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viernes, 17 de marzo de 2017

Argentina: Primera batalla de Cepeda (1820)

Batalla de Cepeda
Revisionistas



General Francisco Ramírez (1786-1821)

Las negociaciones que siguieron al armisticio firmado en San Lorenzo, entre el general Manuel Belgrano y el brigadier general Estanislao López, fueron bien pronto interrumpidas debido a la intervención del general Francisco Ramírez, que reanudó las hostilidades contra el gobierno nacional. Los trastornos provocados por entendimientos entre Ramírez y López decidieron a Rondeau, que para esa fecha había asumido el gobierno en carácter de Director Supremo, a realizar una nueva campaña contra Santa Fe, dirigiendo personalmente las operaciones.

Rondeau concentró en Luján un ejército de 2.000 hombres con una batería de artillería; ordenó al general Cruz, que había quedado al mando del ejército de Belgrano en Córdoba, que suspendiese su marcha hacia el Norte, dispuesta a raíz de las negociaciones que pusieron término a la campaña de 1819, y permaneciese en condiciones de abrir las operaciones sobre Santa Fe, tan pronto como se le ordenase.
Además, en base a las órdenes impartidas oportunamente a San Martín y Belgrano, el Director Supremo esperaba poder reunir una fuerza de 8 a 10.000 hombres, para dominar definitivamente el litoral.

A mediados de diciembre de 1819, Cruz se puso en marcha hacia Rosario; pero al llegar a Arequito el ejército se sublevó, negándose a concurrir a la guerra civil. Por su parte, el general San Martín, con sus ojos siempre puestos sobre el Perú, suspendió su avance a Buenos Aires con la división de los Andes.

Simultáneamente Ramírez, a quien en esa época se había unido José Miguel Carrera, atravesó el Paraná para reunir sus fuerzas con las de López y operar juntos Sobre Buenos Aires. Los efectivos de ambos caudillos sumaban 1.600 hombres, que fueron concentrados en inmediaciones del Arroyo del Medio.

A causa de las circunstancias expresadas, Rondeau se encontró aislado; pero resuelto a llevar la campaña en cualquier forma, avanzó con su ejército hasta San Nicolás y, a continuación, mediante un movimiento de flanco, remontó el Arroyo del Medio y se situó en la Cañada de Cepeda.

El Director Supremo eligió su posición en una suave lomada, próxima a la Cañada, que dominaba a ésta y a sus adyacencias.

Las hostilidades fueron iniciadas por algunas partidas de reconocimiento, destacadas por ambas partes, que sostuvieron algunas escaramuzas. Luego las tropas federales simularon un movimiento hacia Pergamino, lo que decidió a Rondeau a destacar una columna ligera de caballería, que franqueó el Arroyo del Medio el 4 de enero de 1820; pero una vez en territorio santafecino, dicha columna fue rechazada con algunas pérdidas.

A continuación, Ramírez que había asumido el mando en jefe de las fuerzas federales, reunió las suyas sobre el arroyo Pavón a siete leguas del Arroyo del Medio. En la mañana del 31 de enero, Ramírez levantó su campamento y avanzó contra Rondeau, en procura de la batalla. Pocas horas después ambos ejércitos se hallaban a la vista, sobre la línea del Arroyo del Medio, iniciándose en seguida algunas escaramuzas entre varias guerrillas. Los jefes de ambas partes suspendieron bien pronto las hostilidades, entablando negociaciones, que no llegaron a nada concreto. En consecuencia, los federales resolvieron atacar a la mañana siguiente.

Pero, durante la noche, un movimiento sospechoso descubierto en el campo de Rondeau, hizo creer a Ramírez en la posibilidad de una retirada del adversario aprovechando la oscuridad, razón por la cual se movió con sus fuerzas interponiéndose entre la Cañada de Cepeda y San Nicolás. En esta situación dirigió su primer ataque contra el ejército de Buenos Aires, logrando arrebatarle la mayor parte de sus caballadas.

Rondeau, que había resuelto adoptar una actitud defensiva, pero sin eludir el combate, había tomado sus disposiciones durante la noche. Estableció su línea dando frente al este, con la Cañada de Cepeda delante; apoyó su izquierda sobre un recodo saliente de la Cañada y colocó en ese punto un escuadrón de caballería al mando del comandante Castellanos. En el centro formó la infantería porteña y la artillería. El grueso de la caballería, constituyendo una masa de unos 1.000 jinetes, fue situada en el ala derecha, desplegada y a órdenes directas de Rondeau.

Al amanecer del 1º de febrero, Ramírez se adelantó a reconocer la posición enemiga. Comprendió la imposibilidad de un ataque frontal y efectuó un rodeo hasta quedar colocado en las espaldas del ejército de Buenos Aires. Rondeau apenas tuvo tiempo para dar media vuelta y quedó, desde luego, en orden inverso al inicial.

A las 8.30 hs se izó una bandera colorada en el campo federal. Esta fue la señal del ataque. De inmediato se dejaron oír los clarines de los Dragones de Santa Fe y los timbales de los indios de Misiones ordenando la carga. López y Campbell, éste último jefe del refuerzo correntino, cargaron sable en mano y a carreta tendida sobre la caballería directorial, que los esperaba a pie firme. La infantería porteña y su artillería abrieron el fuego para contener esa carga, sin conseguirlo. La caballería porteña se lanzó a su vez, contra la enemiga. Se llegó al choque y al entrevero. La caballería de Buenos Aires fue dispersada, arrastrando en su derrota al general Rondeau y sufriendo considerables bajas entre muertos y heridos.

Al mismo tiempo los entrerrianos, en la otra ala, cargaban contra el escuadrón de Castellanos, deshaciéndolo en el primer encuentro.

La infantería formó el cuadro, recurso supremo de la táctica defensiva en esa época y, gracias a un fuego vivísimo mantuvo a distancia a los atacantes. De improviso comenzaron a arder los pastos secos y las llamas, agitadas por un fuerte viento, establecieron muy pronto una densa cortina entre vencedores y vencidos, permitiendo a estos últimos retirarse hasta San Nicolás, sin ser mayormente molestados.

La parte más fuerte del dispositivo enemigo no es la infantería, sino la caballería, que era la más numerosa y arma decisiva en los combates de la época. Por ese motivo, el mando de la misma había sido asumido por el general Rondeau. Contra ella, pues, se dirige Estanislao López. Comprende que no debe darle tiempo a que reacciones y se lanza rápidamente en una impetuosa carga, no tanto en busca del choque sino del entrevero, por cuanto en él se condensaba la táctica más eficaz de sus montoneros, táctica que en esta batalla tuvo su más amplia consagración.

La campaña terminaba con un nuevo fracaso para el gobierno de Buenos Aires.

Fuente

Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Ornstein, Cnl. Leopoldo R. – López Militar – Jornadas de Est. Históricos – Santa Fe (1938).
Portal www.revisionistas.com.ar

domingo, 22 de enero de 2017

Conflictos americanos: El factor aéreo en El Salvador, 1980-1992 (1/2)

El Salvador, 1980-1992 
Escrito por Tom Cooper
26 de agosto 2007 a las 09:39 AM
Parte 1

La guerra civil en El Salvador, que asoló a este pequeño país con una población de sólo cinco millones de personas en la década de 1980, fue una de los más feroces y sangrientas insurrecciones de la historia. La guerra aérea fue intensa también, y el poder aéreo jugó un papel importante. Sin embargo, este conflicto sigue siendo una de las guerras aéreas más pobremente investigadas desde 1945. 

El Freak Show 
El Salvador es un país pequeño, con fuerte presión demográfica que se hace más grave cada año. Esta nación densamente poblada fue dominado durante mucho tiempo por una pequeña oligarquía y gobernado por una serie de gobiernos militares que tenía poca consideración por los derechos civiles: en especial la represión de la clase campesina por un ejército basado en los gobiernos de derecha llevó a la formación de numerosas organizaciones armadas antigubernamentales, con el resultado de que a través de todo el siglo 19, y también la historia de El Salvador en el siglo 20 caracterizaron por la violencia, el caos, y las intervenciones militares. Ocho de los diez gobiernos que gobernaron el país entre 1945 y 1970 han sido dirigidas por el personal militar, las relaciones con los países vecinos siempre fueron tensas - e incluso con Honduras desembocó en una guerra, en 1969.

En 1979, el país estaba maduro para un gran levantamiento. Un golpe militar reformista emprendida en octubre de ese año no se desarrolló bien, dejando a El Salvador en un estado de caos, con militares divididos sobre varios temas. La situación económica era terrible, lo que obliga cada vez más de los salvadoreños migrar a través de la frontera con Honduras, en busca de la tierra y el empleo. Con la revolución sandinista exitosamente instalada contra el régimen de Somoza en Nicaragua, dio impulso a los movimientos revolucionarios, que realizaron llamamientos a la insurrección popular armada. Si un régimen poderoso y opresivo como el de Somoza de ese país podría ser derribado por un movimiento mal equipados popular, entonces la oligarquía de El Salvador podría ser derribada también.

Varios grupos de izquierda ya estaban organizados y activos en todo el país, en la organización de manifestaciones. La gota que derramó el vaso llegó el 22 de enero de 1980, cuando el Ejército masacró a manifestantes civiles en las escalinatas de la Catedral de San Salvador. Dos meses después, el "Escuadrón de la Muerte" apañado por el Gobierno asesinó a Monseñor Romero mientras celebraba una misa. Estos acontecimientos tuvieron como resultado la fusión de los grupos de la oposición en el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FFMLN, más generalmente se llama FMLN), y un estallido a la rebelión: el FMLN ahora se dirigía a la insurgencia, así como las diversas facciones más pequeñas mantienen su identidad.

La reacción de las facciones de derecha - que incluían partes de las fuerzas armadas - era predecible: un programa de asesinatos despiadados se llevó a cabo por escuadrones de la muerte, donde alguien sospechoso de simpatías izquierdistas era susceptibles de ser secuestrado y fusilado. Se estima que 10,000 personas murieron de esta manera, sobre todo por la noche, en 1980 solamente. Es evidente que, en lugar de suprimir la insurrección, la violencia extrema por parte del régimen empuja cada vez más salvadoreños en la rebelión abierta.

A medida que la violencia junto con el masivo nivel de violaciones de derechos humanos escalaba a través de 1980, la administración Carter suspendió la ayuda económica y militar de EE.UU.. La junta fue dejada sola.


Mapa de El Salvador, con tres pistas de aterrizaje principal utilizado por el FAS durante la guerra. Además de estas tres bases aéreas, un número de lugares y una pista de aterrizaje privada cerca de La Unión se utilizaron para despliegues periódicos avanzado. La FAS fue cuidadosa en la operación de dichos sitios, entonces necesitaban una buena defensa debido a la amenaza permanente de incursiones y ataques de mortero del FMLN. Después de todo, incluso la BAM Ilopango fue atacada varias veces con fiereza por los rebeldes. (Mapa de Tom Cooper, sobre la base de software Encarta 2003) 

¿Fuerza Aérea cara y de lujo? 
Cuando comenzó la guerra, el ejército salvadoreño tenía unos 10.000 hombres, de los cuales 9,000 servían en el Ejército, organizados en cuatro brigadas de infantería pequeña, un batallón de artillería y un batallón de blindados ligeros. Otros 7.000 servían con la policía paramilitar. La cultura militar de El Salvador no sólo era autoritaria y corrupta, sino también altamente politizada. A pesar de la formación y el asesoramiento de los EE.UU., los viejos hábitos de gran mezcla en la política interna de las fuerzas armadas que parecía imposible de romper. La política interna de las fuerzas armadas fue similar: el liderazgo era de muy mala calidad, con el cuerpo de oficiales no sólo está desunida, sino también enteramente basado en la selección a las conexiones políticas - en lugar de las capacidades de liderazgo. La formación en general era muy pobre, y todos los planes por hacer para librar otra guerra convencional con Honduras. Capacidad y contingencias de la lucha de contrainsurgencia (COIN) la guerra no existían. Los militares salvadoreños fue totalmente incapaz de hacer frente a la insurgencia.

La Fuerza Aérea Salvadoreña (FAS) era el más profesional de todas las ramas militares salvadoreños, aunque su formación y capacidades sólo mediocre. En efecto, la fuerza aérea todavía sufría de ser vista como un lujo innecesario y costoso por la mayoría de oficiales del Ejército, y de otra manera reflejan la situación de las otras ramas del ejército salvadoreño. El general Juan Rafael Bustillo, jefe al mando FAS desde 1979 a 1989, por ejemplo, se consideraba un piloto competente y uno de los oficiales superiores más capaces en el ejército salvadoreño. Sin embargo, jugó un papel muy político en las fuerzas armadas y se sabe que han utilizado su posición para desafiar o incluso poner en peligro el momento el gobierno civil y otra vez.

A partir de 1980, la FAS contaba con una fuerza de menos de 1.000 hombres - incluyendo un batallón de paracaidistas, fuerzas de seguridad y una pequeña unidad anti-aérea - que no tenía ningún entrenamiento en operaciones conjuntas con las fuerzas de tierra. Su componente de vuelo consistía en cuatro pequeños escuadrones con un total de 67 aviones y helicópteros varios.

Los activos de combate principal eran once Dassault Ouragan MD.450 del Escuadrón de Caza-Bombardeo, con sede en la BAM San Miguel, de 18 ejemplares sobrevivientes de los ordenados a Israel en 1973, y que se entregaron a partir de 1974. Originalmente construido en Francia, en la década de 1950, nueve de ellos. Eran robustos y fáciles de mantener los caza-bombarderos se les había conectado disparar los misiles aire-aire Shafrir Mk.II, pero ninguno de ellos fueron entregados. En cambio, todos estaban armados con cohetes no guiados y bombas, así como cañones de 30 mm.


En 1973, El Salvador ordenó un lote de 18 Dassault Ouragan MD.450 de Israel. Las entregas comenzaron en 1974, y terminaron en 1978. Inicialmente, todos los aviones se camuflaban en el estilo "SEA" de la Fuerza Aérea -patrón, que consiste en beige, marrón y verde oliva. Varios se observaron usando tiras con los colores nacionales en la toma de aire, mientras que todos tienen sus timones pintado con los colores nacionales también. Aparte del número de serie, no se observaron otras marcas en ningún Ouragan salvadoreño jamás. (Dibujo de Tom Cooper) 

Los activos secundarios más importantes eran tres reactores entrenadores Fouga Magister CM.170, sobrevivientes de no menos de nueve comprados a Israel y tres de origen francés entre 1973 y 1978. Mientras se utilizaba principalmente para el vuelo de entrenamiento, fueron equipados con miras y dos armas calibre 7,62 mm en la nariz, y desplegadas para tareas de contrainsurgencia.

La escuadrilla de transporte de la FAS volaba seis Douglas C-47 y cuatro transportes IAI-101 Arava, mientras que el escuadrón de entrenamiento operado una mezcla de North American T-6, BeechT-34, y unos pocos Cessna T-41D. El arma de helicópteros era aún más pequeña, volando un solo SA.316B Aérospatiale Alouette III, un FH-1100, un Lama y diez helicópteros Huey Bell UH-1H, el último entregado desde los EE.UU. en 1979.

La base principal de aire FAS era Ilopango, en las afueras de San Salvador, con San Miguel siendo el aeródromo secundario más importante. Pistas de aterrizaje adicionales y sitios de aterrizaje fueron limpiados en el campo en el tiempo, y hubo aeródromos de nueva construcción más adelante, por lo que la FAS podía operar desde un máximo de 15 sitios alrededor del país.

El entrenamiento de la FAS fue orientado para una guerra convencional. El FAS sacó lecciones muy distinta de la guerra de 100 horas con Honduras, en 1969, y estaba tratando de obtener la capacidad que le impedía experimentar la misma suerte que en ese momento. Sin embargo, la falta de fondos impidió la formación de la fuerza, incluso en este papel adecuadamente, y la única acción que se vio desde que la guerra fue su participación en el golpe de 1972. Peor aún, al igual que en 1969, en la FAS sólo había un puñado de pilotos, y su formación era "buena" en el mejor de los casos.


Un total de no menos de once Fouga Magister CM.170 fueron adquiridos de fuentes israelíes y franceses en la década de 1970. Sólo cinco células del avión sobrevivieron a la guerra, de los cuales apenas dos fueron considerados como "condiciones de vuelo" en la década de 1990, aunque sus motores requirieron revisiones extensas y mantenimiento adicional con el fin de ponerse en marcha. Durante la guerra, los Magister de la FAS se utilizaron principalmente en cooperación con los Ouragan y A-37Bs. (Dibujo de Tom Cooper) 

Un pacto con el diablo
Con el Ejército de El Salvador en desorden y el caos, los 10.000 rebeldes de la alianza FMLN no se hicieron esperar en la obtención de la iniciativa y la captura de la mayor parte de El Salvador durante los años 1980. Los rebeldes ya se habían desplegado en las montañas a lo largo de la frontera con Honduras, y tenía numerosos bastiones alrededor desembocadura del Guazapa, sólo a unos 55 km de la capital de San Salvador. En las zonas rurales, obligaban a los terratenientes y empresarios locales a proporcionarles alimentos y pagar los impuestos - o enfrentarse a la destrucción de sus bienes y el asesinato. Bien equipados con armas y municiones capturadas de las reservas del ejército, los rebeldes eran auto-suficientes para la mayoría de sus necesidades.

Desplegados en las columnas de tamaño de un batallón, bien equipados y provistos, el FMLN fue capaz de librar una guerra casi convencional. El problema de los suministros fue relativamente fácil de resolver para la guerrilla: durante las etapas iniciales de la lucha capturaron una cantidad considerable de armas y municiones del Ejército. Envíos adicionales fueron posteriormente fácilmente llevado en más de largo de las fronteras de Guatemala y Honduras, así como de Nicaragua, sobre el Golfo de Fonseca. Además, un número de aviones ligeros se utilizaron para volar suministros a El Salvador desde Nicaragua, principalmente por la noche, con pistas de aterrizaje establecido para aviones fumigadores. Uno de los muy pocos momentos de éxito que disfrutó la FAS en esta fase inicial de la guerra fue cuando en enero de 1981, un Ouragan derribó un avión de transporte ligero con armas para los rebeldes.

El derribo de este avión desconocido llegó en el momento que los rebeldes lanzaron una ofensiva final con la intención de ocupar San Salvador y derrocar al gobierno. Incluso si la operación del FMLN logró avances significativos, no pudo lograr la victoria - especialmente antes de que los EE.UU. se involucrara en el conflicto. Es decir, alarmado por la posibilidad muy real de la victoria de los insurgentes, el gobierno de Carter en sus últimos días levantó el embargo de armas y autorizó una ayuda de nuevo. Al actuar demasiado tarde, Washington se quedó con el razonamiento de que aún cuando fuese tan desagradable el régimen en El Salvador, era preferible a "otro" gobierno revolucionario marxista en América Central, que los EE.UU. no podría controlar. Al hacerse cargo a finales de enero de 1981, la administración Reagan reforzó el compromiso de EE.UU., declarando la intención de derrotar a la insurgencia más seria en toda América Central.

Lo cierto es que la delegación militar de EE.UU. a San Salvador, dirigido por Brig.Gen. Fred Woerner, no sólo estaba autorizada a desarrollar un plan estratégico para hacer la guerra (que fue aprobado por los los líderes políticos de EE.UU. y El Salvador), sino también hacer hincapié en las reformas políticas, que iban a conducir a elecciones libres y justas, el desarrollo económico, un fin de los abusos de los derechos humanos y reformas judiciales. Este enfoque de la "zanahoria y el palo" era para alentar a las reformas: si no se promulgaron con la suficiente rapidez, la ayuda sería demorados o retenida aún más. Este enfoque causó fricciones constantes entre San Salvador y Washington, lo que inhibió una planificación a largo plazo y resultó en muchas ineficiencias en la ayuda militar, pero, que al final produjo resultados.

El ejército salvadoreño inicialmente tendía a realizar redadas en formaciones del tamaño de una compañía y batallón - una táctica que funcionó en beneficio de los rebeldes, quienes disfrutaron de la ventaja de la elección del lugar y el momento en que podía aceptar el combate. En consecuencia, el FMLN se especializó en la creación de emboscadas y aniquilación de unidades del tamaño de una compañía e incluso unidades medianas del Ejército. Los rebeldes también se especializaron en operaciones nocturnas, anulando así la ventaja de poder de fuego de las fuerzas armadas regulares. Sin sorpresa, en la década de 1980, las columnas rebeldes, incluso podrían tomar y controlar ciudades durante varios días.

Para abordar el problema, el equipo de consejeros de los EE.UU. hizo hincapié en un aumento dramático en el tamaño de las fuerzas armadas, y el entrenamiento intensivo en la guerra contrainsurgencia. En consecuencia, el ejército salvadoreño se triplicó en tamaño y estuvo provistos de armas y equipos modernos. La FAS no iba a adquirir un número más moderno o aumentaría sus aviones de combate, sino que alcanzaría una flota de helicópteros grande, que fuese capaz de levantar la fuerza de infantería importantes para las operaciones ofensivas y que también proporcionaría el apoyo con helicópteros artillados.

Tan pequeño y mal equipado como lo estaba en 1981, la FAS aún tuvo una actuación combate buena, las más de las veces siendo la principal potencia de fuego móvil del Ejército, a la vez que enviaba agentes adicionales a la Academia Interamericana de la Fuerza Aérea (IAAFA ), en Albrook Field, en Panamá. La FAS se desempeñó bien en ayudar a detener la ofensiva de enero de 1981, la falta de formación impidió una mejor coordinación de las operaciones aéreas y terrestres, y en la noche, las operaciones fueron casi imposibles, pero este apoyo era suficiente. Reforzada por 14 helicópteros UH-1H adicionales que provinieron de los EE.UU., la FAS siguió mostrado un buen desempeño de combate durante los combates en la Provincia Morazán, a principios de 1981. Ayudó a detener la ofensiva rebelde. Otra operación ofensiva, llevada a cabo en abril de 1981, por una brigada del Ejército de 1.000 soldados bajo el mando del coronel Polacios, en el área de Gurazapa, tuvo menos éxito. Mientras Polacios indicó más adelante que 200 rebeldes y 24 soldados fueron asesinados, la mayoría de los observadores no podían contar con que fuesen realmente tantas bajas las del FMLN, mientras que si observaron un número de UH-1 de la FAS muy mal tiroteados. Muy por el contrario, en mayo de 1981, los rebeldes establecieron un firme control de cuatro provincias orientales de El Salvador, asegurando así sus comunicaciones con Nicaragua.

Con peleas en la cúpula militar, y la falta de formación impidiendo una mejor coordinación de las FAS y las operaciones del Ejército, mientras que durante la noche las operaciones eran casi imposibles, los rebeldes continuaron sus operaciones con éxito. A principios de mayo de 1981, capturaron un centro de comunicaciones del Ejército en el volcán Chichontepec, y el 11 derribaron un helicóptero UH-1H de la FAS. Los EE.UU. se apresuraron a enviar ocho helicópteros Huey adicionales a El Salvador a medida que el flujo de la ayuda de EE.UU. comenzó a llegar desde mediados de 1981 en adelante. Equipamiento militar por valor de casi $49 millones llegó a El Salvador ya ese mismo año. En 1982, el valor de la ayuda militar y el programa de venta había aumentado a $ 82,5 millones, mientras que otros $ 2 millones fueron gastados en la educación militar internacional de oficiales y suboficiales de El Salvador. En consecuencia, el 8 de julio de 1981, el Ejército lanzó la contraofensiva por primera vez en la zona de Cabañas, que terminó con el bombardeo de objetivos por parte de Ouragans de la FAS a lo largo de la frontera con Honduras.


Más tarde, durante su carrera con el FAS, la mayoría de los Ouragan supervivientes han tenido sus tanques alares tipo timp removidos los cuales se repintaron en parte: marrón al al estilo de "SEA" de la USAF, el patrón de camuflaje fue reemplazado por el de color verde oscuro y series de aplicar un estilo diferente ("Elephant "). A principios de 1981, uno de estos venerables cazas interceptó un transporte ligero con armas y municiones para los rebeldes, y lo derribó, marcando la primera victoria aire-aire de esta guerra. Otros encuentros similares siguieron, pero sus resultados siguen siendo desconocidos. Contrario a algunos reportes, los Ouragan de la FAS no estaban armados con misiles aire-aire de fabricación israelí Shafrir Mk.2. En cambio, sus armas principales - además de cuatro cañones de 30 mm - se convirtieron en cohetes no guiados, principalmente fabricadas en Estados Unidos y lanzadores de cohetes 19x2.75pulgadas BPD SNIA HL-7-80 (la última por lo general realizado en pareja, en un adaptador en el pilón debajo de las alas laterales) . (Dibujo de Tom Cooper)

La experiencia déjà vu 
En noviembre de 1981, los rebeldes cambiaron sus tácticas, emprendiendo una amplia campaña de perturbación de la economía, derribando torres de alta tensión y volando puentes en las carreteras principales. Su mayor éxito llegó el 27 de enero de 1982, cuando un grupo de ataque de 100 combatientes del FMNL se infiltró en el perímetro de la BAM Ilopango y destruyó cinco UH-1H y tres C-47, y dañó cuatro Ouragan y dos UH-1. Dos Ouragan (702 y 703) fueron dados de baja, mientras que otros dos fueron reparados y devueltos al servicio años más tarde, toda la flota fue castigado por un período de tiempo, mientras que todos los helicópteros dañados tuvieron que ser dados de baja.

Mientras que fue un fuerte golpe, este ataque fue algo así como una bendición y, a continuación, el equipo deteriorado fue reemplazado por aviones modernas y más capaces de los Estados Unidos. En una semana, los estadounidenses lanzaron el programa "Proyecto Elsa", y ​​entregaron otros 12 helicópteros artillados Bell UH-1M Hog. En los meses siguientes llegaron también ocho Cessna A-37B Firefly (llegando en junio), los primeros cuatro de otros 23 posibles Cessna O-2, y dos transportes Fairchild C-123K Provider siguieron. Además, la Fuerza Aérea fue provista de 12 aviones de carga y un cargamento de municiones para la FAS, todos los que llegaron antes de finales de 1982. Todos estos aviones llegaron procedentes de stocks de excedentes de la USAF, pero que había sido totalmente modificados y renovados antes del reparto, y llegaron junto con 2 millones de dólares de municiones para FAS.

Estos aviones y helicópteros, así como la munición moderna, eran más apropiadas para la lucha COIN que los equipos utilizados anteriormente. Sin embargo, todo el tema de suministro de aviones y otras formas de ayuda era relativamente sencilla: el FAS se necesita ahora los equipos y técnicos capacitados, más que nada. Esta tarea era mucho más compleja para completar con éxito. Es decir, recordando el ejemplo de Vietnam, donde la participación de EE.UU. también se inició con un pequeño grupo de asesores y pocos aviones, el Congreso de los EE.UU. realizó un control estricto de toda actividad militar en El Salvador, poniendo límites estrictos a la cantidad de personal militar y la cantidad de equipos entregado. Durante todo el conflicto, no más de 55 consejeros militar de EE.UU. podría ser asignado a la Grupo Militar (MilGroup) en El Salvador, e incluso con el personal de servicio temporal, el número de asesores del Ejército de EE.UU. y Fuerza Aérea en el país nunca llegó a más de 150. Teniendo en cuenta que sólo cinco de ellos fueron asignados a la FAS, era obvio que el personal de El Salvador no podía ser entrenados en el país. Tampoco ayuda que el Ejército y Fuerza Aérea de los EE.UU. - que sufrieron de los efectos del síndrome post-Vietnam - había disminuido en gran medida las operaciones de su doctrina de contrainsurgencia: a pesar de ser muchos veteranos de Vietnam, los militares de EE.UU. simplemente no estaba preparados para entrenar a los salvadoreños en la guerra no convencional. Por esta razón, mientras que en una guerra y la presentación de la potencia de fuego principal móvil del Ejército, el FAS tuvo que enviar más oficiales de la Academia de las Fuerzas Aéreas Interamericanas (IAAFA), en Albrook Field, en Panamá.

El Gobierno sufrió otro duro golpe el 17 de junio de 1982, cuando un UH-1H que llevaba a la ministra de Defensa se estrelló cerca de Perquín, matando a los 14 a bordo.

Los asesores de EE.UU. en El Salvador pronto se encontraron experimentando lo mismo que sus antecesores en Vietnam: los bastiones del FMLN a lo largo de la frontera con Honduras y en el sur del país eran simplemente demasiado fuertes para las fuerzas del gobierno para atacarlos directamente. En consecuencia, los ataques aéreos tuvieron que ser llevados con el fin de perturbar lo menos los rebeldes en sus refugios dentro de las fronteras: en 1982, el FAS se inició un programa de bombardeos a pueblos rebeldes de la fuerza del FMLN en las regiones de Chalatenanago, en el norte, y Monte Guazapa, en la zona central de El Salvador. La mayoría de las operaciones fueron realizadas por Ouragan y los nuevos A-37 y tenían un carácter de acoso, pero al menos los rebeldes podrían estar bajo cierta presión.

Muy por el contrario, ya que muchas de estas fortalezas se encontraban dentro de zonas civiles, mientras que pilotos de la FAS aún carecían de capacitación, frecuentemente bombardeaban a civiles, provocando estallidos de protestas, incluso en los EE.UU., aunque no tuvieron efectos reales en términos de la moral, la infraestructura y la capacidad de combate de los rebeldes. Peor aún así, como en Vietnam de la década de 1960, había peleas permanentes dentro de la Junta en El Salvador. En 1983, uno de los oficiales más derechista del Ejército, el coronel Sigfrido Ochoa, exigió la renuncia del ministro de Defensa, el general José Guillermo García y declaró su distrito militar de estar en rebelión contra el gobierno. El general Bustillo, Comandante en Jefe de la FAS, apoyó a Ochoa y negó el apoyo de aeronaves de la FAS para volar en tropas que se le opusieran. Los asesores de los EE.UU. llegaron a un compromiso que permitía a Ochoa a permanecer: el ministro de Defensa, sin embargo, se tenía que ir.

Como si esto no fuera suficiente, en 1983, con la ayuda de asesores cubanos, el FMLN organizó su primera brigada "estratégica". Aunque hasta ahora la mayoría de sus unidades operaban en rangos limitados de sus bases, esta brigada era altamente móvil y entrenados en la guerra convencional. La nueva unidad del FMLN participó antes en un enfrentamiento con varios batallones COIN Atlacatl y Atonal del Ejército, causando pérdidas que la FAS probó ser incapaz de evacuar a todas del campo de batalla.


Además de los UH-1H, la FAS recibió una importante flota de helicópteros helicópteros de combate UH-1M "Hog". Reconocibles fácilmente debido a su fuselaje más corto y más pequeño de la cabina, estos helicópteros estaban armados con subsistema de armamento M21 MAMEE, consistente en la muy eficaz M134 Minigun de 7,62 mm (aunque sin su "tanque" de munición en la parte superior del montaje: era más habitual, que la munición fuese transportada en cajas de grandes dimensiones dentro de la cabina, con munición del cinturón principal a través de aberturas en la parte baja del fuselaje), y lanzacohetes M158 de siete cohetes de 2.75 pulgadas. Más tarde, durante la guerra, los lanzacohetes fueron más a menudo reemplazados por puntos de anclaje para bombas Mk.81 y Mk.82. Los UH-1Ms también tuvieron una gran cantidad de armas, sobre todo por debajo de la cabina del piloto y todo el motor y la caja de cambios. (Dibujo de Tom Cooper) 


Por lo menos 15 A-37Bs fueron suministrados a El Salvador en el marco del Proyecto Elsa, entre 1982 y 1992, para aumentar las capacidades de ataque de la fuerza aérea. El tipo demostró ser más eficaz que los mayores aviones de combate de bombardeo disponibles. Los A-37 de la FAS fueron pintados en gris "cañonero" en general, y originalmente llevaban números de series negro. No se portaban escarapelas: en cambio, sólo la bandera nacional se aplicó en el fuselaje trasero. (Dibujo de Tom Cooper)


Fin de Parte 1



ACIG

viernes, 20 de enero de 2017

Revolución Rusa: La hambruna del holodomor ucraniano

Los caníbales comunistas: imágenes impactantes revelan la depravación sufrida por los campesinos obligados a comer HUMANOS durante la hambruna de la década de 1920 en Rusia

  • La hambruna rusa de 1921-22, también conocida como hambre de Povolzhye, ocurrió en la Rusia bolchevique
  • Comenzó a principios de la primavera de 1921 y duró hasta 1922
  • La guerra civil y la política de Lenin de tomar la comida de los campesinos causaron la devastadora hambruna hecha por el hombre
  • Alrededor de 30 millones de personas fueron afectadas y cerca de cinco millones murieron
  • ADVERTENCIA: Imágenes angustiantes


Sarah Bean - Daily Mail Online


Esta es la grave foto de una pareja que muestra cómo la gente hambrienta se volvió al canibalismo para sobrevivir durante una hambruna hecha por el hombre en la Rusia de los años veinte.
Más de cinco millones de personas murieron durante la catástrofe, que comenzó en 1921 y duró hasta 1922.
El revolucionario comunista ruso Vladimir Ilyich Ulyanov, más conocido como Lenin, había estado a cargo del país desde 1917. En un descontento escalofriante por el sufrimiento de sus compatriotas, ordenó que se tomara alimento de los pobres.

El partido bolchevique de Lenin creía que los campesinos estaban activamente tratando de socavar el esfuerzo de la guerra y al quitarles la comida, redujo su fuerza.
La hambruna fue capaz de arraigar con facilidad debido a los problemas económicos causados ​​por la Primera Guerra Mundial, cinco años de guerra civil y una sequía en 1921 que llevó a 30 millones de rusos desnutridos.
Cuando Lenin declaró «dejar a los campesinos hambrientos», el resultado fue forzarlos a recurrir al comercio de carne humana en el mercado negro.


Una pareja rusa vende partes del cuerpo humano en un mercado. La gente de Rusia comenzó a comer y vender extremidades humanas debido a la lucha por la comida durante el hambre ruso de 1921


Esta foto tomada en octubre de 1921 muestra los niños hambrientos en Samara Camp durante el hambre en Rusia

Los académicos rusos han investigado y catalogado previamente ejemplos de canibalismo y de comer cadáveres y en una descripción se describe cómo una mujer se negó a entregar el cadáver de su marido porque lo estaba usando como carne.
Los campesinos hambrientos fueron vistos incluso desenterrando cadáveres recientemente enterrados para recuperar su carne, así como comer hierba y animales que antes eran considerados mascotas.
 La policía no tomó ninguna medida ya que el cannabalismo era considerado un método legítimo de supervivencia.
 Finalmente llegaron trabajadores de ayuda de América y Europa y en 1921 escribió un estómago que batió cuenta de lo que habían visto: "Las familias estaban matando y devorando a padres, abuelos y niños.
"Los rumores horribles sobre salchichas preparadas con cadáveres humanos, aunque oficialmente contradichas, eran comunes. En el mercado, entre jorobas jorobadas, se escuchaba amenazas de hacer salchichas de una persona.



Una pareja con sus niños hambrientos durante una hambruna en los EE.UU., circa 1922


Esta foto tomada en 1921 muestra una familia afectada por el hambre en la región de Volga, Rusia, durante la Guerra Civil rusa


En esta foto tomada en octubre de 1921, los niños afectados por el hambre de refugiados se ven en Rusia durante la Guerra Civil de Rusia

Otras imágenes inquietantes de la hambruna muestran a los niños que sufren de desnutrición severa, sus estómagos hinchados y casi todos los huesos de su cuerpo visible.
Uno de los lugares más afectados fue la ciudad de Samara, situada en la parte sureste de la Rusia europea en la confluencia de los ríos Volga y Samara.
La ayuda de fuera de Rusia fue inicialmente rechazada por Lenin porque lo vio como otros países interfiriendo.
El explorador polaco Fridtjof Nansen llegó a la ciudad en 1921 y se horrorizó por lo que vio - casi toda la ciudad estaba muriendo de hambre.
Recaudó 40.000 millones de francos suizos y estableció hasta 900 lugares donde la gente podía conseguir comida.
Lenin fue finalmente convencido de dejar que las agencias internacionales de ayuda y Nansen fue galardonado con un Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos.
La American American Relief Administration, que se les dijo que no podía ayudar en 1919, se les dio acceso a los enfermos y hambrientos en 1921 y proporcionó gran alivio junto con agencias de ayuda europeas como Save The Children.
Lenin murió poco después de la hambruna, en 1924, y fue sustituido por Joseph Stalin, que se convirtió en el líder de la Unión Soviética.


Una cantina para la gente hambrienta en la ciudad de Pokrovsk, cerca de Saratov, en la unión soviética, en 1923


Un niño hambriento está representado por un marco de la puerta (izquierda) y otro (derecha) se ve pareciendo débil y frágil en Rusia hambrienta



Un niño es retratado llorando en un hospital de Samara. La foto fue exhibida por la misión humanitaria de Fridjtof Nansen en: Histoire des Soviets, por Henri de Weindel, Francia, 1922-23


Esta foto de 1921 muestra los funerales que se celebra para los niños hambrientos en las calles de Samara


Los niños se ven muertos de hambre y envueltos en mantas en el Hospital de Samara en 1921

Una familia hambrienta de Chuvash se ve cerca de su tienda en Samara, en la Unión Soviética, en 1921-22

Los cuerpos muertos son llevados por carro en Samara en esta foto por Henri de Weindel en 1922-23

Un muchacho muerto de hambre se representa en 1933 en documentos de los archivos del servicio de seguridad ucraniano

Un hombre armado guarda el almacenamiento de los cultivos y el suministro de emergencia de cereales para el año 1934 en esta fotografía documental exhibida en una exposición en kiev, dedicada a Holodomor, el gran hambre ucraniana de principios de 1930

Mujeres pasan por personas que mueren de hambre durante Holodomor, una hambruna por el hombre en la Ucrania Soviética en 1932 y 1933

domingo, 7 de agosto de 2016

GCE: Los inicios de la sublevación

El golpe del 36: primeros instantes

Los fotógrafos Centelles, en Barcelona, y Albero y Segovia, en Madrid, captaron antes que nadie los inicios de la sublevación franquista contra la República hace 80 años


Diego Fonseca - El País




El fotógrafo Agustí Centelles tomó esta imagen de una camioneta de la CNT ocupada por hombres y mujeres que llevan cuadros con simbología republicana. La foto es en la barcelonesa Vía Laietana, el 19 de julio. CENTRO DOCUMENTAL DE LA MEMORIA HISTÓRICA




Cuando el 19 de julio de 1936 las tropas sublevadas quisieron conquistar Barcelona y Madrid, los núcleos industriales y políticos de la II República, miles de milicianos se echaron a las calles con las armas en la mano para intentar vencer a los insurrectos. Fueron pocos los fotógrafos que ese día captaron el golpe de Estado. Las imágenes de Agustí Centelles (1909-1985) son las únicas que, 80 años después, se conservan del 19 de julio en Barcelona, cuando la Guardia Civil, los guardias de asalto y los ciudadanos levantaron barricadas y montaron cañones para defender la democracia. En Madrid, la sociedad formada por Félix Albero (1894-1964) y Francisco Segovia (1901-1975) fue la que mejor documentó el asalto al cuartel de la Montaña, que había sido tomado por los golpistas, y que terminó con una victoria republicana de la que casi solo quedan estos documentos.

El trabajo de Centelles, que se guarda desde 2009 en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, es un relato preciso de lo que sucedió el 19 de julio en la capital catalana: milicianos con fusiles apostados tras caballos muertos usados como barricada; los primeros heridos llevados en camillas al hospital Clínic; personas celebrando en la calle de Valldonzella que el golpe ha fracasado; guardias civiles leales al Gobierno delante del hotel Colón; y hombres y mujeres del sindicato anarquista CNT encaramados en una camioneta. "A nivel histórico, Centelles tiene un valor enorme. No solo por el 19 de julio, sino por todo lo que hace luego en el frente de Aragón o en los juicios de guerra del vaporUruguay", explica María José Turrión, subdirectora del centro salmantino.

Mientras muchos fotógrafos se quedaron en casa por miedo o no tenían cámaras lo suficientemente rápidas, Centelles —al que se ha comparado con Robert Capa— salió a la calle con su cámara de paso universal, que le permitía hacer varias imágenes consecutivas y sacar hasta 30 en un mismo carrete. “Era un periodista muy sui géneris. Siempre se intentaba desmarcar de lo establecido. Recuerdo que en muchos juicios se colaba y cuando disparaba la cámara y el obturador sonaba, tosía alto para disimular. Muchas veces salió corriendo porque lo habían descubierto", cuenta Turrión.

Los días posteriores a la sublevación, Centelles, que tras la guerra se exilió a Francia —donde sobrevivió a dos campos de concentración—, siguió fotografiando la contienda. Suya, por ejemplo, es la imagen de un cartel en una valla con la inscripción Aquí caigueien els primers defensors de la REPUBLICA. A las 5.10; la de varios milicianos, uno con una lata de sardinas en la mano izquierda y un jamón en la derecha, avanzando con mirada feliz hacia la barricada de la calle Nueva de la Rambla; o el negativo de la puerta de una iglesia de Barcelona con carteles que rezan: Edificio propiedad del Estado y Edificio Incautat por la Generalitat per al Servici de les instituciones del poble. Las fotografías de Centelles fueron publicadas en medios internacionales, y en Ahora y La Vanguardia.


Guardias civiles leales a la República, en la barcelonesa plaza de Cataluña, después de que las tropas leales apresasen a los jefes de los sublevados. CENTRO DOCUMENTAL DE LA MEMORIA HISTÓRICA

Las de Albero y Segovia también tuvieron difusión exterior y nacional. La portada, por ejemplo, del 25 de julio de 1936 de la revista Estampa —que se difundió hasta 1938 como órgano del Frente Popular (la coalición de partidos de izquierda que había ganado las elecciones de febrero del 36)— era una foto en la que aparecían varios hombres y una mujer sosteniendo armas. El semanario titulaba: “Una madre entra, fusil en mano, a buscar a su hijo en el cuartel de la Montaña”.

La respuesta masiva de las mujeres al golpe está en las fotos de Albero y Segovia, que se guardan en el Archivo General de la Administración. “Destaca cómo los reporteros de Madrid muestran a las mujeres ante la sublevación. Salen miles de ellas a la calle y a combatir en el frente, y los fotógrafos lo enseñan”, dice Turrión. Este rol femenino fue subrayado en los meses siguientes por la dirigente del Partido Comunista Dolores Ibárruri, con frases como "más vale ser viudas de héroes que mujeres de cobardes", y explicado por historiadores como Paul Preston, que en su libro La guerra civil española cuenta cómo una brigada de mujeres participó en los combates de la capital.

“También hay imágenes de Madrid de los fotógrafos Alfonso Sánchez y Atienza,pero muchas no se sabe si son del 19 o de días posteriores. El reportaje de Albero y Segovia es el más completo”, explica Turrión. Entre sus instantáneas del cuartel de la Montaña, está el primer ataque de los republicanos para reconquistarlo; los milicianos ovacionados por el pueblo; la bandera blanca de rendición izada por los sublevados; mujeres que habían entrado con las milicias al cuartel saliendo con armas; o un guardia de asalto deteniendo en la calle de Ferraz “a hombres del pueblo que sin ninguna clase de armas se quieren lanzar al ataque del cuartel". El recuerdo gráfico del primer gran combate de los insurrectos para conquistar Madrid.

sábado, 26 de marzo de 2016

Guerras internas: Batalla de Catamarca y Arroyo Grande

Batalla de Arroyo Grande

Batalla de Arroyo Grande, 6 de diciembre de 1842

Revisionistas

El mismo día en que el gobernador federal de Catamarca, Cnel. Juan Eusebio Balboa había sido depuesto por José Cubas, uno de los jefes de la coalición del Norte, Lavalle era derrotado en Famaillá por Oribe, cinco días antes de que lo fuera Lamadrid en Rodeo del Medio por Pacheco.  Vencido Lavalle, las horas del gobierno impuesto por Lamadrid en Catamarca estaban contadas.

Inmediatamente el coronel Mariano Maza se dirige a Catamarca, y estando en camino a ella se entera de la muerte de Lavalle ocurrida en casa de Zenarruza (1) en Jujuy; al informar de ello a Rosas se advierte la euforia por el hecho, que además aseguraba el fin de esa guerra.  El enemigo más temido, Juan Lavalle, el héroe legendario de la Independencia Sudamericana pero extraviado de nuestras guerras civiles, había caído para siempre.  Quedaba en Catamarca José Cubas y sus partidarios, comprometidos con la coalición y por lo tanto acusados de traición por su alianza con Francia, y Maza debía, por segunda vez, marchar allí para sofocarla.  “Habrá violín y violón”, anunció, y los hubo.

Ya en ocasión de la primera campaña de Catamarca, con fecha abril 23 de 1841, había escrito a Oribe: “Cuando recibí su muy apreciable y me enteré de la maldad y perfidia de los salvajes, mandé fusilar al salvaje Luis Manterola y tres prisioneros más de los del salvaje Córdoba y desde hoy en adelante no daré cuartel a ningún salvaje, este es el premio que deben recibir”. (2)

Batalla de Catamarca


Maza, al frente del Batallón “Libertad”, intimó la rendición a Cubas, que se había parapetado con seiscientos hombres, y como éste le rechazara, tomó por asalto la ciudad en lo que se conoce como la Batalla de Catamarca, el 29 de octubre de 1841.  Cubas, capturado cinco días después, fue pasado por las armas al igual que muchos de sus compañeros.

El coronel Mariano Maza escribió frases apasionadas e irreparables respecto de su acción en la campaña, que lógicamente andando el tiempo se volvieron contra él.  Esos escritos, sin embargo, no son como los de Juan Cruz Varela y Salvador María del Carril, asesinos intelectuales de Dorrego, ya que éstos, al incitar a Lavalle, tomaban la precaución uno, de dejar sin firma su carta y el otro, de pedirle que la rompiera, lo cual demuestra que tenían conciencia de su instigación al crimen hecha con frialdad, premeditación y alejados del lugar del peligro.

Maza estaba en medio de la lucha arriesgando su vida, y si bien no lo justificamos, creemos en cambio que debe ser medido con la misma vara que se empleó para otros del “partido de la civilización”, y sobre todo, sostenemos que no puede ser sacado de su época y de las circunstancias históricas que le tocó vivir.  Coincidimos con Magariños de Mello cuando dice al respecto: “En realidad fue hombre de mano dura, que hizo sin vacilaciones la guerra a sangre y fuego que impusieron los unitarios”. (3)

Maza, que no era historiador como Mitre, ha sido juzgado tal vez más por lo que escribió que por lo que realmente hizo.  Mitre en ese sentido fue muy cuidadoso y no cometió esa imprudencia, pese a que su acción y responsabilidad en la masacre de Villamayor o a través de Arredondo, Sandes, Iseas, Venancio Flores, Ribas y Paunero fue tan dura como la que realizó Maza en Catamarca, y además reiterada.  No nos extenderemos en otros ejemplos para no salirnos del tema, pero fueron sin duda muchos y reiterados los casos en el siglo XIX.

La Coalición del Norte había sido vencida, y de Catamarca Maza marchó a incorporarse al Ejército federal que se encontraba en Tucumán, desde donde en marzo de 1842 continuó viaje a Buenos Aires, pasando por Santa Fe que había sido ya recuperada para la causa federal.

En Buenos Aires fue designado por Rosas en el mando interino de la escuadra por ausencia del almirante Guillermo Brown, con el título de “Comandante en Jefe de las Fuerzas Marítimas en Operaciones sobre las de los salvajes unitarios de Montevideo”.

En esa condición condujo una operación naval sobre Montevideo, pero sin poder batir a los buques de Rivera, que eludieron el combate a favor de la poca profundidad del río donde se estacionaron y se cubrieron detrás de buques con banderas de países neutrales.

Al término de estas operaciones entrega nuevamente el mando al almirante Brown, vencedor en “Costa Brava” de la escuadra comandada por Giuseppe Garibaldi, hecho de armas silenciado por ciertos historiógrafos liberales del almirante, a quien dan por muerto, históricamente, en la guerra con el Brasil, no obstante la importancia de sus servicios durante el gobierno de Rosas.

En octubre de 1842 Maza vuelve a embarcar con destino a Entre Ríos, a fin de reforzar el Ejército Federal, y participará en la batalla de Arroyo Grande, el 6 de diciembre de ese año, al frente del Batallón Libertad.

Acciones preliminares del combate


La prudencia y las nociones más elementales de estrategia le aconsejaban a Fructuoso Rivera conservar su línea del Uruguay, que era el punto de mira de su enemigo para invadir el territorio oriental; en vez de avanzar sobre Entre Ríos para comprometer en una batalla decisiva todas sus fuerzas cuya mayor parte se le incorporaban recién, formando con las que trajo consigo una masa indisciplinada, sin cohesión ni unidad, que es lo que constituye el verdadero poder de un ejército. (5)  De su parte Oribe se movió de su campo de las Conchillas y el 5 de diciembre se situó a poco más de dos leguas de las puntas del Arroyo Grande.  Al sur de este punto se encontraba Rivera cuando fuerzas de su vanguardia, al mando del coronel Baez, le dieron parte de la proximidad del enemigo.

Aunque esto debió sorprenderle demasiado, Rivera se preparó a la batalla, corriéndose a su derecha y apoyando la cabeza de esta ala sobre el mismo Arroyo Grande.  Constaba su línea de 8.000 soldados, 2.000 de infantería, 5.500 de caballería y 16 cañones, así colocados: derecha, las divisiones orientales y algunos correntinos al mando de los generales Aguiar y Avalos; centro, la artillería, y brigadas de infantería a ambos flancos, al mando de los coroneles Chilavert, Lavandera y Blanco; izquierda, la caballería correntina, santafecina y entrerriana al mando de los generales Ramírez, López y Galván.  El ejército de Oribe, fuerte de 8.500 hombres, se corrió sobre su izquierda, ocultando este movimiento con las maniobras de la caballería de vanguardia, y quedó formado así: derecha, divisiones de caballería al mando de los coroneles Granada, Bustos, García, González (Bernardo), Bárcena y Galarza, y una columna flanqueadora mandada por el general Ignacio Oribe, todo a las órdenes del general Urquiza; centro, brigada de artillería al mando de los mayores Carbone y Castro; los batallones con su dotación de artillería mandados por los coroneles Costa, Maza, Rincón Domínguez y Ramos, y todo a las órdenes del general Pacheco; izquierda, división de caballería al mando de los coroneles Laprida y Losa, comandantes Lamela, Arias, Castro, Albornoz y Frías, bajo las órdenes del coronel José María Flores.  Una columna flanqueadora a cargo del general Servando Gómez.  Además tres reservas mandadas por los coroneles Urdinarrain, Olivera y Arredondo.

Inicio de la batalla


La batalla de Arroyo Grande se inició de ambas partes en las primeras horas de la mañana del 6 de diciembre.  El ejército aliado de Rivera, de Ferré y de López luchó desesperadamente; pero los regimientos y batallones federales, guiados por jefes que habían acreditado su pericia y su valor en la campaña de los Andes, del Brasil y del Desierto, consiguieron con sacrificio ventajas importantes de las que Oribe supo aprovechar.  La carga de las caballerías de Rivera fue bien sostenida al principio; que algunos escuadrones de la izquierda federal se desorganizaron, envolviendo consigo otras fuerzas.  Pero Oribe lanzó sus reservas sobre los extremos izquierdo y derecho de Rivera; y toda esa enorme masa de caballería que se confundió en sangriento torbellino, quedó reducida después de media hora a la que formaba las filas clareadas de los vencedores.  Las dos alas del ejército de Rivera quedaron fuera de combate, dispersas o aniquiladas.  Después de hacer jugar convenientemente su artillería, Oribe mandó al centro cargar a la bayoneta.  Fue la artillería de Chilavert y las infanterías de Lavandera y Blanco las que sostuvieron este último ataque, hasta caer en poder del ejército federal, juntamente con el parque, bagajes y caballadas de los aliados.  En cuanto a Rivera huyó del campo de batalla arrojando su chaqueta bordada, su espada y sus pistolas, todo lo cual se ha conservado hasta hace poco en el museo de Buenos Aires (6)

Cuatro mil hombres que lanzó Oribe en todas direcciones acuchillaron los restos de las caballerías aliadas.  Todo se perdió en ese día memorable, dice uno de los principales jefes orientales de la subsiguiente defensa de Montevideo, sin que se pudiera decir lo que Francisco I escribía a su madre después de la batalla de Pavía: “Todo se ha perdido menos el honor”.  Allí el monarca cayendo prisionero había acreditado que si la fortuna no favoreció sus armas, el valor había hecho su oficio.  Aquí el general, temiendo más el riesgo de su vida que la tremenda responsabilidad de la de los soldados puestos a su cargo, se separó de su ejército cuando estaba todavía indecisa la victoria, dejando en el campo de batalla masas enteras que con menos cobardía, alguna serenidad y algunas ideas estratégicas, hubieran podido salvar o impedir, cuando menos, que fuesen impunemente acuchilladas (7)

Todo lo perdió Rivera en ese día, desbaratando por sus propias manos los cuantiosos recursos que arrebató de las manos expertas del general Paz cuando, torpemente celoso de la superioridad de éste, lo vio protestar en nombre del patriotismo argentino, contra su dorado sueño de anexar al Estado del Uruguay las provincias de Entre Ríos, Corrientes y el Paraguay.  En los campos del Arroyo Grande, regado con abundante sangre de vencedores y vencidos, quedó sepultada esa dañina aspiración de Rivera; por más que la persiguieran todavía hasta el año 1846 algunos argentinos extraviados en consorcio con la diplomacia británica y brasilera.

Consecuencias


La batalla de Arroyo Grande constituye un hecho de trascendental importancia en la vida de nuestra Patria, y sólo es explicable su desconocimiento u olvido por el sectarismo que ha caracterizado a la historiografía oficial de la Argentina.

En Arroyo Grande se jugó la integridad del territorio nacional, y una derrota hubiera significado la pérdida de Entre Ríos y Corrientes, pues el designio de Fructuoso Rivera y de algunos argentinos era que el río Paraná fuera el límite internacional, anexando la Mesopotamia Argentina al Estado Oriental.  Los directoriales de Buenos Aires, origen del partido unitario, habían hecho este ofrecimiento a Artigas hacía más de veinte años, y el caudillo federal lo había rechazado, consecuente con su ideal de la patria grande.  Así los unitarios, por su parte, también eran consecuentes con sus propios antecedentes.

Referencias


(1) Por error se dice Zenavilla, repitiendo al Gral Oribe que, tal vez influido por la existencia de ese apellido en el Uruguay así lo consignó equivocadamente en lugar de Zenarruza, familia tradicional de Jujuy.
(2) Citado por Magariños de Mello en “El gobierno del Cerrito”, Tomo II, página 1030-31.
(3) Misma obra, Tomo II, página 1030.
(4) Citado por Vicente D. Sierra en “Historia de la Argentina”, Tomo IX, página 123.
(5) ”Rivera no conocía esas tropas porque jamás las había visto, ni a los jefes que las mandaban, -dice el general riverista César Díaz, refiriéndose a las fuerzas correntinas y santafecinas que se incorporaron días antes de la batalla de Arroyo Grande- ignoraba su importancia respectiva y no podía por consiguiente darles una aplicación oportuna en las horas solemnes del combate.  Necesitaba haberse tomado algún tiempo, algunos días al menos, para inspeccionarlas, conocer su espíritu, habituarlas a su mando y uniformarlas al régimen de los demás cuerpos; establecer en suma la confianza mutua que debe existir entre el general y el ejército, sin la cual es muy difícil vencer; y en una palabra, hacer todo cuanto la estrategia prescribe y la responsabilidad del mando aconseja, antes de decidirse a la operación más terrible y trascendental de cuantas se conocen”.  (Véase Memorias del general César Díaz, página 48).
(6)Parte de Oribe a Rosas fechado en la costa del Uruguay y cartas correlativas de los generales Echagüe, Pacheco y Urquiza, publicadas en La Gaceta Mercantil del 15 de diciembre de 1842 y 23 de marzo de 1843.  (Véase Memorias del general César Díaz).
(7)El general César Díaz, Memorias, página 50.

Fuente
Baldrich, Fernando Amadeo de – El coronel Mariano Maza.
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Portal www.revisionistas.com.ar
Saldías, Adolfo – Historia de la Confederación Argentina – Ed. El Ateneo – Buenos Aires (1951).
Todo es Historia – Nº 79 – Buenos Aires, Diciembre de 1973.

sábado, 27 de febrero de 2016

Pictorial: El levantamiento de Wuchang (1911)

Raras Fotos del Levantamiento de Wuchang en China




El levantamiento de Wuchang de 10 de octubre de 1911 comenzó la revolución de Xinhai, que llevó al colapso de la dinastía Qing y el establecimiento de la República de China (ROC).

En 1900, la dinastía Qing gobernante creó un ejército modernizado llamado el "Nuevo Ejército". En ese momento, la ciudad de Wuchang, en el río Yangtze en la provincia de Hubei, tuvo la industria militar más moderna. Se comenzó a fabricar armas y otros equipos militares para el nuevo ejército. Las ideas revolucionarias de Sun Yat-sen, ampliamente influido en los oficiales y soldados del Nuevo Ejército en Wuchang, muchos se unieron a las organizaciones revolucionarias.

El levantamiento 
La propia insurrección estalló por accidente. Revolucionarios en la concesión de Rusia de la ciudad habían construidos bombas, y una de las cuales explotó accidentalmente. Esto llevó a la policía investigar, y descubrieron las listas de miembros de la Sociedad Literaria en el Nuevo Ejército. Frente a la detención y la ejecución de algunos, se dio un golpe. Las autoridades locales entraron en pánico y huyeron, y el ejército se hizo cargo de la ciudad en menos de un día. Los revolucionarios enviaron un telegrama a las otras provincias para pedirles que declarar su independencia. En seis semanas, quince provincias se habían separado.

La revuelta fue considerado todavía sólo el último de una serie de motines que se produjeron en el sur de China. Se esperaba ampliamente que se pusiera fin a la misma en seguida pero llegó a tener implicaciones mucho más grande sólo porque la acción retardada de la dinastía Qing frente a la rebelión, lo que permitió asambleas provinciales en muchas provincias del sur de declarar la independencia de la dinastía Qing y declarar lealtad a la rebelión.
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10 de octubre no es el Día Nacional de la República Popular de China, pero también puede haber actividades conmemorativas en la China continental, por lo general se refiere al día como el aniversario del Levantamiento de Wuchang (chino simplificado: 武昌起义纪念日).























martes, 23 de febrero de 2016

Historia naval: El hundimiento del CSS Hunley

El hundimiento del CSS Hunley


por Robert Derencin
Traducción Iñaki Etchegaray y Esteban McLaren

Introducción
La guerra civil americana duró desde el 14 de abril de 1861 al 26 de abril de 1865. Los estados de la Unión fueron 22 estados y la Confederación consistió en 11 estados. La guerra tuvo mayor parte de combates en tierra. A pesar de ello, la guerra naval fue también significativa para el resultado final de la guerra civil. El 17 de abril 1861 la Confederación aprobó la piratería. Dos días después, el 19 de abril 1861 la Unión declaró el bloqueo del Confederación. La guerra naval fue manejada en áreas costeras, en los ríos y contra el tráfico marítimo del enemigo, por medio de bloqueo y por guerra de corsarios. Era una guerra sin batallas navales verdaderas. La Confederación manejó la guerra de cruceros excelentemente, pero sin efecto verdadero en el resultado final de la guerra civil. Los estados la Unión (norteños) tenían predominio de naves y de otro material de la guerra y su bloqueo de la Confederación, i.e. la costa meridional tenía mucho más efecto en el resultado final de la guerra civil.

Uno de los puertos meridionales más importantes era Charleston. Charleston estuvo bajo bloqueo desde el 5 de abril de 1863 al 17 de febrero de 1865, cuando la ciudad capituló. Delante de Charleston estaban el fuerte destacamento de fuerzas de la Marina de Guerra de la Unión (USN). Algunos individuos del lado de la Confederación, el mejor conocido de ellos fue Horace L. Hunley, habian inventado y construido el primer submarino exitoso en el mundo, el CSS Hunley.

El 17 de febrero 1864 el CSS Hunley atacó y hundió el USS Huasatonic. Después el CSS Hunley mismo se hundió. La razón de hundirse del CSS Hunley fue desconocida. En este artículo se consiguen algunos situaciones posibles de que qué pudo haber sucedido al CSS Hunley durante esa noche histórica.

Descripción técnica del CSS "Hunley"
El CSS Hunley fue hecho de una caldera de vapor cilíndrica del hierro. La caldera fue profundizada y alargada. Cada extremo del submarino fue afilado. En la tapa del submarino el casco era dos torres sobresalientes, cerca de los extremos del submarino. La torre sobresaliente delantera fue pensada para el capitán submarino y la torre sobresaliente en popa fue pensada para el primer oficial del submarino. En ambas torres sobresaliente se colocó varios puertos pequeños de la visión (portas). Las torres sobresalientes también fueron pensadas para pasar al equipo dentro y fuera del submarino. En la tapa del submarino el casco (entre las torres salientes) era caja también colocada del tubo respirador. La caja del tubo respirador fue pensada para permitir la entrada del aire fresco cuando el submarino fuese sumergido. La caja del tubo respirador consistió en los tubos movibles del tubo respirador de cuatro pies. Los tubos del tubo respirador fueron ajustados con las llaves de paso. Las llaves de paso hicieron la penetración imposible del agua en el submarino cuando el submarino fuese sumergido debajo de los cuatro pies. Los pesos adicionales del hierro fueron empernados en el superficie inferior del casco del submarino. Si el submarino necesitaba flotabilidad adicional, en una situación de la emergencia, el equipo podía sacar los pesos del hierro desatornillando los jefes de los pernos, desde adentro del submarino. En ese caso el submarino podía levantarse a la superficie más fácilmente.


El CSS Hunley era accionado manualmente. El equipo (ocho hombres) daba vuelta a un cigüeñal, que fue conectado con el propulsor del submarino. La velocidad máxima de Hunley, cuando el equipo trabajaba su mejor forma, era cerca de 3 nudos.

Había dos tanques de lastre dentro del submarino. Los tanques de lastre fueron colocados cerca del extremo del submarino; i.e. había tanque de lastre delantero y tanque de lastre en popa. Ambos tanques fueron abiertos en sus tapas. Cada tanque fue equipado de un martillo (válvula) y de una bomba de mano y se podría inundar con agua abriendo su válvula (martillo). También era posible expulsar el agua del tanque por medio de su bomba de mano. Cuando el capitán submarino pidió sumergirse, los tanques fueron inundados. Cuando el capitán pidió la emergencia, los tanques eran secos bombeado.

El submarino tenía dos planos de la zambullida, colocados en cada lado del submarino, más cercano al arco submarino. Una barra horizontal conectó los planos de la zambullida. Moviendo una palanca dentro del submarino era posible ajustar la posición de los planos de la zambullida y en esa manera era posible cambiar la posición subacuática y la profundidad del submarino.

El CSS Hunley tenía un torpedo botalón montado del mástil. El plan era pegar el torpedo en el casco de una nave enemiga. Debido a más fácilmente pegar, en el extremo del torpedo estaba una lengüeta. Después de pegar, el submarino invertiría su curso, su parte posterior lejos del blanco y el torpedo sería separado del mástil (i.e. del submarino). Después de que el submarino alcanzara una distancia de seguridad de la nave enemiga (y del torpedo) el torpedo sería detonado por una línea que fue conectada entre el torpedo y el submarino.

Cerca del tanque de lastre delantero (el lugar de trabajo del capitán submarino) fueron situados una rueda de manejo, compás, galga de la profundidad (galga de mercurio, usada para demostrar la profundidad del submarino) y una vela. La vela fue utilizada para asegurar la luz en la cabina del submarino. También, la vela indicaba la condición del suministro de aire.

Las tripulaciones del submarino y las pruebas
El CSS Hunley fue diseñado para un equipo de nueve hombres. La posición del capitán de submarinos estaba cerca de los submarinos remite el tanque. El capitán era el comandante. Él observaba la situación alrededor del submarino a través de la torre sobresaliente delantera, navegando, dirigiendo el submarino, dirigiendo con el tanque de lastre delantero (martillo de mar y bomba de mano). El capitán manejaba los planos de zambullida (por la palanca dentro del submarino). El primer oficial del submarino estaba en segundo lugar en comando. Su posición estaba cerca del tanque de lastre en popa. Como el capitán, el primer oficial observaba la situación alrededor del submarino a través de la torre conning en popa. También, el primer oficial dirigía con el tanque de lastre en popa (martillo de mar y bomba de mano). Cuando era necesario el primer oficial ayudaba al equipo submarino a dar vuelta al propulsor operado manualmente. Había también siete hombres previstos para dar vuelta al propulsor operado manualmente.

Debido a lo mencionado arriba, está claro que la posición del capitán submarino era vital. No sólo porque el capitán era responsable de ordenar sino también porque el capitán manejaba muchos dispositivos e instrumentos (el compás, zambullida acepilló la palanca, martillo de mar y bomba de mano delantera, rueda de manejo, vela, y galga de mercurio). Hubo muchas pruebas tripulaciones hechas por el CSS Hunley. Pero, durante dos que las prueba de conducción el submarino se hundió, ambas veces debido a los errores personales (de los capitanes).

El primer hundimiento del CSS Hunley sucedió el 29 de agosto de 1863, durante una prueba de tripulaciones en el puerto de Charleston. El equipo consistió en nueve miembros de la Marina de Guerra de la Confederación. El comandante submarino era el teniente Payne de la Marina de Guerra confederada. Cuando el submarino todavía estaba emergido, y las portillas del submarino (bocas) todavía estaban abiertas, el teniente Payne ordenó "Adelante!". Entonces, el teniente Payne "se enredó en la manivela (delantera) y al intentar liberarse él mismo atoró su pie en la palanca que controlaba las aletas (i.e. planos de la zambullida)". Las aletas (planos de la zambullida) fueron presionadas hacia abajo y el CSS Hunley se zambulló. Dado que las portillas (bocas) todavía estaban abiertas el submarino se llenó rápidamente de agua. Cuatro tripulantes tuvieron éxito para dejar el submarino a través de las bocas (incluyendo al teniente Payne). Cinco tripulantes murieron.

El CSS Hunley se hundió debido a error personal de teniente Payne. Los comandantes del ejército y de la Marina de Guerra de la Confederación creyeron que los miembros de la Marina de Guerra de la Confederación eran más incapaces de navegar el CSS Hunley mejor que "aficionados". Pero se olvidaron de que el CSS Hunley era algo totalmente nuevo en la guerra naval, lo inventaron y lo construyeron los mismos "aficionados". Los comandantes del ejército y de la Marina de guerra de la Confederación fueron así en parte responsables de la tragedia.

Después de primer hundimiento del CSS Hunley, los comandantes del ejército de la Confederación y de la Marina de guerra se dieron cuenta que el equipo del Hunley debe hacerse más familiar con las operaciones de la construcción y de funcionamiento del submarino. Debido a eso, Horace L. Hunley fue a Mobile, en lugar en donde el submarino fue construido, la tienda Parks and Lyons, a reclutar al nuevo equipo. Para el submarino nuevo designaron al comandante el teniente George E Dixon del ejército de la Confederación. Dixon, era un soldado joven pero experimentado y valiente.

El 15 de octubre 1863 el CSS Hunley se hundió por segunda vez. Ese dia el teniente Dixon estaba fuera de Charleston y Horace L. Hunley navegó como el comandante. El equipo consistió en ocho hombres, incluyendo Horace L. Hunley. En los primeros momentos de la prueba que conducían el submarino navegó emergido, con los tanques de lastre vacíos. La cabina submarina fue encendida a través de las puertas (i.e. por la luz del día, que pasó a través de las puertas colocadas en las ambas torres conning). Entonces, capitán Hunley decidió sumergir el submarino. Él dio vuelta en parte abajo a los planos de la zambullida y después abrió el martillo delantero del tanque de lastre (debido al lastre adicional necesario del submarino). El submarino se sumergió y en ese momento la cabina estaba en oscuridad total. Debido a eso, el capitán Hunley decidió encender una vela, para asegurarse luz en la cabina. Y, él se olvidó de cerrar el martillo delantero del tanque de lastre (válvula). El tanque de lastre delantero pronto fue inundado por el agua y el agua continuó inundando la cabina del submarino entero. El submarino se desbordó y se hundió muy rápidamente. El equipo intentó expulsar el agua del submarino.

Después de que la recuperación del submarino el martillo en popa fue encontrada cerrada correctamente y el tanque de lastre en popa estaba casi vacío. El martillo del tanque de lastre delantero estaba de par en par abierto, y la llave del martillo no estaba en el enchufe sin en el piso del del submarino. El Capitán Hunley intentó sin éxito expulsar el agua usando la bomba de mano delantera.

El equipo intentó lanzar el lastre de la quilla del hierro pero no dio vuelta lo suficiente a las llaves. Debido a éso, el lastre de la quilla de hierro seguía unido al submarino. Luego de la recuperación, se encontró que los pernos que sostuvieron el lastre de la quilla del hierro habían sido dados vuelta en parte, pero no bastantes para lanzarlo. El equipo entero de 8 hombres murió.

El hundimiento sucedió como resultado de error personal de capitán Hunley. El Capitán Hunley no era un comandante de submarinos. Pero, en la ausencia de teniente Dixon, él tomó su posición e incurrió en la equivocación fatal. No obstante después de la recuperación del submarino, el teniente Dixon y otros nombraron al submarino "Horace L Hunley" para honrar los méritos de capitán Hunley. Aún más, después de la recuperación del teniente Dixon, éste habló con el ingeniero J H. Tomb de la Marina de guerra de la Confederación y le dijo que lo que sucedió fue que el hundimiento se produjo porque la tripulación se olvidó de cerrar "la válvula". Posiblemente él deseó proteger de ese modo al capitán Hunley.

Después del segundo hundimiento, el CSS Hunley fue recuperado y restaurado. El Teniente Dixon convenció autoridades de que era posible navegarlo y hacer con él un ataque certero. Él reclutó a nuevo equipo (el tercer equipo del CSS el Hunley) e hizo muchas pruebas de tripulación con el submarino. Debido a las experiencias anteriores, el teniente Dixon realizó algunos cambios en su estrategia.

Según el ingeniero JH Tomb de la Marina de guerra confederada la intención original de teniente Dixon era sumergir el submarino e impulsarlo desde abajo. Pero en ese caso el torpedo estaría sobre el submarino y el submarino se podría hundir debido a dos razones. La primera razón podía ser explosión del torpedo. Si el submarino no sería dañado debido a la explosión, el submarino tuvo que ser sumergido, al ángulo (sobre) de 45 grados (arco para arriba, popa abajo). Era muy duro guardar que la posición con las capacidades y ella navegacionales del CSS el Hunley era casi imposible conseguir curso invertido con tal submarino colocado. Debido a las razones mencionadas sobre el submarino fue emergido probablemente durante el ataque contra el USS Huasatonic.

La misión
El Teniente Dixon arregló con el teniente coronel Dantzler (mariscal de la batería) que él demostraría dos señales ligeras azules cuando el submarino estuviese listo para la vuelta a la base después del ataque. El submarino fue a atacar una nave enemiga el 17 de febrero de 1864. Las condiciones atmosféricas eran: despejadas, la noche brillante y el claro de luna, viento moderado del norte y hacia el oeste, mar liso y reflujo de la marea medio. El ataque ocurrió entre aproximadamente 8:45 P.M. y 9:00 P.M.. El submarino fue observado por primera vez cerca de 8:45 P.M., 75 a 100 yardas del USS Huasatonic, por el principal John Crosby, que era el oficial de la cubierta del USS Huasatonic. El objeto desconocido observado en el agua apuntaba a él como una marsopa, pero cuando él notó que el objeto desconocido comenzaba a moverse hacia el USS Huasatonic muy rápido, él dio la alarma. El Teniente F. J. Higginson, el oficial ejecutivo de USS Huasatonic, llegado en la cubierta inmediatamente. Preguntó qué pasaba y entonces notó: "algo que se asemeja a un tablón que se mueve hacia la nave en un índice de 3 a 4 nudos. Después paró y aparecía moverse de lentamente ".

Naturalmente, después de que el CSS Hunley pulsara el torpedo en el USS Huasatonic el submarino invirtió su curso para alcanzar distancia de seguridad y para detonar el torpedo. De acuerdo al Teniente Higginson el torpedo explotó adelante del mastil central, en la linea de la santabarbara. El torpedo explotó a tres minutos luego que el submarino fuese observado en la superficie por primera vez.

CSS Hunley: Un ataque por un submarino semi-sumergido

Al menos unos pocos hombres a bordo del USS Huasatonic abrieron fuego con armas pequeñas al submarino: Entre ellos estaba capitán Charles W. Pickering (Oficial en Jefe), el Teniente Higginson (Oficial Ejecutivo), principal temporario John Crosby (oficial de cubierta) y el marino Charles Craven. Por los testigos el submarino "exhibió dos protuberancias arriba e hizo una ondulación leve en el agua". Las protuberancias eran las torres conning del submarino y el submarino hizo una ondulación leve porque emergió durante el ataque. Alrededor 9:30 P.M. una señal azul ligera fue observada y contestada por el jefe de la batería. La señal fue interpretada como petición del submarino para que una luz los dirija con seguridad nuevamente dentro de puerto.

El marinero Roberto Flemming (de USS Canandaigua) también observó la señal. El Capitán Green de la USN, quién era oficial en jefe del USS Canandaigua, era informado en cerca de 9:20 P.M. sobre el ataque. Los miembros de la tripulación del USS Huasatonic alcanzaron al USS Canandaigua en un bote salvavidas y después les informaron sobre el ataque. Dijeron que el ataque fue hecho por el "artefacto torpedo rebelde". El USS Canandaigua alcanzó al lugar de hundirse del USS Huasatonic en 9:35 P.M..

El USS Huasatonic se hundió. Dos oficiales y tres hombres fallecieron pero el resto de su equipo fue rescatado.

Dibujo del USS Huasatonic. Un dibujo de la guerra fue construido en 1861 y tenia 207 pies de largo y llevaba una tripulación de 160.

El CSS Hunley nunca volvió a la base.

El submarino se hundió con todos sus tripulantes. No se sabe para seguro porqué el submarino se hundió. En el capítulo siguiente será intentado explicar algunas posibilidades qué sucedió al submarino después del ataque.


Posibles escenarios 
Ha habido muchas teorías sobre por qué el CSS Hunley hundió. De acuerdo con las teorías el CSS Hunley se hundió por el resultado de la explosión del torpedo, o por hundimiento del USS Huasatonic, o como consecuencia de los disparos de defensa del Huasatonic USS (por armas ligeras). La última teoría es que el submarino se hundió por el empeoramiento de las condiciones meteorológicas. El CSS Hunley no se hundió a causa de las teorías anteriores. Después del ataque (después de la defensa de los disparos USS Huasatonic, después de la explosión del torpedo y después que se hundió el USS Huasatonic) la señal azul fue enviado por el submarino. Eso significa que el teniente Dixon cree que el submarino y su tripulación serían capaces de volver a la base de forma segura. Ni los miembros de la tripulación resultaron heridos así ni el submarino tan fuertemente dañada como para hacer volver a la base imposible.

Las cambiantes condiciones meteorológicas - Pocas horas después del ataque de las condiciones meteorológicas fueron empeorando. Eso podría ser una posible razón por la que el submarino se hundió. La tripulación estaba agotada (física y psíquicamente) y en estas condiciones todo es posible. Pero desde que ocurrió horas después del ataque y después de la señal de la luz azul se envió esta posibilidad no es probable.

El teniente Dixon ordenó la señal de luz azul para ser enviado porque estaba seguro de que el submarino estaba listo para un regreso seguro a la base. Por otra parte, el teniente Dixon era un soldado valiente y con experiencia (fue miembro del Ejército Confederado) y sabía que la parte más peligrosa de cualquier acción militar no iba a venir al lugar de un ataque y el ataque en sí, sino el regreso a la base. Por otra parte, el teniente Dixon sabía acerca de los errores personales de los comandantes de los submarinos anteriores (Payne y Hunley) y es improbable que hizo lo posible por no cometer los mismos errores.

El USS Canandaigua llegaron al lugar del hundimiento del USS Huasatonic muy pronto. La llegada del USS Canandaigua se observó desde el CSS Hunley. Debido a que el teniente Dixon, posiblemente, decidió navegar sumergido, completamente sumergido en la profundidad o con snorkel. Si él decidió navegar a una profundidad de snorkel (hasta cuatro pies) que a su vez, el tubo de respiración en la posición de ese tipo para garantizar el flujo de aire fresco dentro del submarino. Los tubos de snorkel estaban equipados con las llaves de paso. En caso de que el submarino sumergido a una profundidad inferior a cuatro pies, las llaves de paso habilitado agua para llegar en el submarino. No había posibilidad de que las llaves de paso fueron dañados durante la explosión del torpedo, o por otra razón, el submarino sumergido bajo un metro y el agua se desbordó la cabina submarino.

Tal vez el teniente Dixon decidió navegar completamente sumergida, en la profundidad por debajo de cuatro pies. Luego ambos tanques se inundaron y el teniente Dixon volvió la palanca de los planos de buceo a la posición inferior (para el buceo). A causa de la explosión y por el hundimiento del USS Huasatonic alrededor del submarino se flotaron muchas piezas de madera, cuerdas y otras cosas de la USS Huasatonic. Tal vez una de paz (o incluso piezas de algunos) de las cosas mencionadas anteriormente llegó a cerca del submarino. En ese caso, era muy posible que el pedazo de madera o cuerda iba entre el casco submarino y el plano de buceo (s).

En el momento en que el teniente Dixon volvió la palanca en posición hacia abajo, la pieza de madera o de cuerda puede permanecer bloqueado en el lugar entre el casco submarino y el plano(s) de buceo. Si ese es el caso de los aviones de buceo no puede ser regresado a su posición horizontal (para retener alcanzado profundidad) o en una posición hacia arriba (para el revestimiento). Es posible que el teniente Dixon rechazó la palanca de planos de la zambullida, el submarino se convirtió para sumergir y cuando quiso girar la palanca en posición horizontal que no era capaz de hacer eso. Era imposible para liberar los planos de buceo desde el interior del submarino, y el submarino sumergido cada vez más profundamente, hasta el fondo. Hay una posibilidad adicional, tal vez la hélice submarinos también fue bloqueado por el pedazo de madera o cuerda.

Cuando el submarino llegó al fondo del mar tanto en los tanques de lastre se vieron inundadas por el agua, pero los tanques y submarinos de la cabina no se desbordó. Es muy posible que la tripulación trató de vaciar los tanques de lastre, pero la arena y el barro alrededor del submarino podría haber hecho imposible. También es muy posible que la tripulación trató de soltar el lastre de la quilla de hierro, pero por alguna razón no pudieron hacerlo. El informe del naufragio del USS Huasatonic (hecho por USN, el 27 de noviembre de 1864) "los restos del naufragio se establecieron en la arena de unos cinco pies, formando un banco de arena y barro alrededor de su cama. El fondo del mar en la zona de 500 metros alrededor de El pecio fue arrastrado. El torpedero (es decir, el Hunley) no fue encontrado. " Aunque naufragio del Hunley CSS no se encontraba en las inmediaciones del naufragio del USS Huasatonic es muy posible que el pecio submarino se asentaron en condiciones similares, es decir, en el barro y la arena.

Conclusión 
El CSS Hunley fue el primer submarino con éxito en la historia naval. características de la construcción Hunley, el equipamiento y la navegación tal vez no eran perfectas pero estaba sin embargo en la parte superior de la tecnología en el momento y no hay duda de que el CSS Hunley fue un submarino real. Era la primera vez que un submarino atacado con éxito una nave enemiga. Esta fue también la primera vez que un submarino se hundió bajo las circunstancias misteriosas, pero no la última. Desde los tiempos de la CSS Hunley estos días muchos submarinos se han hundido en misteriosas circunstancias. No es raro que se hunden los submarinos (o más bien desaparecer) en circunstancias misteriosas. Después de todo, todo sobre los submarinos (tecnología, tácticas, etc) son misteriosos.

El CSS Hunley hizo su función completa y perfectamente. El almirante USN Dahlgren, Comandante de la Escuadrilla del Atlántico Sur bloqueaba en su informe (el 7 de enero de 1864) escribió que los "rebeldes" (es decir, el Ejército y la Armada confederada) tuvo tres submarinos. El almirante Dahlgren de la USN también sabía de los accidentes durante las pruebas (ensayos). En el informe también se describen las tácticas submarino. Los informantes desertores de la Confederación que se escaparon de la sitiada Charleston.

Dos días después del ataque, el 19 de febrero de 1864, el almirante Dahlgren de la USN escribió: "Toda la línea de bloqueo estará infestada con estas defensas baratas, conveniente y formidables, y debemos cuidar todos los puntos. Las medidas para la prevención no puede ser tan obvias. " Dos hechos son, evidentemente, desde arriba mencionado informe (de fecha 19 de febrero 1864). El primer hecho es que la USN estaba perturbado debido a la existencia de los submarinos confederados (que no sabía cómo muchos submarinos existiera). De la frase: "Las medidas para la prevención puede no ser tan obvio." es evidente que el almirante Dahlgren deseaba capturar el submarino de la armada confederada. Ordenó que las medidas no es evidente para la prevención antisubmarina porque quería provocar un segundo ataque.

Desde el CSS Hunley a estos días los países con poderío naval menos eficaz han luchado contra países enemigos (con el poder naval superior) por medio de los submarinos, las fuerzas bajo el agua de comando, rápido superficie de naves de ataque (barcos torpedo y cohetes) y así sucesivamente. El ataque el 17 de febrero de 1864, formulada por el CSS Hunley (y hundimiento del CSS Hunley y el USS Huasatonic) es parte importante de la historia naval. Lamentablemente, el ataque se cobró su precio en vidas humanas, en ambos lados.

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