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jueves, 7 de septiembre de 2017

Guerra de Secesión: 20 mil confederados emigraron a Brasil

Los Confederados - Al final de la Guerra Civil Americana 20.000 confederados emigraron a Brasil, donde la esclavitud era legal, y formaron una comunidad


Neil Patrick | The Vintage News



En 1865 al final de la guerra civil americana un número substancial de sureños dejó el sur; Muchos se trasladaron a otras partes de los Estados Unidos, tales como el oeste americano, pero algunos dejaron el país enteramente. El destino más popular para emigrar a los sureños fue Brasil.

El emperador Dom Pedro II de Brasil quería fomentar el cultivo del algodón. Después de la Guerra Civil Americana, Dom Pedro ofreció a los inmigrantes potenciales subsidios para el transporte a Brasil, tierras baratas y exenciones fiscales. El ex presidente confederado Jefferson Davis y el general Robert E. Lee aconsejaron a los sureños contra la emigración, pero muchos ignoraron su consejo y decidieron establecer una nueva vida lejos de la destrucción de la guerra y el gobierno del norte bajo la reconstrucción.

Muchos sureños que aceptaron la oferta del emperador habían perdido sus tierras durante la guerra, no estaban dispuestos a vivir bajo un ejército conquistador, o simplemente no esperaban una mejora en la posición económica del Sur. Además, Brasil todavía tenía esclavitud (y no lo abolió hasta 1888). La mayoría de los inmigrantes eran de los estados de Alabama, Texas, Louisiana, Mississippi, Georgia y Carolina del Sur.


Los inmigrantes confederados Joseph Whitaker e Isabel Norris. 

Nadie ha determinado cuántos americanos emigraron a Brasil en los años que siguieron al final de la guerra civil americana. Como se señala en una investigación no publicada, Betty Antunes de Oliveira encontró en registros portuarios de Río de Janeiro que unos 20.000 estadounidenses ingresaron a Brasil de 1865 a 1885. Otros investigadores han estimado el número en 10.000. Un número desconocido volvió a los Estados Unidos cuando las condiciones en el Sur cambiaron, cuando la reconstrucción terminó y la era de Jim Crow comenzó. La mayoría de los inmigrantes adoptó la ciudadanía brasileña.

Los inmigrantes se establecieron en varios lugares, desde las áreas urbanas de Río de Janeiro y São Paulo hasta el norte de la Amazonia, especialmente Santarém y Paraná en el sur. La mayoría de los Confederados se establecieron cerca de São Paulo en la zona al norte de la misma, alrededor de Santa Bárbara d'Oeste y Americana. Este último nombre se derivó de Vila dos Americanos, como lo llamaban los nativos. El primer Confederado registrado fue el Coronel William H. Norris de Alabama, quien abandonó los Estados Unidos con 30 familias confederadas y llegó a Río de Janeiro el 27 de diciembre de 1865. La colonia de Santa Bárbara D'Oeste se llama a veces Colonia Norris.

El programa de Dom Pedro fue juzgado un éxito tanto para los inmigrantes como para el gobierno brasileño. Los colonos adquirieron rápidamente una reputación de honestidad y trabajo duro. Los colonos trajeron técnicas agrícolas modernas para el algodón, así como nuevos cultivos alimenticios, que se extendieron entre los agricultores nativos de Brasil. Algunos platos del Sur Americano también fueron adoptados en la cultura general brasileña, como el pastel de ajedrez, el pastel de vinagre y el pollo frito del sur.

Los primeros confederados continuaron con muchos elementos de la cultura estadounidense, por ejemplo, estableciendo las primeras iglesias bautistas en Brasil. En un cambio desde el Sur, los Confederados también educaron esclavos y libertos negros en sus nuevas escuelas.

Unos pocos esclavos recién liberados en los Estados Unidos emigraron junto a sus homólogos confederados y en algunos casos con sus anteriores dueños. Uno de esos ex esclavos, Steve Watson, se convirtió en el administrador del aserradero de su antiguo dueño, el juez Dyer de Texas. Al regresar a los Estados Unidos (debido a la nostalgia y el fracaso financiero), Dyer confiscó su propiedad restante, el aserradero y 12 acres, a Watson. En el área del valle de Juquia, hay muchas familias brasileñas con el apellido Vassão, la pronunciación portuguesa de Watson.


Casa de la primera familia confederada en Americana.

La primera generación de confederados seguía siendo una comunidad insular. Como es típico, por la tercera generación, la mayoría de las familias se habían casado con brasileños nativos o inmigrantes de otros orígenes. Los descendientes de los confederados hablaban cada vez más el idioma portugués y se identificaban como brasileños. A medida que la zona de Santa Bárbara d'Oeste y Americana se volvió hacia la producción de caña de azúcar y la sociedad se hizo más móvil, los Confederados se trasladaron a las ciudades para trabajos urbanos. Hoy en día, sólo unas pocas familias descendientes todavía viven en tierras de propiedad de sus antepasados. Los descendientes de los Confederados están dispersos por todo Brasil. Mantienen la sede de su organización descendiente en el centro de Campo en Santa Bárbara D'Oeste, donde hay un cementerio, una capilla y un monumento conmemorativo.


El estado de Paraná fue el estado sureño que recibió inmigrantes estadounidenses. 

Los descendientes fomentan una conexión con su historia a través de la Associação Descendencia Americana, una organización descendiente dedicada a preservar su única cultura mixta. Los Confederados también tienen un festival anual, llamado Festa Confederada, dedicado a financiar el centro de Campo. El festival está marcado por banderas confederadas, uniformes confederados y faldas de aro, comida del sur americano con un estilo brasileño, y danzas y música popular en el sur americano durante el período antebellum. Los descendientes mantienen el afecto por la bandera confederada aunque se identifiquen como completamente brasileños. Muchos descendientes del Confederado han viajado a los Estados Unidos a invitación de los Hijos de Veteranos Confederados, una organización de descendientes estadounidenses, para visitar los campos de batalla de la Guerra Civil, asistir a reconstituciones o ver dónde vivían sus antepasados.

viernes, 5 de mayo de 2017

Cuba: La Guerra de los 10 Años

Guerra de los Diez Años
Wikipedia


Voluntarios españoles embarcándose para la guerra en Cuba, Barcelona, 1870

La Guerra de los Diez Años, también conocida como Guerra de Cuba (en España) o Guerra Grande (1868-1878), fue la primera guerra de independencia cubana contra las fuerzas reales españolas. La guerra comenzó con el Grito de Yara, en la noche del 9 al 10 de octubre de 1868, en la finca La Demajagua, en Manzanillo que pertenecía a Carlos Manuel de Céspedes.

Terminó diez años más tarde con la Paz de Zanjón o Pacto de Zanjón, donde se establece la capitulación del Ejército Independentista Cubano frente a las tropas españolas. Este acuerdo no garantizaba ninguno de los dos objetivos fundamentales de dicha guerra: la independencia de Cuba y la abolición de la esclavitud.

Antecedentes

Las "leyes especiales" prometidas en la Constitución española de 1837 nunca se promulgaron por lo que la isla de Cuba siguió regida por un Capitán General que ejercía un poder prácticamente absoluto, generalmente en favor de los grandes propietarios de las plantaciones esclavistas de caña de azúcar —la llamada "sacarocracia"—, por ejemplo, tolerando la entrada clandestina de medio millón de esclavos procedentes de África entre 1820 y 1873. Ese estado de cosas se mantuvo hasta que apareció un nuevo grupo de propietarios ligados al comercio y a las empresas tabaqueras, en su mayoría emigrantes españoles de primera o segunda generación. Los gobiernos de la Unión Liberal del general O'Donnell formaron una comisión para estudiar las reformas que se debían aplicar en Cuba pero no llegó a ninguna conclusión. En ese contexto es en el que se produjo el Grito de Yara que inició la primera guerra de la independencia cubana.7



Causas de la guerra

Causas económicas

  • Cuba estaba siendo afectada por las crisis económicas de los años 1857 y 1866.
  • Las regiones occidental y oriental tenían diferente situación económica. La región occidental era más desarrollada, tenía más esclavos, mayor producción y más facilidades de comercio que la zona oriental. Esto hacía que muchos hacendados orientales se arruinaran.
  • España imponía altos impuestos y tributos sin consultar con los habitantes de la isla.
  • España sostenía un rígido control comercial que afectaba enormemente a la economía en la isla.
  • España utilizaba los fondos extraídos de la isla para asuntos ajenos al interés cubano, como financiar grandes desembolsos armamentísticos (más de la tercera parte del presupuesto nacional), desarrollar la colonia de Fernando Poo y otros. Estos gastos se hacían en un momento que se necesitaba un fuerte proyecto inversionista para modernizar la industria azucarera, lo cual empeoraba la situación de la colonia.
  • La comprensión de la necesidad de introducir el trabajo asalariado como única vía para hacer avanzar la industria azucarera, algo poco dado en las colonias españolas.

Causas políticas


Gobierno Provisional, 1869. Figuerola, Sagasta, Ruiz Zorrilla, Prim, Serrano, Topete, López Ayala, Romero Ortiz y Lorenzana (foto de J. Laurent).

La revolución española de 1868, La Gloriosa, fue precedida por una amplia conspiración vinculada a los intereses de los criollos reformistas cubanos, emparentados con lo generales Serrano y Dulce.8 Pero la Gloriosa fue también el detonante de la revolución en Cuba, donde el ambiente estaba preparado psicológicamente desde el abandono de Santo Domingo en 1865 y la Guerra de Secesión Estadounidense. Sin embargo, la revuelta no fue encabezada por negros esclavos o libertos, sino por personajes de las clases medias. Acontecimiento que no habían previsto los criollos reformistas.9

  • España negaba a los cubanos el derecho de reunión como no fuera bajo la supervisión de un jefe militar.
  • No existía la libertad de prensa.
  • Era ilegal formar partidos políticos.
  • Fracaso de la junta de información de 1867 y con esto la agudización de las contradicciones colonia-metrópoli unido a la maduración de un pensamiento independentista con figuras como Félix Varela, José Antonio Saco y otros.

La Guerra

La insurrección independentista comenzó el 10 de octubre de 1868 con el llamado Grito de Yara pronunciado por el hacendado Carlos Manuel de Céspedes en su propiedad del oriente de la isla llamada La Demajagua, un ingenio pequeño, anticuado, pobre e hipotecado por deudas. Previamente Céspedes había liberado a sus esclavos. Sin embargo el grito de Yara no fue secundado por los hacendados del occidente de la isla, mucho más próspero que el oriente. Por su parte el "partido español" optó por enfrentarse tanto a los insurrectos como a los representantes del gobierno metropolitano que tras la revolución de 1868 pretendía introducir ciertas reformas en la isla, "por más que este programa liberalizador hubiese de ser, por fuerza, harto moderado, si pensamos que el poder estaba en manos de hombres como [los generales] Serrano o Dulce, asociados por sus respectivos matrimonios a la riqueza azucarera cubana".12



Embarque de los voluntarios para Cuba en el puerto de Cádiz, grabado de Severini en El Museo Universal, noviembre de 1869.

Así pues, la guerra comienza cuando Céspedes pone en libertad a sus esclavos y lee la Declaración de Independencia (o Manifiesto del 10 de octubre, como también se le conoce), el 10 de octubre de 1868. En este documento Céspedes explica las causas de la guerra y sus objetivos.

Esta guerra tuvo un carácter antiesclavista,13 anticolonialista y de liberación nacional. Además, desde el punto de vista cultural ayudó a que el sentimiento de nacionalismo se afianzara. Se luchó por el progreso de la economía y sociedad, por lo que tuvo un carácter contracultural.

El hito militar más relevante fue la toma de Bayamo por parte de los insurgentes, ciudad que posteriormente incendiarían. Cuando los generales enviados desde la península para combatirles, como el conde de Valmaseda o Valeriano Weyler, utilizaron la política de la tierra quemada, que ya habían usado en Santo Domingo, para dejar sin apoyos ni recursos a la guerrilla insurgente, Céspedes respondió con la misma política y ordenó la destrucción de las plantaciones de caña —«las llamas [habían de ser] los faros de nuestra libertad», afirmó— y a pedir que se sublevase a las dotaciones de esclavos —«Cuba libre es incompatible con Cuba esclavista»—. Este programa político, a pesar de que contemplaba la abolición de forma gradual e indemnizando a los propietarios, fue rechazado por los propietarios azucareros del occidente de la isla y por la burguesía de La Habana de origen metropolitano.14


Voluntarios de La Habana, de Valeriano Domínguez Bécquer, en La Ilustración de Madrid.

El Gobierno Provisional de 1868-1871 envió a Cuba al general Domingo Dulce como nuevo capitán general para iniciara ciertas reformas que pusieran fin a la sublevación, pero se encontró con la radical oposición de la alta burguesía de La Habana, que controlaba el comercio, la banca, la producción de tabaco, las navieras y otras actividades fundamentales, y que contaba con el apoyo armado de los «batallones de voluntarios del comercio».

El citado "partido peninsular" o "partido español" es el que se hizo dueño de la isla, logrando no sólo echar a Dulce sino a la mayoría de los funcionarios nombrados por los gobiernos del Sexenio Democrático. Es posible incluso que este grupo estuviera detrás del asesinato del general Juan Prim, presidente del gobierno español, que parecía dispuesto a negociar con los insurgentes, y que también fuera uno de los promotores de la Restauración borbónica en España ya que ayudó a financiar el pronunciamiento del general Arsenio Martínez Campos que el 29 de diciembre de 1874 puso fin a la Primera República Española seguramente por medio de José Cánovas del Castillo, directivo del Banco Español en la Isla de Cuba y hermano de jefe del partido alfonsino, Antonio Cánovas del Castillo.

Que la guerra durara diez años a pesar de los medios con que contaban los que se oponían a los insurgentes independentistas se debió, según Josep Fontana, a la "escasa capacidad de la metrópoli, que hubo de ver cómo se perdía la tercera parte de los soldados llevados a la isla, vestidos con malos uniformes, mal alimentados y pésimamente preparados, de modo que un 90 por 100 de los que murieron lo hicieron en hospitales y por causas naturales".15

La ofensiva de la metrópoli: la "españolización" de la isla

España, al margen de su ofensiva militar, emprendió una ofensiva paralela, la civil. Para ello, incrementó el número de contingentes de inmigrantes españoles hacia Cuba, con el objeto de "Españolizar" la isla.

Del año 1868 a 1880, llegaron a Cuba 382.476 españoles, y para el año 1898, cuando Cuba logra su independencia, eran 960.682, de los cuales 449.287 eran civiles y 511.395 eran militares.16

Población española llegada a Cuba

AñoCivilesMilitares
186815.0357.044
186914.00526.200
187013.69814.131
187111.88017.819
187215.0458.613
187314.47511.995
187414.97812.163
187514.61619.419
187612.22033.688
187710.08017.818
187810.7839.266
187915.10926.323
188012.0554.018
Total173.979208.497


Cronología

10-10-1868: levantamiento de la Demajagua, en Oriente, encabezado por Céspedes, quien lanza su Manifiesto del 10 de Octubre.
11-10-1868: ataque a Yara, primer combate de la guerra.
20-10-1868: ataque y toma de Bayamo, composición de la letra del Himno Nacional en Bayamo.
4-11-1868: primera carga al machete en Pinos de Baire.
4-11-1868: levantamiento de las Clavellinas, en Camagüey.
26-11-1868: reunión de Las Minas.
27-12-1868: desembarco de la expedición del Galvanic.
Enero de 1869: acciones de los voluntarios en La Habana.
11-01-1869: incendio de Bayamo.
07-02-1869: levantamiento de Las Villas, en el Cafetal González.
10-04-1869: asamblea de Guaímaro, constitución de la República de Cuba en Armas. Elección de Céspedes como primer presidente de dicha república.
10-04-1869: incendio de Guáimaro.
11-05-1869: desembarco de la expedición del Perrit.
13-05-1869: desembarco de la expedición de El Salvador.
1869: José Martí publica los periódicos Diablo Cojuelo y Patria Libre, donde incluye el poema «Abdala».
29-12-1869: desembarco de la expedición del Anna.
31-12-1869: desembarco de la expedición del Hornet.
06-02-1870: renuncia de Thomas Jordan al cargo de General en Jefe del Ejército Libertador de Cuba.
24/25-05-1870: desembarco de la expedición del Upton.
17-08-1870: fusilamiento del Mayor general Perucho Figueredo, compositor del Himno Nacional.
15-01-1871: deportación de Martí a España.
Abril de 1871: las autoridades españolas dan inicio a la construcción de la Trocha de Júcaro a Morón, con el objetivo de frenar el avance de las fuerzas independentistas cubanas.
Julio de 1871: inicio de la Invasión a Guantánamo.
04-08-1871: combate del Cafetal La Indiana.
08-10-1871: rescate de Sanguily.
1871: se publica la obra de Martí El presidio político en Cuba.
27-11-1871 fusilamiento de los Ocho Estudiantes de Medicina en La Habana.
1873: se publica La República Española ante la Revolución Cubana.
11-05-1873: muerte en combate del Mayor general Agramonte en Jimaguayú.
27-10-1873: destitución de Céspedes en Bijagual, le sucede en el cargo Salvador Cisneros Betancourt.
31-10-1873: captura en aguas internacionales de la expedición del Virginius.
09-11-1873: combate de La Sacra.
02-12-1873: combate de Palo Seco.
10/11-02-1874: combate del Naranjo.
27-02-1874: muerte en combate de Céspedes en San Lorenzo.
15/19-03-1874: batalla de las Guásimas.
Abril de 1874: ataque al fuerte Cascorro, muerte en combate del Teniente coronel Miguel Maceo.
05-09-1874: captura del Mayor general Calixto García en San Antonio de Baja.
06-05-1875: cruce de la Trocha e inicio de la Invasión a Las Villas.
17-04-1875: sedición de Lagunas de Varona, protagonizada por el general Vicente García González.
29-06-1875: renuncia de Salvador Cisneros Betancourt a la presidencia de la República en Armas, presionado por la sedición antes mencionada. Es sucedido por el coronel Juan Bautista Spotorno, quien promulga el decreto que lleva su nombre (Decreto Spotorno), castigando con pena de muerte a todo cubano que apoye iniciativas de paz sin independencia.
29-03-1876: Spotorno es sucedido en el cargo de presidente de la república por Tomás Estrada Palma.
04-08-1876: muerte en combate del brigadier Henry Reeve en Yaguaramas.
23/26-09-1876: toma e incendio de Las Tunas por el general Vicente García.
Octubre de 1876: fracaso de la Invasión a Las Villas. Gómez se retira del territorio.
22-02-1877: fallece en el exilio en Nueva York el vicepresidente de la República en Armas Francisco Vicente Aguilera, sin haber podido lograr sus objetivos de recaudar fondos para ayudar a los insurrectos en Cuba.
11-05-1877: sedición de Santa Rita, nuevamente protagonizada por Vicente García.
05-07-1877: carta del Mayor general Antonio Maceo al Mayor general Vicente García.
17-09-1877: sedición del Cantón de Holguín, protagonizada por José Enrique Collado.
19-10-1877: el presidente Estrada Palma es capturado por tropas españolas, encerrado en prisiones habaneras y deportado a España. Le sucede interinamente en el cargo su vicepresidente, el general Francisco Javier de Céspedes, hermano de Carlos Manuel de Céspedes.
13-12-1877: el general Vicente García sucede a Francisco Javier de Céspedes en la presidencia de la república.
04-02-1878: combate de Juan Mulato.
07/09-02-78: combate de San Ulpiano.
08-02-1878: autodisolución de la Cámara de representantes de la República de Cuba en Armas.
10-02-1878: firma del Pacto del Zanjón.
15-03-1878: protesta de Baraguá, encabezada por los hermanos Maceo.
Marzo de 1878: designación del Mayor general Manuel de Jesús Calvar como presidente provisional de la República en Armas.
Durante el año 1878: Continuación de la guerra en Oriente por los oficiales protestantes de Baraguá, con rendiciones escalonadas en mayo, junio, septiembre y octubre.
15-04-1879: protesta del Jarao, 22 km al sudeste de Sancti Spiritus, Las Villas, protagonizada por el brigadier Ramón Leocadio Bonachea, uno de los últimos oficiales cubanos protestantes en capitular.

Causas del fracaso

Regionalismo: Las tropas se negaban a salir de su zona de combate y residencia de sus familias , lo que provocaba una desigualdad en el desarrollo de la guerra.
Indisciplinas militares: En esta etapa se realizaron dos sediciones:“Lagunas de Varona” y “Santa Rita” las dos protagonizadas por Vicente García, en la región de Las Tunas; en ellas el militar pedía cambios tan drásticos como la renuncia del presidente. Posteriormente, también estalló un movimiento secesionista entre los independentistas cubanos de la región de Holguín, el cual minó, aún más, a las debilitadas tropas cubanas.
Contradicciones entre el gobierno independentista y el Ejército Libertador: El gbierno cívico-militar de la República de Cuba en Armas intervenía excesivamente en las decisiones de los altos mandos militares del ejército mambí.
Falta de unidad: El desacuerdo entre los diferentes mandos de la guerra causó un desequilibrio entre el poder militar y el civil, lo que ya se venía manifestando desde la asamblea de Guáimaro, donde no quedaron claras las facultades de cada poder.
Caudillismo: Se desarrolló entre determinados jefes militares independentistas un cierto espíritu mesiánico, lo cual los llevó a desobedecer a sus superiores.
Escasez de recursos y prolongamiento excesivo de la contienda: No se logró hacer una guerra rápida y eficaz, por lo que las tropas quedaron exhaustas y en una situación deplorable.
Cese de las expediciones de ayuda del exterior: Durante los últimos años de la guerra dejaron de arrivar a la isla expediciones de patriotas con armas y municiones de refuerzo, lo cual aisló a los mambises y los dejó sin recursos para continuar.
Traición de algunos jefes a la causa independentista: Varios jefes militares y políticos (fundamentalmente del Camagüey y algunos de Las Villas) se pasaron al bando español hacia finales de la guerra, motivados algunos por sobornos y otros por cansancio. Cabe destacar el caso de Juan Bautista Spotorno, presidente del gobierno independentista (1875-1876), quien sería uno de los principales cabecillas del Partido Autonomista (de marcados tintes anti-independentistas) luego del Pacto del Zanjón.

martes, 4 de octubre de 2016

Japón Imperial: Yasuke, un samurái negro

El primer samurai no japonés fue un esclavo africano llamado Yasuke
The Vintage News





Según Histoire des Isles ecclésiastique Et royaumes du Japon, escrito por François Solier de la Compañía de Jesús en 1627, Yasuke era un musulmán de Mozambique. la cuenta de Solier puede sin embargo haber sido una suposición, ya que se ha escrito mucho después del evento y no hay ninguna cuenta contemporánea sobrevivir que lo corrobora. Por lo tanto, aunque no hay evidencia, también es posible que él también vino de Portugal, Angola o Etiopía, y que posiblemente podría haber sido originalmente un mercenario africano en el empleo de un soberano de la India, de los cuales había muchos en este tiempo.

Una investigación de 2013 del programa de televisión de entretenimiento luz descubrimiento de los misterios del mundo sugiere que era un Yasuke Makua nombrado Yasufe. Sin embargo, esto fue una investigación muy periodística; el programa proporcionado pocas pruebas de sus conclusiones. Que de lo contrario puede haber sido un miembro de la gente de Yao, que acaba venían en ponerse en contacto con los portugueses en este momento, lo que podría explicar su nombre, 'Yao' añade al nombre japonés sufijo masculino común de "suke. '


Un grupo Nanban viajar en Japón. Fuente: Wikipedia Dominio / Público

Yasuke llegó a Japón en 1579 como el sirviente del jesuita italiano Alessandro Valignano, que había sido nombrado Visitador (inspector) de las misiones jesuíticas en las Indias (es decir el este de África, Asia Oriental Southand). Acompañó Valignano cuando éste llegó a la zona de capital en de marzo de 1581 y causó una especie de sensación. En un caso, varias personas murieron aplastadas mientras clamando a echar un vistazo a él Los jesuitas temían que su iglesia sería aplastada en la estampida, pero se las arreglaron para evitar el desastre. El señor de la guerra Nobunaga, famoso por sus intentos de unificar Japón, oyó el ruido del templo donde se alojaba y expresó el deseo de verlo. Ante la sospecha de que el color oscuro de su piel sea de tinta negro, Nobunaga le tenía tira de cintura para arriba y le hizo frote su piel. Estos eventos son registrados en una carta de 1581 el jesuita Luis Frois a Lorenço Mexia, y en el Informe Anual de 1582 de la Misión Jesuita en Japón, también por Frois. Estos fueron publicados en 'Cartas Que os Padres e Irmãos da Companhia de Jesús escreverão dos reynos de Japão correo de China II', normalmente conocido simplemente como 'Cartas', en 1598. Satisfecho de que él era, de hecho, negro, Nobunaga parece tener dado un brillo a él. En algún momento después de esto, aunque cuando no está claro, se le da bien (cuentas japonesas indican lo presentó a Nobunaga, aunque las cuentas europeas no mencionan esto) o se deja que entre en servicio de Nobunaga.

La "Crónica del Señor Nobunaga" corrobora cuenta Frois ', y describe su reunión de este modo: "El día 23 del segundo mes [23 de marzo de, 1581], una página de negro vino de los países cristianos. El hombre estaba sano y de buen aspecto con un buen comportamiento. Por otra parte, alabó la fortaleza de Nobunaga Yasuke, y lo describió como el de diez hombres normales. El sobrino de Nobunaga, probablemente Tsuda Nobusumi, le dio una suma de dinero en esta primera reunión.

lunes, 8 de agosto de 2016

USA: Los esclavos irlandeses

LOS ESCLAVOS OLVIDADOS DE AMÉRICA, LOS IRLANDESES
   
JAVIER SANZ — Historias de la Historia


Cuando hablamos de esclavos y de América, la primeras imágenes que nos vienen a la cabeza son las enormes plantaciones de algodón donde los esclavos traídos de África trabajan de sol a sol. Pero hubo otros esclavos, en este caso blancos y casi olvidados por la historia, que sufrieron las mismas penalidades… los irlandeses.

En el siglo XVI, los españoles fueron los primeros europeos en utilizar esclavos africanos en el Nuevo Mundo (islas de Cuba y La Española). Más tarde, portugueses, holandeses, franceses y británicos hicieron lo propio en sus respectivas colonias (Brasil, Antillas, Norteamérica…). Las colonias británicas en Norteamérica también fueron utilizadas para el destierro penal de criminales convictos desde principios del siglo XVII hasta la independencia, y posteriormente a Australia entre 1788 y 1868. Además de estos criminales, los ingleses enviaron a sus colonias norteamericanas a los irlandeses, sobre todo católicos, que se rebelaron contra la opresión inglesa… vendidos a los colonos como mano de obra.


Mujeres y niños esclavos
El comercio humano comenzó cuando James II, rey de Inglaterra, vendió 30.000 prisioneros políticos irlandeses como esclavos al Nuevo Mundo. A mediados del siglo XVII, los irlandeses se convirtieron en la principal fuente de ganado humano para los comerciantes ingleses… el 70% de la población total de las islas Antigua y Montserrat eran esclavos irlandeses. En la década de 1650 más de 100.000 niños irlandeses, entre 10 y 14 años, fueron separados de sus padres y vendidos como esclavos en las Indias Occidentales, Virginia y Nueva Inglaterra; 52.000 más, en su mayoría mujeres y niños, fueron vendidos a Barbados y Virginia; 2.000 niños se vendieron a Jamaica… Ni eran criminales ni tampoco, como se ha tratado de vender, tenían contratos de servidumbre.




Además, eran más baratos que los africanos (en el XVII, un esclavo africano costaba unas 50 libras esterlinas y un irlandés no más de 5) y los hijos nacidos de esclavos blancos seguían siendo esclavos incluso en el caso de que su madre obtuviese la libertad, así que las madres permanecían con ellos. Los colonos, para maximizar sus recursos, decidieron utilizar a las mujeres/niñas irlandesas – además de para su beneficio propio – para cruzarlas con africanos y criar mulatos. Estos nuevos esclavos rompieron el mercado… se podían vender por un precio superior a los irlandeses y salían más baratos que los africanos. Esta práctica de mestizaje esclavo se extendió hasta que en 1681, por las presiones de la Royal African Company a la que la Corona británica había concedido el monopolio sobre las rutas del comercio de esclavos africanos, se aprobó la ley “Forbidding the practice of mating Irish slave women to African slave men for the purpose of producing slaves for sale” (Prohibida la práctica de acoplamiento de esclavas irlandesas y esclavos africanos con el fin de producir esclavos para la venta).

En 1807 el Parlamento Británico aprobó la Ley para la Abolición del Comercio de Esclavos, bajo la cual los capitanes de buques de esclavos podían ser severamente penados por cada esclavo transportado. Esta fue superada por la Ley Abolicionista de 1833, que liberó todos los esclavos del Imperio Británico.

Fuentes: The forgotten white slaves, The Irish slave Trade, Irish Blog

jueves, 10 de septiembre de 2015

La esclavitud blanca de los musulmanes

Hubo más europeos esclavizados por los musulmanes que esclavos negros enviados a América 



"¿Hay moros en la costa?", decimos todavía hoy para significar la presencia de alguien no particularmente grato. ¿Saben por qué? Agárrense bien, lean este artículo y lo sabrán.

El Manifiesto

¡Quién lo había de decir! La trata de esclavos, esa infamia que, según musulmanes, africanos y europeos etnomasoquistas, constituye la mayor lacra de Europa, ahora resulta que fue ampliamente superada, al menos en los siglos XVI y XVII, por la cometida contra los nuestros por parte del islam. Es cierto, es cierto: el “tú más” no justifica nada. La trata de esclavos negros fue una indignidad tan aborrecible como injustificable. Pero hay una pequeña diferencia: nosotros la reconocemos y deploramos (hoy en día hasta exagerando los zurriagazos). Ellos, en cambio —el mundo musulmán—, no reconoce ni deplora nada. Hay otra diferencia además: cuando nos querían arrebatar a los nuestros, los europeos combatimos todo lo que pudimos al enemigo (y así se produjo la victoria de Lepanto, y así tuvo lugar la expulsión de los moriscos, que colaboraban en las razias). Y cuando capturaban a los blancos, los padres terciarios y mercedarios intentaban rescatarlos. Nada de todo ello existió nunca en África.
Pero pasemos a ver lo que nos cuenta el profesor norteamericano Robert C. Davis.
Los historiadores estadounidenses han estudiado todos los aspectos de la esclavización de los africanos por parte de los blancos, pero han ignorado en gran medida la esclavitud de los blancos por parte de los africanos del Norte. Christian Slaves, Muslim Masters [Esclavos cristianos, amos musulmanes][1] es un libro cuidadosamente documentado y escrito con claridad sobre lo que el profesor Davis denomina "la otra esclavitud", que floreció durante aproximadamente la misma época que el tráfico transatlántico de esclavos y que devastó a cientos de comunidades costeras europeas. En la mente de los blancos de hoy, la esclavitud no juega en absoluto el papel central que tiene entre los negros. Y, sin embargo, no se trató ni de un problema de corta duración ni de algo carente de importancia. La historia de la esclavitud en el Mediterráneo es, de hecho, tan siniestra como las descripciones más tendenciosas de la esclavitud americana.

Un comercio al por mayor

La costa de Berbería, que se extiende desde Marruecos hasta la actual Libia, fue el hogar de una próspera industria del secuestro de seres humanos desde 1500 hasta aproximadamente 1800. Las principales capitales esclavistas eran Salé (en Marruecos), Túnez, Argel y Trípoli, habiendo sido las armadas europeas demasiado débiles durante la mayor parte de este período para efectuar algo más que una resistencia meramente simbólica.
El tráfico trasatlántico de negros era estrictamente comercial, pero para los árabes los recuerdos de las Cruzadas y la rabia por haber sido expulsados de España en 1492 parecen haber motivado una campaña de secuestro de cristianos que casi parecía una yihad.
"Fue quizás este aguijón de la venganza, frente a los amables regateos en la plaza del mercado, lo que hizo que los traficantes islámicos de esclavos fueran mucho más agresivos y en un principio  mucho más prósperos (por así decirlo) que sus homólogos cristianos", escribe el profesor Davis.
Durante los siglos XVI y XVII fueron más numerosos los esclavos conducidos al sur a través del Mediterráneo que al oeste a través del Atlántico. Algunos fueron devueltos a sus familias contra pago de un rescate, otros fueron utilizados para realizar trabajos forzados en África del Norte, y los menos afortunados murieron trabajando como esclavos en las galeras.
Lo que más llama la atención de las razias esclavistas contra las poblaciones europeas es su escala y alcance. Los piratas secuestraron a la mayoría de sus esclavos interceptando barcos, pero también organizaron grandes asaltos anfibios que prácticamente dejaron despobladas partes enteras de la costa italiana. Italia fue el país que más sufrió, en parte debido a que Sicilia está a sólo 200 km de Túnez, pero también porque no tenía un gobierno central fuerte que pudiese resistir a la invasión.
Las grandes razias a menudo no encontraron resistencia
Cuando los piratas saquearon, por ejemplo, Vieste en el sur de Italia en 1554, se hicieron con el alucinante número de 6.000 presos. Los argelinos secuestraron 7.000 esclavos en la bahía de Nápoles en 1544, una incursión que hizo caer tanto el precio de los esclavos que se decía poder "intercambiar a un cristiano por una cebolla".
España también sufrió ataques a gran escala. Después de una razia en Granada en 1556 que se llevó a 4.000 hombres, mujeres y niños, se decía que "llovían cristianos en Argel". Y por cada gran razia de este tipo, había docenas más pequeñas.
La aparición de una gran flota podía hacer huir a toda la población al interior, vaciando las zonas costeras.
En 1566, un grupo de 6.000 turcos y corsarios cruzó el Adriático para desembarcar en Francavilla al Mare. Las autoridades no podían hacer nada, y recomendaron la evacuación completa, dejando a los turcos el control de más de 1.300 kilómetros cuadrados de pueblos abandonados hasta Serracapriola.
Cuando aparecían los piratas, la gente a menudo huía de la costa hacia la ciudad más cercana, pero el profesor Davis explica que hacer tal cosa no siempre fue una buena estrategia: "Más de una ciudad de tamaño medio, llena de refugiados, fue incapaz de resistir un ataque frontal de cientos de asaltantes. El capitán de los piratas, que de lo contrario tendría que buscar unas pocas docenas de esclavos a lo largo de las playas y en las colinas, ahora podía encontrar mil o más cautivos convenientemente reunidos en un mismo lugar a los que tomar."
Los piratas volvían una y otra vez para saquear el mismo territorio. Además de un número mucho mayor de pequeñas incursiones, la costa de Calabria sufrió las siguientes depredaciones graves en menos de diez años: 700 personas capturadas en una sola razia en 1636, 1.000 en 1639 y 4.000 en 1644.
Durante los siglos XVI y XVII, los piratas establecieron bases semipermanentes en las islas de Isquia y Procida, cerca de la desembocadura de la Bahía de Nápoles, elegida por su tráfico comercial.
Al desembarcar, los piratas musulmanes no dejaban de profanar las iglesias. A menudo robaban las campanas, no sólo porque el metal fuese valioso, sino también para silenciar la voz distintiva del cristianismo.
En las pequeñas y más frecuentes incursiones, un pequeño número de barcos operaba furtivamente y se dejaba caer con sigilo sobre los asentamientos costeros en mitad de la noche, con el fin de atrapar a las gentes "mansas y todavía desnudas en la cama". Esta práctica dio origen al dicho siciliano "pigliato dai turchi" ("tomado por los turcos"), y se emplea cuando se coge a alguien por sorpresa o por estar dormido o distraído.
Las mujeres eran más fáciles de atrapar que los hombres, y las zonas costeras podían perder rápidamente todas las mujeres en edad de tener hijos. Los pescadores tenían miedo de salir, y no se hacían a la mar más que en convoyes. Finalmente, los italianos abandonaron gran parte de sus costas. Como explica el profesor Davis, a finales del siglo XVII, "la península italiana fue saqueada por corsarios berberiscos durante dos siglos o más, y las poblaciones costeras se retiraron en gran medida a pueblos fortificados en las colinas, o a ciudades más grandes como Rimini, abandonando kilómetros de costa, ahora pobladas de vagabundos y filibusteros".
No fue hasta alrededor de 1700 cuando los italianos estuvieron en condiciones de prevenir las razias, aunque la piratería en los mares pudo continuar sin obstáculos.
La piratería llevó a España y sobre todo a Italia a alejarse del mar y a perder con efectos devastadores sus tradiciones de comercio y navegación: "Por lo menos para España e Italia, el siglo XVII representó un período oscuro en el que las sociedades española e italiana fueron meras sombras de lo que habían sido durante las anteriores épocas doradas".
Algunos piratas árabes eran avezados navegantes de alta mar, y aterrorizaban a los cristianos hasta una distancia de 1.600 kilometros. Una espectacular razia en Islandia en 1627 dejó cerca de 400 prisioneros.
Existe la creencia de que Inglaterra era una potencia naval formidable desde la época de Francis Drake, pero a lo largo del siglo XVII los piratas árabes operaron libremente en aguas británicas, penetrando incluso en el estuario del Támesis para capturar y asolar las ciudades costeras. En sólo tres años, desde 1606 hasta 1609, la armada británica reconoció haber perdido, por culpa de los corsarios argelinos, no menos de 466 buques mercantes británicos y escoceses. A mediados de la década de 1600, los británicos se dedicaron a un activo tráfico de negros entre ambos lados del Atlántico, pero muchas de las tripulaciones británicas pasaron a ser propiedad de los piratas árabes.

La vida bajo el látigo

Los ataques terrestres podían ser muy exitosos, pero eran más arriesgados que los marítimos. Los navíos eran por lo tanto la principal fuente de esclavos blancos. A diferencia de sus víctimas, los buques piratas tenían dos modos de propulsión: además de las velas, los galeotes. Llevaban muchas banderas diferentes, por lo que cuando navegaban podían enarbolar el pabellón que tuviera más posibilidades de engañar a sus presas.
Un buen barco mercante de gran tamaño podía llevar unos 20 marinos en buen estado de salud, preparados para durar algunos años en galeras. Los pasajeros en cambio para servían obtener un rescate. Los nobles y ricos comerciantes se convirtieron en piezas atractivas, así como los judios, que a menudo podían significar un suculento rescate pagado por sus correligionarios. Los dignatarios del clero también eran valiosos porque el Vaticano solía pagar cualquier precio para arrancarlos de las manos de los infieles.
Cuando llegaban los piratas, a menudo los pasajeros se quitaban sus buenos ropajes y trataban de vestirse tan mal como fuese posible, con la esperanza de que sus captores les restituyeran a sus familias a cambio de un modesto rescate. Este esfuerzo resultaba inútil si los piratas torturaban al capitán para sonsacarle información sobre los pasajeros. También era común hacer que los hombres se desnudaran, para buscar objetos de valor cosidos en la ropa, y ver si los circuncidados judíos no estaban disfrazados de cristianos.
Si los piratas iban cortos de esclavos en galeras, podían poner algunos de sus cautivos a trabajar de inmediato, pero a los presos los colocaban generalmente en la bodega para el viaje de regreso. Iban  apiñados, apenas podían moverse entre la suciedad, el mal olor y los parásitos, y muchos morían antes de llegar a puerto.
A su llegada al norte de África, era tradición que los cristianos recientemente capturados desfilaran por las calles para que la gente pudiera hacer burla de ellos y los niños cubrirlos de basura.
En el mercado de esclavos, los hombres estaban obligados a brincar para demostrar que no eran cojos, y los compradores a menudo querían desnudarlos para ver si estaban sanos, lo cual también permitía evaluar el valor sexual de hombres y mujeres; las concubinas blancas tenían un gran valor, y todas las capitales esclavistas poseían una floreciente red homosexual. Los compradores que esperaban hacer dinero rápido con un gran rescate examinaban los lóbulos de las orejas para encontrar marcas de perforación, lo cual era indicio de riqueza. También era habitual examinar los dientes de un cautivo para ver si podía sobrevivir a un régimen esclavista duro.
El pachá o soberano de la región recibía un cierto porcentaje de los esclavos como forma de impuesto sobre la renta. Estos eran casi siempre hombres, y se convertían en propiedad del gobierno en lugar de ser propiedad privada. A diferencia de los esclavos privados, que por lo general embarcaban con sus amos, aquéllos vivían en bagnos, que es como se llamaba a los almacenes de esclavos del pachá. Era común afeitar la cabeza y la barba de los esclavos públicos como humillación adicional, en un momento en que la cabeza y el vello facial eran una parte importante de la identidad masculina.
La mayoría de estos esclavos públicos pasaban el resto de sus vidas como esclavos en galeras. Resulta difícil imaginar una existencia más miserable. Los hombres eran encadenados tres, cuatro o cinco a cada remo, y sus tobillos quedaban encadenados también juntos. Los remeros nunca dejaban su bancada, y cuando se les permitía dormir, lo hacían en ella. Los esclavos podían empujarse para llegar a hacer sus necesidades en un agujero en el casco, pero a menudo estaban demasiado cansados ​​o desanimados para moverse y descargaban ahí donde estaban sentados. No tenían ninguna protección contra el ardiente sol mediterráneo, y sus amos les despellejaban las espaldas con el instrumento favorito del negrero: el látigo. No había casi ninguna posibilidad de escape o rescate, el trabajo de un galeote era el de matarse a trabajar —sobre todo en las razias para capturar más miserables como él—, siendo arrojados por la borda a la primera señal de enfermedad grave.
Cuando la flota pirata estaba en puerto, los galeotes vivían en el bagno y hacían todo el trabajo sucio, peligroso o agotador que el Pachá les ordenara hacer. Solían cortar y arrastrar piedras, dragar el puerto o encargarse de las labores más penosas. Los esclavos que se encontraban en la flota del sultán ruco ni siquiera tenían esa opción. A menudo estaban en el mar durante meses seguidos y permanecían encadenados a los remos incluso en el puerto. Sus barcos eran prisiones de por vida.
Otros esclavos en la costa bereber tenían un trabajo más variado. A menudo hacían el trabajo agrícola que asociamos a la esclavitud en Estados Unidos, pero los que tenían habilidades eran alquilados por sus dueños. Algunos de éstos simplemente aflojaban a sus esclavos durante la jornada con orden de regresar con una cierta cantidad de dinero por la noche, bajo la amenaza de ser golpeados brutalmente en caso de no hacerlo. Los dueños esperaban normalmente una ganancia de un 20% sobre el precio de compra. Hicieran lo que hiciesen, en Túnez y Trípoli los esclavos llevaban un anillo de hierro alrededor de un tobillo y arrastraban una pesada cadena de entre 11 y 14 kg.
Algunos dueños ponían a sus esclavos blancos a trabajar las tierras muy lejos, donde todavía se enfrentan a otra amenaza: una nueva captura y una nueva esclavitud más en el interior. Estos desgraciados probablemente no verían ya más a otro europeo en el resto de su corta vida.
El profesor Davis señala que no existía ningún obstáculo a la crueldad: "No había fuerza que pudiese proteger al esclavo de la violencia de su amo, no existían leyes locales en contra de la crueldad, ni una opinión pública benevolente, y raramente existía una presión efectiva por parte de los Estados extranjeros".
Los esclavos blancos no sólo eran mercancías, sino también infieles, y merecían todo el sufrimiento infligido por sus dueños.
El profesor Davis señala que "todos los esclavos que, habiendo vivido en bagnos, sobrevivieron para contar sus experiencias destacaban la crueldad y la violencia endémica ahí practicada". El castigo favorito era el azotamiento. Un esclavo podía recibir hasta 150 o 200 golpes, lo cual podía dejarlo lisiado. La violencia sistemática convirtió a muchos hombres en autómatas.
Los esclavos cristianos eran a menudo tan abundantes y tan baratos que no había ningún incentivo para cuidarlos. Muchos dueños les hacían trabajar hasta morir y compraban otros para remplazarlos.
Los esclavos públicos también contribuían  a un fondo para mantener a los sacerdotes en el bagno. Era una época muy religiosa, e incluso en las condiciones más terribles los hombres querían tener la oportunidad de confesarse, y, lo más importante, de recibir la extremaunción. Había casi siempre un sacerdote cautivo o dos en los bagnos, pero para estar disponible para sus deberes religiosos, otros esclavos debían contribuir y comprarle su tiempo al Pachá, por lo que a algunos esclavos en las galeras no les quedaba nada para comprar comida o ropa. Sin embargo, durante ciertos períodos, los europeos que vivían libres en las ciudades bereberes contribuían a los gastos de mantenimiento de los sacerdotes de los bagnos.
Para algunos, la esclavitud se convirtió en algo más que soportable. Ciertos oficios, en particular, el de constructor naval, eran tan codiciados que el dueño de un esclavo podía recompensarlo con una villa privada y amantes. Incluso algunos residentes del bagno lograron sacar partido de la hipocresía de la sociedad islámica y mejorar de tal modo su condición. La ley prohibía estrictamente a los musulmanes el comercio de alcohol, pero era más indulgente con los musulmanes que sólo lo consumían. Los esclavos emprendedores establecieron tabernas en los bagnos, y algunos llegaban a tener una buena vida al servicio de los musulmanes bebedores.
Una forma de aligerar la carga de la esclavitud era "tomar el turbante" y convertirse al islam. Esto eximia del servicio en galeras, de los trabajos más penosos y de alguna que otra faena impropia de un hijo del profeta, pero no de ser esclavo. Uno de los trabajos de los sacerdotes de los bagnos era evitar que los hombres desesperados se convirtieran, pero la mayoría de esclavos no parecían necesitar el tal consejo. Los cristianos creían que la conversión podría poner en peligro sus almas, además de requerirse también el desagradable ritual de la circuncisión de los adultos. Muchos esclavos parecían sufrir los horrores de la esclavitud tratándolos como un castigo por sus pecados y como una prueba a su fe. Los dueños les disuadían de la conversión, ya que éstas limitaban el uso de los malos tratos y bajaban el valor de reventa de un esclavo.
Para los esclavos, resultaba imposible escapar. Estaban muy lejos de casa, a menudo eran encadenados, y podían ser identificados de inmediato por sus rasgos europeos. La única esperanza era el rescate. A veces la suerte no tardaba en llegar. Si un grupo de piratas había capturado tantos hombres como para no tener ya espacio bajo el puente, podía hacer una incursión en una ciudad y luego regresar a los pocos días para vender los cautivos a sus familias. Por lo general, ello se hacía a un precio mucho menor que el de alguien que se rescataba desde África del Norte, pero con todo era mucho más de lo que los agricultores se podían permitir. Los agricultores generalmente no tenían liquidez, ni bienes al margen de la casa y la tierra. Un comerciante estaba por lo general preparado para comprarlos a un precio bajo, pero significaba que el cautivo regresaba a una familia completamente arruinada.
La mayoría de los esclavos dependían de La labor caritativa de los trinitarios (orden fundada en Italia en 1193) y de los mercedarios (fundada en España en 1203). Estas órdenes religiosas se establecieron para liberar a los cruzados en poder de los musulmanes, pero pronto cambiaron su trabajo por el de la liberación de los esclavos en poder de los piratas berberiscos, recaudando dinero específicamente para esta labor. A menudo ponían cajas de seguridad fuera de las iglesias con la inscripción "por la recuperación de los pobres esclavos", y el clero llamaba a los cristianos ricos a dejar dinero. Las dos órdenes se convirtieron en hábiles negociadoras, y por lo general lograron comprar esclavos a mejores precios que los obtenidos por libertadores sin experiencia. Sin embargo, nunca hubo suficiente dinero para liberar a muchos cautivos, y el profesor Davis estima que no más de un 3 o un 4% de los esclavos fueron rescatados en un solo año. Esto significa que la mayoría dejaron sus huesos en las tumbas anónimas de cristianos, fuera de las murallas de la ciudad.
Las órdenes religiosas llevaban cuentas exactas de los resultados obtenidos. En el siglo XVII, los trinitarios españoles, por ejemplo, llevaron a cabo 72 expediciones para el rescate de esclavos, con una media de 220 liberaciones por ​​cada una de dichas expediciones. Era costumbre llevarse con ellos los esclavos liberados y hacerlos caminar por las calles de la ciudad en las grandes celebraciones. Estas procesiones, que tenían una profunda connotación religiosa, se convirtieron en uno de los espectáculos urbanos más característicos de la época. A veces los esclavos marchaban en sus antiguos hábitos de esclavos para enfatizar los tormentos que sufrieron; otras veces llevaban trajes blancos especiales para simbolizar su renacimiento. Según los registros de la época, muchos esclavos liberados no se reinsertaron por completo después de sus vivencias, especialmente si habían pasado muchos años en cautiverio.

¿Cuántos esclavos?

El profesor Davis señala que las numerosas investigaciones efectuadas han logrado que se determine con la mayor precisión posible el número de negros traídos a través del Atlántico, pero no existe ningún esfuerzo similar para determinar la extensión de la esclavitud en el Mediterráneo. No es fácil conseguir cifras fiables. Los árabes no suelen conservar los archivos. Pero a lo largo de sus diez años de investigación, el profesor Davis ha logrado desarrollar un método de estimación.
Por ejemplo, el registro indica que desde 1580 hasta 1680 hubo un promedio de unos 35.000 esclavos en países berberiscos. Contando con la pérdida constante a través de la muerte y del rescate, si la población se mantuvo constante, entonces la tasa de captura de nuevos esclavos por los piratas era igual a la tasa de desgaste. Hay una buena base para la estimación de las tasas de mortalidad. Por ejemplo, sabemos que de los cerca de 400 islandeses capturados en 1627, sólo hubo 70 supervivientes ocho años después. Además de la desnutrición, el hacinamiento, el exceso de trabajo, y los castigos brutales, los esclavos sufrieron epidemias de peste, que por lo general eliminaban entre el 20 y el 30% de los esclavos blancos.
A través de diversas fuentes, el profesor Davis estima que la tasa de mortalidad fue de aproximadamente un 20% al año. Los esclavos no tenían acceso a las mujeres, por lo que la sustitución se realizaba exclusivamente a través de las capturas.
Su conclusión: entre 1530 y 1780 hubo, con casi total seguridad, un millón y tal vez hasta millón y cuarto de cristianos blancos europeos esclavizados por los musulmanes de la costa bereber. Esto supera con creces la cifra generalmente aceptada de 800.000 africanos transportados a las colonias de América del Norte y más tarde a los Estados Unidos.
El profesor Davis explica que, a finales de 1700, se controló mejor este comercio, pero hubo un renacimiento de la trata de esclavos blancos durante el caos de las guerras napoleónicas.
La flota norteamericana no quedó libre de la depredación. Fue sólo en 1815, después de dos guerras contra ellos, que los marinos estadounidenses se libraron de los piratas berberiscos. Estas guerras fueron importantes operaciones para la joven república; una campaña que se recuerda en las estrofas de "a las orillas de Trípoli", en el himno de la marina. Cuando los franceses tomaron Argel en 1830, todavía había 120 esclavos blancos en el bagno.
¿Por qué hay tan poco interés por la esclavitud del Mediterráneo, mientras que la erudición y la reflexión sobre la esclavitud negra nunca termina? Como explica el profesor Davis, los esclavos blancos con dueños no blancos simplemente no encajan en "la narrativa maestra del imperialismo europeo." Los patrones de victimización tan queridos por los intelectuales requieren de la maldad del blanco, no del sufrimiento del blanco.
El profesor Davis también señala que la experiencia europea de la esclavitud a gran escala muestra el engaño en que consiste otro tema favorito de la izquierda: que la esclavitud negra fue un paso crucial en la creación de los conceptos europeos de raza y jerarquía racial.
No es así. Desde hace siglos, los propios europeos han vivido con en el miedo del látigo, y un gran número asistieron a procesiones celebradas por el rescate de los esclavos liberados, todos los cuales eran blancos. La esclavitud era un destino más fácilmente imaginable para ellos mismos que para los lejanos africanos.

lunes, 11 de mayo de 2015

El caso del Zong y el salvaje comercio de vida humana

La masacre del Zong, cuando los esclavos eran arrojados por la borda para cobrar el seguro

Javier Sanz - Historias de la Historia


La masacre de Zong (1781) fue un miserable asesinato en masa de esclavos africanos en un barco inglés, propiedad de William Gregson y un grupo de comerciantes de Liverpool.
El Zong zarpó de la isla de Santo Tomé, en la costa occidental de África, el 6 de septiembre de 1781 con 442 esclavos y una tripulación de 17 miembros con rumbo a Jamaica. El capitán del barco, Luke Collingwood, no era lo que se dice un lobo de mary lo único que le interesaba era el dinero… más esclavos más dinero. Así que, cargó muchos más esclavos de lo normal para un barco de este tamaño.
El viaje estaba durando más de lo normal (unos 2 meses). El hacinamiento, la desnutrición y las enfermedades comenzaron a hacer mella entre los esclavos y la tripulación: 60 esclavos y 7 miembros de la tripulación murieron. El 28 de noviembre, el capitán se dio cuenta de que habían cometido un error de navegación y que, variando el rumbo, todavía tardarían casi un mes más en llegar a su destino. Collingwood comenzó a hacer cuentas, si los esclavos seguían muriendo o enfermaban perderían unas 30 libras por cabeza. Reunió a la tripulación y les explicó la situación:
El seguro que habían suscrito los armadores aseguraba la pérdida, captura o muerte (naufragio, abordaje o revuelta, por ejemplo) de los esclavos, pero se exceptuaban los casos de muerte natural, por enfermedad o suicidio. Collingwood propuso tirar por la borda a los esclavos enfermos. De esta forma, y utilizando el principio general average (echazón) por el que un capitán podía desechar parte de la carga con el fin de salvar el resto, eliminaba los esclavos enfermos que no los habría cubierto el seguro. La justificación para utilizar el general average era que no tenían suficiente agua para cubrir las necesidades de carga y tripulación. Durante varios días se fueron tirando esclavos por la borda; al principio, mujeres y niños y, más tarde, los hombres… 133 en total.
El 22 de diciembre 1781, el Zong llegaba a Jamaica con 208 esclavos. Después de venderlos, William Gregson reclamó a la aseguradora 4.000 libras por los esclavos perdidos. La aseguradora se negó a pagar por considerarlo “un mal manejo de la carga” y el caso llegó a los tribunales… no por el asesinato de 133 personas, sino por si la aseguradora debía indemnizar al armador. En 1783 comenzó el juicio en Londres, sin el diario de a bordo, se perdió misteriosamente,  y sólo con las declaraciones de la tripulación. En este primer juicio, el jurado dio la razón a los propietarios del Zong. Sin embargo, la compañía de seguros apeló y pidió que el caso fuese juzgado ante la Corte Suprema.
En este segundo juicio, en el que la aseguradora presentó pruebas de que en el barco había agua más que suficiente, se presentó el abolicionista inglés Granville Sharp solicitando que el caso a tratar era el asesinato de 133 personas. El presidente de la Corte Suprema, Lord Mansfield, ante las nuevas pruebas acusó a la tripulación de negligencia por tirar a los esclavos teniendo agua suficiente (“mal manejo de la carga”) y anuló la sentencia anterior dando la razón a la aseguradora…pero desestimó tratar el caso como asesinato (puso como ejemplo que sería lo mismo que si la carga hubiese sido de caballos).
Granville Sharp utilizó la masacre del Zong, como ejemplo de la depravación humana, para concienciar a la opinión pública y presionar al gobierno. Por último, en 1807, Gran Bretaña abolió el comercio de esclavos. Lamentablemente, la trata de esclavos no terminó y la multa de 100 libras, que la Royal Navy imponía por cada esclavo encontrado a bordo de un barco, siguió justificando tirar los esclavos por la borda.

Slave Ship (1840) J. M. W. Turner




sábado, 20 de diciembre de 2014

Irlandeses esclavos en América

Los esclavos olvidados de América: Los irlandeses
Javier Sanz - Historias de la Historia


Cuando hablamos de esclavos y de América, la primeras imágenes que nos vienen a la cabeza son las enormes plantaciones de algodón donde los esclavos traídos de África trabajan de sol a sol. Pero hubo otros esclavos, en este caso blancos y casi olvidados por la historia, que sufrieron las mismas penalidades… los irlandeses.

En el siglo XVI, los españoles fueron los primeros europeos en utilizar esclavos africanos en el Nuevo Mundo (islas de Cuba y La Española). Más tarde, portugueses, holandeses, franceses y británicos hicieron lo propio en sus respectivas colonias (Brasil, Antillas, Norteamérica…). Las colonias británicas en Norteamérica también fueron utilizadas para el destierro penal de criminales convictos desde principios del siglo XVII hasta la independencia, y posteriormente a Australia entre 1788 y 1868. Además de estos criminales, los ingleses enviaron a sus colonias norteamericanas a los irlandeses, sobre todo católicos, que se rebelaron contra la opresión inglesa… vendidos a los colonos como mano de obra.



El comercio humano comenzó cuando James II, rey de Inglaterra, vendió 30.000 prisioneros políticos irlandeses como esclavos al Nuevo Mundo. A mediados del siglo XVII, los irlandeses se convirtieron en la principal fuente de ganado humano para los comerciantes ingleses… el 70% de la población total de las islas Antigua y Montserrat eran esclavos irlandeses. En la década de 1650 más de 100.000 niños irlandeses, entre 10 y 14 años, fueron separados de sus padres y vendidos como esclavos en las Indias Occidentales, Virginia y Nueva Inglaterra; 52.000 más, en su mayoría mujeres y niños, fueron vendidos a Barbados y Virginia; 2.000 niños se vendieron a Jamaica… Ni eran criminales ni tampoco, como se ha tratado de vender, tenían contratos de servidumbre.




Además, eran más baratos que los africanos (en el XVII, un esclavo africano costaba unas 50 libras esterlinas y un irlandés no más de 5) y los hijos nacidos de esclavos blancos seguían siendo esclavos incluso en el caso de que su madre obtuviese la libertad, así que las madres permanecían con ellos. Los colonos, para maximizar sus recursos, decidieron utilizar a las mujeres/niñas irlandesas – además de para su beneficio propio – para cruzarlas con africanos y criar mulatos. Estos nuevos esclavos rompieron el mercado… se podían vender por un precio superior a los irlandeses y salían más baratos que los africanos. Esta práctica de mestizaje esclavo se extendió hasta que en 1681, por las presiones de la Royal African Company a la que la Corona británica había concedido el monopolio sobre las rutas del comercio de esclavos africanos, se aprobó la ley “Forbidding the practice of mating Irish slave women to African slave men for the purpose of producing slaves for sale” (Prohibida la práctica de acoplamiento de esclavas irlandesas y esclavos africanos con el fin de producir esclavos para la venta).

En 1807 el Parlamento Británico aprobó la Ley para la Abolición del Comercio de Esclavos, bajo la cual los capitanes de buques de esclavos podían ser severamente penados por cada esclavo transportado. Esta fue superada por la Ley Abolicionista de 1833, que liberó todos los esclavos del Imperio Británico.

martes, 23 de septiembre de 2014

Los esclavos de Tromelin (1/2)



Náufragos 

Ilegalmente esclavizados y luego abandonado en la isla remota Tromlein durante quince años, con sólo la arqueología para contar su historia 

Por SAMIR S. PATEL - Archeology


Isla Tromelin en el océano Índico

La isla Tromelin, a 300 kilómetros al este de Madgascar en el Océano Índico, es el hogar de una estación meteorológica, una pista de aterrizaje, y poco más. En 1761, un barco mercante francés con una bodega llena de esclavos malgaches naufragó allí.



En la noche de 31 de julio de 1761, Jean de Lafargue, capitán de la nave francesa de las Indias Orientales Compañía L'Utile ("útil"), era el pensamiento probable de riquezas. En la bodega del barco había aproximadamente 160 esclavos comprados en Madagascar apenas unos días antes y con destino a Isla de Francia, conocida hoy como Mauricio. Habían pasado 80 años desde que el dodo se había extinguido en esa isla del Océano Índico, y la colonia francesa próspero tenido una economía de plantación en la necesidad de mano de obra. Sin embargo, aunque la esclavitud era legal en el momento, de Lafargue no fue autorizado por las autoridades coloniales al comercio de esclavos.


De acuerdo con el relato detallado de écrivain de la nave, o sobrecargo, como L'Utile acercó a la proximidad de una isleta llamada entonces Île des Sables, o Sandy Island, vientos patearon hasta 15 o 20 nudos. Dos mapas de la nave no estaban de acuerdo en la ubicación precisa de la pequeña isla, y un capitán más prudente probablemente habría desacelerado y esperó a que la luz del día. Pero de Lafargue tenía prisa para cosechar su recompensa. Esa noche L'Utile golpeó el arrecife de la parte norte de la isleta, rompiendo el casco. La mayoría de los esclavos, atrapados en las bodegas de carga, se ahogó, aunque algunos escaparon mientras la nave se desintegró. A la mañana siguiente, 123 de los 140 miembros de la tripulación francesa y en alguna parte entre 60 y 80 esclavos malgaches se encontraran varados en Ile Des Sables-sacudido y herido, pero vivo.

De Lafargue tenía algún tipo de crisis nerviosa, según el écrivain. Primer oficial Barthélémy Castellan du Vernet se hizo cargo, y reunió a la tripulación a rescatar alimentos, herramientas, y la madera de los restos del naufragio y construir campos separados para la tripulación y los esclavos. Bajo la guía del primer oficial, de cavar un pozo, un horno y horno incorporado, y trabajar en un nuevo barco comenzado. Dentro de dos meses, la embarcación improvisada La Providence surgió de los restos de L'Utile. Du Vernet, antes de zarpar de distancia con la tripulación, prometió al pueblo malgache que un barco regresaría por ellos. Y por lo que esperaron. Los pocos que sobrevivieron esperaron un tiempo muy largo.

Indian-Ocean-Map-Tromelin (Richard Bleiweiss) El islote, llamado hoy Tromelin Island, se encuentra a 300 kilómetros al este de Madagascar, a 350 kilómetros al norte de la Isla Mauricio. Con la forma de una semilla de girasol, que es sólo un tercio de una milla cuadrada de arena y matorrales. Hoy en día alberga una pista sin asfaltar, una estación meteorológica personal, y una reserva natural. Los cangrejos ermitaños pululan por toda la isla en paquetes en la noche, y cada año cientos de tortugas marinas y un sinnúmero de aves llegan a poner sus huevos.

Diarios, cartas y documentos de cuenta del écrivain los restos del naufragio y los dos meses que el equipo francés se quedaron en la isla, pero los náufragos malgaches dejaron registros escritos. Su historia se habría mantenido casi completamente incalculable pero para Max Guérout, un ex oficial de la marina francesa. Guérout había capitaneado un buque de investigación bajo el agua a finales de 1970, y luego de su retiro a principios de 1980 fundó el Grupo de Arqueología Naval de Investigación (conocida por sus siglas en francés, GRAN), que desde entonces ha estudiado decenas de naufragios postmedieval. Escuchó la historia Tromelin de un colega y, con el apoyo de la UNESCO, comenzaron dos años de investigación de archivo en 2004 "La historia era tan interesante que decidimos hacer un estudio arqueológico", dice. Guérout construyó un equipo, que incluyó a expertos de GRAN, el Instituto Nacional Francés de Investigación Arqueológica Preventiva (INRAP), y la administración del Francés Tierras australes y antárticas, para viajar al islote aislado en cuatro ocasiones-2006, 2008, 2010, y 2013-durante seis semanas en un tramo para examinar el lugar del naufragio, excavan, y aprender algo acerca de la vida de los náufragos malgaches, vive indocumentados por la historia.


Poderosas olas alrededor Tromelin Island lavado todos pero el material más pesado, como esta ancla, de los restos del naufragio de L'Utile. Las mismas ondas complicados varios intentos de rescatar supervivientes en los años posteriores de la isla.

Después de cuatro días en el mar, La Providencia llegó a Madagascar, y la tripulación fueron trasladados de nuevo a la isla de Reunión y Mauricio. De Lafargue murió en tránsito, dejando du Vernet a cara Antoine-Marie Desforges-Boucher, el gobernador de Mauricio, quien estaba furioso con la violación de su prohibición de traer esclavos a su isla. Du Vernet solicitado en repetidas ocasiones a tener un barco enviado de vuelta a la isleta, sólo para ser negada una y otra vez. Noticias del abandono incluso llegó a París y causó un breve revuelo, pero quedó en el olvido a raíz de la Guerra de los Siete Años (1756-1763) y la quiebra inminente de la East India Company francés. De acuerdo a los documentos encontrados por Guérout, du Vernet nunca se rindió. "Probablemente fue el único hombre que trató de salvar a las personas que se quedaron en la isla", dice Guérout. Por último, en 1772, en respuesta a otra solicitud del primer oficial, el ministro de asuntos marinos acordó enviar una nave. La Sauterelle llegó a Île des Sables en 1775 y envió una pequeña embarcación que transportaba a dos hombres a la isla, pero se desvaneció en el arrecife. Una mujer nadó de vuelta a la nave, y el otro a la isla. Dos barcos más siguieron La Sauterelle, pero tampoco fue capaz de tocar tierra en la isla reef- y whitecap envuelto. Por fin, el 29 de noviembre 1776 con más de 15 años después de L'Utile naufragó-La Dauphine, capitaneada por Jacques Marie Boudin de la Nuguy de Tromelin (del que la isla recibe su nombre actual), se puso en contacto. Sólo siete mujeres y un niño de ocho meses de edad, se mantuvo.

Guérout cree que la mayoría de los 60 a 80 esclavos murieron en el primer par de años. Un grupo de 18, aparentemente se había marchado de la isla poco después de que fueron abandonados, pero se desconoce si es que alguna vez llegaron a Madagascar. Algunos 15 sobrevivientes sufrieron durante los siguientes 10 años o menos. Apenas unos meses antes de que el rescate, tres hombres y tres mujeres, así como el marinero francés varados desde La Sauterelle (que habían sido testigos de dos fallidos intentos de rescate a sí mismo), había dejado el islote en una balsa con una vela de plumas tejidas. Nunca más se supo de él. El testimonio de los siete restantes las mujeres y los registros de La Dauphine se han perdido. Sólo la arqueología que se ha llevado a cabo en la isla puede revelar su historia de abandono, la supervivencia, y, en última instancia, la creación de comunidades.

En 2006, los arqueólogos subacuáticos examinaron los restos del naufragio, que ascendieron a sólo las pesadas artículos cañones, anclas, municiones, aparejo-que no fueron arrastrados por siglos de olas y tormentas. A unos cientos de metros de la costa, los buzos encontraron marcas en el arrecife rocoso donde el barco chocó y quedó en reposo, lo que confirma el relato de la écrivain.

El piloto de la nave se había producido un pequeño mapa que indicaba que la tripulación y los esclavos varados residían, así como los sitios de horno y horno. Con este mapa como referencia, Guérout y su equipo fueron capaces de localizar los ladrillos utilizados para fabricar el horno, junto con docenas de clavos, que indican que las juntas de la nave habían sido quemados. Para el resto de la temporada, y en tres más, los arqueólogos siguieron el progreso de los náufragos del naufragio a la playa hasta el sitio donde finalmente se establecieron, en el punto más alto de la isla, a unos 25 metros sobre el nivel del mar. "Pero también fue el punto en el que la estación meteorológica había construido sus edificios", dice Guérout.

La isla Tromelin se encuentra en un lugar ideal para monitorear el clima, especialmente los ciclones, con destino a Madagascar. En 1954, las autoridades francesas construyeron una estación meteorológica allí. (Fue destruida por un ciclón dos años más tarde y luego reconstruidas.) Es todavía en funcionamiento hoy y consiste en un conjunto de edificios, cisternas y zapatas de hormigón. Cuentas de mediados del siglo XX de la isla destacaron que hubo muros de piedra allí se extienden por lo menos un par de metros del suelo, y que la piedra se extraía para construir las nuevas estructuras. En 2006, los arqueólogos encontraron un trozo de muro enterrado allí, que consiste en placas de roca de la playa y trozos de coral y una capa de huesos de aves y cenizas de los fuegos de cocina.