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miércoles, 2 de agosto de 2017

Anecdotario histórico argentino: Brown envuelto en la bandera

Una hazaña de Brown 

El 22 de enero de 1816, el Comodoro Guillermo Brown y el capitán Hipólito Buchard, que navegaban en común, atacaron con 4 navíos el puerto de Callao, y tres semanas después se presentaban ante Guayaquil, primer astillero del Pacífico. 
En medio de la acción, que era favorable a los patriotas, una recia ráfaga del norte, que coincidió con la bajante de la marea, arrebató al bergantín Trinidad que fué a varar cerca de la playa. 
El Comodoro se lanzó al agua tratando de alcanzar la goleta para acercarla al Trinidad y cubrirla con sus fuegos. Pero la nave había sido ya abordada por una columna de infantería y se vió precisada a arriar su bandera para salvar la vida de sus últimos tripulantes, pero el furor del enemigo no se apaciguó a pesar de que el acto de rendición así se lo exigía. 
Brown, al ver la matanza, regresó y, tomando un machete y un fanal encendido en la otra mano, se dirigió desnudo como estaba a la santa bárbara, amenazando que haría volar a todos si no se respetaban las leyes de la guerra. 
Esta actitud decidida del marino inglés surtió efecto y poco después, recibía la palabra de honor del gobernador, de que se trataría a todos como prisioneros de guerra. 





Al desembarcar, no quiso el futuro vencedor de Juncal, abandonar su bandera y, como no encontraba otra vestimenta, pues la nave había sido saqueada, se envolvió en ella y así atravesó rodeado de sus valientes las calles de la ciudad, hasta los cuarteles adonde lo conducían. 
Al pasar ante la multitud, un realista dijo: 
—¡De dónde es el pirata? ¿Cuya la bandera? 
Y alguien le contestó a su espalda, desapareciendo luego: 
No es un pirata, es un insurgente. La bandera es de un pueblo libre.

viernes, 24 de marzo de 2017

Guerra Hispano-Norteamericana: La confusa entrada del USS Charleston a Guam (1/2)

1898: El español en Guam pensó que el ataque de USS Charleston disparó disparos de saludo y pidió a la pólvora para devolver el gesto

Jinny McCormick WHO


USS Charleston

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Manning una isla remota fortaleza, aparentemente sin ningún peligro inminente en el horizonte, debe haber hecho para un puesto bastante cómodo. Esa fue la situación en Guam hasta junio de 1898, durante el estallido de la guerra española y americana.

Guam había estado en manos de España desde la década de 1660. España se había comunicado con los funcionarios en la isla el 14 de abril de 1898, pero la guerra aún no había sido declarada. Cuando lo fue, las autoridades se olvidaron de comunicar las noticias a sus fuerzas en Guam.

Estados Unidos se apresuró a tomar medidas y decidió que la captura de varias islas del Pacífico le daría influencia en los próximos años. Guam, en particular, sería un gran carbón reabastecimiento pit-stop para los buques de guerra de los Estados Unidos.

Henry Glass, capitán del USS Charleston, fue fondeado en Honolulu cuando recibió órdenes de llevar su barco y algunos transportistas al Pacífico. Cuando estaban en marcha, recibió nuevas órdenes, que le indicaron que se dirigiera a Guam, que se apoderara del puerto, que destruyera todas las fortificaciones y que llevara a soldados y funcionarios del gobierno a prisión como prisioneros de guerra. Sus superiores le dijeron que la misión no le llevaría "más de uno o dos días". Esa estimación resultó ser correcta.


Fotografía de Charleston a la entrada del puerto de Agana, Guam, 20-21 de junio de 1898, cuando capturó la isla de los españoles.

Durante el viaje, el capitán Glass realizó simulacros con uno de los transportistas, la SS City of Peking, porque había oído un rumor en Honolulu de que había una cañonera española en el puerto de Guam. Sin embargo, cuando llegaron a la isla el 20 de junio, se sorprendieron al descubrir que no había mucho que hacer. El único barco anclado allí era un barco mercante japonés.

Recorrieron la isla hasta encontrar Fort Santa Cruz, que tampoco parecía ser animada. En parte porque no podía decir exactamente lo que estaba pasando en el fuerte y si estaba o no ocupado, Glass disparó 13 rondas con armas de 3 libras.

Cuando después de un tiempo no recibió represalias ni respuesta, el capitán dejó caer el ancla "tomando el control" del puerto desolado y aparentemente inusitado. La aparente falta de actividad de la isla estimuló al capitán Glass a enviar un oficial al buque japonés para averiguar lo que sabía de Guam y sus habitantes y el estatus de gobierno.

Cuando estaba enviando a este oficial, debió sorprenderse de ver un barco que volaba la bandera española en su camino hacia su propio barco. Cuatro hombres, entre ellos el teniente García Gutiérrez, comandante del puerto de la Marina española, y el doctor Romero, oficial de salud portuaria del Ejército español, abordaron el Charleston con la intención de mostrar amistad y dar la bienvenida a sus visitantes.

martes, 14 de junio de 2016

Guerra contra Brasil: Dos eventos navales memorables

Dos Testimonios del Valor Criollo Durante la Guerra contra el Imperio 

Buceando un poco en la Historia, relataremos hoy dos incursiones de las tantas que fueron llevadas a cabo por las fuerzas al mando del almirante Guillermo Brown, ejemplo de lo difícil que podían resultar los golpes de mano y las incursiones destinadas a desgastar a un enemigo muy superior en número, y en recursos materiales. 

 
Guillermo Brown 

El 10 de diciembre de 1825 el Imperio del Brasil declaraba la guerra a las Provincias Unidas del Río de la Plata, como consecuencia de haber aceptado éstas la declaración de integración, como un territorio más de la Banda Oriental, decisión adoptada por la Asamblea de La Florida en su sesión del 25 de agosto, bajo la presidencia del diputado Juan Fco. De la Robla. La Asamblea nombró a su vez a Juan Antonio Lavalleja Gobernador y Capitán General, y declaró que la Provincia Oriental del Río de la Plata quedaba "...unida á las demás de este nombre en el territorio de Sud America, por ser libre y espontánea voluntad de los pueblos que la componen,..." 

1. Por su parte, el Congreso argentino dictaba el 25 de octubre la ley que aceptaba dicha reincorporación, disponiendo que el Poder Ejecutivo nacional proveyera a su defensa y seguridad, y "...el 4 de noviembre el ministro de relaciones exteriores se dirigía a la cancillería imperial notificándole lo resuelto y la decisión de nuestro gobierno de llenar tan sagrado compromiso por cuantos medios tuviera a su alcance y que si era necesario emplearía la violencia para apresurar la completa liberación del territorio oriental del dominio de las armas imperiales" 

2. Como consecuencia de lo expuesto, el emperador del Brasil Pedro II declaraba la guerra a las Provincias Unidas, y apenas 12 días después el vicealmirante Rodrigo José Ferreira de Lobo inauguraba el bloqueo a la ciudad de Buenos Aires, dando a los buques neutrales un plazo de 14 días para abandonar el fondeadero. Es en éste contexto que se emprendió la tarea de organizar un ejército, en base al de Observación que se encontraba concentrado en la frontera con la Banda Oriental, y al mismo tiempo una escuadra que fuese capaz de dar pelea a la poderosa flota brasileña. 

La Escuadra Nacional 
Si bien se gestionó la compra de 3 buques en Chile, solo llegó al país para cumplir servicios útiles la corbeta "Chacabuco", la que se agregó a la Escuadra cuyo comando se dio al almirante D. Guillermo Brown. 

Cabe acotar que la Comandancia General de Marina era desempeñada por el coronel mayor D. José Matías Zapiola, quien contaba con D. Benito Goyena como Comisario de Marina, siendo estos dos hombres los responsables de haber puesto en pie de guerra esa escuadra mínima pero respetable, ordenando la construcción de 11 lanchas cañoneras y la reparación de las tres únicas embarcaciones que poseía la marina. "Finalmente, la escuadra quedó compuesta por la fragata "25 de Mayo", corbeta "Chacabuco", barca "Congreso Nacional", los bergantines "Independencia" y "República Argentina", sumaca "Uruguay", goletas "Guanaco", "La Pepa", "Río de la Plata" (o "Río"), "Sarandi", "Unión" y "Maldonado" (ex "Leal Paulistana") cañoneras 1 a 13 inclusive y lanchones de guerra Nº1 al Nº8" 3. En apariencia esta modesta fuerza poco podía hacer contra la poderosa escuadra brasileña, que sí podía poner en el Río de la Plata una masa de 50 buques varios de los cuales eran "de la línea". 4 La única ventaja que poseían las Provincias Unidas era la poca profundidad del río, sus engañosos y traicioneros bancos y la falta de fondeaderos abrigados. Esto hacía difícil la utilización por parte de los brasileños de sus mejores unidades, en beneficio de los republicanos. 

La Acción 
Luego del combate de Punta Colares (enero de 1826) que dejó como principal resultado un sumario solicitado por el almirante Brown a varios jefes en razón de la negación a entrar en combate de éstos y dejándolo sólo frente al enemigo, inició éste su campaña contra la Colonia del Sacramento. Se hizo presente frente a la misma el 26 de febrero con la "25 de Mayo" como buque insignia, acompañada del "Grl. Belgrano", el "Grl. Balcarce" y la "Sarandi". Luego de intimar la rendición, recibió por respuesta del comandante enemigo la siguiente: "El Brigadier de los ejércitos Nacionales e Imperiales y Gobernador de esta plaza, responde en su nombre y en el de toda la guarnición que tiene la honra de mandar a la intimación del señor General en Jefe de la Escuadra de la República Argentina, que la suerte de las armas es la que decide la suerte de las plazas. Saluda al señor General en jefe con toda consideración. Manuel Jorje Rodrigues". 5 

 
Combate de Punta Colares 

Comenzó entonces un violento combate en el que vararon la "Sarandi" y el "Belgrano", habiendo sido muertos el comandante del "Balcarce", sargento mayor de marina Bartolomé Cerretti. Luego de obtener a una nueva intimación de rendición una respuesta similar a la del día 26, Brown planeó entonces una acción típica de la época, un golpe de mano nocturno para el 1 de marzo. 6 

 
Ubicación de los buques 

Habiéndose percatado la Comandancia de Marina del combate que se llevaba a cabo, despachó la goleta hospital "Pepa", junto a las cañoneras Nos. 1, 4, 6, 7, 8 y 12, bajo el comando respectivo de Julio Fonrouge, Carlos Robinson, Jaime Kearnie, Juan Francisco Seguí, José Monti y Antonio Richiteli. El refuerzo de dichas cañoneras le permitió al almirante esbozar un audaz plan, que consistía en incendiar o capturar los buques enemigos fondeados al abrigo de la Colonia, especialmente el bergantín "Real Pedro". Dice al respecto Carranza: "En seguida se dividió esa gente, en la que estaban representados todos los barcos de la insignia, en trozos de abordaje, señalándole distintivo y santo, mientras que a los oficiales se les explicaba individualmente el plan de ataque, según el cual debían gobernar dos de aquéllas, sobre cada barco brasileño, con el propósito de sacarlo a flote o quemarlo, caso de ofrecer dificultades, distribuyéndose al efecto fajinas incendiarias, y camisas y frascos de fuego. Fijada la noche de ese último día para llevar el asalto, luego que llegó el instante decisivo, mandó distribuir el general una ración de grog a los atacantes, y con palabras de aliento les recomendó disciplina y humanidad." 7 

 
Desplazamiento de las flotas 
Además de las defensa de la propia fortaleza, al amparo de aquella se encontraban fondeadas el mismo bergantín "Real Pedro", de 16 cañones; un patacho y dos escunas. Habiendo envuelto los toletes de los remos en trapos para no ser oídos, se pusieron en marcha las 6 cañoneras argentinas desde las cercanías de la "25 de Mayo", divididas en dos grupos mandados por Rosales (embarcado en la Nº 1) y Espora (en la Nº 12) los de babor y estribor respectivamente, estando al mando de toda la fuerza éste último. Eran las diez y media de la noche. A eso de las 12, se inició el fuego desde la fortaleza, alertando a su vez a toda la escuadra enemiga. Con muy mala suerte, el viento hizo derivar a 4 de las lanchas sobre las murallas, donde recibían el fuego de las baterías y la metralla del "Tambor" y el "Carmen", fondeados a poca distancia, más la fusilería del 11 de Cazadores. 

Notables muestras de coraje pueden relatarse sobre aquella noche: "El intrépido teniente Robinson, de la núm. 4, de los héroes de 1814 en el Hércules, (sic) envuelto en ese círculo de fuego y de humo, sirve como sus demás compañeros de infortunio, de blanco seguro a la artillería enemiga, que se les enfila con raro acierto. Pero él, fiero y enérgico como la fatalidad, agitando su espada, sin gorra, con el cabello desaliñado y el uniforme salpicado en sangre, con una mano aplicaba la mecha al cañón vengador, en tanto que con la otra atendía a la salvación de la nave confiada a su coraje, cuando un casco de metralla le destroza la pierna! Cae su cuerpo, mas no se entibia su denuedo; y con el gesto, con la acción y la palabra sigue animando a los suyos hasta que una segunda bala corta aquella existencia llamada a brillante destino!" 8 Para esta altura, las cañoneras se encontraban cubiertas de muertos y heridos. Imagine el lector el estar parado soportando una lluvia de balas; a merced de un enemigo superior, viendo caer terriblemente heridos a los propios compañeros, y esperando la esquirla o el proyectil que lo mutilará de por vida, o imaginando las terribles heridas producidas por las astillas de madera producto de los impactos del cañón... o de la metralla disparada a quemarropa. 

Mientras sucedía esto, el "Real Pedro" comenzaba a arder como una pira porque no habiendo podido tomarlo los incursores, estos, luego de vencer un intento de resistencia de sus ocupantes que se convirtió, instantes después, en una declarada fuga "...trataron, aunque infructuosamente, de librarlo de sus amarras y hacerlo flotar. Del Real Pedro sólo flotaba su popa y varias cadenas mantenían amarrado el barco con el muelle y por ambas bandas." 9 Siendo imposible apresarlo, se deciden por prenderle fuego y, luego se dirigieron en apoyo de los que se encontraban varados, a prácticamente un tiro de pistola del muelle. Tan sólo la cañonera Nº 8 pudo ser recuperada, luego de pasársele remolque y haber realizado esta maniobra bajo el intenso cañoneo enemigo. La retirada fue emprendida, quedando bajo las murallas las Nos. 4, 6 y 7, y "Una pila de CUARENTA Y DOS (sic) cadáveres informes, (...) .todos horriblemente desfigurados por los tarros de metralla o la palanqueta, (...) flotan confundidos con la resaca en torno de aquellos despojos sublimes, mientras que doblada cantidad de heridos, mutilados de la manera más cruel, ateridos por el relente de la noche o devorados por la fiebre, angustiaban el alma con sus lamentos." 10 En cuanto a las cifras de las bajas, "La jornada había costado a las dotaciones de la escuadra más de 125 muertos y heridos, además de alrededor de 80 prisioneros que lograron ganar a nado la costa. Los brasileños perdieron, asimismo, según noticias de origen argentino, cerca de 130 hombres, lo que indica que el ataque, aunque desfavorable en sus resultados, había sido encarnizado y sangriento. Entre los oficiales muertos estaban: Robinson, comandante de la cañonera número 4 y los segundos Curry y Cavaría de la 4 y 6. Gravemente heridos: Kearnie, comandante de la número 6; Turner, segundo de la número 7 y herido el propio Rosales de la 1." 11 

El Abordaje de la Emperatriz 
Hacia el mes de abril se encontraba la escuadra republicana en demanda del puerto de Montevideo, con el fin de realizar un nuevo ataque furtivo procurando mejor suerte. El día 26 de abril llamó Brown a reunión de los comandantes en la capitana, a fin de deliberar; eran éstos: Tomás Espora de la "25 de Mayo", Juan King de la "Congreso", Guillermo Bathurst del "Independencia", Guillermo Clark de la "República", Nicolás Jorge del "Balcarce", José M. Pinedo de la "Sarandi" y Leonardo Rosales del "Río". "Instalados que fueron en la cámara de la capitana, tomando la palabra, manifestó el almirante: Que supuesto no se tenían noticias de los bloqueadores, a los que daba por Maldonado, era de opinión se tentara un nuevo golpe de mano sobre Montevideo, con el fin de apresar a la fragata Nictheroy, surta en sus aguas, cual se comprobó en el serio reconocimiento del 11 de ese mes, operación que compensaría con ventajas, las fatigas y azares del crucero. Aceptado en general dicho temperamento, se despidió Brown de sus subalternos, luego de apurar con ellos, por el acierto de la empresa concertada, una copa de madeira, su vino favorito, dando previamente un viva a la patria." 12 

 
Abordaje de la Emperatriz 

Se organizaron entonces los trozos de abordaje, y se estableció el santo y seña, que sería "Santa María". Habiéndose aproximado los buques al fondeadero, poco antes de las 12 de la noche se dio el siguiente diálogo: preguntó Brown al pasar junto a la popa de una gran fragata: What vessel is that? (Qué buque es ése?), y obtuvo como respuesta: That is nothing to you? (Qué le importa?) Es de imaginar la tensión del momento, los buques pasando silenciosamente, los hombres ocultos para no ser vistos, preservando las mechas humeantes que despedían un fantasmagórico fulgor, todos apretando las empuñaduras de sus espadas, los rostros adustos, tratando de discernir en la oscuridad a los enemigos. "Eran las doce de la noche cuando esto sucedía, y cantó un gallo, mientras ladraba un perro, trepado en las cacholas de la fragata desconocida, sorprendido quizá (nos refería el coronel Toll en 1863), por el murmullo o el eco de las voces que repercutían en el silencio, indicios que hicieron exclamar a Espora, paseándose en tren de pelea y con esa agitación nerviosa que le era congénita en tales casos: "Juro que esta fragata es brasileña, porque ningún buque inglés consiente perros ni gallos a su bordo, ni que sus centinelas omitan dar el grito de alarma al que se acerque". El almirante, un tanto convencido por la actitud vehemente de su capitán de bandera, interroga de nuevo, y ya no obtuvo respuesta. La 25 de Mayo, prolongando por babor la doble cintura de cañones de su rival, rebasa su proa, vira resueltamente a estribor y atravesándose por una de sus aletas, dispara sobre ella su andanada, rompiendo a la vez un fuego nutrido de mosquetería." 13 

Es así que se inició el combate, a pesar de que en el buque enemigo se había conseguido dar la silenciosa alerta unos minutos antes y hacer el zafarrancho. Se trataba de la fragata brasileña "Emperatriz", de 52 cañones y 400 hombres de dotación. La indiscutible capacidad de nuestro almirante mantuvo a la "25 de Mayo" por la aleta de babor y la de estribor, es decir, en los sectores de popa, de manera que el enemigo no pudiese abrir fuego con toda la artillería de su banda, disparándole a su vez sobre el espejo de popa, parte más débil de todos los buques de la época a razón de sus cristaleras (presentes en ésa ubicación y que estaban destinadas a la comodidad del comandante y oficiales). Mientras tanto, el "Independencia" de Bathurst cañoneaba por proa. El destino impidió a Brown abordar la "Emperatriz", puesto que el "Independencia" se interpuso en el instante en que iba a apoyar el bauprés sobre la banda del enemigo. Sobre el combés de su buque, moría heroicamente el comandante del buque brasileño, el capitán de fragata Luis Barroso Pereira...; la pronta reacción del buque enemigo habla bien de la preparación que esa dotación tenía... El combate finalizó con la señal de retirada hecha por Brown, puesto que la escuadra enemiga, ya alertada, se aprestaba a contrarrestar el ataque, el que por otra parte había perdido ya toda posibilidad de obtener un éxito. 

Fueron estas acciones navales, más allá de sus resultados, de aquellas que se condensan en "...dramas solemnes y horribles, que tienen por teatro la inclemencia y la soledad desconsoladora de los elementos, en que los testigos son actores sobre un piso que vacila o víctimas no pocas veces de heridas tan atroces e incomparables, que se dirían abiertas con armas de gigantes, y de que el choque de dos regimientos que se entreveran a la bayoneta, es apenas una imagen, [y] lleva el nombre de abordaje entre los marinos...!" 


1 Anjel Justiniano Carranza, "Campañas Navales de la República Argentina", Talleres de Guillermo Kraft Ltda., Buenos Aires, 2º edición, 1962; volumen IV, anexo documental, página 146. 
2 Ídem, volumen II, tomo IV, página 248. 
3 Arguindeguy, Pablo E. CL, y Rodríguez, Horacio CL; "Buques de la Armada Argentina 1810-1852 sus comandos y operaciones", Buenos Aires, Instituto Nacional Browniano, 1999, página 421.- 
4 Se denomina buque "de la línea" al navío de guerra por excelencia, de 64 cañones o más; que sólo estaba al alcance de las pocas potencias navales de la época. Su nombre proviene de la línea de batalla que formaban las flotas al enfrentarse, se desprende que los buques en condiciones de actuar en ésta línea eran los más capaces y poderosos de una flota. 
5 Carranza, Anjel J.; op. cit., página 280. 
6 Este tipo de acciones eran las más habituales, especialmente dentro de la Armada Real. "... las grandes batallas marítimas constituyeron solamente una pequeña parte en el servicio de la marina; la gran mayoría de los combates más encarnizados tuvieron lugar en acciones más pequeñas, a menudo entre buques individuales, en "acciones de bote" y desembarcos, en los que las tripulaciones de los navíos de la Marina Real, atacaban buques franceses en puerto y en las instalaciones de la costa" (Haythornthaite, Philip; "Nelson's Navy", Armys and Battles, Osprey Military, Londres, 1993; página 4). Según A. J. Carranza, se convenían en este tipo de acciones las señales de inteligencia, y se distribuía al personal de los trozos machetes, hachas, arpeos, granadas, se les ordenaba ponerse una camiseta blanca sobre el uniforme para poder distinguirse en la oscuridad. Acompañaban a los incursores herreros para cortar los cables de cadena, carpinteros que clavaran las escotillas, gavieros que largasen el paño, timoneles, etc.- 
7 Carranza, A., op. cit., pág. 283. 
8 Ídem, página 284. 
9 Ratto, Héctor R.; "Historia del Almirante Brown"; Instituto de Publicaciones Navales, Buenos Aires, 2000, pág. 162. 
10 Carranza, A. J.; op. cit., pág. 285. 
11 Ratto, Héctor R.; op. cit., pág. 163. 
12 Carranza, A. J.; op. cit., pág. 298. 
13 Ídem ant., pág. 300. 
14 Íbidem, pág. 297.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

SGM: La batalla del Río de la Plata desde la costa

La Batalla del Río de la Plata.

Entre el 12 y el miércoles 17 de diciembre de 1939 el río de la Plata se transformó en el escenario de uno de los episodios más dramáticos en el marco de la recién iniciada Segunda Guerra Mundial.
El 17 de diciembre, una hora antes de que expirase el plazo otorgado por el gobierno del Uruguay para permanecer en el puerto de Montevideo, el acorazado alemán Admiral Graf Spee, salió de la rada portuaria, seguido por el Tacoma, buque alemán que estaba en Montevideo. A las 20.00, ante una enorme multitud que asistía expectante al acto final del drama (foto), el Graf Spee saltó por los aires. La tripulación fué embarcada en los remolcadores Coloso y Gigante y en la lancha Chiriguana, todos ellos de bandera argentina que pusieron proa rumbo a Buenos Aires. La tripulación quedó internada en Argentina
El 20 de diciembre de 1939, el capitán Hans Langsdorff se puso su uniforme de gala, extendió la bandera de guerra del Admiral Graf Spee sobre el piso de la habitación del hotel que ocupaba en Buenos Aires y se suicidó de un disparo.

 

martes, 13 de enero de 2015

Secesión: Reviven una chaqueta de la tripulación del USS Monitor

Abrigo de lana que se hundió con el encorazado Monitor de la Guerra Civil está casi revivido


Miembros de la tripulación en la cubierta del monitor acorazado en una foto sin fecha desde la Guerra Civil. (James F. Gibson / Biblioteca del Congreso)

Por Mark ST. JOHN ERICKSON - Los Angeles Times


Más de 150 años después de que se hundió cerca de Cabo Hatteras en el interior del buque de guerra Monitor, un abrigo de lana descartado por un marinero de la Unión está tratando de escapar del férreo féretro de la Guerra Civil acercándose a otro hito.

Se encuentra dentro de la torreta, que fue recuperado desde el Atlántico en 2002, la extensión de la arrugada tela azul Navy tuvo que ser cincelada y engatusado de las garras de la concreción marina gruesa que atrapa - un laborioso proceso que se llevó a los arqueólogos y conservadores de la Monitorear Santuario Marino Nacional y Marineros Museo de varios días.


David Krop, director del Centro de USS Monitor en el Museo de los Marineros en Newport News, Virginia., Sustituye a un botón en el abrigo, chaqueta de piloto de doble botonadura. (Jonathon Gruenke / Newport News)

Pero eso fue sólo el comienzo de un programa de tratamiento de una década de duración que incluyó a cientos de horas de trabajo manual tedioso y preciso como conservadores utilizan raspadores dentales ultrasónicos para romper las concreciones incrustados entre las fibras frágiles.

Ahora el museo se dedica a las etapas finales de un esfuerzo de $ 20,000 para volver a montar unas 180 piezas de tela en los montajes de archivos a medida, a continuación, poner el abrigo conservada en exhibición dentro de su USS Monitor Center aquí en el sureste de Virginia.

Y con semanas para que los indicadores de humedad determinan el lugar óptimo para el artefacto, los líderes del esfuerzo para traerlo de vuelta a la vida dicen que todo el tiempo, el dinero y la atención ha sido más que digno de él.

"Hemos encontrado todo tipo de botones dentro de la torreta - algunas hechas de madera, algunas de vidrio, algunos de los huesos, algunos de caucho, algunos incluso la madre-de-perla claro que los marineros estaban desgarrando sus ropas antes de saltar en. el agua - y hacerlo con tanta fuerza que sus botones fueron apareciendo fuera ", dijo el director del Centro Monitor David Krop.

"Esta capa se quedó atrás por uno de esos marineros - y le da un verdadero sentido, muy personal a la historia de los hombres y la nave durante su fin caótico."

Reconocido en todo el mundo después de su enfrentamiento con el buque de guerra acorazado confederado de Virginia - también conocido como el Merrimack - publicado el 9 de marzo de 1861, Batalla de Hampton Roads, el Monitor pionera hundió menos de 10 meses después de Cabo Hatteras.

La mayoría de los oficiales y tripulantes escaparon del barco, que acababa de celebrar la Navidad. Pero 16 hombres se perdieron cuando el buque se redujo durante un intento de rescate agitado por la tormenta frenética.

La chaqueta de la Unión es de nuevo reconocible a pesar de 140 años sumergidos dentro de la torreta del Monitor, que fue recuperado en 2002. (Jonathon Gruenke / Newport News)

No fue sino hasta 1973 fue el naufragio se encuentra en 220 pies de agua - y 25 años pasaron antes de buzos de la Marina trabajando con arqueólogos del santuario con sede en Newport News lanzaron la primera de una serie de expediciones de verano que llevaron a la recuperación de la torreta 2002.

Fue entonces cuando los conservadores y arqueólogos comenzaron la tarea de excavación y la preservación de los contenidos de la plataforma arma revolucionaria, que se había volteado al revés mientras se hundía, elevando sus dos cañones gigantes y cureñas, dos marineros aciagos y el resto de su contenido juntos .

Entre los objetos más conmovedores descubiertas, ya que buscaban entre las toneladas de sedimentos y la concreción que se habían acumulado más de 141 años fue el abrigo, que envuelve alrededor de varias de las herramientas de armas del Monitor - incluyendo un equipo y un gusano - como el buque que se hunde descendió.

Desconcertante esa masa aparte de la concreción circundante con pequeños cinceles manuales y neumáticas era un trabajo delicado y tedioso.

"Fue muy concreta en un montón de lugares - y la concreción se había convertido en la estructura de fibra tejida", dijo el curador senior de Will Hoffman.

Desde la torreta, la masa fue de inmediato en una tina de agua - el primero de innumerables baños sería sufrir a lo largo de más de 10 años en un esfuerzo para eliminar los productos químicos desestabilizadores absorbidas desde el mar.

Pero mucho antes de que los conservadores liofilizados el paño para eliminar los últimos vestigios de su baño de agua final, la desintegración del hilo de algodón original había combinado con su larga exposición a la mar para tirar de la prenda aparte a cerca de 180 piezas.

"Parece que es en gran forma", Hoffman dijo, "pero en realidad es bastante degradada."

Esta chaqueta fue dejada por uno de esos marineros - y le da una verdadera conexión, muy personal a la historia de los hombres y la nave durante su fin caótico.
- David Krop, director del Centro de monitor
Aunque 85% a 90% de la capa sobrevivió, su estado frágil descartó la costura de los restos juntos y mostrarlos en un maniquí.

En su lugar, el museo se volvió hacia los conservadores textiles Colleen Callahan y Newbold Richardson, que montaron los fragmentos de respaldo de archivos en sus laboratorios en Richmond y el norte de Virginia.

Incluso antes de que comenzaran, la pareja se acercó a sus colegas en el campo de los museos, preguntando si podían ayudar a identificar la prenda.

La Comisario jefe Karen France del Museo Naval en Washington, DC, rápidamente reconoció como lo que puede ser el único ejemplo sobreviviente de su tipo.

"Las chaquetas de saco cruzado de este período fueron llamados 'chaquetas de piloto,'", escribió, "y los que no tienen Cosido en insignias fueron emitidos para una clase de profesionales: los pilotos, médicos, ingenieros, etc."

Examinando el abrigo en el laboratorio de conservación Monitor, Callahan y Richardson estaban impresionados por la condición de la tela. Su capacidad de recuperación se podía sentir, así como se ve en sus solapas de cuello, que aún conservan el contorno laminado cosido en ellos por el fabricante original de.

"Era increíblemente flexible", dijo Callahan, "al igual que la lana de edad."

Ahora totalmente colocado sobre sus monturas de protección, las secciones de la capa de mirar mucho, ya que podría tener antes de ser montado por su creador original,.

Seis separados durante mucho tiempo botones negros de goma que lleven las letras "USN" y un ancla se han reunido con el tejido, fijada a través de imanes ocultos.

Parte de un mango de hierro de una herramienta de artillería permanece incrustado en la tela, también, de izquierda a preservar tanto el tejido frágil y una parte dramática de la historia del Monitor.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

El minuto eterno y la excusa de la derrota de la Armada Invencible

El minuto eterno en Plymouth: el día que la Armada Invencible pudo vencer a Inglaterra
CÉSAR CERVERA 
ABC


El desastre militar pudo haberse evitado si el Duque de Medina-Sidonia hubiera accedido a la petición de la vieja guardia de su predecesor, Álvaro de Bazán, para atacar al grueso de la flota inglesa, atrapado en el puerto de esta ciudad
Derrota de la Armada Invencible, pintura de Philippe-Jacques de Loutherbourg

Una leyenda inglesa cuenta que Francis Drake, vicealmirante de la flota inglesa, se encontraba jugando a los bolos en la localidad de Plymouth cuando fue avisado de la llegada de la flota que Felipe II había mandado contra la Reina Isabel I. «Tenemos tiempo de acabar la partida. Luego venceremos a los españoles», afirmó el corsario antes de arrojar la siguiente bola. Un episodio inverosímil que el historiador naval Agustín Rodríguez González asemeja al clásico «mito fundacional» –en su libro «Drake y la Invencible»– para esconder una verdad vergonzosa: el secreto peor guardado de Europa sorprendió al grueso de la escuadra inglesa en puerto y sin la artillería preparada. El Duque de Medina-Sidonia, el comandante español, decidió no atacar y seguir de largo en contra de la opinión de la vieja guardia de oficiales que había servido con su predecesor, el célebre Álvaro de Bazán. Para muchos historiadores, la suerte de la que después fue bautizada, con intención burlesca, como «la Armada Invencible» quedó sellada ese día.

Debido a los sucesivos retrasos en los preparativos y a la sangría de gastos que estaba suponiendo la Empresa Inglesa, Felipe II designó un sustituto a principios de 1588 para el almirante Álvaro de Bazán, quizás el marino más prestigioso del siglo XVI y el hombre que estaba al cargo de la armada congregada en Lisboa. Enfermo de tifus y con sus facultades mentalmente mermadas, Bazán falleció el 9 de febrero de 1588, ahorrando al monarca la deshonra de destituir a uno de los héroes de la batalla de Lepanto. Su sustituto fue Alonso Pérez de Guzmán el Bueno y Zúñiga, VII duque de Medina-Sidonia, no sin antes tratar de rehuir la responsabilidad por todos los medios.

¿Por qué el Rey eligió a Medina-Sidonia?

Medina-Sidonia consideraba que no era el hombre idóneo para conducir la escuadra a las Islas Británicas, puesto que sus conocimiento militares, sobre todo a nivel marítimo, se reducían a una escaramuza al sur de Portugal durante la conquista de este reino. Sin embargo, Felipe II insistió en su decisión y el duque no tuvo otro remedio que desplazarse a Lisboa. Allí el trabajo organizativo del noble castellano –las tareas administrativas eran su mayor talento– dieron rápidamente sus frutos y en pocos meses la flota empezó a tomar forma. De los 104 barcos y 10.000 efectivos disponibles en febrero, se pasó a 130 barcos y 19.000 soldados en mayo. El milagro administrativo, no en vano, había sido posible con el dinero que el duque había puesto de su propio bolsillo.

El objetivo era que la flota se «diera la mano» con los Tercios de Flandes

El hombre elegido por Felipe II se había mostrado diligente hasta ese momento. Precisamente hasta que la flota partió y llegaron las primeras acciones militares. Al atardecer del 31 de mayo de 1588, el último de los barcos de la «Armada Felicísima» abandonó Lisboa en dirección a los Países Bajos, donde Medina-Sidonia debía «darse la mano» con los Tercios de Flandes y trasportar a los soldados a Inglaterra.
Tras un duro viaje donde los barcos tuvieron que reagruparse varias veces, el 29 de julio la escuadra que dirigía Medina-Sidonia se internó en aguas inglesas. A esas alturas, tras dos años de preparativos, los planes de Felipe II eran plenamente conocidos por toda Europa. Como medidas defensivas, Isabel I había organizado un sistema de vigías para avistar la llegada de los barcos españoles al instante y había autorizado a su almirante Lord Howard y al corsario Francis Drake a aprovechar la confusión para contraatacar directamente en España. Sin embargo, la meteorología castigó a la flota inglesa y la obligó a retornar a Inglaterra poco después de su salida, en concreto al puerto de Plymouth, justo unos días antes de la llegada de Medina-Sidonia a ese mismo lugar.

Lejos de la célebre anécdota de Drake jugando a los bolos, el corsario y sus hombres se encontraban reparando y aprovisionando sus barcos tras el fracasado intento por llegar a España, cuando el marino Thomas Fleming trajo la terrible noticia: la flota española estaba a la salida del puerto. Para su fortuna, la falta de perpectiva de Medina-Sidonia iba a salvar a los ingleses del desastre.

La decisión que condenó a «la Felicísima»

A primera hora del 29 julio, el duque convocó un consejo de guerra en el buque insignia de la Armada, «el San Martín», donde algunos oficiales como Miguel de Oquendo, Pedro de Valdés y Juan Martínez de Recalde –la vieja guardia de Álvaro de Bazán– propusieron atacar a Drake en el puerto, como había hecho él en Cádiz un año antes, lo que posiblemente habría supuesto una victoria abultada para los españoles, puesto que el viento en contra impedía que escapara ningún buque. Sin embargo, Alonso Pérez de Guzmán el Bueno y Zúñiga decidió, bajo la influencia de Diego Flores de Valdés, ceñirse a los planes de Felipe II y dirigirse a Flandes sin mediar combate con los británicos. Cabe mencionar que el marino Diego Flores de Valdés, que más adelante sería responsable de otros episodios negativos en la desastrosa campaña, tenía el mando del barco donde iba el duque y hacía las veces de su consejero naval. Juan Martínez de Recalde –segundo de la escuadra– dirigía su propio galeón, «el Santiago», lo que hacía muy complicada la comunicación entre ambos almirantes.

Oquendo y Recalde, la vieja guardia de Bazán, propusieron atacar a Drake en el puerto
Para muchos historiadores, aquella oportunidad perdida de destruir la flota inglesa sentenció la suerte de la «Felicísima», que recuperó el rol de pesado convoy de trasporte de tropas que Felipe II le había otorgado erróneamente. Una misión que ni las comunicaciones de la época –los Tercios de Flandes no estuvieron preparados a tiempo– ni los ágiles barcos enemigos iban a permitir llevar a cabo.
Los ingleses no pudieron hundir prácticamente ninguno de los galeones españoles, auténticos castillos flotantes, pero Medina-Sidonia no alcanzó a «darse la mano» con los ejércitos hispánicos en los Países Bajos y se vio forzado a bordear las Islas Británicas. Los arañazos alcanzados por los buques ingleses y las tempestades fueron transformando los barcos en ruinas flotantes. La defectuosa cartografía portada por los españoles fue el golpe de gracia para una travesía a ciegas por las escarpadas costas de Escocia y de Irlanda. Allí ocurrió la auténtica catástrofe.

miércoles, 18 de junio de 2014

Guerra anglo-americana de 1812: Éramos tan pobres...

Guerra de 1812: hacer la guerra con la Armada que se tiene 

por Austin Bay 

El mes pasado (18 de junio) marcó el 200 aniversario del inicio de la guerra de 1812. En esta "segunda ronda" de la Guerra de la Independencia, un Estados Unidos débil, sin embargo, se vio intratablemente agraviada cuando enfrentó a su antiguo amo colonial, eminentemente más poderoso, sino también irritó a Gran Bretaña. 

Los vocabularios diplomáticos de varios conflictos internacionales actuales se hacen eco, aunque sea lejanamente, de camino a la guerra de 1812. Las sanciones económicas y embargos (detonaciones) agravaron las relaciones de Estados Unidos y Gran Bretaña. La aparente falta de respeto de Gran Bretaña a la soberanía de EE.UU. enfureció a los estadounidenses. El apresamiento "forzados" de marineros estadounidenses para el servicio en la Armada Real, por lo general apoyado por la andanada de amenaza de un buque de guerra RN, era una causa célebre Yankee. 

Los británicos, sin embargo, tenían quejas legítimas. Los EE.UU., al afirmar la neutralidad, buscaron el comercio con el enemigo más amargo de Gran Bretaña, Napoleón. Los británicos sostuvieron que los productos estadounidenses fortalecieron al azote de Europa. Los tan santurrones propietarios de buques yanquis debían dejar de abastecer a la Francia de Bonaparte. Los británicos también sospechaban que los EE.UU. codiciaban territorio canadiense con buena razón. 

En 1812, Gran Bretaña presentó a los planificadores de la guerra de Estados Unidos con un problema estratégico muy difícil, un contemporáneo que se da con ironía en el poderío militar de la América del siglo 21: ¿Cómo se puede librar una guerra exitosa contra una superpotencia mundial? 

Dos cifras ilustran el dilema de Estados Unidos. El RN se inició la guerra con alrededor de 500 buques de guerra. La Marina de los EE.UU. tenía 14, aunque cuando comenzó la guerra no todas estaban tripuladas y en condiciones de navegar. La navegación y el comercio fueron los temas críticos a ambos beligerantes, y los leones RN gobernaban la alta mar. En comparación, la USN era un ratón con pocos fondos. 

Sin embargo, como Kevin McCranie demuestra en su nuevo libro, " Utmost Gallantry: The U.S. and Royal Navies at Sea in the War of 1812" (Naval Institute Press), la pequeña USN era un talentoso y valiente ratón, bien dirigido y por tanto peligroso . 

McCranie, quien es profesor de estrategia y política en la Escuela de Guerra Naval, se refiere a la la guerra oceánica (de aguas azules). 

McCranie cubrió grandes batallas en la guerra del mar, incluidos contra la nave estadounidense más famoso, el USS Constitution, el Old Ironside. 

McCranie, un especialista en la guerra naval en la edad de la vela, ofrece descripciones coloridas de varios encuentros. Sus explicaciones detalladas de las tácticas de navegación, las evaluaciones de las decisiones de comandos y el uso astuto de las citas directas de los participantes en la batalla añade nuevo material a los relatos de la batalla sin menoscabo de su obra. Su manejo de la captura cerca de la Constitution (16 a 19 julio de 1812) es un buen ejemplo. 

Frente a la costa de Nueva Jersey, USS Constitution encontró naves no identificadas. Por desgracia, la gran fragata estadounidense había encontrado a un escuadrón de combate de la RN. La persecución había comenzado. Entonces el viento bandera. Los rápidos gatos británicos se acercaron con agilidad al ratón americano. La Constitution, finalmente se escapó por la "arrastre", remando en un bote con un ancla por delante de la nave, dejando caer el ancla al fondo marino, a continuación, arrastra la nave hacia adelante tirando de la cadena del ancla. 

El comandante británico, Philip Broke, indicó más adelante, con evidente respeto, que la Constitution "se escapó por la vela muy superior,  si bien las fragatas bajo mis órdenes son barcos muy rápidos." 

McCranie siempre vuelve a las cuestiones estratégicas, sin embargo, lo que hace que este libro especialmente valioso. Con las finanzas apretadas, el Congreso había guardado el pequeño USN. Sin embargo, la USS Constitution y sus dos barcos gemelos eran súper rápido de fragatas, más grande que el estándar de las fragatas de RN, algo parecido a un acorazado de bolsillo alemán que asaltaban el comercio a principios de la Segunda Guerra Mundial en comparación con un crucero británico. 

Donald Rumsfeld, quedó chamuscado por decirlo, pero sí luchar en la guerra con el ejército y la marina, que usted tiene. El liderazgo naval de Estados Unidos "abrazado las operaciones activas, lejos de las aguas de América, apuntando el comercio británico." La pequeña USN no se limita a la costa de EE.UU.. Sería luchar contra un trasatlántico de la guerra al Mar, hundiendo buques mercantes británicos y estirar los recursos británicos tensas por Napoleón, con el fin de obligar a Gran Bretaña a negociar con Estados Unidos. Al final de la guerra, la USN incluso envió un escuadrón de dos buques al Océano Índico, una implementación pequeña, pero definitivamente mundial. 

Strategy Page

martes, 17 de junio de 2014

Anecdotario histórico argentino: Brown envuelto en la bandera

Una hazaña de Brown 

El 22 de enero de 1816, el Comodoro Guillermo Brown y el capitán Hipólito Buchard, que navegaban en común, atacaron con 4 navíos el puerto de Callao, y tres semanas después se presentaban ante Guayaquil, primer astillero del Pacífico. 
En medio de la acción, que era favorable a los patriotas, una recia ráfaga del norte, que coincidió con la bajante de la marea, arrebató al bergantín Trinidad que fué a varar cerca de la playa. 
El Comodoro se lanzó al agua tratando de alcanzar la goleta para acercarla al Trinidad y cubrirla con sus fuegos. Pero la nave había sido ya abordada por una columna de infantería y se vió precisada a arriar su bandera para salvar la vida de sus últimos tripulantes, pero el furor del enemigo no se apaciguó a pesar de que el acto de rendición así se lo exigía. 
Brown, al ver la matanza, regresó y, tomando un machete y un fanal encendido en la otra mano, se dirigió desnudo como estaba a la santa bárbara, amenazando que haría volar a todos si no se respetaban las leyes de la guerra. 
Esta actitud decidida del marino inglés surtió efecto y poco después, recibía la palabra de honor del gobernador, de que se trataría a todos como prisioneros de guerra. 





Al desembarcar, no quiso el futuro vencedor de Juncal, abandonar su bandera y, como no encontraba otra vestimenta, pues la nave había sido saqueada, se envolvió en ella y así atravesó rodeado de sus valientes las calles de la ciudad, hasta los cuarteles adonde lo conducían. 
Al pasar ante la multitud, un realista dijo: 
—¡De dónde es el pirata? ¿Cuya la bandera? 
Y alguien le contestó a su espalda, desapareciendo luego: 
No es un pirata, es un insurgente. La bandera es de un pueblo libre.

lunes, 19 de mayo de 2014

Fotos de la guerra hispano-norteamericana en Filipinas

Imágenes impresionantes de la Marina de EE.UU. de hace 116 años
 Jeremy Bender - Business Insider

Una serie de fotos subidas recientemente por el Comando de Historia y de Patrimonio Naval revela cómo era la vida en la Marina de los EE.UU. hace más de 100 años.
Las fotos están siendo liberados para coincidir con el 116 años de aniversario oficial del inicio de la Guerra Española - Americana el 25 de abril.

La guerra, que sólo duró cuatro meses, es vista como uno de los eventos más importantes en la estructuración de la Marina de los EE.UU.. Un éxito rotundo para los Estados Unidos, la guerra también comenzó el proceso de los EE.UU. de tomar un papel más activo en los asuntos internacionales.

La causa oficial de la guerra fue la destrucción del Maine USS fuera de Cuba. Los EE.UU. culpó al hundimiento del barco en una mina española.


En respuesta, los EE.UU. declaró la guerra a España el 25 de abril de 1898.


Almirante George Dewey, con sede en Hong Kong, se dio la orden de atacar a la flota española en Manila en las Filipinas.


Dewey perforó su flota sin cesar con el fin de tenerlos preparados para el desmontaje total de la fuerza española.


Aquí, marineros artilleros que habían pasado el ecuador - se relajan después de todo un día de entrenamiento intenso.


La Reina Cristina fue el buque insignia de la Armada española en el Pacífico. Aquí, los miembros de su tripulación rezan antes de la batalla.


A pesar de las oraciones de la tripulación, el Reina Cristina y el resto de la flota fue aplastada en la batalla de Manila el 1 de mayo de 1898.


La victoria de Dewey fue la primera victoria militar de EE.UU. contra un enemigo extranjero desde la guerra de 1812.


Toda la batalla duró sólo un poco más de seis horas ...


... Durante ese tiempo la flota de Dewey se detuvo para tomar un descanso de almuerzo de tres horas.


El resultado de la batalla de Manila fue la pérdida completa de la España de las Filipinas.


Los EE.UU. no perdió un solo marinero en la batalla de Manila. Aquí, los marines estadounidenses en posición de firmes.


Después de la batalla, los marinos estadounidenses izaron la bandera estadounidense en Manila después de la batalla.


Aunque la batalla de Manila sólo duró seis horas, se tardó meses adicionales para aclarar las Filipinas de los insurgentes.


Aparte de las Filipinas, los EE.UU. también envió barcos para bloquear a Cuba y Guam.


Guam, sin saber que los EE.UU. y España estaban en guerra, se entregó de inmediato.


España retuvo Cuba durante el tiempo que pudo, pero finalmente se rindió. La Guerra Española - Americana duró sólo cuatro meses y con decisión probó los EE.UU. podría funcionar como una potencia mundial.


domingo, 26 de enero de 2014

Conflictos asiáticos: Primera Guerra Sino-Japonesa (1/2)

Primera Guerra Sino-Japonesa 


Parte 1

Batallas de la Primera Guerra Chino-Japonesa 

Fecha de 1894 – 13 de febrero de 1895 
Lugar Mar de China Oriental, costas orientales de China 
Resultado tratado de Shimonoseki victoria japonesa, Japón entra en conflicto con Rusia 
Cambios territoriales China acepta la cesión de Taiwán, las Islas Pescadores y Liaodong a Japón. 
Beligerantes 
Imperio Chino e Imperio de Japón 
Comandantes 
Li Hongzhang y Ting Ju ch'ang (China) 
Yamagata Aritomo e Ito Sukeyuki (Japón) 

RARAMENTE la historia ofrece un despliegue más dramático de relaciones internacionales que la evolución de la cuestión del extremo oriente asiática, de las cuales la guerra de China-Japón de 1894-1895, la campaña Boxer de 1900, y la guerra Ruso-Japonesa de 1904-1905 son los escenarios sucesivos de un proceso continuo y ensanchado. 
La Primera Guerra Chino-Japonesa (甲午战争 en chino, 日清戦争 en japonés) (1894-1895) enfrentó a China y Japón , principalmente por el control de Corea. En chino, para distinguirla de la Segunda Guerra Chino-Japonesa, se la conoce como "Guerra Jiawu" (甲午戰爭), ya que ocurrió en el año chino que lleva ese nombre. 
En marzo de 1895 los dos países firman el tratado de Shimonoseki y China acepta la cesión de Taiwán, las Islas Pescadores y Liaodong a Japón. 
Japón, que se veía incapaz por el momento de enfrentarse a Rusia, sobre todo por estar respaldada por franceses y británicos, cedió y tuvo que renunciar, en favor de Rusia, a los derechos adquiridos sobre la península de Liaodong y su codiciada plaza estratégica de Port Arthur. Este hecho, pese a conservar el resto de ganancias territoriales y la influencia sobre Corea, crearía un considerable ánimo de revancha en los nipones; diez años más tarde no perderían la oportunidad de desquitarse en la Guerra Ruso-Japonesa. 

Reparaciones de guerra 
Después de la guerra, según el erudito chino Jin Xide, el gobierno Qing pagó un total de 340,000,000 taels de plata a Japón en reparaciones y trofeos de guerra. Esto era equivalente a (en aquel entonces) 510,000,000 yenes japoneses, unas 6,4 veces los ingresos del gobierno japonés. Del mismo modo, el erudito japonés Ryoko Iechika, calculó que el gobierno Qing pagó un total de $21,000,000 (cerca de un tercio de los ingresos del gobierno Qing) en reparaciones de guerra a Japón, o alrededor de 320,000,000 yenes japoneses, equivalente a dos años y medio de ingresos del gobierno japonés. 
El Banco Ruso-Chino, fundado en 1895 en San Petersburgo con capital ruso y francés, fue el que prestó dinero a China y emitió bonos del Estado para financiar a China en el pago de la indemnización a Japón después de la Primera Guerra Sino-Japonesa. 


ANTECEDENTES 

Este conflicto, no hay que entenderlo tanto como un choque entre dos países, sino como una batalla entre las dos dinastías más poderosas de Asia: Los Quing que regían la China desde el siglo XVII y los Meijei del Japón recientemente instalados en la jefatura del estado. 
El nuevo estado Japonés, moderno e industrializado, se encuentra con que es un país con muy pocos recursos naturales, apenas produce suficiente arroz para cubrir las necesidades de la población; hay solo unas pocas minas de carbón. Pero falta de todo lo demás, en especial el mineral de hierro. Y para colmo la rápida industrialización hace aumentar tanto la población general del país como la población urbana en particular. Lo que inficiona los precios de los alimentos básicos. 
Así que la península de Corea, mucho menos habitada, pero con ricos y fértiles valles (por su agricultura) regados por un régimen de pluviosidad abundante casi todo el año, junto a unos macizos montañosos con multitud de recursos minerales, despierta las apetencias Japonesas (tanto de su emperador como de los grandes magnates de la naciente industria). Por otra parte, se piensa que este país será un mercado cautivo para los productos industriales Japoneses, del mismo modo que Francia y Gran Bretaña han transformado sus imperios coloniales en mercadillos para sus industrias. 
Además debe darse prisa, pues tanto China, como otras potencias ribereñas (Estados Unidos y Rusia) andan al acecho de las migajas que han dejado el resto de imperios coloniales del mundo. 
(A decir verdad, la carencia de arroz en las islas Japonesas, se debía más a la falta de técnicas de agricultura modernas y al régimen de explotación agraria existente, que a una supuesta falta de recursos físicos. Por aquel entonces, la explotación agraria no había cambiado desde la época feudal. 
Aproximadamente el 88% de la superficie cultivable del país era propiedad catastral de aproximadamente unos 4.000 o 5.000 terratenientes – generalmente miembros de la nobleza, la familia imperial o por lo menos samurais -. 
Millones de campesinos trabajaban de jornaleros de la tierra, con unos ingresos tan míseros que les obligaba en muchos casos, a emigrar bien a las ciudades donde se convertían en proletarios urbanos o bien al extranjero (y eso que estamos en un periodo de expansión económico – industrial acelerado). Principalmente a Estados Unidos, a Hawai o a las diferentes islas del Pacífico Sur. (La proverbial fortaleza física y capacidad de sacrificio del soldado o del marino Japonés, quizás tengan mucho que ver con el ambiente de privaciones con el que generalmente venía al mundo y se criaba en él.) 
La táctica, en líneas generales no pudo ser más cínica, como bien habían aprendido los Japoneses de sus maestros Europeos. Y con la excusa de defender sus ventajas comerciales y la independencia del Reino de Corea, se iniciaron negociaciones políticas con sus líderes. 
(Al tiempo, que se aleccionaba a la población Japonesa del peligro de dejar Corea a su albedrío, constituiría una amenaza para el mismo Japón pues es el trampolín desde el que se lanzaría una hipotética invasión extranjera {léase China}.) 

El 27 de Febrero de 1876; se firmó el tratado de Ganghwa, entre ambas naciones. (Por el que Corea rompía relaciones con China, al tiempo que habría sus mercados a los productos japoneses. Estos intercambiaban las manufacturas industriales Japonesas por sus minerales de hierro y su carbón mineral). Los regentes Coreanos, prefirieron firmar esto a mantener una hipotética guerra con Japón (que les obligaría a llamara a los Chinos, para finalmente acabar soportando las mismas condiciones.) Aunque pensaban que estaban comprando la paz, lo que hacían era financiar a 20 años la futura guerra que Japón lanzaría contra ellos, para colmo de males, las élites políticas se dividieron entre los que deseaban mantener los lazos con China y los reformistas que aspiraban a ser en un futuro un nuevo Japón (Máxime, cuando habían sido testigos de cómo otro país tributario de china, el Imperio Vietnamita, después de un corto enfrentamiento militar había acabado convirtiéndose en una colonia Francesa). Los japoneses no tardarían en aprovechar esta debilidad para explotarla a su favor. 
En 1882, debido a la sequía, hubo una hambruna en toda la península, la fiscalidad cayó y el gobierno de Corea, se vio imposibilitado para hacer frente a sus deudas. El 23 de Julio, el ejército estacionado en Seúl, se amotinó al no haber recibido sus pagas y se dedicó a saquear la capital. 


 
Foto de artillería de campaña 
 
 
Caricatura sobre la captura de Corea 
 
Batalla de Zhan 


La multitud, en reacción, se manifestó atacando el palacio real, los cuarteles y diversas embajadas extranjeras (entre ellas la Japonesa; donde murieron 13 japoneses y el resto del personal debió huir por barco hasta Nagasaki).
La respuesta Japonesa, fue enviar 4 barcos de guerra y 1 batallón de infantería de marina, para defender las propiedades Japonesas. 
Inmediatamente, China envío una División de infantería de 4.500 hombres al otro lado de la frontera. Temiendo una guerra en medio de su territorio, el gobierno Coreano se apresuró a firmar el Tratado de Chemulpo: 
50.000 Yenes – oro a cada familia de Japonés asesinado. 
Castigo para los alborotadores. 
500.000 Yenes – oro, para el gobierno Japonés en compensación por el envío de barcos, tropas y los bienes destruidos. 
Disculpa formal del gobierno Coreano por estos incidentes. 
En el futuro y para proteger los intereses Japoneses, el Japón podrá acuartelar cuantas tropas estime precisas, dentro de la legación diplomática en Seúl y otros lugares. 
En 1884, el gobierno pro – chino, fue sustituido por un gobierno pro – japonés. Sin embargo, en un golpe de estado apoyado por el ejército Chino, volvieron a recuperar el poder. Se produjo la muerte de varios reformistas pro – japoneses y de nuevo fue incendiada la legación Japonesa. (Con la trágica muerte de varios japoneses). 
Después de varios tira y aflojas, se firmo entre los gobiernos Japonés y Chino el tratado de Tiensin de 1885, por el que ambas partes acordaron: 

  1. Sacar a sus fuerzas expedicionarias de Corea al mismo tiempo,.
  2. No enviar instructores militares para a la formación de los militares de Corea. 
  3. Notificar a la otra parte de antemano si uno decide enviar tropas a Corea. 
Los japoneses, sin embargo, se vieron frustrados por los reiterados intentos chinos para socavar su influencia en Corea. Por lo que una década después volvería a correr la sangre. 
El 28 de Marzo de 1894, el político y revolucionario (pro – japonés) Kim Ok-Kyun, fue asesinado, mientras estaba de visita en Shangai, supuestamente (nunca se supo exactamente quien lo mató ni porqué) por agentes del gobierno y del ejército Chino. 

 
 
Batalla de Zhan: sampanes contra encorazados 
 
Marineros de la Flota del Norte china de la dinastía Qin 
 
"La flota japonesa en el Mar de China y Corea. Primera salida. 
Eh, tú que nos iban a escuharlo ????"

El cadáver, fue trasladado a Corea en un barco Chino de la armada y supuestamente fue descuartizado y se muestra como una advertencia a otros rebeldes. Por lo que el gobierno Japonés lo consideró un acto hostil contra su nación. 
Temeroso de una reacción violenta Japonesa, el monarca de Corea, solicitó al gobierno Chino el envío de tropas, en especial para reprimir unos disturbios que habían estallado en el puerto de Tonghak. 
En virtud del tratado de 1885, el gobierno Chino informó por telegrama al Japonés y envió a 2.800 hombres al mando del General Yuan Shikai (que además obtuvo el cargo de embajador del gobierno Chino en Corea). 
Sin embargo, el gobierno japonés alegó una presunta ruptura del tratado, por lo que en represalia envió a más de 8.000 soldados de infantería del ejército regular, bajo el mando del general Osimi (que también fue nombrado embajador del Japón). 
El 8 de Junio de 1894, los Japoneses ocuparán la ciudad de Seúl, derrocarán al gobierno pro – Chino, ocuparán el palacio real y pondrán en su lugar a un nuevo gobierno pro - Japonés. (Este inmediatamente, mandará la salida de las tropas Chinas, evacuando inmediatamente el país nada más tener noticia de la orden. Al tiempo que invita a los Japoneses a enviar más tropas). El gobierno Chino, nuca reconocerá este gobierno títere. 

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