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sábado, 17 de octubre de 2026

Conquista del desierto: La batalla de San Carlos de Bolívar

La batalla de San Carlos de Bolívar. El combate que definió si Argentina existía o no.





Dos mil soldados argentinos contra cerca de 6000 guerreros indígenas.

El 8 de Marzo del año 1872, hace ya 154 años, a raíz de la feroz Batalla de San Carlos, Paraje Pichí Caruhué, cerca de la localidad de Bolívar, provincia de Buenos Aires, tropas del Ejército Argentino al mando del General Ignacio Rivas con apoyo de tribus indígenas aliadas, pudo derrotar al cacique Juan Calfucurá,  Kallfükura, "Piedra Azul", responsable de casi todos los malones que hostigaron la provincia de Buenos Aires a mediados del siglo XIX.

Este personaje de origen mapuche , nacido en la zona de Llaima, al oeste de los Andes en el actual territorio de Chile, cruzó la cordillera hacia las pampas argentinas alrededor de 1830, centrando  su poder en las Salinas Grandes, al noroeste de nuestro país. Dominó gran parte de la provincia de Buenos Aires, La Pampa, Neuquén, Río Negro, el sur de Mendoza y San Luis.

Calfucurá decidió presentar una batalla campal a líneas tendidas contra los soldados argentinos, utilizando sus guerreros mapuches, ranqueles y aliados chilenos, pero la balanza tecnológica se inclinó a favor de las fuerzas nacionales gracias a la utilización de carabinas modernas.



La coalición indígena sufrió la pérdida de 300 hombres mas 200 heridos, tendidos en el campo de batalla, mientras las tropas nacionales registraron 45  bajas fatales entre soldados e indios aliados.
Se logro liberar a 30 cautivos, se recuperaron 80.000 vacunos y 16.000 caballos, lo que da una idea del poderío del cacique, al que se lo apodaba “El Napoleón del Desierto”, por su inteligencia estratégica.

Su fuerza militar quedó completamente quebrada y falleciendo al año siguiente acelerando el desmoronamiento de la resistencia indígena en las pampas, lo que abrió paso a la posterior ofensiva final del Estado Nacional, completada por la "Conquista del Desierto", a manos del general Julio Argentino Roca, que se desarrolló principalmente entre 1878 y 1885.

viernes, 16 de octubre de 2026

Argentina: Crisol de razas y muerte del racismo

Gauchos, diversidad y crisol de razas en Argentina



El dueño de estas fotos comenta: 
Cuando empecé el proceso de restauración de fotos antiguas lo hice porque tengo mucho material de mi familia de 1843 en adelante. Y estoy poniendo en valor todo lo que se pueda poner en la historia a color. Ahora que se instaló el tema del racismo quiero mostrar esas pieles de nuestro país que fundaron Argentina.


sábado, 3 de octubre de 2026

Arqueología: Los restos de la colonia española de Floridablanca en la Patagonia

San Julián, 1779. La sorprendente historia de la colonia española Floridablanca

La Voz del Chubut





El 08/05/1778, don José Mofiino y Redondo, conde de Floridablanca, envía a José Gálvez-Ministro Universal de las Indias- una nota donde resume la pérdida inglesa de sus posesiones americanas y el decaimiento mercantil, por lo que era probable que se asentaran en las costas patagónicas, entonces le expresa su proyecto: “(…) Dos son los parajes principales a donde desde luego debemos dirigir nuestro conato para ocuparlos inmediatamente y formar con ellos alguna población: Bahía Sin Fondo y Bahía San Julián (…)”.

Como consecuencia de estas advertencias, el 20/06/1778 zarpan Juan de la Piedra y los hermanos Viedma rumbo al Río de la Plata; y el 15/12/1778 parten de Montevideo para fundar varias poblaciones en las costas patagónicas.

En abril de 1779 se funda Puerto Deseado, el 12/11 se produce el arribo de las naves Carmen y Nuestra Señora del Carmen, y zarpan el día 21 con destino a San Julián.

Al llegar, se encuentran con la nave San Sebastián, que había hecho el viaje directamente; por desgracia, la fragata Carmen zozobra al entrar, y se pierden ganado, semillas y víveres; con su desguace obtienen materiales para la nueva colonia.

El 01/12/1779 comienzan a instalarse en Cañadón de los Españoles, a 7 km al oeste de la actual San Julián, y el 01/04 se labra el acta de posesión y el día 20 finalizan las obras del fuerte.

La Nueva Colonia de Floridablanca -homenaje al ministro de Carlos III-, ofrece al finalizar 1781 un nutrido y animado caserío: fuerte de 28 varas en cuadro con alojamiento para la plana mayor, maestranza, cuartel de tropa, cocinas y almacenes; un hospital con sala para enfermos, habitación de los practicantes, farmacia, cocina y consultorio del cirujano; nueve casas para familias, panadería, más viviendas de particulares.

En Floridablanca vivían 150 colonos y unos 600 tehuelches que colaboraban con carne de guanaco y puma. En mayo de 1782, se repartió la semilla y el resultado de la cosecha no fue desfavorable, pues en total se cuadruplicó la cantidad de trigo y se sextuplicó la de avena sembrada.

En la colonia había vacunos, mulares, equinos, ovinos, porcinos y aves de corral. Antonio de Viedma dispone varias exploraciones; una va al puerto Santa Cruz con Juan de la Peña; la otra, encabezada por Viedma parte hacia el interior el 07/11/1782.

No obstante los esfuerzos, fallece una docena de pobladores, hay muchos enfermos por desnutrición y crece el descontento de la gente que pide el regreso; entonces, Antonio de Viedma embarcó a los enfermos y murmuradores.

El 10/02/1783 se da orden de reducir las raciones a la mitad y poco después se marcha Viedma en busca de socorros, previa entrega del mando a Feliciano Iriarte. En Buenos Aires advierte la intención del virrey de abandonar Floridablanca.

Vértiz, el 01/08/1783 emite un informe completamente desalentador; el mismo día, por Real Cédula, el Rey ordena el levantamiento total y el 28/01/1784 se da cumplimiento al mandato: se destruye todo lo que no puede llevarse y se arrasa con las construcciones para que nadie pueda aprovecharlas.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Patagonia: Los molinos de Trelew

Los molinos de Coslett Thomas en Trelew y Dolavon. Y el “moderno” de Escribano en Dolavon

La Voz del Chubut




Antiguo Molino Harinero de Trelew

En el libro de Matthew Henry Jones podemos leer que a fines de junio de 1914 Drafod, circuló por primera vez el rumor de que en breve se instalaría un molino harinero en Trelew, nueva industria que coadyuvaría al progreso, aclarándose que su propietario era de Trelew, por lo que se apresuraban a felicitar al nuevo industrial. Por su parte El Avisador Comercial informa el día 27 de junio que se están realizando construcciones en la falda de la loma, frente al ferrocarril para instalar un molino harinero que trabajará los trigos del Chubut y logrará el abaratamiento de la harina al no tener que pagar los fletes exagerados en este artículo de primera necesidad.

El periódico Y Drafod del 10 de julio nos informa: “El molino de harina que pertenece a una empresa de habitantes de la ciudad es afanosamente construido detrás del depósito de lana de la C. M. C. Es, sin duda, una aventura que pagará bien”.

Poco después se confirmó que el establecimiento pertenecía a Evan Coslett Thomas que estaba asociado con Evan Roberts, Trevor Jones y Thomas Freeman, y estaba ubicado en la actual Avenida Gales, entre Mitre y Rivadavia. Las máquinas fueron adquiridas en Gran Bretaña y el molino comenzó a funcionar a mediados de abril de 1915. En Setiembre de 1921 realizaba propaganda de reparto a domicilio de sus productos. Funcionó hasta la década del 40.

En agosto de 1920 el Y Drafod nos cuenta que había escasez de harina en el valle y el trigo se iba de las manos antes de la nueva cosecha, había oferta en la cordillera, sólo que su precio era alto. A pesar de ello se estaba disponiendo el envío de grandes cantidades de harina desde la cordillera al valle.

El 7 de noviembre de 1947 se produjo un incendio en las instalaciones del molino que en esa época se dedicaba a la limpieza y clasificación de semilla de alfalfa. Fue combatido en primer momento por personal del Distrito Militar y luego la Policía local, logrando controlarlo y evitó mayores pérdidas.

El señor Evan Coslett Thomas estuvo al frente de la firma hasta 1937, año en que se constituyó la firma Evan Coslett Thomas SRL, cuyos gerentes apoderados serían su hijo Alberto Thomas y su yerno don Gustavo Sundblad. Alrededor del año 1950 esta firma se disolvió, sus socios se dedicaron a otras actividades y el edificio abandonado se fue deteriorando.

Por Ordenanza N° 04547/93 se creó el “Registro Permanente de Bienes del Patrimonio Cultural y Natural” de la ciudad de Trelew, en el cual se incluyó este edificio. Se firmó un convenio con los propietarios de ese momento para recuperarlo y ponerlo en valor. Las obras fueron de envergadura, manteniendo el frente del edificio y agregando una parte nueva que también mantenía el estilo. Fue inaugurado en noviembre de 1997 con una exposición y a partir de marzo de 1999 se pudo admirar como restaurante. Hoy ocupado por la librería Mandala Libros.


Molino Dolavon de Evan Coslett Thomas

Nos relata Matthew Henry Jones en su capítulo de 1921, que desde hacía varios años el molino harinero de Trelew, propiedad de Evan Coslett Thomas compraba grandes cantidades de trigo en la zona de Dolavon y Tierra Salada (hoy 28 de Julio), y entonces con excelente criterio, resolvió instalar en Dolavon, en las cercanías de la estación del ferrocarril, otro molino harinero.

En un reportaje publicado en Patagonia Cero, Llwyd Thomas, hijo de Evan Coslett, relata que su padre compró un molino que había traído a Chubut T. Freeman para instalarlo en Trevelin y que por motivos que desconocía había quedado abandonado en Puerto Madryn. Ese fue el molino que se instaló en Dolavon.

ElY Drafod del 28 de enero de 1921 nos dice bajo el título Dolavon: “El molino de harina de la empresa Trelew, ha comenzado la construcción de un gran edificio, cerca de la vía férrea, para un molino harinero aquí. Se pretende que esté listo para comenzar a moler a principios del próximo mes de marzo”.

Los periódicos de comienzos de Febrero de 1921 indicaban que en poco tiempo en Dolavon quedaría terminado el edificio del molino que se estaba construyendo en esa localidad, el cual sería un gran adelanto para toda la Colonia. Agregaba que el propietario no omitía en gastos para que dicha obra sea un verdadero exponente del progreso de Dolavon. Este molino quedó habilitado en Marzo de 1921. El movimiento de toda la maquinaria se realizaba mediante un motor a gasoil.

En 1942 vemos por las propagandas en los periódicos que los molinos de Dolavon y Trelew y la producción diaria (12 horas de trabajo) era de 15 bolsas de harina. Eran administrados por los hijos de Evan Coslett Thomas y José Kent. Atendían la venta de toda clase de repuestos para máquinas agrícolas, además de la venta de grasas y lubricantes.

Trabajó hasta comienzos de 1951. El 4 de enero de 1952 se produjo in incendio que se cree originado en una chispa de la locomotora que lo destruyó totalmente, pese al esfuerzo de la Policía local y el Cuerpo de Bomberos de Trelew.



Interior del “Moderno” molino harinero de Dolavon y su maquinaria

El molino se construyó en 1927, comenzando a funcionar al año siguiente.

En Mayo de 1930 el Molino harinero “El Moderno” de Víctor Escribano, ubicado en Dolavon informa que sigue pagando más que otros molinos por el trigo molinero. Acusa a los otros molinos de bajar estacionalmente el precio de la harina como pretexto para pagar menores precios del trigo y la suben una vez realizadas sus compras, cosa que él no hace. Por su parte vende la harina La Palomita 000 al mismo precio que las harinas inferiores de los otros molinos.

En abril de 1935 el Molino de Víctor Escribano informa que cuenta con nuevas máquinas y reformas en los procedimientos de molienda, con lo que ha mejorado sus productos y también ha rebajado los precios de molienda cuando se superan los 5.000 kilos. En junio de 1938 insiste con esta propaganda e informa haber agregado una nueva máquina Cernidora y Clasificadora de Harina que le permitía obtener harina integral, 0, 00 y 000.

Este molino funcionó hasta la década del 40 en que fue cerrado. Reabrió en 1968 funcionando solamente por 3 años. Se cerró nuevamente hasta que finalmente la Municipalidad de Dolavon lo adquiere como atractivo turístico y lo alquila a Raúl Velazco que lo pone en marcha desde 1985 hasta 1991, cerrando por su poca rentabilidad y las quejas de los vecinos (se quejaban de las vibraciones que provocaba el molino). En 1997 un grupo de jóvenes formó la “Comisión Juvenil Dolavon” que lo limpió y refaccionó para atraer turistas, pero desistieron a los dos años.

Es el único molino en el Valle del Chubut que se mantiene intacto con su edificio y sus máquinas en funcionamiento.

jueves, 17 de septiembre de 2026

Patagonia: Copamiento de los sindicatos por parte del anarquismo

martes, 15 de septiembre de 2026

Patagonia: El Teniente Coronel Roa visita la meseta en 1883

Gastre, 1883. El teniente coronel Roa y su visita a la meseta

Focalizado en el valle inferior del Río Chubut, allí desde 1865, se desarrollaba la colonización galesa que a pesar de algunos hechos aislados mantuvo una excelente relación con los pueblos originarios. Es en este marco que a partir de 1882 un oficial del novel Ejército Argentino, el Teniente Coronel Lino Oris de Roa, comienza a prestar servicios en la Gobernación de la Patagonia que fuera creada por la ley N° 954 el 11 de octubre de 1878, un territorio que tuvo como gobernador designado a un allegado y antiguo compañero de armas del presidente Roca, el Gral. Lorenzo Vintter.

La nueva organización de los territorios patagónicos consistía en la división de extensas jurisdicciones denominadas “Territorios Nacionales”, estas inmensas leguas de tierra pronto serían testigos de una corriente demográfica en aumento promovida por la autoridad nacional. Vintter, quien residía mientras duraba su cargo, en una pequeñísima Carmen de Patagones, parte un 16 de julio de 1883, comandando el cuerpo de soldados “7° de Caballería”, grupo al que pertenecía Roa, hacia Puerto Deseado en la actual provincia de Santa Cruz; desde allí, el general, por orden directa del Ministro del Interior Dr. Yrigoyen, ordena al teniente coronel partir junto a un grupo, que no alcanzaba los treinta hombres, a explorar y reconocer la región comprendida entre Puerto Deseado y los ríos Senguer y Chubut y el Océano Atlántico. El 24 de julio la expedición se pone en marcha y hacia el 8 de agosto de 1883 el pequeño grupo alcanza el río Senguer a aproximadamente la mitad de su curso; durante este lapso los soldados consiguen tomar prisioneros a unos treinta y dos “indios de lanza”, como se los denominaba en la jerga del ejército, y además a unas cinco mujeres. Según relatos posteriores, Roa consideró que este grupo de aborígenes pertenecía a las tribus de Inacayal y Foyel, también estimó que algunos otros pertenecían a la gente del jefe mapuche Sayhueque.

Hacia el año 1883 este oficial del Ejército Argentino, fue el primero en dar cuenta de su paso por la zona centro norte chubutense junto a sus soldados, partió de Fortín Alsina, hoy Valcheta, con tres columnas ligeras, su misión consistía en hallar y detener al cacique mapuche Valentín Sayhueque.

Roa y sus hombres transitaron el sur del Río Negro y el norte del Chubut, bajando por Tromeniyeu, luego Maquinchao y posteriormente por Yalalahuat.

El teniente coronel Lino Oris de Roa, más allá de que no pocos historiadores lo recuerdan por haber sido el encargado de destruir la última resistencia mapuche-tehuelche en la Patagonia durante la campaña ordenada por el Congreso de la Nación durante el período roquista, se convirtió así, inconscientemente, en un protagonista histórico allegado al departamento y la localidad de Gastre; en sus relatos, cartas, anotaciones y memorias, dejó en claro que a pesar de servir y obedecer a una institución armada que dejó mucho que desear en cuanto al trato hacia la Patagonia y sus habitantes originarios, no pudo en lo personal, ser indiferente a la belleza natural de cada región y paraje, según sus propios dichos apreció todo cuanto experimentó durante sus campañas en el territorio. En los informes enviados a los organismos nacionales Roa nunca dudó que:

“La parte central de la Patagonia no responde a las ideas que hasta hoy se tienen de ella, no siendo una región llana, semejante a la pampa” sino con “hermosos y abrigados cañadones, ricos en agua y pastos, y de una fertilidad que encanta”. El militar evidenció así, mediante esta apreciación personal, una admiración particular por el valle y la meseta centro-norte del Chubut.

Fragmento libro “Gastre, retrospectiva histórica” de Carlos Adrian Tissera


lunes, 31 de agosto de 2026

Argentina: Comodoro Clodomiro Urtubey Larrosa

Comodoro Clodomiro Urtubey Larrosa






Destacado marino, participó en la guerra del Paraguay, navegó por los principales ríos con el objeto de realizar estudios topográficos e hídricos, primer Director de la Escuela Náutica, Presidente del Consejo Superior de la Marina en 1887, Subsecretario de Marina en 1892.
Lo sorprendió la muerte en 1902 en Gran Bretaña, repatriándose sus restos recién en 1985.

Por Miguel Ángel De Marco*

Inspirado en sus experiencias como ex alumno del aula militar del Colegio del Uruguay, fundado por Justo José de Urquiza, y a la vez imbuido de las enseñanzas que recibiera en el Colegio Naval de San Carlos, Cádiz, el sargento mayor de marina Clodomiro Urtubey impulsó ante el presidente Sarmiento la idea de constituir una Escuela Naval Militar en la que se formasen los “marinos científicos” que necesitaba el país.

 Urtubey había nacido en Buenos Aires en 1840, en el hogar de Antonio Urtubey y María Mercedes Larrosa. 

Luego de cursar estudios iniciales y medios en tiempos turbulentos para la Argentina, se trasladó a Concepción del Uruguay, donde tuvo por condiscípulo a Julio Argentino Roca entre otros muchos jóvenes que luego se destacaron en la política y las armas.

De regreso a su ciudad natal fue dado de alta como guardiamarina en la escuadra del Estado de Buenos Aires. En 1860, tras formar parte de la plana mayor de dos buques de guerra de la ahora provincia reincorporada al seno de la Nación, su padre logró que los hijos del brigadier Juan Gutiérrez de la Concha, fusilado junto con Santiago de Liniers en los días posteriores a la Revolución de Mayo, residentes en Madrid, intercedieran ante la reina Isabel II para que ordenara su ingreso en el instituto de formación naval ubicado en la isla de San Fernando (Cádiz).

Los estudios, de carácter teórico práctico, que incluían idiomas extranjeros, duraban cuatro años, en que los aspirantes obtenían una respetable formación, según consta en los reglamentos de la escuela. 

 Completado el período de instrucción en uno de los buques asignados para ese objeto, que garantizaban buenos conocimientos acerca de las nuevas técnicas de navegación y armamentos, regresó en 1864 a Buenos Aires con los despachos de subteniente expedidos por un tribunal examinador de la Real Armada.

Los buques de la escuadra nacional se habían unido a los de Buenos Aires como consecuencia de la derrota confederada en Pavón, y el coronel José Murature alzaba su insignia de comandante en jefe en el vapor "Guardia Nacional". 


Guerra del Paraguay

Urtubey intervino en la guerra del Paraguay como oficial de este buque y asistió al combate naval del Paso de las Cuevas, frente a la localidad de Bella Vista, Corrientes, el 12 de agosto de 1865. En medio de la acción fue herido por una bala de fusil que le atravesó ambas piernas, y se le otorgó el ascenso a teniente por su destacado desempeño. Al año siguiente pasó a comandar el aviso "Buenos Aires", ocupado en transportar heridos desde el frente de batalla. Un día se produjo un incendio a bordo que Urtubey logró dominar. Sin embargo, a raíz de haberse ahogado algunos de los que se arrojaron al agua sumidos en pánico, se lo sometió a un sumario que dejó en evidencia que su conducta y la de sus oficiales había sido digna de encomio. Recibió entonces las insignias de capitán.

Con posterioridad, el Ministerio de Guerra y Marina lo comisionó para que al mando de los vaporcitos "Transporte" y "Choele-ChoeI" apoyara la operación de extender la línea de fronteras sobre el río Negro desde Carmen de Patagones. Asociado con el capitán Ceferino Ramírez y el teniente Federico Spurr remontaron dicho río y establecieron el fortín "Conesa" y otros más, realizando también estudios topográficos e hidrográficos de importancia. 

El 26 de agosto de 1869, fue ascendido a sargento mayor graduado, y terminados los trabajos en el río Negro regresó a Buenos Aires en 1870. Se le nombró en 1871 comandante del transporte "Coronel Roseti", para apoyo de las acciones contra el caudillo entrerriano López Jordán. Al mando de dicho buque Urtubey realizó un viaje a Patagones, conduciendo a bordo tropas para la línea de fronteras interiores.


El entusiasmo de Sarmiento

Sus propias experiencias y las conversaciones que mantuvo con los oficiales más jóvenes, hicieron que el 12 de julio de ese 1871 propusiera al ministro de Guerra y Marina, coronel Martín de Gainza, la erección de una escuela teórico-práctica de náutica a bordo del "Roseti" para instrucción de los futuros oficiales. La idea fue recibida con entusiasmo por el presidente Sarmiento, quien le otorgó todo su apoyo y lo llevó a presentar un proyecto de ley que el Congreso sancionó el 5 de octubre de 1872. Así nació la Escuela Naval Militar.

Urtubey fue designado comandante del "General Brown", y nombrado director de la escuela que iba a funcionar en sus gastadas cámaras y cubiertas. Luego de concluir reparaciones generales para poner el buque en aceptables condiciones de navegar, se produjo la apertura de los cursos a bordo el 10 de abril de 1873. Enseguida comenzó el primer viaje de instrucción con un puñado de cadetes. La nave zarpó el 13 de abril rumbo a la Ensenada de Barragán, y luego siguió la navegación hacia el Atlántico. A duras penas lograron echar el ancla en Patagones donde el buque, herido por las tempestades sufridas, procuró restañar sus heridas. Allí permaneció hasta que el estallido de la segunda rebelión de López Jordán determinó que se ordenara su regreso a Buenos Aires, donde fondeó el 16 de julio de 1873 con Urtubey al mando.

Éste fue designado a cargo de la defensa de la isla Martín García y del río Paraná con el nombramiento de jefe de la División Naval, funciones que ejerció hasta 1874. Reanudados los cursos en el buque escuela que se hallaba estacionado en Zárate, se procedió a la reforma del reglamento y plan de estudios y se realizaron los exámenes correspondientes, siempre bajo la dirección de Urtubey, hasta el 21 de junio de 1877.


En el Viejo Mundo

Ya teniente coronel graduado de marina viajó posteriormente a Europa, adscripto a la Comisión Naval establecida en Londres, que presidió el ministro argentino doctor Manuel R. García. Actuó en calidad de técnico en las gestiones preliminares a la adquisición de armamentos y construcción de buques, y permaneció en el Viejo Mundo durante varios años. De regreso al país desempeñó otros cargos navales de importancia. En 1887, fue nombrado vocal del Consejo Superior de Marina, y se lo comisionó para trasladarse nuevamente a Europa con el fin de contratar y dirigir las reparaciones de la corbeta "Argentina" y transporte "Villarino". Antes de partir actuó como vocal en el Consejo de Guerra que juzgó al teniente de fragata Miguel Lazcano por la pérdida del aviso "Coronel Murature" en la costa patagónica. Contrajo matrimonio con Fructuosa Boti.

Tras un nuevo viaje a Londres y otras capitales para negociar con los astilleros que proveían al gobierno argentino, el 12 de junio de 1890 se lo eligió director de los Talleres de Marina. En noviembre de igual año presidió la Comisión Naval en la capital británica y el 27 de septiembre de 1891 fue ascendido a comodoro. De regreso al país en 1892, desempeñó la subsecretaría en el Departamento de Marina, en ejercicio de la cual reorganizó todas sus oficinas. Poco después, volvió a Europa, y desde Londres, el 22 de junio, solicitó su retiro del servicio, e ingresó en el Cuerpo de Inválidos a raíz de sus heridas de guerra. Rehabilitado, pidió y obtuvo su baja absoluta el 20 de setiembre de 1895, para dedicarse al comercio en el ramo de tabacos. 

El retiro

Durante sus últimos años ejerció la representación de una importante casa establecida en Cuba. Levantó un centro de expendio al por mayor y amplió luego su actividad comercial con la marca de cigarrillos "Edén", muy aceptada entre el público porteño. Por razones vinculadas con su actividad debió trasladarse constantemente a Europa, y en uno de sus viajes, lo sorprendió la muerte en Hassocks, en el condado de Shire, Gran Bretaña, el 30 de agosto de 1902. Sus restos descansaron en el cementerio de Brighton, próximo a esa localidad, hasta que fueron conducidos a Buenos Aires a bordo del transporte "Chaco". 

En su ciudad natal recibió los honores de reglamento, y luego se impuso su nombre a la actual escuela primera Nº 18 y a una calle en el barrio de Belgrano. 

*Comodoro de Marina. Ex presidente de la Academia Nacional de la Historia.

lunes, 17 de agosto de 2026

Revolución Libertadora: El asilo de los pilotos argentinos en Uruguay

 
El 16 DE JUNIO DE 1955: EL BOMBARDEO A PLAZA DE MAYO 

Uruguay: el pacto que salvó a los aviadores prófugos

by Silvio Bageneta  | Diario de Mar de Ajó


Fuente: martes 16 de junio de 2015 Redacción ADN Por Juan Brodersen




El plan era una locura: asesinar al presidente. Matar a Juan Domingo Perón. Con una estrategia poco sutil, copiada del ataque japonés a Pearl Harbor y pensada por un ex oficial de la SS de Hitler, la idea de bombardear la casa de Gobierno rondaba por la cabeza del entonces Capitán de la Marina. Estaba todo tan bien pensado que luego de las 12:40 las agencias de noticias deberían estar informando el magnicidio. Pero algo salió mal.

Aunque suene a thriller, esto sucedió el 16 de junio de 1955, cuando una facción rebelde de las fuerzas armadas intentó asesinar a Juan Domingo Perón. Y Ataque a Casa Rosada cuenta cuál fue la trama secreta del atentado presidencial más grande que tuvo la Argentina. La investigación, escrita por el historiador , profesor y además piloto civil Horacio Rivara, recoge testimonios inéditos de los propios protagonistas que dejaron una plaza destrozada, 150 muertos y más de 700 heridos.

“Por las actas de los juicios realizados por el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas surge que gran parte de la operación fue delatada por la empleada doméstica del teniente de Navío Carlos Massera, piloto naval y conspirador -hermano de Emilio Eduardo-, quien no estaba tan convencido”, revela. Es que la empleada había sido colocada en ese puesto por el Coronel Osinde, jefe de Inteligencia de Perón, según la meticulosa investigación de Rivara.

Para el autor, el bombardeo fue el huevo de la serpiente: “La proscripción, la guerrilla, la triple A y la guerra de Malvinas pueden ser rastreadas hasta su punto de origen, el 16 de junio a las 12:40 horas”, sentencia. A pocos días de cumplirse 60 años del bombardeo, Rivara repasa los hechos contados en su libro: cómo se pensó y se llevó a cabo el violento ataque que fue el preludio de la dictadura de Aramburu y Lonardi.

– ¿Cómo fue, a nivel táctico, el ataque pensado para matar a Perón con los bombardeos?
– El ataque había sido diseñado para realizarse un miércoles, durante la reunión de Gabinete de ministros. De esa manera, el gobierno quedaría acéfalo, y las Fuerzas Armadas también, ya que a la reunión concurrirían los ministros militares de Ejército, Marina y Fuerza Aérea. El plan de ataque consistía en que hacia las 8 despegarían de Punta Indio, en la desembocadura del Río de la Plata, los pequeños bombarderos en picado Texan, cargando bombas de 50 kilos y los Bimotores beechcraft Kansan, con bombas de 110 kilos. Si Perón estaba vivo, lo tomarían prisionero y esperarían que la flota de mar (que no aprobaba el ataque) y algún cuerpo del Ejército, se les uniera.

– ¿Con qué logística contaba el Capitán de la Marina Jorge Bassi, ideólogo del ataque?
– La Fuerza Aérea tenía, gracias al apoyo de Perón, los aviones más modernos del mundo y la ayuda de técnicos y pilotos alemanes traídos al país tras la derrota de Hitler. La Marina, de pésima relación con el líder, solo contaba con aviones de rezago norteamericanos de la II Guerra, diseñados para entrenamiento y exploración más que para ser de ataque. Sin embargo eran fuertes y confiables, y podían lograr su misión siempre y cuando no fueran atacados por los poderosos jets Glosters. A los marinos les habían prometido que la base de Morón, asiento de estos formidables aviones, sería rebelde. Pero parte de los pilotos de Gloster permaneció leal. Ernesto Adradas, piloto de Jet leal, derribó a un Texan Naval rebelde sobre el Río de la Plata. Los marinos no tenían forma de saber si los Gloster que se acercaban eran amigos que venían a ayudar o enemigos que venían a derribarlos. Por eso los llamaban panqueques, porque creían que se daban vuelta en el aire.

– ¿Qué motivo llevó a este plan de matar al presidente?
– El objetivo del bombardeo estuvo a cargo de Bassi, copiando la estrategia de ataque Japonés al puerto norteamericano a Peal Harbor. Era matar a Perón y a todo su gabinete. Si bien había maneras más fáciles de cometer ese magnicidio (Perón salía todo los días exactamente a las 5.45 AM de la Residencia Presidencial manejando su propio auto Cadillac, sin blindaje, acompañado por otro auto con custodios) se buscaba hacerlo de una manera tan espectacular que quitara la voluntad de lucha a sus millones de seguidores. Al copiar Pearl Harbor, Bassi copió y repitió sus errores. Los Portaaviones Norteamericanos no estaban allí porque el secreto se había filtrado, y lo mismo pasó con Perón, y el ataque sorpresa generó incluso más voluntad de lucha.

– ¿Quién fue Otto Skorzeny, cuál fue su relación con Hitler y cómo llegó a la Argentina? ¿Por qué era “el hombre que no conocía la palabra imposible”?
– Terminada la Segunda Guerra Mundial, las potencias aliadas buscaron hacerse de Científicos Alemanes. Allen Dulles, un agente norteamericano, luego fundador de la CIA, creó con el Vaticano una vía de escape llamada Camino de las Ratas, que comenzaba en un monasterio en Austria, pasaba por Roma y terminaba en Buenos Aires. A través de este camino 6.000 científicos, pilotos y Criminales de Guerra llegaron al país. Dulles reclutó a un joven y brillante italiano, Licio Gelli, como nexo con Perón y el Vaticano. Otto Skorzeny era un oficial de la SS, de la especialidad Comando, a quien Hitler encargaba las misiones más imposibles, como el rescate de Mussolini, preso en el Monte Gran Sasso y el secuestro del hijo del presidente de Hungría. Tras la guerra, si bien fue absuelto de la acusación de crímenes de guerra, huyó a la Argentina y, junto al Piloto de Stuka Hans Rudel, se hicieron muy amigos de Perón.

– ¿Cómo fue convenciendo Jorge Bassi, líder de la operación, al resto de los pilotos de su plan?
– La tarea de ir convenciendo a pilotos de unirse al plan era para Bassi como caminar por un campo minado. Cualquier piloto podía denunciarlo ante las autoridades. Generalmente esperaba a que el designado haga un comentario contrario al Gobierno, y recién ahí se lo tanteaba con cuidado. Pero Bassi no puedo interesar a los almirantes y capitanes con mando de barcos, y muchos le dijeron que si les volvía con algo así, le pegarían un tiro. Hasta se lo planteó al General Lonardi, que se opuso por considerar el ataque una locura.

– ¿Cómo se llevó a cabo el ataque el 16 de junio de 1955 y por qué falló?
– Los aviones despegaron de Punta Indio en medio de una tormenta, con techos bajos y con problemas de comunicaciones entre ellos y la base rebelde por culpa de la niebla. Estuvieron dos horas dando vueltas sobre el río sin poder captar la orden de ataque cuando llegaron a Buenos Aires. Mientras, los pilotos de los Gloster de Morón trataban de tomar la base teniendo en contra a los jefes y a más de 1000 suboficiales, muchos de ellos armados y solo apoyados por algunos conscriptos rebeldes. Por ello los primeros cuatro aviones en despegar fueron leales y atacaron a los aviones rebeldes de la marina. Y Perón había sido avisado por cuatro vías diferentes del ataque inminente y se refugió en el Edificio Libertador, sede del ejército, a solo 150 metros de la Casa Rosada.

– ¿Y cómo fue el momento del bombardeo?
– Los pilotos, por culpa de la nubes, atacaron a muy baja altura, lo que hizo que muchas bombas no llegaran a explotar. Arruinado el elemento sorpresa, varios cañones antiaéreos esperaban a los aviones. Los Kansas realizaron maniobras para evitar el fuego defensivo, lo que hizo que muchas bombas cayeran sobre Paseo Colón, en especial una que hizo volar por los aires un trolebús repleto de pasajeros. Aterrizados en Ezeiza, tomada por la marina, se decidió un nuevo ataque conjunto con la fuerza aérea, que ya dominaba Morón, y los aviones que venían de Bahía Blanca. Mientras tanto, la CGT había llamado a los obreros a la Plaza a defender al Gobierno,y estos, ayudados por la Alianza Libertadora Nacionalista de Guillermo Patricio Kelly se batían a duelo con los infantes de marina y los comandos civiles antiperonistas. En lo peor de la batalla se efectuó el tercer ataque aéreo: el más terrible en cuanto a número de víctimas. Al caer la noche los rebeldes perdieron el control de las bases de Ezeiza y Morón y huyeron, con sus aviones gravemente dañados, a Uruguay, donde el presidente Battle les dió asilo.

– Según tu interpretación, ¿qué lugar ocupa este ataque en la historia de la Argentina del siglo XX?
– El ataque fue la mayor tragedia argentina del siglo XX, con todas las características de una guerra civil, que se reanudó 3 meses después. Fue producto de divisiones absolutamente artificiales y fomentadas tanto desde el gobierno como desde la oposición. Ninguno de los problemas que llevaron a los enfrentamientos era irresoluble, y todos escalaron sin que nadie atinara a ponerle freno. El bombardeo, y las represalias de las horas siguientes, desde la quema de las Iglesias hasta la desaparición del Dr. Ingalinella, comunista opositor a Perón , rompió en pedazos la ya lastimada columna vertebral de la democracia. Los fusilamientos de José León Suárez, la proscripción, la guerrilla (dicho sea de paso, muchos hijos y sobrinos de los pilotos atacantes terminaron militando en Montoneros), la triple A y la guerra de Malvinas pueden ser rastreadas hasta su punto de origen, el 16 de junio a las 12:40 horas.

Fuente: Clarin : https://www.clarin.com/ediciones-anteriores 17/06/2005 al 24/02/2017



Noventa aviadores militares argentinos esperaron en Uruguay la caída del general Juan Domingo Perón. La espera comenzó el 16 de junio de 1955, cuando tras los bombardeos a la Plaza de Mayo y la Casa Rosada 28 aviones aterrizaron en Montevideo y otros cuatro en Colonia. Aquí se revelan algunos detalles de la intimidad de ese tramo de historia argentina. En el ataque se estima que hubo 364 muertos y más de 800 heridos. Ayer, Clarín reveló documentos secretos sobre los personajes responsables de la tragedia.

Mientras todavía giraban las últimas turbinas de los 32 aviones argentinos que habían participado del bombardeo de la Casa Rosada y la Plaza, el presidente Luis Batlle reunía al consejo de gobierno y resolvía otorgar asilo a los 90 oficiales que venían a bordo. Fue un pacto no escrito, pero sostenido en el enfrentamiento entre el gobierno uruguayo y el argentino, fundado en profundas diferencias económicas e ideológicas.

Ese enfrentamiento entre Batlle y Perón se manifiesta en las palabras de uno de los aviadores que llegó al Uruguay: el capitán de fragata (aviador) Néstor Noriega, quien era jefe de la Base Aeronaval de Punta Indio recordaría: «Una semana después me recibió el presidente Batlle Berres. Yo quería agradecerle todo lo que había hecho por nosotros. El presidente me recibe, me abraza, prácticamente se pone a llorar y me dice: ‘vea, no se imagina lo que he rogado para que saliera bien esto y mataran al atorrante ese que nos tiene al Uruguay bajo el zapato’. Los uruguayos iban a vender carne a Holanda a 1,50 dólares. Entonces Perón agarraba y decía: ‘A Holanda se la mandamos a 1,25′».

Los últimos aviones aterrizaron a las seis de la tarde. En Montevideo llegaron a la base aérea militar N° 1, junto al aeropuerto de Carrasco, donde se impuso un férreo control para evitar el ingreso de civiles, en particular, de periodistas y reporteros gráficos. De los 32 aviones que se refugiaron en suelo uruguayo, 28 aterrizaron directamente en la base aérea militar Nø1, y los otros cuatro en Colonia. El hecho de que en allí aterrizaran en un aeropuerto civil, permitió rastrear la identidad de los aviadores.

El primero en llegar, sobre las cuatro y media de la tarde, fue el 3B6 piloteado por el teniente de fragata Alfredo Eustaquio, con los tenientes de corbeta Hugo Albanel y Lagos Martínez, y el guardiamarina Miguel Ángel Londoni. Las radios uruguayas ya hacía 3 horas que contaban lo que ocurría en Buenos Aires.

Poco después llegó el 3A29, que venía únicamente con el piloto, el teniente de corbeta Máximo Rivero Kelly, ex número dos de la Armada durante el gobierno de Raúl Alfonsín. La tercera máquina llegó piloteada por el te niente de navío Eduardo Velarde, con el teniente de fragata Rafael Checachile como copiloto.

A las seis menos cuarto de la tarde, un Gloster Meteor sobrevoló Colonia pero siguió a Carmelo, a unos 10 kilómetros. Iba tripulado por el teniente de navío Armando David Yeannet, de 25 años. Se estrelló en el agua. El bullicio despertó la atención de los vecinos, que corrieron a la costa. Cuando vieron lo que ocurría, un lugareño no dudó en arrojarse vestido como estaba, para socorrer al aviador. Yeannet fue trasladado a un sanatorio, donde le practicaron las primeras curas, y puesto a disposición de los mandos militares locales.

Los que llegaron a Colonia fueron trasladados esa misma noche a Montevideo, y reunidos con sus colegas. Aunque se les había prohibido hablar, uno de los oficiales se aproximó a los periodistas, antes de subir al ómnibus que lo llevaría a Montevideo, abrió sus brazos, y dijo: «nos traicionaron». No agregó más nada.

El celo dispuesto por el gobierno uruguayo para controlar a los aviadores argentinos, parecía centrado en mantener en reserva sus identidades. Una vez reunidos en el grupo de artillería Nø 5, en la calle Burgues, se procedió a proporcionarle a todos ropas civiles de buena calidad, con variedad para tiempo seco y húmedo, documentos de identidad uruguayos, y hasta algunos pesos a quienes nada tenían, para que se ambientaran a sus primeros días en Uruguay. Luego se les otorgó libertad plena dentro del territorio uruguayo. En septiembre, cuando Perón fue derrocado, todos volvieron a Argentina.

A Uruguay llegaron ocho aparatos de dos turbinas Gloster Meteor, dos cuatrimotores Douglas DC4, cinco bombarderos bimotores C47, tres bimotores Beechcrafp AT11 de observación y entrenamiento, 11 monomotores AT6, y tres anfibios bimotores Catalina, uno de los cuales, el primero en llegar, había sido equipado con dos bombas que no había lanzado. Los asilados argentinos se incorporaron rápidamente a la vida de Montevideo, cuyos habitantes tenían posición mayoritaria tomada en contra del gobierno del presidente Juan Domingo Perón. La diáspora argentina antiperonista se había iniciado dos años antes. Los exiliados habían sobrevivido en Uruguay como podían. Un grupo de ellos reunió el dinero, y abrió una librería en 18 de Julio y Plaza de Cagancha, pleno centro de la ciudad, donde asistían a los que tenían más dificultades.

La influencia ideológica de los asilados y exiliados se hacía sentir en las habituales peñas que se realizaban en los bares y confiterías del centro de Montevideo, y en Pocitos. Alberto Methol Ferré, hoy docente de historia en Montevideo y Argentina, un intelectual de cuño católico, se había convertido en un ferviente peronista «desde el 17 de octubre de 1945», confesó a Clarín. Methol era habitual animador de las peñas que se realizaban en Montevideo, porque invariablemente era el único que defendía las ideas de Perón. «Era horrible» la hostilidad que sentía de sus compatriotas por defender esas ideas en 1955, confesó Methol.

Daniel Castagnin, hoy abogado jubilado, realizaba el servicio militar voluntario para la reserva cuando se sucedieron los episodios de 1955 en Argentina, y rápidamente tomó partido por los rebeldes. «Pero después que se fueron los asilados, y los exiliados antiperonistas, el Uruguay se pobló de exiliados y asilados peronistas, lo que me permitió conocer la otra cara de la moneda», contó a Clarín.

sábado, 15 de agosto de 2026

Argentina: S-2 Tracker en las entrañas del POMA

Tracker en el POMA


Avión antisubmarino Grumman S-2E Tracker 0702/2-AS-23 dentro del hangar del Portaaviones de la Armada Argentina (V-2) ARA 25 de Mayo



viernes, 14 de agosto de 2026

Argentina: Postales históricas de vida

Postales



Peluquería Ruiz y Roca, Buenos Aires, 1886.




Año 1936. Descansando en Punta Lara. Provincia de Buenos Aires. Buenos Aires, República Argentina. Dpto. Documentos Fotográficos. Inventario 355677. Caja 16. Buenos Aires. Argentina. (AGN│Archivo General de la Nación)
 

jueves, 6 de agosto de 2026

Aonikenks: María, La Grande, reina de la Patagonia

Historias Patagónicas





María la Grande, María la Vieja, Santa María o simplemente la Reina María fue una Cacique de los indios Tehuelche que vivió en la primera mitad del siglo XIX. Su poder abarcó practicamente toda la Patagonia, desde Punta Arenas hasta el Carmen de Patagones y el Río Negro. 
Fue llamada "La Grande" por Luis Vernet en alusión a la zarina Catalina II de Rusia, cuando la conoció en la Península Valdés en 1823.
Las primeras referencias de la cacique María datan de 1792 cuando el teniente Juan José Elizalde desembarcó en Santa Cruz. En 1820 James Weddell conoció a María mientras realizaba una cacería de focas. El marino Robert Fitz Roy también conoció a María y a su familia. María era la única cacique que hablaba fluidamente el castellano y sabía relacionarse con los extranjeros. Era una excelente jinete y usaba aros de medallas de la Virgen María y prendedores que le sujetaban la manta sobre el pecho.
María intercambiaba con los visitantes y extranjeros la carne, las pieles, mantas de guanaco y plumas de ñandú por espadas, cuchillos, tabaco, yerba mate, frenos, monturas, fusiles, plomo para balas, paños, cuentas, harina, azúcar y alcohol, entre otros codiciados bienes. María tenía muchos refugiados en sus tolderías, desertores de buques loberos o prófugos de la justicia. María mostraba gran generosidad con los misioneros cristianos, regalandoles prendas de guanaco. 
Fitz Roy, quien regresó a la toldería para aprovisionarse de alimentos en una segunda expedición, tuvo oportunidad de presenciar la ceremonia religiosa oficiada por la cacica y la devoción que le profesaban sus seguidores. Usando una pequeña figura de madera, que María llamaba “su Cristo”, con quien decía hablar, realizaba, en un interesante sincretismo religioso, una ceremonia donde se mezclaban ritos indígenas y cristianos.
El aparentemente extenso período de su reinado se comprueba con las primeras menciones de su presencia como jefa reconocida de los tehuelches meridionales a comienzos de la década de 1820, cuando Vernet la llamó “Reina María”, hasta su muerte a comienzos de la década de 1840, cuando aparece mencionada como “María la Vieja”.
Mientras María vivió, no hubo guerras tribales en la región y ninguna tribu tomaba decisiones de importancia sin previamnete consultarla. Cuando murió en 1840, en toda la Patagonia se encendieron hogueras de homenaje durante tres días; sus mantas, su quillango de piel de zorrino, sus arreos, todas sus pertenencias fueron quemadas. Se calcula que a su muerte tendría más de 50 años de edad. Otros relatos, sostienen que falleció alrededor de los años 1847-1848.
Referencia:
.- María Reina Tehuelche, Arnoldo Canclini (2006).
.- Imagen referencial de mujer Tehuelche.

martes, 4 de agosto de 2026

Buenos Aires: Cocheros en huelga en 1906




Año 1906. Cocheros matando el tiempo en plena huelga.

Buenos Aires, República Argentina.

Dpto. Documentos Fotográficos. Inventario 21866. Caja 1019. Buenos Aires. Argentina. (AGN│Archivo General de la Nación)

lunes, 3 de agosto de 2026

Virreinato del Río de la Plata: 250° Aniversario de su creación

Aniversario de la creación del Virreinato del Río de la Plata



El 1 de agosto se cumplen 250 años de la creación del Virreinato del Río de la Plata. ¿Por qué un hecho ocurrido en 1776 sigue siendo fundamental para comprender la historia, la organización territorial y los límites de la Argentina?



El Virreinato nació el 1 de agosto de 1776, en el marco de las reformas borbónicas impulsadas por Carlos III. La nueva organización fortaleció la defensa del sur de América frente a Portugal y dio origen a una administración más eficaz desde Buenos Aires.




Tras el Tratado de San Ildefonso (1777), la Corona mantuvo el Virreinato y profundizó su organización con la Real Ordenanza de Intendentes de 1782. También repasamos sus límites y los antecedentes reunidos por Pedro de Angelis.




Conforme al principio del 𝘂𝘁𝗶 𝗽𝗼𝘀𝘀𝗶𝗱𝗲𝘁𝗶𝘀 𝗶𝘂𝗿𝗶𝘀 de 1810, las nuevas repúblicas hispanoamericanas heredaron las jurisdicciones de la administración colonial. Por ello, el Virreinato constituye el punto de partida jurídico de la territorialidad argentina.



La publicación incluye un mapa basado en la Real Ordenanza de 1782, conservado por el Archivo General de la Nación (

).





domingo, 2 de agosto de 2026

Invasiones inglesas: Lorenzo López salva a Pueyrredón en Perdriel

Cuando Lorenzo López se convirtió en héroe

El 1º de agosto de 1806, quien fuera alcalde y vecino destacado de Pilar salvó a Juan Martín de Pueyrredón en la batalla de Perdriel, durante la primera invasión inglesa.


Por Redacción Pilar a Diario 





Lorenzo López salva la vida del General Juan Martín de Pueyrredón en el combate de Perdriel en 1806. Óleo sobre tela. J. Villar Matthis (Sala Invasiones Inglesas del Museo del Cabildo de Luján)..

Extraído de "Pilar, un libro de historias" (2021), de Sergio Abrate y Alejandro Lafourcade

Para muchos de nosotros, las invasiones inglesas y la posterior Reconquista de Buenos Aires representan uno de los primeros recuerdos de un hecho histórico en nuestra escuela primaria, con todo aquel relato del agua, el aceite y las piedras cayendo desde de los techos sobre el invasor.

Pero aquel acontecimiento de 1806 que nos narraban con épica y que culminó el 12 de agosto de ese año, se había puesto en marcha unas semanas antes y tuvo a un hombre de Pilar como protagonista central.

Lorenzo López Camelo, por entonces alcalde de Pilar, se convirtió en héroe por su actuación crucial en el combate de la chacra Perdriel, cercana a Villa Ballester, en el marco de aquel primer intento de ocupación inglés.

Aquel poderoso hacendado integró la tropa que combatió contra parte de un regimiento comandado por William Carr Beresford, salvándole la vida a Juan Martín de Pueyrredón luego de que éste fuera derribado de su caballo. Si bien al final fue derrota militar, habría un desquite tres días más tarde con el apoyo de las fuerzas de Santiago de Liniers, con López también como protagonista, dando un paso más para la expulsión de los invasores, que se concretaría pocos días más tarde. Por esa acción, Lorenzo López fue condecorado con una medalla de oro. Conocida como el “Escudo de Perdriel”, le fue entregada en una ceremonia especial realizada en la sede del Cabildo, el 23 de diciembre de 1806.

El historiador Aldo Abel Beliera, entre otros hechos y personajes de la historia de Pilar, realizó un minucioso estudio sobre la vida de Lorenzo López Camelo. Incluso se encargó de aclarar un error en el que durante años cayeron otros historiadores, confundiendo a nuestro héroe con otros homónimos. 

Volviendo a los hechos de 1806, hay que decir que al momento del combate de Perdriel, López era un hacendado de 36 años, alcalde de la Santa Hermandad de Pilar, lo que hoy sería un intendente.

Aquella jornada, el invasor extranjero atacó con el Regimiento 71, llamado Real Escocés, compuesto por 670 soldados elegantemente vestidos para el combate, que llegaban invictos a Buenos Aires, con victorias militares en la India, la actual Israel y Sicilia.

Mientras tanto, Pueyrredón había reunido a un millar de paisanos provenientes de Pilar, San Isidro, Morón y Luján que estaban a su disposición. Sin embargo, fue poco previsor y los británicos no dudaron en cargar con infantería y fuego vivo de cañones.
Sólo un puñado de paisanos y alcaldes se animaron a hacer frente a la situación, con López entre ellos, respondiendo por la retaguardia británica con una carga de artillería. Beliera rescata el relato del historiador Hialmar Gammalson: “En pleno fragor de la lucha, una bala de cañón destroza su caballo (el de Pueyrredón), cayendo al piso y quedando a merced de los ingleses que lo rodean amenazantes. Cuando éstos creen ya cierta su presa, Lorenzo López atropella cuanto encuentra a su paso llegando hasta su jefe, quien de un ágil salto se sienta en la grupa y parten al galope para asombro de sus adversarios”.

A pesar del acto heroico de Lorenzo López, los ingleses ganaron el combate en menos de media hora, pero a los tres días habría respuesta criolla, cuando Pueyrredón y los dispersos de Perdriel se reunieron con las tropas de Santiago de Liniers, que desembarcaban en Tigre.

Con una mayor organización, en poco más de una semana de combate se logró expulsar a los ingleses, que reincidirían al año siguiente con similar resultado: el de la frustración.

En aquellas jornadas de 1806, Lorenzo López integró el grupo que ingresó triunfante a Buenos aires, cabalgando como parte de la caballería voluntaria al mando de Pueyrredón, que le debió su vida al prócer pilarense.

Lorenzo López nació el 17 de agosto de 1770 y fue hijo de Juan López Camelo y Joaquina Illescas. Su familia tenía raigambre en Pilar, pero a los 4 años quedó huérfano y fue criado en Buenos Aires por su tío Gregorio Tagle. En su juventud regresó al pueblo de sus antepasados, donde otro tío –Luis Tagle- era el cura vicario.

En enero de 1806 fue designado alcalde de Pilar. A su vez, durante los primeros gobiernos patrios ocupó cargos administrativos, dedicándose a las explotaciones rurales.

Varios años más tarde, el 11 de enero de 1822, encabezó un pedido de vecinos de Pilar ante el Ministerio de Hacienda para que llegaran fondos que permitieran trasladar la iglesia de Pilar a un terreno menos inundable, llevándose así el templo a su ubicación actual.

En este sentido, López aportó 1.000 pesos de su propio peculio, más allá de los 10.000 pesos fuertes que se pidieron al Estado nacional. Entre 1825 y 1830 donó los terrenos circundantes a la actual iglesia Nuestra Señora del Pilar, parcela que constaba de 6 manzanas de frente por 9 de fondo. Asimismo, entregó todas las herramientas y materiales adquiridos para la construcción del edificio.

En su investigación, Beliera también destaca que en 1806 se desempeñó con éxito y logrando fama de “insobornable” como administrador del Abasto Público de Ganados del Corral de Santo Domingo, algo así como el matadero porteño. 

A su vez se involucró en la causa de Mayo que culminó en 1810 participando de varias reuniones secretas con personajes que, como él, apoyaron la idea de la independencia.

Por sus “méritos y servicios”, el 14 de septiembre de 1810, la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata, le confiere el cargo militar de “Capitán del Ejército”.

La Gaceta de Buenos Aires lo menciona como donante de 50 equinos para el Regimiento de Granaderos a Caballo de José de San Martín, fondos y 100 cabezas de ganado a la escuadra de Guillermo Brown, como así también 12 pesos destinados a la biblioteca pública establecida, hoy Biblioteca Nacional. Formó parte del Tribunal de Libertad de Imprenta durante el gobierno de Manuel Dorrego y fue cercano a Juan Manuel de Rosas, a quien conocía por las actividades ganaderas que tenían en común.

López murió el 23 de julio de 1836, a los 60 años, en su casa de la calle Victoria 152 (hoy Hipólito Yrigoyen) en la Ciudad de Buenos Aires y fue enterrado en el cementerio de la Recoleta. Eso sí, en su testamento dejó bien en claro que “los tirantes, alfajías y demás maderas que se hallan en mi casa cochera, como todos los útiles de albañilería con que se trabajó la iglesia nueva del Pilar y que están en la casa de dicho pueblo, comprada también para la iglesia, son pertenecientes a la fábrica de ésta, porque he comprado todo con este fin como fundador de dicho templo”.

Como se verá, Don Lorenzo tuvo una vida intensa y su aporte a la causa nacional y pilarense es bastante elocuente. Su nombre ha quedado perpetuado en un mármol colocado en la fachada de la iglesia Nuestra Señora del Pilar. Lo homenajea la calle que pasa frente al templo y termina en nuestro cementerio. La Escuela Nº26, el Museo Municipal y el Salón del Honorable Concejo Deliberante también llevan su nombre. Tal vez, el más justo homenaje para su figura no siempre debidamente rescatada sería que sus restos reposen en forma definitiva en nuestra iglesia.