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sábado, 31 de diciembre de 2016

Geopolítica: La Patagonia, su poblamiento y las hipótesis de conflicto

Áreas de frontera e hipótesis de conflicto


 


Áreas de frontera e hipótesis de conflicto hacia fines de la década del ´70 
Brígida Baeza (U.N.P.S.J.B./Becaria posdoctoral CONICET) 

En el presente artículo veremos de qué modo el Estado argentino fue consolidando su presencia militar en la frontera con Chile. Sobre todo, a partir de la inminencia de una guerra con Chile en 1978. Para poder explicar de qué modo el proceso de militarización de la zona de Río Mayo culmina con la instalación del Ejército argentino, debemos rememorar los asentamientos de otras fuerzas de seguridad y de las políticas estatales especiales para zonas de frontera. 

Los habitantes de la frontera, nacionalización y seguridad. 
Además de las incursiones de la denominada “Policía fronteriza”, la instalación de Gendarmería Nacional en 1948 dieron muestras del interés que despertaba la frontera con Chile en el área de Río Mayo. El Estado nacional en la década del ´40 comenzó a delinear una serie de políticas legislativas orientadas al control de los habitantes fronterizos. En este sentido la Ley 15.385/1944 que delimitó la “Zona de Seguridad de Fronteras”, creó una serie de medidas de control y regulación fronterizos, tal como la inhibición al acceso a la propiedad inmobiliaria a las personas provenientes de países limítrofes. Hecho que durante la última dictadura argentina fue recuperado y ampliado a privación de adquirir propiedades por parte de personas originarias de países limítrofes, con la Ley 21.900/78. 
Paralelamente desde la década del ´60 la Patagonia fue catapultada como la región que mayor cantidad de proyectos de desarrollo regional destinó el gobierno argentino, arraigándose una representación de Patagonia como espacio de gran potencia La imagen de supuesta maleabilidad (HEALEY, 2003: 193) de la región patagónica fue fortaleciendo su representación como área desguarnecida de protección estatal, por lo tanto los espacios fronterizos fueron protegidos con políticas especiales, tal como fue la creación de las Áreas de frontera. En el año 1972 Río Mayo fue localidad designada como cabecera de la nueva organización institucional. 
En el caso de Río Mayo, por el hecho de pertenecer a la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia (1944-1955), quedó incluida dentro de una “Zona de Seguridad”. Esto se tradujo en una serie de medidas orientadas a generar en los habitantes de la frontera un sentimiento de “espíritu” patriótico. Pero básicamente, la militarización fue el camino elegido para infundir patriotismo en la frontera con Chile. 
Ya la Gendarmería Nacional había asumido hacia mediados de siglo XX una tarea nacionalizadora, mediante la regularización de la documentación de quienes vivían en Río Mayo y las zonas aledañas. El testimonio de Elida nos permite ver la situación de muchos de los habitantes de la frontera, que podían indistintamente “ser argentinos o chilenos” de acuerdo a las circunstancias: 


“Si... se hacía porque donde mas cerca iban a registrar a los chicos, ...no había problemas porque... mis padres vivían ahí en las poblaciones, lo que es Ricardo Rojas, no sé, Chalías que le llamaban... ahí nacimos nosotros, tres hermanos nacimos ahí, uno lo registraron en Ensanche Sarmiento, porque falleció una hermana enferma que vino del norte, así que ese lo registraron en Ensanche Sarmiento, y bueno, ese porque fue a dar cuenta el papá de la muerte de la hija y aprovecho... registro el chico cuando tenía tres meses ya, y ese es argentino, después nosotros, los más chicos, registrados en Chile, y a nosotros por mellizos, yo y un hermano, ni mellizos éramos, él era mayor... cuando yo saqué la, la libreta de radicación... y como yo aparecía con el documento chileno nada más, la... la partida de nacimiento, así que era chilena y tenía que, que hacer los documentos, él no quería (el esposo), porque decía que para qué las mujeres querían documentos pa´estar en la olla y vino un día un Sargento de Gendarmería y le dijo “no don Pedro, usted está equivocado, la señora tiene que sacar documentos, no es por... que pa´estar en las ollas, ella tiene que viajar o pasa cualquier cosa, ella tiene que tener...”. Así que, fui a Perito Moreno a sacar... fui a gendarmería ahí mismo... después fui a ficharme acá a gendarmería y en quince días ya estaba mi... mi partida, no tardó nada en venir, y a otros les tardó un año, a lo mejor más.” (Entrevista realizada por Carolina Seguel, 2005). 

De manera indistinta –tal como indica la cita arriba señalada- los integrantes de una misma familia podían ser inscriptos tardíamente y en uno u otro lado de la frontera, de acuerdo a los desplazamientos del grupo familiar. La Gendarmería argentina asumió la tarea de registro de los habitantes de la frontera supuestamente argentinos, aunque podemos imaginar que Élida –quien brinda su testimonio- debió optar entre una y otra adscripción estatal, pero provenía de una familia indígena del área de El Chalía (hoy considerada oficialmente como la última comunidad tehuelche). Para Elida siempre ha tenido mayor estatus ser registrado como argentino y no como chileno –sobre todo a partir del conflicto con Chile de 1978- , situación que atribuye al hecho de ser tildado como chilote, como muchas veces le sucede y a lo cual responde con indiferencia por no considerarse como tal. 
La Gendarmería Nacional ponía “orden” en el caos fronterizo, sumado a que el despoblamiento de Patagonia siempre fue uno de los problemas acuciantes para el nacionalismo argentino, debían “ganarse” pobladores para la nación argentina. Sin embargo, luego de “sumarlos” había que realmente integrarlos a la nación argentina, por lo tanto había que educarlos/as. Los gendarmes actuaban como productores identitarios, que por su “mix” de militar-policía tenía cierta ascendencia sobre los pobladores de la frontera, ellos mismos se autodefinen como: “...un genuino producto castrense, obra de una bien pensada simbiosis del perfil militar y del policial, capacitado para ejercitar su doctrina modelada en el imperio de la ley y del orden, en un marco de acción civilizadora y colonizadora sobre apartadas y desoladas superficies del territorio argentino fronterizo” (GARAY, 1995:79). 
El hecho de ser multifacéticos otorgaba a los gendarmes, el derecho a educar y civilizar a los habitantes fronterizos. Así podían actuar como maestros rurales o profesores de enseñanza media indistintamente. 

 
Fotografía: Gendarmes trabajando en la reconstrucción del Puente Bestil, Río Mayo, 1966 Fuente: Publicación Río Mayo 70 aniversario. 1935-2005. Municipalidad de Río Mayo. Gobierno de la Provincia de Chubut. Santa Fe. 2005. Pág. 61. 


Áreas de frontera e hipótesis de conflicto hacia fines de la década del ´70 - principios de los ´80 



En el presente artículo nos abocaremos a explicar algunos de los factores que intervinieron en la consolidación del proceso de militarización de la zona de Río Mayo a fines de la década de 1970. Transformación que culmina con la instalación del Ejército argentino. 

Los argentinos riomayenses en la última dictadura militar 
En el caso de Río Mayo, se dio un proceso caracterizado por su complejidad. En la Primera Parte de la entrega de este tema, vimos de qué modo los agentes estatales vinculados a las fuerzas militares fueron ocupando lugares claves en la sociedad riomayense. En el caso de los gendarmes, podían actuar como maestros rurales o profesores de enseñanza media indistintamente. En este caso la asociación entre educación y militarismo es estrecha. La escuela “Gregorio Mayo”, surgió como instituto de enseñanza privada a cargo de Gendarmería Nacional. Institución a la cual apadrinó, tal como figura en el “Libro Histórico” de la escuela. 
En el discurso fundacional se rescataba el rol de las instituciones familiares, militares y policiales como educadoras de los habitantes fronterizos: 


“...orientador de este magno proceso, las Fuerzas Armadas se ocuparon de expandir la educación y la cultura, a los pueblos de la Nueva Entidad Nacional, conscientes de que solamente eliminando la ignorancia y la incultura, se pueden lograr pueblos libres y soberanos. Continuando con esta sagrada misión, Gendarmería Nacional en su ámbito geográfico y jurisdiccional... aportando constantemente su apoyo a los establecimientos de enseñanza, contribuyendo con medios materiales y con la acción abnegada y desinteresada de sus hombres, actuando como maestros y profesores, en los más apartados rincones de la frontera patria. Ellos están ahí, donde otros no están... Con la fe puesta en Dios, el corazón en la Patria y el sentimiento en la familia, de hoy en más el Escuadrón 38 de Gendarmería Nacional y la Escuela Provincial Secundaria Nº 6, constituirán un solo cuerpo social y cultural orientados a la formación integral de la juventud de Río Mayo, reserva moral de la Patria” (Libro Histórico de la Escuela Secundaria “Gregorio Mayo”: 70-71). 

En consonancia con las imágenes propias de la última dictadura argentina (O´DONNEL, 1986: 199-235), en la inauguración se utilizaron la invocación religiosa y patriótica. Sumadas a la utilización de metáforas organicistas y del papel de la familia como “célula” primaria, otorgaron al acto fundacional de la escuela un hálito autoritario propio de la época. Fundar una escuela secundaria en ese contexto tenía como objetivo otorgarle a la juventud riomayense un rol distinto al que se encontraba asumiendo de lucha y militancia en los centros urbanos del país. La Rectora del establecimiento habló a los alumnos en los siguientes términos: 


“El país también quiere confiar en la juventud. La patria es una maravillosa realidad que algunos, olvidados de la rica tradición argentina y confundidos por cantos de sirena, pretenden destruir de mil modos, con acciones deleznables y con propagandas funestas. Afrontar con energía al enemigo de la grandeza nacional. Ustedes sigan fieles al mensaje recibido en las aulas. Acérquense a la historia. Indaguen la biografía de los hijos beneméritos de la República. Amen las líneas directrices del pasado, para levantar en el presente la gloria del futuro, entrevista por los padres ilustres. Tenemos confianza en ustedes. Los conocemos a través de los años estudiantiles. Hemos recibido confidencias de ustedes y los sabemos limpios de corazón. Pedimos a Dios que se no se aparten del recto camino, que no los venza el egoísmo ni la mezquindad se apoderen de sus espíritus...” (Idem: 83). 

Los jóvenes riomayenses debían propagar el amor a la patria y tradiciones argentinas, así como asumir la tarea renovadora de credibilidad en la juventud, sin dejarse tentar por “cantos de sirenas” que proyectasen otro tipo de futuro. En los años de la última dictadura argentina, la escuela se abocó a la formación y difusión en la comunidad de las tradiciones folklóricas, estrategia y geopolítica (Idem: 99). 
El “cerco de salubridad” para los riomayenses se completaba con la instalación de medios de comunicación como la televisión y radio nacionales que permitieron la difusión de las representaciones nacionales en la frontera. Mediante la propagación de “Imágenes y sonido argentino se escucharán a partir de ahora y para siempre” (Diario Crónica, 1979). Estas políticas comunicacionales tenían como objeto terminar con décadas de escasa competencia con las radios chilenas, que monopolizaban la audiencia de los habitantes fronterizos. Era una forma de acercar el centro a la periferia de la nación, de integrarlos al resto del territorio. 
En este mismo sentido, los programas de “Argentinos marchemos hacia la frontera” que consistían en que grupos de jóvenes residían temporalmente en distintos espacios fronterizos del país, desarrollando actividades y trabajos comunitarios, tenían como objeto experimentar la frontera al mismo nivel que los riomayenses (Diario Crónica, 1981). Nuevamente la Gendarmería Nacional era la encargada de articular y solventar económicamente estos programas. 
El comandante Ayerra decía: “Custodiar la frontera no es cosa de niños...ni mucho menos”, de este modo el cuidado de la frontera adquiría un cariz especial. Pero también para los militares que se encontraban gobernando Chubut en la época dictatorial, la frontera estaba puesta en la agenda gubernamental de manera tal que se destinaban atenciones especiales como la mejora de los edificios de control fronterizo o las políticas de viviendas y mejoras de las obras públicas en las localidades fronterizas. 
La pretorización (ROUQUIÉ, 1982) del Estado argentino a partir del golpe de 1955 significó la agudización de la idea de Hipótesis de conflicto con Chile. Paralelamente se incrementaba la imagen de los militares como “reserva moral” de la nación (BADARO, 2006: 23). Lo cual justificaba la expansión de la militarización en Patagonia dado que no sólo protegerían a sus habitantes de la “amenaza externa”, sino también difundirían los valores cristianos y de argentinidad. 
Particularmente la región patagónica pasó a significar un espacio a ser protegido del expansionismo chileno, el cual poseía para los militares argentinos de un largo historial. Tal como es conocido, los sucesivos incidentes desarrollados en la frontera del sur tuvieron su punto culminante en el conflicto por el Canal de Beagle (1977-1978). 
El mayor impacto de la avanzada estatal sobre la frontera riomayense se produjo bajo la inminencia de la guerra con Chile por el conflicto del Beagle en 1978. El despliegue de tropas militares que se produjo a fines de 1978 modificaron la cotidianeidad riomayense, las estancias ganaderas fueron tomadas por los jefes militares para concentrar a soldados y artillerías. A quienes les tocó “hospedar” las tropas militares recuerdan negativamente aquellos momentos, dado que los militares produjeron pérdidas que nunca fueron reparadas. Pero los establecidos/pioneros indicaron sentirse dolidos porque debían ser condescendientes ante prácticas autoritarias. Una de las entrevistadas relató que la Estancia de sus padres fue ocupada por tropas del Ejército y que cada vez que debían ingresar o salir del lugar debían identificarse. 
El administrador de una Estancia, ubicada a 10 kilómetros del límite fronterizo con Chile, recuerda la época del conflicto por el Beagle como un período de tensión permanente. Ni bien ingresaron las tropas del Regimiento VIII de Comodoro Rivadavia comenzó la persecución a los trabajadores chilenos. 
Aunque Río Mayo era elegido como lugar de práctica militar desde décadas anteriores, 1978 significó un profundo cambio en la vida de los riomayenses. La instalación definitiva del Ejército se produjo a partir del año 1982 cuando se realizó el traslado del Regimiento 37 de Comodoro Rivadavia. Por reestructuraciones internas del Ejército se fusionaron la Compañía de Ingenieros IX y la Compañía de Ingenieros Mecanizada 11 y dieron origen al actual Batallón de Ingenieros IX en 1993. 

 
FotografíaInauguración Repetidora de Televisión, Río Mayo, Circa 1979. Fuente: Publicación Río Mayo 70 aniversario. 1935-2005. Municipalidad de Río Mayo. Gobierno de la Provincia de Chubut. Santa Fe. 2005. Pág. 80. 

 
Los riomayenses y las identificaciones locales 

En este artículo buscamos explicar las características del proceso de revalorización de los bienes culturales que simbolizan la pertenencia y vinculación de los riomayenses con su localidad. 

En la nota titulada “Áreas de frontera e hipótesis de conflicto hacia fines de la década del ´70 - principios de los ´80. Segunda parte” (Diario El Corredor Nº 9), vimos de qué modo se produjo la llegada del Ejército argentino a Río Mayo. Este proceso representaba la concreción de un viejo anhelo para diversos sectores de la sociedad civil y política argentina. Para los militares: “...las fronteras se defienden mejor con chimeneas que con bayonetas...” (Diario Crónica, 27 de enero de 1979). Los diversos incentivos al poblamiento -como las bonificaciones salariales por habitar zonas desfavorables para los empleados públicos- de Patagonia formaban parte de las políticas elaboradas desde el centro de la nación, que en ocasiones entraban en contradicción con las experiencias vividas por los habitantes de la frontera. 
La iniciativa estatal de instalar el Ejército en Río Mayo, tuvo múltiples efectos en la localidad, entre los que podemos mencionar: 

  • El impacto poblacional que tuvo la llegada del Ejército. Según el Intendente de la localidad de aquella época: “...en 1980 esta localidad tenía 1.700 habitantes. En este momento, supera los 3.800 habitantes contando las unidades militares destinadas en este lugar”, (Diario El Patagónico, 15 de agosto de 1982). 
  • Una de las formas de delimitar internamente la frontera entre establecidos (riomayenses de antigua data) y outsiders (recién llegados), quedó plasmado en la forma del trazado del pueblo en momentos en que debió asignarse el lugar para que el Ejército instalase cuarteles y viviendas. Río Mayo está enclavado en una zona pantanosa y regularmente es anegada por las aguas del río que divide en dos partes a la comunidad. En la zona alta, cercana a la montaña residen los establecidos, y en la parte baja los outsiders, ambas divididas por el río Mayo y unidas por medio de un puente. Esta división no trata sólo de delimitar espacios, sino que la potencial posibilidad de una inundación equivale a que los establecidos podrán refugiarse en la montaña –como ya ocurrió- en cambio los outsiders deberán correr y abandonar sus instalaciones (Chiste popular escuchado en diversas oportunidades, registrado en el trabajo de campo de 2 de agosto de 2005).
  • La búsqueda de elementos diferenciadores con respecto a los outsiders (militares y otros-as profesionales), generó procesos como la búsqueda de elementos distintivos de los “afuerinos” y de vecinos de otras localidades. 

La fiesta de la esquila 
El más importante de todos los procesos vinculado al hecho de buscar una identificación en algún símbolo representativo de la localidad está dado la institucionalización de la Fiesta de la esquila. La llegada de los outsiders coincidió con la revalorización de prácticas nacionales que habían sido fomentadas desde las instituciones estatales, como la escuela y el gobierno local. La recuperación del folklore y otras prácticas locales que fueron sometidas a un proceso de simbolización como la esquila, fue la forma en que los establecidos eligieron para presentarse ante los “afuerinos” y vecinos connacionales y extranjeros. 
Desde 1978 se comenzó a desarrollar un festival con desfile de gauchos y chinas, elección de la reina, presentación de números artísticos y por supuesto la competencia y demostración del “arte” de la esquila. En 1985 la fiesta fue reconocida a nivel nacional (Diario Crónica 18 de noviembre de 1986). Los fundadores de la fiesta sostienen que este evento reivindica la identidad chubutense además de representar una forma de sentirse riomayense. 
El Sr. Miguel Uribe quien fuera el primer Presidente de la Fiesta de la esquila, señalaba hacia 1986 que la fiesta lograba concretarse por el esfuerzo de “...la comunidad que en su identidad chubutense ha mostrado siempre esta honorable forma de sentirse riomayense” (Diario Crónica, 18 de noviembre de 1986). Entonces la fiesta de la esquila también representa la encarnación de las identificaciones chubutense-riomayense, que reproduce a escala provincial y local la manera de ser argentino en la frontera. 
En las primeras realizaciones de la Fiesta siempre se hacía coincidir el inicio de los festejos con el día de la Tradición: el 10 de noviembre. Sin embargo, por el atractivo turístico que genera la fiesta se mudó al mes de enero la fecha de realización. En este sentido, se puede decir que la Fiesta de la esquila le permitió a los riomayenses realizar una celebración en honor a la actividad económica central de la localidad. Río Mayo ocupó/a un lugar destacado a nivel provincial como primer productor ovino (MARQUES, 2003: 35). Pasado el “auge lanar” de mediados de siglo XX, los productores comenzaron la valorización del recurso ovino, pero orientando la actividad a nuevos bienes económicos. 

 
La instalación del monumento en honor a la lana esquilada es un ejemplo de esta manera de generar identificación con la actividad ganadera. En el centro de la plaza del pueblo se erigió un monumento de color blanco representado por dos manos que sostienen un vellón de lana de oveja (Foto publicada en Revista “Río Mayo XXI Festival Nacional de la Esquila”). 
Fuente 1   
Fuente 2
Fuente 3



lunes, 28 de diciembre de 2015

Lago del Desierto: Placa que recuerda a los 12 gendarmes

Los 12 Apóstoles de GN 


Una prueba más de los pocos efectivos de Gendarmería Nacional que actuaron en la escaramuza de Lago del Desierto , especialmente en el área de el retén O´Higgins



domingo, 20 de diciembre de 2015

Argentina: La masacre de la gendarmería de Perón sobre la etnia pilagá

La masacre pilagá, una de las historias más tristes y menos conocidas de la Argentina

En octubre de 1947, bajo el gobierno de Juan Domingo Perón, dos mil indígenas fueron convocados por un sanador y cayeron en una trampa mortal, donde cientos fueron asesinados por la Gendarmería.

Clarín


 Salqoe, un sobreviviente de la masacre y su nieto (Valeria Mapelman)



Juan Brodersen
"Esta sangre fue derramada en Argentina"
Un sobreviviente de La Bomba

Tarde o temprano, la verdad iba a iluminar esta oscura historia. En algún momento ellos iban a hablar, aunque fuese más de medio siglo después. La historia oficial los había narrado como un grupo de indígenas que habían atacado con armas a "los blancos". Y los diarios de la época difundieron esa versión, dando total colaboración al ocultamiento del hecho. Sin embargo, las víctimas decidieron hablar en 2005 y dispararon una investigación que dio con la triste verdad: los pilagá habían sido brutalmente reprimidos por Gendarmería y muchos de ellos asesinados.

Valeria Mapelman, investigadora y documentalista, editó Octubre Pilagá, memorias y archivos de la masacre de La Bomba (Tren en movimiento, 250 pesos). Se trata de una recopilación de documentos, testimonios orales e imágenes que cuentan lo que de verdad sucedió en aquel paraje formoseño en 1947. "Los ancianos que sobrevivieron a La Bomba transmitieron la historia de la masacre a hijos y nietos, y los detalles de lo que sucedió permanecieron en la memoria durante muchos años, hasta que decidieron contarla a los 'blancos'", relata a Clarín.

A través del libro se ve que la matanza terminó por ser, en el fondo, la punta del iceberg de un sistema de explotación que tuvo sus raíces en tiempos coloniales. Y cuyos frutos se vieron en la incipiente sociedad del siglo XX, con el trabajo esclavo, al que fueron sometidos los pobladores originarios, devenidos en el motor de un sistema de producción cuasi feudal. Algodón, azúcar y obrajes no se dieron bajo el apacible consentimiento de los trabajadores, sino de una feroz explotación.

A través del relato de los abuelos pilagá, Mapelman reconstruyó una historia que no sólo fue silenciada por la prensa durante la primer presidencia de Perón, sino que aún hoy es poco conocida y no figura en los manuales escolares de historia.

- ¿Qué pasó en octubre de 1947?

- A fines de septiembre cientos de personas pertenecientes al pueblo pilagá se reunieron en un paraje llamado La Bomba, a pocos kilómetros de Las Lomitas en el entonces Territorio Nacional de Formosa, para conocer a un sanador llamado Tonkiet, que "curaba sin cobrar". Pero esta multitud estaba muy cerca de la sede del escuadrón 18 de Gendarmería Nacional, que pronto comenzó a moverse para despejar el lugar e intentar movilizar a las familias hacia las reducciones Indígenas de Bartolomé de las Casas y Francisco Muñiz. El 10 de octubre, por la tarde, luego de varias advertencias y amenazas y ante la negativa de los ancianos y los caciques a trasladarse, la Gendarmería inició la represión y persiguió a los sobrevivientes por el monte durante por lo menos veinte días, fusilándolos, impidiendoles el acceso a los ríos y violando a las mujeres.


Niñas en la huerta de la Misión Laishi bajo la supervisión de una monja (AGN)

- ¿Qué era "La Bomba"?

- Tonkiet era un líder religioso y político que fusionó la religión tradicional pilagá y el cristianismo evangélico y convirtió a La Bomba en un espacio de debate y conflicto. El paraje estaba muy cerca de un curso de agua, y también cerca de la estación de tren de Las Lomitas desde donde muchos viajaban a trabajar a los ingenios azucareros de Salta y Jujuy. Pero La Bomba, además, estaba dentro la llamada Zona Militar, un espacio vigilado permanentemente por la Gendarmería.


- ¿Cómo se supo lo que verdaderamente pasó allí? ¿Cuál era la "historia oficial hasta el momento"?

- Los ancianos que sobrevivieron a la masacre de La Bomba transmitieron la historia a hijos y nietos, y los detalles de lo que sucedió permanecieron en la memoria durante muchos años, hasta que decidieron contarla a los "blancos". Sin embargo las cosas habían sucedido de otra manera y había una trama muy compleja que tenía que ver con un proceso genocida aún muy poco debatido. En Pozo del Tigre un chico encontró restos humanos algunos años después de la masacre, y esos restos fueron expuestos como piezas de museo en una escuela, naturalizando el genocidio. Es una de las escenas con las comienza el documental Octubre Pilagá, relatos sobre el silencio que estrenamos en el 2010.


- ¿Por qué los hechos fueron conocidos recién en 2005?

- El miedo de las víctimas y la discriminación que aún hoy sufren jugaron a favor del silencio. No sólo los sobrevivientes no se animaban a hablar, tampoco se animaban los "criollos" que habían presenciado la masacre. En el libro menciono unas cartas de octubre del 47, escritas por los franciscanos, que hablan de estos sucesos que sin embargo no denunciaron.


Las mujeres y los chicos también trabajaban y la mortandad era muy alta

 
- ¿Por qué habla en el libro de "las víctimas como delincuentes"? ¿Qué sucedió con los culpables?

- Me refiero a los diarios de la época, que se hicieron eco de la información que hizo circular el Ministerio del Interior y la Gendarmería y hablaron de "ataques a la población blanca", "asesinatos", "saqueos", "indígenas armados", y así colaboraron con el encubrimiento del crimen. Tanto los periódicos como la documentación oficial justificaron la masacre del 47 recurriendo a la vieja historia del "malón indio", estigmatizando a las víctimas y colaborando con el silencio que cubrió este hecho durante tantos años. La masacre no se investigó y los responsables, que van desde los comandantes del escuadrón hasta los Ministros de Guerra y Marina, y del Interior jamás dieron explicaciones y , lógicamente, nunca fueron juzgados.


Pórtico de entrada al Ingenio San Martin del Tabacal (Anónimo, gentileza de anticuario Ruben García)

- ¿En qué condiciones trabajaban los indígenas del Gran Chaco?

- Desde la presidencia de Julio A. Roca y aún antes, uno de los objetivos fundamentales de las campañas militares era el control de la mano de obra que se consideraba disponible en el Gran Chaco. Con este objetivo, a principios del siglo XX se crearon las reducciones estatales de Napalpí, Bartolomé de las Casas, Francisco Muñiz y también las religiosas como Laishí y Nueva Pompeya donde llegaron a trabajar, simultáneamente, hachando quebracho y cosechando algodón cerca de 10.000 personas cada año. Al mismo tiempo el Estado a través del Ministerio del Interior firmaba convenios con empresas azucareras como Ledesma, Tabacal o Las Palmas y les enviaba miles de trabajadores bajo vigilancia policial. El trabajo se pagaba en vales o fichas sólo canjeables en las proveedurías de los mismos establecimientos. Las mujeres y los chicos también trabajaban y la mortandad era muy alta debido a la explotación la mala alimentación y las enfermedades. En 1947 el Gran Chaco ya era una gran fábrica donde decenas de miles de personas eran explotadas de forma inhumana en beneficio del Estado y de las empresas privadas.

- ¿Cómo se gestó la masacre?

- Los documentos Reservados y Secretos, que pueden verse impresos en el libro, hablan de la intransigencia de los pilagá y utilizan el término "irreductibles" para referirse a su negativa a ser trasladados hacia las reducciones. Para mí ese es un elemento clave, es el momento en que la represión se gesta, como respuesta a la resistencia de los ancianos y los caciques a abandonar La Bomba y a trasladarse hasta el lugar destinado para el encierro.

 
"Los sobrevivientes que conocí estaban ansiosos por contar lo que les había pasado"

 
- ¿Cuántos muertos hubo?

- En esa época la gente de las comunidades no estaba documentada, y no había censos, pero las fuentes de Gendarmería hablan de 7000 personas reunidas en La Bomba aquel 10 de octubre. Si había ametralladoras Colt, que disparaban 500 balas por minuto, es posible imaginar el desastre. Sin embargo es muy difícil saber cuántas personas murieron. Yo no me atrevo a dar cifras. Hay muchos desaparecidos, porque cuando los grupos escapaban, iban muriendo los heridos en el monte y no tenían como enterrarlos. También morían de sed y de hambre, hubo quema de cadáveres, y grupos que fueron exterminados por completo Fueron cientos pero es difícil determinar una cantidad con certeza.

Lee más: La trágica vida de Leandro N. Alem: por qué la historia lo olvidó

- ¿Cuál fue el accionar del gobierno de Perón ante la masacre?

- En esa época el Poder Ejecutivo, por ley, tenía la facultad de mover a la Gendarmería desde el Ministerio del Interior hacia el Ministerio de Guerra en circunstancias determinadas. Eso fue lo que sucedió en 1947. Tanto los escuadrones de Formosa, como un avión de la Fuerza Aérea actuaron bajo las órdenes de Humberto Sosa Molina, Ministro de Guerra y Marina, que informó sobre estos movimientos, mediante documentación reservada a Angel Borlenghi, Ministro del Interior.


Aarón Anchorena cazando yaguaretés en territorio pilagá, 1918 (AGN)

- ¿Cómo fue la experiencia con los pueblos originarios en la investigación?

- Los sobrevivientes que conocí estaban ansiosos por contar lo que les había pasado. Me decían que nadie se había interesado por escucharlos antes, y me recibieron muy cálidamente. Las filmaciones se hicieron en Pilagá y sin traducción simultánea, porque yo no quería interrumpirlos mientras hablaban. Así que no comprendí los detalles de lo que había pasado hasta que dos traductores vinieron de Formosa a trabajar a Buenos Aires. Ese fue un momento extraordinario, revelador pero también muy doloroso. La relación con algunos de ellos, sus hijos y nietos perdura hasta hoy, y nos vemos a menudo. Lamentablemente muchos fallecieron en estos últimos diez años. Uno de los momentos más lindos que pasamos juntos fue durante una de las proyecciones de la película cuando se colocó una gran pantalla sobre un camión en la ruta, en la entrada de Las Lomitas, y se acercaron más de 400 personas, entre familias pilagá, wichí y criollas de la zona. El momento más emotivo fue el hallazgo de una de los fosas comunes descubiertas durante la investigación que llevó al juicio por la masacre.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Argentina: Lago del Desierto en versión trasandina

El incidente de Lago del Desierto, versión trasandina

El 6 de noviembre en Chile se festeja el día de la Soberanía Nacional en homenaje al Tte. Merino, caído en combate ante gendarmes argentinos por el reten usurpado. En Argentina solo se conmemora el 50 Aniversario de la recuperación de Lago del Desierto que había sido colonizada por ciudadanos chilenos e invadida por Carabineros.


Gendarmes argentinos lucen el trofeo de guerra capturado a Carabineros, la bandera al revés en señal de victoria argentina.

Historia del Incidente (versión chilena)

El 06 de Noviembre de 1965, sucumbió en defensa de nuestra soberanía el Teniente de Carabineros Hernán Merino Correa, quien fue asesinado por efectivos de la Gendarmería Argentina, mientras cumplía una misión de soberanía en el sector de Laguna del Desierto, Región de Aisén. Misión que fue asignada en respuesta a una denuncia realizada por un colono chileno, quien había sido conminado por gendarmería argentina para aclarar la inscripción de su propiedad ante las autoridades trasandinas, siendo que esta se encontraba en territorio chileno. Exigencias y presiones que tenían por finalidad que nuestros colonos hicieran abandono de sus tierras, para poner término a la presencia de chilenos en el sector.

Esta fue la razón principal por la cual fue enviada a la zona una patrulla de cinco carabineros, al mando del Mayor de Carabineros Miguel Torres; quienes cumpliendo con su misión institucional de defender nuestra soberanía se hicieron presentes en el lugar, en el cual instalaron una avanzada e izaron nuestro pabellón nacional. De forma permanente la avanzada chilena fue sobrevolada por aviones argentinos, lo que mantenía en permanente atentos al personal de Carabineros.

La alerta finalmente llego, cuando dos niños –hijos de colonos- informaron a Carabineros que habían visto agazapados en el bosque a efectivos argentinos que se acercaban lentamente al lugar. La unidad argentina estaba compuesta por alrededor de 90 efectivos, lo que dejaba una proporción de 18 a 1 en desmedro de la patrulla chilena.

Ante esta alerta, el Mayor Torres se internó en el bosque y a viva voz pidió hablar con el oficial argentino a cargo, indicándoles que no tenían intención de enfrentarse con ellos, a fin de buscar una salida pacífica a la situación. Al no recibir respuesta, el Mayor Torres siguió avanzando y en ese momento se le unieron el Sargento Manriquez y Teniente Merino, quien empuñando su fusil le dijo a Torres “Yo lo apoyo mi Mayor” y se puso detrás de él.

El Sargento Manriquez le grito a los argentinos que podían salir, a fin de conversar, ya que ellos no tenían intención de disparar. Al momento de terminar con sus palabras, se escuchó una ráfaga de fusil, que rompió con el tenso silencio, la cual dio directo en el pecho del Teniente Merino. A continuación los argentinos comenzaron a disparar en grupo, con la finalidad de dar de baja en forma definitiva al personal de Carabineros. Los tiros alcanzaron al Sargento Manriquez, quien cayó herido. Mientras tanto el Teniente Merino agonizaba y moría minutos después.



Posteriormente el personal de Carabineros fue tomado prisionero y fue llevado a territorio argentino, en donde fue retenido hasta el 8 de Noviembre de 1965, día en que fueron entregados a las autoridades chilenas.

Esta situación creo una delicada crisis diplomática, que se reflejó en la gran indignación del pueblo chileno ante este acto cobarde de la gendarmería argentina, quien demostró no tener honor y tampoco valentía, al atacar a traición a una unidad inferior en número y capacidad de fuego, en momentos que buscaba dialogar.


Gendarmes con una improvisada camilla construida con ramas, trasladan de inmediato desde el espeso bosque a un Carabinero herido hacia un punto de rescate. Luego de franquear innumerables obstáculos naturales de la impenetrable Lago del Desierto, los heridos son trasladados en un camión del Ejército para ser hospitalizados en la ciudad de Río Gallegos. La propaganda chilena de la época diría..." que los Carabineros habían sido obligados a caminar como tal "Marcha de Bataan", y que la baja sería transportada en mula. Las históricas fotografías demuestran totalmente lo contrario, evidenciando un trato humano conforme a las reglas de Trato de Prisioneros estipulado por la Convención de Ginebra junto a la Cruz Roja Internacional.

La muerte del Teniente Hernán Merino Correa siempre será recordada y su figura será siempre reconocida como la de un Héroe que sacrifico su vida en la defensa de nuestra Soberanía Nacional. Sacrificio que jamás deberá ser olvidado por los chilenos, pese al paso del tiempo y a las traiciones de una entreguista clase política, que ha abandonado al arbitrio extranjero la defensa de nuestra soberanía por su histórica debilidad.


Los Carabineros poseían fusiles similares, SIG 510 de 7.62mm de origen suizo, adquiridos recientemente esos años, en esta foto uno de ellos y el refugio de los oficiales,

El ejemplo de heroísmo del Teniente Hernán Merino Correa, es la razón principal por la cual el Movimiento de Acción Nacional-Socialista de Chile, declara al 6 de Noviembre, como el día de la Soberanía Nacional, en recuerdo de su sacrificio en defensa de nuestra soberanía y nuestra libertad.


Facebook Conflicto Beagle 1978

viernes, 21 de marzo de 2014

Lago del Desierto: Pictorial del enfrentamiento


Incidente de Lago del Desierto (1965)

Este incidente fronterizo fue provocado por la incursión de carabineros chilenos en un lago reconocido hasta ese momento como territorio argentino. Si bien las autoridades chilenas unos años antes había modificado la cartografía para ubicarlo dentro de su territorio, la incursión de los carabineros fue un acto de provocación esperando la inacción del lado argentino. El incidente quedó reflejado en una entrada anterior del blog (haga clic aquí). La reacción de la Gendamería argentina fue arrestar a los carabineros y cuando hubo resistencia se abrió fuego sobre uno de ellos. El resto de la policía uniformada fue derivada a su país. El territorio siguió siendo reclamado como chileno, de manera porfiada, hasta que un fallo arbitral en los 90s lo demarcó como definitivamente territorio argentino.


Se saca el mástil y la bandera de Chile


Portada de la Revista Gente, El Carabinero Chileno Merino es abatido en el enfrentamiento...los chilenos tuvieron un fallecido y heridos.
No hay ninguna intención de morbo en la foto, no colocamos mas fotos de Merino fallecido por respeto, esta es la tapa de una Revista de libre circulación como lo era y es GENTE.


Diarios chilenos 

Chilenos prisioneros en Río Gallegos

Sacando el cartel que colocarón los Carabineros marcando a la Argentina como territorio chileno

Nuestros Gendarmes llevan su Trofeo de Guerra.

La prensa chilena hasta hizo historietas y comics para tratar de elevar la moral del país.

Después de la batalla...los carabineros mirán desde lejos.

El sargento segundo de carabineros Miguel Manríquez Contreras fue herido por los gendarmes argentinos en Lago del Desierto, y en esta fotografía es atendido mientras se recupera en un recinto hospitalario.

Un Gendarme agachado revisa el cuerpo del carabinero chileno Hernán Merino abatido en territorio argentino


Gendarmes argentinos custodian a los prisioneros

Los carabineros son llevados prisioneros... el cabo Menares y Mayor Torres

Efectivos de la GN se movilizan rápidamente neutralizando a los Carabineros de Chile

viernes, 4 de octubre de 2013

Historia argentina: El incidente de Lago del Desierto (1965)

Lago del Desierto: Disputas e incidente 

La Laguna (según los chilenos) o Lago (según argentinos) del Desierto se encuentra en el departamento Lago Argentino de la provincia de Santa Cruz en la República Argentina en inmediaciones de la frontera con Chile. 

Características geográficas 

La zona es una estrecho valle de forma rectangular de 12 km de ancho promedio con un máximo de 18 km, que corre en sentido nor-nordeste/sur-suroeste al oriente del encadenamiento principal de la cordillera de los Andes, entre el Lago O'Higgins/San Martín y el Monte Fitz Roy o Chaltén a lo largo de 48 km en línea recta entre los dos puntos. La altura mínima en el Hito 62 es de 250 msnm y la máxima en el monte Fitz Roy es de 3.406 msnm. El valle está enmarcado por dos cordones montañosos, el más occidental recibe varios nombres en distintos tramos (cordón Gorra Blanca, cordón Marconi, etc.), el más oriental, de mayor continuidad pero más estrecho y menos elevado, es llamado cordón Oriental por Chile y cordón Martínez de Rozas (al norte) y cordón del Bosque (al sur) por la Argentina. En el lago nace el río de las Vueltas que luego de atravesar el lago Azul desemboca en el lago Viedma. La localidad de El Chaltén, de reciente fundación, se halla a 25 km en línea recta al sur del lago. 



La zona entre el hito 62 en la ribera sur del Lago O'Higgins/San Martín y el Monte Fitz Roy en la que se encuentra el Lago del Desierto, fue objeto de una disputa limítrofe entre Chile y la Argentina que fue resuelta el 21 de octubre de 1994 por el fallo de un tribunal arbitral que sentenció en favor de la argumentación argentina en una zona de 481 kilómetros cuadrados que se hallaba en disputa, convalidada el 13 de octubre de 1995 cuando el mismo tribunal rechazó el pedido de reconsideración por parte de Chile. 


Antecedentes 

Desde el comienzo de su vida independiente, los dos países trataron de precisar sus límites entre ambos de acuerdo al principio del uti possidetis de 1810. Así el artículo 39 del Tratado de paz, amistad, comercio y navegación que entró en vigor en abril de 1856 disponía que: 

Ambas partes contratantes reconocen como límites de sus respectivos territorios los que poseían como tales al tiempo de separarse de la dominación española el año 1810 y convienen en aplazar las cuestiones que han podido o pueden suscitarse sobre esta materia, para discutirlas después pacífica y amigablemente (...) 


Art. XXXIX, Tratado de paz, amistad, comercio y navegación, 1856.
En cumplimiento del artículo 39 del Tratado de 1856, los dos países firmaron el Tratado de Límites de 1881. El que en su artículo 1 dispone:

El límite entre Chile y la República Argentina es, de Norte a Sur, hasta el paralelo cincuenta y dos de latitud, la Cordillera de los Andes. La línea fronteriza correrá en esa extensión por las cumbres más elevadas de dicha Cordillera que dividan las aguas y pasará por entre las vertientes que se desprenden a un lado y otro (...)
 

Se acordó que en los valles cordilleranos en donde no sea clara la línea divisoria de las aguas, las diferencias serían resueltas amistosamente por dos peritos nombrados uno por cada parte y en caso de no arribar éstos a un acuerdo, sería nombrado un tercer perito designado por ambos gobiernos. 

El 20 de agosto de 1888 se suscribió un convenio para llevar a cabo la demarcación de los límites de acuerdo al tratado de 1881, nombrándose a los peritos Diego Barros Arana por Chile y Octavio Pico por la Argentina. En 1892 Barros Arana expuso su tesis según la cual el Tratado de 1881 había fijado el límite en el divortium aquarum continental, lo que fue rechazado por el perito argentino. 

Debido a que surgieron diferencias en varios puntos de la frontera en la que los peritos no se pusieron de acuerdo, la demarcación se suspendió hasta que se suscribió el Protocolo de Límites de 1893, que en su artículo 1 dispone: 

Se tendrá, en consecuencia, a perpetuidad, como de propiedad y dominio absoluto de la República Argentina, todas las tierras y todas las aguas, a saber: lagos, lagunas, ríos y partes de ríos, arroyos, vertientes que se hallen al oriente de la línea de las más elevadas cumbres de la Cordillera de los Andes que dividan las aguas, y como de propiedad y dominio absoluto de Chile todas las tierras y todas las aguas, a saber: lagos, lagunas, ríos, y partes de ríos, arroyos, vertientes, que se hallen al occidente de las más elevadas cumbres de la Cordillera de los Andes que dividan las aguas (...) 

En enero de 1894 el perito chileno declaró que entendía que el encadenamiento principal de los Andes era la línea no interrumpida de cumbres que dividen las aguas y que forman la separación de las hoyas o regiones hidrográficas tributarias del Atlántico por el oriente y del Pacífico por el occidente. El perito argentino respondió que ellos no tenían facultades para definir que significaba encadenamiento principal de los Andes ya que sólo eran demarcadores. 

Al no ponerse de acuerdo los peritos Barros Arana y Francisco Pascasio Moreno (reemplazante de Pico), se decidió en 1898 recurrir al articulo VI párrafo 2 del Tratado de Límites de 1881 y solicitar a la Reina Victoria del Reino Unido una sentencia arbitral en la cuestión, quien designó tres jueces británicos. 

El gobierno argentino sostuvo que el límite debía ser esencialmente una frontera orográfica por las más altas cumbres de la cordillera de los Andes y el gobierno chileno sostuvo la divisoria continental de aguas. El tribunal consideró que el lenguaje del tratado de 1881 y del protocolo de 1893 era ambiguo y susceptible de varias interpretaciones, siendo irreconciliables las dos posiciones. 

El 20 de mayo de 1902 dictó el rey Eduardo VII la sentencia que dividía los territorios de las cuatro secciones en disputa dentro de los límites definidos por las reclamaciones extremas en ambos lados y designaba un oficial británico para que demarcara cada sección en el verano de 1903. El mapa arbitral anexo al laudo dividió de forma imprecisa la zona del Lago del Desierto en tres partes irregulares, que asignaba el extremo norte y el extremo sur a Chile y la zona central a la Argentina, formando un ángulo con vértice apuntando hacia el oeste en el cerro Gorra Blanca, sin tener en cuenta los límites orográficos ni la divisoria de aguas que eran desconocidas para los árbitros. Con respecto a esta zona, el laudo expresa: 

(...) Desde este punto seguirá la línea medianera del lago hacia el Sur hasta un punto que enfrenta el contrafuerte que termina en la ribera sur del lago, longitud 72º 47´ O, desde cuyo punto el límite ascenderá a la divisoria local de aguas hasta el monte Fitz Roy y desde allí a la divisoria continental de aguas hacia el noroeste del Lago Viedma.[1] 

Al año siguiente el demarcador británico capitán H. L. Crosthwait, colocó el hito 62 el 28 de febrero y sin recorrer la zona del lago elaboró un mapa aproximado que difería del mapa arbitral, corriendo por el cordón oriental del valle (Cordón Martínez de Rozas) casi en forma recta entre los puntos extremos. Los problemas eran derivados del desconocimiento que en parte se poseía sobre la geografía de la zona ya que al momento del laudo arbitral se desconocía la existencia del Lago del Desierto y del cordón montañoso más elevado situado al oeste del valle (Cordón Mariano Moreno). 

A partir de 1921 comenzaron a instalarse algunos colonos chilenos en la zona, siendo descubierta el Lago del Desierto en 1923. Chile otorgó títulos de propiedad en 1934 y 1937. 

El 16 de abril de 1941 se creó Comisión Mixta Chileno-Argentina de Límites. 


Comienzo de la disputa 
La disputa sobre el territorio comenzó a partir de un estudio aerofotogramétrico de la zona realizado por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en 1947 que descubrió la existencia del cordón Mariano Moreno y elaboró un mapa con la divisoria continental de aguas. Además se comprobó que era de vertiente atlántica, ya que desaguaba por el río de Las Vueltas (o Gatica) hacia el lago Viedma y de éste al océano Atlántico. 

A finales de 1949 la Gendarmería Argentina informó a los colonos chilenos que debían regularizar su situación ante el Estado argentino y dirigirse a Río Gallegos. 

En 1953 el Instituto Geográfico Militar de Chile elaboró un mapa provisional que dejaba al Lago del Desierto del lado argentino en base al mapa elaborado por los estadounidenses en 1947, llevando el límite a la divisoria continental de aguas. Hasta ese momento los mapas chilenos seguían al mapa arbitral. En 1956 el gobierno chileno retiró ese mapa, elaborando uno nuevo en 1958 con el límite un poco más al este del que sostuvo hasta 1953.

La Argentina sostuvo hasta 1969 el mapa del demarcador británico ignorando en él la existencia del lago. A partir de ese año adoptó el mapa estadounidense de 1947 que coincidía con el chileno de 1953.[1] 


El incidente 
Un problema se suscitó después de que el 4 de octubre de 1965 la Gendarmería Argentina notificara al colono Domingo Sepúlveda de la estancia La Florida que debía dirigirse a Río Gallegos para regularizar su situación, éste, cinco días después solicitó ayuda al retén de Carabineros de Lago O'Higgins que envió efectivos a la zona el 17 de octubre. 


 

(...)En esos días los presidentes de ambos países (Arturo Illia y Eduardo Frei Montalva) se reunieron en Mendoza, acordándose el retiro de los carabineros chilenos en 48 horas y la resolución del asunto por la Comisión Mixta Chileno-Argentina de Límites. En la Argentina se interpretó que tras ese plazo la Gendarmería avanzaría sobre el territorio que debía estar evacuado por los carabineros. 
Aún no habíamos salido del conflicto fronterizo de Río Encuentro, en la provincia de Chubut, donde perderíamos por laudo arbitral 430 kilómetros cuadrados en el valle de la California, dejándonos el valle Hondo, más grande pero menos productivo, cuando, violando los acuerdos firmados en Mendoza por los presidentes Eduardo Frei y Arturo Illia, fuerzas de carabineros penetraron más de 30 kilómetros del límite fronterizo, ocupando territorio nacional y enarbolando su propia bandera. Gendarmería recibió la orden de recuperar nuestro suelo patrio. La misión fue dificultosa. Partimos el 1º de noviembre de 1965, desde El Palomar en los viejos DC 3 de la Fuerza Aérea aterrizando en plena montaña, sin pista alguna. Debimos salvar a pie un cordón montañoso cargando todo el material de guerra y sufrimos las inclemencias del clima que se acentuaba por la falta de víveres suficientes. 





La intención de que no hubiese ningún enfrentamiento armado obligó a nuestra cancillería a aceptar la inmovilidad de Gendarmería hasta el día 6 en la seguridad de que, cuando avanzáramos, ya no habría carabineros en zona. Ese día, con las primeras luces, comenzó el avance hacia la laguna El Cóndor donde quedó parte de la tropa, continuando mi patrulla, integrada por el alférez Eduardo Martín y 10 gendarmes, hacia Laguna del Desierto.
Grande fue mi sorpresa al acercarme a la casilla de madera usurpada y verla aún ocupada por carabineros, con la dotación completa a las órdenes de un mayor y de un teniente, y un improvisado mástil con una bandera chilena en su tope. Lejos de acatar las órdenes impartidas, el teniente resistió a la patrulla con disparos de FAL, produciendo un enfrentamiento estéril entre fuerzas hermanas cuyo saldo fue la muerte del teniente chileno, 




un suboficial de carabineros herido,




el mayor y dos suboficiales más detenidos




y el resto de la dotación retirándose en dirección a Chile. 




Con todo el respeto que merece una bandera, arrié el pabellón chileno que flameó por 16 días en nuestro territorio, recuperando al finalizar nuestra misión 2.500 kilómetros cuadrados de suelo patrio injustamente arrebatado. 




A esos integrantes de mi patrulla, verdaderos patriotas de sobrado coraje y abnegado sacrificio a quienes jamás nadie les agradeció su hazaña, les hago llegar mi recuerdo en la seguridad de que, cuando se vuelva a amar a la patria como antaño, seguramente algún historiador recuperará sus nombres del olvido y volverán a renacer como lo que fueron: héroes de la patria (...). [2]


Es importante destacar que las fuentes chilenas [1] insisten en recalcar completamente sin fundamentos que el número de gendarmes argentinos excedía los 90 miembros. 


A raíz de esto se produjeron en Santiago de Chile manifestaciones anti argentinas con la quema de la bandera argentina, el apedreo del edificio de Aerolíneas Argentinas y de la embajada, además un avión chileno realizó el 3 de diciembre un vuelo rasante sobre el crucero La Argentina cerca de Puerto Williams. 

El 5 de diciembre se logró un acuerdo entre las partes que distendió la disputa, sin exigir Chile el retiro argentino de la zona, la Comisión Mixta de Límites iniciaría sus trabajos. 

En 1967 la Gendarmería Nacional Argentina instaló un puesto permanente para custodiar el Lago del Desierto. 



Resolución de la disputa 

El 31 de octubre de 1991 los presidentes Patricio Aylwin de Chile y Carlos Saúl Menem de la Argentina habían acordado, en base al Tratado de Paz y Amistad de 1984, acudir a un arbitraje internacional sobre la disputa. 

El 15 de diciembre de 1991 se constituyó en Río de Janeiro el Tribunal Arbitral con juristas latinoamericanos encabezados por el colombiano Rafael Nieto Navia que fue elegido presidente del tribunal por los demás jueces. Los demás jueces eran el salvadoreño Reynaldo Galindo Pohl, el venezolano Pedro Nikken, el argentino Julio Barberis y el chileno Santiago Benadava. 

La presunción de cosa juzgada (res judicata) por el laudo de 1902 no sería tomada en cuenta, reconociendo ambas partes que las disposiciones del tribunal serían jurídicamente vinculantes para ellas. Se dispuso que el tribunal debía decidir interpretando y aplicando el laudo de 1902 conforme al derecho internacional vigente para ambas partes. 

Ambos países discreparon sobre que instrumentos formaban parte del laudo de 1902, para la Argentina eran el laudo propiamente dicho, el informe del tribunal al rey y el mapa del árbitro, Chile quería agregar además la demarcación en el terreno. El tribunal tuvo en cuenta que el laudo arbitral de 1966 sobre el caso de Palena decidió que formaban parte del laudo de 1902 los instrumentos mencionados por la Argentina, excluyendo así como parte del laudo el mapa del demarcador británico. 

El 11 de abril de 1994 comenzaron los alegatos de las partes. La Argentina sostuvo en su Memoria y en su Contramemoria que el límite era de acuerdo al laudo de 1902, la divisoria local de aguas, sostuvo que Chile pretendía un límite más al este del que había reclamado al someterse al arbitraje de 1898 que era la divisoria continental de aguas y por lo tanto el laudo de 1902 no podría haberle adjudicado más de lo que había pedido (non ultra petita partium), una cuenca atlántica (la del río de las Vueltas) no podía adjudicársele sin cometer un exceso de poder viciado de nulidad, el límite se había fijado entre las pretensiones extremas de cada parte hidrográfico/orográfico. Chile en cambio sostuvo en su Memoria una línea que cortaba dos cursos de agua que iban hacia el Atlántico. En su contramemoria sostuvo que sus pretensiones de máxima en 1898 eran las líneas trazadas en los mapas, que en la zona estaba más al este, ya que no se conocía entonces la divisoria de aguas en la zona lo único que importaba era lo dibujado en los mapas y no debía interpretarse de acuerdo a los conocimientos geográficos actuales. Dada la discrepancia sobre cuál era la pretensión de máxima de Chile en 1898, el tribunal decidió tener en cuenta lo que Chile sostuvo entonces en sus presentaciones al árbitro británico concluyendo que había sido el divortium aquarum continental rechazando la tesis chilena fundamentada en la precedencia de los mapas ya que ese país había considerado la facilidad de la demarcación por la divisoria de aguas en los casos en que no se conociera el terreno. 

Surgió también la controversia sobre qué era la divisoria local de aguas, para la Argentina se trataba de una línea contínua entre dos puntos determinados que sin cruzar ríos ni lagos separa en cada uno de sus puntos cuencas fluviales, considerando que lo esencial era que dividiera aguas entre los dos puntos. Para Chile la divisoria local separa aguas que van hacia un mismo océano. El tribunal rechazó el argumento chileno en base a argumentaciones sostenidas por Chile en el arbitraje de 1898 concordantes con la posición argentina, coincidiendo que una divisoria de aguas no puede cortar ríos ni lagos. 

Tanto la Memoria argentina como la Memoria chilena estuvieron de acuerdo el la primera sección del límite: ambos países sostuvieron una línea que partiendo del Hito 62 sigue la divisoria local de aguas, pasando por el cerro Martínez de Rozas, luego continúa por el cordón Martínez de Rozas hasta el cerro Tobi y luego hasta otro cerro de 1.767 msnm. 

A partir de este cerro la Memoria argentina sigue la divisoria continental de aguas y se dirige al Portezuelo de la Divisoria, luego pasa por un cerro sin nombre de 1.629 mnnm siguiendo por el cordón que lo une con el cerro Trueno, alcanza luego el cerro Demetrio, el Portezuelo el Tambo y el cerro Milanesio. Siguiendo el cordón cordillerano oriental, alcanza luego el cerro Gorra Blanca, el paso Marconi y el cerro Marconi Norte llegando al cerro Rincón. A partir de allí sigue la divisoria local de aguas, pasando por el cerro Domo Blanco, cerro Pier Giorgio, cerro Pollone, llegando finalmente al Monte Fitz Roy. 

La Memoria chilena sostuvo una línea que a partir del cerro de 1.767 msnm sigue hacia el sur por la divisoria local de aguas hacia el valle del Lago del Desierto, cruzando el Río de las Vueltas o Gatica hasta un punto señalado por coordenadas. Desde ese punto sigue la divisoria local de aguas hasta cruzar el río Eléctrico y alcanzar otro punto señalado por coordenadas. Desde ese punto ascenderá por la estribación noreste del Monte Fitz Roy por la divisoria local de aguas hasta su cumbre. 

El 26 de diciembre de ese año se pasó a la etapa de deliberación entre los jueces. 

El 21 de octubre de 1994 el tribunal dio a conocer el fallo que reconoció en su mayor parte la posición argentina. El 13 de octubre de 1995 el tribunal desestimó unánimemente el recurso de interpretación en subsidio plateado por Chile y con el voto en contra del árbitro chileno Santiago Benadava, rechazó el recurso de revisión también planteado por Chile. Ambos recursos habían sido planteados en días posteriores al fallo alegando que había errores de documentación. [1] 

El tribunal arbitral dispuso la colocación en el terreno de tres hitos por el perito geógrafo del tribunal (Rafael Mata Olmo) antes del 30 de enero de 1996. [1] 


Fallo 
Por las razones expuestas, el Tribunal por tres votos contra dos, decide:
1) El recorrido de la traza del límite, entre la Repúblicas Argentina y de Chile, entre el hito 62 y el monte Fitz Roy de la 3° regió, a que se refiere el Laudo de S.M. Eduardo VII definida en el número 18 del Informe del Tribunal Arbitral de 1902 y descripta en el párrafo final del N° 22 del citado informe, es la divisoria local de aguas identificada en el parágrafo 151 de la presente sentencia.
2) El recorrido de la traza aquí decidido será demarcado y esta sentencia ejecutada antes del 15 de febrero de 1995 por el señor perito geógrafo del Tribunal con el apoyo de la Comisión Mixta de Límites. El señor perito geógrafo indicará los lugares en donde se erigirán los hitos y adoptará las medidas relativas a la demarcación. Terminada la demarcación, el señor perito presentará al Tribunal un informe de su trabajo y una carta geográfica donde aparezca el recorrido de la traza del límite decidido en esta sentencia. A favor los señores Nieto Navia, Barberis y Nikken; en contra los señores Galindo Pohl y Benadava. Hecha y firmada en Río de Janeiro, hoy 21 de octubre de 1994, en castellano, en tres ejemplares de un mismo tenor, uno de los cuales se conservará en los archivos del Tribunal y los otros se entregan en esta fecha a las Partes.[1]
 

La divisoria local de aguas identificada en el parágrafo 151 de la sentencia arbitral, es la realizada en el terreno por el perito geógrafo del Tribunal y que coincide con la Memoria Argentina excepto en una pequeña sección entre el cerro Gorra Blanca y el paso Marconi que fue reconocida a Chile. 


Referencias 
[1] Wikipedia
[2] Testimonio de Luis A. Quijano

Pictorial

 

Tomarás por la Ruta 23 desde el Chalten para luego de recorrer 40 km, arribes a las aguas del lago o laguna, que ha sido motivo de intensas disputas entre Argentina y Chile. El Camino te demandará dos horas por lo menos así que como es un típico camino de montaña te recomendamos hacerlo con calma. 


 
Al llegar al Lago o Laguna te separarán 8 km. del límite norte del Parque Nacional Los Glaciares y al llegar al km.13 tendrás que cruzar el puente sobre el río Blanco. 
Sobre la margen derecha del río Eléctrico, hay un sendero que conduce al refugio Piedra del Fraile, que te puede demandar unas 2 horas de caminata para ascender el mismo. 
Para llegar al Lago propiamente dicho deberás seguir 20 km. para bordear la Laguna El Cóndor y observar la imponente pared noreste del Cerro Fitz Roy y allí estarás en la punta sur del Lago del Desierto.