Buenos Aires en la década del 60

Los años sin Perón fueron los mejores de la segunda parte del siglo 20 en Argentina.









El 19 de enero de 1958, un avión de la Armada realiza el primer vuelo directo entre la Antártida y Buenos Aires.
A 20.00 hs. un hidroavión Martín Mariner al mando del Capitán de Fragata Justiniano Martínez Achával parte del Destacamento Naval Decepción y en vuelo sin escalas cubre 4.000 Km. llegando a Buenos Aires al día siguiente a 09.45 hs., habiendo soportado una
violentísima tormenta

POR GUILLERMO CARR BERRESFORD, MAYOR GENERAL, COMANDANTE EN JEFE DE LAS FUERZAS
de Su Majestad Británica, empleadas en la Costa del Este de la América del Sur y Gobernador de Bueno-Ayres y todas sus dependencias.
Hallándome la Ciudad de Bueno-Ayres y sus dependencias sujetas ahora a Su Majestad Británica por la energía de las Armas de S. M., el Mayor General con el objeto de establecer una perfecta confianza en la liberalidad y rectitud del gobierno de S. M., y tranquilizar los ánimos de todos los habitantes que están al presente en la Ciudad, y de aquellos que se ausentaron de las calamidades generales de guerra, se cree en el indispensable proclamar, sin perder un momento de tiempo, "Que es la más grata intención de S. M. que la gente de Bueno-Ayres y cualquiera de las Provincias del Río de la Plata, que voluntariamente entraren en su obediencia, gocen enteramente de la Religión Católica Romana que ha profesado todo el tiempo de su existencia."
Que los Tribunales de justicia continúen el ejercicio de sus funciones en todos los casos de procedimientos Civiles y Criminales, si refiriéndose al Mayor General, o a los Gobernadores de S. M. y en anteriores ocasiones, en donde el conocimiento del Mayor General sea necesario.
Toda propiedad privada de cualquier clase o descripción recibirá la más amplia protección, y todo lo que pueda pedirse por las tropas y aún para víveres y demás, se hará por medio de compra al justo precio.
Por consiguiente, todos los sacerdotes, al Ilmo. Sr. Obispo; sus Curas; y otros Ordenes Eclesiásticas, Fundaciones, Colegios, Xefes de las Corporaciones, y Mayores, Alcaldes de Ciudad y Barrios, Oficiales de justicia y otros Ministros públicos quedan encargados de continuar el ejercicio de sus respectivos cargos, según el uso antiguo y costumbre.
El Mayor General luego recabará el hacer saber a interino que el pueblo que ahora es súbdito obediente de S. M. se que daría en adelante sin alteración a sus leyes civiles, en el libre ejercicio de su Religión, en el goce tranquilo de su propiedad, y en la posesión segura de todos los derechos y privilegios que son compatibles con la soberanía de S. M. y las circunstancias actuales del País.
El establecimiento de un Gobierno Británico liberal, en Bueno-Ayres será altamente beneficioso para todas las clases de personas. Abrirá al comercio de todas las naciones el puerto más ventajoso de la América del Sud, y asegurará la prosperidad de las Provincias interiores, facilitando el libre intercambio de sus productos naturales, removiendo todas las trabas que en el día las impiden.
La fuerza actual que ha sido destinada para la protección del País contra sus enemigos es tal que no deja duda sobre la seguridad pública, y otra más poderosa, compuesta de tropas de línea y marinas, se espera prontamente para sostener el Gobierno establecido, con el objeto de hacer completamente eficaces sus saludables propósitos.
Los habitantes del Río de la Plata y todos los otros que no pertenezcan a esta parte del mundo serán tratados de la manera más noble, sin ninguna distinción de Nación, y no será interrumpido su comercio, ni impedido por pasaportes u otra formalidad alguna.
Habiéndose conducido el Mayor General sobre algunos de los actos anteriores más muy gravosos a las empresas comerciantes se abstendrá de poner en ejecución todas las ordenanzas que se han dado recientemente sobre tales artículos, hasta obtener más instrucciones del Gobierno de Su Majestad Británica. Dado en esta Fortaleza a veinte y ocho de Junio del mil ochocientos seis.
Dios guarde al Rey de la Gran Bretaña.
Primer daguerrotipo del Cabildo original, tomada en 1852. Aún conservaba el reloj español de 1763 y el escudo nacional en la fachada. Se puede notar la ubicación —relativamente cercana al Cabildo— de la Pirámide de Mayo, que hoy está desplazada hacia el centro de la Plaza de Mayo.
En el edificio conocido como Cabildo de Buenos Aires funcionó originalmente el Cabildo de la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora del Buen Ayre. Esta institución fue fundada por Juan de Garay en 1580, durante la segunda fundación de la ciudad. Tras la Revolución de Mayo de 1810, que derrocó al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y desencadenó la guerra por la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el cabildo se transformó en una Junta de Gobierno, que funcionó hasta su disolución en 1821 por orden del gobernador Martín Rodríguez.
En el mismo edificio también tuvo sede la Real Audiencia de Buenos Aires, el tribunal de apelación más importante del territorio, desde el 6 de abril de 1661 hasta el 23 de enero de 1812, cuando fue reemplazado por una Cámara de Apelaciones.
El 13 de septiembre de 1810, la Primera Junta creó la Biblioteca Pública de Buenos Aires, cuya primera sede —durante dos años— fue este edificio.
Sin embargo, la institución que ocupó el Cabildo por más tiempo fue la Cárcel de Buenos Aires, que funcionó allí desde 1608 hasta 1877, cuando se trasladaron los presos a la Penitenciaría Nacional de la calle Las Heras, hoy desaparecida.
Desde noviembre de 1939, el edificio funciona como museo.
Actualmente, la expresión “Cabildo de Buenos Aires” se refiere al edificio que albergó al antiguo ayuntamiento y que, tras diversas modificaciones estructurales, es hoy el Museo Histórico Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo.
El edificio está ubicado en la calle Bolívar 65, en el solar originalmente asignado por Juan de Garay, justo frente a la Plaza de Mayo, el núcleo fundacional de la ciudad. Fue declarado monumento histórico nacional en 1933 y su aspecto actual se fijó tras las remodelaciones de 1940.

Al diplomático estadounidense en Buenos Aires, John Murray Forbes, le preocupaba la mayor trascendencia que el gobierno de Martín Rodríguez, a través de actitudes expresadas concretamente por Rivadavia, le adjudicaba a las festividades de Gran Bretaña, mientras demostraba escaso entusiasmo por los Estados Unidos:
“No quiero terminar esta comunicación sin mencionar una prueba más del favoritismo del Gobierno [de Buenos Aires] hacia los ingleses, a que me he referido más de una vez. Poco tiempo después del reconocimiento de la independencia de este país, nuestros compatriotas [los estadounidenses residentes en Buenos Aires] celebraron el 4 de Julio. La fecha fue saludada por descargas de artillería de nuestros barcos mercantes, por la mañana, al mediodía y al caer la tarde y nuestro pabellón fue izado junto con el de este país. Todo lo que el Gobierno hizo fue izar un instante su bandera a mediodía, disparar un solo cañonazo y arriar de inmediato la bandera. En cambio, cuando los ingleses celebraron el 23 del corriente (San Jorge) el aniversario del Rey, la bandera del Gobierno flameó durante todo el día y a la puesta del sol se hizo por el Fuerte un saludo regular de once cañonazos. ¡Y todo eso, sin un simple representante oficial inglés ni un solo cañonazo disparado de su parte! En el banquete de esa noche Rivadavia, ministro de Gobierno y gobernador en ejercicio, pronunció el siguiente brindis, que apareció en la Gaceta Oficial: ‘Al Gobierno más sabio, el inglés. A la Nación más moral y esclarecida, Inglaterra’. Estos episodios no merecen una mención formal, pero muestran de qué lado sopla el viento”.
- John Murray Forbes al secretario de Estado John Quincy Adams, 30 de abril de 1823.
Fuente: Perfil


Palacio Paz (también conocido como Palacio Paz-Díaz) una de las rsidencias más lujosas de la ciudad de Buenos Aires, ubicado en la Av Santa Fe 750 frente a Plaza San Martín.
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Propiedad de José C. Paz quien fundó el diario La Prensa y fue embajador en París, uno de los hombres más ricos de Argentina en su tiempo. La construcción es un fiel reflejo de la arquitectura Beaux-Arts de principios del siglo XX, según los cánones estéticos de la Escuela de Bellas Artes de París. La dirección de la construcción estuvo a cargo del prestigioso arquitecto e ingeniero argentino Carlos Agote. La construcción de la mansión tardó doce años: desde 1902 a 1914. Fueron la esposa e hijos de Paz quienes habitaron la residencia pues José M Paz murió antes de poder habitarlo. Desde 1938 es sede del Círculo Militar.
Frente y algunos de sus interiores de esta verdadera joya arquitectónica de la ciudad de Buenos Aires
