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viernes, 17 de noviembre de 2017

GNA: La masacre de Rincón Bomba

Rincón Bomba: Aquella masacre de la Gendarmería de Perón

La matanza de más de 700 indígenas durante la 1ra. presidencia de Juan Domingo Perón, en el año 1947, es una de las más llamativas tragedias argentinas y, a su vez, de las menos conocidas.
Por Urgente 24



Rincón Bomba: Aquella masacre de la Gendarmería de PerónImagen luego del fusilamiento masivo ejecutado por los gendarmes. No hubo denuncia ni investigación de la masacre en Rincón Bomba.
La desaparición forzada de Santiago Maldonado durante la feroz represión en el territorio mapuche del Pu Lof en Resistencia en Cushamen, Chubut, actualizó la difícil relación de la Gendarmería Nacional con las comunidades indígenas.

Gendarmería Nacional, creada el 28/07/1938, tuvo su antecedente en el Regimiento de Gendarmería de Línea, creado en 1917 para reemplazar al Regimiento 9 de Caballería de Línea en la frontera con el Paraguay, que ya en 1924 ejercía polémicos procedimientos en el Chaco contra las comunidades de los qom y los mocovíes.

En marzo de 1947, miles de braceros pilagás, tobas, mocovíes y wichís (hombres, mujeres y niños) comenzaron una marcha de más de 100 Km. desde Las Lomitas, en el entonces territorio nacional Formosa, hasta Tartagal, en Salta.

Les habían prometido trabajo en el Ingenio San Martín de El Tabacal, propiedad de Robustiano Patrón Costas, quien les había prometido pagar $6 de entonces por día.

En abril llegaron a El Tabacal, y empezaron a trabajar en la caña de azúcar. Pero cuando fueron a cobrar les quisieron pagar apenas $2,50 por día.

Los caciques pidieron un encuentro con Patrón Costas o alguno de sus colaboradores. Días después, Patrón Costas ordenó echarlos.

Octubre Pilagá: Relatos sobre el silencio


Unos 8.000 indígenas emprendieron la retirada a Las Lomitas. Se instalaron en un descampado llamado Rincón Bomba, donde encontraron un madrejón que les proporcionaba agua. Se aseguraba que en la zona estaba el cacique sanador Luciano Córdoba.

Las madres indígenas recorrían las calles de Las Lomitas y de los parajes vecinos para pedir pan.

Los pilagás formaron una delegación para pedir ayuda, dirigida por los caciques Nola Lagadick, Paulo Navarro (Pablito) y Luciano Córdoba, quienes hablaron con la Comisión de Fomento, y con el jefe del Escuadrón 18 de Gendarmería Nacional, comandante Emilio Fernández Castellano.

Desde la Comisión de Fomento hablaron con el gobernador de Formosa, Rolando de Hertelendy, quien llamó a la capital federal y el presidente Juan Domingo Perón ordenó enviar 3 vagones de alimentos, ropas y medicinas: mes de septiembre.

Pero el delegado de la Dirección Nacional del Aborigen, Miguel Ortiz, atrasó el envío 10 días y llegaron a Las Lomitas a principios de octubre. Llegaron 2 vagones.

Los alimentos estaban en estado de putrefacción. Aún así los repartieron en el campamento indígena.

Las consecuencias fueron una intoxicación generalizada. Murieron por lo menos 50 indígenas, en su mayoría niños y ancianos. Todo indica que el delegado de la Federación Nacional Aborigen, el compañero Miguel Ortiz, mucho tuvo que ver con esto.

La indignación fue lógica. Los originarios denunciaron que habían sido envenenados. Desde la Comisión de Fomento de Las Lomitas advirtieron que no querían a esos indígenas cerca del pueblo. La Gendarmería rodeó el campamento indígena y prohibió a los pilagás entrar al pueblo.

Masacre Rincón Bomba



El cacique Pablito pidió hablar con el comandante. El oficial aceptó encontrarse en el atardecer, pero a campo abierto, el 10/10/1947.

Pablito avanzó seguido por más de 1.000 mujeres, niños, hombres y ancianos pilagás con retratos de Juan Perón y Eva Duarte. Unos 100 gendarmes apuntaron sus armas. Los indios habían caído en la trampa.

El Nº2 del Escuadrón, Aliaga Pueyrredón, ardenó disparar las ametralladoras. Cientos de pilagás cayeron bajo las ráfagas. Otros lograron escapar por los yuyales pero la Gendarmería se lanzó a perseguirlos: “Que no queden testigos”.

La persecución duró hasta que fueron rodeados y fusilados en Campo del Cielo, en Pozo del Tigre y en otros lugares.

Luego, los gendarmes apilaron y quemaron los cadáveres.

Según la presentación ante la Justicia, fueron asesinados entre 400 y 500 pilagás. Más de 200 desaparecidos. Además los intoxicados. En total murieron más de 750 pilagás, wichís, tobas y mocovíes. Otros afirman que fueron 1.000. Y hay quienes elevan la cuenta hasta los 1.500.

Muchos fueron perseguidos hasta Paraguay, donde fueron detenidos y regresados a las Colonias Aborígenes de Francisco Muñiz y Bartolomé de las Casas, reducidos a peones bajo la administración de la Dirección de Protección al Aborigen y la vigilancia de la Gendarmería.

Ninguno de los diarios de la época informó con precisión lo que había sucedido y menos identificaron al responsable de todo, el ingenio San Martín y Robustiano Patrón Costas.

El diario “Norte” (de Resistencia, Chaco) escribió sobre enfrentamientos armados: ¡¿?!

Sostuvo lo siguiente:

“Extraoficialmente informamos a nuestros lectores que en la zona de las Lomitas se habría producido un levantamiento de indios. Los indios revoltosos pertenecen a los llamados pilagás quienes, según las confusas noticias que tenemos, vienen bien provistos de armas (…) Ya se habrían producido algunos encuentros, no se sabe si con los pobladores de la zona o con tropas de la Gendarmería Nacional”.

El gobierno de Juan Perón no sancionó a nadie por lo sucedido. Hay constancia de que el ministro del Interior, Ángel Borlenghi, y el ministro de Guerra, José Humberto Sosa Molina, conocieron los hechos. En 1948, José Aliaga Pueyrredón fue designado comandante del Escuadrón 43 de Gendarmería Nacional, en Río Turbio, Santa Cruz.


Los dolores de los Pilagá



En diciembre de 2005 hubo excavaciones ordenadas por el juez federal formoseño Marcos Bruno Quinteros, en el predio cercano a Las Lomitas que desde 1987 pertenece a Gendarmería, consecuencia del reclamo de la Federación Pilagá.

Un grupo de abogados liderados por Julio Cesar García y Carlos Alberto Díaz, inició un juicio contra el Estado nacional.

El equipo científico forense halló en el lugar restos de 27 cadáveres de indígenas junto a elementos militares de Gendarmería, lo que confirmó la presencia de esta fuerza federal al momento de la masacre.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Biografía: Von Holmberg, un austríaco suelto en Argentina

Edouard Ladislaus Kaunitz Von Holmberg

Revisionistas


Coronel Edouard Ladislaus Kaunitz Von Holmberg (1778-1853)

Descendiente de antigua familia de Moravia, nació en Tirol en el año 1778. Era hijo de Eduardo Kaunitz Holmberg y Margarita von Elzen. Ingresó en el ejército imperial alemán, y la revolución tirolesa de 1809, lo contó entre sus sostenedores, muriendo en ella su padre y hermanos.

Fue capitán de la Legión Extranjera en España. Alcanzó el grado de teniente coronel de las Guardias Walonas. Hallándose en Inglaterra conoció a varios militares argentinos, y simpatizando con la causa de la revolución americana, se embarcó en el “George Canning”, conjuntamente con Alvear, San Martín, Zapiola y otros, con los cuales llegó a Buenos Aires, el 9 de marzo de 1812.

Fue dado de alta en el Ejército del Norte, que mandaba el general Manuel Belgrano, de quien llegó a ser consejero, según afirma José María Paz en sus Memorias. Fue designado Jefe de Estado Mayor en lo concerniente a Artillería e Ingenieros, y bajo sus órdenes se puso el Parque y la Maestranza de Ejército.

Trasladado a Jujuy, se incorporó al servicio, y tuvo el honor de llevar en sus manos la primera bandera argentina cuando Belgrano, su creador, la hizo bendecir en ese lugar, el 25 de mayo de 1812.

Trabajó intensamente para poner en condiciones el Parque y la Maestranza, y en la marcha hacia Tucumán recibió la comunicación del gobierno de Buenos Aires acordándole la ciudadanía el 28 de agosto de 1812.

Se halló en el combate de Las Piedras, y poco después, en la batalla de Tucumán, donde se estrenaron obuses y morteros construidos bajo su dirección.

Una de las cosas que más contribuyó a captarle la confianza del general Belgrano, fue el empeño que manifestaba en establecer una disciplina severa, llegando al extremo de querer aplicar a nuestros ejércitos los rigores de la disciplina alemana. De esta manera, se hizo odioso en el ejército, desprestigiándose aún más, por la protección que Belgrano le dispensaba. Por las desinteligencias que tuvo fue separado del mando, y Belgrano lo trasladó a Buenos Aires de un modo muy desairado.

El 19 de diciembre de 1812, el gobierno le encomendó la prosecución de los trabajos para artillar la batería de Punta Gorda, en Entre Ríos, que en marzo de 1813, entregó al teniente coronel Herrera. El 9 de agosto fue ascendido a coronel graduado y nombrado comandante de las baterías del Sitio de Montevideo, en clase de ingeniero, pero no se hizo cargo del mismo. Proyectó la instrucción de oficiales en esa materia, y en dicho año, se le confió la organización del primer regimiento de zapadores que fue incorporado al regimiento de Granaderos de Infantería. Nombrado jefe de la fuerza militar de Santa Fe, ejecutó un plan de defensa de esa ciudad la que consideró como una fortaleza natural.

En 1814, fue comisionado para que marchase a la provincia de Entre Ríos y tratase de batir a las fuerzas de Artigas. Atacado en febrero de ese año, en el Arroyo del Espinillo por las tropas de Hereñú y las orientales de Latorre, sufrió una aplastante derrota por el número superior de hombres, pero en su parte exaltó el comportamiento de los oficiales que lo acompañaban. Tenazmente perseguido por la montonera, se acordó capitular con el enemigo, con tal de regresar a Santa Fe. Con la llegada del comandante artiguista Otorgués y frente a las bajas experimentadas, Holmberg fue tomado prisionero. Elevó el parte de la batalla, el 17 de mayo de 1814, y poco después, obtuvo su libertad.

Pasó al ejército sitiador de Montevideo, donde se hizo cargo de la compañía de Zapadores, y al rendirse la plaza, por orden de Alvear recibió bajo inventario todo el material de guerra entregado por los realistas.

A fines de junio de 1815, regresó a Buenos Aires para quedar agregado al Estado Mayor, y en agosto fue nombrado Juez Fiscal del Tribunal Militar, cargo que desempeñaba en 1818. Con anterioridad, intervino como fiscal en el sumario contra el coronel Miguel Arauz y el general Eusebio Valdenegro. Destinado a La Rioja permaneció hasta julio de 1819, en que volvió a Buenos Aires, siendo nombrado jefe del Departamento de Artillería e Ingenieros.

Formó parte del ejército de Soler en febrero de 1820, del cual fue primer ayudante, y en tal carácter, firmó la famosa intimación que aquél envió desde el Puente de Márquez, al Cabildo porteño. Después de estos sucesos, lo desterró a la Isla Martín García.

En 1821, recibió órdenes para la construcción de fortines en el Salto, Rojas y Pergamino, y en 1822, fue reformado.

Se incorporó en 1826, cuando estalló la guerra con el Brasil, siendo comisionado para la construcción de una batería en Punta Lara. En 1826, revistó como comandante del Parque, y al año siguiente, fue destinado al Batallón de Artillería de Buenos Aires. Terminada la guerra, pasó de nuevo a su situación de reformado; fue dado de baja en 1828.

Llamado al servicio por tercera vez en 1832, fue agregado a la Sub-inspección de Campaña de la provincia de Buenos Aires, como coronel de artillería, y en 1834, se le dio de baja.

Entregado a la vida civil, su amplia cultura y la recia formación de su temple le permitieron desenvolverse con facilidad. Había fundado una quinta, que con el tiempo, fue de las mejores y más famosas de la ciudad. Se encontraba ubicada donde ahora se halla la avenida Santa Fe en su intersección con Scalabrini Ortiz. Posteriormente, se transformó en un establecimiento forestal, donde sobresalieron las colecciones de rosas. Introdujo nuevas variedades florísticas, siendo visitada por Bonpland, Juan Manuel de Rosas y Manuelita. Mantuvo contacto personal con Urquiza, a quien le vendió algunas plantas para el Palacio de San José.

Volvió a prestar servicios en forma ocasional, pues el 30 de marzo de 1843, el bergantín “Casualidad” lo condujo al campo sitiador de Oribe enviado por Rosas para arreglar la artillería del ejército que había iniciado el asedio de Montevideo. Luego, en 1844, figuró en el Ejército Unido de Vanguardia de la Confederación, con el grado de coronel.

Falleció en Buenos Aires, el 24 de octubre de 1853. Contrajo matrimonio el 4 de diciembre de 1813 con María Antonia Balbastro Albín (1795-1842), prima hermana del general Alvear. Tuvo cuatro hijos: Eduardo, Camilo, Petrona y Amalia. Una calle de Buenos Aires lleva su nombre.

Fuente

Cutolo, Vicente Osvaldo – Nuevo Diccionario Biográfico Argentino – Buenos Aires (1971).
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Portal www.revisionistas.com.ar

Se permite la reproducción citando la

sábado, 11 de noviembre de 2017

Anecdotario histórico argentino: La astucia de San Martín

Astucia de San Martín 



Cuando el ejército libertador desembarcó en Huaura (Perú), el virrey de Lima estaba ansioso por saber los efectivos con que contaba.
Cierto día, mandó de parlamentario al general Bacaro quien se presentó a las avanzadas argentinas preguntando por el general.
Avisado éste, lo hizo demorar con cualquier pretexto y al fin fué traído a la casa del gobernador de la plaza que era el bizarro coronel Manuel Rojas.
Durante esa demora se hizo salir a todo el ejército a un llano que había entre ese edificio y el ocupado por el cuartel general.
En ese terreno, que tenía cerca de una legua, formaron los cuerpos en compañías y escuadrones que maniobraban, haciendo unos, ejercicios de armas, otros, de tiradores y guerrillas, pero todos muy desparramados, abarcando un campo inmenso en forma tal que, aun los que conocían la verdad, se figuraban que había una fuerza mayor.


Preparado esto, el general San Martín, con un gran Estado Mayor y todos sus generales —menos Arenales que se encontraba con una diviSión en la Sierra lo que, desde luego, contribuyó más al engaño— entró en la gobernación donde se encontraba el general realista a quien cono- cía de mucho tiempo atrás:


—Oh, mi amigo Bacaro —le dijo— cuánto gusto tengo en volver a ver a Ud.! siento no haber sabido antes su venida, pero yo había salido desde temprano a dar una vuelta y no he vuelto aun al cuartel general; aun aquí he venido por casualidad.


Después de las presentaciones y saludos de práctica con el resto de su oficialidad, el Gran Capitán le invitó a visitar el cuartel general, a lo que accedió gustoso el español, pues eso facilitaba su misión de espionaje.
Para ir allá, tenían que pasar por el terreno que en ese momento servía de campo de instrucción y al coronar una loma se encontró de golpe Bacaro con aquel estupendo despliegue de fuerzas.
San Martín simuló sorpresa y disgusto al ver cómo se “descubría” su fuerza y deteniendo la marcha, dijo al realista:
—Volvamos a desandar —y despachó varios ayudantes en todas direcciones a ordenar el regreso de la tropa a sus acantonamientos.
Cuando le informaron que se había cumplido su orden volvió a continuar la marcha y al volver a pasar la loma el campo estaba totalmente desierto.
Al regresar Bacaro a Lima aseguró al Virrey que todos los datos recibidos hasta el momento eran incompletos y que, a su criterio, San Martín ocultaba todavía su juego.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Montoneros: Asesinan a Aramburu para evitar la pacificación nacional

La carta de Ricardo Rojo a Perón que reaviva sospechas sobre el móvil del asesinato de Aramburu

El autor de "Mi amigo el Che" le escribe al líder exiliado informándolo de charlas que ha mantenido con Arturo Frondizi y con Pedro Eugenio Aramburu, en 1969, poco antes del secuestro y muerte de este general

Por Claudio Chaves | Infobae



Ricardo Rojo fue un entrerriano inquieto nacido en 1923, que adhirió al reformismo cuando cursaba Leyes en la Universidad de Buenos Aires. Lo hizo en el preciso momento en que surgía a la vida política argentina el peronismo. No tuvo suerte o eligió mal. Razón por la cual fue a parar a la cárcel en 1945. Al salir, se afilió a la Unión Cívica Radical, identificándose con el Programa de Avellaneda. Industrialista y estatista.

Por defender en 1953 a huelguistas ferroviarios fue detenido nuevamente, pero en este caso logró escapar, refugiándose en la embajada de Guatemala. Obtiene un salvoconducto y se va de la Argentina. Inicia, entonces, su periplo latinoamericano, uno de cuyos tramos lo hará en compañía de Ernesto Guevara a quien conoce en Bolivia, cuando todavía no era el Che.

A la caída de Perón retorna al país y se vincula con Arturo Frondizi, es decir, con el sector radical dispuesto a cerrar heridas con el peronismo. Caído Frondizi, brinda sus servicios de abogado a la CGT y luego a la CGT de los Argentinos en defensa de los presos políticos de aquellos años, en su mayoría peronistas. Perseguido por la dictadura del general Juan Carlos Onganía, decide irse del país y marcha a Francia. Desde París le escribe una interesante carta al general Juan Domingo Perón, exiliado en Madrid, con quien ya había tenido varios contactos.

Gobernaba la Argentina el general Juan Carlos Onganía, luego del golpe de Estado que derrocó al presidente radical Arturo Illia. Habían pasado tres años y el país era un polvorín: Rosario, Córdoba y Tucumán habían vivido puebladas jamás vistas en nuestra historia. En ese marco, Rojo le escribe a Perón. La carta que se trasncribe aquí está depositada en el Archivo General de la Nación.



París, Francia 18 de diciembre de 1969

Distinguido compatriota y estimado amigo.

Desde nuestra entrevista del pasado 14 de agosto en Madrid no he tenido noticias directas suyas.

Aquí en París he tenido un par de entrevistas que pongo en su conocimiento por considerarlas de utilidad en la apreciación de la situación argentina, aunque discrepemos en la formulación e instrumentación.

Con el doctor Arturo Frondizi el 10 de diciembre último… Privadamente me explicó: "La posición de Onganía es muy débil. Insostenible. Se impone su sustitución. Después de los gravísimos hechos de Rosario, Córdoba y Tucumán que mostraron la realidad, Onganía no puede continuar. Su indecisión, su plan económico-social, el estancamiento de nuestro país, exigen un cambio inmediato en la conducción ejecutiva".

Me llamó la atención esta argumentación, ya que hasta aquí Frondizi galopaba de costado a Onganía en la creencia de ser llamado… Insistió en "la necesidad de coincidir en un plan mínimo a través de un gobierno que abriera un paréntesis de diez años. Expresamente rechazó la consulta popular como una maniobra mistificadora".



Con el general Pedro Eugenio Aramburu, el 17 de diciembre último. Califica al general Onganía de "mediocre, sin rumbo. Parálisis de nuestra economía. Descontento social creciente. Chatura del país. Decadencia en todos los órdenes. Entrega y satelización".

Sostuvo que "nuestros males demandan una solución política previa, con la participación leal de las grandes corrientes de opinión: en especial el peronismo y el radicalismo. El entendimiento sobre un programa mínimo es el paso necesario para hacerse cargo de la conducción ejecutiva. Sin mezquindades, sin recelos sobre el pasado donde todos cometimos errores que aun nos dividen. Comprensión y unidad nacional."

Cuando le pregunté acerca de la actitud de las FFAA dijo: "aun el general Alejandro Lanusse comprende la necesidad de sustituir a Onganía."

Dejó entrever que él sería la figura llamada, quedando Lanusse como Comandante en Jefe del Ejército. Agregó que: "luego de arar profundo, la ciudadanía sería consultada en elecciones, sin exclusiones ni veto de ningún tipo, entregando el poder a quien resultare electo."

Pedro Eugenio Aramburu

Dado sus antecedentes, le pregunté expresamente acerca suyo y de su movimiento, contestó: "El general Perón podría regresar al país y participar decisivamente en el gran esfuerzo común."

Al fin de evitar malentendidos lo consulté si podía informarle a usted acerca de lo discutido y declaró "por supuesto" y así lo hago sin asumir representaciones ni mandatos de ninguna clase. Sólo con el patriótico intento de encontrar fórmulas nuevas para superar la continuada crisis en que se debate nuestra Patria. Convinimos en reunirnos nuevamente en los primeros días de 1970. Quedo a la espera de sus reflexiones. Hacia fines de enero lo buscaré en Madrid.

Le deseo a usted a su esposa y demás compañeros Felices Fiestas y un 1970 en nuestra tierra, trabajando duramente por su grandeza.

Hasta aquí la carta. El insinuado acuerdo no pudo ser: el general Aramburu fue asesinado por los incipientes Montoneros. Un disparate olímpico. Sacar del medio al general de la Revolución Libertadora dispuesto a borrar con el codo lo hecho con la mano, no tiene perdón de Dios. Esta conversación con el general Aramburu ponía en evidencia el fracaso del golpe de Estado de 1955. Que Ricardo Rojo, un radical preso y perseguido por el peronismo, fuera el vehículo de una posible salida electoral hablaba a las claras de la frase de Aramburu: todos cometimos errores. ¿Qué otra cosa se necesitaba para cerrar viejas heridas?


El almirante Rojas y el general Aramburu

Años después de ser asesinado el General Aramburu, los Montoneros explicaron el porqué de su decisión criminal: "El último objetivo del Aramburazo se inscribió en la situación que vivía el país en aquel momento. Aramburu conspiraba contra Onganía. Pero el proyecto de Aramburu era políticamente más peligroso. Aramburu se proponía lo que luego se llamó el Gran Acuerdo Nacional, la integración del peronismo al sistema liberal. Aramburu había superado hacía mucho la torpeza del 55 en materia política." (Revista La Causa Peronista, 1974)

Más claro imposible.


Alejandro Lanusse (al centro, en segundo plano) e Isaac Rojas (con lentes negros) en el sepelio de Aramburu

martes, 7 de noviembre de 2017

Conquista del desierto: Recordando a Oris de Roa y los fucking araucanos

El decisivo rol del bisabuelo de Fernando Oris de Roa, nuevo embajador en EEUU, en la derrota mapuche en el SXIX

Un apellido con historia. El flamante representante argentino en los EEUU es bisnieto del general que destruyó la última resistencia araucana en el sur, y marcó el final de "la Argentina del degüello"

Por Rolando Hanglin | Infobae


El cacique Sayhueque con parte de su gente


Lino Oris de Roa (1845-1920), bisabuelo de Fernando Oris de Roa, recién designado embajador en los Estados Unidos por el presidente Mauricio Macri, fue un destacado oficial del Ejército argentino: se lució tanto en la acción -Guerra del Paraguay, Campaña del Desierto- como en cargos administrativos -de profesor y subdirector del Colegio Militar a jefe de Estado Mayor-. En especial, es recordado por haber sido el encargado de destruir la última resistencia araucana en la Patagonia durante la campaña ordenada por el Congreso de la Nación y comandada por el general tucumano Julio Argentino Roca, luego dos veces presidente constitucional.

Hace muy poco se cumplieron 130 años de esta campaña, en la que nadie fue exterminado. Ni los blancos o huincas, ni los araucanos ni los tehuelches, aunque las tres etnias  tenían toda la intención de eliminarse las unas a las otras.

Como todos sabemos, los europeos llegaron a América en 1492 y la conquistaron en el siglo XVI, si bien las pampas de entonces no ofrecían mayor interés porque los españoles buscaban oro y plata, no maíz y soja, de modo que la codicia de los conquistadores se centraba en Perú, Bolivia -conocida entonces como Alto Perú- y México. El Río de la plata era un lodazal sólo valorado por su posición estratégica en el mapa, dado que, no existiendo todavía el Canal de Panamá- había que dar la vuelta por el peligroso Cabo de Hornos para llegar al rico territorio de Chile, famoso por sus minas.



Así pues, la Argentina de entonces, o más bien el Virreinato del Río de la Plata, fue descripta en sus tiempos como Buenos Aires más once ranchos.

El extraordinario desarrollo de las pampas, donde los pocos vacunos y caballos abandonados por Pedro de Mendoza se convirtieron en rebaños infinitos que tardaban días enteros en pasar frente a los viajeros atónitos, finalmente convirtió a este territorio en una mina de oro… pero de otro tipo. Oro vacuno y caballar. El valor del cuero, la grasa, el sebo y otros elementos, para la naciente industria europea, era infinito. Nació así la Argentina de las estancias.


Un apartado sobre la palabra mapuche

Ningún autor que se refiera a la época de los malones -Jorge Rojas Lagarde, Sarmiento, Mitre, el propio Rosas, el benedictino Meinrado Hux (de Los Toldos), Estanislao Zeballos, sea su orientación proargentina o proindia, menciona a los mapuches. La palabra significa hombre de la tierra, pero hasta 1900 no se mencionó jamás a los mapuches sino solamente a serranos, pampas, puelches, pehuenches, ranqueles, borogas, querandíes y otras mil etnias. Los mapuches no existían. En realidad se los conocía como araucanos y poblaban el territorio de Chile, entre los ríos Toltén y Biobío, y desde el Pacifico hasta la cordillera. Todos los partes de guerra e informes de la época hablan de indios chilenos. Se sabe que la porción sur de la cordillera de los Andes es más baja y transitable, de modo que entre los chilenos de entonces y los pobladores de la Pampa y la Patagonia, hasta el mismísimo Nahuel Huapi, había un contacto fluido. Se intercambiaban ponchos, matras, lanzas, platería y otros artículos valiosos. Así como los araucanos dominaban Chile entre las fronteras mencionadas, incluso reconocidas por el altivo imperio español, los tehuelches imperaban en la Patagonia argentina. Eran dos pueblos muy diferentes. Los araucanos correspondían al tipo andino -estatura media, cuerpo robusto, nuca chata- , los tehuelches pertenecían a un tipo enteramente distinto. El antropólogo Rodolfo Casamiquela, último hablante del tehuelche o gunnuna/kenna, dice haber medido estaturas de 2,10 metros. Eran los antiguos patagones, de gran altura.

Los tehuelches fueron víctimas del alcoholismo, la sífilis y una cierta indolencia en el vivir, mientras que los araucanos de Chile demostraban extraordinario coraje y orgullo militar. Antes de 1810, distintas parcialidades araucanas cruzaron la cordillera: los vorogas de vorohue, los ranqueles instalados en el país de los cañaverales –rancul- y los pehuenches en el reino de las Manzanas, donde florecían los frutales plantados por jesuitas dos siglos atrás. Pero luego aconteció en Chile la "guerra a muerte" entre criollos, indios y sus aliados, formándose hordas encabezadas por los españoles Pincheira y otros bandoleros, que huyeron a la Argentina. Al cabo de unos años, entró al país el cacique chileno Juan Calfucurá -abuelo de Ceferino Namuncurá- con doscientos hombres y, tras pasar a degüello a los loncos o caciques vorogas, obligó a estos indios que habitaban sus toldos en Salinas Grandes, entre La Pampa y Buenos Aires, a optar entre sumarse a la tribu de Calfucurá o sufrir la muerte a cuchillo. Muy pronto el astuto, mítico y valeroso Calfucurá fue considerado el Napoleón de las Pampas, ya que todas las tribus se sometían a sus órdenes. El cacique Coliqueo se llevó algunos vorogas sobrevivientes y acampó cerca de los criollos de entonces.

El cacique araucano Juan Calfucurá

La entrada de Calfucurá data de 1830, pero en 1833 se produce la primera Campaña del Desierto encabezada por Juan Manuel de Rosas y Facundo Quiroga, distinguido hacendado de su tiempo. Se considera que hubo cierto guiño de Rosas a Calfucurá para que viniera a vivir aquí. Imposible verificarlo. Treinta años después, diría Calfucurá: "Yo nací en Chile y soy chileno. Ya van a ver los pampas lo que vale la lanza de un chileno. Pero yo estoy aquí desde hace 30 anos porque me mandó llamar el señor gobernador…"

Omitió aclarar si Rosas lo obligó también a permanecer en la Argentina durante tres décadas, saqueando estancias y secuestrando mujeres. Después de la batalla de San Carlos, donde fue vencido por el general argentino Rivas, murió deprimido el centenario cacique.

Los araucanos impusieron su bella y sonora lengua en todo el territorio argentino. En la Patagonia, todos los toponímicos son araucanos, como Choele-Choel, Tapalquén, Puichi Mauida, Huinca Renancó. El tehuelche, lengua gutural y difícil de traducir, se ha extinguido. Los tehuelches se han mezclado en gran parte con los araucanos de Chile. Hace unas décadas, algunos antropólogos decidieron llamar mapuches a los originarios de uno u otro lado de la cordillera. Pero no cabe duda de que los araucanos fueron invasores de nuestro país, verdugos de los tehuelches o patagones y autores de incontables malones, esas invasiones de hombres montados, que procedían a arrear toda la hacienda de una comarca, dejándola en la última miseria. Se llevaban miles de animales por la "rastrillada de los chilenos" hasta Choele-Choel, donde procedían a su engorde para luego venderlas en Chile, donde nació una prospera clase comercial gracias a los ranchos incendiados, las mujeres violadas, los gauchos degollados y los niños raptados del campo de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

Para organizar semejante matanza, los araucanos contaron con varios aportes esenciales de origen español: el caballo, que amaestraban maravillosamente, el hierro de los cuchillos y mojarras de las lanzas, el cuero de vaca, el pellón de oveja y el aguardiente o vino.

Reclamado por la desesperada población del campo, Roca acudió por fin con su campaña. No lo hizo como negocio privado, sino cumpliendo una Ley del Congreso de la Nación y del presidente Nicolás Avellaneda. Combatió los últimos remanentes de una coalición de araucanos chilenos, tehuelches argentinos y bandoleros de distinta nacionalidad, pero lo hizo con la ayuda decisiva del cacique Cipriano Catriel, de Coliqueo y sus lanceros. Argentinos.



La Campaña del desierto, se supone, comenzó en 1879 y terminó alrededor de 1881. Pero en realidad continuó varios años más, y las batallas finales fueron libradas por el general Lino Oris de Roa.

El 1° de enero de 1885, los últimos hombres de lanza de Valentín Sayhueque, lonco o cabeza de los pehuenches, se entregaron en el fuerte que hoy es la ciudad de Junín de los Andes. Eran cerca de 3.500 personas, incluyendo hombres de lanza y también chusma, que en lengua mapudungun significa gente que no combate.

A pesar de ello hay que recordar que, durante los malones, así como las mujeres indias se ocupaban de arrear ganado y robar en las casas, lo mismo que los chiquilines, mientras los conas –guerreros- acribillaban a lanzazos a los varones precariamente armados de fusiles a chispa o cuchillas de cocina, todo el enfrentamiento fue integral. Es decir, un pueblo contra otro pueblo, utilizando todas las armas a su alcance.

Aquella rendición de Valentín Sayhueque, en 1885, fue el final de la Argentina del degüello y el principio de la Argentina de la carne, el trigo, los puertos y los ferrocarriles. Nos dejó la bella y clara lengua del chilimapu (país de Chile) y una gran población originaria de la Patagonia.

Todas las naciones han ganado sus territorios mediante la guerra.

Todos somos originarios de otra parte. Los sicilianos, los chilotas, los irlandeses, los gallegos y los piamonteses.

Lino Oris de Roa nació en España en 1845. Apenas llegó a Argentina, siendo muy joven aún, se incorporó al ejército. Se iniciaba una brillante carrera militar. Primero, en la guerra del Paraguay y luego en Entre Ríos en las luchas contra López Jordán. Vino entonces una pausa académica, de 1870 a 1876, durante la cual Oris de Roa fue profesor en el Colegio Militar, del que llegó a ser subdirector.

"Años después cumplió una valiosa campaña de exploración en la Patagonia. Por sus relevantes condiciones se le nombró jefe de las líneas del Río Negro y de la Patagonia, lo que le significó nueve años de residencia continuada en aquellas regiones", dice el Diccionario Histórico Argentino de Piccirilli, Romay y Gianello (Ediciones Históricas Argentinas, 1954).


La Campaña al Desierto se inició en 1879 y concluyó en 1885

El 1° de enero de 1885 tuvo lugar el hecho que tuvo a Oris de Roa como protagonista esencial y que marcó el fin de la Campaña al Desierto, a seis años de su comienzo. Ese día, Valentín Sayhueque (1818-1903) y otros "lonko" llegaron al fuerte ubicado en lo que hoy es Junín de los Andes, con una tropa de 3.200 individuos, mapuches y tehuelches. No habrá enfrentamiento sino rendición.

Ese acontecimiento, hace 132 años, marcó el fin de la resistencia araucana. En el centro y oeste de las actuales provincias de Chubut y Río Negro habían tenido lugar las últimas ofensivas indígenas. Las tropas del ejército argentino que actuaron allí eran comandadas por el entonces teniente coronel Lino Oris de Roa desde la segunda mitad de 1883. Cuatro años después de iniciada la Campaña del Desierto por Roca, seguía la resistencia en esta región.

Oris de Roa parte de Puerto Deseado al frente de un pequeño contingente de 30 hombres, a mediados de 1883. Durante un año y medio buscará localizar la toldería de Sayhueque, habrá varias escaramuzas con los indios, recibirá refuerzos, construirán un fuerte para proteger a las colonias galesas y finalmente librarán un último combate el 18 de octubre de 1884, cerca del Río Genoa, que concluye con un desbande mapuche y la desorganización general de las tropas indígenas.

Faltaba capturar al líder -Sayhueque- para lo cual Oris de Roa parte al frente de tres columnas que, como se dijo, no tendrán que entrar en nuevos combates, ya que el "lonko" se entregó el 1° de enero de 1885. Se presentó con más de 3000 efectivos, de los cuales sólo 700 eran guerreros, y el resto mujeres, niños y ancianos.

Tras su regreso de la Patagonia, Lino Oris de Roa ocupó varios cargos de relevancia en el Ejército: fue secretario, ayudante general y jefe de Estado Mayor. Murió en Buenos Aires, el 17 de junio de 1920.

Sobre el territorio que hombres como él nos legaron construimos una Patria en la que todos los argentinos somos iguales y nuestra Republica es una democracia.

Honor al general Lino Oris de Roa.

domingo, 29 de octubre de 2017

Mossad: Persiguiendo a Mengele por Argentina y Brasil

Entre Mengele y Eichmann: la cacería de dos monstruos de Hitler en América Latina

El servicio secreto israelí debió tomar una de las decisiones más difíciles de su historia. La búsqueda que terminó con un análisis de ADN
Por Marcelo Raimon | Infobae
Desde Tel Aviv, Israel




Es el fin de una era y ya no puede hacer mucho daño reconocer los errores del pasado. Menos aún si se trata de errores derivados del uso apropiado del manual del buen espía.

Así parecen entenderlo en Israel las principales organizaciones involucradas en una empresa que fue -y en cierta medida sigue siendo- una de las razones de estado de este país: cazar criminales de guerra nazis, en especial aquellos involucrados en el Holocausto, el experimento industrial de limpieza étnica puesto en marcha por el gobierno alemán entre 1941 y 1945 y que dejó unos seis millones de judíos masacrados.

Ya no existe la Guerra Fría y, quizás con un poco de retraso, el Mossad, el servicio secreto exterior de Israel puso a disposición del público, a través de Yad Vashem, el museo y memorial del Holocausto con base en Jerusalén, un extenso volumen relatando las andanzas de los espías durante la persecución de los criminales nazis.


“Una aguja en un pajar”. La fecha 2007 corresponde al tiempo que tomó desclasificar los archivos

El reporte difundido por el Departamento de Historia del Mossad se divide en tres partes, el primero describe la estructura de las unidades de la organización que llevaron adelante la cacería y el segundo repasa las operaciones lanzadas contra distintos ex jerarcas alemanes.

Pero es la tercera parte la que provocó revuelo en Israel y en el mundo. Ese capítulo está dedicado a Josef Mengele, el Doctor Muerte, uno de los símbolos más crueles del Holocausto, quien durante años logró escabullirse de las manos de los espías judíos y terminó muriendo una muerte normal, ahogado en Brasil en 1979.

Los documentos compilados y desclasificados por el Mossad confirmaron, según entendieron los principales analistas israelíes, que Mengele estuvo cerca de ser capturado por los espías de Jerusalén pero logró escapar a ese destino porque los agentes secretos acababan de detener, en 1960 en Argentina, a Adolf Eichmann, uno de los principales organizadores de la "solución final" para los judíos europeos.


Josef Mengele, en un retrato fotográfico oficial

Mengele estaba al alcance de la mano, también en Argentina, pero parece ser que aquel teórico "manual" de los espías sugería no desdoblar los esfuerzos de un comando de agentes para no terminar quedándose sin uno ni otro de los jefes nazis.

El líder del comando que secuestró a Eichmann, Rafi Eitan, ya había reconocido años atrás que la posible captura de Mengele fue descartada para no echar a perder la operación Eichmann, que continuó con el traslado secreto del oficial nazi en un vuelo de El Al y el juicio y ahorcamiento en Jerusalén en 1962.

Pero esta es la primera vez que los servicios secretos israelíes reconocen públicamente que Mengele se escapó de su vigilancia.

Mengele fue supuestamente localizado otra vez en 1962, en Brasil, por un agente del Mossad, pero para aquel momento los servicios secretos israelíes habían puesto la caza del Doctor Muerte en el congelador por razones todavía no muy claras, que podrían haber incluído cuestiones políticas o presupuestarias.


Martha Mengele y Rolf Mengele, la esposa y el hijo del siniestro nazi

Autos de Martha Mengele que figuran en el informe “Una aguja en un pajar”, que decribe cómo el Mossad persiguió al Doctor Muerte durante años

Sin embargo, el espía encargado de recopilar el volumen que acaba de difundir el Mossad, Iosef Chen, afirmó que la persona vista en Brasil no era Mengele.

Chen, nacido en Polonia, ahora de 81 años y en Israel, le contó al periódico The Jerusalem Post que "había quien pensaba que era Mengele y otros que no estaban tan seguros". "En cualquier caso -contó el ex agente- no se puede hacer nada después de solamente un primer avistaje, hay que juntar toda la información posible y chequear todas las posibilidades y recién ahí tomar una decisión".

En todo caso, y tal como demuestra el reporte recién publicado, los agentes israelíes "dedicaron mucho tiempo y hubo muchos intentos de atrapar a Mengele -reconoció Chen-. Es una pena que no hayan logrado el objetivo".

El informe, de unas 400 páginas en idioma hebreo y titulado "Una aguja en un pajar: tras los pasos del 'Doctor Muerte' de Auschwitz", incluye en efecto numerosos documentos, mapas, dibujos y fotografías que confirman que Israel quiso poner sus manos sobre Mengele, el médico que se entretenía torturando prisioneros en aquel campo de concentración con supuestos "objetivos científicos".


Identikits de Mengele “viejo”. Con imágenes como esta lo rastreaban por todo el mundo, pero especialmente por América Latina: Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil

Hay fotos de un Mengele joven e identikits de un Mengele más viejo, dibujos a mano del propio Rafi Eitan mostrando lo que podría haber sido la localización del médico nazi en Paraguay y el diseño de la casa donde se escondía.

También se pueden ver imágenes de la segunda esposa de Mengele, Martha -viuda de su hermano Karl-, y hasta el acta de matrimonio de ambos en 1958 en Uruguay, además de numerosos papeles intercambiados entre espías y autoridades gubernamentales, todas arrancando con la palabra "sodí" (secreto) en el encabezado y firmados por un "agente D." o "agente G.".


Acta de matrimonio de Josef Mengele con Martha

Chen, quien se sumó al Mossad en 1976 y trabajó ocho años en el reporte sobre Mengele, estimó que el médico logró escapar porque los servicios secretos israelíes prefiriero concentrarse en Eichmann, sobre quien contaban con mucha más información.

El ex agente secreto afirmó incluso que Mengele, a diferencia de Eichmann, contaba con el apoyo de una familia muy rica, muchos de cuyos miembros seguían viviendo en Alemania y al parecer lo ayudaban financieramente para mantenerse escondido.

"Pero, para nuestro regocijo -continuó Chen-, sabemos que (Mengele) vivió como un perro siendo cazado, se escondió durante docenas de años temiendo ser descubierto". Las afirmaciones de Chen fueron indirectamente rechazadas por uno de los principales analistas israelíes en asuntos de espionaje, Ronen Bergman, según el cual el agente que identificó a Mengele en Brasil, Zvi Aharoni -el mismo que había detectado a Eichmann en Buenos Aires-, había encontrado a la persona que buscaban.


Croquis con los supuestos lugares donde se alojó Mengele durante su paso por Argentina

Mengele mismo había tenido un paso por la capital argentina. Cambiaba constantemente de domicilios. "No vivía en la misma dirección por mucho tiempo", dice el informe. "Pasó por diferentes casas en Buenos Aires y sus alrededores", agrega. Olivos -un barrio periférico de la ciudad- es una de esas locaciones y una calle conocida: Villate, donde está la actual residencia presidencial.

Bergman fue quien levantó la polvareda por el informe del Mossad con un artículo días atrás en Yediohot Ajronot, el principa diario israelí. También escribió un artículo para The New York Times, adonde afirmó que fue el propio Zaharoni quien, en 1999, le aseguró que el blanco descubierto en Brasil era Mengele.

"Estábamos de excelente humor -le dijo Zaharoni a Bergman-, estaba convencido de que en poco tiempo íbamos a ser capaces de atrapar a Mengele y llevarlo a Israel para ser juzgado".

Sin embargo, dijo Bergman, en ese momento los servicios secretos israelíes estaban "madurando" e imponiéndose "prioridades" más allá de la cacería de nazis.

Según el experto, al mismo tiempo que algunos agentes esperaban órdenes para capturar al Doctor Muerte, el entonces jefe del Mossad, Isser Harel, se enteraba de que Egipto estaba intentando contratar científicos alemanes para impulsar su programa de misiles.

Esa, por ejemplo, era una prioridad que dejaba a Mengele de lado, escribió Bergman.

Poco tiempo después, recordó, Meir Amit fue designado nuevo jefe de los espías en el exterior y decretó que había llegado el momento de "dejar de perseguir fantasmas del pasado".

Pero después, en 1977, Menahem Begin se convirtió en primer ministro de Israel. El líder del Likud consideró que todavía quedaba mucho por hacer y relanzó la cacería de nazis. Y así está claro en el reporte difundido días atrás, adonde se ven fotografías y reportes sobre Mengele de los 70 y 80.

Sin saber que Mengele había muerto en febrero de 1979, el Mossad había planeado interceptar las llamadas telefónicas de su hijo Rolf, quien vivía en Berlín occidental, o hasta secuestrar al hijo de un amigo de la juventud del Doctor Muerte, para obligar al padre a proveer información sobre el paradero de su ex camarada.


Josef Mengele, el Doctor Muerte, con su uniforme de las SS

Entre esas idas y venidas en la dirección de los servicios secretos israelíes, Mengele logró mantenerse a salvo de quienes lo buscaban para juzgarlo por crímenes de guerra. Terminó muriendo ahogado al sufrir un ataque cardíaco mientras nadaba en las costas de Bertioga, en el estado de San Pablo, adonde había llegado para visitar unos amigos.

Recién en junio de 1985 se exhumó el cadáver y se informó que pertenecía al hombre que aprovechó su designación como médico en Auschwitz para llevar a cabo horrendos experimentos "genéticos" -como cortar miembros de los prisioneros, coser para juntar cuerpos de gemelos o inyectarles tintura en los ojos, entre otros esperpentos- o decidir quienes marchaban a las cámaras de gas y quienes podían vivir todavía algunas semanas más.

Recién en 1992 se confirmó la identidad de manera prácticamente certera gracias a un examen de ADN y, después de todos los estudios, los huesos de Mengele siguieron durmiendo en un laboratorio forense en San Pablo por un total de más de treinta años. Hasta que a las autoridades de la Facultad de Medicina de la ciudad brasileña se les ocurrió que un poco de justicia poética podría tener utilidad para los estudiantes.

Así, los huesos del Doctor Muerte son analizados por quienes concurren a las clases de la carrera de medicina forense, para estudiar "cómo conectar los restos con la información" existente sobre la historia de una persona, según explicó un profesor brasileño.

La difusión de este reporte del Mossad puede sonar a canto del cisne de esta sangrienta aventura que comenzó prácticamente al mismo tiempo del establecimiento del estado de Israel, en 1948, cuando estaban fresquísimos los recuerdos de los espantos del Holocausto, las cámaras de gas y los experimentos de gente como Mengele y otros tantos médicos nazis.

La publicación, dijo Avner Avraham, un ex agente del Mossad considerado el principal experto en el caso Eichmann, "muestra que estamos al final de una era en la persecución de los nazis, la mayoría de los cuales ya no están vivos".

Por supuesto, tampoco se pueden esperar acciones espectaculares en el extranjero. "Israel -le dijo Avraham a Infobae- no llevará a cabo operaciones en territorio de países amigos en este contexto". Mengele pudo haberse escapado porque, añadió, "al momento de la captura de Eichmann era importante llevar a un nazi famoso a un gran juicio", y no apostar a dos.

El juicio de Eichmann fue una enorme necesidad histórica, de hace varias décadas. Ahora, según Avraham, la difusión del reporte confirma una nueva tendencia: "no es suficiente decir 'nunca más', hay que contar exactamente lo que pasó en la guerra, contarle a los judíos y no solamente a los judíos".

"Una aguja en un pajar" está disponible para cualquiera que pueda leer hebreo, en un archivo pdf que se puede descargar del website de Yad Vashem. "Que se sepa, no hay futuros reportes" de esta magnitud a ser difundidos en el futuro, le dijo a Infobae un vocero del memorial, Simmy Allen.

Una buena oportunidad, entonces, para ponerse al día con las palabras y las imágenes de un pasado que se diluye.

sábado, 21 de octubre de 2017

Militaria Argentina: Marcha de San Lorenzo

La Marcha de San Lorenzo 
¿Conoces esta historia? 

"En cada Fiesta Patria Argentina se escucha la Marcha de San Lorenzo: "Febo asoma, ya sus rayos iluminan el histórico convento..." 

Muchos creemos que fue escrita por argentinos, en honor a un combate argentino (el Combate de San Lorenzo de 1813, primera batalla comandada por el General José de San Martín) y que su autor debió haber sido reconocido en la historia... Lamentable error. 

Su autor, Cayetano Alberto Silva, era uruguayo, nacido el 7 de agosto de 1868 en Maldonado, hijo de Natalia Silva, una esclava de la familia que le dio el apellido y que seguramente lo crió sola. Estudió música, y se trasladó a Rosario (Argentina), donde fue nombrado maestro de la Banda del Regimiento 7 de Infantería. 

La partitura musical que conoceríamos como Marcha de San Lorenzo, fue compuesta por Silva para dedicársela al Coronel Pablo Ricchieri, Ministro de Guerra de la Nación en ese entonces. El Ministro agradeció el homenaje pero le pidió que le cambiara el título por "Combate de San Lorenzo", lugar donde él había nacido y escenario de la contienda que el General San Martín llevó a cabo en territorio argentino. 

Oficialmente fue estrenada en 1902 (sin letra) en las cercanías del Histórico Convento de San Carlos donde se gestó la Batalla de San Lorenzo... Ese día la marcha fue designada Marcha Oficial del Ejército Argentino. 

En 1907 su vecino y amigo de Venado Tuerto, Carlos Javier Benielli, le agregaría la letra que luego sería adaptada para las escuelas. 

Años después, acosado por la pobreza, Cayetano Silva vendería los derechos de la marcha a un editor de Buenos Aires en 50 dólares de esa época, una suma insignificante. 

La Marcha se hizo famosa (en Europa se considera una de la cinco mejores Partituras militares de la Historia) y estuvo presente en momentos históricos fundamentales: 
* Se ejecuta habitualmente en los cambios de guardia del Palacio de Buckingham, modalidad que estuvo suspendida Únicamente durante el conflicto en las Islas del Sur. 
* Fue usada como música incidental en algunas películas (Rescatando al Soldado Ryan, por ejemplo). 
* Durante la Segunda Guerra Mundial, la Marcha de San Lorenzo fue tocada por los alemanes en París cuando entraron por el Arco de Triunfo de esa ciudad. 
* A manera de desagravio, el General Dwight Einsenhower también la hizo ejecutar cuando el Ejército Aliado entró en París para liberarla. 
También Cayetano Silva fue empleado en la banda policial. Tras serios problemas de salud, falleció en Rosario el 18 de Enero de 1920. 
* Por ser de raza negra, la Policía de Santa Fe le negó sepultura en el Panteón Policial, y fue sepultado sin nombre. Recién en 1997 sus restos fueron trasladados al Cementerio Municipal de Venado Tuerto. 
Su música quedó en la historia, su autor, por una simple cuestión de raza, en el olvido. Sirva esta perla como un pequeño homenaje." 

"Marcha de San Lorenzo"
Tenemos que referirnos muy particularmente a la "Marcha de San Lorenzo". La música de tan vibrante marcha militar se la debemos al uruguayo Cayetano Silva. Nació hacia el año, aproximadamente, 1870, y murió hacia 1920. Estuvo mucho por nuestras tierras y fue discípulo de estos distinguidos maestros italianos directores de orquestas y bandas militares, y compuso la música de la Marcha de San Lorenzo en el año 1902. En principio esta marcha estaba destinada a homenajear al General Ricchieri, que sabemos que fue el gran reformador del Ejército. Ricchieri fue el que instituyó la primer conscripción, y justamente también en homenaje a la primer conscripción se escribió la marcha "Guru Malal", que data de fines del siglo XIX, en 1898 aproximadamente. 

Volviendo a Cayetano Silva, al principio se la iba a dedicar a Ricchieri, que era Ministro de Guerra del General Roca y que volvió a instituir y organizar el Regimiento de Granaderos a Caballo como escolta presidencial en el año 1903; esto último es un dato interesante e histórico acerca del General Ricchieri, quien además adquirió las máuser, porque viajaba por Europa, especialmente por Bélgica, donde tenían los mejores fusiles, e hicieron la licitación y le adjudicaron al Ejército Argentino esta famosa arma. 

Declina Ricchieri del honor de que le dedicaran la marcha, y entonces Cayetano Silva le pone "Marcha de San Lorenzo", que había sido el lugar de natalicio del General Ricchieri, en San Lorenzo, provincia de Santa Fe. 

Esta marcha militar ha tenido enorme repercusión, sobre todo en países como Alemania, que es heredero de una gran tradición musical, recordemos a Bach, y también una gran tradición de música militar en particular. Y así intercambiamos con los alemanes muchas piezas de música militar, por ejemplo "Viejos Camaradas", ("Alter Kameraden"), que intercambiamos justamente por la Marcha de San Lorenzo. De la misma manera, la Marcha de San Lorenzo tuvo repercusión en Inglaterra, y cuando para su coronación el rey Jorge V vio lo que era esta pieza, la hizo tocar en el acto y la tomó muy en cuenta, y a partir de entonces cuando se hace cambio de guardia en el Palacio de Buckingham se pasan las estrofas y la música de la Marcha de San Lorenzo. 

Tanto alemanes como los ingleses consideran que es una pieza única por la forma en que se describe posteriormente, por la letra y los sones marciales. Dicen que jamás hubo una composición musical militar asemejable a la Marcha de San Lorenzo. Particularmente el Kaiser Federico Guillermo II la tuvo muy en cuenta en Alemania. " 



Una anécdota 
Cuando vino el Gral De Gaulle a visitar a Argentina en los años 60s, asistió a un desfile del ejercito argentino donde por supuesto tocaron la marcha de San Lorenzo. Al escucharla, De Gaulle se levantó y empezó a irse del palco oficial hasta que lo pararon y le preguntaron que le pasaba. El dijo que consideraba la marcha una afrenta al honor francés, porque esa era la marcha que unidades de la Wehrmacht (la Alemania nazi) habian tocado al desfilar victoriosamente en Paris en 1940!! 

** La Marcha de San Lorenzo fue ejecutada por el Ejército Alemán, en París, al desfilar triunfantes en 1941 bajo el Arco del Triunfo. 

* Como expreso desagravio a la ocupación alemana, hecho completamente desconocido, el General Einsenhower ordenó su ejecución al ingreso triunfal en París del Ejército Aliado. 



Fuente de esta segunda parte:
Letra: Fuente
Música: Archivo MP3


Marcha de San Lorenzo

lunes, 16 de octubre de 2017

Guerra Antisubversiva: El mito de la masacre de Trelew

22 de agosto y la mentira de “la masacre de Trelew”

Nicolás Márquez | Prensa Republicana





En agosto de 1971, el connotado terrorista y líder del ERP Mario Roberto Santucho y otros guerrilleros de esa organización (entre ellos el homicida confeso Gorriarán Merlo[1]) fueron detenidos en la ciudad de Córdoba, en donde se encontraban estableciendo contactos para afianzar la guerra revolucionaria y coordinar actividades con el contacto local Agustín Tosco. Santucho llevaba DNI falso bajo el nombre “Enrique Orozco”. Los terroristas fueron detenidos en la cárcel de Villa Urquiza. En represalia por las detenciones, el ERP asesinó de inmediato a cinco Guardiacárceles[2] y se fugaron 16 guerrilleros del establecimiento penitenciario. Algunos de los fugados fueron recapturados y para mayor seguridad Santucho y otros fueron trasladados a la Cárcel de Villa Devoto, en Buenos Aires. Durante su estadía en el penal, Santucho reforzó los vínculos políticos con miembros de otras organizaciones guerrilleras que también estaban encarcelados (como Montoneros, las FAR y las FAP). Muchos de los guerrilleros detenidos (entre ellos se encontraban la mujer de Santucho, Ana Villarreal) el 5 de abril fueron trasladados al Penal de Rawson (Provincia de Chubut), considerado el más seguro; sin embargo, Santucho encontraba auspicioso el traslado porque allí había unos 200 terroristas alojados y por ende, habría caldo de cultivo interno como para planificar una fuga en conjunto.

Lo cierto, es que tras varios preparativos y tareas coordinadas y pensadas, el 15 de agosto de 1972, se produce la rimbombante fuga de guerrilleros detenidos en el citado penal de Rawson, durante la cual asesinaron a un guardiacárcel y escaparon a toda velocidad rumbo al aeropuerto con autos que los estaban esperando. Otros fugitivos no tuvieron igual suerte, pues fueron apresados la misma noche de la fuga. El ex guerrillero del ERP Pedro Cazes Camarero, quien participó de la fuga pero formó parte del grupo que no pudo escapar recuerda: “logramos lanzar la operación después de convencer a los compañeros, pero el marmota que estaba en la puerta con el camión con el que teníamos que huir se escapó creyendo que se había podrido todo y nos dejó a pie en medio dela Patagonia”[3]. El contingente de seis terroristas con mejor suerte, escapó en automóvil rumbo al Aeropuerto de Trelew, donde advirtiendo un avión comercial que estaba en la pista a punto del despegue, lograron frenarlo, asaltarlo con la tripulación dentro, e increpar al piloto para que tuerza el destino previsto y se dirija a Chile. El piloto del avión secuestrado, intentó resistirse. Dijo: “No hay combustible para llegar a Puerto Montt” (Chile). Encañonándolo, Santucho respondió: ´Pues habrá que llegar igual`”[4]. Los terroristas que huyeron, además de Santucho fueron delincuentes relevantes como Roberto Quieto (FAR), Marcos Osatinsky (FAR), Fernando Vaca Narvaja (Montoneros), Domingo Menna (ERP) y Enrique Gorriarán Merlo (ERP). Una vez en Chile, recibieron una afectuosa bienvenida (se hospedaron en dependencias gubernamentales) por parte del régimen marxista de Salvador Allende. Fue allí donde Allende le regaló un arma de fuego a Santucho, para que prosiga en su hidalga tarea de asesinar opositores[5]. El apoyo y devoción de Allende a los guerrilleros era tan enfático, que éste mismo “había dispuesto el suministro regular de fondos para las guerrillas argentinas y uruguayas”[6]. Incluso, el MIR (organización terrorista chilena que forjaría una alianza con el ERP y posteriormente enviaría tropas de apoyo a Tucumán), por pedido del dictador chileno formaría parte de su custodia personal en 1970[7].

Ya en Chile, los terroristas debieron pasar varias horas de incertidumbre, pues le solicitaron a Allende que los enviara a Cuba (país en donde el ERP y el MIR recibían entrenamiento y logística), mientras que el gobierno argentino había pedido al de Chile la extradición de los terroristas. El dictador Allende se vio en la encrucijada de apañarlos y afectar las relaciones bilaterales con Argentina, o entregarlos y contrariar sus simpatías ideológicas para con el terrorismo marxista. Pudo más lo segundo, y los fugitivos viajaron al totalitarismo de Cuba, donde los esperaba alborozado uno de sus principales aliados del orden local, el inefable Eduardo Luis Duhalde, que en los años 80` fuera fundador de la organización homicida MTP[8] (Movimiento Todos por la Patria) que atentara contra la democracia en 1989 asesinando a 12 soldados y hasta su deceso en el 2012 fue Secretario de DDHH del kirchnerismo.

Lo cierto es que el día 22 de agosto de 1972 (una semana después de la mencionada fuga a Chile), 19 terroristas que seguían detenidos en Trelew pretendieron un renovado intento de huida, en cuyo contexto cayeron abatidos 16 de los 19 guerrilleros.

Sectores partidarios del terrorismo por su parte, fabricaron otra versión de los hechos y alegaron que no hubo tal intento de fuga sino que los “16 terroristas fueron ejecutados”. Relato curioso, dado que los presuntos “fusiladores” llevaron tres sobrevivientes del enfrentamiento al Hospital Militar, y así estos pudieron salvar sus vidas tras quedar heridos en el combate. Vale señalar que de los 16 guerrilleros abatidos, 13 pertenecían al ERP y el resto a Montoneros y FAP.

Pero más allá de especulaciones historiográficas (o historietísticas), vale efectuar algunas consideraciones:

Los guerrilleros que escaparon y viajaron a Cuba apañados por el dictador Salvador Allende, tras entrenarse y conseguir respaldos, regresaron al país en noviembre de 1972 para proseguir sus planes revolucionarios y homicidas (entre 1969 y 1979 se computan 21.665 atentados o hechos terroristas por parte de ERP y Montoneros solamente [9]).

De esos 25 casos (entre los 6 que escaparon a Chile y los 19 restantes de los cuales murieron 16 en el segundo intento de fuga), al día de la fecha solo vive el ex terrorista montonero Fernando Vaca Narvaja, que no solo no está preso sino que fue indultado por Carlos Menem y luego fue funcionario kirchnerista.

Resulta más que evidente que en la Argentina se ha juzgado y escrito la historia con el mismo rigor y la misma seriedad institucional con la que durante la última década se calculó la inflación.

Esperemos que en estos tiempos de cambios las cosas poco a poco empiecen a estar en su justo lugar.

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NOTAS:


[1] Gorriarán también dirigió en los años 80´ el copamiento al cuartel de La Tablada bajo la presidencia de Raúl Alfonsín.

[2] Ver María Seoane: Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana. 2003. Página 144.

[3] Gaviotas Blindadas, Historias del PRT-ERP, Mascaró Cine Americano, Filme Documental, primera parte.

[4] Citado en María Seoane; Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana. 2003. Página 173.

[5] Ver María Seoane; Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana, 2003. Página 178, ver también Julio Santucho, Los Últimos Guevaristas.

[6] Carlos Manuel Acuña, Por amor al Odio, T II, Ediciones del Pórtico, página 358.

[7] Ver María Seoane; Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana, 2003. Página 185.

[8] Ver Enrique Gorriarán Merlo: Memorias de Gorriarán Merlo. De los Setenta a La Tablada. Editorial Planeta.

[9] Así lo confirmó la Cámara Federalal alfonsinista en 1985 en el famoso Juicio a los Comandantes..

jueves, 12 de octubre de 2017

Los araucanos NO SON un pueblo originario de Argentina

Los habitantes de la Patagonia, en épocas de Roca y Avellaneda

Luciana Sabina - @kalipolis
Los Andes




Durante su presidencia Nicolás Avellaneda prácticamente duplicó el territorio nacional y apaciguó la frontera a través de la denostada Conquista del Desierto, uno de los episodios más polémicos de nuestro pasado.

Para conocer esta etapa no ayuda el poco ético "relato histórico" que durante años se difundió en los medios de comunicación. Dejando de lado el contexto en el que actuaron Avellaneda y Roca. Veamos un poco al respecto.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, los aborígenes que habitaban la zona meridional de nuestro territorio ya no eran autóctonos: se trataba en su mayoría de mapuches, llegados de Chile, que desalojaron a los pueblos originales, incluso masacrándolos como sucedió con los vorogas. "El núcleo más poderoso y temible de estos indios -explica Ruiz Moreno- se constituyó cuando el Gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, facilitó el arribo y la radicación de un gran cacique para que, dominando a todos los demás, le permitiese tratar con uno solo y no con la diversidad de ellos. Los nativos originarios del suelo fueron aniquilados por los invasores 'chilenos' y así nació la peligrosa Confederación de Salinas Grandes, establecida en 1834".

El mismo Calfucurá -en carta al general Emilio Conesa- en abril de 1861 lo reconoció: "Le diré que yo no estoy en estas tierras por mi gusto, ni tampoco soy de aquí, sino que fui llamado por don Juan Manuel, porque estaba en Chile y soy chileno; y ahora hace como treinta años que estoy en estas tierras".

Dueños legítimos o no del sur, el principal motivo por el que las autoridades nacionales tomaron cartas en el asunto fueron los malones y el posterior comercio de lo robado en Chile. Llegaron a "vender" a las mujeres cautivas. El gobierno del país vecino estaba al tanto. En 1870 el diputado Guillermo Puelma expresó ante el Congreso chileno:

"En cuanto al comercio: veamos que el de los animales, que es el que más hacen los araucanos, proviene siempre de animales robados en la República Argentina. Es sabido que últimamente se han robado ahí 40.000 animales, más o menos, y que son llevados a la tierra; y nosotros, sabiendo que son robados, los compramos sin escrúpulo alguno, y después decimos que los ladrones son los indios. ¿Nosotros qué seremos?".

Alfredo Ebelot -ingeniero francés que trabajó en la frontera durante algunos años- dejó sus impresiones al respecto:

"País montañoso y agrícola, Chile produce poco ganado y consume mucho, gracias a los robos que efectúan los indígenas, de los cuales aprovecha solapadamente. Allí han sido conducidos los centenares de miles de bestias con cuernos que han ido desapareciendo de las llanuras argentinas desde hace veinte años. El sector de la pampa abandonado a los salvajes es recorrido incesantemente por compatriotas chilenos que van de tribu en tribu engrosando sus rebaños con poco gasto (…) Este comercio escandaloso ha contribuido mucho a perpetuar las incursiones".

Nuestro gobierno protestó formalmente al chileno, pero solo obtuvo respuestas evasivas. La situación era alarmante. Roca, con carta blanca de Avellaneda, tomó las riendas y luego la Patagonia, esa de la que hoy estamos tan orgullosos.

sábado, 7 de octubre de 2017

Guerra Antisubversiva: Santucho, la muerte de una rata

La huida a ninguna parte de Roberto Santucho

El 19/07/1976 un Grupo de Tareas del Ejército argentino, encabezado por el capitán Juan Carlos Leonetti, irrumpió en el departamento de la calle Venezuela 3149, de Villa Martelli. Leonetti había recibido el encargo del jefe de la inteligencia militar, general Carlos Alberto Martínez, de cazar a la dirección del PRT-ERP. Algunos dicen que él ignoraba que encontraría al líder del Ejército Revolucionario del Pueblo, Mario Roberto Santucho. Otros afirman lo contrario. Y que esto ocurriría a pesar que en el mismo inmueble estaba la custodia de Santucho, que encabezaba Enrique Haroldo Gorriarán Merlo.
Por Urgente 24




La huida a ninguna parte de Roberto SantuchoMario Roberto Santucho.
Mario Roberto Santucho fue un revolucionario marxista trotskyta, contador público nacional que no ejerció como tal, que nació el 12/08/1936, hijo de Francisco del Rosario Santucho y de Manuela del Carmen Juárez.

Su hermano integró del Partido Comunista, pero Mario Roberto, mientras estudiaba en la Universidad de Tucumán, militó en el Movimiento Independiente de Estudiantes de Ciencias Económicas (MIECE), fue electo representante del Consejo Académico, y cuando el MIECE ganó el Centro de Estudiantes, se convirtió en delegado estudiantil del Consejo Tripartito.

Santucho se casó con Ana María Villareal, y tuvieron 3 hijas: Ana, Gabriela y Marcela.

Cuando terminó sus estudios emprendió un viaje durante el cual fortaleció su perspectiva contestataria: Bolivia, Perú, USA, México y llegó a Cuba, donde Fidel Castro había asumido el poder, acompañado por un argentino de inquietudes similares a la de Santucho, Ernesto Guevara. En la Cuba revolucionaria, Santucho encontró una sociedad que coincidía con sus valores.

En tanto, en la Argentina, su hermano, Francisco René Santucho fundaba, el 09/07/1961, el Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP), de "concepción americanista antiimperialista".

Cuando Mario Roberto regresó a la Argentina, se puso a la cabeza del FRIP, y con su hermano comenzaron diálogos con Palabra Obrera, de tendencia troskista, liderado por Nahuel Moreno. De la fusión de ambas organizaciones nació el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores), el 25/05/1965.

Y 3 años más tardes, llegará la división, expresada en sus publicaciones: "El Combatiente", con Santucho; y "La Verdad", con Nahuel Moreno.

Santucho fue detenido el 24/11/1969 en San Miguel de Tucumán y trasladado de la cárcel de Villa Quinteros a la de Villa Urquiza, cuando llevaba 8 meses detenido, él ingirió una pastilla que le provocó síntomas de enfermedad, fue llevado al Hospital Padilla, lo visitó su mujer, quien logró pasarle un arma que Santucho usó para escapar.

En 1970, un año después del 'Cordobazo', Santucho propuso la creación del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), al que incorporó a todos los integrantes del PRT, y algunos integrante de otras organizaciones.

En 1971 él fue detenido otra vez, y junto a Enrique Gorriaran Merlo, Marcos Osatinsky y Fernando Vaca Navaja, entre otros, protagonizó la fuga del penal de Rawson, en agosto de 1972. Quienes no pudieron subir en el avión que fue a Chile (por ejemplo, Santucho), fueron detenidos nuevamente (por ejemplo, Ana María), fueron fusilados el 22/08/1972. Sólo sobrevivieron Alberto Miguel Camps (muerto en 1977), María Antonia Berger (desaparecida en 1979) y Ricardo René Haidar (desaparecido en 1982).


En Cuba, luego de la fuga del Penal de Rawson y de la masacre de Trelew, Mario Roberto Santucho, Fernando Vaca Narvaja y Roberto Quieto hablaron por radio sobre la situación política argentina.

Santucho regresó al país en noviembre de 1972, para retomar la conducción del ERP-PRT. Y decidió combatir a los gobiernos constitucionales elegidos por la mayoría de los ciudadanos: tanto el de Héctor J. Cámpora (aunque en ese período ordenó una leve tregua) como el de Juan Domingo Perón.

Es más: el copamiento del cuartel de Azul, a principios de 1974, le permitió a Perón fundamentar la acción directa que emprendió la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), que creó por instrucciones suyas José López Rega.

Santucho tuvo una nueva pareja: Liliana Delfino, integrante del Comité Central del PRT, a cargo de la Propaganda Nacional. Fueron padres de Mario Antonio Santucho.

El objetivo del ERP fue iniciar la guerrilla rural en Tucumán (otra vez Santucho tuvo como referencia a Guevara). El gobierno constitucional ordenó el Operativo Independencia.

El ERP fue infiltrado y su situación tanto urbana como rural se complicó. La organización decidió transportar a Cuba a Santucho y a su lugarteniente Benito Urteaga, y así se llegó al lunes 19/07/1976.

A las 13:30 los militaron tocaron la puerta del 3149 de la calle Venezuela, Villa Martelli (Vicente López, Gran Buenos Aires).

Liliana Delfino entreabrió la puerta, pero el Grupo de Tareas encabezado por el capitán Juan Carlos Leonetti, entró violentamente. Adentro se encontraban Santucho, Urteaga, su hijo de 2 años, José, y Ana María Lanzillotto, embarazada de 6 meses.

En la balacera murieron Leonetti, Santucho y Urteaga. Sus cadáveres nunca fueron recuperados y, según el testimonio de Víctor Ibáñez, ex sargento de Ejército, fueron llevados a Campo de Mayo, a una fosa común. Liliana, Ana María y José fueron secuestrados. Liliana y Ana María fueron detenidas-desaparecidas. José fue devuelto a su familia 2 meses más tarde.


La familia Santucho en Santiago del Estero.

Facundo Aguirre escribió, en La Izquierda Diario, vocero del trotskymo argentino, una dura crítica a las decisiones de Santucho:

"(...) Frente al segundo Villazo, en marzo de 1975, cuando las bandas fascistas y la represión habían tomado de rehenes a los dirigentes de la UOM y sembraban terror en la población obrera de Villa Constitución, el PRT-ERP apostó todo a la carta militar, ajusticiando al jefe de la policía rosarina Telemaco Ojeda por fuera de toda consulta con los dirigentes de la huelga y las asambleas obreras.

Pero el punto más alto del divorcio entre la estrategia y política del PRT-ERP y la lucha de clases real se produce en las huelgas generales de Junio y Julio de 1975, primer huelga general contra el peronismo en la historia, que dieron lugar a las Coordinadoras Interfabriles, derrotaron al plan Rodrigo y echaron a López Rega del gobierno.

En dicha ocasión el PRT-ERP careció de política propia y Santucho fue completamente ajeno a esta gran acción del movimiento de masas, al punto tal que estuvo durante todo ese tiempo de crisis y convulsión de la base obrera, con el peronismo en el monte tucumano. A su regreso, cuando el gobierno de Isabel aún pendía de un hilo, se celebró la reunión del Comité Central, Vietnam Liberado, que votó como resolución proponer un frente democrático a los Montoneros, que impulsaban la reconstrucción del FREJULI con el Partido Autentico y el Partido Comunista que predicaba un gabinete cívico-militar con Isabel. (...)".

En esos días finales, Santucho estuvo negociando acuerdos con Montoneros.

Luis Mattini, quien sucedió a Santucho en la jefatura del ERP, explicó que un sector de la conducción querían que Santucho saliera del país de forma inmediata, pero el santiagueño decidió que dejaría el país el 20/07/1976, pues tenía una cita con Mario Firmenich, jefe de Montoneros, en la que abordaría la conformación de la Organización para la Liberación de Argentina (OLA), una entente que nuclearía a las organizaciones armadas que enfrentaban a la dictadura militar.

"Robi había prometido que iba a reunirse con Firmenich y creía que era una cita impostergable. El encuentro se realizaría el 19 y un día después saldría del país con destino a Cuba. La idea era dejar el país por Paraguay. Mientras tanto decidió irse a vivir al departamento del (Domingo) 'Gringo' Menna, en Villa Martelli", apunta Mattini.

Marcela Santucho, hija de 'Roby' escribió:

"(...) Esa misma noche Robi viajaría con destino a Roma, y luego seguiría a Cuba. El viaje fue decidido por el comité central y el buró político del PRT para resguardar la vida del comandante ante el salvaje golpe militar que comenzó a secuestrar de sus puestos de trabajo a dirigentes sindicales obreros, curas tercermundistas que trabajaban en las villas, abogados defensores de presos políticos y todos los simpatizantes que estaban en la legalidad.

Por eso se decidió preservar al Comandante y el Partido decidió que momentáneamente Santucho saliera del país y quedara en contacto permanente con Urteaga, quien dirigiría al PRT-ERP. La salida fue postergada hasta el 19 de julio porque Robi quería asistir a la reunión por la OLA con Firmenich, reunión que no se concretó. Fernando Gertel, el enlace del PRT comunicó esa mañana a la compañera de Robi, Liliana Delfino, que él estuvo en la cita a la hora indicada, pero que no vino nadie.

Horas más tarde, los militares llegaron al departamento del Gringo Menna, donde se encontraban el primero y segundo dirigente de la organización guevarista. Horas antes fueron secuestrados separadamente Menna y su compañeram Ana Lanzilloto, embarazada. El Gringo Menna llevaba un recibo con la dirección de su departamento, se supone que Leonetti siguió esa pista. Leonetti era un oficial que añoraba un buen cargo y que llegó a Capitán después de su muerte, cuando fue condecorado por asesinar al “enemigo público número uno”, Mario Roberto Santucho.

Durante mis investigaciones, leyendo testimonios, encontré el de Frida Rochocz que reconoció a Leonetti después que la secuestró… Frida estaba en su casa con su hermano, cuando hombres fuertemente armados irrumpieron en su casa. Uno de los milicos le gritaba furioso: “¿Vos sos la Alemana?”, y le pegaba para que hablara… Días después de secuestrada Frida fue liberada porque se dieron cuenta que no eran militantes y que no sabían nada. Cuando Frida trataba de calmarse de los días infernales que había pasado, el 19 de julio de 1976 compró el diario y se enteró de la muerte de Santucho.

La cuestión es que Frida, al ver la foto de Leonetti como uno de los muertos, reconoció al militar violento que la confundía con la Alemana, el apodo de la compañera de Santucho, Liliana Delfino. Es la prueba que Leonetti ya buscaba a Santucho. Desde la caída de la quinta de Moreno, Leonetti estaba tras los pasos de Robi, lo buscaba como una obsesión, a tal punto que cuando consiguieron la dirección de Villa Martelli, habló con Pascual Guerrieri, su jefe que le dijo por radio: “Vos espérame que ya vamos, porque a Santucho, lo queremos vivo”. Esto me lo dijeron testigos del juicio por lesa humanidad a Guerrieri, en Rosario en 2010.



1973. Mario Roberto Santucho, Benito Urteaga, Enrique Gorriarán Merlo y Carlos Molina.

Leonetti no le hizo caso a Guerrieri, quería la recompensa para él solo y sobre todo los laureles, le pareció que con cuatro ametralladoristas sería suficiente para reducir a los dos jefes guerrilleros que sabía estaban ahí con mujeres. El Gringo ya había sido secuestrado en una cita envenenada y llevado a Campo de Mayo, también había caído Gertel a eso de las 13 horas en un café. El portero del departamento de Villa Martelli nos contó que le apuntaron y amenazaron con un arma, para que subiera con ellos y tocara el timbre. El portero hizo caso. Cuando desde adentro preguntaron quién era, tuvo que responder que era el portero. La puerta se abrió, entraron los militares armados y el portero bajó apurado por el ascensor. Una terrible balacera estalló…

Según Ibañez, Leonetti, trató de reducirlos, los palpó de armas justo antes de que Robi le doblara el brazo y le arrebatara la pistola, lo que generó los disparos de dos militares, ya que los otros dos quedaron en la puerta del departamento. Minutos más tarde bajaron los cuatro militares con el cuerpo de Leonetti, y también se llevaron a Liliana Delfino. El portero me contó que se la veía muy nerviosa y asustada… hoy figura como desaparecida y además se dice que estaba embarazada, según testigos que la vieron en Campo de Mayo. Hasta ahora nadie de los que compararon su sangre con el banco de Abuelas de Plaza de Mayo, coincidió con la sangre de nuestra familia, pero esperamos que aquellos que tengan sospechas y ronden los 40 años, hagan el test para comparar los datos y resolver las centenas de casos que aún son buscados por familiares de desaparecidos.

Eugenio Méndez, periodista de ultra derecha, con información del ejército y de la SIDE, escribió sobre la muerte en combate de Santucho y nombra el apodo de uno de los ametralladoristas que acompañaban a Leonetti esa tarde: “Avispa loca”, al que entrevistó personalmente, pero cuando fue citado al juicio por la causa que llevamos adelante las hijas, se defendió con su derecho de “confidencialidad profesional”, negándose a informar el nombre del entrevistado. Su relato se asemeja al de Ibañez, quien en ese momento era cabo en Campo de Mayo:

"Desde mediados de los noventa, Ibañez se contacta con la familia Santucho para darle información sobre la llegada del cuerpo de Robi a Campo de Mayo… cuando yo vine de viaje al país, me contacté con Ibañez y me contó que vio en dicha guarnición militar a Menna y a Liliana Delfino con vida durante un tiempo. La segunda vez que vi a Ibañez fui con el hijo de Menna. Luego volví con el hermano de Urteaga y con mi abogado para pedirle a Ibañez su testimonio para la causa judicial para condenar a los responsables y para pedir los restos de Mario Roberto Santucho, exhibidos por sus enemigos como trofeo de guerra, y también como objeto de rituales nazis…"

Esta causa judicial en el juzgado de San Martin sigue pero de un modo demasiado lento, lleva casi dos décadas y decenas de folios con citaciones, testimonios, etc. Aún no pasó al juicio oral de los acusados y hasta ahora nadie fue condenado por el asesinato de Mario Roberto Santucho y de Benito Urteaga el 19 de julio de 1976… (...)".

martes, 3 de octubre de 2017

San Martín: La hazaña del cruce de los Andes

“El cruce de los Andes es la operación más brillante después que Aníbal cruzó los Alpes”

Así afirmó Roberto Cortés Conde, historiador y presidente de la Academia Nacional de la historia, al hablar con Magdalena Ruiz Guiñazú y Pablo Rossi, acerca del cruce de la cordillera de los Andes por parte de José de San Martín y su ejército.
Radio Mitre



“El general San Martín se fue a Cuyo a organizar el ejército porque el resto del país estaba en guerra civil y era muy difícil obtener recursos. Fue a la provincia que estaba en paz y mejor organizada. Y pidió que para organizar el ejército se le de autoridad de gobernador de Cuyo”, destaca el historiador.

Para llevar a cabo el objetivo de cruzar los Andes, “el Libertador” puso “unos impuestos brutales, a la propiedad, a los capitales, a españoles, le sacó el diezmo a la iglesia, pero con eso formó el primer ejército profesional que tiene el estado argentino. Y se basa en ese lugar para hacer el cruce de la cordillera, porque había relaciones fluidas entre Cuyo y Chile. Ya había experiencias individuales, no con un ejercito con miles de personas. Era muy difícil. Es la operación mas brillante después que Aníbal cruzó los Alpes”, reveló Cortés Conde.
¿Con la precariedad de medios que tenía cómo hizo San Martín para cruzar los Andes? 

“Primero la visión militar y la política, que están totalmente relacionadas. Él tenía un objetivo político claro, se había desarrollado cuando estuvo en España con la logia Masónica y liberales europeos. Llegó acá cuando se enfrentaba al absolutismo. Y vino con una misión, que América siga la revolución liberal del mundo. Por eso son sus relaciones con los ingleses. Es el único militar que tiene una concepción novedosa”, destacó el historiador.
Además, aseguró: “Llegó y vio que las idea de seguir las campañas al norte era difícil. Igual que le pasaba a Napoleón. A medida que se van alejando los ejércitos de las bases pierden fuerzas y terminan derrotados, y le pasaba lo mismo a los españoles, que tampoco podían llegar más adentro y se alejaban del poder. Ahí vino la alternativa de los Andes”.

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