(1) Camino del exilio
Eduardo Lonardi ha establecido Capital en Córdoba, proclamándose
presidente provisional, al tiempo que ha enviado un ultimátum a la Junta
Militar, exigiendo la renuncia de Perón. En la madrugada del 20 de
setiembre el mayor Renner -ayudante de Perón- es convocado al Comando
del Ejército: allí se le comunica que la Junta ha aceptado la dimisión
del presidente constitucional (que, en rigor, no había presentado) y que
éste deberá alejarse del país.
Figura 1:
Cañonera Paraguay amarrada, vista desde tierra firme. En ella Perón fue recibido con los honores correspondientes a su grado de general paraguayo.
Esa misma mañana, en compañía de Renner y unas pocas personas de su
confianza - y llevando un escaso equipaje-, Perón se dirige a la casa
del embajador del Paraguay doctor Juan Chávez, con quien ha tomado
contacto previamente. Luego, en el automóvil del embajador, será
conducido a la cañonera Paraguay, amarrada en Puerto Nuevo.
Figura 2:

Mesa de trabajo en la cámara del capitán de la cañonera Paraguay, que fue cedida al general Perón por el Capitán del buque.
Sólo Renner, Cailceta y el mismo embajador, acompañan a Perón en
ese primer trayecto hacia lo que será un exilio de casi dieciocho anos.
En esa neblinosa y solitaria mañana, Perón traspone la planchada del
buque: la tripulación espera formada en cubierta y el comandante lo
recibe, tributándole los honores militares correspondientes. Es que,
desde un año atrás, Perón es ciudadano honorario del país hermano y
general de su ejército. Esos títulos le han sido conferidos por el
gobierno del presidente Alfredo Stroessner -con quien ha trabado
amistad- en reconocimiento a la política fraternal del justicialismo,
culminada en la restitución de los trofeos tomados durante la infame
guerra de la Triple Alianza.
Figura 3:
Cama que utilizó Perón en la cañoñera Paraguay.
Recibido con gran cordialidad, el general se aloja en la cabina del
capitán. Es el momento para descansar de las tensiones vividas en los
últimos días, como también para reflexionar acerca de los hechos
inmediatos y el difuso futuro.
Figura 4:

El general Perón en 1955.
En el ocio obligado del buque, amenizado por las charlas y
reuniones con la tripulación, la lectura de los diarios y las noticias
radiales que dan cuenta de su caída, Perón aprovechará también para
escribir durante largas horas: comenzará a dar forma a los que serán sus
primeros libros en el exilio. Al día siguiente de su llegada, retorna a
bordo el embajador Chávez en compañía del agregado militar paraguayo,
general Demetrio Cardozo. Este último es amigo y compadre de Perón, a
quien trae unas valijas con efectos personales, preparadas por el mayor
Renner.
Figura 5:

El embajador del Paraguay en la Argentina, Juan R. Chaves y el coordinador de la Unión Económica con el Paraguay, Idelfonso Cavagna Martínez, visitan en el Arsenal “Esteban de Luca”, el 29 de julio de 1954, los trofeos de guerra que han de ser devueltos por la Argentina al gobierno y pueblo paraguayos.
El embajador comunica a Perón que, el día anterior, ha estado en el
ministerio de Ejército en compañía del mismo Cardozo, para comunicar a
la Junta su asilo político y solicitar las seguridades y garantías de
práctica. Ellas aparecen indispensables, a la luz de la furibunda ola de
antiperonismo que se ha desatado en el país. No puede descartarse la
posibilidad de un atentado, aun de sectores de las fuerzas armadas
encaramados en el poder.
Figura 6:

Perón rumbo a su exilio.
La Junta ha accedido al pedido, ordenándose así la Prefectura Naval
montar guardia, garantizando la seguridad del buque. Se ha dado inicio
también a las gestiones destinadas a obtener el salvoconducto para que
Perón abandone el país. Estas se demorarán algunos días, en virtud de la
confusión imperante.
Tensa espera
En tanto, los acontecimientos se suceden. El 21 de septiembre se ha
difundido un comunicado: “La Junta Militar, en virtud de la autoridad
que asumiera a continuación de la renuncia presentada por el Excmo.
Señor presidente de la Nación, ha llegado a un total acuerdo con el
comando de la oposición, aceptando los puntos estipulados con sus
representantes. El día 22 de septiembre se hará cargo del gobierno
provisional el general de división retirado, don Eduardo A. Lonardi".
Figura 7:

General Lonardi, a cargo del gobierno provisional.
La asunción del mando será postergada, pero desde Córdoba se emiten
los primeros decretos del gobierno provisional: son disueltas ambas
cámaras del Congreso, comienzan a producirse intervenciones en
provincias, se ordena la libertad de presos políticos y se levanta la
clausura a varias publicaciones periodísticas. Asimismo, es restituido
el nombre de La Pampa y Chaco a las provincias Eva Perón y Presidente
Perón. Finalmente, Lonardi jurará el 23.
Figura 8:

A bordo de un chinchorro Perón se dispone a abordar el hidroavión Catalina enviado por el gobierno paraguayo.
Mientras tanto, la agitación crece. El embajador Chávez renueva sus
gestiones, porque hay fundados rumores de que algunos sectores de la
oposición pretenden atentar contra la vida de Perón. En el muelle,
frente a la cañonera, es apostada una compañía de infantes de marina en
actitud de combate, lo que obliga a reforzar las guardias en el buque
paraguayo.
Figura 9:

Mayor Máximo Alfredo Renner, ayudante de Perón en el período crítico anterior a su alejamiento del país.
En la noche del 23, un oficial argentino -previamente obligado a
dejar su armamento- asciende a la nave: “manifiesta al comandante que
existe el rumor de que Perón hablará por radio a la población. Si eso
sucede –le advierte- el barco será atacado”. El marino paraguayo le
responde en tono firme: no hay a bordo radio para transmitir a las
ciudades, y cualquier agresión será repelida. La cañonera es alejada
algunos metros del muelle.
Figura 10:

Perón a bordo de la cañonera Humaitá, a la espera de las tensas negociaciones entre la embajada paraguaya y el gobierno militar de la “libertadora”.
Por fin, el 24, el gobierno provisional da un comunicado: "en forma
terminante, el gobierno provisional ofrece toda clase de garantías al
ex presidente de la nación, general Perón, embarcado en una nave militar
perteneciente a una país amigo y en donde ha buscado asilo voluntario"
Figura 11:

En una actitud que se repetiría en el futuro la clase media argentina daría rienda suelta a su odio antiperonista. Fueron la más eficaz herramienta de la oligarquía para el consenso social que todo golpe de facto necesita.
Hacia Asunción
Se suceden nerviosas tratativas con las nuevas autoridades. El 25,
la Paraguay sale de la rada, donde la espera otra cañonera -la Huamita-
lista para zarpar. Sin embargo el gobierno provisional se opone a que
Perón se aleje por vía fluvial, remontando el Paraná. Es que, pasados
los primeros momentos de desconcierto, el pueblo comienza a reaccionar.
Se teme que Perón pueda volver a tierra y sublevar unidades en el
Litoral, o que su presencia produzca una conmoción popular
incontrolable.
Figura 12:

Una vista de la cañoñera Paraguay en la rada del puerto de Buenos Aires.
El nuevo canciller, Mario Amadeo, se muestra favorable a facilitar
el trámite para que Perón viaje a Asunción. Pone a disposición del
general Cardozo un avión para que se traslade a su país y consulte al
presidente Stroessner. Así se hace, y el mandatario paraguayo dispone el
envío de un hidroavión del tipo Catalina, para que Perón sea llevado a
destino.
Figura 13:

Dos vistas de la cámara del capitán de la Paraguay, cedidas a Perón durante su estadía en el buque.
Por fin, el 3 de octubre ultimado el acuerdo entre ambos gobiernos,
parte de Asunción el Catalina PBY-T 29, tripulado por el capitán Leo
Nowak, el teniente Angel Souto y el subteniente Edgar Usher. Acuatizan
hacia el mediodía, en las proximidades de la Paraguay. La maniobra no es
fácil, porque el río está agitado.
Figura 14:

Cubierta de la cañoñera Paraguay.
Desde la cañonera se desprende un chinchorro que se aproxima al
hidroavión. En él viaja Perón, a quien acompañan el canciller Amadeo, el
embajador Chávez, el general Cardozo, el mayor Cialceta y el capitán de
navío Barbita. Amadeo, cumplimentando los compromisos asumidos, entrega
a Perón el salvoconducto, y el expresidente se ubica en la aeronave.
Figura 15:

Avión Catalina PB-Y-T-29, de la fuerza aérea paraguaya. Piloteado por el capitán Leo Nowak, este aparato transportó a Perón a Asunción.
Después de algunos intentos, dificultados por el fuerte viento, el
Catalina logra despegar. Al tomar altura, Perón echa una última mirada
hacia Buenos Aires, entrevista tras una cortina de niebla. En cinco
horas, volará sobre Asunción.
Figura 16:

Avión en que el presidente del Paraguay, general Alfredo Stroessner, salió al encuentro del avión Catalina que traía al Paraguay al general Perón. Fuente