Mostrando entradas con la etiqueta período colonial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta período colonial. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de agosto de 2017

India-Pakistán: Mountbatten deja un enorme y sangriento lío fronterizo

Impaciente en regresar al Reino Unido, un noble británico se precipitó en la Partición y creó un baño de sangre




Jawaharlal Nehru, a la izquierda, y el virrey británico, Lord Louis Mountbatten. (AP Photo)


Por Adil Najam, Universidad de Boston | Quartz

La medianoche del 14 al 15 de agosto de 1947 fue uno de los momentos verdaderamente trascendentales de la historia: marcó el nacimiento de Pakistán, una India independiente y el comienzo del fin de una era de colonialismo.
No era un momento de gozo: un proceso de partición viciado vio la masacre de más de un millón de personas; Unos 15 millones fueron desplazados. Numerosos números fueron mutilados, mutilados, desmembrados y desfigurados. Innumerables vidas fueron marcadas.
Doscientos años de gobierno británico en la India terminó, como Winston Churchill había temido, en un "vuelo vergonzoso"; Un "precipitado apresurado" que desencadenó una mas trágica y aterradora carnicería.
El baño de sangre de la Partición también dejó a las dos naciones que fueron sacadas de ella-India y Pakistán- profundamente marcadas por angustia, angustia, alienación y animosidad.
En 1947, las complejidades políticas, sociales, societales y religiosas del subcontinente indio pudieron haber hecho inevitable la partición, pero el caos asesino que siguió no lo fue.
Como un sur asiático cuya vida fue afectada directamente por la Partición, y como erudito, me resulta evidente que el único hombre cuyo trabajo era, sobre todo, evitar el caos, acabó infligiendo las condiciones que hicieron la Partición El horror que se hizo.
Ese hombre era Louis Mountbatten, el último virrey de la India británica.
¿Cómo contribuyó Mountbatten al legado de odio que aún, 70 años después, informa la amarga relación entre India y Pakistán?

Una orgía asesina

Comencemos por reconocer la escala de la barbarie que se desencadenó por el mal manejo de la Partición.
Nadie ha capturado esto más conmovedormente que el más prominente escritor de cuentos de Urdu, Saadat Hasan Manto, quien, de acuerdo con su abuelita y eminente historiadora Ayesha Jalal, "se maravilló de la severa calma con la que los británicos habían alquilado la unidad del subcontinente en el Momento de la descolonización ".
En "The Pity of Partition", Jalal canaliza el contenido de la obra de Manto en Urdu para escribir:
"Los seres humanos habían establecido reglas contra el asesinato y el caos para distinguirse de las bestias de presa. Ninguna fue observada en la orgía asesina que sacudió a la India en el centro de la era de la independencia ".
Según el autor Nisid Hajari en "Midnight's Furies", una escalofriante narración de la carnicería: "Algunos soldados británicos y periodistas que habían presenciado los campos de exterminio nazis, afirmaban que las brutalidades de la partición eran peores: las mujeres embarazadas se les cortaron los pechos y los bebés cortaron Sus vientres, los bebés fueron encontrados literalmente asados ​​en espetos. "
De hecho, no importa cuál era peor. Lo que es importante entender es que la Partición es para la psique de los indios y paquistaníes lo que el Holocausto es para los judíos.
El autor William Dalrymple llama a este terrible brote de violencia sectaria-hindúes y sijs por un lado y musulmanes por el otro- "un genocidio mutuo" que fue "tan inesperado como inédito".

¿Se podría evitar el genocidio?

La violencia no era, de hecho, totalmente inesperada. El 16 de agosto de 1946, literalmente un año antes de la Partición real, se vislumbró lo que estaba por venir: en lo que se llamó "la semana de los cuchillos largos", tres días de disturbios en Calcuta dejaron más de 4.000 muertos y 100.000 personas sin hogar.
Sin embargo, la proporción infernal de la masacre que había de venir era innecesaria.
Bien antes del agosto de 1947, aquellos que siguieron a la turbulenta ebullición política en la India -incluyendo a los presidentes de los Estados Unidos Franklin D Roosevelt y Harry S Truman- comprendieron perfectamente que era hora de que Gran Bretaña -que ahora era un poder que se desbarató por la Segunda Guerra Mundial- abandonara la India .
Al amanecer 1947, la tarea ante los británicos era encontrar la peor forma de retirarse de la India: administrar el caos, minimizar la violencia y, si es posible, hacerlo con un poco de gracia.
Para llevar a cabo este trabajo, el rey Jorge VI envió a su primo Luis Francisco Albert Victor ("Dickie") Mountbatten a la India como su último virrey. Este biznieto de la reina Victoria -el primer monarca británico a ser coronado emperatriz de la India- fue, irónicamente, encargado de cerrar la tienda imperial, no sólo en la India, sino en todo el mundo.
En India, demostró ser monumentalmente desigual a la asignación.
Mountbatten llegó a la India en febrero de 1947 y fue dado hasta junio de 1948 -no 1947- para completar su misión. Impaciente para regresar a Gran Bretaña y avanzar en su propia carrera naval, decidió adelantar la fecha en 10 meses, hasta agosto de 1947 (él finalmente se convirtió en el primer señor del mar, una posición que codició porque se le había negado a su padre) .
¿Qué tan importantes fueron esos 10 meses?
Yo diría que podrían haber significado la diferencia entre una partición simplemente violenta y una partición horriblemente genocida.

Un dibujo apresurado de líneas fronterizas

El contexto de una sangrienta Partición se estableció con la decisión de separar a Bengala en el este y Punjab en el oeste a la mitad, dando a Jinnah lo que él llamó un "Pakistán comido por la polilla". Eso mató las esperanzas de una India federada, Preferencia, si permitiera compartir el poder y autonomía a las provincias de mayoría musulmana.
Para decidir el destino de 400 millones de indios y trazar líneas de división en mapas mal formados, Mountbatten trajo a Cyril Radcliffe, un abogado que nunca había puesto los pies en la India antes, y que nunca volvería después. A pesar de sus protestas, Mountbatten le dio sólo cinco semanas para completar el trabajo.
Toda la India, y en particular los de Bengala y Punjab, esperaban con aliento para saber cómo se dividirían. ¿Qué aldea iría donde? ¿Qué familia quedaría en qué lado de las nuevas fronteras?
Trabajando febrilmente, Radcliffe completó los mapas de partición días antes de la partición real. Mountbatten, sin embargo, decidió mantenerlos en secreto. En órdenes de Mountbatten, los mapas de la partición se mantuvieron bajo llave en el palacio virreinal en Delhi. No debían ser compartidos con líderes y administradores indios hasta dos días después de la Partición.
Jaswant Singh, que más tarde sirvió como ministro de Relaciones Exteriores, Defensa y Finanzas de la India, escribe que en su momento de nacimiento ni la India ni Pakistán "sabían dónde corrían sus fronteras, ¿dónde estaba esa línea divisoria a través de la cual ahora los hindúes y los musulmanes deben separarse? "
Añade que, como se temía y predijo, esto tenía "consecuencias desastrosas". La incertidumbre de exactamente quién terminaría donde alimentaba la confusión, los rumores salvajes y el terror como cadáveres se acumulaban.
Como el historiador Stanley Wolpert escribe en "Vuelo vergonzoso", Mountbatten mantuvo los mapas de la Partición un secreto muy bien guardado, ya que no quería que las festividades de la transferencia de poder británica fueran estropeadas o distraídas.
"¡Qué farsa gloriosa de la liberalidad imperial británica y el poder 'pacíficamente' transferido", lamentó Wolpert mientras contemplaba las posibles implicaciones de la arrogancia de Mountbatten.

70 años después

Como el preeminente biógrafo de todos los principales actores políticos de los últimos días de la India británica, Wolpert reconoce que muchos -y, lo que es más importante, los propios líderes políticos indios- contribuyeron al caos de 1947.
Pero no hay lugar para la duda en la mente de Wolpert de que "ninguno de ellos jugó un papel trágico o central como lo hizo Mountbatten".
Al estropear la administración de la partición en 1947 y dejar elementos críticos inacabados -incluyendo, lo más desastrosamente, la resolución aún inacabada del plan de Partición de Jammu y Cachemira-Mountbatten dejó indeciso el destino de Cachemira.
Mountbatten, por lo tanto, otorgó un legado de acritud a la India y Pakistán.
No eran sólo los ríos y el oro y la plata los que debían dividirse entre los dos dominios; Eran libros en las bibliotecas, e incluso alfileres de papel en las oficinas. Como dice la narración ficticia de Saadat Hasan Manto, la locura era tal que incluso los pacientes en los hospitales mentales tenían que ser divididos.
Sin embargo, Mountbatten, el hombre que se preocuparía incesantemente por lo que usar en las ceremonias oficiales, hizo poco esfuerzo para diseñar arreglos para cómo los recursos serían divididos o compartidos.

Aprendiendo de la historia

En ninguna parte el asunto inacabado de la partición sangran más profusamente que en el continuo conflicto entre la India y Pakistán sobre Jammu y Cachemira.
¿Un poco más de atención y unas pocas semanas más de esfuerzo en 1947 han ahorrado al mundo una bomba de tiempo con punta nuclear que sigue marcando a ambos lados?
Nunca podemos saber la respuesta a esta pregunta.
Tampoco puedo o creo que la India y Pakistán culpen a los británicos ya Mountbatten por todos sus problemas. Setenta años después, sólo tienen que culpar por haber perdido la oportunidad después de la oportunidad de arreglar la problemática relación que heredaron.
Sin embargo, tal vez hoy en día, en el 70 aniversario de su nacimiento, tanto India como Pakistán pueden tomar un descanso de simplemente golpear unos a otros y reconocer que a veces la historia puede hacerle mal una mano de muchas maneras diferentes - en este caso, debido A los errores precipitados y monumentales de una realeza británica. Pero también reconocer, es en usted para aprender de la historia y arreglarlo.

lunes, 15 de mayo de 2017

El genocidio herero en Namibia y la compensación alemana

Sal en viejas heridas
Lo que Alemania debe a Namibia
Diciendo lo siento a las atrocidades de hace un siglo ha empeorado las cosas
The Economist | OTAVI Y WINDHOEK





EL 2 DE OCTUBRE DE 1904 El General Lothar von Trotha emitió lo que ahora es notorio como "la orden de exterminio" para acabar con la tribu Herero en lo que entonces era el suroeste de África, ahora Namibia. "Dentro de las fronteras alemanas, todos los Herero, con o sin arma, con o sin ganado, serán fusilados", lee su edicto. Durante los próximos meses se acabó de realizar. Probablemente las cuatro quintas partes del pueblo Herero, incluidas las mujeres y los niños, perecieron de una forma u otra, aunque los descendientes de los sobrevivientes ahora cuentan con más de 200.000 personas en una población total de Namibia, dispersa en una tierra extensa y principalmente árida, de 2.3m. La tribu Nama más pequeña, que también se alzaba contra los alemanes, estaba también muy afligida, perdiendo quizás un tercio de su población, en campos de prisioneros o en el desierto en el que habían sido perseguidos.

Desde entonces, una serie de políticos alemanes han reconocido la carga de culpabilidad de su país, incluso pronunciando la temible palabra "genocidio", especialmente tras el centenario de 2004. Pero las negociaciones recientes entre los gobiernos de los dos países sobre cómo resolver el asunto, La redacción de una disculpa y la compensación material se están volviendo complejas. Los 16.000 o más alemanes étnicos de Namibia, todavía prominentes si no tan dominantes como lo fueron en los negocios y en la agricultura, se vuelven nerviosos.

El asunto se está volviendo aún más desordenado porque, mientras los gobiernos alemán y namibiano se ponen a negociar, algunas prominentes figuras de Herero y Nama dicen que deberían estar involucradas directa y separadamente, y se han embarcado en un caso de acción de clase en Nueva York, Alien Tort Statute, que permite a una persona de cualquier nacionalidad demandar en un tribunal estadounidense por violaciones del derecho internacional, como el genocidio y la expropiación de la propiedad sin compensación.

La principal fuerza detrás del caso de Nueva York, Vekuii Rukoro, un ex procurador general de Namibia, exige que cualquier compensación debe ir directamente a los pueblos Herero y Nama, mientras que el gobierno de Namibia, dominado por el pueblo Ovambo mucho más numeroso en el norte de Namibia, Que apenas fueron tocados por las guerras de 1904-07 y no perdió tierras, dice que debe ser manejado por el gobierno en nombre de todos los namibianos. El amable negociador jefe del gobierno de Namibia, Zedekia Ngavirue, él mismo un Nama, ha sido castigado por algunos del equipo de Rukoro como un sell-out. "El tribalismo está criando su cabeza fea", dice el ministro de Finanzas, que resulta ser un alemán étnico.

El gobierno alemán dice que no puede ser demandado en los tribunales por crímenes cometidos hace más de un siglo porque la convención de la ONU sobre el genocidio fue firmada sólo en 1948. "Bullshit", dice Jürgen Zimmerer, un historiador de Hamburgo que respalda la demanda de genocidio y dice que el gobierno alemán Está haciendo un lío de cosas. "Ellos piensan sólo como abogados, no sobre la cuestión moral y política".

"Ninguna de las leyes entonces existentes se rompió", dice un alto funcionario alemán. "Tal vez eso es moralmente insatisfactorio, pero es la posición legal", añade. De hecho, la autoridad alemana todavía hace elaboradas contorsiones semánticas para evitar una aceptación directa de la palabra G, presumiblemente pendiente de un acuerdo final entre los dos gobiernos. Sobre todo, Alemania está decidida a evitar la responsabilidad legal por las reparaciones del tipo que aceptó para el Holocausto judío en un acuerdo en 1952, al tiempo que subraya que está dispuesta a elevar el nivel de todo tipo de ayuda al desarrollo a Namibia, Da mucho más por cabeza que a cualquier otro país en el mundo.

Nuestro Heimat africano

Mientras tanto, los alemanes étnicos de Namibia están manteniendo la cabeza baja, cautelosos ante la recriminación en el pasado lejano. "El gobierno alemán no nos representa; Somos namibianos ", dice un empresario local. Muy pocos de los germanohablantes de hoy en día son, en cualquier caso, descendientes de los Schutztruppe (literalmente, "fuerza de protección"), los soldados coloniales que mataron a los Herero y Nama en 1904-07.
De todos modos, pocos son felices de usar la palabra G, y mucho menos aceptar su precisión. "Crecimos con la conversación sobre las guerras coloniales, el levantamiento de Herero", dice un veterano escritor en la Allgemeine Zeitung, el diario en lengua alemana de Namibia. "No usamos el término general de genocidio".
Los alemanes de Namibia a menudo se hacen eco de Hinrich Schneider-Waterberg, un agricultor de 85 años que ha hecho una segunda carrera como historiador inclinado a rechazar la acusación de genocidio (y que posee la tierra donde tuvo lugar una batalla crucial entre los alemanes y los Herero). Él sostiene que el Herero comenzó el asesinato; Que los civiles alemanes también sufrieron atrocidades; Que la orden de exterminio fue pronto rescindida en Berlín; Que el número de muertes de Herero es exagerado; Y que los de los Nama en los campos de prisioneros no eran intencionales, por lo tanto no eran genocidas. Estos puntos son rechazados por la mayoría de los historiadores en Alemania como "negacionista".

Burgert Brand, el jovial obispo de la rama de la iglesia luterana a la que pertenecen la mayoría de los germanófonos de lengua alemana, reconoce una carga de culpa alemana, pero se reduce a comparación con el Holocausto; Algunos historiadores del campo del Sr. Zimmerer trazan un vínculo directo con los crímenes y actitudes raciales anteriores de 1904. "Es muy frustrante para nosotros los constructores de puentes, que deben comenzar de nuevo desde cero", dice el obispo.

Muchos alemanes de Namibia están nerviosos porque el argumento sobre las reparaciones se derrame sobre las llamadas para que sus granjas sean confiscadas, como Robert Mugabe ha hecho en Zimbabwe. Werner von Maltzahn, agricultor de 69 años, recuerda cómo su abuelo, un barón prusiano que se asentó en el mismo lugar árido en 1913, tuvo que comenzar de nuevo cuando el ejército británico requisó su ganado en 1915. "Tal vez debería pedirle compensación a los ingleses ", bromea.

martes, 2 de mayo de 2017

Colonialismo: El legado actual de fronteras del Imperio Británico

Fronteras de la fantasía
The Economist





Las fronteras disputadas son una causa y un síntoma de las tensiones entre los grandes vecinos del sur de Asia. Cuando el poder colonial, Gran Bretaña, se retiró de la India dejó un legado peligroso de fronteras descuidadas o arbitrariamente dibujadas. Las tensiones entre la India y China flare de vez en cuando, especialmente a lo largo de la frontera del extremo noreste de la India, a lo largo del estado de Arunachal Pradesh. En los últimos años los funcionarios chinos han llevado a llamar a parte de la misma zona "Tíbet del Sur", a la furia de la India, ya que parece implicar una reclamación china sobre el territorio. El fracaso en acordar la frontera precisa, y luego demarcarla, asegura que los desacuerdos futuros puedan volver a estallar. Pakistán, también, está acosado por fronteras difíciles. Afganistán, al norte, ha sido durante mucho tiempo un vecino hostil. Esto se debe en gran medida a que Afganistán se niega a reconocer la frontera, conocida como la línea de Durand, entre los países atraídos por los británicos.

Sin embargo, lo más polémico de todos son las fronteras en Cachemira, donde Pakistán, India y China tienen demandas competitivas. En el momento de la independencia, en 1947, estaba claro que muchos musulmanes indios estaban decididos a romper con la India de mayoría hindú. Correspondió a un funcionario británico, que no sabía nada de la región, trazar una línea divisoria entre territorio que se convertiría en Pakistán e India. Pakistán recibió zonas dominadas por musulmanes en el lejano noroeste, además de territorio en el este (que obtuvo la independencia como Bangladesh en 1971). Se dijo a los gobernantes de algunas áreas en disputa, notablemente Cachemira, que eligieran a qué país se unirían.

Mientras los gobernantes hindúes de Cachemira prevaricaron, con la esperanza de convertirse de algún modo en un país independiente, los líderes de Pakistán decidieron forzar el asunto. Dado que Cachemira era (y es) un territorio de mayoría musulmana, Pakistán se sintió justificado al ver a jefes de guerra Pushtun cargar en el noroeste de Pakistán, a fines de 1947, para tomar el control de Cachemira. En respuesta, la India, al parecer invitada por los gobernantes de Cachemira, desplegó su ejército nacional y detuvo a los invasores tomando Srinagar, la capital de Cachemira, situada en el valle de Cachemira, la parte más codiciada del territorio. La línea de control resultante, en general, sigue siendo la frontera internacional de facto dentro de Cachemira y, en efecto, es aceptada por Paksitan y la India. Un gran número de soldados indios y paquistaníes permanecen en Cachemira hoy, ya que ambos países profesan ser la autoridad legítima para el resto de Cachemira. Para complicar las cosas, China también ha extendido su influencia y control sobre partes de Cachemira, en gran parte con el apoyo de Pakistán, un aliado.

lunes, 9 de enero de 2017

Hereros y Namas demandan a Alemania por genocidio colonial

Alemania está siendo demandada por su genocidio olvidado
Quartz



Consecuencias históricas. (Foto AP / Markus Schreiber)

Los descendientes de las personas masacradas en el olvidado genocidio de Alemania hace 110 años están demandando al actual gobierno de Berlín. Las personas de Herero y Nama de Namibia presentaron una demanda colectiva en una corte de Nueva York el 5 de enero, exigiendo daños y perjuicios por el primer genocidio del siglo XX.
Después de más de un siglo, Alemania finalmente se disculpó por el genocidio de 1904-1907 el año pasado y entabló conversaciones con el gobierno de Namibia sobre un entendimiento y una política comunes para abordar el asesinato en masa a menudo ignorado. Los jefes de los dos grupos dicen que han sido excluidos de las negociaciones.
"Ellos han decidido poner sus cabezas en la arena la manera del avestruz, la falta de respeto a nuestra gente y nuestro gobierno. Tenemos fe en que prevalecerá la justicia restaurativa ", declaró Vekuii Rukoro, jefe supremo de ovaHerero, al periódico namibiano.
El jefe, que también es un defensor legal, dijo que había intentado la ruta diplomática y no tenía resultados, diciendo que él creía que el derecho internacional y de derechos humanos estaba de su parte.
Hace un siglo, las tropas coloniales alemanas cometieron lo que los historiadores creen que fue un precursor del Holocausto. En tres años, las tropas alemanas supervisaron el exterminio del 85% de la población de Herero y miles de Nama, expropiaron sus tierras y se apoderaron de su ganado, su principal fuente de riqueza. Muchas mujeres y niñas indígenas también fueron violadas por colonos y utilizadas como trabajo forzoso.
Hoy en día, los Herero, una vez poderosos, representan alrededor del 10% de la población de Namibia y viven en algunas de las regiones más subdesarrolladas del país, luchando con el alto desempleo juvenil. Los demandantes también están pidiendo reparaciones por los miles de kilómetros cuadrados de tierra que fueron incautados por las autoridades coloniales alemanas, de acuerdo con la demanda.
Berlín se ha negado a pagar reparaciones, diciendo que en su lugar financiaría proyectos de desarrollo específicos. La demanda no afectará las negociaciones en curso, dijo Ruprecht Polenz, enviado especial de Alemania para el diálogo con Namibia. Para Alemania, tratar el genocidio no es una cuestión legal, sino una cuestión política y moral, dijo.
"Estamos negociando con el gobierno de Namibia las consecuencias políticas y morales", dijo a la cadena alemana Deutsche Welle.
"No hay garantía de que ninguna de las propuestas de ayuda externa de Alemania llegue o ayude a las comunidades indígenas de minorías que fueron directamente perjudicadas", dijo el abogado de los demandantes, Ken McCallion, a Reuters. "No puede haber negociaciones o acuerdos sobre ellos que se haga sin ellos".

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Revolución Americana: La incertidumbre y accidentalidad del patriotismo

Los Patriotas Accidentales
Muchos estadounidenses podrían haber ido en cualquier sentido durante la Revolución.



Una historieta 1774, publicada en Londres, muestra las figuras británicas que forzaban el té en una figura femenina que representaba América. Biblioteca del congreso

CAITLIN FITZ - The Atlantic


Es la vida o la muerte para América, la gente te lo dice. Los debates enojados sobre los impuestos, la religión y las relaciones raciales inflaman a los periódicos. Todo el mundo está hablando de política: su cónyuge, su hija adolescente, su jefe, su tendero. Los vecinos te miran sospechosamente, presionándote para comprar local. Las muchedumbres enojadas se reúnen, olor a alcohol y violencia amenazante; Sus líderes guiñan el ojo, seguros de que los fines justifican los medios. Las tiendas se han vendido de armas.

Es 1775 en las colonias americanas de Gran Bretaña. ¿De qué lado está usted?

Lea dos nuevos libros sobre la revolución: La revolución en color: el mundo de John Singleton Copley y las revoluciones americanas de Alan Taylor: una historia continental, 1750-1804, de Jane Kamensky, y usted se sorprenderá al descubrir que no sabe a quién Para el enraizamiento. Es decir, se sentirá como un típico colonizador en la era revolucionaria, lleno de dudas y sospechas de ambos lados. En las familias que dirigen la historia de Kamensky, ya lo largo de las lejanas fronteras que Taylor tensa en su síntesis, el empoderamiento y la alegría se rivalizan con el horror y la vacilación frente a una causa incierta.

El pintor John Singleton Copley era "un hombre puntiagudo, ansioso, criado pobre en un lugar puntiagudo, ansioso": Boston colonial, donde el teatro era un tabú y el baile polémico. Hijo tartamudo de un tabacalero viudo y con poca fortuna, creció para pintar patriotas americanos preeminentes y reyes británicos; Su renombre, como sus simpatías, cabalgaban el Nuevo Mundo y el Viejo. Incluso conoció a George III después de hacer su camino en 1774 a Gran Bretaña, donde se hizo conocido como un alpinista social auto-promotora que trató demasiado duro. Pero la habilidad de Copley era indiscutible, al menos hasta que el plomo de una vida de pigmentos pareció acelerar su declive. En su apogeo, pintó agua que azotó, vestidos que brillaban, y ojos que emotaron. Con lienzo y pintura, capturó la vida y la pasión.

Kamensky, un historiador de Harvard, maneja una hazaña similar en su cuarto libro sobre Boston y sus alrededores, un relato que merece ser llamado, como lo hace la mejor obra de Copley, "un tour de force sensorial". Dormido con el sonido de las drizas y se despertó con los gritos de los marineros y los vendedores ambulantes y las prostitutas que caminaban de regreso a casa de las tabernas para dormir. "Como un adolescente, trabajó en la larga luz del verano en la que los pintores entonces, como ahora, Progresó con una velocidad asombrosa. Las manos que parecían cera de velas en 1753 (cuando tenía 15 años) se convirtieron en manos de carne y sangre y movimiento en 1754.

Un colono típico en la era revolucionaria estaba lleno de dudas y sospechas de ambos lados.
Emprendedor, metódico, e inclinado al perfeccionismo, Copley parece primeramente un ejemplo temprano del hombre hecho a sí mismo, forjando su propia manera con el trabajo duro y la sobriedad calculada. En una época en que los pintores coloniales más prometedores se apresuraron a estudiar con los maestros en las capitales artísticas de Europa, Copley permaneció en la provincia de Boston. Pintó retratos de hombres y mujeres que no estaban lo suficientemente cultos como para apreciar las más augustas pinturas históricas y alegóricas que convirtieron cabezas en Londres y Roma. Los grandes artistas Benjamin West y Joshua Reynolds le imploraron que viniera a aprender lo que "no se puede comunicar con palabras", como dijo West. Pero Inglaterra era cara y Copley era una persona casera, así que durante años rechazó la invitación. En cambio, West, Reynolds y otros conocidos epistolares le enviaron consejos fortuitos ya menudo de segunda mano a través de un correo transatlántico. Estaba tan ocupado lanzando su carrera - "Debo trabajar como un castor", escribió más tarde - que no se casó hasta que cumplió 31 años, seis años más que la mayoría de los hombres de Boston cuando se casaron.

Pero si Copley era en gran parte autodidacta, no era auto-hecho. Para Kamensky, su historia expone los límites de la autonomía individual en un momento en que la mayoría de los colonos echan su suerte con parientes y vecinos. En una época en que los esposos controlaban legalmente a sus esposas, la trayectoria de vida de Copley fue profundamente moldeada por su esposa -y especialmente por sus suegros- para bien y para mal, hasta que la muerte les separó.

Copley se casó con Susanna "Sukey" Clarke en noviembre de 1769, una unión de verdadero amor y lógica financiera. La política no figuraba en el partido. Aunque Copley había marchado con los Hijos de la Libertad varios meses antes, parecía preocuparse menos por los nuevos impuestos del Parlamento que por si a los críticos europeos les gustaba su arte. Instintivamente cauteloso y obsesivamente organizado, no podía empezar a pintar hasta que cada último trapo y trozo de pastel se escondía, todos los colores se combinaban perfectamente en su paleta. Como muchos de sus contemporáneos, anhelaba libertad y orden. El rugido lleno de humo de la revolución no tenía atractivo.

Pero los matrimonios toman sus propias vidas, escribe Kamensky, y los recién casados ​​políticamente agnósticos pronto encontraron su unión definida por una crisis imperial que habían anhelado evitar. El padre de Sukey, uno de los comerciantes más ricos de Boston, había contratado para vender parte del envío de té que estaba a punto de llegar a fines de 1773. No quería devolverlo a Inglaterra. Una multitud atacó su almacén y otro atacó su casa. En el momento en que otra multitud dejó el té en el puerto de Boston un mes después y se lanzó como un virtuoso defensor de "El Pueblo", el padre de Sukey había huido a una guarnición británica para su protección.

¿Qué tiene que hacer un yerno-y un tibio Hijo de la Libertad? Copley finalmente navegó por Europa, en parte para perfeccionar su arte, y en parte porque Boston se estaba convirtiendo en demasiado peligroso para los cautelosos y la cabeza fría, especialmente cuando el coolheaded parecía culpable por asociación. Nunca volvió a América. En cambio, murió en Inglaterra entre realistas y leales. Su ambivalencia con respecto a la guerra persistió, pero después de casarse con la hija de un comerciante de té, Copley -que había luchado para mantener a su madre y medio hermano desde la adolescencia- no sentía otra opción que conformarse con sus buenos suegros.

Nótese esas palabras: Copley sintió poca elección. Como Kamensky enfatiza, Copley no eligió a los lados tanto como los lados, él creyó, "lo eligieron." En el siglo XVIII, las nociones de la agencia individual - de la auténtica autonomía y de los arrancadores rápidamente arrancados - estaban empezando a arraigar. (La autobiografía de Benjamin Franklin, una guía para el móvil ascendente, no fue publicada hasta la década de 1790.) Si Copley se hubiera casado con otro, podría haber pasado los años de la posguerra pintando a los revolucionarios norteamericanos, no a las princesas británicas.

Lejos de ser un partidario nacido, Copley podría haber ido en cualquier dirección. El gran logro de Kamensky es dejar a los lectores atraídos por diferentes audiencias, demandas y alianzas políticas junto con él. Es probable que comparta el suspense del joven pintor colonial en 1766 mientras espera el veredicto de los cosmopolitas londinenses en su primer trabajo importante, Un niño con una ardilla voladora, un retrato dulcemente sensible de su medio hermano que captura la esperanza y el anhelo de un Jóvenes en la cúspide de la edad adulta. Su exaltación cuando las críticas elogiosas caen es contagiosa, pero ¿cómo se atreve un crítico a llamar la pintura demasiado "lineal"? Con la política como con la pintura: cuando Copley se dirige a la multitud rechazando el té como el intermediario de su suegro en 1773, no te sorprendas si te sientes aterrorizado de que Sam Adams y su furiosa multitud puedan triunfar.

Más allá de la extraordinaria trayectoria de copley, desde la ripia de Boston hasta la georgiana de Londres, la Revolución se desarrolló, por supuesto, sobre un lienzo geográfico más amplio. Se originó no sólo entre los urbanos de la costa este que detestó los nuevos impuestos del Parlamento británico, sino también entre los colonos de backcountry que odiaron nuevas restricciones en el asentamiento trans-Apalache. Sus ramificaciones se extendieron profundamente en América del Norte. En todas partes, como lo demuestra el relato autoritario de Alan Taylor, la guerra parecía tan nudosa como en Boston.

O incluso más nudoso. En vísperas de la Revolución, alrededor del 11 por ciento de los contribuyentes varones de Boston poseían esclavos; Los Copleys tenían varios. Más al sur, los números sólo crecieron, y Taylor -un historiador de la Universidad de Virginia- enfatiza que muchos maestros estaban luchando por la libertad de esclavizar. En 1772, el más alto tribunal de Inglaterra implicaba que los esclavos coloniales que llegaban a Inglaterra se liberaran. La decisión no se refería a las personas esclavizadas en las colonias, pero sugería que Inglaterra era el verdadero bastión de la libertad, y hacía que el poder imperial amenazara aún más a los colonos que ya estaban alarmados por los impuestos sin representación. Después de todo, un parlamento que podría cobrar impuestos a los colonos también podría liberar a sus esclavos. Durante la guerra, los oficiales reales -en un movimiento significaron más para marcar un punto que para avanzar en una agenda antiesclavista- ayudaron a liberar a miles de esclavos del sur que habían huido de sus amos patriotas por las líneas británicas. A cambio, Taylor observa, "los patriotas reunieron el apoyo popular al asociar a los británicos con esclavos, bandidos e indios".


Norton
La Revolución estaba tan racialmente cargada en Occidente, y tan violenta. En 1763, financiera y territorialmente sobrecargada después de la Guerra de los Siete Años, Gran Bretaña había tratado de frenar el derramamiento de sangre de la frontera al prohibir el asentamiento colonial al oeste de los Apalaches, donde gobernaban los nativos. Los colonos protestaron que Gran Bretaña estaba favoreciendo a los indios sobre sus propios blancos sujetos, y cuando la revolución estalló, escribe Taylor, la confusión de la frontera se volvió "anárquica" mientras que algunos americanos crecieron "genocidas." Las ciudades coloniales y indias fueron quemadas a cenizas, Pelados, cráneos destrozados. Entre los iroqueses en lo que ahora es Nueva York, George Washington ganó el nombre de Hanodagonyes, o "Town Destroyer"; El padre de un país había ordenado la devastación de otro. La Paz de París de 1783 sólo trajo caos continuo, mientras los estadounidenses comenzaban a ocupar su recién ganado territorio occidental y los nativos confederados en respuesta.


Los indios americanos no eran los únicos vecinos que amenazaban a los jóvenes Estados Unidos. Canadá británico y Luisiana hispana cortejaron la lealtad de los estadounidenses ofreciendo de diversas maneras tierras más baratas, mejor comercio y, sorprendentemente, impuestos más bajos. La atención de Taylor a las lealtades conflictivas de la frontera hace eco a la perspectiva noreste de Kamensky: El nacionalismo americano temprano era una obra en progreso, no algo que los revolucionarios y los fundadores osaron tomar para concedido.

A mediados de la década de 1780, la confederación de estados de Estados Unidos estaba peligrosamente cerca de desmembrarse, mientras que la confederación india estaba creciendo. Para muchos espectadores en toda América del Norte y Europa, Estados Unidos parecía destinado a la derrota, incluso después de que la Constitución impulsó el poder federal. El poderoso imperio británico no había sido capaz de controlar el país interior, así que ¿cómo se supone que una república no probada y pobre en efectivo debería manejar el desafío?

La solución fue tan brutal como la guerra misma, pero funcionó. En vez de tratar de obligar a la obediencia en Occidente, como los británicos habían intentado con la Proclamación de 1763, el gobierno de los Estados Unidos finalmente trató de ganar la lealtad de los occidentales ayudándoles a desposeer a los nativos. Integrando décadas de becas, Taylor concluye su ambiciosa historia continental con la presidencia de Thomas Jefferson, que ayudó a transformar el tempestuoso Oeste de una maldición nacional en una bendición nacional, una fuente de ingresos y votos y poder geopolítico (al menos hasta 1861, cuando el destino de La esclavitud en Occidente provocó otra guerra más grande).

En la época de las revoluciones de Taylor, abundan las manos sucias (y no sólo figuradamente: los patriotas mancharon los hogares de los leales y las bocas con heces). Ni Taylor ni Kamensky dedican mucho espacio a la historia intelectual de alto nivel que solía dominar la erudición sobre la Revolución. Si bien reconocen el conflicto ideológico abstracto, se centran sobre todo en conflictos de intereses transversales -entre importadores y boycotters; Especuladores y ocupantes ilegales; Acreedores y deudores; Evangélicos y estacionarios; Amos y esclavos; Americanos y pueblos nativos; Los que querían la estabilidad y las armas que estaban dispuestos a arriesgar la familia, el hogar y la vida en una guerra incierta contra una superpotencia global. Taylor se une a Kamensky al notar que la mayoría de los colonos simplemente seguían a amigos y familiares, incómodos con la noción de agencia individual. Muchos trataron de mantenerse vivos manteniéndose flexibles y cambiando de lado "con las circunstancias de cada día", como lamenta Thomas Paine.

Copley e innumerables de sus contemporáneos llamaban a la Revolución una "guerra civil", agonizantemente consciente de las divisiones y destrucción que sembró. Mucho de bueno tendría que resultar si el calvario nunca iba a ser justificado. Los patriotas utilizaban precisamente esa lógica utilitaria, argumentando que a veces hay que sacrificar unos pocos para salvar a los muchos. "No se nos permite vacilar un momento", dijo un patriota en defensa de la turba que había destruido la casa del suegro de Copley. "De dos males menos el menor." O evitar la elección por completo; Para muchos colonos, bajo la presión de las circunstancias, que parecía el plan más seguro.

El bien surgió del mal, enfatiza Taylor, como sucede a veces en el curso de los acontecimientos humanos. En el aparentemente más meritocrático orden de posguerra, los blancos comunes podían reivindicar más respeto y derechos políticos de los que antes gozaban. Taylor concluye que "establecieron ideales por los que luchar". La lucha para acabar con la esclavitud y la misión de asegurar los derechos de las mujeres invocó directamente el lenguaje altanero de la Declaración de Independencia. Pero esos movimientos polémicos no estaban predestinados, y como señala Taylor, las fuerzas pro esclavistas también convocaron el legado revolucionario.

La historia, dicen, pertenece a los vencedores. El pensamiento estadounidense contemporáneo acerca de la Revolución tiende a celebrar lo que se ganó: la independencia política, el gobierno republicano, una agitada retórica de la igualdad y, quizás de manera indirecta pero visceral, nosotros. Pero al resucitar la ambigüedad ética del conflicto, Taylor y Kamensky invitan a los estadounidenses a identificarse con los perdedores, y eso es un triunfo.

martes, 19 de julio de 2016

Colonialismo: Alemania reconoce la matanza de hereros namibios

Alemania finalmente se disculpa por su otro genocidio a más de un siglo más tarde




Frente a la historia y el pueblo herero de Namibia. (Foto AP / JJ)


Escrito por lynsey Chutel - Quartz


Alemania finalmente disculparse por su otro genocidio. En una admisión de culpa hito histórico, canciller, Angela Merkel, dijo que su país reconoce formalmente y pedir perdón por el asesinato sistemático de pueblo herero de Namibia hace más de un siglo.
El Gobierno Federal de Alemania está en conversaciones con el gobierno de Namibia para finalizar un lenguaje común y la política en torno a la matanza masiva hasta ahora casi ignorado, la oficina de la canciller dijo esta semana según AFP. Aún así, el gobierno de Merkel, estaba claro que no habría reparaciones, pero los proyectos de desarrollo más bien dirigido.
"Sobre la cuestión de si podría haber una reparación o consecuencias legales, no hay ninguno. La disculpa no viene con ninguna consecuencia sobre cómo hacer frente a la historia y que retratan, "Sawsan Chebli, la portavoz de Merkel, a periodistas.
El genocidio es ampliamente considerada como la primera parte del siglo XX, perpetrado 1904-1907, pero rara vez es reconocido. Los historiadores creen que las atrocidades cometidas por las tropas alemanas se convirtieron en un precursor de los cometidos durante el Holocausto. Los paralelos entre dos genocidios de Alemania son peligrosamente parecidos: la orden de exterminio por el bien de la expansión, el trabajo forzoso en campos de concentración y los experimentos científicos sobre los presos.

Al cabo de tres años, las tropas alemanas supervisó el exterminio de 85% de la población herero, expropiaron sus tierras y se apoderaron de su fuente de riqueza, su ganado. Hoy en día, una vez poderoso herero representan alrededor del 10% de la población de Namibia y viven en algunas de las regiones menos desarrolladas del país, luchando con el alto desempleo juvenil.


Un descendiente mira a un monumento erigido recientemente a los herero. (EPA / Stephanie Pilick)

Un ex ministro alemán se disculpó primero en los namibios hace doce años. Cien años después de que comenzara la matanza sistemática de las tribus de Namibia, a continuación, el ministro de Desarrollo de Alemania, Heidemarie Wieczorek-Zeul viajaron a Namibia en 2004 y reconocieron las atrocidades cometidas fueron de hecho genocidio. Se necesitaría otra década antes de entrar en la política de genocidio sería de Alemania hacia Namibia.
Un siglo antes, otro funcionario alemán fue enviado a África para suprimir la revuelta local contra el colonialismo alemán. General Lothar von Trotha llegó a lo que era entonces del Sur-Oeste de África para sofocar una rebelión de los grupos étnicos herero y nama. Los herero eran hasta entonces una de las tribus más ricas de la región, su ganado de itinerancia más de un tercio del vasto campo de Namibia. Hasta la llegada de Van Trotha, que habían logrado mantener la expansión colonial alemana en la bahía.
"El pueblo herero tendrá que salir del país. Si las personas se niegan voy a forzarlos con cañones de hacerlo. Dentro de las fronteras alemanas, todos los herero, con o sin armas de fuego, con o sin ganado, se rodará. No voy a dar cabida a las mujeres y niños más. Voy a conducir de vuelta a su pueblo o me dar la orden de disparar contra ellos, "van Trotha ordenó.

Los herero se enfrentó el ataque alemán con poco más de lanzas, arcos y un par de rifles. Los que no murieron fueron expulsados ​​al desierto. Allí, las tropas alemanas cerraron el perímetro, envenenan sus pozos y bayonetas cualquiera que tratara de escapar de la deshidratación, conocido como "marcha hacia la muerte" para los herero.
Los que sobrevivieron el desierto fue reunido en los campos de concentración y fueron obligados a cavar tumbas herero para recuperar los cráneos de sus familiares muertos. Las mujeres fueron forzadas a la piel y se reducen los cráneos, que fueron utilizados en los experimentos alemanes para demostrar la superioridad aria y la inferioridad africana. De la población de más de 80.000 herero, solamente sobrevivieron 15.000.



Los cráneos de algunos de los herero se volvieron de Berln en 2004. (EPA / Rainer Jensen)

Esos cráneos fueron devueltos en 2004, según un informe luego por la Associated Press. El dolor de una atrocidad no reconocido todavía estaba fresca, con lágrimas y la ira como los restos de sus antepasados ​​fueron llevados a casa. Hoy en día, Namibia es un país en desarrollo rápido, con una política económica sólida diversificación de los diamantes y otras materias primas a las energías renovables y el turismo. Aún así, muchos de los dolores históricos del país todavía debe juzgarse bajo.

martes, 2 de febrero de 2016

Conquista de América: La llegada de Solís al Río de la Plata

Cuando Solís halló el Río de la Plata


Mañana se cumplen 500 años. Allí mismo el español murió junto a cinco marineros a manos de indios antropófagos.


El ancho Río de la Plata, a la altura de Berazategui.

Eduardo Parise - Clarín


Ahora el recorrido se suele hacer en apenas 12 horas de vuelo. Pero hace cinco siglos, los que se aventuraban a cruzar el océano debían pasar cuatro meses de sacudones sobre la olas para encontrarse con ese “mar rubio y barroso” cuyas aguas tenían “un sabor suave y azucarado”. Esos cuatro meses de navegación fueron los que pasó el piloto mayor Juan Díaz de Solís junto a su tripulación de 60 hombres distribuidos en tres carabelas, para viajar desde el puerto de Sanlúcar de Barrameda, en la margen izquierda del río Guadalquivir, hasta alcanzar su famoso “Mar Dulce” donde habría de toparse con la muerte. La aventura comenzó el 8 de octubre de 1515 y concluyó el 2 de febrero de 1516. Aquel día marcó el descubrimiento oficial de nuestro conocido Río de la Plata. Mañana se cumplirán exactamente 500 años.

La expedición tenía una misión encomendada por el rey Fernando el Católico: llegar a las Islas Molucas, un archipiélago de Indonesia considerado entonces el paraíso de las especias. Eran tiempos de duras disputas con portugueses, ingleses y holandeses por el dominio de esas tierras productoras de excelente nuez moscada y clavo de olor. El interés era tal que el rey no sólo proveyó tres carabelas (se cree que eran La Concepción, Santiago y La Trinidad) sino también 4.000 ducados de oro, cuatro grandes cañones y 60 armaduras. El objetivo: hallar un paso fluvial que uniera el Atlántico con el Pacífico. Por eso, aquel 2 de febrero cuando ingresaron a ese “Mar Dulce” lo hicieron pensando que esa era la boca del camino que los llevaría de un océano a otro y a las riquezas de las especias.

El Río de la Plata tiene forma triangular, cerca de 300 kilómetros de largo, un ancho máximo de 219 kilómetros, más de tres millones de kilómetros cuadrados y unos diez metros de profundidad como promedio. Su sector interior es el de menor profundidad porque cada año esas aguas reciben unos 160 millones de toneladas de sedimentos. En esa corriente llegan arena fina y gruesa, limo y arcilla como las que se trasladan por el Delta del Paraná y por las aguas del río Uruguay. Esos sedimentos en suspensión le e dan su característico color marrón al agua. El sector exterior del Río de la Plata está comprendido entre la uruguaya Punta del Este y Punta Rasa, en Bahía de Samborombón, en territorio argentino. Para que grandes barcos puedan llegar a Buenos Aires o a la cuenca del Paraná, el lecho debe ser dragado en forma permanente. Los prácticos guían a esas naves por canales especialmente socavados.

Lo cierto es que en aquel febrero, aprovechando el bajo calado de sus carabelas, Solís se internó en el río. Su primera escala fue en una pequeña isla a la que bautizó Martín García. Ese era el nombre del despensero de su nave, quien murió a bordo y fue enterrado allí. Después, más adentro en el curso, vio a unos nativos que les hacían señas desde tierra. En un pequeño bote bajaron Solís, Pedro de Alarcón (contador de la expedición), Francisco de Marquina, cuatro marineros y un grumete llamado Francisco del Puerto. En un breve combate, todos fueron asesinados, a excepción del grumete que era un chico y por eso se salvó. Los muertos fueron descuartizados, asados y comidos, una ceremonia habitual en esa tribu escindida de los guaraníes. Creían que así se apoderaban de las virtudes guerreras de sus víctimas. Francisco del Puerto vivió diez años con los nativos y recién fue rescatado en 1527 por la expedición de Sebastián Gaboto.

Así terminó aquel viaje. Las carabelas volvieron a España al mando de Francisco de Torres, cuñado de Solís y quedaron embargadas en el Puerto de Muelas, en Sevilla. El estuario fue conocido como “río de Solís”, hasta que alguien mencionó el mito de la “Sierra de Plata” (se cree que era una alusión al Cerro Rico de Potosí) y creció la leyenda de que por ese río se llegaba a importantes minas de plata. Y el nombre del lugar cambió para siempre. Después, en esas aguas, habría fuertes batallas navales. Pero la que más se recuerda es una que ocurrió en diciembre de 1939 cuando barcos ingleses se enfrentaron con el acorazado alemán Admiral Graf Spee. Pero esa es otra historia

sábado, 12 de diciembre de 2015

El galeón San José y su historia

Tres siglos de leyenda salen a flote
Diez años de vida y 307 de leyenda acompañan al mítico galeón español 'San José'
El hallazgo del galeón ‘San José’ se convierte en un secreto de Estado
WINSTON MANRIQUE SABOGAL - El País




Diez años de vida y 307 de leyenda acompañan al mítico galeón español San José. Su historia es la de uno de los naufragios más importantes del mundo, cargado de tesoros americanos, drama humano y político y lleno de fantasía. Ocurrió en mitad de la guerra de sucesión de la corona española que ostentaba Felipe V. Y fue hundido por culpa de esa batalla de poder europea. El navío bajó a la oscuridad del mar la tarde del viernes 8 de junio de 1708. Otro viernes, el 27 de noviembre, un radar de la armada colombiana detectó el pecio, y el viernes pasado el presidente de Colombia sacó la noticia a la luz.

Tres siglos de historia emergieron. El galeón zarpó de Cartagena de Indias rumbo a Cádiz cargado con unas 200 toneladas de oro (¿11 millones de monedas?), plata, piedras preciosas y múltiples tesoros americanos. Su misión no era la de cualquier otro navío procedente de las Indias para España. Esta vez, el objetivo era crucial: dar oxígeno económico y enriquecer las arcas de la corona española, aliada con Francia, cercada por Inglaterra, Países Bajos, Portugal y Alemania que consideraban que el sucesor de Carlos II debía ser de la Casa de los Habsburgo. Temían otro poder como el que había ostentado Carlos I de España y V de Alemania, en el siglo XVI.

A comienzos del siglo XVIII, el mar Caribe estaba surcado por piratas y salpicado de naves inglesas que impedían la ruta de embarcaciones de las Indias hacia España. Aquel viernes de junio por la tarde el almirante José Fernández de Santillán, (conde de Casa Alegre) y comandante del San José, dio la orden de partir con una flotilla de 20 naves y 600 personas (hombres, mujeres y niños. 400 pasajeros y 200 tripulantes).

Pasadas las coralinas Islas del Rosario, y adentrado en un mar de múltiples colores, el galeón fue atacado y hundido por el capitán del buque inglés Expedition, al mando del comodoro Charles Wager.

Se dice que por cada baúl de tesoros tenía otros dos en piedras, y que solo el capitán Fernández y el comandante de la guarnición de Cartagena sabían el verdadero contenido
El combate empezó al atardecer, 30 cañones de entre 10 y 18 libras, fabricados en bronce con las asas en forma de delfín, propios de la corona española, defendían el navío cuando, de repente, el fuego cruzado fue silenciado por una explosión en el San José…Una columna de llamas y humo se elevó a medida que el galeón buscaba el fondo del mar con su anhelado tesoro dentro: un botín, dicen, de entre cinco mil y diez mil millones de dólares. Un tesoro procedente de lo que hoy es Perú, Ecuador y Colombia. Solo sobrevivieron once personas.

Terminaban diez años de vida de este galeón de guerra, construido en 1698. El San José transportaba la carga de Perú y Ecuador, acumulada de los seis años que llevaba la guerra de sucesión. En Panamá se detuvo en Portobelo, en el mes de mayo de 1708, luego pasó a Cartagena donde terminó de completar la ambicionada remeza.

Pero el 8 de junio, el San José se fue a pique para dar paso a la leyenda. Se dice que por cada baúl de tesoros tenía otros dos en piedras, y que solo el capitán Fernández y el comandante de la guarnición de Cartagena sabían el verdadero contenido.

La historia pasó de generación en generación entre los caribeños colombianos, y entró por el centro del país, río Magdalena arriba, por sus más de 1.500 kilómetros que era por donde irrumpía la civilización. Su historia está en libros y obras de ficción. Incluso, la rescató Gabriel García Márquez como un episodio clave de El amor en los tiempos del cólera, donde las aguas de la realidad y la ficción son una sola.

En los años 80 el San José resucitó cuando una empresa de caza tesoros inició su búsqueda. Después de varios litigios, el gobierno colombiano tomó las riendas del proyecto. Ahora lo ha encontrado sin dar muchos detalles de su contenido, para convertirlo en secreto de estado. “Es uno de los yacimientos más importantes de la historia de la arqueología sumergida”, según el presidente Juan Manuel Santos.

No se sabe aún el estado real del galeón. Si se podrá sacar a flote, o no. Cuentan que está intacto, apoyado en uno de sus costados. Unos cañones sobre el fondo marino y unas vasijas de cerámica es lo único que se ha visto. Dentro estaría el oro, la plata y las piedras preciosas con las cuales se buscaba apuntalar el trono de Felipe V.

viernes, 2 de octubre de 2015

Conquista de América: Junípero Serra, el fundador de California y santo

La historia de Junípero Serra, el controvertido monje franciscano que el Papa canonizará hoy
Grupos indígenas manifestaron su rechazo a que el padre misionero del siglo XVIII, considerado el fundador del estado de California, sea convertido en santo hoy en una ceremonia encabezada por el Santo Padre en Washington



Una estatua de Junípero Serra, en Washington. Foto:AP

La Nación

LOS ANGELES.- Junípero Serra nació en la isla española de Mallorca, pero el padre misionero del siglo XVIII murió muy lejos de casa, en California, estado del que se le considera padre fundador y donde hoy sigue siendo una figura controvertida.

Su legado, más allá de la polémica, cambió la historia de Estados Unidos y lo llevó a convertirse en santo, en la primera canonización de la historia que tiene lugar en ese país, de la mano del papa Francisco, en español, hoy en Washington.

Serra fue un joven estudioso educado por los monjes franciscanos, a los que se unió con 16 años. Sobresalió en lo académico y a los 26 ya era un popular profesor de Filosofía.

Pero Serra soñaba con aventuras: con predicar el evangelio a gente que no había visto nunca y en una tierra que estaba apenas siendo explorada por los colonizadores europeos.

En el siglo XVIII, España había establecido su dominio sobre el vasto imperio de las Américas construyendo ciudades, caminos, puertos y rutas de comercio supervisadas por los virreyes coloniales.

El sistema de misiones avanzadas jugó un papel político importante al poner a los pueblos existentes de la región bajo dominio español y cristiano.

En 1749, a los 36 años, Serra pisó el Nuevo Mundo y ya no regresó nunca a España. Pasó ocho años en Ciudad de México, luego ocho entre los pueblos indígenas en las remotas montañas de Sierra Gorda. En 1767, la corona española expulsó a los misioneros jesuitas de la península de Baja California y los reemplazó por los franciscanos, liderados por Serra.

En California, Junípero Serra encontró su vocación, la fuente tanto de su legado como de la moderna controversia que lo rodea.

El español lideró una expansión histórica del imperio hacia el norte desde la Baja California destacándose como un administrador sobresaliente y un explorador intrépido.

Comenzó en 1769 con el establecimiento de la misión de San Diego, fundó otras ocho en la costa hacia el norte, hasta San Francisco, en los 15 años siguientes preparando así el terreno para la colonización de la región.

"California es mi vida", escribió una vez. "Y ahí espero morir". Y eso sucedió el 28 de agosto de 1784. Murió con 70 años en una cama en su misión de Carmel, en California, estado que ahora lo honra como padre fundador.

La controversia



Juníper Serra es considerado el fundador de California. Foto:Archivo

La canonización del "Apóstol de California", no obstante, ha generado tensiones con los indígenas estadunidenses, que consideran al misionero español uno de los grandes responsables de la desaparición de los pueblos originarios a través de sus prácticas evangelizadoras.

La agrupación Tribus Indígenas de California afirmó en un comunicado que las políticas de Serra "dieron paso a atrocidades contra nuestros ancestros" y que el religioso "no se merece el honor de la santidad".

El papa Francisco ya ofreció disculpas por los pecados y "crímenes" cometidos por la iglesia durante la época de la conquista y evangelización, en la que los pueblos originarios fueron diezmados.

Pero esa disculpa puede sonar "falsa" si viene seguida de la canonización de Serra, de acuerdo con Jace Weaver, director del Instituto de Estudios sobre Indígenas

Serra intervino en nombre de los indígenas con las autoridades coloniales y presentó un documento de derechos que fue aprobado y medió también por los líderes de una rebelión contra la misión de San Diego al pedir al virrey que les salvara la vida.

Pero, al mismo tiempo, fue un hombre de su tiempo que creía que los indígenas eran menos personas que los europeos y que era correcto golpearlos por desobediencia del mismo modo que los padres pegaban a los niños. A los indígenas que se convertían al catolicismo, muchas veces solo para tener acceso a alimento y vivienda, no se les permitía salir de las misiones y como castigos eran flagelados y encadenados.

Algunos creen que Serra tiene responsabilidad en las consecuencias del sistema de misiones: la aniquilación de la cultura y de las vidas indígenas bajo la colonización.

Las autoridades católicas han evitado las controversias y se han centrado en su fe y en su entusiasmo misionero. La canonización es "una afirmación de parte de la Iglesia católica de que un individuo está en el cielo", según la web que la Arquidiócesis de Los Angeles mantiene sobre Serra.

"Eso no significa que fuera un ser humano perfecto, sino que ejemplifica la bondad heroica y la virtud durante su vida", agrega.

El Vaticano insiste en que Serra defendió a los nativos de abusos típicos de la era colonial y lo ve como un modelo para la creciente población hispana en Estados Unidos, ya que le atribuye el haber traído el cristianismo al territorio occidental de ese país.

Agencias AP y DPA

martes, 25 de agosto de 2015

USA: Encuentran un relicario católico en los Jamestown

Un esqueleto, una reliquia católica, y un misterio acerca de los orígenes de América
Un artefacto recién descubierto enterrado con uno de los líderes más prominentes de Jamestown sugiere que podría haber sido un cripto-católica.


Los arqueólogos trabajan en una excavación de cuatro tumbas en el sitio de lo que fue la iglesia protestante más antigua de América. Jamestown Fundación Redescubrimiento / Preservación Virginia


Adrienne Lafrance - The Atlantic

Después de 400 años en la tierra de Virginia, la caja salió de la tierra que mira como si hubiese sido arrancado desde el océano. Un ladrillo de plata minúsculo, ahora con incrustaciones de una pátina verde y áspera como papel de lija. Buried debajo de ella era un esqueleto humano. Los restos más tarde serían identificados como los del capitán Gabriel Archer, uno de los líderes más prominentes en Jamestown, la primera colonia permanente Inglés en Estados Unidos. Pero fue la caja, que parecía ser un antiguo relicario católica, que tuvo arqueólogos desconcertado y atónito.

"Una de las mayores sorpresas fue el descubrimiento de esta pequeña caja de plata misteriosa", dijo James Horn, el presidente de la Fundación Jamestown Redescubrimiento. "Tengo que decir, que todavía estamos tratando de resolver esto. Usted tiene muy extraña situación de un relicario Católica se encontró con el líder de la primera iglesia protestante en el país ".

El hallazgo es una bomba histórico, descubierto en una tumba en el sitio de lo que fue la primera iglesia construida en Jamestown. Lo que significa que los investigadores pueden acaban de descubrir la prueba de una comunidad subterránea de los católicos -incluyendo Archer y tal vez la persona que lo enterró con la reliquia-que pretendía ser protestantes.


"Los primeros pobladores de allí eran en su mayoría miembros de la Iglesia de Inglaterra", dijo James O'Toole, profesor de historia en la universidad de Boston, que se centra en las raíces del catolicismo estadounidense. "Si bien no tenían la misma hostilidad activa a los católicos que los colonos poco más tarde puritanos de Nueva Inglaterra hicieron, no eran especialmente acogedor para los católicos. Si hubo católicos en Tidewater Virginia ... eso sería noticia ".

Es el tipo de descubrimiento que hace que los historiadores, antropólogos, arqueólogos y otros académicos vertiginosos con curiosidad. Pero plantea preguntas aún más grandes, también ideas que podrían reescribir nuestra comprensión de la intersección de las identidades religiosas y culturales en la América colonial.

El asentamiento Inglés del Nuevo Mundo es más a menudo recordado como un esfuerzo protestante. Pero si en verdad hubo católicos en Jamestown, pues, desde el principio, que era un proyecto perseguido por los de múltiples religiones, buscando nuevas oportunidades.

"Hay una sensación de que la historia católica de América comienza en el siglo 19 con una ola de inmigrantes de Alemania e Irlanda en la década de 1820 y 1830, pero no es una historia de principios del catolicismo", dijo Maura Jane Farrelly, profesor asociado de estudios de América en la Universidad de Brandeis. "Lo que está cautivando al respecto es la noción de la naturaleza secreta. Si él está secretamente Católica, ¿qué significa que la fe a él que él está dispuesto a aferrarse a él a pesar de que es peligroso? "

"Hemos ido encontrando pedazos de rosarios y crucifijos y otras cosas que obviamente eran católicos."
Los investigadores creen que el cuadro fue enterrado con Archer después de su muerte entre 1608 y 1616, lo que significaría que la persona que enterró él hubiera conocido el significado del artefacto. Los arqueólogos e historiadores anunciaron su descubrimiento en el Smithsonian el martes, junto con las identidades de los otros tres líderes de Jamestown clave cuyos restos fueron enterrados cerca. Los cuatro hombres fueron "involucrados en todas las decisiones importantes que tuvieron lugar durante los primeros cuatro años de la historia de la colonia", dijo el Cuerno de un video sobre el descubrimiento. Los investigadores sussed sus identidades a partir de una lista de varios hombres docena de alto estatus que podría haber muerto a principios de 1600, un período particularmente caótica en Jamestown que incluía lo que se conoce como "el tiempo muerto de hambre," un invierno durísimo cuando tres cuartas partes de la colonos murieron, y algunos recurrieron al canibalismo. Junto con Archer, los investigadores encontraron los restos del reverendo Robert Hunt, el primer ministro anglicano en Jamestown; Sir Ferdinando Wainman, un oficial de alto rango que estaba a cargo de los caballos y la artillería de la colonia; y el capitán William West, un sobrino del gobernador de la Compañía de Virginia que financió el establecimiento de Jamestown y otras colonias en el Nuevo Mundo.


"El descubrimiento nos lleva de nuevo, de una manera muy poderosa, a la búsqueda de personas y personalidades que estaban en Jamestown", dijo William Kelso, director de arqueología de la Fundación Jamestown Redescubrimiento. "La historia se vuelve personal, y por lo tanto usted puede tener más empatía hacia lo que la gente estaba en contra, lo que lograron hacer, y lo que ellos fallaron en hacer." La presencia de la reliquia en la tumba de Archer también pone en cuestión algunos de lo que los investigadores creído -su previamente comprensión de Archer como individuo, y de Jamestown y la trayectoria del catolicismo en América en general.


Relicario de Plata y fragmentos de madera del ataúd encontraron en la tumba de Gabriel Archer. (Fundación Jamestown Redescubrimiento / Preservación Virginia)

Archer, un influyente secretario y magistrado "fue uno de los más destacados de los primeros líderes en Jamestown," Cuerno me dijo. Los historiadores sabían Archer como un rival del capitán John Smith, el explorador que, según la leyenda, se salvó de la ejecución por Pocahontas, la hija de un jefe Powhatan. Smith y Archer eran rivales. "Y Archer pasó una buena parte del tiempo tratando de eliminar Smith del consejo de gobierno de Jamestown," Cuerno me dijo. Ahora, los investigadores se preguntan si había más en la relación antagónica entre Smith y Archer. Podrían-como motivos un líder colonial, como un crítico ardiente de Smith's han sido vinculados de Archer a una identidad religiosa secreto?


"Gabriel Archer era un personaje de primera, un líder eminente en este primer período," Cuerno me dijo. "Estaba tomando en Smith, que está involucrado en la caída del primer presidente [de la colonia], él es realmente en el corazón de la intriga. Creo que los historiadores han considerado siempre que sus motivos fueron principalmente personal, tratando de elevar su propia posición. Pero había algo más en juego? ¿Estaba tratando de desestabilizar el liderazgo de la colonia desde dentro? "

Esta idea es impresionante para un par de razones, la más importante de las cuales es que Jamestown fue fundamentalmente anti-católico. "Esta fue una gran ambición aquí en la parte del Inglés", dijo Horn. "Jamestown no está destinado a ser una empresa bastante menor. Está destinado a ser la cabeza de playa para un imperio Inglés en América, que servirá como un baluarte contra el catolicismo. Eso es un montón de flete para este pequeño objeto para llevar ".

El catolicismo se temía por el Inglés, también. Los colonos de Jamestown creían que había una amenaza muy real de que los buques de guerra españoles algún día llegará con conquistadores católicos dispuestos a luchar por el Nuevo Mundo. Por cierto, este anti-español, actitud que anticatólico continuó mucho después de Archer y sus habitantes de las ciudades murieron-es lo que, en 1632, situado en la Provincia de Maryland donde está hoy, en lugar de más al sur, donde su fundador Católica Romana originalmente quería ser.

"Cuando George Calvert estaba haciendo campaña para obtener el estatuto de Maryland, en realidad estaba mirando para conseguir territorio y que fue aprobado para obtener territorio de lo que hoy es Carolina del Norte", dijo Farrelly, el profesor de Brandeis. "La gente en Virginia estaban haciendo campaña para él no conseguir una carta. La táctica que utilizan es que [dijeron], 'Él va a usar esta carta como una excusa para que los sacerdotes y monjas españolas encima en Virginia, y van a invadir Virginia y hacerse cargo de la colonia. "Ese argumento probó ser contencioso suficiente como para que en el último momento, parecía que Calvert iba a perder el territorio ".


Así que no había duda incentivo para Archer, décadas antes de la hora de Calvert, que han ocultado su catolicismo en Jamestown. "Esta persona podría haber sido de una familia que era exteriormente Anglicana pero en privado católica", dijo Farrelly. "Eso explicaría por qué iban a traer una reliquia más con ellos. No hace que te preguntes: ¿Cómo fue para él? Cómo secreto que él sentía que tenía que ser, dado que él está viviendo en una colonia que es rabiosamente anticatólica. ¿Y quién lo sepultaron con esta reliquia? "

Cuando los arqueólogos encontraron la caja en la tumba de Archer en 2013, podrían decir de inmediato que había algo dentro. Fue suficiente luz para sentir hueco, y su contenido hizo temblar cuando los investigadores volvieron la caja otra vez en sus manos. Pero sabían cuanto suavemente fregados de la oxidación de su cobre y aleación de exterior-un proyecto de conservación que tuvo más de 100 horas y reveló un grabado minimalista de la letra 'M' - que no iban a ser capaces de abrir la caja sin causar daños irreparables. Fue a través de la posterior formación de imágenes CT-scan que los historiadores forenses pudieron identificar fragmentos de hueso y la ampolla de plomo en el interior, la evidencia clara de una reliquia católica.




"No era raro que-no voy a decir que era común, pero había dos palabras diferentes para describir a alguien que era básicamente un católico secreto o un cripto-católica en Inglaterra en el tiempo", me dijo Farrelly. "Significado asistió a los servicios religiosos anglicanos con regularidad, y por lo tanto, no estaba sujeta a multas, sino que también asistir a los servicios Católicos. "Cismático" era el término que usan los sacerdotes católicos y protestantes llamada [los] "papistas" ... Ni los sacerdotes católicos, ni los sacerdotes anglicanos le gusta esta gente. No estás siendo verdaderos anglicanos y usted no está siendo verdaderos católicos ".


Pero todavía hay una acuciante cuestión en todo esto: ¿Qué pasa si la caja no era una reliquia católica en absoluto? Tales símbolos tienen historias que son, a veces, "desordenado" Cuerno reconocido. "Y esta es una línea de investigación nos encontramos con bastante intrigante," dijo. "Tal vez esto es un antiguo objeto sagrado católica que, durante la reforma, se traduce o reutilizados para uso Anglicana, por lo tanto, representa el corazón espiritual de la nueva Iglesia de Inglaterra en el Nuevo Mundo. Sabemos que los objetos sagrados fueron reutilizados para uso protestante, anglicana para su uso, durante este período ".

Pero hay otros indicios que sugieren Archer era de hecho un católico, y posiblemente incluso una figura importante para otros católicos. Fue enterrado en un ataúd de madera hexagonal con la cabeza apuntando al este. "Debido a la orientación de arquero en la tumba, con la cabeza hacia el este, este es generalmente un signo de los clérigos", dijo Horn. "Podría haber sido el líder de una célula secreta católica e incluso, posiblemente, un sacerdote católico en secreto."


Conservado relicario de plata con "M" en la tapa. (Fundación Jamestown Redescubrimiento / Preservación Virginia)

Luego están los otros objetos católicos, fragmentos encontrados en los últimos años en Jamestown que se están dando un nuevo significado tras el descubrimiento más reciente. "Hemos ido encontrando pedazos de rosarios y crucifijos y otras cosas que obviamente eran católicos", dijo Kelso. "Una interpretación es que fueron comprados por aquí para dar a los indios, aunque sólo sea para el comercio como baratijas. Pero ahora que pienso en ello de una manera completamente diferente ".

"Una nueva pieza de evidencia arqueológica o histórica puede ayudar a comprender mejor toda una serie de pruebas anteriores", dijo Horn. O bien, se puede poner en duda gran parte de lo que creías saber.

"Cuando se piensa en las circunstancias del entierro de Archer y la forma en que este objeto fue colocado-no sólo estaba tirado en forma subrepticia", dijo. "Fue colocado deliberadamente. Hubiera sido muy público. Alguien habría tenido que bajar a la tumba. Estos son los puzzles reales para nosotros ".

lunes, 13 de julio de 2015

Alemania: Reconocería sus acciones en Namibia como genocidio

Los partidos de la Oposición alemana respaldan el intento por reconocer asesinatos Namibia como el genocidio
Los partidos de oposición alemanes han pedido al gobierno debe reconocer la masacre cometida por las tropas imperiales en Namibia como genocidio. Esto viene por delante de los 100 años de la caída del régimen alemán allí.



Los partidos de la oposición Verdes y de Izquierda han dado su apoyo a una oferta por organizaciones de derechos humanos para persuadir al gobierno de la canciller Angela Merkel a reconocer los asesinatos en masa de personas que pertenecían a grupos étnicos Herero y Nama entre en el año 1900 como genocidio.
"Entre 1904 y 1908 el imperio alemán llevó a cabo el primer genocidio del siglo 20", dijo Gysi la agencia de noticias DPA. "El pueblo de Namibia siguen sufriendo las secuelas hasta el día de hoy", agregó.
"En este capítulo de la historia colonial de Alemania no debe dejarse sin tratar. Como sucesor legal, la República Federal tiene la responsabilidad", Cem Özdemir copresidente de los Verdes, dijo a DPA.
Özdemir hizo estas declaraciones después de los Verdes el miércoles trajo una moción en el parlamento alemán llamado al gobierno a reconocer los asesinatos en masa como un acto de genocidio.
El lunes, una delegación del grupo de los activistas de Namibia "Völkermord verjährt nicht" (El genocidio no tiene un estatuto de limitaciones), se reunirá con el presidente alemán Joachim Gauck en Berlín y lo presentan con una petición pidiendo a la gran coalición gobierno para retorno de cráneos de Namibia destaca colonial alemán brutalityrecognize la masacre como genocidio. Numerosos miembros del Bundestag se encuentran entre los firmantes.
El tema ha sido la manzana de la discordia entre Namibia y Alemania durante años, y en 2004, el ministro de desarrollo entonces alemana, Heidemarie Wieczorek-Zeul, vino el más cercano a pedir disculpas por los asesinatos, diciendo durante una visita a Namibia que las "atrocidades eran lo que hoy sería describir como genocidio ".

'Progresos' en las conversaciones bilaterales

De acuerdo con la Oficina de Relaciones Exteriores de Alemania, las conversaciones entre Berlín y Windhoeck sobre el tema están haciendo "un buen progreso", pero aún no han concluido. Comisionado ministro de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, de África, Georg Schmidt a la capital de Namibia dos veces este año en un intento de mover las conversaciones hacia adelante. Mientras que en la oposición, Steinmeier, quien al igual Wieczorek-Zeul es miembro de los socialdemócratas, él mismo trajo una moción en el Parlamento alemán, en el que se utilizó la palabra "genocidio".
La presión para obtener los asesinatos en masa reconocidos como genocidio ha ganado impulso antes del 09 de julio centenario del fin del régimen colonial alemán en la entonces Alemania del Sur-África Occidental, así y tras un debate Bundestag en abril, en el que el presidente parlamentario Norbert Lammert se refirió a la masacre de armenios en el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial como genocidio.
dfp / kms (dpa, KNA)

Deutsche Welle

miércoles, 8 de abril de 2015

Conquista de América: Hernán Cortés como un maquiavélico

“Hernán Cortés fue un político maquiavélico”
El historiador británico John H. Elliot subraya que Moctezuma vivía un momento precario de "hambrunas y rebeliones"
LUIS PRADOS - El País


John H. Elliott durante la entrevista. / CLAUDIO ÁLVAREZ

Quizá no haya mejor lugar para evocar la figura de Hernán Cortés que la biblioteca de la Casa de América esta tarde soleada y ventosa de Madrid. Una luz de oro viejo ilumina libros y maderas oscuras. Y probablemente nadie mejor para hacerlo que John H. Elliott (Inglaterra, 1930), el gran historiador del imperio español que inauguró el conquistador de México.
“Hablar de conquistadores no es muy políticamente correcto en el siglo XXI y por eso es tan importante conocer su contexto histórico para recuperar la figura de un hombre a caballo entre la Edad Media y la Moderna y entender sus preocupaciones e intereses en un momento de fusión de la corona de Castilla con la de Aragón y de enfrentamiento con el mundo musulmán”, afirma Elliott como prólogo a la entrevista.

Bajo esa mirada, continúa: “Cortés era mucho más culto y más interesante que los demás conquistadores. Fue un político extraordinariamente maquiavélico y también un empresario muy ambicioso, incluso más allá de sus capacidades”.

En su opinión, el bagaje cultural con el que el conquistador llegó a América es decisivo para su éxito en el nuevo mundo: “Había estudiado algo de latín en Salamanca, pero sobre todo había asimilado la legislación de las Siete Partidas. Sin conocer el derecho a fondo era capaz de sacarle brillo a algunas citas y utilizarlas en el momento justo. Era un hombre de una enorme intuición práctica. También había leído a Julio César, como demuestra en sus Cartas de Relación, que son en realidad un manifiesto político en su propia defensa ante el emperador Carlos V”.

Su éxito, como explica el historiador en Imperios del mundo atlántico: España y Gran Bretaña en América, 1492-1830, hizo que se convirtiera en un modelo para los colonizadores británicos. Aprender del enemigo fue esencial para estos en un primer momento hasta que las condiciones naturales y demográficas de la costa este de los actuales Estados Unidos hizo imposible, entre otros factores, aplicar las políticas de los españoles. “Los británicos buscaban información para acercarse a pueblos desconocidos, para saber cómo establecer una colonia, cómo comportarse en un mundo tan extraño”. Al final tomaron otro rumbo, pero como admite Elliott entre bromas, podría decirse que el propio John Smith fue el inglés “más castizo”.

Elliott no comparte las conjeturas, más o menos exaltadas, en boga últimamente que convierten a Cortés en una especie de héroe moderno y visionario, pero sí reconoce que tenía “una visión del futuro de la Nueva España, de crear una nueva sociedad mediante matrimonios con la nobleza indígena, y la intención de conservar algo de la civilización destruida. Incluso tuvo una intuición global con sus expediciones al Pacífico”.

El historiador también subraya la incógnita de qué hubiera pasado con Moctezuma. “Su futuro no se veía nada claro. El imperio azteca era frágil y se encontraba en un momento precario con hambrunas y rebeliones constantes de los pueblos sometidos”.

Después de Cortés, el imperio español en América se mantuvo durante tres siglos, “financiándose bastante bien”, y su historia no ha perdido poder de fascinación. Dos características, destaca Elliott, están en la base del interés moderno: “La novedad que representa la colonización española por su política de ocupación del espacio americano, algo que no hicieron otros imperios y que es probablemente consecuencia de la Reconquista, y la incorporación de nuevas sociedades a una monarquía compuesta. Un ideal de diversidad dentro de la unidad en una monarquía global aún vigente”.

La invasión napoleónica de la Península acabaría de golpe con todo eso. La crisis de legitimidad para gobernar el imperio supondría su desplome e inevitable fragmentación “pese a la mucha lealtad hacia la corona española que había en los movimientos de independencia americanos”.

Lo demás ya es historia de las nuevas naciones, pero ¿qué queda por investigar, qué episodios permanecen aún en la oscuridad? “Habría que saber más sobre los virreyes más importantes y sobre los burócratas del imperio, cómo influyó en su toma decisiones el impacto de América y el volver a Madrid para formar parte de la élite”. Al fin y al cabo, administraban por primera vez un mundo globalizado.

lunes, 16 de febrero de 2015

Los Borbones en América

Borbones en América


Felipe V de Borbón y su familia

El absolutismo auspiciado por los Borbones, y la pretensión de hacer olvidar las ideas populistas enseñadas por los jesuitas, mediante la acción de funcionarios peninsulares designados para actuar en América, no tuvo suficiente fuerza como para borrar las tesis fundamentales de la neoescolástica. Sin embargo, tanto en España como en las provincias del Nuevo Continente, el cambio de dinastía significó la paulatina consolidación de medidas gubernamentales que constituían la negación de toda una tradición de varios siglos. En la península ibérica murieron “en manos del primer Borbón (nieto de Luis XIV), las libertades locales, el régimen foral, el municipio y los gremios, quedando anulados en su influencia política las clases sociales, especialmente la eclesiástica, por el atropello a la Iglesia en sus inmunidades y fueros, que cometió el naciente regalismo” (1).

En América, “en lo que a la vida administrativa se refiere, el absolutismo no innovó de entrada. La experiencia había demostrado la bondad del régimen creado por los Austrias, bondad confirmada por la circunstancia de que las provincias americanas se mantenían fieles a la corona sin necesidad de apelar a fuerzas de ocupación ni a medidas de carácter coercitivo. Es así como los cabildos continuaron con sus libertades hasta la aparición de la Ordenanza de Intendentes, acto de cercenamiento de esas libertades, que el Virreinato del Río de la Plata fue el primero en sufrir. Antes de él, la expulsión de la Compañía de Jesús constituyó una demostración de que algo había cambiado en la península y, por cierto, el comprobarlo, lejos de contribuir a la unidad del imperio, produjo en él una primera fisura, pues los americanos tenían muy fundadas razones para respetar la obra realizada por los jesuitas en la tarea de elevar el nivel de civilización y cultura en el Nuevo Mundo” (2).

Además, habiendo sucedido a la expulsión de la Compañía, las reales cédulas encaminadas a obtener el destierro de las doctrinas populistas y a la prohibición de estudiar en los claustros universitarios las teorías referentes al “regicidio” o “tiranicidio”, y las restantes medidas encaminadas a difundir los principios absolutistas de la dinastía borbónica, a manera de ultra compensación contribuyeron a prestigiar en América a la Compañía, favoreciendo así, por paradoja, el posterior movimiento emancipador. No es sorprendente, pues, que en 1784, Ambrosio Funes, en carta dirigida a uno de los sacerdotes expatriados por Carlos III, le dijera, con motivo de la insurrección de Tupac Amaru: “Ni en diez y ocho siglos acabaremos de soltar las raíces que ustedes plantaron en nuestro interior y exterior modo de pensar”. Ramiro de Maetzu, en su obra Defensa de la hispanidad, asegura que la expulsión de los jesuitas fue uno de los factores que más eficazmente contribuyó a indisponer los ánimos de los criollos contra las arbitrariedades de la metrópoli (3). “Aquel acto de embravecido despotismo, por el que fueron expatriados los jesuitas en 1767, pudo ser aplaudido en algunos centros o núcleos liberales de la península, pero fue universalmente repudiado en América. No puede dudarse de esta realidad, y la prueba más elocuente la hallamos en el hecho de que no bien se produjo la emancipación en las diversas regiones hispanoamericanas, una de las primeras iniciativas fue, doquier, la referente a la vuelta de los jesuitas. Media centuria no había bastado para borrar ni aun para debilitar el altísimo concepto que de ellos tenía la América hispana. Aún más: no pocos de los que pretendieron trabajar en pro de la emancipación, como el famoso Manquiano, se disfrazaron de jesuitas sin serlo para poder así conquistarse más fácilmente los ánimos de las gentes” (4). Por el prestigio que aun después de la expulsión conservaba la Compañía, “se creía que el arroparse de jesuita era una garantía de éxito ante las gentes americanas. Fue así la palabra jesuita como una alborada de la palabra democracia… y con ella se confundía doctrinalmente, ya que antes y después de 1767 fueron los religiosos de la Compañía de Jesús los más decididos y fervorosos paladines de las doctrinas populistas, plenamente antiabsolutistas” (5).

Sin lugar a dudas, las ideas despóticas pregonadas por los españoles durante la segunda mitad del siglo XVIII unidas a la arbitraria expulsión de 1767, contribuyeron a amenguar la influencia de la neoescolástica. Empero, a pesar de estos factores, las doctrinas políticas de los expulsos sobrevivieron a las medidas dictadas con el objeto de extirparlas (6). “Si bien es cierto que el despotismo monárquico persiguió la escueal jesuítica y logró la extinción de la Compañía, privando repentinamente a la cultura rioplatense de las cátedras en que se nutría, no pudo su ensañamiento desarraigar de las mentes las ideas suarecianas sobre el origen democrático de la autoridad que iluminan los primeros movimientos populares de nuestra independencia nacional. Esto último constituye el hecho más extraordinario en la historia de las ideas políticas argentinas, y revela la hondura y perseverancia con que maduraron en la conciencia de las sucesivas generaciones las enseñanzas difundidas, con autoridad y coherencia, desde las primeras cátedras universitarias del país” (7).

La influencia de los antecedentes doctrinales que se remontan a Vitoria, a Suárez y a todos los autores de la escuela política española, se prolonga –como lo veremos más adelante- superando las vallas opuestas por el absolutismo borbónico, durante los años en que, como consecuencia de la expansión napoleónica, los virreinatos y capitanías generales reasumieron el poder conferido a la momentáneamente acéfala Casa de Castilla. Los iberoamericanos se limitaron, en tal emergencia, a aplicar principios políticos seculares y preceptos contenidos en la misma legislación hispánica. “El argumento jurídico de la instalación de las Juntas en América estaba dado por el derecho político español, y los mismos supuestos sobre los que se erigieron las Juntas en España iban a servir para que se organizasen los nuevos gobiernos en este lado del Atlántico” (8). En la península ibérica obraban los españoles siguiendo lo dispuesto en las Leyes de Partidas. “En la ley tercera, título décimoquinto de la partida segunda, se indicaba que, para los casos en los cuales el rey estaba impedido para gobernar y no había designado regentes, debía constituirse una junta de gobierno cuyos vocales serían designados por los mayorales del reino, prelados, hombres ricos, demás hombres buenos y honrados de las villas, con el objeto de evitar el despotismo que pudiera originarse si se designaba para la regencia una persona solamente” (9).

No es extraño, pues, que en América los criollos procedieran de manera análoga. Por todo ello, sin minimizar las restantes influencias ideológicas que vamos a analizar, estimamos que la objetividad obliga a acordar prioridad en la génesis del pensamiento emancipador a las doctrinas de origen hispánico. Nos explicamos que tales precedentes hayan sido soslayados o ignorados por nuestros primeros historiadores en razón de que, en la época en que escribieron, subsistía –parcialmente al menos- la hispanofobia difundida en América con motivo de las guerras provocadas por nuestra emancipación. “La Revolución de Mayo –ha escrito Ricardo Levene- está enraizada en su propio pasado y se nutre en fuentes ideológicas hispanas e indianas. Se ha formado durante la emancipación española y bajo su influencia, aunque va contra ella, y solo periféricamente tienen resonancia los hechos y las ideas del mundo exterior a España e Hispano-América que constituía un orbe propio. Sería absurdo filosóficamente, además de serlo históricamente, concebir la Revolución de Mayo como un acto de imitación simiesca, como un epifenómeno de la Revolución Francesa o de la Revolución Norteamericana. El solo hecho de su extensión y perduración en veinte Estados libres es prueba de las causas lejanas y vernáculas que movieron a los pueblos de América a abrazar con fe la emancipación, hecho trascendental que está en la serie universal de las revoluciones libertadoras” (10).

Referencias


(1) Belisario Montero. Un filósofo colonial: el doctor Carlos Joseph Montero, Buenos Aires, 1915, ps. 117 y 119.
(2) Vicente D. Sierra. Historia de las ideas políticas en Argentina, Buenos Aires, 1950, página 121.
(3) Ver Archivo de la Provincia Argentina de la Compañía de Jesús: Carta de don Ambrosio Funes, 1784; y Defensa de la hispanidad, p- 106, citados por Guillermo Furlong S. J., en Los jesuitas y la escisión del Reino de Indias, ps. 106 y 107.
(4) Guillermo Furlong S. J., ob. Cit., p. 106.
(5) Ídem, p. 83.
(6) Ver Guillermo Furlong S. J., Nacimiento y desarrollo de la filosofía en el Río de la Plata, p. 219. Ver también la supervivencia de las doctrinas populistas en Raúl A. Orgaz, Cuestiones y notas de historia, Córdoba, 1922, ps. 28 a 30. Sobre las enseñanzas del padre franciscano Juan José Casal ver la citada obra Los jesuitas y la escisión del Reino de Indias, p- 60.
(7) Atilio Dell’Oro Maini, Presencia y sugestión del filósofo Francisco Suárez, Buenos Aires, 1959, p. 19.
(8) Edberto Oscar Acevedo, América y los sucesos europeos de 1810, en revista “Estudios”, nº 513, p. 173, mayo de 1960.
(9) Ídem, p. 173.
(10) Ricardo Levene, Historia filosófica de la Revolución de Mayo, La Plata, 1941, p. 11.

Fuente

Rodríguez Varela, Alberto, Romero Carranza , Ambrosio y Ventura Flores Pirán, Eduardo – Ediciones Pannedille, “Historia Política de la Argentina”, Tomo 1, Buenos Aires (1970).
Turone, Gabriel O. – Portal www.revisionistas.com.ar

Se permite la reproducción citando la fuente: www.revisionistas.com.ar