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martes, 12 de septiembre de 2017

Argentina colonial: Ceballos, el conquistador de Colonia (¿y de Rio Grande?)

Cuando Florianópolis pudo ser argentina

241 años del Virreinato del Río de la Plata fue creado en 1776 por orden del monarca español Carlos III. A pesar de ser una creación provisional, permaneció hasta 1810. Sumaba los territorios que hoy día son la Argentina, Bolivia, Uruguay, Paraguay, parte del sur de Brasil y el norte de Chile (que fue de Bolivia), con una capital ubicada en Ciudad de Buenos Aires. A los argentinos se les enseña que el virrey más interesante fue Juan José de Vértiz y Salcedo, el de las luminarias públicas (omitiéndose que él fue el represor de la sublevación de Túpac Amaru II, y duro castigador de los cabecillas de la rebelión de Oruro); el más cobarde fue Rafael de Sobremonte y Núñez, III Marqués de Sobremonte; y el último fue el almirante Baltasar Hidalgo de Cisneros y de la Torre. Sin embargo, el más importante fue el primero, Pedro Antonio de Cevallos Cortés y Calderón. Enrique Mussel, en la revista Criterio, destacó especialmente una acción militar de Cevallos: la derrota de la flota inglesa frente a la Colonia del Sacramento del 6 de enero de 1763, intento que empezó el 24 de diciembre de 1762. En verdad aquella fue la 1ra. invasión inglesa.


Isla de Santa Catarina, en el Atlántico brasilero.

Muy difícil de comprender el Virreynato del Río de la Plata sin considerar al militar español Pedro Antonio de Cevallos Cortés y Calderón.

Hasta entonces, el territorio era parte del Virreynato del Perú, y la Gobernación de Buenos Aires estaba a cargo de Juan José de Vértiz y Salcedo, desde 1770 hasta 1776 (y él mismo fue virrey entre 1778 y 1784, el único nacido en América que ejerció este cargo).

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Pero las disputas de estos territorios provocó que España decidiera crear un nuevo Virreynato que brindara la defensa militar imprescindible al comercio marítimo con base en Buenos Aires, a la que además desvinculaba de Lima a causa de las dificultades en las comunicaciones entre ambas ciudades, lo que provocaba demoras administrativas inadmisibles.

España sufría el embate de Inglaterra, que buscaba territorios de reemplazo ante la pérdida de sus colonias en América del Norte; y de Portugal, con apetencias territoriales desde Brasil.

En la agenda del rey Carlos III de España apareció el mencionado Cevallos, a quien le extendió una cédula real el 01/08/1776, cuando él iniciaba su viaje, creándole el Virreinato del Río de la Plata.

Cevallos arribó al frente de un ejército aguerrido, recuperó todos los territorios invadidos por Portugal, destruyó el fuerte de los lusos en Colonia del Sacramento y hasta conquistó la isla de Santa Catarina (donde se encuentra Florianópolis, tan apreciada por los argentinos).

El 27/10/1777, el monarca rescató a Cevallos para responsabilidades en España, y por cédula real nombró como sucesor a quien explícitamente Cevallos no quería: Juan José de Vértiz. En forma simultánea entró en vigencia el tratado preliminar de límites con Portugal, y los españoles dejaron Santa Catarina. Pero no vayamos tan rápido.

Ingleses

Pedro Antonio de Cevallos descendía de uno de los linajes más antiguos de Cantabria, a los 9 años quedó huérfano y de adolescente ingresó al Seminario de Nobles de Madrid, donde se enroló como oficial de ejército.

A los 18 años desembarcó en Nápoles con el infante Carlos (futuro rey Carlos III) para la conquista de Italia, en el marco de la Guerra de Sucesión polaca.


Retrato de Pedro Antonio de Cevallos Cortés y Calderón.

A los 26 años él preparó, uniformó y adiestró un regimiento del que fue nombrado coronel, y lo llevó a la Guerra de Sucesión Austríaca, la toma de Niza, de Montauban y del Olmo. No tenía 30 años y él ya era brigadier. Después ayudó a conquistar el Ducado de Parma para España.

En 1755, con 40 años fue su 1er. arribo al Río de la Plata. El rey Fernando VI lo designó gobernador de Buenos Aires para la demarcación de la nueva frontera con el Virreinato del Brasil establecida en el Tratado de Permuta que cambiaba Colonia del Sacramento (que pasaba a los españoles) por las 7 Misiones Orientales, al este del río Uruguay (para los portugueses).

En 1756, Cevallos llegó a Buenos Aires con la misión, además, de disciplinar a los aborígenes guaraníes porque no aceptaban el tratado. Sin embargo, en las Misiones él se enteró que a los indígenas se les obligaba a cambiar de ubicación sin darles nada a cambio. Se instaló en la zona y devino en protector de los jesuitas que estaban en la zona a cargo de los indios. Además, exigió a los portugueses la entrega inmediata de Colonia, pero éstos se negaron. Entonces, Cevallos se negó a reprimir a los jesuitas enfrentados a los portugueses y se preparó para la guerra. Pero faltaba un poco para esa instancia dramática con la que, sin embargo, él estaba habituado.

El mayor problema para Cevallos fue que en Misiones contrajo el paludismo, que lo maltrataría el resto de su vida.

Wikipedia afirma que Cevallos intervino en numeros conflictos locales: en Corrientes, en Chaco, en Santa Fe. Y en Buenos Aires reorganizó la administración, las milicias, el comercio y el puerto. Organizó la limpieza de las calles, ordenó construir drenajes, construyó veredas y organizó los primeros mataderos municipales.

El rey Fernando VI murió y, apenas se enteró, Cevallos ya sabía lo que debía hacer porque conocía al sucesor, Carlos III: si Fernando VI había sido un frecuente aliado de Portugal, el nuevo monarca rivalizaría activamente.

Cevallos sabía que Carlos III se oponía al Tratado de Permuta, firmado en Madrid el 13/01/1750 a instancias del ministro José de Carvajal y Lancaster, y de la reina Bárbara de Braganza, hermana del Rey de Portugal, sin consultar ni al Consejo de Indias ni a otros ministros de la Corona española. Era cuestión de tiempo declararlo nulo.

Efectivamente: en 1761 se firmó el Tratado de El Pardo y, en consecuencia de ese texto, Cevallos le exigió al virrey del Brasil la entrega de Colonia del Sacramento y de la isla Martín García.

En 1762 comenzó la Guerra de los 7 Años, Carlos III invadió Portugal, Cevallos inició la marcha sobre Colonia al frente de su ejército de 1.000 indígenas misioneros a quienes había entrenado. Ya había iniciado algunas obras de infraestructura imprescindibles para el conflicto.

En esa circunstancia ocurrió la 1ra. invasión inglesa al Río de la Plata, que la historia no rescata como tal. Una ignorancia imperdonable. La verdad histórica es que la de 1806 fue la 2da. Invasión y la de 1807 fue la 3ra. Invasión.

El relato de Enrique Mussel en la revista Criterio:

"(...) el 1º de octubre empezaron las operaciones con ayuda de dos mil indios de las misiones y el 29 consiguió abrir brechas en la muralla y se intentó el asalto. Ante esa perspectiva, los portugueses capitularon y el 2 de noviembre entregaron la plaza. Cevallos tuvo a bien conceder al gobernador portugués Silva Fonseca los honores de una heroica defensa, pero la Corte de Lisboa no lo considero así y lo condenó por no haber resistido más tiempo y lo mantuvo preso hasta su muerte.

Cuando una escuadra anglo-portuguesa al mando del Capitán John Mac Namara se presentó el 24 de diciembre de 1762 ante la Colonia para protegerla de posibles ataques y desde esa base intentar la conquista de Buenos Aires, la ciudad y puerto ya estaba tomada por el Gobernador Cevallos. En la escuadra inglesa también venía el ex agente del asiento de negros de Buenos Aires, John Reed, que serviría como consejero y práctico en el ataque previsto contra la Capital.

El 6 de enero de 1763 Cevallos consiguió derrotar a la escuadra invasora. Fueron cuatro horas de vivo fuego entre las naves que se aproximaron al puerto, la “Lord Clive” y la “Ambuscade”, y los defensores de la plaza. Los disparos incendiaron la nave almirante “Lord Clive”: murieron allí más de 300 hombres, entre ellos Mac Namara y John Reed. Cayeron 82 prisioneros que fueron luego internados en Córdoba, La Rioja y otras ciudades del norte y allí se afincaron, dando origen a conocidas familias argentinas. La “Ambuscade” tuvo 80 muertos y 80 heridos y se alejó a reparar las averías apoyada por las otras naves de la escuadra (una fragata, dos navíos y seis bajeles). De los nuestros murieron sólo cuatro hombres.

Lamentablemente la escuadrilla que hubo armado Cevallos, compuesta de la fragata “Victoria”, un navío de registro, tres avisos del consulado de Cádiz y algunos lanchones, al mando del Teniente de Navío Carlos José Sarria, si bien minúscula, tuvo un comportamiento deplorable pues no quiso actuar en el primer momento y no estuvo luego para rematar la victoria destruyendo la “Ambuscade” y demás naves de apoyo. Así terminó la primera invasión inglesa al Río de la Plata. (...)".


Retrato de la antigua Colonia del Sacramento.

El regreso

Cevallos no sólo capturó Colonia sino que luego avanzó sobre Río Grande.

Sin embargo, el Tratado de París le obligó a devolver Colonia a los portugueses aunque se encargó de destruir las murallas del fuerte y llevarse los cañones.

De regreso en Buenos Aires, aseguró la frontera bonaerense que a menudo castigaban los malones de aborígenes. Entonces llegó su reemplazo: Francisco de Paula Bucarelli.

Cevallos regresó a España, tuvo que dar cuenta de sus actos (juicio de residencia), no tuvo dificultades y fue designado comandante militar de Castilla la Nueva, pudiendo así reasumir el control de los campos de su familia. Luego fue enviado en una misión diplomática a Francia; más tarde a Parma, con la misión de brindar seguridad al traslado de la princesa María Luisa, quien debía casarse con el príncipe Carlos, futuro Carlos IV.

Cevallos fue designado gobernador de Madrid.

Pero en el Río de la Plata todo andaba mal. Francisco de Paula Bucarelli había sido un fracaso. Los portugueses habían recuperado Río Grande, y los fuertes de Santa Teresa, Santa Tecla y San Martín. Carlos III le pidió a Cevallos que le presentara un plan contra Portugal.

El militar preparó la invasión del país vecino pero Carlos III no se atrevió. Sí le pidió que ejecutara el capítulo de operaciones contra Brasil que incluía aquel plan de guerra.

Lo único que reclamaba Cevallos era que las tropas no fuesen comandadas por Juan José de Vértiz. Entonces Carlos III le pidió a Cevallos que volviera al Río de la Plata.

Por la confianza que Carlos III tenía en Cevallos, antes de comenzar la campaña militar, al frente de 9.386 soldados, le notificó que era virrey del flamante Virreynato del Río de la Plata, aunque era una categoría provisoria, limitada a la misión militar de Cevallos, a quien así se le brindaba una cobertura institucional acorde a su importancia.

Cevallos estaría a cargo de las gobernaciones de Buenos Aires, el Tucumán, el Paraguay, la Real Audiencia de Charcas y el Corregimiento de Cuyo, todos dependientes hasta entonces del Virreynato del Perú.​

Algo más: Cevallos no debía revelar que era virrey hasta que la flota, de 6 buques de guerra y 117 buques de acompañamiento, estuviera en alta mar.

La comunicación a Cevallos se hizo el 01/08/1775 y la flota zarpó el 12/10/1776. El 23/02/1777, Cevallos ocupó completamente la isla Santa Catarina. O sea que Florianópolis quedaba en el territorio del Virreynato del Río de la Plata.

La flota llegó a Montevideo y luego marchó a Colonia, donde los portugueses se rindieron en forma incondicional.

Cevallos se unió a Vértiz, quien también era militar, y marcharon sobre Río Grande. Pero en el interín, el rey Carlos III firmó el Tratado de San Ildefonso, por el cual Portugal cedía definitivamente a España la ciudad de Colonia y las Misiones Orientales, a cambio de que España le garantizara a Portugal el control de Río Grande y Santa Catarina. Así fue como se le devolvió Florianópolis a los lusos.

Cevallos dejó 930 hombres en Buenos Aires por las dudas, y dio por concluida la expedición militar. El 15/10/1777 estrenó en la ciudad portuaria su cargo de Virrey y Capitán General.

Cevallos organizó las gobernaciones, impuso la Ley de Libre Comercio de 1778, que garantizó un incremento de la recaudación fiscal, simultánea a una caída del contrabando por ausencia de los portugueses.

Otra vez Wikipedia:
"(...) La disposición para la libre internación de productos motivó un aumento en la producción de carretas. Estimuló la agricultura y reguló el horario de las labores, la alimentación diaria de los peones y el nivel de salario de los mismos. También se establecieron penas para los ebrios y los jugadores.​ Para aumentar las fuerzas de trabajo disponibles favoreció el comercio de esclavos negros, ya sea directo o en virtud del Tratado de Asiento. (...)".

En junio de 1778, recibió a Juan José de Vértiz, flamante 2do. Virrey del Río de la Plata, y desde Montevideo regresó a España. Tenía 63 años pero su salud estaba deteriorada. Murió antes de terminar aquel año.

Él falleció el 26/12/1778 en el Convento de los Capuchinos de Córdoba (España), donde se hallaba hospedado de camino hacia la Corte de Madrid.

domingo, 6 de agosto de 2017

SGM: Documental sobre submarinista italiano filmado en Buenos Aires

Filman en Buenos Aires “Volviendo a casa”, Un documental sobre una tripulación de un submarino italiano en la Segunda Guerra Mundial
El Snorkel




Se trata del submarino italiano Macallè, hundido el 15 de junio de 1940 en aguas del Mar Rojo, luego de que sus 45 tripulantes inhalaran un gas proveniente del sistema de refrigeración de la nave. Solo uno perdió la vida y fue enterrado por sus compañeros

Entre el 10 y el 24 de julio, el director y productor de cine argentino Ricardo Preve filmará en Buenos Aires “Volviendo  a casa” (”Tornando a casa”), documental acerca del marinero italiano Carlo Acefalo, muerto en Sudán durante la Segunda Guerra Mundial, y cuyos restos podrían repatriarse a su Italia natal a fines de este año.

Preve (National Geographic TV, Discovery Channel, Al Jazeera English, RAI) se encuentra desde hace tiempo fascinado  por esta historia, que en 2014 lo llevó a realizar una expedición en el Mar Rojo. Usando dibujos, mapas, y sobre todo los testimonios orales de los 44 sobrevivientes del Macallè que se encuentran en los archivos históricos de la Marina Militare en Roma, Italia, Preve descubrió, a unos 60 metros de profundidad, algunos de los restos del Macallè y, sobre un islote cercano, una tumba que se considera pertenece a la de Carlo Acefalo, el marinero muerto a causa del envenenamiento por un gas empleado en el sistema de refrigeración a bordo.


En Barra Musa Khebir. Preve frente a la tumba descubierta durante una expedición. Foto de Arne Van Luvenhaege

El Macallè había  zarpado de la base de Massaua, en Eritrea, el 10 de Junio 1940, y estaba previsto que se enfrentara a barcos británicos en la Campaña de África Occidental. Sin embargo, condiciones meteorológicas adversas le impidieron llevar adelante su misión. En su regreso,  el sumergible sufrió una fuga de gas y la tripulación tuvo graves síntomas de envenenamiento. Poco después, la nave se estrelló contra un arrecife de coral en la isla de Barra Musa Khebir. Los 45 integrantes lograron descender al pequeño islote, pero a pesar  de los esfuerzos por desencallar el submarino, el Macallè  se hundió horas después. La tripulación fue rescatada por otro submarino italiano el 22 de junio, mientras que Carlo Acefalo murió en la isla el 19 de junio.

El documental -que cuenta con el apoyo de la Film Commission Torino Piemonte, y con el patrocinio de la Fondazione  Ansaldo y de numerosas organizaciones culturales y sociales italianas- comenzó a rodarse el año pasado en Castiglione Falletto, pueblo de esa región de Italia, donde vivió Acefalo.


El marinero Carlo Acefalo

En julio, el equipo realizará en Buenos Aires las recreaciones históricas con actores que representarán al equipo  del Macallè en  distintos momentos de la historia, incluida la reconstrucción en estudio -en escala 1 a 1- del submarino.

Finalmente, en octubre se registrarán las tomas durante una nueva expedición a Barra Musa Khebir, donde se intentará determinar si la tumba  hallada pertenece a la del militar italiano. El trabajo estará a cargo del antropólogo italiano Matteo Borrini, experto en identificación de restos de la Segunda Guerra Mundial y Profesor de la John Moore University en Liverpool, Reino Unido, mientras que  varios técnicos argentinos viajarán a Sudán para la filmación.

Para fin de año, Preve espera repatriar los restos de Acefalo a su Italia natal, para lo cual cuenta con la colaboración  del Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia y del Gobierno de la República de Sudán.

Ricardo Preve se desempeña como director y productor cinematográfico desde hace más de 15 años. Ha dirigido los  documentales Chagas, un mal escondido  (2005), Los fantasmas de Machu Picchu (2011) y
Los huesos de Catherine  (2015). Fue coproductor de Mondovino (2004) y Niños momia sacrificados en Salta  (2010).

Algunos datos curiosos:

Bajo la dirección de fotografía de la italiana Giulia Scintu y la dirección de arte de la argentina Graciela Fraguglia, serán reconstruidas en escala 1 a 1 partes del Macallè (la torreta, la sala de lanzamiento de torpedos, la sala de comandos y el radiotelégrafo, entre otras), usando como guía los planos originales de construcción, como así también fotos donadas por descendientes de la tripulación. Se ha llegado a descubrir, y serán recreadas exactamente, las botellas de agua mineral y las latas de galletas que había a bordo, con sus marcas originales.

Preve decidió recrear las playas de Sudán en la localidad bonaerense de Claromecó. “Será un desafío dirigir actores en el frío del invierno en una playa de la costa Atlántica y ambientar los hechos al verano del Mar Rojo en África, donde la tripulación del submarino tuvo que soportar temperaturas de hasta 50 grados”, comentó el director.
Se espera que los restos de Carlo Acefalo sean sepultados en el pequeño pueblo de Castiglione Falletto, junto a la tumba de su madre, quien antes de morir dejó un lugar para tal fin.

jueves, 11 de mayo de 2017

Argentina: Cómo vivían las tribus hacia el Siglo 13

Los porteños originales: vivían a orillas del Riachuelo en el siglo XIII
Investigadores argentinos y vascos determinaron que se trata de una aldea indígena del siglo XIII; los restos analizados fueron encontrados en el parque Ribera Sur y detrás del autódromo Gálvez
Laura Rocha | LA NACION


Camino, Loponte y Schávelzon analizan los restos indígenas


Los primeros porteños eran cazadores y recolectores, creaban sus propias armas y elaboraban vasijas de cerámica en las que cocinaban. Vivían en chozas rodeados por una fauna que hoy no se encuentra en la zona: ñandúes, venados de las pampas y guanacos. Son hombres que vivieron en el Holoceno tardío, en el siglo XIII, unos 300 años antes de que los españoles llegaran a estas costas. Éstas son algunas de las conclusiones a las que llegó un grupo de expertos de la Universidad del País Vasco (UPV), de la Universidad del Museo Social y de la UBA, que encontró los restos hace un año, detrás del Autódromo de Buenos Aires y en el parque Ribera Sur.


Los investigadores excavaron en ese lugar en busca de restos de la primera expedición española, la de Pedro de Mendoza, y hallaron a los primeros habitantes.

Lo consiguieron gracias al aporte y al análisis que se hizo en Europa con una técnica que se denomina termoluminiscencia (ver aparte). "Hablamos de un sitio que tiene unos 700 años de antigüedad y muestra un paisaje similar al que describen los primeros castellanos que llegaron a estas costas", explica Daniel Loponte, arqueólogo del Conicet encargado de recopilar e interpretar la información de los hallazgos.

"Son grupos móviles que desarrollaron unas estructuras habitacionales con postes bastante gruesos", agrega el experto, que cuenta que el sitio de exploración era la parte alta de un bañado del Riachuelo antes de ser rectificado.

Daniel Schávelzon es el director del Centro de Arqueología Urbana (CAU) y a partir un trabajo de otro arqueólogo urbano, Ulises Camino, propuso buscar entre los lugares que exploró Carlos Rusconi a principios del siglo XX.

"Rusconi anunció un descubrimiento, en 1926, de dos paraderos indígenas que denominó A y B, sobre las barrancas del río Matanza, en Villa Riachuelo, en la Capital. Nos indicó el lugar, pero no pudo avanzar más. Lo que pudimos hacer ahora es excavar en, tal vez, uno de los últimos lugares con estas características de la ciudad", indica Schávelzon.

"Tenemos que imaginarnos que la entrada del Riachuelo era un delta, era un conjunto de islas con sauces; hay crónicas y fotos hasta de 1900 en las que describen paradores y paseos en bote", agrega el experto.

Miedo a los "tigres"

El diario de Ulrico Schmidl, un expedicionario famoso por haber descripto la zona del Río de la Plata en el siglo XVI, es lo más cercano al hábitat y a las costumbres que este descubrimiento permite mostrar.

"El español hablaba del miedo que les tenía a los tigres y menciona un grupo al que denomina querandíes, pero no dice dónde los encuentra, si cerca o lejos de la costa", relata Loponte.

Los investigadores explican que el avance español que diezmó las poblaciones se produjo al borde del Río de la Plata. Ésta es una población de la llanura, de lo que se denomina pampa ondulada.

"Eran grupos que iban y volvían, entonces tal vez armaban una estructura de vivienda que luego era usada en otra temporada. Por ejemplo, los morteros para moler la comida o las parrillas en las que secaban las carnes las enterraban en lugares determinados para volver a ser utilizados", dice Loponte.


Las excavaciones se hicieron a principios de 2016.

La ubicación temporal del asentamiento también permite analizar que el clima no era muy diferente al de la actualidad. "El Holoceno tardío se ubica entre 3500 y 500 años atrás. Eso significa que estos pobladores no pueden haber vivido antes de esa fecha", sostiene Camino.

Si bien el desarrollo y el modo de vida son una hipótesis, este asentamiento permitió detectar el contacto con otros grupos.

"Por primera vez en la zona existe la hipótesis de que fabricaban sus propias armas", sostiene Camino. El equipo llega a esa conclusión tras el hallazgo de puntas de flechas en distintas etapas de confección.

Armas

Loponte indica: "En la zona del Delta se han encontrado restos, pero siempre prefabricados. Aquí vemos distintos grados de avance en la confección de esas puntas de lanza". La hipótesis indica que esas piedras provenían de la zona de Tandil y que los grupos tenían contacto con otros, de Entre Ríos y de Uruguay. "Se trata de pueblos interconectados que intercambiaban bienes y materiales", aporta Camino.

El hallazgo arqueológico más antiguo en el área metropolitana hasta ahora era del siglo XVII, en San Telmo. Y una de los grandes desafíos era conseguir vestigios de la primera fundación de Buenos Aires, en 1536.

"El asentamiento fue destruido por los españoles en 1541 para dirigirse mucho más al Norte, a Asunción, por órdenes llegadas de Madrid", indica el informe preparado para explicar la excavación que llevan adelante en la zona sur de la ciudad la Universidad del País Vasco (UPV), la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA) y la UBA.

Parque Lezama

"En 1989 se hicieron excavaciones en el parque Lezama, sitio que durante mucho tiempo se consideró -sin prueba alguna, por cierto- el verdadero lugar de esa primera población, pero nada se encontró para demostrarlo. En 2005 se llevó adelante un relevamiento de arqueología de superficie de plazas y parques, incluyendo áreas abiertas sobre la vieja barranca del río, en el sur de la ciudad, hasta Parque Patricios, sin material de esa cronología (siglo XVII)", detalla el informe.

En 2012, en la plaza San Martín se hizo un nuevo trabajo, luego de que, en 1999, se registró un hallazgo casual de material. Allí aparecieron objetos de la vida cotidiana, como la cabeza de una muñeca de porcelana peinada con rodete, posiblemente de origen inglés o francés. O una ficha de dominó hecha en hueso, que dataría del siglo XIX. También hay fragmentos de vajilla y trozos de un porrón de cerveza marca Glasgow-Kennedy, que se fabricó entre los siglos XIX y XX. Pero, como se dijo, nada que datara del siglo XVI.

Este nuevo descubrimiento obliga a reescribir la historia de estas pampas. Los paisajes descriptos, ya en el siglo XIX, hablan del caballo y de la vaca. "Claramente son los animales y las prácticas introducidas. Charles Darwin, en 1833, sostiene en sus observaciones que es impresionante cómo ha cambiado el paisaje. No se mencionan los guanacos", apunta Loponte, y destaca que este tipo de mamífero era común encontrarlo mucho más en el sur de nuestro país.

sábado, 3 de diciembre de 2016

EA: Los Patricios y su Pueblo

Los Patricios y su pueblo



Compañía D Suipacha - RI 1 Patricios - Año 1972

Año 1971. Se aproxima la celebración de la fecha patria del 25 de Mayo tan cara para nuestro Regimiento, partícipe fundamental en los acontecimientos vividos en 1810. En la Unidad, se intensificaban los preparativos para intervenir en la ceremonia principal a desarrollarse, como todos los años, en la Plaza de Mayo.

Se recibe la Orden de Operaciones para la formación correspondiente en la que se dispone que, por primera vez en tal celebración, el Regimiento forme con sus efectivos al completo, con uniforme histórico, y que su Jefe se desempeñe como Jefe de Tropas de los efectivos participantes. Hasta esta oportunidad solamente formaban, en representación de la unidad, efectivos equivalentes a una subunidad,

En la fecha que nos ocupa, el país enfrentaba la acción destacada por diversos grupos subversivos que procuraban sembrar el terror en la población mediante la ejecución de acciones terroristas de todo tipo. Entre otros, se había producido el secuestro y asesinato del general Aramburu, la toma de la localidad de La Calera y Garín, el ataque al vivac del Regimiento de Patricios en Campo de Mayo durante el cual se robó armamento, y múltiples atentados y asesinatos.

Como consecuencia de la situación que se vivía, regían medidas de seguridad rigurosas y, entre otras, la reducción al mínimo indispensable del desplazamiento de efectivos militares. Se trataba de no exponerlos al accionar de la delincuencia subversiva.

Por lo señalado, la Orden de Operaciones establecía que una vez finalizada la ceremonia central, el Regimiento debía desconcentrarse por la Avenida de Mayo donde debía abordar camiones que lo trasladarían al cuartel.

Este desplazamiento, de pocas cuadras, debía realizarse bajo la “protección” de patrulleros policiales.

La orden oponía: a la satisfacción de formar, un 25 de Mayo, con los efectivos completos del Regimiento, la brevedad de esa marcha de desconcentración, bajo protección policial y dando la sensación de que fuera impuesta por el terror y al ritmo impuesto por la subversión.

Como es lógico esta situación no satisfacía el interés del Regimiento y por lo tanto se analizó la orden impuesta y se consideró la posibilidad de que los Patricios se reintegraran a su cuartel a pie a lo largo de la Avda. Santa Fe, con su bandera y banda al frente y con sus efectivos cantando nuestras más tradicionales marchas. Ese sería nuestro homenaje a la fecha patria y a la población de Buenos Aires. Por supuesto, esta resolución no debía trascender los límites del cuartel pues la misma no respondía a la orden recibida de la Superioridad.

La resolución adoptada generó en los cuadros del Regimiento una sensación de orgullo y de impaciencia por ser protagonistas de una marcha de la Unidad, a través de su ciudad y de una extensión sólo comparable a los brillantes desfiles del 8 de julio a los largo de la Avda. del Libertador, sobre todo, porque les daba la oportunidad de mostrar a la ciudadanía de Buenos Aires algo del espíritu que albergaba en los pechos patricios, dignos herederos de sus antecesores.

Llega el esperado 25 de mayo y, finalizadas las ceremonias, el Regimiento inicia su marcha por la Avenida de Mayo. Al llegar a la Avda. 9 de Julio los vehículos policiales “de protección” se retiran y Patricios continúa a partir de allí, sin ningún tipo de seguridad, su desplazamiento hacia los cuarteles de Palermo.

Un problema no contemplado, al planificar esta marcha de desconcentración, fue el hecho de que la misma, a lo largo de la Avda. Santa Fe, se iba a realizar de contramano y enfrentando, por consiguiente, el tránsito vehicular.

Pero, oh sorpresa, este inconveniente fue solucionado por cuanto, adelantándose a nuestra marcha, grupos de civiles, espontáneamente, iban despejando la marcha del Regimiento. Centenares de personas escoltaban al Regimiento en su andar. Muchos, entonando algunas de las marchas que se ejecutaban. Una verdadera lluvia de flores y papelitos, arrojados desde los balcones circundantes, daban un marco muy especial a nuestro avance.

Los acordes de la banda resonaban y se multiplicaban en múltiples ecos a lo largo de la calles. Las voces viriles de los Patricios transmitían un mensaje de argentinidad y patriotismo al entonar con fuerte acento las estrofas de las distintas marchas que acompañaban su serena y altiva marcha.

El marco que nos rodeaba hizo que, en más de una oportunidad, la emoción hiciera presa de nuestros corazones y la misma se materializa en algunas lágrimas que intentaron asomar en los ojos de muchos “recios patricios”.

Esta marcha, acompañada y “cuidada” por ciudadanos comunes, nos trajo a la memoria otra circunstancia en que el Regimiento de Patricios estuvo codo a codo con el pueblo de Buenos Aires: en los heroicos combates por la defensa y reconquista de la ciudad durante la agresión inglesa.

Esta conjunción cívico militar, fue un ejemplo de que Patricios y Buenos Aires, Ejército y Pueblo siempre han estado unidos e integrados cuando tras objetivo común se sienten hermanados en defensa de nuestra querida celeste y blanca.

Por el Coronel (R) Alberto Horacio Calloni

Nota: Lo mismo se repitió al conmemorarse al año siguiente otro aniversario del 25 de Mayo. Esta vez el desplazamiento del Regimiento se realizó por: Avda. de Mayo, Florida y Avda. Santa Fe, hasta los Cuarteles de Palermo. Yo participé del mismo con mi Compañía D “Suipacha”. Oscar A. Turone

Fuente

Calloni, Coronel (R) Alberto Horacio (Ex 2do Jefe del RI 1 “Patricios”) – Anecdotario.
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Portal www.revisionistas.com.ar

Revisionistas

sábado, 19 de noviembre de 2016

Historia argentina: El Tercio de Gallegos en la Defensa de Buenos Aires

El Heroico Tercio de Gallegos en la Defensa de Buenos Aires, 1807 



Producida la primer invasión inglesa, el ingeniero Pedro Cerviño, científico y militar de renombre, director de la Escuela de Náutica creada en 1799 por el secretario del Real Consulado de Buenos Aires, Dr. Manuel Belgrano, convocó no solo al alumnado y al personal docente a su cargo sino también a toda la población gallega de la ciudad, para empuñar las armas y enfrentar al invasor que desde las playas de Quilmes, avanzaba sin oposición sobre la capital del Virreinato.
La ciudad fue tomada casi sin resistencia y los ingleses, establecidos en el viejo fuerte, ubicado donde hoy se alza la Casa de Gobierno, iniciaron un gobierno tendiente a conquistar las simpatías de la población, estableciendo el libre comercio y la libertad de culto y dejando al español como lengua oficial.

La organización de milicias

En vista del revés, Sobre Monte se retiró hacia Córdoba llevándose consigo los caudales reales con los que pensaba organizar la reconquista. Pero en Luján, acorralado por el enemigo, no tuvo más remedio que abandonar el tesoro y escapar.Son de público conocimiento los sucesos acaecidos a partir de ese momento. Pueyrredón, que había organizado una milicia de gauchos y campesinos, fue derrotado en Perdriel y Liniers, que había cruzado a la Banda Oriental, desembarcó en el Tigre para iniciar la Reconquista, gesta que finalizó tras arduos combates, con la rendición del general Beresford el 12 de agosto de 1806.

El 12 de septiembre de ese mismo año Liniers ordenó la formación de milicias populares, organización que se llevó a cabo con notable criterio desde el punto de vista militar, constituyéndose cinco regimientos de origen rioplatense y otros cinco peninsulares. Fueron los primeros el de Patricios, conformado por efectivos nacidos en Buenos Aires, el Tercio de Arribeños, con gente proveniente de las provincias del norte (Córdoba, Tucumán, Salta, Catamarca y el Alto Perú), el de Pardos y Morenos, en torno al cual se agruparon mestizos, el de los Naturales, compuesto por indios pampas y el de Castas, formado por esclavos. Una sexta agrupación, la Compañía de Cazadores, conformada por soldados correntinos y entrerrianos, pasaría a reforzar el Tercio de Vizcaínos.


Se organiza el Tercio
Los cuerpos peninsulares fueron el Tercio de Montañeses o Cántabros de la Amistad, integrado por soldados de origen asturiano y castellano (de la provincia de Santander), el de Miñones Catalanes, el de Andaluces y Castellanos, el de Vizcaínos y el célebre Tercio de Voluntarios Urbanos de Galicia, también llamado Batallón de Voluntarios de Galicia o, simplemente, Batallón de Galicia. Fue el segundo en importancia después del de Patricios y estuvo formado por 600 efectivos, de los que 567 eran oriundos de España y el resto, entre quienes figuraban Bernardino Rivadavia y Lucio Norberto Mansilla, sus descendientes.El regimiento fue organizado el 17 de septiembre del mismo año y casi todos sus integrantes provenían de la Congregación del Apóstol Santiago, fundada en Buenos Aires en 1787. Fueron sus comandantes el ingeniero Cerviño, su segundo Juan Fernández de Castro y Juan Carlos O’Donnell y Figueroa, subdirector de la Escuela de Náutica.

La Segunda Invasión Inglesa
Derrotados en Buenos Aires, los británicos se retiraron pese a que nunca se abandonaron el Río de la Plata. Agazapados en la Banda Oriental, después de tomar Montevideo en el mes de octubre, aguardaban el momento oportuno para recuperar la capital.La flota invasora, reforzada con efectivos y armamentos provenientes de Ciudad del Cabo y las mismas Islas Británicas, zarpó hacia Buenos Aires el 28 de junio de 1807 arribando ese mismo día a la Ensenada de Barragán, para desembarcar 12.000 efectivos fuertemente armados, al mando del general John Whitelocke.

La marcha hacia la capital virreinal fue lenta y dificultosa, entorpecida por los innumerables arroyos y bañados que atravesaban los 60 kilómetros de recorrido hasta el epicentro de la ciudad. Liniers aguardaba en el Puente de Gálvez, al frente de una respetable fuerza de 8000 combatientes. Sin embargo, su estrategia había sido apresurada ya que al adelantar las líneas hasta el Riachuelo, dejaba desguarnecida a la población, medida a la que Cerviño se había opuesto oportunamente por considerarla desacertada. El sabio y militar gallego, oriundo de Pontevedra, estaba en lo cierto ya que los invasores cruzaron por el Paso de Burgos, en dirección a la quinta de White, forzando a Liniers a retroceder desorganizadamente hasta los corrales de Miserere con el objeto de detener su avance.El 2 de julio ambos ejércitos se trabaron en combate, resultando derrotadas las fuerzas porteñas.


Bautismo de fuego
Criollos y españoles se replegaron hacia el centro de la ciudad, perseguidos por las veteranas y experimentadas tropas británicos a través de sus estrechas calles. El Tercio de Gallegos retrocedió ordenadamente hasta la Plaza Mayor mientras que el ejército de Liniers, aguardaba el desarrollo de los acontecimientos en la Chacarita de los Colegiales, suponiendo perdida a la capital.Gallegos y Patricios al mando del alcalde de Primer Voto, don Martín de Alzaga y con la ayuda de vecinos y milicianos, cavaron trincheras, levantaron cantones y colocaron los cañones en posición de repeler el ataque. Los gallegos, al son de las gaitas arrebatadas al Regimiento 71 de “Higlanders” escocés y encolumnados tras sus gloriosas banderas del Reino de Galicia y la Cruz de Santiago, marcharon hacia la Plaza de Toros, en el extremo norte de la ciudad (hoy Plaza San Martín), para defender la posición, amenazaba en esos momentos por el enemigo. El ataque era inminente porque en ese lugar se encontraba el arsenal al que los invasores pensaban ocupar para bombardear desde allí la población.



Al mando del capitán Jacobo Adrián Varela (1758-1818), oriundo de La Coruña, los gallegos tomaron posiciones y entraron en combate, batiéndose con la bravura propia de su raza, esa misma raza que junto a asturianos y castellanos, había frenado a los infieles en las tierras de Covadonga y que en el siglo XVI había abierto las rutas del Pacífico para el gigantesco imperio español, navegando aguas inexploradas que nadie antes había incursionado.
En el fragor del enfrentamiento, comenzaron a agotarse las municiones mientras los británicos cargaban una y otra vez con el objeto de desgastar a los defensores. Se ordenó entonces a pardos y morenos ir en busca de municiones hasta los depósitos cercanos pero regresaron con las manos vacías para informar que las puertas se hallaban fuertemente trabadas.

La situación era desesperante y superado por la situación, el capitán de marina Juan Gutiérrez de la Concha no tomó las medidas pertinentes. Por esa razón, al grito de “¡Santiago y cierra España!” y “¡Muertos antes que esclavos!”, los gallegos, siempre al mando de Varela, cargaron a bayoneta calada abriendo una brecha en las filas enemigas. Las fuerzas hispanas lograron escabullirse evitando caer prisioneras, no sin antes inutilizar dos cañones apostados sobre las barrancas que apuntaban hacia el río.Fue allí donde cayó el teniente de navío Cándido de Lasala.


El asalto a Santo Domingo
Durante toda la jornada combatió el batallón gallego con coraje y valor, haciendo honor a la sangre celta, romana y sueva que fluía en las venas de sus integrantes. Sin embargo, todavía faltaba uno de los capítulos más heroicos de la jornada: la toma del convento dominico, donde los británicos, al mando del general Robert Crawford, se habían hecho fuertes.

Se designó a la 7ª Compañía del Tercio de Gallegos, la misma que había combatido en diversos puntos de la ciudad para avanzar sobre el convento.

Al mando del capitán Bernardo Pampillo partieron los hombres del Tercio arremetiendo con tanta ferocidad, que fue ante el bravo oficial gallego que depuso sus armas el comandante inglés, entregando la posición con sus banderas y municiones. Para entonces, también el capitán Varela se había hecho presente, tomando por asalto desde atrás, a toda una columna británica, resultando herido cuando inspeccionaba un cañón enemigo, a poco de producida la rendición.

Estos hechos han sido prácticamente ignorados por los historiadores argentinos quienes pasaron por alto el desempeño ejemplar del Tercio. El Padre Cayetano Bruno, por ejemplo, refiere con detalle la toma de Santo Domingo pero omite toda referencia al batallón mientras Vicente Fidel López, Roberto Levillier y otros autores, apenas se refieren a él.

Por segunda vez y ante una fuerza mucho más numerosa, la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Buenos Aires había derrotado al ejército británico salvando el honor de la Madre Patria y de la hispanidad en general.

Reconocimiento real
El 13 de enero de 1809 la Junta Suprema de Sevilla dispuso en nombre del rey premiar a los oficiales de los distintos cuerpos milicianos de Buenos Aires reconociendo los grados militares que se les había otorgado: 

Cita:
CUERPO DE GALLEGOS.
Grado de Teniente Coronel.—A los Comandantes don Pedro Antonio Cerviño y don José Fernandez de Castro.
De Capitán.—A los Capitanes don Jacobo Varela, don Tomás Pereira, don Juan Sanchez Boado, don Ramon Lopez, don Juan Blades, don Ramon Jimenez, don Bernardo Pampillo, don Lorenzo Santabaya.
De Teniente.—A los Tenientes don Andrés Domínguez, don Luis Ranal, don Manuel Gil, don José María Lorenzo, don José Quintana, don Ramon Doldan, don Bernardino Rivadavia, don Antonio Rivera y Ramos, don Pedro Trueba, don Antonio Paroli Taboada, y al Ayudante don Juan Cid de Puga.
De Subteniente.—A los Subtenientes don José Díaz Hedrosa, don Francisco García Ponte, don Pedro Boliño, y á los de bandera don José Puga y don Cayetano Ellias.

Prolegómenos de la Revolución de Mayo 
Finalizadas las jornadas de la Defensa, el Tercio de Gallegos siguió integrando la guarnición de Buenos Aires hasta 1809 cuando, a causa de la invasión napoleónica a España, la política mundial experimentó cambios notables que llevaron a la desintegración de su imperio y al nacimiento de nuevas naciones. 

El Tercio de Gallegos, apoyando al partido de don Martín de Alzaga, sostuvo la formación de una junta de gobierno, como en la Metrópoli, en oposición a la designación de Liniers como virrey del Río de la Plata. Nombrado este último provisoriamente con el apoyo de Saavedra y los Patricios, el heroico batallón fue desarmado, se le retiraron sus armas y estandartes y quedó activo. 

Con la llegada del nuevo virrey, don Baltasar Hidalgo de Cisneros, el Tercio fue reactivado, devolviéndoseles sus insignias, sus banderas. Y en esas condiciones mantuvo su presencia hasta los días de la Revolución de Mayo, cuando desapareció definitivamente, disuelto por el flamante gobierno patrio, enemigo acérrimo de toda presencia española en el Río de la Plata. Sin embargo, recientes investigaciones han determinado que antagonismos y rivalidades internas fueron causa fundamental de la disolución de la fuerza. Por una parte el bando partidario de la revolución, que propugnaba la formación de una junta de gobierno local, con Cerviño y Bernardino Rivadavia a la cabeza y por el otro, el grupo realista, que se mantenía fiel a la junta de Sevilla y, por ende, al auténtico soberano, encabezada por los mismos Varela y Pampillo. 

El Tercio de Gallegos vuelve a marchar 
En el mes de julio de 1995 el Tercio de Gallegos volvió a la vida, organizado por un grupo de voluntarios descendientes de aquella colectividad, con el apoyo del Centro Galicia y el Centro Gallego de Buenos Aires, que donaron los uniformes y elementos. El 9 de julio, el glorioso batallón desfiló frente al Cabildo porteño, como guardia de honor de la Escuela Nacional de Náutica “Manuel Belgrano”. Poco después recibió de la Asociación Centro Partido de Carballino, un fusil original de 1778. 
El 11 de marzo de 1998 recibió en el Salón Azul del Congreso de la Nación la Distinción al Valor en Defensa de la Patria (Ley Nº 24.895) y el 17 de septiembre recibió la bandera original de 1807, hasta entonces en el Museo de Luján, gestión que tuvo al historiador Horacio Vázquez en su principal propulsor. 

 

Pocos días después, el 3 de octubre de 1998, el olvidado regimiento recibió un nuevo homenaje en la basílica de San Francisco, al ser designado Custodia Perpetua de la Cripta en la que yacen enterrados los restos del ingeniero Cerviño y el valeroso capitán Varela. 

A fines de ese año, el Tercio viajó a Galicia para encabezar el desfile de 5000 gaiteros que marcharon por las empedradas calles de Santiago de Compostela, el 9 de diciembre, con motivo de la asunción de don Manuel Fraga Iribarne como presidente de la Xunta regional., recibiendo de don José Luis Baltar, presidente de la Diputación Provincial de Orense, las réplicas de un tambos y dos gaitas de 1808 mientras artesanos gallegos iniciaban la confección de una réplica de la bandera del Tercio. 

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Pedro Antonio Cerviño
El ingeniero Pedro Antonio Cerviño Núñez, militar, científico y cartógrafo español, nació en Santa María de Moimenta, jurisdicción de Baños, consejo de Campo Lameiro, provincia de Pontevedra, Galicia, el 6 de septiembre de 1757.

Radicado en el Ría de la Plata en 1780, fe designado por el virrey Vértiz para integrar la comisión demarcatoria de límites dirigida por José Varela y Ulloa.

En 1783viajó a tierras de Chaco para estudiar los meteoritos de Mesón de Hierro y tiempo después, por encargo de Félix de Azara, recorrió los ríos Paraná y Uruguay desde sus nacimientos hasta las desembocaduras en el Río de la Plata. En 1798 el Real Consulado de Buenos Aires le encomendó efectuar un relevamiento de la región de Ensenada, trazando la llamada Carta Esférica del Río de la Plata junto a J. De la Peña y Juan de Insiarte, que enviaron al rey ese mismo año.

En 1799 Manuel Belgrano creó la Escuela de Náutica, designando a Cerviño primer director, donde además ejerció la docencia enseñando geografía, trigonometría, hidrografía y dibujo. Por esa época fue que realizó un plano del arroyo Maldonado.

Fue también periodista, publicando artículos científicos en el “Telégrafo Mercantil” y el “Semanario de Agricultura, Industria y Comercio”.

En 1806 y 1807 destacó por su heroica participación en las invasiones Inglesas, participó del Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810 y en 1813 el Segundo Triunvirato lo designó director de la Academia de Matemáticas, encomendándole la realización de un plano topográfico de Buenos Aires.

Casado con doña Bárbara Barquín Velasco, dama porteña, el 9 de abril de 1802 en la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, falleció en Buenos Aires el 30 de mayo de 1816, siendo depositados sus restos en la iglesia de San Francisco, donde, al día de hoy, el glorioso Tercio de Gallegos monta guardia en su honor. 


Más información: 
Wikipedia 
Banderas Militares

sábado, 23 de julio de 2016

Encuentran una munición de 75mm Krupp en obras en Buenos Aires

Insólito: hallaron una bala de cañón activa en medio de las obras del soterramiento del Sarmiento
Se trata de una munición de cañón Krupp de 75 mm, de unos 60 años. Se encontró en un taller de Haedo
Infobae






Los obreros que trabajan en el soterramiento del tren Sarmiento todavía no salen de su asombro. Ayer por la tarde, mientras limpiaban uno de los playones de maniobras del predio ferroviario en Haedo, hallaron una bala de cañón activa.

Con un tamaño similar a una botella de gaseosa de tres litros, el proyectil tiene más de 60 años, está oxidado y no se detonó en el lugar porque se desconoce su poder explosivo. Según se informó, es calibre 75 mm y corresponde a los cañones Krupp, un armamento de artillería de origen alemán que se utilizó en la I Guerra Mundial y que luego formó parte del Ejército Argentino.


Cañón Krupp

"Por lo que nos dijeron sería un proyectil de la posguerra; como esta zona fue el playón de maniobras más grande del país, es probable que haya habido algún cargamento. Estamos buscando en los archivos históricos ", dijo el secretario de Seguridad de Morón, Sebastián Cinquerrui, en declaraciones a la señal de noticias de cable TN.

El funcionario explicó que, de manera preventiva, el intendente Ramiro Tagliaferro ordenó el armado de un equipo para rastrillar la zona para establecer si se detecta, en superficie, algún otro elemento o solo se trató de una casualidad aislada.



Cinquerrui destacó el trabajo tanto de la división explosivos de la Policía Bonaerense como también de los equipos de Bomberos y Defensa Civil del municipio. El artefacto fue finalmente trasladado por expertos de la Policía Federal a un depósito en La Plata y será detonado en una cava específicamente construida para ese fin.

"En un momento se evaluó hacerlo estallar en el lugar, se puso un perímetro de 50 metros a la redonda, pero finalmente se suspendió ante el desconocimiento del poder de daño", explicó el funcionario.




El increíble hallazgo detuvo el trabajo de los obradores para el tan prometido soterramiento del Sarmiento. Apenas se descubrió el explosivo le avisaron al municipio y en pocos minutos se actuó de acuerdo al protocolo. "Los especialistas tuvieron todos los cuidados y por suerte solo será una anécdota que quedará en la historia", concluyó Cinquerrui.

lunes, 27 de junio de 2016

Invasiones Inglesas: El inicio de la primera

Tropas inglesas ocupan Buenos Aires y son expulsadas por sus pobladores




En la mañana del 25 de junio de 1806, una fuerza de 1.600 soldados británicos comandados por el general William Beresford desembarca al sur de Buenos Aires. Decididos a controlar el Río de la Plata, los ingleses envían una gran flota para apoyar la invasión. Tras un breve combate contra las escasas y mal preparadas milicias coloniales, los ingleses ocupan la capital del virreinato. Una expedición al mando de Santiago de Liniers organizada en Montevideo ataca Buenos Aires. El general Beresford se rinde el 20 de agosto siguiente tras un prolongado combate casa por casa en el que toma parte la mayoría de los 45.000 pobladores de la ciudad.

History Online

domingo, 5 de junio de 2016

Argentina: Fotos del pasado

Las primeras fotos hechas en Argentina
Testimonio de la vida cotidiana, principalmente de Buenos Aires, tanto en sus paisajes, como en sus personajes, esta colección es el registro de imágenes más antiguo del país

Infobae



Testimonio de la vida argentina, principalmente de Buenos Aires, esta colección es el registro de  imágenes más antiguo del país y está diponible en el portal EducAr.  En la foto, la Plaza de la Victoria y Recova, 1849. Esta imagen pertenece a la serie de los primeros daguerrotipos hechos en el país.


Vista del río desde Retiro. Daguerrotipo de 1848

Revolución de 1880, Primera Compañía de Rifleros en la Trinchera de la calle Córdoba, esquina Azcuénaga

Paseo de Julio y obras de Puerto Madero

Panorama de Buenos Aires desde la calle Bartolomé Mitre y Suipacha, mirando al sur, 1887

Panorama de la Ciudad de Buenos Aires desde la torre del Cabildo el día de la demolición de la Recova, 1883

Catedral Metropolitana, 1891
Paseo de Julio, muelle de pescadores, Aduana vieja, Estación Central, Casa Rosada
Paseo de Julio, muelle de pescadores, Aduana vieja, Estación Central, Casa Rosada
Plaza Constitución y Estación Ferrocarril del Sud
Plaza Constitución y Estación Ferrocarril del Sud
Interior de la estación Constitución
Interior de la estación Constitución
Riachuelo y puente. Más adelante, el carruaje del fotógrafo
Riachuelo y puente. Más adelante, el carruaje del fotógrafo
Estación Central
Estación Central
Estación Central y Casa de Gobierno
Estación Central y Casa de Gobierno
Iglesia La immaculada Concepción, Barrio Belgrano
Iglesia La immaculada Concepción, Barrio Belgrano
Plaza de Mayo y Cabildo, 1876
Plaza de Mayo y Cabildo, 1876
Primera foto de la unión de Casa de Gobierno y el Correo, detrás el Río de la Plata, 1890
Primera foto de la unión de Casa de Gobierno y el Correo, detrás el Río de la Plata, 1890
5 esquinas, 1870
5 esquinas, 1870
Cabildo y Casa de Justicia. Iluminación a gas, Plaza de la Victoria
Cabildo y Casa de Justicia. Iluminación a gas, Plaza de la Victoria
Casa de Gobierno, correo y el río, 1890
Casa de Gobierno, correo y el río, 1890
Iglesia San Ignacio, Pirámide y Cabildo, 1881
Iglesia San Ignacio, Pirámide y Cabildo, 1881

Vendedor ambulante, 1887

Vendedor de diarios

Vendedor de diarios
Vendedor de pescado
Vendedor de pescado
Iglesia San Nicolás de Bari
Iglesia "San Nicolás de Bari"

lunes, 23 de mayo de 2016

Revolución de Mayo: Qué pasó el 22 de Mayo

Qué pasó el 22 de mayo de 1810
Historias Inesperadas



El Cabildo comenzó a poblarse a partir de las ocho de la mañana. Asistieron 251 vecinos de los 450 que habían sido convocados. Entre los ausentes habría que considerar a algunos que fueron disuadidos de concurrir cuando ya estaban en las cercanías del edificio. El inicio de la reunión se demoró porque tres asistentes plantearon la nulidad de la asamblea por falta de quórum. El reclamo no prosperó.

La imagen de una reunión muy formal y organizada que conocimos a través de las láminas escolares se contrapone al contenido de las cartas y relaciones que fueron escritas en los días posteriores. En el gran salón improvisado en el largo balcón (se usaron tapices para cerrarlo y protegerlos del frío y los curiosos) hubo empujones, gritos y hasta insultos para algún orador poco convincente. La ovación de la jornada fue para la propuesta de un español: el general Pascual Ruiz Huidobro planteó que el virrey Cisneros debía renunciar de inmediato.

Los discursos secaron las gargantas y fue necesario ir en busca de provisiones. Diez botellas del básico vino de carlón, seis botellones del buen tinto de Cádiz, más chocolate caliente y bizcochos sirvieron como refrigerio a los hombres que tomaban, además de una copita, graves decisiones.

Se resolvió que cada uno emitiría su voto en voz alta, dando todas las razones que considerase. Fue un desfile interminable de votos escuetos y exposiciones sobrecargadas. También se encargó comida al fondero Andrés Berdial, por lo tanto, el martes 22 de mayo tuvo lugar el primer delivery de nuestra historia patria.

Un detalle: el gobierno le pagó dieciocho pesos a quienes hicieron trámites de cafetería durante la maratónica sesión y además cuidaron un par de galeras que, por el frío, habían sido utilizadas para desplazarse. Fue el primer antecedente de los trapitos.

El Cabildo Abierto terminó a la medianoche, cuando se emitió el último de los votos. Los capitulares volverían a reunirse al día siguiente para el escrutinio que definiría la continuidad del virrey o su destitución.

sábado, 7 de mayo de 2016

Virreinato del Río de la Plata: La Gazeta de Buenos Aires

Gazeta de Buenos Aires



Primera edición de la Gazeta de Buenos-Ayres

En pos de la novedad, que el tiempo y la distancia se encargan de convertir en noticia, se fue configurando nuestra prensa periódica en su cometido informativo y cultural, de análogo modo al que han usado en general todos los pueblos civilizados que labran un destino. En tal sentido somos poseedores de una prehistoria del género periodístico, que entre sus muchas atracciones iluminadas guarda en sus páginas, a semejanza de la relación fascinante de los aedos, la protohistoria argentina de las tradiciones y las leyendas. Tradiciones y leyendas que en las columnas de los periódicos montaraces y vernáculos, nutrieron ideas, principios, afanes, noblezas y miserias con lengua y alma intransferibles.

Cuando se buscan las fuentes remotas y se indagan los orígenes donde se nutre e informa la historia del periodismo de los pueblos civilizados del Medievo, es cuestión ya difundida que los italianos acudan a las foglie a mano, los ingleses a las news letters y los franceses a las nouvelles à la main. Los habitantes de Buenos Aires del período hispánico contaron también con los vestigios de un periodismo manuscrito sensible a los pasquines y las noticias comunicadas. Los primeros, anónimos, volanderos, o murales lanzados como una cáustica expresión de desahogo político según lo anotó cumplidamente entre nosotros José Antonio Pillado en su libro Buenos Aires colonial. A las segundas, menos sensacionalistas pero quizá más útiles, se las encuentra desde aquella que en hoja suelta, daba: noticias comunicadas desde la Colonia del Sacramento a esta ciudad de Buenos Aires en 5 de diciembre de 1759, hasta la Gazeta de Buenos Aires, periódico manuscrito del cual se conservan cuatro ejemplares registrados en la Biblioteca Nacional con los números que van del 6540 al 6543, hoy existentes en el Archivo General de la Nación, y que registran las fechas del 19 de junio, 24 de julio, 28 de agosto y 25 de setiembre, todas del año de 1764.

Cuando el virrey tornó realidad en 1780 la instalación de la imprenta en Buenos Aires, la palabra impresa de los criollos de esta parte del continente alcanzó un día memorable para la historia de la libertad de América. Hasta la llegada de aquel 7 de junio de 1810 en que apareció el primer número de la Gazeta de Buenos Aires, expresión concreta y creciente de la patria nueva, el periodismo no representaba un huésped colado de rondón en Buenos Aires. Claro linaje lo adornaba, como el de haber ido abriendo el entendimiento para recibir los temas del país, la riqueza, la industria y el comercio; vigorosos estímulos todos, para la gran empresa de la liberación civil.

La Gazeta de Buenos Aires fue editada en varias imprentas a lo largo de sus más de once años de existencia: Niños Expósitos, Alvarez e Independencia. También se hicieron reimpresiones por la Imprenta de Gandarillas y socios. Como se ha dicho anteriormente principió el 7 de junio de 1810 y cesó el 12 de setiembre de 1821.

De acuerdo con la Orden de la Junta, de 2 de junio de 1810, firmada por el secretario doctor Mariano Moreno, se expresaba que: “Todos los escritos relativos a este recomendable fin –fundación de la Gazeta- se dirigirán al señor vocal doctor don Manuel Alberti, quien cuidará privativamente de este ramo, agregándose por la Secretaría las noticias oficiales cuya publicación interese”. Juntamente con Manuel Alberti fue su primer redactor Mariano Moreno, y desaparecido éste en el transcurso de la larga vida del periódico lo fueron, asimismo, el deán Gregorio Funes, Vicente Pazos Silva, Bernardo de Monteagudo, Pedro José Agrelo, Nicolás Herrera, Camilo Henríquez, Julián Alvarez, Manuel Antonio de Castro, Bernardo Vélez. La colección consta de quinientos cuarenta y un números, de los cuales doscientos cuarenta son extraordinarios.

Los repositorios que lo poseen son: Biblioteca Nacional, Museo Mitre y Biblioteca Pública de la Universidad Nacional de La Plata

El origen de la Gazeta de Buenos Aires está dado en la Orden de la Junta ya mencionada del 2 de junio de 1810, que se reproduce en el primer número del periódico, aparecido el 7 de junio del mismo año. “¿Por qué se han de ocultar a las provincias –expresa la citada Orden- relativas a solicitar su unión bajo el nuevo sistema? ¿Por qué se les han de tener ignorantes de las noticias prósperas o adversas que manifiesten el recesivo estado de la Península? ¿Por qué se ha de envolver la administración de la Junta en un caos impenetrable a todos los que no tuvieron parte en su formación? Cuando el Congreso general necesite un conocimiento del plan de gobierno que la Junta Provincial ha guardado, no huirán sus vocales de darlo, y su franqueza desterrará toda sospecha”. Para responder a estos interrogantes y al “logro de tan justos deseos” se expresó entonces: “Ha resuelto la Junta que salga a luz un nuevo periódico semanal con el título de Gazeta de Buenos-Ayres, el cual sin tocar los objetos que tan dignamente se desempeñan en el Semanario de Comercio (1), anuncie al público las noticias interiores y exteriores que deban mirarse con algún interés”.

La Gazeta fue en realidad el primer periódico argentino de carácter oficial que abrió sus páginas para difundir el credo revolucionario y la obra de gobierno de la nueva época con las palabras de Tácito que traducidas indican: “Rara felicidad de los tiempos en que se puede decir lo que se siente y sentir lo que se quiere”. Asimismo puede considerarse como el registro oficial de las primeras resoluciones del gobierno patrio.

La Gazeta fue el único periódico que apareció en Buenos Aires cuando cesó el Correo (2) de Belgrano, hasta la aparición de El Grito del Sud (3).

Como ha expresado Bartolomé Mitre, este periódico constituyó “el primero de índole política publicado en la América meridional que inauguró en ella la libertad de imprenta”. Constituyó una consecuencia de lo dispuesto por la Junta, y en el decurso de su prolongada existencia apareció con distintas denominaciones que el investigador Juan Canter señaló a su hora: Gazeta de Buenos-Ayres, Gazeta extraordinaria, Suplemento de la Gazeta de Buenos-Ayres, Suplemento de la Gazeta ministerial, Suplemento a la Gazeta ministerial extraordinaria, Gazeta de Gobierno, Extraordinaria del Exmo. Cabildo Gobernador, Extraordinaria de Buenos-Ayres, Suplemento a la Gazeta del Sábado, Extraordinaria del Viernes, Suplemento a la extraordinaria última, Gazeta de Buenos Aires, Extraordinaria de la Tarde y Extraordinaria de la Noche.

El bibliógrafo Antonio Zinny, que realizó el más documentado estudio del periodismo argentino, le dedicó a la Gazeta un dilatado comentario en su obra Gazeta de Buenos-Ayres – desde 1810 hasta 1821. El trabajo realizado por Zinny entre otros méritos poseyó la cualidad de señalar los artículos de la Gazeta según los sucesos más significativos ocurridos y señalados en sus páginas. Indicó así: Gazeta de Buenos-Ayres, hasta el 20 de marzo de 1812; Gazeta ministerial, desde el 3 de abril de 1812 hasta el 1º de enero de 1815; Gazeta de Gobierno, desde el 5 de enero hasta el 1º de abril de 1815; Gazeta de Buenos Aires, desde el 29 de abril hasta el 12 de setiembre de 1821; fecha en que dejó de aparecer por considerar el gobierno que el Registro oficial llenaba cumplidamente el cometido oficial informativo

En 1910, año del centenario, la Junta de Historia y Numismática Americana (hoy Academia Nacional de la Historia) realizó la primera reimpresión facsimilar de este periódico, bajo la dirección de los señores Antonio Dellepiane, José Marcó del Pont y José Antonio Pillado. Para reconstruir fielmente este primer periódico de la patria y poder entregar al púbico una edición emanada de sus fuentes auténticas, se consultaron diversas colecciones, entre ellas: las cuatro de la Biblioteca Nacional, especialmente una que en 1910 estaba completa; la del Museo Mitre; la de los señores Ramón J. Cárcano, José Juan Biedma, Alejandro Rosa, Enrique Peña, Augusto S. Mallié, , José Marcó del Pont y José Antonio Pillado. Al publicarse la reproducción facsimilar se prometía en el Prefacio de la obra un Indice analítico que iría al final de la publicación. Esta tarea no fue cumplida en tal oportunidad. El investigador Juan Angel Farini dio cima a tan utilísima clasificación, que hizo conocer en parte en el volumen decimocuarto del Boletín de la Academia Nacional de la Historia, de 1941, con el título de Indice de la edición facsímil de la Gaceta de Buenos Aires (tomo 1º, 1810). El repertorio en cuestión comprende: una sección general, nombres de personas, nombres geográficos y etnográficos, otros asuntos.

Referencias


(1) Semanario de Agricultura, Industria y Comercio, impreso en la imprenta de los Niños Expósitos, se inició el 1º de octubre de 1802 y cesó el 11 de febrero de 1807, siendo su redactor Hipólito Vieytes. La colección está formada por cinco tomos y doscientos dieciocho números, dos suplementos y un extraordinario. Reimpresión facsimilar efectuada por la Junta de Historia y Numismática Americana. Buenos Aires, 1928. Repositorios que lo poseen: Biblioteca Nacional, Museo Mitre, Biblioteca Pública de la Universidad Nacional de La Plata.

(2) Correo de Comercio, editado en la Imprenta de Niños Expósitos, comenzó el 3 de marzo de 1810 y finalizó el 6 de abril de 1811. Redactor: Manuel Belgrano. La colección consta de cincuenta y ocho números con suplementos, agrupados en dos tomos. El primero abarca un año completo y posee un prospecto con cincuenta y dos números hasta el 11 de febrero de 1811; el segundo tiene los seis números restantes, a partir del 2 de marzo. El primer tomo lleva un índice. Museo Mitre: Correo de Comercio. Reproducción facsimilar en Documentos del Archivo de Belgrano. Tomo II, 1913. Tomo III. 1914. Repositorios que lo poseen: Biblioteca Nacional, Museo Mitre, Biblioteca Pública de la Universidad Nacional de La Plata.

(3) Grito del Sud. Buenos Aires. Imprenta de Niños Expósitos. Principió el 14 de julio de 1812 y cesó el 2 de febrero de 1813. Redactor: Antonio Zinny adjudica su redacción a Francisco José Planes; Juan María Gutiérrez la atribuye a Bernardo de Monteagudo. Es probable que las dos versiones posean un término de conciliación. Es posible que ambos hayan ocupado la redacción del periódico; en los primeros tiempos, Francisco José Planes como presidente de la Sociedad Patriótica hasta octubre, y luego Monteagudo. Parecería fuera ésta la versión más aceptada, aunque no faltan otras, como la de Mariano Fregueiro, que se la atribuyan a Julián Alvarez, y Juan Canter se pronuncia por Vicente López y Planes. La colección consta de treinta números. Repositorios que lo poseen: Biblioteca Nacional, Museo Mitre, Biblioteca Pública de la Universidad Nacional de La Plata.

Fuente

Biblioteca de Mayo – Tomo I – Memorias, Hemerografía – Buenos Aires (1960)
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Pillado, José Antonio – Buenos Aires Colonial – Ed. Bonaerense, Buenos Aires (1943).
Portal www.revisionistas.com.ar
Turone, Oscar A. – La Gazeta de Buenos Aires
Zinny, Antonio – Gazeta de Buenos-Ayres – desde 1810 hasta 1821 – Resumen de los bandos, proclamas, manifestaciones, partes, órdenes, decretos. Imprenta Americana, Buenos Aires (1875).

lunes, 22 de febrero de 2016

Argentina: La apabullante entrada de San Martín en la vida porteña

La insólita entrada de San Martín en la historia argentina
Rolando Hanglin - Infobae


La entrada de San Martín en la historia argentina es insólita. Era en 1808 un destacado militar español "indiano" (nacido en América) de gran valor y experiencia, probado desde los 13 años en batallas marítimas y terrestres, en Francia, Cataluña y África, prisionero a veces y condecorado otras. En mayo de 1811, participa de la batalla de Albuera, en Badajoz, donde fuerzas españolas, portuguesas e inglesas (a las órdenes del general William Beresford, que había sido gobernador de Buenos Aires durante 1806, en la primera invasión inglesa) derrotan a los franceses, comandados por el general Soult. Luego se recomponen las posiciones.

A principio de 1812, San Martín llega a Buenos Aires, es designado al frente del Regimiento de Granaderos a caballo, se casa a los 35 años con Remedios de Escalada (la flor de la burguesía porteña, 15 años) y el 8 de octubre da el primer golpe militar de nuestra historia junto a Carlos María de Alvear, un bisoño oficial de 23 años que había sido el presentador de San Martín en Buenos Aires, donde el de Yapeyú no tenía parientes ni amigos, y también –no es un dato menor- su padrino de bodas en el enlace con Remedios.

¡Todo esto lo hace San Martín durante el primer año de su vida en nuestra ciudad! Como cumpliendo un plan o persiguiendo un objetivo que requería pasos sucesivos... tal vez un programa concebido en Cádiz... o en Londres. La asonada concluye con el reemplazo del Primer Triunvirato por el Segundo, integrado por hombres de la Logia Lautaro.


José de San Martín y Carlos María de Alvear

No es imposible que San Martín haya conocido personalmente a Beresford en Albuera, inquiriendo sobre sus impresiones acerca de Buenos Aires. Beresford, después de la fallida Primera Invasión Inglesa, era partidario de evitar la vía militar y colaborar con la emancipación sudamericana, reservando para Inglaterra un ventajoso papel comercial. De todos modos, en Londres circularon durante años distintos proyectos y borradores estratégicos para arrebatarle a España sus colonias. Existió, por ejemplo, un Plan Vansittart (1796) destinado a atacar Buenos Aires, Valdivia, Valparaíso y la Concepción. Después, una vez afirmados en Chile, los invasores pasarían a Callao y Lima. Bastante similar a lo que finalmente realizaría San Martín, en 1817. No es imposible que don José conociera estos proyectos militares. Como, por otra parte, los españoles y franceses habían colaborado notoriamente con la Independencia Norteamericana, es posible que los ingleses desearan devolverles la atención, en especial porque, después de la Revolución de América del Norte, en 1778, Inglaterra necesitaba un gran territorio capaz de producir buenas materias primas (caucho, cuero, sal, maderas, etc) y un mercado de numerosos puertos y grandes poblaciones, ávido de sus productos manufacturados. Inglaterra fue el país pionero de la revolución industrial.

Otro plan, aún más parecido al de San Martín, formulado por Thomas Maitland y descubierto por Rodolfo Terragno en archivos escoceses, incluía también el cruce de los Andes para el proceso Buenos Aires-Santiago-Callao-Lima. Está claro que el corazón económico del mundo hispanoamericano era Lima, aunque el Imperio Hispano abarcaba lugares tan remotos como Filipinas y Veracruz. Si Inglaterra se apoderaba de las colonias españolas, bien por conquista militar, bien por dominio naval y comercial, cosa que desde 1805 (Trafalgar) era perfectamente posible, habría perdido de cualquier modo los 13 Estados Norteamericanos iniciales, pero ganando a cambio un inmenso mercado de negocios: la América Hispana.

SEPARADAS DE ESPAÑA, LAS COLONIAS DEBÍAN RESOLVER SU INDEPENDENCIA TOTAL, ACUDIR A LA PROTECCIÓN DE UN MONARCA EUROPEO O ACEPTAR EL DOMINIO DE LA NUEVA POTENCIA

Entre 1805 y 1811, toda la región se conmovió con Cabildos Abiertos y revueltas civiles, ya que España caía en manos de los franceses, quedaba separada de sus colonias y éstas debían resolver su independencia total, o acudir a la protección de un monarca europeo, o aceptar el dominio de la nueva potencia emergente: Gran Bretaña. En este contexto, algunos sostienen que San Martín fue seducido por agentes ingleses después de la batalla de Trafalgar (1805) en la que el almirante Nelson destruyó la flota franco-española. Inglaterra quedaba, así, dueña de todos los mares. Con las colonias españolas, francesas y holandesas a disposición de sus temibles barcos de guerra. Según el historiador británico J.C. Metford, San Martín fue reclutado por James MacDuff, cuarto conde de Fife, liberal y masón, que se alistó como voluntario en las guerras peninsulares contra Napoleón, a partir del 2 de mayo de 1808. Sea como fuere, parece haber existido algún contacto entre militares y políticos ingleses, por un lado, y el español San Martín por el otro. Cuando éste pide la baja a los 34 años, alega que debe atender negocios familiares en Lima, pero en realidad viaja a Londres con pasaporte facilitado por Lord MacDuff o Lord Charles Stuart. Una vez allí, se aloja en la Casa de los Diputados de Venezuela, en Grafton Street. Allí traba relación con Luis López Méndez, Andrés Bello, Vicente Rocafuerte y, en fin, el grupo de los latinoamericanos partidarios de la independencia. Entendemos que la casa aún existe y que perteneció a la familia del venezolano Miranda, precursor de todos los libertadores.

El hecho es que, según Oriol Anguera, San Martín desertó de las armas españolas en Cádiz, en 1811. El Libertador ha señalado en sus cartas que los militares españoles nacidos en Indias, al ver que se avecinaba un gran conflicto por la Independencia que estaban declarando sus colonias natales, habían decidido acudir en defensa de sus tierras de origen. En el informe de la Gazeta de Buenos Aires sobre la Fragata Canning, se destacan los antecedentes de Alvear, San Martín, Vera, Zapiola, pero también de Francisco Chilavert (español nativo) y Eduardo Kailitz, tirolés, barón de Holmberg y fundador de una gran familia argentina. No todos eran "indianos": algunos eran, simplemente, militares profesionales que buscaban trabajo en un mundo resquebrajado.

El 9 de marzo de 1812 había atracado en Buenos Aires la fragata inglesa "George Canning", trayendo a bordo un grupo nutrido de oficiales. Entre los más destacados está Carlos María de Alvear y Balbastro, nacido en Misiones en 1789. Su padre había sido brigadier de la Real Armada. Otros: José de San Martín, Francisco de Vera, Matías Zapiola... en total: 19 profesionales de la guerra. Sin duda, todos ellos de orientación liberal y contrarios al absolutismo borbónico.

Informe del Primer Triunvirato a Juan M. de Pueyrredón: "No olvide que en la Fragata Canning han llegado 19 oficiales facultativos, y de crédito, que desesperan de la suerte de España. Quieren salvarse, y que se salven estas preciosas provincias".

EN AQUEL PRIMER AÑO, SAN MARTÍN SE UBICA BIEN EN BUENOS AIRES Y LUEGO AVANZA EN SU DECIDIDO -AUNQUE RESERVADO- PLAN CONTINENTAL

En aquel primer año (1812) San Martín se ubica bien en Buenos Aires (a pesar de que lo sospechan espía español, francés o inglés). En nuestro país, sólo conocía la aldea de Yapeyú, que su padre había administrado hasta que don José cumplió 5 años y la familia volvió a España. El caso es que entró pisando fuerte. Los primeros años registran, empero, dificultades. San Martín sólo combate en la escaramuza de San Lorenzo, su única acción en territorio argentino. Concibe un Plan Continental Buenos Aires-Santiago-Callao-Lima. Logra la evidente ayuda de Inglaterra que, a partir del Primer Ministro Castlereagh, va dejando sus ambiciones coloniales y se inclina por establecer una útil relación comercial con las colonias españolas, sin conquistarlas. Así resulta suceder al final. No debe olvidarse que en toda Latinoamérica, desde Buenos Aires hasta México y Haití, pero muy especialmente Caracas y también Chile, se verificaba una efervescencia que puede sintetizarse en esta pregunta: ¿qué hacer ahora sin España, que ha caído en manos de Napoleón? Es en este contexto que debe entenderse el decidido (aunque muy reservado) proyecto de San Martín.

El 11 de febrero de 1817, después de cruzar los Andes, José de San Martín ve que se acerca el choque armado con los españoles que defendían sus posiciones en Chile, y entusiasmado le dice a su edecán, Manuel de Olazábal: "¡Duro con los latones a la cabeza de los matuchos, que queden pataleando...!" (Nota: "matucho" era la denominación del animal castrado en Mendoza y Chile, "latones" eran figuradamente los sables).

Unos 2.450 hombres, con cinco piezas de artillería, al mando del general Rafael Maroto, se nuclean junto al pabellón rojo y gualda que representa a España, en lo alto de la cuesta de Chacabuco, en el valle del Aconcagua. Al pie del monte, 3.600 hombres con nueve piezas de artillería avanzan bajo la bandera del Ejército de los Andes (ni argentina, ni chilena) de formato vertical, que podría denominarse gallardete.

EL HISTORIADOR FRANCÉS ANDRÉ FUGIER APUNTARÍA QUE SAN MARTÍN HABÍA ASIMILADO BRILLANTEMENTE LAS NUEVAS TÁCTICAS DE NAPOLEÓN

En la madrugada del 12 de febrero, San Martín pone en marcha su estrategia, consistente en envolver a los españoles mediante dos columnas: la de Soler por el Oeste, la de O´Higgins por el Este. El combate es encarnizado. Parte de batalla que firma San Martín: "La carnicería fue terrible, y la victoria completa". El historiador francés André Fugier apuntaría después que San Martín había asimilado brillantemente las nuevas tácticas de Napoleón, reemplazando el ataque frontal por el movimiento de columnas envolventes. En particular, la batalla de Chacabuco le resulta muy similar a la de Montenotte, librada por Napoleón después de cruzar los Alpes, el 12 de abril de 1796.

Ha de recordarse que los grandes jefes militares, los mariscales y estrategas de aquella época, eran celebridades de amplia formación académica y sus "creaciones" en combate se valoraban como sinfonías de consumados maestros. Ellos (los Napoleón, los Nelson, los Bolívar) hicieron el mundo y el mapa de su tiempo.

San Martín entra triunfante a Santiago de Chile y escribe al Director Supremo de las Provincias Unidas, Juan Martín de Pueyrredón, en Buenos Aires: "En veinticuatro días hemos hecho la campaña. Cruzamos la cordillera más alta del mundo, concluimos con los tiranos y dimos la libertad a Chile". Al día siguiente es capturado el General Marcó del Pont, que buscaba escapar por Valparaíso. Este hombre se presentaba así: "Don Francisco Casimiro Marcó del Pont, Caballero de la Orden de Santiago, de la Real y Militar de San Hermenegildo, de la Flor de Lis, Maestrante de la Real de la Ronda, benemérito de la patria en grado heroico y eminente, Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos, Superior Gobernador, Capitán General, Presidente de la Real Audiencia, Superintendente subdelegado del General de Real Hacienda y del de Correos, Postas y Estafetas y Vice Patrono Real de este reino de Chile". Los títulos enunciados son de una soberbia belleza, sobre todo en contraste con el Libertador, que simplemente (en su clásico alarde de austeridad) se presentaba como "José San Martín". Al ver a su enemigo ya detenido, le dice: "Ah general... ¡Venga esa mano blanca!"

VIENDO LOS TÚMULOS DONDE ESTÁN ENTERRADOS LOS INFANTES, SAN MARTÍN SE CONDUELE Y EXCLAMA: "¡MIS POBRES NEGROS!"

Esta famosa ironía tiene una pequeña historia. Cuando el enviado tucumano Antonio Álvarez Condarco visita a Marcó de parte de San Martín para hacerle conocer las decisiones del Congreso de Tucumán, donde Chile se consideraba una más de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el español echa una ojeada al papel y luego lo tira al fuego. Garabatea ligeramente una respuesta para San Martín y mirando fijamente a los ojos de Condarco, le dice: "Firmo con mano blanca, no como San Martín que la tiene negra". No se sabrá jamás si el Capitán General de Chile se refería al color de la piel de don José (famosamente morena como la de un indio, dixit Alberdi) o a su traición a la bandera española. En cuanto a negros africanos, los había muchos en el ejército. Entre otras cosas, se les ofrecía la manumisión si se enrolaban. Casi todos infantes, porque no eran buenos jinetes. Cuando recorre el valle de Aconcagua regresando a Mendoza y ve los túmulos donde están enterrados los infantes, San Martín se conduele y exclama: "¡Mis pobres negros!" Lo acompañaba su edecán inseparable, el irlandés John O´Brien. Pues, como decía Mitre, San Martín no hacía ni decía nada si no había un británico escuchando, tomando nota o arrimando respetuosas sugerencias.

El caso es que, con Chacabuco, se inició concretamente el Plan Continental de San Martín, hacia Perú. Aún faltaba, claro, que Álvarez Condarco contratara una flota importante, seleccionara a su almirante (que resultó ser William Cochrane, con el que San Martín terminó entre insultos y casi trompadas) y la correspondiente tripulación británica o yanqui, para flanquear desde el Pacífico la expedición al Perú. Marineros de guerra argentinos, prácticamente no los había. Y barcos, menos. Ya llegaría el tiempo del irlandés-argentino William (Guillermo) Brown. La historia es larga y llena de misterios. Pero así comenzó el Plan Continental. Ahora mismo, estamos a las vísperas de su Bicentenario.



El autor es vicepresidente del Instituto de Estudios Historicos Julio Roca