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lunes, 30 de abril de 2018

Ases alemanes de la Guerra Civil Española

Ases alemanes de la GCE 



Werner Mölders


Lista completa de victorias de la Luftwaffe reclamadas durante la Guerra Civil Española (proporcionadas principalmente por Pablo Chana)

Victorias de la Luftwaffe 1936-39 en España

First Name
Last Name
Victories
Comments / Awards
WernerMölders
14
Spanienkreuz in Gold mit Brillanten. Más 101 en la SGM; RK-Br; KIFA 22/11/41
WolfgangSchellmann
12
Spanienkreuz in Gold mit Brillanten. Más 14 en la SGM; RK; KIA 22/6/41
HarroHarder
11
Spanienkreuz in Gold mit Brillanten. Más 11 en la SGM. KIA 12/8/40
PeterBoddem
10
KIFA 20/3/39
OttoBertram
9
Spanienkreuz in Gold mit Brillanten. Más 13 en la SGM; RK
WilhelmEnsslen
9
Más en la SGM; KIA 2/11/40
HerbertIhlefeld
9
Spanienkreuz in Gold mit Schwerten. Más 123 en la SGM
WalterOesau
9
Tal vez 10 / Spanienkreuz in Gold mit Brillanten. Más 117 en la SGM; RK-S; KIA 11/5/44
ReinhardSeiler
9
Más 100 en la SGM; RK-EL
HerwigKnüppel
8
Más en la SGM; KIA 19/5/40
Hans-KarlMayer
8
Tal vez solo 6, más al menos 22  en la SGM; RK; KIA 17/10/40
KraftEberhardt
7
Derribado y muerto en un combate aéreo sobre Madrid 13/11/36
WalterGrabmann
7
Más en la SGM; RK
HorstTietzen
7
Más 20 en la SGM; RK; KIA 18/8/40
WilhelmBalthasar
6
Tal vez 7 / Spanienkreuz in Gold mit Brillanten. Más 41 en la SGM
RolfPingel
6
Más 22 en la SGM; RK; POW 10/7/41
KurtRochel
6
Más en la SGM
HerbertSchob
6
Más 22 en la SGM; RK
GeorgBraunshirn
5
Más 13 en la SGM; KIA 16/8/41
GotthardHandrick
5
Más 5, posiblemente 10 en la SGM; DK-G
Otto-Heinrich vonHouwald
5
KIA 24/7/41
WolfgangLippert
5
Spanienkreuz in Gold mit Schwerten; Más 25 en la SGM; RK; DOW 23/11/41
GüntherLützow
5
Spanienkreuz in Gold mit Brillanten; Más 105 en la SGM; RK-S; KIA 24/5/45
JoachimSchlichting
5
Spanienkreuz in Gold mit Brillanten; Más en la SGM; RK; POW 6/9/40
WilliSzuggar
5
Más en la SGM
HannesTrautloft
5
Más 53 en la SGM; RK
Hubertus vonBonin
4
Spanienkreuz in Gold mit Schwerten; Más 73 en la SGM; RK; KIA 15/12/43
NorbertFlegel
4
-
KurtHeinrich
4
-
OskarHenrici
4
-
WillibaldHien
4
Más en la SGM; KIA 30/9/39
ErichKuhlmann
4
Más en la SGM; KIA 2/9/40
RobertMenge
4
Más 16 en la SGM; KIA 14/6/41
IgnatzPrestele
4
Más 19 en la SGM; KIA 4/5/42
ErnstQuasinowski
4
Más en la SGM
Karl-WolfgangRedlich
4
Posiblemente 2. Spanienkreuz in Gold mit Schwerten; Más 37 en la SGM; RK; KIA 29/5/44
August-WilhelmSchumann
4
Más 26 en la SGM; KIA 6/9/41
ErichWoitke
4
Más 26   en la SGM; KIA 24/12/44
FritzAwe
3
-
JosefBauer
3
-
Helmut-FelixBolz
3
Más approx 17 en la SGM; DK-G
HeinzBraunschweiger
3
-
?Droste
3
-
KarlEbbighausen
3
Más en la SGM; KIA 16/8/40
?Fleischmann
3
-
JosefFözö
3
Spanienkreuz in Gold mit Schwerten; Más 24 en la SGM; RK
RudolfGoy
3
Más en la SGM
FritzHillmann
3
Más en la SGM
GuidoHöness
3
KIA 12/7/37 by Frank G. Tinker (8 victorias)
RolfKaldrack
3
Spanienkreuz in Gold mit Schwerten; Más 21 en la SGM; RK; KIA 3/2/42
LotharKeller
3
Spanienkreuz in Gold mit Schwerten; Más 20 en la SGM; RK; KIA 26/6/41
?März
3
-
KurtMüller
3
Más en la SGM; KIA 19/12/42
ErwinSawallisch
3
Más 33 en la SGM; DK-G; KIA 19/8/42
BernhardSeufert
3
-
GeorgSchott
3
Más 17 en la SGM; KIA 27/9/43
WilhelmStaege
3
-
HermannStange
3
-
Dietrich vonBothmer
2
-
HeinzBretnütz
2
Spanienkreuz in Gold mit Schwerten; Más 33 en la SGM; RK; KIA 22/6/41
HelmutBrucks
2
-
?Freund
2
-
WilhelmKeidel
2
Más en la SGM; KIA 25/7/40
GustavKüll
2
Más en la SGM; KIA 31/3/42
Alfred vonLojewski
2
-
?Müller
2
-
EduardNeumann
2
Más 11 en la SGM; DK-G
PaulRehahn
2
-
EdgarRempel
2
-
TheodorRossiwall
2
Spanienkreuz in Gold mit Schwerten; Más 17 en la SGM; RK
HennigStrümpell
2
-
ErnstTerry
2
Más 6 or 8 en la SGM; MIA 29/10/40
HeinzTornow
2
Más 10 en la SGM; KIA 29/10/40
WalterAdolph
1
Más 24 en la SGM; RK; KIA 18/9/41
?Boer
1
-
HeinrichBrucker
1
-
Adolf-JohannBuhl
1
Más 6 or 7 en la SGM; MIA 27/9/40
Hans-JürgenEhrig
1
-
ArminEttling
1
Más en la SGM
WolfgangEwald
1
Spanienkreuz in Gold mit Schwerten; Más 77 en la SGM; RK; POW 14/7/43
?Fischer
1
-
JohannGamringer
1
-
Kurt vonGilsa
1
-
WilliGödecke
1
-
Karl-HeinzGreisert
1
Más 33 en la SGM; DK-G; KIA 22/7/42
WalterGrimmling
1
Más en la SGM; KIA 14/5/40
GerhardHalupczek
1
Cambió su nombre a Herzog en la primavera de 1940. POW 11/5/40
EkkehardHefter
1
-
FranzHeilmayer
1
-
Hans-JürgenHepe
1
Más en la SGM
GerhardHerzog
1
see Gerhard Halupczek
KurtHörmann
1
-
FranzJaenisch
1
Al menos 8 en la SGM
Lothar vonJanson
1
Más en la SGM; KIA 10/3/44
?Kiening
1
-
AlfonsKlein
1
-
KarlKolb
1
Más en la SGM; KIA 28/2/43
?König
1
-
HubertKroeck
1
-
?Lohrer
1
-
MartinLutz
1
-
WalterMaurer
1
Más en la SGM
Karl-HeinzMetz
1
-
WilliMeyer
1
Más 10 en la SGM
ErnstMratzek
1
-
HansNirminger
1
-
WernerPalm
1
-
EckehardtPriebe
1
-
GüntherRadusch
1
Spanienkreuz in Gold mit Schwerten; plus 64 en la SGM; RK-EL
SiebeltReents
1
-
RudolfResch
1
Spanienkreuz in Gold mit Schwerten; plus 93 en la SGM; RK; KIA 11/7/43
WalterRubensdörffer
1
-
GüntherScholz
1
Más 33 en la SGM; DK-G
MaxSchulz
1
-
LeoSigmund
1
-
AlfredStark
1
-
RudolfUnger
1
-
HeinrichWindemuth
1
-


viernes, 27 de abril de 2018

GCE: Combate aéreo sobre Jarama

Jarama



 
La Pintura y la Guerra. Sursumkorda in memoriam


De esta lámina sólo se el nombre del autor, y eso, por la firma: Juan Abellán García-Muñoz. Se ve en élla a tres bombarderos Junkers Ju-52 de la Aviación Nacional (llama la atención la ametralladora dorsal, que no había visto nunca en estos aparatos), atacados por dos grupos de cazas de la Aviación Republicana: a la derecha, mostrando su "panza" celeste, unos Polikarpov I-16, "Mosca" (denominación Republicana) o "Rata" (denominación Nacional); al frente, y por encima de los bombarderos, unos Polikarpov I-15 "Chato"; por encima de todos ellos, los tres Fiat Cr-32 "Chirri", de "la Patrulla Azul", comandados por García Morato (el 3-51). Todo ello me hace suponer que se trata de la Batalla del Jarama, en la cual "la Patrulla Azul" (3 aparatos) se enfrentó, desobedeciendo las órdenes de no entablar combate contra fuerzas superiores, con una fuerza de 30 de cazas republicanos, arratrando al combate a la Escuadrilla de la Aviación Legionaria que los acompañaba. Con esta acción el Ejército Nacional se hizo dueño del aire hasta el final de la guerra y García Morato fue condecorado con la Gran Cruz Laureada de San Fernando.

viernes, 6 de abril de 2018

GCE: Lugares olvidados del conflicto

Los lugares olvidados de la Guerra Civil

Donde habita el olvido de las administraciones, un grupo de ciudadanos desinteresados pone su esfuerzo, su tiempo y trabajo para recuperar la otra memoria histórica de la guerra civil.
EL PAÍS



1 El Blockhaus 13, en Colmenar del Arroyo, formaba parte de una línea defensiva de 22 búnkeres que nunca llegó a terminarse. Esta fortificación, inspirada en las que se levantaron en Europa en la Primera Guerra Mundial, es la única que aún se mantiene en pie. SAMUEL SÁNCHEZ Ernesto Viñas, vecino de Quijorna, lleva 18 años recuperando objetos de la batalla de Brunete. Fundador de Brunete en la memoria, ofrece rutas guiadas, visitas al museo que ha montado en el sótano de su casa y una oficina de memoria histórica para que los familiares puedan rastrear las pistas de sus combatientes. 


2 Ernesto Viñas, vecino de Quijorna, lleva 18 años recuperando objetos de la batalla de Brunete. Fundador de Brunete en la memoria, ofrece rutas guiadas, visitas al museo que ha montado en el sótano de su casa y una oficina de memoria histórica para que los familiares puedan rastrear las pistas de sus combatientes. SAMUEL SÁNCHEZ


3 En 2013 la Comunidad de Madrid excava parcialmente el Blockhous 13. Un año más tarde se convierte en el primer vestigio de la guerra civil que entra en la lista de yacimientos arqueológicos visitables. SAMUEL SÁNCHEZ


4 A pesar de que la impresionante colección de piezas militares en el museo de Brunete en la Memoria, a Ernesto Viñas lo que más le impresiona son los objetos más humanos: lapices acoplados en casquillos, cartas, dibujos o tubos de pasta de dientes con las huellas del día a día de la batalla. SAMUEL SÁNCHEZ


5 El Blockhaus 13 conserva intactas sus cuatro troneras conectadas por un anillo. La Segunda Compañía del Batallón de Zapadores necesitó tan sólo dos meses para levantar la estructura fortificada. SAMUEL SÁNCHEZ


6 Sobre las estanterías del museo de Ernesto Viñas, piezas que revelan cómo era el día a día de los soldados en el frente: como esta bota en la que se han conservado restos de un periódico de la época. Los visitantes pueden tocar y ver de cerca cada uno de los objetos. SAMUEL SÁNCHEZ


7 David Loriente, vecino de Morata de Tajuña, lleva años trabajando desinteresadamente con la Asociación Tajar para recuperar los lugares de la batalla del Jarama. Recientemente el ayuntamiento ha comenzado las excavaciones arqueológicas en las trincheras al pie del monumento de Martín Chirino. SANTI BURGOS


8 Un sencillo monumento recuerda a los soldados del batallón British caídos en la llamada Colina del Suicidio, cerca de Morata de Tajuña. Alrededor de la placa ahora vandalizada, unas piedras blancas, un ramo de flores ya marchitas y trozos reventados de metralla. SANTI BURGOS


9 De niño, Goyo Salcedo, buscaba con su padre restos de metralla de la batalla del Jarama para venderlos como chatarra. Años después, comenzó a guardarlos para recuperar la memoria de aquellos días. Hoy tiene su propio museo en Morata de Tajuña, junto a un mesón. SANTI BURGOS


10 En el Museo de la Batalla del Jarama, Goyo Salcedo ha ido reuniendo piezas de los dos bandos. Su aspiración es que se cree un centro de interpretación en Morata de Tajuña donde quede permanentemente su colección. SANTI BURGOS


11 “En el campo de batalla se quedaron toneladas y toneladas de metralla”, comenta David Loriente. Durante años, los alrededores de Morata quedaron bañados de casquillos de la batalla del Jarama. En los años de postguerra, los vecinos los recogían para venderlos como chatarra. SANTI BURGOS


12 El frente del Jarama está surcado por las largas trincheras que cavaba el ejército de la República. Muchas han desaparecido bajo los campos de labranza o en cotos particulares de caza. Otras, como esta de la zona de retaguardia de Morata de Tajuña, están siendo recuperadas. SANTI BURGOS


13 La colección de caretas anti-gas del Museo de la Batalla del Jarama. Cada domingo, su dueño, Goyo Salcedo, visita el rastro de Madrid en busca de nuevas piezas. SANTI BURGOS


14 César Guardeño, del Círculo por la Defensa y la Difusión del Patrimonio, lleva años trabajando para que no se pierdan importantes piezas arquitectónicas de la guerra civil en la ciudad de Valencia. Algunas, como este refugio antiaéreo de la calle Espadas, resistieron a los bombardeos pero se enfrentan hoy a la desidia y el olvido. MÒNICA TORRES



15 En 1998, salió a la luz una de las construcciones más enigmáticas de la guerra: el Copón de Miaja, fortificación militar en la playa del Saler. El Círculo por la Defensa y la Difusión del Patrimonio ha iniciado hace un año una batalla administrativa para lograr que se recupere. MÒNICA TORRES


16 Los refugios antiaéreos de los barrios de Valencia se construían gracias a las aportaciones de los vecinos. En las calles adyacentes se colocaban señales que indicaban su ubicación. Hoy todavía se conservan algunas, como ésta en un bar de la Plaza de Tetuán. 16Los refugios antiéreos de los barrios de Valencia se construían gracias a las aportaciones de los vecinos. En las calles adyacentes se colocaban señales que indicaban su ubicación. Hoy todavía se conservan algunas, como ésta en un bar de la Plaza de Tetuán.

martes, 27 de febrero de 2018

GCE: Orwell enfrenta el germen dictatorial comunista

George Orwell en la Guerra Civil Española: heroísmo, traición y paranoia

En el aniversario de su muerte, una de las historias menos conocidas del escritor británico, que combatió al fascismo durante la contienda. Herido de muerte debió huir, pero la sombra de aquellos días lo atormentó hasta el final y, a su vez, fue crucial para la creación de “1984”, su obra maestra
Por Juan Batalla ||  Infobae
jbatalla@infobae.com




George Orwell combatió como voluntario contra las fuerzas franquistas

Hace ya un par de años que una fotografía circula por internet, una instantánea sin fecha -salvo el año, 1937- ni lugar preciso, pero que sí fue tomada durante la Guerra Civil española (1936-1939). En la imagen un soldado con un perrito en brazos mira a la cámara, acompañado por otros tantos, que ríen, hablan. Ese soldado, dice el tweet viralizado, sería George Orwell, mientras que por detrás se ve una figura que resalta en su 1,83 metro, y de esa persona no quedan dudas, es Ernest Hemingway.

Si los escritores llegaron a cruzarse o no durante el conflicto ibérico es y seguirá siendo, mientras no aparezca documentación fidedigna, un misterio, pero lo cierto es que ambos participaron, uno como soldado -haya o no sostenido un perrito para una foto- y otro como periodista.


¿Orwell? sostiene un perro y Hemingway, en el fondo (London Express/Getty Images)

La experiencia de Hemingway es más conocida: Por quién doblan las campanas (1940) terminó de colocarlo como una de las grandes plumas estadounidenses, fama que ya había ganado tras la publicación en 1929 de Adiós a las armas. Sin embargo, el devenir de Orwell es menos conocido como la manera en que la guerra afectó para siempre su vida personal y literaria.


"La guerra de España y otros acontecimientos ocurridos en 1936-1937 cambiaron las cosas, y desde entonces supe dónde me encontraba. Cada línea en serio que he escrito desde 1936 ha sido, directa o indirectamente, contra el totalitarismo y a favor del socialismo democrático como yo lo entiendo", escribió en 1946.


Los 4 libros que Orwell ya había publicado antes de partir hacia la guerra

Era la Navidad de 1936, Orwell, nacido como Eric Arthur Blair, ya había publicado Los días de Birmania (1934) y La hija del clérigo (1935), entre otras, pero todavía no había creado los clásicos que lo convirtieron en un autor eterno. Viajó a París, donde se encontró con su hasta entonces amigo por correspondencia Henry Miller, a quien había defendido tras la salida de Trópico de Cáncer (1934), novela que que le había otorgado cierto estatus de "escritor maldito" gracias a la censura del gobierno estadounidense. Sentados, vino mediante, el británico espetó los ojos difusos del estadounidense y sentenció: "Voy a matar fascistas porque alguien debe hacerlo".


En el centro, Henry Miller

En el inicio del capítulo 3 de Dentro y fuera de la ballena (1940), el libro de ensayos donde analiza el clásico de Miller, recuerda: "Conocí a Miller por primera vez a fines de 1936, cuando pasaba por París camino a España. Lo que más me intrigó de él fue descubrir que no sentía ningún interés en la guerra española. Simplemente me dijo con mucha determinación que ir a España en ese momento era un acto de idiota. Podía entender a cualquiera yendo allí por motivos puramente egoístas, por curiosidad, por ejemplo, pero mezclarse en tales cosas por un sentido de la obligación era pura estupidez. En cualquier caso, mis ideas sobre la lucha contra el fascismo, la defensa de la democracia, etc., etc., fueron tonterías. Nuestra civilización estaba destinada a ser barrida y reemplazada por algo tan diferente que apenas podríamos considerarlo humano, una perspectiva que no le molestaba, dijo".

La guerra civil comenzó luego a un golpe militar contra el gobierno democráticamente elegido de la Segunda República y para algunos historiadores fue un "ensayo para la Segunda Guerra Mundial". Durante el enfrentamiento, los gobiernos de Gran Bretaña, Francia y EE.UU. no tomaron partido, debido a un pacto de no agresión luego de la Gran Guerra, sin embargo eso no detuvo a Adolf Hitler ni Benito Mussolini, también elegidos por los votos, para financiar con armas a los ejércitos del Generalísimo Francisco Franco. Los Republicanos, por su parte, solo recibieron ayuda de la Unión Soviética.

Orwell va la guerra



Orwell , arriba, el segundo desde la derecha

Un día después de Navidad ya estaba en Barcelona. Gracias a una carta de presentación del izquierdista Partido Laborista Independiente (ILP), esa misma tarde ya era un brigadista uniformado del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), listo para combatir a los Nacionales franquistas. En su obra Homenaje a Cataluña (1938), que resume su tiempo en el frente, sostiene: "Ingresé en la milicia casi de inmediato, porque en esa época y en esa atmósfera parecía ser la única actitud concebible".

En este libro, Orwell se presenta casi como un testigo presencial, con una estructura bien clara: en la primera parte relata las experiencias de un miliciano en "un sector tranquilo de frente tranquilo" en Aragón, en el que recorre las emociones y las circunstancias, el temor y la miseria, las letrinas y las ratas, el frío y la desolación. Mientras que en la segunda, realiza una descripción de sus días y noches en el techo del teatro Poliorama, durante las Jornadas de Mayo de 1937.


Dos obras sobre su experiencia española y una que recopila diferentes ensayos sobre el tema

"Una experiencia esencial en la guerra es la imposibilidad de librarse en ningún momento de los malos olores de origen humano. Hablar de las letrinas es un lugar común de la literatura bélica, y yo no las mencionaría si no fuera porque las de nuestro cuartel contribuyeron a desinflar el globo de mis fantasías sobre la Guerra Civil".

Allí se traslado con su primera esposa, Eileen O'Shaughnessy, quien ejercía de secretaria en la sede española del ILP, el partido marxista no comunista, que apoyó a la República a través de las milicias del POUM.


Orwell, su primera esposa y Harry Milton, un voluntario estadounidense que le salvó la vida

Su relación con la política no era nueva, ni correspondía a delirios de juventud. Con 33 años, era una suerte de anarquista díscolo, que había estudiado en un colegio elitista Eton College. Orwell no estaba feliz con su designación al Poum, su ideal era unirse a las Brigadas Internacionales, lo que revela una mayor simpatía con los socialistas, los republicanos liberales y los comunistas. Sin embargo, Harry Pollitt, secretario general del Partido Comunista Británico, lo había rechazado. A pesar de su relativa fama literaria, los milicianos británicos también mostraron rechazo a su "acento de cristal tallado en Eton".

En Mi Guerra Civil Española (1942) sostiene: "Es curioso, pero lo que recuerdo más vivamente de la guerra es la semana de supuesta instrucción que recibimos antes de que se nos enviara al frente".


Orwell, al fondo, durante su entrenamiento con el POUM

A pesar de sus ideales, Orwell adolecía de conocimiento profundo sobre la contienda. No existe registro en su obra de que antes de viajar a España se haya interiorizado sobre la guerra más allá de los periódicos. En el tiempo, lamentaría: "Mi partidismo, mis errores de hecho y la distorsión inevitablemente causada por haber visto solo un rincón de los acontecimientos".

El coraje -o inconciencia- de Orwell en la contienda, esa obstinación por "matar fascistas" lo llevó a tomar algunas decisiones arriesgadas, sino directamente idiotas, como le dijo Henry Miller. Uno de los relatos más conocidos, que podría haber sido un sketch de los Monty Phyton, relata que una noche en un campamento vio una rata cerca de su litera y en un ataque de pavor y fobia comenzó a disparar sin medir las consecuencias, que no fueron otras que el cese del alto al fuego que reinaba bajo el cielo español.

Barcelona roja

115 días transcurrieron hasta que recibió un permiso para viajar a Barcelona, donde lo esperaba su mujer. Allí tampoco tuvo un reparo del derramamiento de sangre. Su destino lo llevó al epicentro de las Jornadas de Mayo de 1937, una guerra civil dentro de la Guerra Civil. Los enfrentamientos duraron cinco días y dejaron más de mil muertos, si se cuenta a los ejecutados. Orwell, como narra en Homenaje a Cataluña, se dispuso en el tejado del teatro Poliorama para defender la sede de su partido en la Rambla.


El teatro Poliorama en 1937 y su fachada. Allí prestó resistencia Orwell

Luego de Cataluña todo cambiaría para Orwell. La alianza entre la CNT-FAI y el POUM desapareció. Mientras los primeros mantuvieron se estructura, gracias al poder que aún poseían gracias al apoyo popular, el PUOM fue declarado ilegal el 16 de junio y sus principales dirigentes detenidos, entre ellos Julián Gorkin -quien descubrió años luego la verdadera identidad del asesino de León Trotsky, Ramón Mercader- y Andrés Nin -luego ejecutado-. Era el fin del POUM en la guerra.

Con respecto a la interna entre anarquistas y comunistas, en una carta de octubre del 38 a un pariente, explica: "No sabes lo mucho que desprecio a los imbéciles que creen que primero pueden empujar a la nación a una guerra por la democracia y luego, cuando la gente se harta, cambiar y decir: 'Ahora hagamos la revolución'".


La sede catalana del POUM

En Mi Guerra Civil Española, el autor de 1984, reconoce que la derrota era inevitable: "La tesis trotskista de que la guerra podría haber sido ganada si la revolución no hubiera sido saboteada era probablemente falsa. Nacionalizar fábricas, demoler iglesias y emitir manifiestos revolucionarios no habría hecho que los ejércitos fueran más eficientes. Los fascistas ganaron porque eran los más fuertes; tenían armas modernas y los otros no".

Su despedida se produjo en Huesca, con una herida en la garganta que podría haber sido fatal. El voluntario estadounidense Harry Milton describió a la prensa, muchos años después, que la actitud temeraria de Orwell, sumado a su 1,88 metro, lo llevaron a ese final: "Escuché el sonido nítido de un disparo a alta velocidad y Orwell inmediatamente cayó de espaldas". Milton detuvo el sangrado y le dio primeros auxilios, hasta que pudieron retirar al escritor a un hospital.


La Rambla de Barcelona en las Jornadas de Mayo de 1937

El traidor

La publicación en marzo del '37 de El camino a Wigan Pier no le concedió mayor popularidad entre sus camaradas del frente, al contrario. La obra está dividida en dos. Al principio analiza la vida de los obreros del carbón -desde su economía a su pensamiento-, luego expresa sus ideas socialistas, pero con una crítica a los partidarios de entonces, a quienes acusa de ser los culpables de que la sociedad no quiera acercarse a ese sistema. Esta postura le generó más enemigos dentro del estalisnismo -como si los necesitará- y tras la tortura y el asesinato de Nin estaba convencido de que era el próximo.

A Orwell, el tiempo le daría la razón. Documentos desclasificados del Kremlin revelaron que la "purga trotskista" había comenzado por orden de Stalin durante la guerra civil española. El y su esposa estaban en la nómina. Décadas más tarde, realizó un exilio autoimpuesto con destino a la isla escocesa de Jura. En la tranquilidad de la hoy célebre granja Barnhill, donde escribió 1984, temía sufrir el mismo destino que otro exiliado, Trotsky.



Aquí comienza una nueva etapa, la de la paranoia que lo acompañaría toda su vida. En mayo de ese año, la NKVD, la organización soviética que manejaba desde el transporte a la seguridad del Estado, requisó una gran cantidad de cuadernos personales a su esposa, que se hospedaba en el Hotel Continental de Barcelona. En junio, decide finalmente escapar de España. Sin embargo, para él la guerra no había terminado.

París, Hemingway y una pistola

La Segunda Mundial Guerra había finalizado y los fantasmas de la contienda española aún lo perseguían. En marzo de 1945 se muda a París, para trabajar como corresponsal. Sus días marcados por la sospecha de que los comunistas lo estaban espiando para aniquilarlo, tal como sucedía con otros, apenas lo dejaban dormir.

Necesitaba protección, un arma, pero como era un civil no tenía forma de acceder a ella sin alertar a sus perseguidores. Recurrió a alguien que de armas entendía -y tenía- como Ernest Hemingway. Carlos Baker, autor de la primera biografía del Premio Nobel de 1954 Ernest Hemingway: A Life Story (1969), asegura que el encuentro se produjo en una habitación del Ritz.


Hemingway, como corresponsal en la Guerra civil española

En una carta que Hemingway envió al crítico Harvey Breit en abril de 1952 -más de dos años después de la muerte de Orwell-, confirma el encuentro. La historia aparece en las memorias de Hemingway, True at First Light (1999), publicadas de manera póstuma durante el centenario de su nacimiento, como también en la autobiografía, Dante Called You Beatrice (1960), del poeta y amigo de Orwell, Paul Potts. Sin embargo, Orwell jamás hizo mención a aquella reunión en sus cartas ni cuadernos.

Orwell, dice Hemingway, tenía una actitud paranoica, todo le producía desconfianza y eso le pareció un poco triste.  Entonces, ante el pedido de un arma, se la entregó. De un cajón sacó una Colt .32. Orwell partió "como un fantasma pálido". Lo que nunca le dijo es que estaba rota.