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domingo, 25 de diciembre de 2016

SGM: El piloto bombardero nazi de New York

El piloto que debía atacar Nueva York para Hitler
Se publican las memorias de Peter Brill, aviador alemán de la II Guerra Mundial que residió en Barcelona
Jacinto Antón - El País



Un aviador alemán sobre un bombardero Heinkel He-177 como el que tenía que pilotar Peter Brill

No conozco personalmente a mucha gente que haya tratado de bombardear Nueva York para los nazis. De hecho solo a una: el aviador alemán Peter Brill, que sirvió de joven en la Luftwaffe y al que visité una vez en su casa de Barcelona, hace diez años. Vivía entonces al lado de los Pujol, en General Mitre; hoy alguno pensará que puestos a bombardear podía haberlo hecho más cerca.

He tenido la fortuna de tratar a un buen puñado de pilotos de caza, e incluso de entablar amistad con varios de ellos. No precisamente con Brill, que era —falleció el 22 de febrero de 2013 en Palma de Mallorca— un hombre sobrio y circunspecto, poco amigo de la broma, como puede esperarse de alguien que ha tenido en la cola un Mustang P-51 y ha sobrevivido a tres años de cautiverio en Rusia regresando con 45 kilos de peso y una hepatitis crónica.

El piloto de caza del que guardo mejor recuerdo y del que conservo incluso un par de cartas es el escritor James Salter, con el que pasé una tarde inolvidable hablando de la guerra de Corea en la que había luchado a los mandos de un F-86 Sabre (derribó un Mig-15). Otro tipo estupendo al que conozco (aún vive) es Chuck Yeager, el primer hombre que rompió la barrera del sonido e inspiró Lo que hay que tener de Tom Wolfe, que ya es título. Yeager, que me dedicó amablemente su foto junto al Bell X-1 Glamorous Glennis, el avión con el que batió el récord, había volado en un Mustang P-51, precisamente, y logró 11 victorias y media (?), una de ellas al abatir un difícil de pillar reactor Me-262. Luis Lavin, Antonio Nieto Sandoval, el conde Orssich, José Luis Milá, Pedro Benito, y el año pasado, a bordo del portaviones USS Truman en el Golfo Pérsico, el capitán topgun Winston Scott, en el aire Adversary, son otros de los pilotos de caza que he tenido la suerte de conocer.

Brill sospechaba que dada la falta de autonomía del He-177 (los alemanes nunca tuvieron un bombardero de largo alcance verdaderamente operativo) la misión era llegar, lanzar las bombas y luego sacrificar el avión y esperar a ser recogidos por un submarino en medio del Atlántico.

Pensándolo bien, podría añadir al teniente Eduardo Laucirica, estrellado en 1940 a los mandos de un Me-109, por la intimidad que da, al hallarlo en 2002, haber tenido en mis manos uno de sus calcetines dentro del que se conservaban aún los huesos de su pie.

Peter Brill también voló el Messerschmitt Bf-109, que fue la columna dorsal de la Luftwaffe en la II Guerra Mundial. Que conocía bien el aparato me lo dejó muy claro aquella tarde en la terraza de su casa, de la que salí sabiéndolo prácticamente todo del caza y su manejo. Cosas como que era muy difícil despegarlo y aterrizarlo por que tenía un tren de aterrizaje muy estrecho y te la pegabas con frecuencia. Para despegar, me detalló, había que dar gas muy despacio, bloquear la rueda de cola y levantar el avión del suelo con suavidad. Me interesó cómo volar el Me-109, aunque no creo que haga mucho uso y, sinceramente, hubiera preferido un té con pastas. En cambio le costó un montón al viejo aviador explicarme que derribó (y mató) a cuatro pilotos soviéticos con su querido Messerschmitt.

Brill es noticia póstuma porque se han publicado sus memorias. Lo han hecho el investigador Pere Cardona y el cineasta Laureano Clavero en un libro, El diario de Peter Brill (Dstoria Edicions), que incluye un DVD con un documental de 31 minutos sobre el aviador v que se presentó el otro día en la L'Aeroteca, la librería de aviación barcelonesa. Fue allí precisamente donde vi por primera vez a Brill, en 2006, cuando participaba en la presentación de una novela, Operación Hagen, que contaba una peripecia similar a la suya.


Peter Brill, en la librería L'Aeroteca, durante una conferencia.

Las memorias de Brill, que dejó un extenso material documental incluidas cartas y filmaciones, son muy interesantes (más en el aspecto técnico que en el humano), aunque demuestran que el autor era mejor volando con la Luftwaffe que escribiendo. Explica sus orígenes familiares y su juventud en la Alemania nazi. Su hermano mayor era miembro de las SA y Brill apunta de pasada que le parece que fue jefe de un distrito de la Polonia ocupada, lo que suena bastante siniestro. Por si acaso, nunca hablaban del tema. El propio Brill marca mucho las distancias con los nazis, aunque admite que todos los alemanes "perdimos el norte". Él era de los que ni vieron ni supieron nada. Esa mayoría para la que Hitler no era lo bastante explícito (y mira que se esforzaba el tío). Su pasión siempre fue volar y empezó en las Juventudes Hitlerianas (cuyo himno nunca olvidó y cuyo carnet conservaba). En 1941, con 17 años, entró voluntario en la Luftwaffe. Vio una vez a Goering y la impresión que le causó "no fue favorable", lo que desde luego le honra.

Con 19 años lo enviaron, y esto es lo más excepcional de las experiencias bélicas que contaba, a un grupo especial para pilotar un bombardero Heinkel He-177 Greif. La misión a la que estaba destinado era ¡bombardear Nueva York! Pero el trasto no llegó a funcionar bien y la operación se canceló. Nunca les explicaron detalladamente en qué consistía el plan, pero Brill sospechaba que dada la falta de autonomía suficiente del He-177 (los alemanes nunca tuvieron un bombardero de largo alcance verdaderamente operativo capaz de ir a EE UU y volver) la misión era llegar, lanzar las bombas y luego sacrificar el avión y esperar a ser recogidos por un submarino en medio del Atlántico. Cuánto había de fantasía y de realidad en el relato de Brill es difícil de decir. En el interesantísimo Luftwaffe over America (2016), el especialista Manfred Griehl deja claro que los nazis en realidad jamás pudieron bombardear EE UU, más allá de algún ataque testimonial (como hicieron los japoneses), que podía haberse organizado con hidroaviones o repostando en vuelo. Ganas no les faltaban: Hitler se ponía como una moto imaginando Nueva York en un mar de fuego, los rascacielos como torres en llamas —¡lo que hubiera disfrutado con el 11-S!—. Ni ideas (incluida la cohetería y aviones tan extravagantes como las alas voladoras de los hermanos Horten).

Guardo un recuerdo ambivalente de Brill. Fue apasionante pasar la tarde con él, admirar sus bonitas maquetas de aviones y oírle hablar del He-177, de Johannes Steinhoff, uno de mis aviadores favoritos y que fue comandante en el Jagdgeschwader 77 (JG 77), la escuadrilla de caza en la que voló él; o de su participación en la casi suicida Operación Bodenplatte, el 1 de enero de 1945. Pero para mí que el viejo piloto guardaba demasiados buenos recuerdos de todo aquello. Además, ¿cómo sentir mucha afinidad por alguien que de haber podido llegar a Manhattan nos hubiera dejado sin el Metropolitan, los dinosaurios del Museo de Historia Natural, la librería Strand y las incomparables hamburgesas de The Spotted Pig?

lunes, 9 de diciembre de 2013

SGM: KG 200, la unidad clandestina de la Luftwaffe


 


KG-200. La aviación clandestina de Hitler


Parecía un bombardero cualquiera de la RAF volando de noche sobre el Reich. Un exámen más detenido revelaba que los cuatro motores y la cola bideriva pertenecían a un Liberator construido en EEUU pero llevando insignias alemanas. "Colarse" entre las formaciones de bombarderos enemigos e informar era una de las numerosas tareas que realizaban los aviones capturados por la Luftwaffe. 

A medida que la II Guerra Mundial entraba en su sexto año, la situación de la Alemania nazi se hacia cada vez mas desesperada. Ante la escasez de aviones y combustible, muchos de los condecorados ases de caza se encontraron en el Frente del Este combatiendo como infantes. Otros tuvieron más suerte. ante la imposibilidad de efectuar operaciones de bombardeo, algunos pilotos de polimotores hicieron la transformación a los nuevos cazas a reacción. Y tan sólo unos pocos , La " Creme de la Creme ", fueron transferidos a una de las unidades más excéntricas de la Luftwaffe, la kampfgeschwader 200. Entre ellos se encontraba Peter Stahl. 
" Me presenté al general Peltz, General de Bombarderos, y le pregunté qué pensaba de la situación. Me contestó preguntándome a su vez si deseaba servir en " una actividad diferente", y entonces me di cuenta . Decía que el Kommodore de la KG200 le había preguntado sobre mí y que si yo estaria dispuesto a mandar un destacamento especial dentro de su Geschwader. Al día siguiente me encontraba en un tren camino a Berlín..." 

Operaciones de la KG 200 
Con cuartel general en Gatow, la KG 200 actuaba realmente desde cualquier aeródromo de alemania. El propio Stahl fue enviado a Frankfurt para mandar el destacamento "Olga", cuyas funciones eran apoyar a los agentes secretos en toda Europa occidental y,luego , en el norte de África.. 
Lo más extraño de la KG200 era, sin lugar a dudas la heterogénea mezcla de aviones con que contaba. El parque de vuelo de Stahl consistía en seis Junkers Ju 188 y dos B-17 Flying Fortess capturados y reformados. 
 
Otros destacamentos contaban con B-24 Liberator, una amplia diversidad de bombarderos y transportes alemanes, franceses e italianos , hidroaviones y al menos dos tipos de enormes hidrocanoas. 

 

A finales de 1944, ciertos jerarcas nazis ya intuían el final del Reich, y al menos dos de esos transportes de largo alcance estaban destinados a llevarlos, tanto a ellos como a sus pertenencias y botín, hasta zonas seguras. 


Sin embargo, esto llegaría más tarde. Stahl con la KG 200 fue llevado a Holanda, luego a Bélgica y, por fin, a un cercano París antes de emprender el regreso a Frankfurt. La primera " escala " fue lanzar suministros, la siguiente para lanzar un agente secreto y la última para infiltrar a tres franceses. El avión ( foto debajo) en cuestión iba a ser un Junkers Ju 188, que no tenia capacidad suficiente que no tenía capacidad suficiente para llevar cuatro personas además de la tripulación. 
 
Lanzamiento de personas: 
La solución de la Luftwaffe a este problema fue sencilla, el avión llevaba regularmente cargas pesadas suspendidas del ala, ¿por qué no llevar pasajeros de esta misma forma?. El resultado fue el PAG -Personenabwurfgerát o dispositivo de lanzamiento de personal-, un tubo de contrachapado de un metro de díametro y de casi tres metros de longitud que contenía tres paracaídas. En su interior cabían tres agentes con sus equipajes, equipos y armas . El PAG, además ahorraba el expediente de empujar a los pasajeros remisos a saltar por la puerta de un avión. Se apretaba el botón de soltar la carga y a volar.. 
De esta forma se aseguraba que los agentes y su equipo llegaran a tierra juntos y no se diseminaran por el campo. Esto no significa, que el aparato fuera muy popular, lo más seguro, era no decirles nada a los agentes qué demonios era aquello hasta qué, al pie del avión, le explicaban que tenía que meterse dentro. 

Debajo un entrenador klemm 35 con dos contenedores de "carga" 
 

Operacion "Zeppelin" 
Pero la KG 200 emprendió misiones más extrañas , por llamarla de alguna forma. El plan para la Operación " Zeppelin" parecía más la trama de una novela policiaca de segunda fila que una idea militar seria. Sin embargo era Muy simple: volar hasta Moscú y aterrizar en un campo no preparado, descargar un vehiculo del avión, llegar hasta el Kremlin y asesinar a Stalin. 

Quizás, la parte más seria del del plan era la elección de del avión, un Arado Ar 232B, conocido como Tatzewurm( dragón halado), un aparato de transporte y apoyo al suelo en la línea de los modernos transportes polivalentes como el C- 130 Hercules. 

 


A pesar de todo el plan se puso en marcha en la noche del 5 de setiembre de 1944. Pasó el tiempo del regreso del Arado, y no se supo nada de la tripulación. De hecho, el Servicio Secreto alemán en Berlín recibió un breve mensaje del encargado de asesinar al mandatario ruso, en el que decía que el avión de había estrellado, que la tripulación intentaba regresar a pié y que él procuraría efectuar la misión, aunque todo parecía optimista, la realidad era que los soviéticos habían capturado a los agentes encargados de buscar terrenos adecuados para el aterrizaje del avión. 

Lanzamiento de agentes 
No todas las operaciones de la la KG 200 eran tan poco ortodoxas. 
Gran parte de las actividades de la unidad se centraron en el lanzamiento de agentes esto significaba realizar vuelos de gran duración. Uno de estos fue a Mosul (Iraq), donde se lanzó a un oficial del Estado Mayor General iraquí y a un representante del Gran Mufti de Jerusalén. El avión elegido fue un Junkers Ju 290 que se ve debajo. Tres de ellos se modificaron para llevar 23808 litros de combustible cada uno. Podian volar desde Odessa en el mar Negro hasta Manchuria en la costa soviética del Pacífico, con motores de aviación para los japoneses 
 
La parte más dificil de los 3050 km fue la navegación, pués se carecia de las modernas radioayudas y había que llegar a un anónimo punto en el desierto, lanzar el pasaje y la carga.El navegante tenía que basarse en la observación del terreno, lo que significaba que era el tripulante más ocupado del aparato y que constantemente estaba observando las estrellas con un octante y transformando los ángulos en puntos sobre la superficie de la tierra mediante tablas de matematicas y complicados operaciones de cálculo. 
La ida transcurrió sin incidentes. El capitán Brown y su tripulación encontraron el lugar, lanzaron a sus pasajeros y el equipo , y regresaron al Oeste. El Ju 290 tenía poco combustible para regresar a Viena directamente y el plan alternativo fué utilizar la isla de Rodas como punto de reabastecimiento. Brown despegó al día siguiente nada más salir la luna, solo para verse forzado a regresar inmediatamente a Rodas, pues uno de sus aterrizadores no se retrajo, la noche siguiente intentó despegar de nuevo y esta vez falló el sistema eléctrico del avión. Un pequeño incendio en algún lugar del complejo y enorme cableado dejó todo el sistema inútil, salvo el radioaltímetro, pero Brown siguió adelante, llevaba 30 soldados alemanes heridos de la guarnición de Rodas, y creyó que su condición era más importante que la dificultad de volar sobre la Europa ocupada. Las nubes cubrian los Alpes y sólo dejaban libres las cimas de las montañas más prominentes dandole al navegante indicios suficientes para determinar su posición. En mitad de la noche llegó a Wiener-Neustad encontrándose con la artillería antiaérea , ya que al no tener radio no pudo de su inmediata llegada, y ademas se les considreaba perdidos desde dos días antes .A pesar de todo Brown consiguió aterrizar. 
Africa Occidental. 
Cuando se le presentó el problema a la KG 200 de llevar operadores de radio y saboteadores al sur del desierto del Sahára y a los puertos de Africa occidental Freetown y Monrovia, como parte del movimiento para atacar la ruta de suministros aliada entre la costa y El Cairo, se aceptó la sugerencia de utilizar aviones de enlace Bf 108 remolcados por un Heinkel He 111 que no podía aterrizar, pero sí llegar. El vuelo desde Atenas, el aeródromo más al sur en manos alemanas se realizó sin problemas. El Heikel y el Messerschmitt, unidos por un cable de acero de 50 m, cruzaron el Mediterráneo y penetraron en la costa; la primera base secreta debía estar unos 200 km tierra adentro. El bombardero soltó el cable y el Bf-108 buscó un terreno para posarse. Dos días más tarde, los dos tripulantes habían limpiado una pista lo bastante grande para recibir uno de los B-17 de la KG 200. A lo largo del mes siguiente los hombres de la KG 200 fueron de un sitio a otro del desierto de esta forma: dos hombres en el Bf 108 despegaban, volaban unos centenares de kilómetros hacia el interios del desierto, preparaban una pista adecuada y llamaban al avión mayor, con cuya carga se establecía una base apropiada. Tan cuidadosa preparación y tan duro trabajo fracasó en el curso de la primera operación real. Los agentes introducidos en el puerto de Monrovia se delataron así mismos al fumar cigarrillos alemanes. 
Estas fueron algunas de las tareas llevadas acabo por la KG 200 


Ahora uno emblematico. Estuvo encuadrado en la KG 200.-



Hubo varias B 17 capturadas y evaluadas por los alemanes, y diría que utilizadas para misiones secretas.- 




Fuente: El mundo de la Aviación

domingo, 1 de diciembre de 2013

SGM: El rescate del Duce

El rescate del Duce

El capitán Otto Skorzeny, treinta y cinco años, jefe de una compañía de comandos de las Waffen SS adiestradas para operaciones especiales, tomaba café tranquilamente en un restaurante berlinés a mediodía del 26 de julio de 1943. En cierto momento, se levantó para llamar por teléfono a su oficina por si había algún asunto urgente. (Este relato se basa en una entrevista realizada por el autor, David Solar, a Otto Skorzeny en 1973, en las memorias del propio Skorzeny -Vive peligrosamente- y en la biografía de Mussolini de Christopher Hibbert.)"-Le estamos buscando por todo Berlín desde hace dos horas- dijo nerviosamente su secretaria-. Le llaman desde el cuartel general del Führer con urgencia. Un avión le está esperando en el aeropuerto.En el cuartel general se encontró con otros cinco oficiales, convocados de forma tan inesperada como él. Poco después se presentó Hitler, les pasó revista, habló unos minutos con cada uno de ellos y, finalmente, ordenó que se quedase Skorzeny.-Tengo para usted una misión de suma importancia -me dijo el Führer-: Mussolini, mi amigo y nuestro fiel aliado, fue ayer traicionado por su propio rey. Luego me contó cómo habían ocurrido las cosas y la suma importancia que tenía el rescate del Duce, tanto por la amistad que le unía con el jefe italiano como por la transcendencia que para la victoria final del Eje tenía la supervivencia del fascismo. Estoy seguro de que usted lo conseguirá, Skorzeny -me dijo el Führer antes de despedirme.Aunque habían pasado treinta años, Skorzeny se emocionaba visiblemente al recordar aquellos hechos.-Skorzeny, ¿por qué le eligieron? al fin y al cabo era usted un simple capitán recién ascendido.-No lo sé. Quizá por ser austriaco como Hitler, quizá porque había estado varias veces en Italia o, quizá, porque el Führer vio en mi la voluntad de hacer lo que me pidiera... En realidad, aún no lo sé.Tras una noche de preparativos, Skorzeny logró que 50 de sus hombres estuvieran listos para viajar a Italia al día siguiente.

Otto Skorzeny 
 

Al mediodía del 27 de julio, Skorzeny llegaba a Roma y pocas horas después lo hacían sus hombres.Días después encontraba la primera pista: Mussolini había sido metido en una ambulancia en el palacio real y conducido al cuartel de los carabinieri de Via Quintino Sella, Skorzeny había iniciado los preparativos para el rescate, cuando supo que el prisionero había sido sacado del cuartel el mismo día de su llegada a Roma.Mussolini fue conducido a la isla de Ponza, adonde llegó el 28 de julio. Skorzeny consiguió enterarse del nuevo lugar de reclusión el 12 de agosto y, de nuevo, hubo de suspender los preparativos al tener noticia de que el preso había sido trasladado.Continuó la búsqueda y a finales de agosto uno de los oficiales de Skorzeny, el teniente Wagner, logró enterarse en una taberna de la isla de Santa Magdalena de que había llegado a la isla un personaje importante y misterioso. Tenía que ser Mussolini.El 27 de agosto, los comandos de Skorzeny estaban dispuestos a asaltar el lugar de reclusión. Mas, cuando faltaban minutos para entrar en acción se dio la contraorden. El capitán alemán supo que esa misma mañana los guardianes italianos, sospechando que se preparaba el rescate del Duce, le sacaron de la isla en un hidroavión de la Cruz Roja.Los alemanes estuvieron desconcertados durante una semana, hasta que hallaron de nuevo la pista en un accidente sufrido por ofíciales italianos en una zona de los Abruzzos, donde aparentemente, nada tenían que hacer.Posteriores investigaciones les revelaron que el funicular que unía el valle con la elevada cumbre del Gran Sasso, donde se levantaba un hotel, había sido cortado al tráfico normal y estaba vigilado por una compañía de soldados.
"Llegué el convencimiento - dice Skorzeny del rescate del Duce-, de que allí estaba Mussolini y comencé a estudiar el rescate. Era imposible un asalto al funicular, porque habría lucha y los guardias del Duce tendrían tiempo de asesinarlo. Tampoco podría emplear escaladores, tardarían tanto tiempo en alcanzar la cumbre que los italianos observarían las cordadas y dispondrían de tiempo para organizarse y rechazarnos. Teníamos que actuar desde el aire y con planeadores: los paracaidistas quedarían demasiado dispersos y permitirían la reacción italiana".Los comandos de Skorzeny en Roma sumaban ya unos 200, pero necesitaba fuerzas, pues dividió la operación en dos fases: los comandos llegarían hasta una pequeña explanada, sobre la que se erigía el hotel, por medio de planeadores. Mientras, fuerzas de la Wehrmacht reducirían a los soldados que guardaban el funicular e impedirían comunicar la noticia a Roma."El 12 de septiembre llegué con un grupo de 108 hombres al aeropuerto de Prática de Mare. Recuerdo que era la madrugada de un domingo. Allí deberían llegar los planeadores poco después, pero enseguida nos anunciaron que se retrasarían varias horas, hasta el mediodía. Tampoco había llegado el general italiano, cargado de condecoraciones, que precisábamos para aumentar la confusión entre los guardianes. Por fin, y para rizar el rizo de la dificultad y la angustia, cuando ya todo estaba dispuesto, varios bombarderos británicos atacaron el aeropuerto, sin que, por fortuna, dañasen nuestro material. Había llegado la hora H.-¿Skorzeny, pensó usted en renunciar durante esos días de búsqueda, dificultades, frustraciones?- Ni por un segundo. Renunciar hubiera significado un fracaso irreparable. Había que intentarlo.-¿Valoró usted la misión en todo su alcance político y bélico o estaba agradando al Führer y saciando su sed de aventuras? -Probablemente había algo de todo. Primero, desde luego, lo hacía porque el Führer me lo había ordenado y porque tuvo fe en mí; pero también era plenamente consciente del efecto que tendría la liberación de Mussolini en la marcha de la guerra. Efectivamente, la República de Saló, fundada por Mussolini después de su liberación, nos ayudó mucho a mantenernos en el norte de Italia y numerosas divisiones italianas lucharon con gran valor a nuestro lado hasta el final de la guerra". Minutos antes de las dos de la tarde, los planeadores fueron soltados por los aviones que les habían remolcado hasta el Gran Sasso y comenzaron a picar hacia la explanada del hotel.La tierra se acercaba a toda velocidad. Los comandos empezaron a distinguir claramente a los italianos que guardaban a Mussolini, y el campo sobre el que iban a aterrizar, que no era llano, como habían supuesto, sino empinado y lleno de piedras y agujeros."Un sudor frío me corrió por la espalda. Calculé mis posibilidades y me pregunté; ¿resistirá el planeador la presión del aire? ¿aguantará el choque contra el suelo o se hará pedazos y saldremos todos despedidos como muñecos?... Ya no podía dar marcha atrás. El bramido del aire se intensificaba conforme nos acercábamos al objetivo. Vi cómo el teniente Meier -que pilotaba el planeador- abría el paracaídas que debía frenar el aterrizaje. Y, de pronto, topamos brutalmente con la tierra, en medio de un ruido ensordecedor." 

El Gran Sasso 
 
El Gran Sasso d'Italia (2.912 msmn) es un macizo de los Apeninos, situado en los Abruzos, en la frontera entre la provincia de Teramo y L'Aquila. La montaña es el pico más alto de todos los Apeninos y uno de las más altas de Italia.


Los comandos enviados al asalto del Gran Sasso abandonaron rápidamente los restos del planeador. Estaban a 15 metros de un lateral del hotel. El general italiano gritó a los sorprendidos centinelas que no disparasen; Skorzeny, seguido de ocho hombres, penetró por una pequeña puerta lateral gritando: "Mani in alto, mani in alto".Allí había una emisora de radio, que destruyeron sin que el sorprendido operador pudiera dar la alarma. Pero la habitación no tenía acceso al hotel y salieron de nuevo a la calle."Había allí una especie de terraza a la que subí con ayuda de mis hombres. A mis espaldas escuchaba el ruido de los planeadores que seguían llegando y estrellándose contra aquel maldito campo.Varios soldados italianos salían en aquellos momentos a la terraza con dos ametralladoras. No les dejamos emplearlas. Las retiramos a patadas, mientras les arrinconábamos con nuestras armas. Miré hacia arriba; allí, asomado a una ventana del primer piso, estaba Mussolini. Le grité que se retirara. Penetré rápidamente en el hotel. Los italianos se agolpaban confusos en los pasillos y, la mayoría, tiraban las armas al vernos aparecer. Subí las escaleras de tres en tres y calculé la posición del cuarto donde había visto al Duce. Derribé la puerta de una patada y entré en la habitación, abarcándola con mi pistola ametralladora. Allí, junto a dos oficiales italianos que no tenían armas en la mano, estaba Mussolini. Había llegado a tiempo. !Mi Duce, el Führer me envía para libertaros! ¡Sois libre!, le dije emocionado y aún con la respiración entrecortada. Tenga en cuenta -dice al entrevistador- que desde nuestro aterrizaje a este momento habían transcurrido menos de diez minutos. El Duce me respondió, abrazándome:-Sabía que mí amigo Adolf Hitler no me abandonaría.Después de su liberación, Mussolini narró aquellos hechos."Todo fue vertiginoso. Cuando quisimos darnos cuenta de la llegada de los planeadores de los alemanes éstos ya franqueaban la entrada del hotel. Ante mi apareció un gigante rubio que sudaba mucho. Entre la llegada del primer planeador y la entrada en mi habitación no habrían pasado ni cuatro minutos".-Skorzeny, ¿qué le pareció a usted Mussolini?"-Yo recordaba a Mussolini de un viaje que siendo muy joven hice por Italia. Le vi pronunciando un discurso rodeado por sus camisas negras. Por eso me conmovió aquel hombre envejecido que encontramos en el Gran Sasso. En aquel momento me pareció un hombre acabado. Sin embargo, cuando volábamos en avión hacia Viena se fue reponiendo y comenzó a hablarme con entusiasmo juvenil de sus proyectos, de la fundación de la república de Italia, cosa que debiera haber hecho -según él- al concluir la campaña de Abisinia". Pero la misión no había terminado. Quedaba conducir a Mussolini hasta Roma para que pudiera tomar un avión y viajar a Alemania. La operación debía hacerse con suma rapidez antes que el gobierno de Badoglio se enterase de la liberación. El viaje por carretera era impensable, dado lo escaso de las fuerzas alemanas. Había que salir por aire. Tal como se pensó al planificar el asalto, minutos después logró aterrizar en la explanada del hotel una avioneta biplaza, Cigueña, pilotada por uno de los ases de la aviación alemana, el capitán Gerlach, que expuso a Skorzeny las dificultades para salir de allí, por lo desigual y corto del terreno que terminaba sobre un precipicio. Italianos y alemanes colaboraron para despejar el terreno de los restos de los planeadores y de algunas piedras. Los tres hombres se apretujaron en la ligera avioneta, que recorrió el desigual terreno sin despegarse del suelo.De pronto, el precipicio. Se me encogió el corazón. Un fuerte golpe con una piedra rompió una de las ruedas delanteras del tren de aterrizaje. El avión comenzó a caer como una piedra. Cuando ya creí que nos estrellaríamos, Gerlach logró enderezarlo y hacerlo volar. Pero aún el piloto debería demostrarnos otra vez su maestría a la llegada a Roma, cuando aterrizamos casi suavemente sobre una rueda delantera y la de cola. El aeropuerto estaba tomado por nuestras fuerzas, de modo que no fue difícil meter a Mussolini en un He-111 sin que nadie se apercibiera de la identidad de nuestro pasajero. Cuando los italianos se enteraron, nosotros estábamos llegando a Austria. La aventura de aquel 12 de septiembre tuvo una indudable transcendencia en el curso de la guerra. Poco después, Mussolini ponía en marcha la República de Saló, que mantendría el norte de Italia, la zona más poblada, rica e industrializada del país, al lado de Alemania hasta el último día de la contienda. 

El rescatado 
 

Fuente: 
http://www.artehistoria.jcyl.es 



lunes, 21 de octubre de 2013

Guerra de desgaste: La operación Tarnegol 53

Volviendo a leer...
Operación Tarnegol-53 

El 26 de diciembre de 1969, Super Frelons y los recientemente provistos CH-53s llevaron a cabo una de las mejores acciones conocidas de la guerra, la operación "Tarnegol-53" (Gallo-53). Tres Super Frelons participaron en la operación, transportando paracaidistas israelíes a Ras-Arab para hacerse cargo de un radar P-12 egipcio. 

Radares nuevos habían llegado procedentes de la Unión Sovietica a Egipto luego de la Guerra de los Seis Días y rápidamente se convirtieron en un grave problema para Israel; misiones de reconocimiento fueron lanzadas urgentemente a la fotografía del nuevo arsenal de defensa aérea egipcio y en una de ellas se descubrió un nuevo radar, el P-12 soviético situado en la playa del Ras-Arab. La respuesta inmediata fue destruir la nueva estación de radar por medio de un ataquea aéreo, pero poco antes despegue, se decidió la captura de la estación entera. 

 


Antena de radar P-12 

"Tarnegol-53" (Gallo-53) fue el nombre dado a la operación, ésta fue planeada en apenas algunos días comenzando el 24 de diciembre, pronto comenzaron los preparativos, se reunieron mecánicos y personal comando, y comenzaron el entrenamiento utilizando radares rusos capturados durante la Guerra de los Seis Días. 

Los helicópteros seleccionados para llevar la estación de radar al territorio israelí eran los Sikorsky CH-53 Yasur que habían llegado hacia poco tiempo a Israel. Éstos eran los únicos helicópteros capaces de llevar la estación de radar entera, estimada en 7 toneladas. 

La operación finalmente fue lanzada a las 21:00, en la víspera del 26 de diciembre de 1969. Los F-4 Phantoms y A-4 Skyhawks comenzaron la misión atacando a las fuerzas egipcias a lo largo del canal de Suez y el Mar Rojo. 

 

Sikorsky CH-53 Yasur 

Ocultado por el ruido de los jets que atacaban, tres helicópteros Aerospatiale SA 321K Super Frelon transportaban a los comandos y al personal mecánico; realizaron el acercamiento por el oeste, sorprendiendo a un contingente ligero de seguridad de la instalación del radar, por lo que tomaron rápidamente el control del sitio. 

A las 02:00 del 27 de diciembre, cuando ya se había desmontado la estación de radar y habían preparado las piezas para su transporte en los Sikorsky CH-53s, los dos Yasurs fueron llamados. Uno de los CH-53 cargó con la antena de radar, mientras que el otro tomó lo mas pesado, la estación del radar en sí misma de cuatro toneladas. Los dos helicópteros comenzaron a volver a territorio controlado israelí. 

 

Aerospatiale SA 321K Super Frelon (Tzir'a) 

En el viaje de vuelta hubo problemas, el radar resultó mas pesado que las 4 toneladas estimadas inicialmente, lo que puso en peligro la terminación de la operación. 

Los cables que sujetaban el radar, mas el peso del mismo, produjeron averías en el helicóptero y se produjo una falla hidráulica. El capitán del helicóptero decidió cruzar rápidamente a Israel y con lo último de presión hidráulica debió realizar un aterrizaje de emergencia. 

El segundo Sikorsky CH-53 que había llegado ya a su base con su carga más ligera, fue enviado de nuevo a recuperar el radar del sitio del aterrizaje de emergencia. La pesada carga casi hizo lo mismo que con el primer helicóptero, pero el radar finalmente fue entregado al punto señalado, en las manos de especialistas de inteligencia. 

El radar fue estudiado a fondo, de forma que la IAF pronto contó con nuevas contramedidas contra las defensas aéreas egipcias, quitando del medio una de las principales amenazas para la superioridad aérea israelí sobre el canal de Suez; mas adelante fue entregado a los EE.UU., igual que otros equipos capturados antes.


Shomer

sábado, 13 de abril de 2013

Oriente Medio: Guerra de desgaste

Guerra de Desgaste 

En los años posteriores a la Guerra de los Seis Días, los estados árabes intentaron alcanzar con ataques aislados lo que no había podido lograr en una guerra total. El ejército israelí tuvo que acomodarse con el terrorismo y la guerra de guerrillas, así como los intercambios de artillería estática. Mientras que los nuevos retos se cumplieron adecuadamente, poco se fue avanzado en la preparación para una guerra convencional. Las consecuencias de este descuido se dejaron sentir durante la Guerra del Yom Kippur. 
En marzo de 1969, Nasser repudió públicamente el alto el fuego en junio de 1967, lo que provocó enfrentamientos diarios entre las fuerzas israelíes y egipcias. Estallidos esporádicos comenzaron casi inmediatamente después del fin de la Guerra de los Seis Días. Los combates se concentran a lo largo del Canal de Suez y el valle del Jordán, y, en menor grado, a lo largo de las líneas de alto el fuego en los Altos del Golán, así como en el Líbano, Judea y Samaria. La guerra terrorista contra Israel era un elemento integral en la ofensiva árabe, que se extiende la lucha a la frontera libanesa, a las áreas dentro de Israel, e incluso contra objetivos israelíes en el extranjero. 



A lo largo del Canal de Suez 
Coordinado por Egipto, la Guerra de Desgaste (como pronto fue denominada) estaba destinado a la participación de Israel en un conflicto prolongado, sangriento y que hacer un uso óptimo de los recursos masivos del mundo árabe. Ataques de artillería pesada se lanzaron sobre las posiciones israelíes a lo largo del Canal de Suez, acompañados de incursiones esporádicas en territorio ocupado por Israel. Después de casi diez meses de responder acordemente, las FDI decidieron utilizar su poder aéreo superior. En diciembre de 1969, la IAF se utilizó contra instalaciones antiaéreos de Egipto, y en enero de 1970 contra objetivos estratégicos dentro de territorio egipcio. 
Una nueva etapa en la lucha comenzó cuando los egipcios, basándose en la cobertura proporcionada por las fuerzas soviéticas en Egipto, trasladaron su sistema antiaéreo de misiles hacia el Canal. Los bombardeos de la artillería egipcia se intensificaron, junto con ataques por tierra, mar y aire contra posiciones israelíes. Israel respondió continuando el empleo de la IAF contra Egipto, y las fuerzas de tanques en los frentes sirio y libanés. En agosto de 1970, Egipto e Israel acordaron un alto el fuego. 

El frente egipcio fue el principal teatro de la guerra de desgaste. Alrededor del 10 por ciento de los enfrentamientos tomó la forma de los cruces fronterizos, en su mayor parte a lo largo del río Jordán. Entre 1968-1972, el ejército israelí se comprometió en 5.270 operaciones a través de fronteras terrestres, aéreas, y el mar. 



Los frentes sirio y libanés 
La presencia del ejército israelí en las Alturas del Golán proporcionaba un grado de profundidad estratégica, mientras que dejaba a las fuerzas israelíes a 60 kilómetros de Damasco. La frontera con Siria fue relativamente tranquila durante 1967-1968. Sin embargo, en febrero de 1969, los terroristas comenzaron a infiltrarse por la frontera en grandes números, y el IAF contraatacó con fuerza en las bases de Fatah dentro de Siria. En julio de ese año, los estados árabes decidieron reactivar el frente oriental contra Israel, y se produjeron intercambios entre el ejército sirio y las FDI. En marzo de 1970, los sirios comenzaron a enviar unidades de comandos para operar detrás de las líneas israelíes. Esta vez, Israel respondió con ataques aéreos en profundidad, pero los sirios, lejos de ser disuadido, de hecho aumentaron sus ataques. En agosto, en un esfuerzo por detener el continuo deterioro a gran escala las hostilidades, el ejército israelí atacó fuertemente en contra del ejército sirio. Esta vez el efecto deseado se logró, y un alto el fuego entró en vigor el 7 de agosto. Incursiones terroristas en la parte frontal del Golán también se redujo. 
En 1968, la OLP comenzó a establecer las bases a lo largo de la ladera suroeste del monte. Hermón, en el sur del Líbano, una zona conocida posteriormente como "Fatahlandia". Todo el sector pronto se convirtió en una base terrorista permanente. En 1969, el área sirvió como plataforma para noventa y siete operaciones terroristas. Poco a poco, la OLP se atrincheró en Fatahlandia, teniendo sobre los pueblos y la creación de una red de bases y líneas de suministro en este terreno montañoso. Inicialmente, el Ejército libanés no intervino, y sólo cuando los terroristas trataron de expandir su influencia, que la capital se alarmó. Los enfrentamientos posteriores sangrienta entre el Ejército libanés y la OLP provocó una prolongada crisis política libanesa entre las comunidades cristiana y musulmana. La crisis se resolvió finalmente por el secreto "Acuerdo de El Cairo" de octubre de 1969, por el que los terroristas reconocieron la soberanía del Líbano sobre Fatahlandia, mientras que el gobierno libanés les garantiza la libertad de acción en contra de Israel. 

En respuesta a la fuerza de los terroristas cada vez mayor en el Líbano, el ejército israelí estableció posiciones de vanguardia y el acceso vial a la zona. Las unidades israelíes cruzaron la frontera y comprometidos a los terroristas en varias ocasiones. 


Los disturbios en Judea, Samaria y la Franja de Gaza 
Inmediatamente después de la Guerra de los Seis Días, las organizaciones terroristas palestinas anunciaron su intención de fomentar un levantamiento popular en los territorios administrados en contra de la presencia israelí, coincidiendo con el aumento de los ataques terroristas contra objetivos en Israel. El acto concreto primera fue una huelga organizada por los abogados en Judea y Samaria, en julio de 1967, seguida por una huelga de la escuela y el cierre de tiendas, así como el cese del transporte público. La administración militar israelí respondió con sanciones económicas y expulsó a los líderes de los disturbios a Jordania. Dentro de un mes, los disturbios más graves se redujo. En los años siguientes las huelgas y manifestaciones en fechas de importancia simbólica a la población palestina, pero había disminuido en 1969 en Judea y Samaria y en 1972 en la Franja de Gaza. 
La administración militar persigue cuatro principios de la política: la presencia física limitada, no intervención y la normalización de la vida cotidiana, puentes abiertos con Jordania, y la mejora de la calidad de vida. La actual aplicación de estos principios, que fueron claramente los intereses de la población local, estaba directamente relacionada con el mantenimiento del orden. 

Desde septiembre 1967 hasta febrero 1968, el ejército israelí se comprometió en una campaña enérgica para eliminar las células terroristas de Judea y Samaria, bloqueando las rutas de infiltración, y evitando el contrabando de armas. En poco tiempo el Servicio de Seguridad General estableció una red de agentes e informantes en los territorios ocupados, que proporcionaban información detallada y precisa. Los terroristas capturados también identificaron a sus cómplices y colaboradores, cuyas casas fueron demolidas. 



Como resultado de estas medidas, la población local minimizó el contacto con las organizaciones terroristas. A finales de 1967, la unidad de mando de Al Fatah en Naplusa, había sido eliminado, mientras que en la zona de Hebrón en la red principal del Frente Popular para la Liberación de Palestina (OLP) fue erradicado. Otros grupos fueron capturados en diferentes ciudades de Cisjordania. Unos 200 terroristas fueron muertos y 1.000 detenidos. En enero de 1968, la presencia de la OLP en Judea y Samaria había sido efectivamente destruidas, obligando a la organización a retirarse a las bases en Jordania. 

El foco de la actividad terrorista en zonas bajo control israelí luego se trasladó a la Franja de Gaza, donde el desempleo a gran escala y la ausencia de liderazgo político local había creado un caldo de cultivo para la OLP. Minas tomadas de campos minados egipcios restantes fueron plantados a lo largo de las carreteras, y granadas de mano fueron utilizados con frecuencia en ataques contra israelíes. En 1969 sólo había 700 de estos incidentes, en el que nueve israelíes fueron muertos y ochenta heridos

La actividad terrorista alcanzó su punto máximo en Gaza durante 1970. La OLP obtuvo el control eficaz de la Shati y campamentos de refugiados jabilyah, matando a cualquier sospechoso de cooperar con Israel o de pertenecer a organizaciones terroristas rival. Hubo 445 incidentes de seguridad durante el año, en la que dieciséis israelíes y cuarenta y cinco árabes perdieron la vida, además de 144 israelíes y 667 árabes heridos. A lo largo de 1971, el ejército israelí llevó a cabo intensas operaciones para erradicar las organizaciones terroristas en la Franja de Gaza. Carreteras de seguridad fueron establecidas, y el acceso hacia y desde el área estaba rígidamente controlada. Unidades regulares del Ejército se encontraban estacionados en Gaza por períodos más largos, y en menor medida, grupos dispersos que les permitía familiarizarse con el territorio. El patrullaje generalizado y esporádico obligó a los terroristas a concentrarse en la búsqueda de la cubierta en lugar de atacar objetivos israelíes. En julio de 1971, se tomaron medidas para reducir el hacinamiento en los campamentos de refugiados y ampliar su red de carreteras. Más de un centenar de terroristas fueron asesinados y cientos arrestados durante el año. El número de incidentes disminuyó drásticamente: en 1972, sólo sesenta incidentes se registraron. En los años siguientes, la Franja de Gaza sigue siendo una de las zonas más tranquilas bajo control militar israelí. 

Durante este período, la infiltración desde el otro lado del Jordán se convirtió en una importante fuente de actividad terrorista. El ejército israelí intensificó su presencia a lo largo de la frontera con Jordania, y un sofisticado sistema de vallas electrónicas y dispositivos de alarma fue instalado. Entre 1967 y 1970, 5.840 casos se registraron a lo largo del frente oriental, sobre todo de artillería y de armas de fuego desde territorio jordano. Los terroristas contado con la colaboración activa del Ejército jordano. Sin embargo, en septiembre de 1970 - "Septiembre Negro", como se la conoció - los jordanos, temeroso de que el régimen hachemí no podrían sobrevivir, se volvieron contra los terroristas y los expulsaron del país. Este desarrollo estabilizó la situación de seguridad en la frontera oriental. 

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