" en combate se valoraban como sinfonías de consumados maestros. Ellos (los Napoleón, los Nelson, los Bolívar) hicieron el mundo y el mapa de su tiempo.

San Martín entra triunfante a Santiago de Chile y escribe al Director Supremo de las Provincias Unidas, Juan Martín de Pueyrredón, en Buenos Aires: "En veinticuatro días hemos hecho la campaña. Cruzamos la cordillera más alta del mundo, concluimos con los tiranos y dimos la libertad a Chile". Al día siguiente es capturado el General Marcó del Pont, que buscaba escapar por Valparaíso. Este hombre se presentaba así: "Don Francisco Casimiro Marcó del Pont, Caballero de la Orden de Santiago, de la Real y Militar de San Hermenegildo, de la Flor de Lis, Maestrante de la Real de la Ronda, benemérito de la patria en grado heroico y eminente, Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos, Superior Gobernador, Capitán General, Presidente de la Real Audiencia, Superintendente subdelegado del General de Real Hacienda y del de Correos, Postas y Estafetas y Vice Patrono Real de este reino de Chile". Los títulos enunciados son de una soberbia belleza, sobre todo en contraste con el Libertador, que simplemente (en su clásico alarde de austeridad) se presentaba como "José San Martín". Al ver a su enemigo ya detenido, le dice: "Ah general... ¡Venga esa mano blanca!"

VIENDO LOS TÚMULOS DONDE ESTÁN ENTERRADOS LOS INFANTES, SAN MARTÍN SE CONDUELE Y EXCLAMA: "¡MIS POBRES NEGROS!"

Esta famosa ironía tiene una pequeña historia. Cuando el enviado tucumano Antonio Álvarez Condarco visita a Marcó de parte de San Martín para hacerle conocer las decisiones del Congreso de Tucumán, donde Chile se consideraba una más de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el español echa una ojeada al papel y luego lo tira al fuego. Garabatea ligeramente una respuesta para San Martín y mirando fijamente a los ojos de Condarco, le dice: "Firmo con mano blanca, no como San Martín que la tiene negra". No se sabrá jamás si el Capitán General de Chile se refería al color de la piel de don José (famosamente morena como la de un indio, dixit Alberdi) o a su traición a la bandera española. En cuanto a negros africanos, los había muchos en el ejército. Entre otras cosas, se les ofrecía la manumisión si se enrolaban. Casi todos infantes, porque no eran buenos jinetes. Cuando recorre el valle de Aconcagua regresando a Mendoza y ve los túmulos donde están enterrados los infantes, San Martín se conduele y exclama: "¡Mis pobres negros!" Lo acompañaba su edecán inseparable, el irlandés John O´Brien. Pues, como decía Mitre, San Martín no hacía ni decía nada si no había un británico escuchando, tomando nota o arrimando respetuosas sugerencias.

El caso es que, con Chacabuco, se inició concretamente el Plan Continental de San Martín, hacia Perú. Aún faltaba, claro, que Álvarez Condarco contratara una flota importante, seleccionara a su almirante (que resultó ser William Cochrane, con el que San Martín terminó entre insultos y casi trompadas) y la correspondiente tripulación británica o yanqui, para flanquear desde el Pacífico la expedición al Perú. Marineros de guerra argentinos, prácticamente no los había. Y barcos, menos. Ya llegaría el tiempo del irlandés-argentino William (Guillermo) Brown. La historia es larga y llena de misterios. Pero así comenzó el Plan Continental. Ahora mismo, estamos a las vísperas de su Bicentenario.



El autor es vicepresidente del Instituto de Estudios Historicos Julio Roca

martes, 2 de febrero de 2016

Conquista de América: La llegada de Solís al Río de la Plata

Cuando Solís halló el Río de la Plata


Mañana se cumplen 500 años. Allí mismo el español murió junto a cinco marineros a manos de indios antropófagos.


El ancho Río de la Plata, a la altura de Berazategui.

Eduardo Parise - Clarín


Ahora el recorrido se suele hacer en apenas 12 horas de vuelo. Pero hace cinco siglos, los que se aventuraban a cruzar el océano debían pasar cuatro meses de sacudones sobre la olas para encontrarse con ese “mar rubio y barroso” cuyas aguas tenían “un sabor suave y azucarado”. Esos cuatro meses de navegación fueron los que pasó el piloto mayor Juan Díaz de Solís junto a su tripulación de 60 hombres distribuidos en tres carabelas, para viajar desde el puerto de Sanlúcar de Barrameda, en la margen izquierda del río Guadalquivir, hasta alcanzar su famoso “Mar Dulce” donde habría de toparse con la muerte. La aventura comenzó el 8 de octubre de 1515 y concluyó el 2 de febrero de 1516. Aquel día marcó el descubrimiento oficial de nuestro conocido Río de la Plata. Mañana se cumplirán exactamente 500 años.

La expedición tenía una misión encomendada por el rey Fernando el Católico: llegar a las Islas Molucas, un archipiélago de Indonesia considerado entonces el paraíso de las especias. Eran tiempos de duras disputas con portugueses, ingleses y holandeses por el dominio de esas tierras productoras de excelente nuez moscada y clavo de olor. El interés era tal que el rey no sólo proveyó tres carabelas (se cree que eran La Concepción, Santiago y La Trinidad) sino también 4.000 ducados de oro, cuatro grandes cañones y 60 armaduras. El objetivo: hallar un paso fluvial que uniera el Atlántico con el Pacífico. Por eso, aquel 2 de febrero cuando ingresaron a ese “Mar Dulce” lo hicieron pensando que esa era la boca del camino que los llevaría de un océano a otro y a las riquezas de las especias.

El Río de la Plata tiene forma triangular, cerca de 300 kilómetros de largo, un ancho máximo de 219 kilómetros, más de tres millones de kilómetros cuadrados y unos diez metros de profundidad como promedio. Su sector interior es el de menor profundidad porque cada año esas aguas reciben unos 160 millones de toneladas de sedimentos. En esa corriente llegan arena fina y gruesa, limo y arcilla como las que se trasladan por el Delta del Paraná y por las aguas del río Uruguay. Esos sedimentos en suspensión le e dan su característico color marrón al agua. El sector exterior del Río de la Plata está comprendido entre la uruguaya Punta del Este y Punta Rasa, en Bahía de Samborombón, en territorio argentino. Para que grandes barcos puedan llegar a Buenos Aires o a la cuenca del Paraná, el lecho debe ser dragado en forma permanente. Los prácticos guían a esas naves por canales especialmente socavados.

Lo cierto es que en aquel febrero, aprovechando el bajo calado de sus carabelas, Solís se internó en el río. Su primera escala fue en una pequeña isla a la que bautizó Martín García. Ese era el nombre del despensero de su nave, quien murió a bordo y fue enterrado allí. Después, más adentro en el curso, vio a unos nativos que les hacían señas desde tierra. En un pequeño bote bajaron Solís, Pedro de Alarcón (contador de la expedición), Francisco de Marquina, cuatro marineros y un grumete llamado Francisco del Puerto. En un breve combate, todos fueron asesinados, a excepción del grumete que era un chico y por eso se salvó. Los muertos fueron descuartizados, asados y comidos, una ceremonia habitual en esa tribu escindida de los guaraníes. Creían que así se apoderaban de las virtudes guerreras de sus víctimas. Francisco del Puerto vivió diez años con los nativos y recién fue rescatado en 1527 por la expedición de Sebastián Gaboto.

Así terminó aquel viaje. Las carabelas volvieron a España al mando de Francisco de Torres, cuñado de Solís y quedaron embargadas en el Puerto de Muelas, en Sevilla. El estuario fue conocido como “río de Solís”, hasta que alguien mencionó el mito de la “Sierra de Plata” (se cree que era una alusión al Cerro Rico de Potosí) y creció la leyenda de que por ese río se llegaba a importantes minas de plata. Y el nombre del lugar cambió para siempre. Después, en esas aguas, habría fuertes batallas navales. Pero la que más se recuerda es una que ocurrió en diciembre de 1939 cuando barcos ingleses se enfrentaron con el acorazado alemán Admiral Graf Spee. Pero esa es otra historia

viernes, 6 de noviembre de 2015

Argentina: Escudo de armas de Buenos Aires

Escudo de armas de Buenos Aires



Escudo de armas de Buenos Aires

El fundador de la ciudad dispuso, con fecha 20 de octubre de 1580, darle escudo de armas, señalando como “blasón un águila negra pintada al natural con una corona en la cabeza con cuatro hijos debajo demostrando que los cría con una cruz colorada sangrienta que salga de la mano derecha y suba más alto que la corona que semeje la cruz de calatrava y la cual esté sobre campo blanco”.

En el mismo acto indicó la necesidad de pedir confirmación al Rey. Esto era de rigor.

En 1590 el Cabildo mandó un Procurador a España y entre las peticiones que debía formular al Monarca figuraba la de serle confirmado el escudo de armas señalado por el general Garay, o pedir otras si S. M. fuere servido.

Con fecha 20 de septiembre del año siguiente, el Consejo dictaminó de acuerdo, diciendo: “que señalaban y señalaron por armas las que el dicho Juan de Garay les señaló y se les dé cédula para que la dicha ciudad pueda usar y use de ellas”.

Se ignora si las autoridades porteñas conocieron el dictamen, si recibieron la Real Cédula que debió comunicarlo y si usaron el escudo.

Sin embargo, como en un acuerdo de 1610 se ordena pagar varios trabajos al herrero Silvestre González, entre los cuales se incluye el sello de la Ciudad, es permitido suponer que al menos se hizo uno, aun cuando ignoremos su diseño y empleo.

Cinco años más tarde, el capitán Víctor Casco de Mendoza, alcalde de primer voto, condenó al platero Melchor Miguel, por una herida que había causado, “a que hiciese y labrase en plata las armas de esta ciudad que son un pelícano con cinco hijos y que la plata en que se labrase se le diese por el Mayordomo de los propios y él no llevase cosa alguna de hechura”. En seguida agregan que “se acordó que las armas que se hallare haber elegido el General Juan de Garay poblador de esta ciudad se labren y pongan en un sello de plata y la plata que para ello fuere menester la entregue al Mayordomo de esta ciudad”.

De los términos del acta puede deducirse que lo redactaron teniendo a la vista algún ejemplar material y no el documento de 1580, pues la descripción es terminante y no permite confundir un “águila” con un “pelícano”, ni poner “cinco” hijos cuando dice “cuatro”.

Es más fácil que una mala ejecución anterior del sello causara las citadas diferencias erróneas.

Tampoco sabemos si se hizo esa vez, aunque parecería no haberse cumplido la sentencia del alcalde Casco de Mendoza, porque en otro acuerdo de 1625 se lee que, hasta entonces, no se había hecho el sello con las armas de la Ciudad, para los pliegos y despachos del Cabildo, y se encomienda al Mayordomo que mande hacer dos, uno grande y otro pequeño.

Nada puede decirse respecto al resultado del acuerdo en cuestión, pues no hay prueba de haberse cumplido un deseo tantas veces reiterado.

Todo autoriza a pensar que no pasó a ser un hecho, por cuanto, en 1649, el Cabildo vuelve sobre el asunto y “atento no haberse hallado aquí las armas en el archivo de este Cabildo y sus libros que haya tenido ni tenga hasta ahora armas alguna cuyo sello de armas sirve para sellar cualquier testimonio, certificaciones, pliegos, cartas y demás recaudos necesarios”, dispuso adoptar como tales las que se diseñaron en la misma página del libro capitular.

“Chi dura vince” dicen los italianos, y así resultó; pues, desde esa fecha (1649), la Capital de la Provincia del Río de la Plata tuvo y usó escudo de armas, no obstante estar en contravención con la Real Ordenanza del rey don Felipe II, fechada el 20 de marzo de 1596, según la cual se prohibía, a toda ciudad, usarlo sin previa aprobación Real.

Pero el Cabildo no se preocupó de dicho trámite, siguió usando el escudo que se había dado y, salvo ciertos detalles que lo bastardean, continúa siendo el de la Capital Federal hasta hoy.

A fines del siglo, 1692, el Cabildo mandó poner cabo al sello de la Ciudad, hecho que demuestra su existencia y hasta su empleo.

También, con fecha 9 de febrero del mismo año, dispone “que por cuanto desde la fundación de esta ciudad se formó y puso como lo ha estado hasta el tiempo presente un cuadro de lienzo en que están dibujados los patrones de esta ciudad, que lo son la Virgen Santísima María, Nuestra Señora de las Nieves y San Martín con las armas (…) Y que dicho lienzo respecto de su antigüedad se halla casi sin efigies (por lo que) es necesario que se haga y forme otro de nuevo. Y debajo de dichas armas reales se pongan las que esta ciudad tiene”.

Además se le debía hacer un dosel “de algún género a propósito para el caso”.

La descripción del cuadro coincide con el existente en el Museo del Cabildo, fechado en 1744, durante el gobierno de don Domingo Ortiz de Rozas, en cuya fecha se mandó “retocar las armas y ponerlas con la decencia debida”, por lo que puede creerse que se trata del mismo cuadro restaurado, o su copia fiel, ya que las Armas Reales que tiene corresponden a la Casa de Austrias, reinante en 1692, y no a la de Borbón, ocupante del trono en 1744.

Entre el escudo de la Ciudad dibujado en el libro de acuerdo y el del cuadro de 1744 no hay otra diferencia sino la del letrero de la orla; en el primero sólo se lee el nombre, y en el segundo está antepuesto el título de “muy noble y leal”, de acuerdo con la merced Real de 1716.

Fuente

Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Lafuente Machain, R. de ´“Buenos Aires en el Siglo XVII”, de R. de Lafuente Machain, Emecé Editores S.A., Buenos Aires, 1944.
Portal www.revisionistas.com.ar
Turone. Gabriel Oscar – El escudo de armas de Buenos Aires – Setiembre de 2015

Revisionistas

viernes, 9 de octubre de 2015

Vida civil: La basura histórica de Buenos Aires

Dos siglos de basura: qué descartaban los porteños y cuál era la ruta de los residuos
Cordero, vizcacha y pavo eran las comidas preferidas en la ciudad; en 1860, sólo en el centro, un empleado municipal retiraba casa por casa los desperdicios
Laura Rocha - La Nación


 Ulises Camino, arqueólogo urbano, analiza objetos descartados en el ex corralón Vélez Sarsfield, en Floresta. Foto:Marcelo Gómez


El cordero, la vizcacha y el pavo eran algunos de los platos más saboreados en el siglo XIX en la ciudad de Buenos Aires. Servidos en loza inglesa y acompañados por aguas carbonatadas y cervezas que llegaban desde Alemania.


La basura cuenta mucho de las sociedades: qué se consumía, cómo se disponían los residuos y cuál era su relación con el ambiente. A pesar de los procesos para hacer desaparecer los desechos, la basura cuenta historias. "El 70% de la arqueología urbana son restos que fueron tirados intencionalmente. Son esos restos los que analizamos para ir reconstruyendo las sociedades del pasado", explica a LA NACION Ulises Camino, del Centro de Arqueología Urbana de la UBA-Conicet.


Huesos de cordero. Foto:Marcelo Gómez

"A fines del siglo XIX, entre los huesos rescatados había un porcentaje mucho más alto de cordero de lo que hay en la actualidad. Es lógico: la provincia de Buenos Aires tenía 60 millones de cabeza de ganado ovino", explica el experto mientras acomoda restos que se hallaron en lo que fue el corralón Vélez Sarsfield, en Gaona y Segurola, en Floresta.

Allí, en estos sitios se guardaban los caballos y carros con los que se recogía la basura en la ciudad. Luego se la llevaba a los incineradores. "En 1911 la basura se depositaba en los incineradores centrales. Uno, en Zavaleta e Iriarte, era el más grande, conocido como "la Quema", en Barracas. En 1920, en el de Flores, y en 1930, en el de Chacarita. En un momento pensó en hacerse usinas eléctricas, pero el problema es que la basura de Buenos Aires siempre tenía mucha humedad", dice Camino mientras muestra la colección más importante de herraduras de caballos y percherones. Conserva 250 de diferentes tamaños.


Herraduras de caballo. Foto:Marcelo Gómez

Previo a ese momento, la disposición de la basura era algo más individual. "Entre fines del siglo XVII y mediados del siglo XVIII existía un sistema de recolección restringido a la zona céntrica, donde un empleado municipal entraba cada mañana en los zaguanes de las viviendas para retirar desechos depositados en recipientes de hojalata", cuenta María Semmartin, que dirigió la publicación de la Facultad de Agronomía Los Residuos Sólidos Urbanos, "Doscientos años de historia porteña".

La basura se depositaba en los huecos, unos espacios de los tiempos hispánicos habilitados por el Cabildo. "Muchos de esos huecos hoy son plazas, como Lavalle y Vicente López", cuenta la investigadora.

"Las heces de caballos son ahora de perros, los cirujas mutaron en cartoneros, pero el problema es, esencialmente, el mismo", agrega Semmartin.

Si bien la generación de basura se ha multiplicado conforme creció la población, lo que se descartaba per cápita no varió tanto: las primeras evaluaciones dan cuenta de que en 1890 cada persona generaba 1,1 kg de residuos, mientras que en la actualidad ese número oscila entre 1,2 y 1,5 kg por habitante, según datos relevados en el informe.


Trozo de vidrio. Foto:Marcelo Gómez

"La diferencia ahí está en la composición de la basura. A fines del siglo XIX, unas tres cuartas partes eran restos vegetales y animales, cenizas y polvo de barrido de las casas. El resto lo componían vidrios, telas y cascotes. Hoy, el plástico y los papeles y cartones de los envases son más livianos, pero representan una parte mucho más importante de los residuos", dice la investigadora.

Camino, que recupera los restos de residuos, coincide. "El vidrio, la loza y los desechos orgánicos son más pesados. Es interesante ver que en esa época se consumían más animales producto de la caza, como la vizcacha y la liebre. También gansos y pavos. Era mucho más frecuente que la gente los comprara", explica.

Buena parte de la arqueología urbana en la ciudad debe sus hallazgos a la basura. En una memoria municipal de 1922, Camino halló un dato: "Parte de las cenizas, escorias y restos calcinados producidos eran descargados en el predio; los restantes eran transportados a terrenos bajos de la ciudad y a terrenos particulares donde sus dueños lo solicitaran, a cambio de una paga mínima".

"Es que la ceniza que se generaba en las quemas muchas veces era usada como relleno. En este corralón [por Vélez Sarsfield], por ejemplo, que está elevado 5 metros, se utilizó ese material. Por eso fue que nos llamaron cuando comenzaron con la obra de la escuela para la excavación arqueológica. Siempre quedan restos porque el fuego no destruye todo. Y ahí es donde intervenimos nosotros", agrega Camino. Y explica que el terraplén se levantó allí para evitar que el arroyo Maldonado acabara con las caballerizas.

Este proceso culminó en la década del 70, cuando se terminaron las quemas y también las recolecciones domiciliarias y colectivas. Se eligió el relleno sanitario como método de disposición final de la basura. En 2015 los últimos rellenos que siguen abiertos en la provincia de Buenos Aires están casi al límite. Lo insólito: todavía no se resolvió cuál será el sistema para procesar los desperdicios del distrito en un futuro no tan lejano.

miércoles, 11 de marzo de 2015

1888: Un terremoto en Buenos Aires

Terremoto en el Río de la Plata

Epicentro del terremoto del 5 de junio de 1888

Contrariamente a las creencias populares Buenos Aires y sus alrededores, a pesar de situarse en una zona de baja intensidad sísmica, no es asísmica. Puede sufrir terremotos y ser ellos muy intensos.

A las 0 horas y 20 minutos del 5 de junio de 1888, con epicentro entre las ciudades de Colonia y Buenos Aires (34º36’0” S, 57º 53’ 59” O, a 30 km de profundidad), con una magnitud grado 5,5 de Richter y una duración de entre 45 y 58 segundos se produjo el mayor terremoto en la zona, provocando pánico generalizado en la región.

El diario montevideano La Tribuna Popular del 6 de junio de 1888 describía al terremoto y a sus efectos de la siguiente manera: “El maderamen de las casas crujía fuertemente, las lámparas se bamboleaban, los muebles se movían y los cuadros caían de las paredes. Se rompieron objetos de cristalería y se pudo ver porcelana saltando de los aparadores. Los habitantes han permanecido en vela parte de la noche, azorados a causa de un fortísimo temblor de tierra…”.

En Uruguay los principales efectos se produjeron en las ciudades de Punta del Este y Maldonado (que hoy día prácticamente conforman un solo conglomerado urbano). No hubo pánico pero sí una alarma generalizada, que provocó que varias personas salieran al exterior a pesar de ser la madrugada de una noche invernal. Se pudieron percibir movimientos de las luces colgantes y de mobiliario liviano, sonaron campanillas ubicadas en las puertas y se informó, asimismo, de oscilaciones de cuadros en las paredes y la caída de objetos de estanterías

Por otro lado el diario La Lucha de, Colonia, expresaba: “El vapor Saturno, que venía de la capital vecina (Buenos Aires) navegaba tranquilo por el centro del canal con más de 20 pies de agua cuando de pronto se detuvo como si tocara el fondo. El capitán hizo echar la sonda pero se encontró con que el barco, movido por una fuerza oculta, zarpaba por sí mismo de la varadura y seguía su camino”.

Además, se hacía saber que en La Estanzuela, paraje próximo a Colonia, se había derrumbado parte de una pequeña casa de débil cimentación, construida sobre fondo arenoso (que posibilita la amplificación de las ondas sísmicas).

El diario rosarino El Municipio a partir del 6 de junio transcribe telegramas desde Montevideo: “anoche a las 12:20 sintióse en ésta un fuerte temblor. Durante toda la fría madrugada numerosos grupos vagabundeaban por las calles temiendo se reprodujese el fenómeno. Hubo un primer pulso no tan fuerte, luego un reposo y posteriormente un segundo y ya fuerte pulso que duró 58 segundos”. En los posteriores días la crónica manifiesta que el movimiento se sintió en Buenos Aires, con la caída y derrumbe de muros de la obra de la iglesia de la Piedad, así como en La Plata. No se sintió en San Luis ni en otras provincias de Cuyo, concluyendo que provendría directamente del mismo subsuelo.

Afectó a todas las poblaciones de la costa del Río de la Plata, en especial a las ciudades de Montevideo y de Buenos Aires. Produjo daños leves, ya que en estas ciudades aún no existían edificios de altura.

El primer terremoto documentado en la región, se produjo el 9 de agosto de 1848 a las 18 horas y 35 minutos con una duración aproximada de 5 segundos, acompañado de una serie de réplicas, la última el 11 de Septiembre con duraciones que oscilaron de entre 2 y 16 segundos, presumiendo que su epicentro pudo situarse en la Cuenca de Punta del Este. Según los testimonios periodísticos de la época, no se tenía registro ni memoria de sucesos similares en la zona.

Se cree que estos sismos son provocados por una región en especial, la cuenca de Punta del Este, que está altamente fallada, por lo que puede haber movimiento de placas tectónicas, produciendo las ondas que dan lugar al temblor.

Aún a sabiendas de la ocurrencia de estos terremotos, en ninguna de las dos capitales del Plata se ha tomado desde entonces medida antisísmica alguna en sus construcciones.

Fuente

Diario La Lucha, Colonia del Sacramento
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
El Municipio. Rosario, Pcia. de Santa Fe, 6 de junio de 1888
La Tribuna Popular, Montevideo, 6 de junio de 1888
Portal www.revisionistas.com.ar

sábado, 21 de febrero de 2015

SGM: El hijo argentino de Eichmann

'Adolf Eichmann es una figura histórica para mí.' Ricardo Eichmann habla a Suzanne Glass sobre crecer el hijo huérfano del criminal de guerra nazi ahorcado en Israel
Suzanne Glass - The Independent



En el último rincón de un patio empedrado, en la cima de una colina, subir dos tramos de escaleras en un castillo alemán del siglo 15, un profesor joven y guapo está escribiendo un libro sobre arqueología iraquí en el quinto milenio antes de Cristo. En mayo de este año, cuando fue nombrado profesor de arqueología en la Universidad de Tubinga en el suroeste de Alemania, reunió a sus estudiantes a su alrededor y dijo: "Yo soy Ricardo Eichmann. Supongo que todos ustedes saben el significado del nombre de Eichmann. Adolf Eichmann fue mi padre. Si usted piensa que significa que soy un nazi, entonces hubieras dejar mejor ahora porque te puedo asegurar que no soy ".
Hasta hace dos meses, Ricardo Eichmann había vivido en relativo anonimato. Eichmann es la guía telefónica alemana lo que Smith es el británico y pocos habría sospechado que la voz suave académica de 39 años de edad, era el hijo del criminal de guerra nazi responsable de la deportación en masa de Judios a los campos de exterminio durante la Tercer Reich.

"¿Cambiar mi nombre?" , se pregunta. "¿Cuál habría sido el punto? No se puede escapar de ti mismo, a partir del pasado."

Ricardo Eichmann nació cerca de Buenos Aires en 1955. Su madre, Vera Eichmann, era 45. Su padre, Adolf Eichmann, alias Richard Klement, fue 50. En escondiéndose de cazadores de nazis, Adolf Eichmann cambió su nombre pero extrañamente nunca cambió las de su esposa y cuatro hijos. Esto fue lo que condujo a su captura por los servicios secretos israelíes en 1960.

En los últimos meses, ya que la prensa local alemán se dio cuenta de que tenía el hijo de uno de los hombres más odiados del mundo en medio de ellos, el profesor Eichmann se ha llevado a recordar los detalles de su infancia, a pesar de que sólo tenía cinco años en el momento de el secuestro de su padre y siete cuando Adolf Eichmann se convirtió en el primer y único hombre a la horca en Israel.

"Me acuerdo de él sosteniendo mi mano y me llevó a la parada de autobús. Recuerdo que me llevó a una tienda de dulces y comprarme un poco de chocolate. Y recuerdo sentado fuera en el paso cada pensamiento noche, cuando tendrá mi papá vuelva a casa?"

Pero el mes pasado, Ricardo Eichmann se le dijo que había conseguido sus secuencias de eventos mal, que nunca solía sentarse y esperar a que su padre fuera de su casa en Buenos Aires. Tal vez lo que había hecho que más tarde, en Alemania, cuando su padre había sido ahorcado y él todavía esperaba que él podría volver. El hombre que corrigió sus recuerdos de infancia fue Zvi Aharoni, el agente del servicio secreto israelí que pasó meses observando la familia Eichmann en Buenos Aires antes de secuestro de Adolf Eichmann, él disfrazando con uniforme de un auxiliar de vuelo y le volar a Israel.

Ricardo Eichmann se reunió secuestrador de su padre en una habitación en el Hilton Heathrow. "Fue un encuentro muy emotivo. La gente ha preguntado si siento ira hacia él. Yo no. Adolf Eichmann merecía ser llevado ante la justicia por lo que hizo. No estoy de acuerdo con la pena de muerte, pero puedo ver por qué lo hicieron en su momento. "

Él pronuncia el nombre de su padre, como si estuviera hablando de un extraño. "Adolf Eichmann," dice, "es una figura histórica para mí." Pero la figura histórica le dejó un legado inquietante: una infancia sin padre, una adolescencia llena de oscuridad y verdades a medias, y una etiqueta de tiempo de vida de "El hijo de Eichmann".

Vera Eichmann dejó a sus dos hijos mayores en Argentina y trajo Ricardo y su hermano mayor, de nuevo a Alemania para ser educados. El dinero era escaso - la viuda de un criminal de guerra nazi no tenía derecho a una pensión - por lo que la familia de Vera ayudó financieramente, pero emocionalmente Ricardo se quedó solo. "Sabía que mi padre había muerto, pero yo no sabía cómo había muerto. Mi madre guardaba todas las cortes del periódico acerca de él bajo el sofá. Me arrastrarse debajo de allí y echar un vistazo a ellos. Entendí pedazos, pero no la . cuadro entero Cuando le pregunté a mi madre, ella diría, 'a Lass das' - dejarlo era un tema tabú y se mantuvo así hasta que mi madre murió hace dos años. ".

Ricardo Eichmann no ha compartido su angustia con sus hermanos y se ha comunicado con sólo uno de ellos. "Si usted quiere saber lo que piensan de mí hablando de esto, es mejor que ir y pedir ellos", dice. Uno siente que se ha disociado de sus hermanos; más tarde, al ver una foto de su hermano mayor Horst como un joven que llevaba un uniforme de las SS, entiendo por qué.

Envidiaba a otros niños cuyos padres habían muerto en accidentes automovilísticos o murieron de la enfermedad. Al menos, dice, ellos sabían la verdad. "Cuando tenía 13 o 14 años, abrí una revista y vi una foto de - ¿cómo se llama en Inglés" Traza la forma de una soga alrededor de su cuello. "Ah, sí, la soga que colgó mi padre. Entonces me entiende."

Hay un silencio. Profesor Eichmann necesita un poco de aire fresco. Caminamos por una pendiente hacia la plaza. Durante el café, dice: "Una vez, en la escuela, el profesor de historia empezó a hablar de un examen que se había propuesto en el juicio de Eichmann Más tarde ella me llamó en Ella dijo que no había tenido intención de ofenderme Ella no se había dado cuenta... yo estaba en la clase. Recuerdo ir siempre de color rojo brillante cuando la gente menciona nazis y hombres de las SS ".

Me llama la atención la aparente falta de enojo de Ricardo Eichmann. No estaba enfadado con los secuestradores de su padre, que no estaba enfadado con los israelíes para colgarlo. ¿No era él incluso enfadado con su madre por no explicar las cosas con él?

"Mira", dice. "Estoy amargado por el hecho de que no tenía padre. Estoy furioso por los horrores del Holocausto. Y hubiera sido mejor si hubiera hablado conmigo. Yo quería desafiarla, pero vi su agitación interior. Me encantó y ella amaba a mi padre. ¿Qué se supone que debo hacer? "

Músculos faciales del profesor Eichmann comienzan a temblar. "Ahora sé que el dolor viene de no saber. Por eso, no tengo miedo de enfrentar la verdad. Siempre quise saber. Fui a ver a las órdenes de deportación, negro sobre blanco, que mi padre había firmado. Nunca quise que nadie diga que yo no creía lo que había hecho ".

Desde la herencia de Ricardo Eichmann ha convertido en conocimiento público, que ha recibido llamadas de los neonazis, esperando encontrar un oído comprensivo. "Hace unas semanas, recibí una llamada de Australia, de un hombre que dijo," Eichmann estaba bien. 'Me dijo que ciertamente no era ".

En el otro lado de la moneda son los sobrevivientes del Holocausto que creen que Ricardo Eichmann "lo tiene en su sangre", "eso" de ser un racismo transmitida genéticamente. Yo le digo que mi abuela, un refugiado judío alemán, está enojado y dolido que yo le estoy entrevistando. Por primera vez en tres horas la cara registra el dolor.

"Sé que hay personas que se sienten así de mí. ¿Qué puedo hacer yo? Tal vez es mi destino. Usted sabe cuando el artículo salió de mi reunión con Aharoni, que hicieron una encuesta en Israel. Por cada tres personas que se encontraban positiva hacia mí, había uno que pensé que debía ser un nazi. en su mayoría eran personas de edad que habían pasado por las atrocidades que sentí eso. me gustaría ir a Israel, pero no quiero ofender a nadie con mi presencia ".

Ricardo Eichmann ha dicho que no quiere una historia lacrimógena escrito sobre él: "Es una afrenta a los seis millones que murieron al tratar de despertar la simpatía por mí." Pero su historia de vida es mucho más un caso de los pecados del padre que se visita en el hijo. "Es como un cohete. Se dispara en el espacio, pero deja sus consecuencias detrás de él y se cobra su peaje."

Le pregunto acerca de sus relaciones personales. ¿Qué le dicen sus amigos y conocidos acerca de su padre? "Yo solía decir simplemente," Murió como consecuencia de la guerra. "Supongo que imaginaban lo muriendo en algún acto de heroísmo. Pero cuando conocí a mi esposa, ella ya sabía quién era yo. Ella era una estudiante de historia especializada en el Tercer Reich. Ella sabía casi más sobre Eichmann que yo. "

Las consecuencias para Ricardo Eichmann también afectó a su vida profesional. Quería ser piloto, pero interrumpió su entrenamiento cuando, durante un simulacro de un ataque con armas químicas, se pidió a los pilotos en formación para entrar en las "cámaras de sopa Eichmann. Ricardo Eichmann salió y comenzó sus estudios de arqueología.

Ha elegido una facultad que utiliza objetos desenterrados a tener sentido del pasado. "Tal vez si Eichmann había sido encarcelado de por vida que podríamos haber usado él para entender la mentalidad de los nazis más, de cómo y por qué se cometieron los horrores".

Pero Ricardo Eichmann no quiere vivir en el pasado. Ha trabajado duro consigo mismo. Él ha agonizado sobre el hecho de que su padre era un criminal nazi, y ha llevado adelante con su vida. "Yo había empujado a mi padre a un lado. Yo había tratado psicológicamente, pero entonces, los periodistas, vino y trajo de vuelta el fantasma de mi padre y ahora tengo que tratar con él de nuevo. Tal vez este es mi destino."

Pero incluso si los periodistas no habían llegado, incluso si los editores no estaban presionando para un libro que Ricardo Eichmann dice que no va a escribir, él habría tenido que explicar el pasado a sus dos hijos, de seis y ocho años de edad. Él les había enseñado acerca de los prejuicios con un libro acerca de Sarah, una niña judía, y Judith, una chica no judía, y les había enseñado acerca de los malos hombres en los uniformes marrones. Sintió que eran demasiado jóvenes para hacer frente a nada más que eso, pero hace dos semanas un periodista visitó su casa. El hijo mayor de Ricardo Eichmann, Gaspar, le preguntó por qué el hombre había llegado.

"Le dije: 'Él vino a preguntar acerca de nuestra familia durante la guerra.' Me dijo: '¿Qué pasa con ellos? Yo le iba a fob, pero tomé una respiración profunda y decía: "El vino a preguntar sobre el padre de papá." Le dije que era un mal hombre y él creía en el hombre con el pequeño bigote castaño. Me preguntó si lo castigaron y me dijo: "Sí, él fue a la cárcel por dos años. 'Luego preguntó: "¿Y entonces?" y yo le dije: 'Terminó especie de, en la horca, al igual que en sus cómics de Lucky Luke. "

Durante muchos años Ricardo Eichmann estaba en silencio sobre el pasado. Se había decidido que si los periodistas nunca quisieron averiguar sobre él, sólo tendrían que observarlo, seguirlo alrededor, a juzgar por sus acciones que la manzana había caído muy lejos del árbol. Pero a medida que las solicitudes de entrevistas comenzaron a rodar en, se encontró abriendo. "Tuve y no tengo nada que ocultar. Los periodistas son mis psicólogos. Pero sobre todo estoy haciendo esto para mis hijos. Si hablo de Eichmann, mi padre, tal vez no se les preguntó sobre Eichmann, su abuelo."