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lunes, 24 de agosto de 2015

Encuentran restos de avión griego derribado en la invasión turca a Chipre

Pequeño pedazo de Noratlas encontrado




Las excavaciones en la tumba de Makedonitissa

Por George Psyllides - Cyprus Mail

Dotaciones trabajan para desenterrar un avión de transporte militar en busca de restos de comandos aerotransportados griegos muertos en julio de 1974, han encontrado una pequeña pieza de la aeronave, dijo un alto funcionario el sábado.

"Se ha confirmado que la pieza es de la Noratlas", Comisionado Presidencial para Asuntos Humanitarios Fotis Fotiou dijo al Sunday Mail, quien agregó que se encontró el uso de un detector de metales. Mide alrededor de 50 centímetros.

La pieza fue encontrada durante la primera fase de las excavaciones en la tumba de Makedonitissa, un cementerio y memorial de guerra militar, en busca de los restos de los Commandos '.

Ellos murieron cuando su avión Noratlas fue derribado por fuego amigo durante la invasión turca temprano el 22 de julio.

La primera fase implicó la preparación del terreno para la fase de excavación principal, que se espera que comience la próxima semana.

"La etapa importante es la que a partir de ahora", dijo Fotiou.

La pieza fue encontrado enterrado en el montículo bajo el monumento que conmemora los muertos durante la invasión turca.

El avión malogrado lleva 28 comandos y cuatro tripulantes. Sólo un comando sobrevivió después de que saltó del avión de transporte en llamas antes de estrellarse.

Los restos de otras 12 personas que murieron en el incidente han sido identificados a través de pruebas de ADN, pero 19 seguían desaparecidos, que se cree que han sido enterrados junto con el fuselaje del avión.

Las excavaciones para rastrear los restos de los Commandos 'en el cementerio militar Lakatamia envuelto mayo sin éxito por lo que la búsqueda se está moviendo a la Tumba de Makedonitissa.

El avión era parte de la operación 'Niki', la victoria en griego, una operación secreta el 21 de julio para llevar a un batallón de comandos griegas de Creta a Chipre en 15 aviones.

Trece llegaron a Chipre - uno regresó a Creta y el otro aterrizó en Rodas.

domingo, 1 de diciembre de 2013

SGM: El rescate del Duce

El rescate del Duce

El capitán Otto Skorzeny, treinta y cinco años, jefe de una compañía de comandos de las Waffen SS adiestradas para operaciones especiales, tomaba café tranquilamente en un restaurante berlinés a mediodía del 26 de julio de 1943. En cierto momento, se levantó para llamar por teléfono a su oficina por si había algún asunto urgente. (Este relato se basa en una entrevista realizada por el autor, David Solar, a Otto Skorzeny en 1973, en las memorias del propio Skorzeny -Vive peligrosamente- y en la biografía de Mussolini de Christopher Hibbert.)"-Le estamos buscando por todo Berlín desde hace dos horas- dijo nerviosamente su secretaria-. Le llaman desde el cuartel general del Führer con urgencia. Un avión le está esperando en el aeropuerto.En el cuartel general se encontró con otros cinco oficiales, convocados de forma tan inesperada como él. Poco después se presentó Hitler, les pasó revista, habló unos minutos con cada uno de ellos y, finalmente, ordenó que se quedase Skorzeny.-Tengo para usted una misión de suma importancia -me dijo el Führer-: Mussolini, mi amigo y nuestro fiel aliado, fue ayer traicionado por su propio rey. Luego me contó cómo habían ocurrido las cosas y la suma importancia que tenía el rescate del Duce, tanto por la amistad que le unía con el jefe italiano como por la transcendencia que para la victoria final del Eje tenía la supervivencia del fascismo. Estoy seguro de que usted lo conseguirá, Skorzeny -me dijo el Führer antes de despedirme.Aunque habían pasado treinta años, Skorzeny se emocionaba visiblemente al recordar aquellos hechos.-Skorzeny, ¿por qué le eligieron? al fin y al cabo era usted un simple capitán recién ascendido.-No lo sé. Quizá por ser austriaco como Hitler, quizá porque había estado varias veces en Italia o, quizá, porque el Führer vio en mi la voluntad de hacer lo que me pidiera... En realidad, aún no lo sé.Tras una noche de preparativos, Skorzeny logró que 50 de sus hombres estuvieran listos para viajar a Italia al día siguiente.

Otto Skorzeny 
 

Al mediodía del 27 de julio, Skorzeny llegaba a Roma y pocas horas después lo hacían sus hombres.Días después encontraba la primera pista: Mussolini había sido metido en una ambulancia en el palacio real y conducido al cuartel de los carabinieri de Via Quintino Sella, Skorzeny había iniciado los preparativos para el rescate, cuando supo que el prisionero había sido sacado del cuartel el mismo día de su llegada a Roma.Mussolini fue conducido a la isla de Ponza, adonde llegó el 28 de julio. Skorzeny consiguió enterarse del nuevo lugar de reclusión el 12 de agosto y, de nuevo, hubo de suspender los preparativos al tener noticia de que el preso había sido trasladado.Continuó la búsqueda y a finales de agosto uno de los oficiales de Skorzeny, el teniente Wagner, logró enterarse en una taberna de la isla de Santa Magdalena de que había llegado a la isla un personaje importante y misterioso. Tenía que ser Mussolini.El 27 de agosto, los comandos de Skorzeny estaban dispuestos a asaltar el lugar de reclusión. Mas, cuando faltaban minutos para entrar en acción se dio la contraorden. El capitán alemán supo que esa misma mañana los guardianes italianos, sospechando que se preparaba el rescate del Duce, le sacaron de la isla en un hidroavión de la Cruz Roja.Los alemanes estuvieron desconcertados durante una semana, hasta que hallaron de nuevo la pista en un accidente sufrido por ofíciales italianos en una zona de los Abruzzos, donde aparentemente, nada tenían que hacer.Posteriores investigaciones les revelaron que el funicular que unía el valle con la elevada cumbre del Gran Sasso, donde se levantaba un hotel, había sido cortado al tráfico normal y estaba vigilado por una compañía de soldados.
"Llegué el convencimiento - dice Skorzeny del rescate del Duce-, de que allí estaba Mussolini y comencé a estudiar el rescate. Era imposible un asalto al funicular, porque habría lucha y los guardias del Duce tendrían tiempo de asesinarlo. Tampoco podría emplear escaladores, tardarían tanto tiempo en alcanzar la cumbre que los italianos observarían las cordadas y dispondrían de tiempo para organizarse y rechazarnos. Teníamos que actuar desde el aire y con planeadores: los paracaidistas quedarían demasiado dispersos y permitirían la reacción italiana".Los comandos de Skorzeny en Roma sumaban ya unos 200, pero necesitaba fuerzas, pues dividió la operación en dos fases: los comandos llegarían hasta una pequeña explanada, sobre la que se erigía el hotel, por medio de planeadores. Mientras, fuerzas de la Wehrmacht reducirían a los soldados que guardaban el funicular e impedirían comunicar la noticia a Roma."El 12 de septiembre llegué con un grupo de 108 hombres al aeropuerto de Prática de Mare. Recuerdo que era la madrugada de un domingo. Allí deberían llegar los planeadores poco después, pero enseguida nos anunciaron que se retrasarían varias horas, hasta el mediodía. Tampoco había llegado el general italiano, cargado de condecoraciones, que precisábamos para aumentar la confusión entre los guardianes. Por fin, y para rizar el rizo de la dificultad y la angustia, cuando ya todo estaba dispuesto, varios bombarderos británicos atacaron el aeropuerto, sin que, por fortuna, dañasen nuestro material. Había llegado la hora H.-¿Skorzeny, pensó usted en renunciar durante esos días de búsqueda, dificultades, frustraciones?- Ni por un segundo. Renunciar hubiera significado un fracaso irreparable. Había que intentarlo.-¿Valoró usted la misión en todo su alcance político y bélico o estaba agradando al Führer y saciando su sed de aventuras? -Probablemente había algo de todo. Primero, desde luego, lo hacía porque el Führer me lo había ordenado y porque tuvo fe en mí; pero también era plenamente consciente del efecto que tendría la liberación de Mussolini en la marcha de la guerra. Efectivamente, la República de Saló, fundada por Mussolini después de su liberación, nos ayudó mucho a mantenernos en el norte de Italia y numerosas divisiones italianas lucharon con gran valor a nuestro lado hasta el final de la guerra". Minutos antes de las dos de la tarde, los planeadores fueron soltados por los aviones que les habían remolcado hasta el Gran Sasso y comenzaron a picar hacia la explanada del hotel.La tierra se acercaba a toda velocidad. Los comandos empezaron a distinguir claramente a los italianos que guardaban a Mussolini, y el campo sobre el que iban a aterrizar, que no era llano, como habían supuesto, sino empinado y lleno de piedras y agujeros."Un sudor frío me corrió por la espalda. Calculé mis posibilidades y me pregunté; ¿resistirá el planeador la presión del aire? ¿aguantará el choque contra el suelo o se hará pedazos y saldremos todos despedidos como muñecos?... Ya no podía dar marcha atrás. El bramido del aire se intensificaba conforme nos acercábamos al objetivo. Vi cómo el teniente Meier -que pilotaba el planeador- abría el paracaídas que debía frenar el aterrizaje. Y, de pronto, topamos brutalmente con la tierra, en medio de un ruido ensordecedor." 

El Gran Sasso 
 
El Gran Sasso d'Italia (2.912 msmn) es un macizo de los Apeninos, situado en los Abruzos, en la frontera entre la provincia de Teramo y L'Aquila. La montaña es el pico más alto de todos los Apeninos y uno de las más altas de Italia.


Los comandos enviados al asalto del Gran Sasso abandonaron rápidamente los restos del planeador. Estaban a 15 metros de un lateral del hotel. El general italiano gritó a los sorprendidos centinelas que no disparasen; Skorzeny, seguido de ocho hombres, penetró por una pequeña puerta lateral gritando: "Mani in alto, mani in alto".Allí había una emisora de radio, que destruyeron sin que el sorprendido operador pudiera dar la alarma. Pero la habitación no tenía acceso al hotel y salieron de nuevo a la calle."Había allí una especie de terraza a la que subí con ayuda de mis hombres. A mis espaldas escuchaba el ruido de los planeadores que seguían llegando y estrellándose contra aquel maldito campo.Varios soldados italianos salían en aquellos momentos a la terraza con dos ametralladoras. No les dejamos emplearlas. Las retiramos a patadas, mientras les arrinconábamos con nuestras armas. Miré hacia arriba; allí, asomado a una ventana del primer piso, estaba Mussolini. Le grité que se retirara. Penetré rápidamente en el hotel. Los italianos se agolpaban confusos en los pasillos y, la mayoría, tiraban las armas al vernos aparecer. Subí las escaleras de tres en tres y calculé la posición del cuarto donde había visto al Duce. Derribé la puerta de una patada y entré en la habitación, abarcándola con mi pistola ametralladora. Allí, junto a dos oficiales italianos que no tenían armas en la mano, estaba Mussolini. Había llegado a tiempo. !Mi Duce, el Führer me envía para libertaros! ¡Sois libre!, le dije emocionado y aún con la respiración entrecortada. Tenga en cuenta -dice al entrevistador- que desde nuestro aterrizaje a este momento habían transcurrido menos de diez minutos. El Duce me respondió, abrazándome:-Sabía que mí amigo Adolf Hitler no me abandonaría.Después de su liberación, Mussolini narró aquellos hechos."Todo fue vertiginoso. Cuando quisimos darnos cuenta de la llegada de los planeadores de los alemanes éstos ya franqueaban la entrada del hotel. Ante mi apareció un gigante rubio que sudaba mucho. Entre la llegada del primer planeador y la entrada en mi habitación no habrían pasado ni cuatro minutos".-Skorzeny, ¿qué le pareció a usted Mussolini?"-Yo recordaba a Mussolini de un viaje que siendo muy joven hice por Italia. Le vi pronunciando un discurso rodeado por sus camisas negras. Por eso me conmovió aquel hombre envejecido que encontramos en el Gran Sasso. En aquel momento me pareció un hombre acabado. Sin embargo, cuando volábamos en avión hacia Viena se fue reponiendo y comenzó a hablarme con entusiasmo juvenil de sus proyectos, de la fundación de la república de Italia, cosa que debiera haber hecho -según él- al concluir la campaña de Abisinia". Pero la misión no había terminado. Quedaba conducir a Mussolini hasta Roma para que pudiera tomar un avión y viajar a Alemania. La operación debía hacerse con suma rapidez antes que el gobierno de Badoglio se enterase de la liberación. El viaje por carretera era impensable, dado lo escaso de las fuerzas alemanas. Había que salir por aire. Tal como se pensó al planificar el asalto, minutos después logró aterrizar en la explanada del hotel una avioneta biplaza, Cigueña, pilotada por uno de los ases de la aviación alemana, el capitán Gerlach, que expuso a Skorzeny las dificultades para salir de allí, por lo desigual y corto del terreno que terminaba sobre un precipicio. Italianos y alemanes colaboraron para despejar el terreno de los restos de los planeadores y de algunas piedras. Los tres hombres se apretujaron en la ligera avioneta, que recorrió el desigual terreno sin despegarse del suelo.De pronto, el precipicio. Se me encogió el corazón. Un fuerte golpe con una piedra rompió una de las ruedas delanteras del tren de aterrizaje. El avión comenzó a caer como una piedra. Cuando ya creí que nos estrellaríamos, Gerlach logró enderezarlo y hacerlo volar. Pero aún el piloto debería demostrarnos otra vez su maestría a la llegada a Roma, cuando aterrizamos casi suavemente sobre una rueda delantera y la de cola. El aeropuerto estaba tomado por nuestras fuerzas, de modo que no fue difícil meter a Mussolini en un He-111 sin que nadie se apercibiera de la identidad de nuestro pasajero. Cuando los italianos se enteraron, nosotros estábamos llegando a Austria. La aventura de aquel 12 de septiembre tuvo una indudable transcendencia en el curso de la guerra. Poco después, Mussolini ponía en marcha la República de Saló, que mantendría el norte de Italia, la zona más poblada, rica e industrializada del país, al lado de Alemania hasta el último día de la contienda. 

El rescatado 
 

Fuente: 
http://www.artehistoria.jcyl.es 



lunes, 21 de octubre de 2013

Guerra de desgaste: La operación Tarnegol 53

Volviendo a leer...
Operación Tarnegol-53 

El 26 de diciembre de 1969, Super Frelons y los recientemente provistos CH-53s llevaron a cabo una de las mejores acciones conocidas de la guerra, la operación "Tarnegol-53" (Gallo-53). Tres Super Frelons participaron en la operación, transportando paracaidistas israelíes a Ras-Arab para hacerse cargo de un radar P-12 egipcio. 

Radares nuevos habían llegado procedentes de la Unión Sovietica a Egipto luego de la Guerra de los Seis Días y rápidamente se convirtieron en un grave problema para Israel; misiones de reconocimiento fueron lanzadas urgentemente a la fotografía del nuevo arsenal de defensa aérea egipcio y en una de ellas se descubrió un nuevo radar, el P-12 soviético situado en la playa del Ras-Arab. La respuesta inmediata fue destruir la nueva estación de radar por medio de un ataquea aéreo, pero poco antes despegue, se decidió la captura de la estación entera. 

 


Antena de radar P-12 

"Tarnegol-53" (Gallo-53) fue el nombre dado a la operación, ésta fue planeada en apenas algunos días comenzando el 24 de diciembre, pronto comenzaron los preparativos, se reunieron mecánicos y personal comando, y comenzaron el entrenamiento utilizando radares rusos capturados durante la Guerra de los Seis Días. 

Los helicópteros seleccionados para llevar la estación de radar al territorio israelí eran los Sikorsky CH-53 Yasur que habían llegado hacia poco tiempo a Israel. Éstos eran los únicos helicópteros capaces de llevar la estación de radar entera, estimada en 7 toneladas. 

La operación finalmente fue lanzada a las 21:00, en la víspera del 26 de diciembre de 1969. Los F-4 Phantoms y A-4 Skyhawks comenzaron la misión atacando a las fuerzas egipcias a lo largo del canal de Suez y el Mar Rojo. 

 

Sikorsky CH-53 Yasur 

Ocultado por el ruido de los jets que atacaban, tres helicópteros Aerospatiale SA 321K Super Frelon transportaban a los comandos y al personal mecánico; realizaron el acercamiento por el oeste, sorprendiendo a un contingente ligero de seguridad de la instalación del radar, por lo que tomaron rápidamente el control del sitio. 

A las 02:00 del 27 de diciembre, cuando ya se había desmontado la estación de radar y habían preparado las piezas para su transporte en los Sikorsky CH-53s, los dos Yasurs fueron llamados. Uno de los CH-53 cargó con la antena de radar, mientras que el otro tomó lo mas pesado, la estación del radar en sí misma de cuatro toneladas. Los dos helicópteros comenzaron a volver a territorio controlado israelí. 

 

Aerospatiale SA 321K Super Frelon (Tzir'a) 

En el viaje de vuelta hubo problemas, el radar resultó mas pesado que las 4 toneladas estimadas inicialmente, lo que puso en peligro la terminación de la operación. 

Los cables que sujetaban el radar, mas el peso del mismo, produjeron averías en el helicóptero y se produjo una falla hidráulica. El capitán del helicóptero decidió cruzar rápidamente a Israel y con lo último de presión hidráulica debió realizar un aterrizaje de emergencia. 

El segundo Sikorsky CH-53 que había llegado ya a su base con su carga más ligera, fue enviado de nuevo a recuperar el radar del sitio del aterrizaje de emergencia. La pesada carga casi hizo lo mismo que con el primer helicóptero, pero el radar finalmente fue entregado al punto señalado, en las manos de especialistas de inteligencia. 

El radar fue estudiado a fondo, de forma que la IAF pronto contó con nuevas contramedidas contra las defensas aéreas egipcias, quitando del medio una de las principales amenazas para la superioridad aérea israelí sobre el canal de Suez; mas adelante fue entregado a los EE.UU., igual que otros equipos capturados antes.


Shomer