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jueves, 27 de abril de 2017

SGM: La red Gehlen (Parte 1)

La Red Gehlen 

(Primera Parte) 

«La esencia de los servicios secretos, aparte de la obligación de conocer el máximo de los hechos, consiste en saber discernir las tendencias históricas pasadas y prever su evolución futura.»
Reinhardt Gehlen
 


Reinhardt Gehlen 
 

Berna: Enero de 1972. Una lluvia helada me acoge al bajar del avión que me trae de París. Al dirigirme al centro de la capital helvética, intento imaginarme cómo va a desarrollarse mi entrevista con este hombre que, veintiocho años después de la caída del Reich, ha aceptado finalmente hablar... Retrocedo mentalmente en el tiempo. Pienso en ese notorio mes de Mayo de 1945. ¿Cuál fue la reacción de Erich Sauber, el hombre que vengo a ver, al enterarse de la muerte de su Führer y de la rendición de su país? ¿Qué va a revelarme sobre la desaparición de los fieles servidores del régimen nazi, sobre los falsos suicidas y sobre la caza de los criminales de guerra organizada por los aliados, sobre la «extraordinaria reconversión» de algunos de ellos? Es la primera vez que voy a encontrarme con Erich Sauber, este antiguo adjunto de Walter Schellenberg. 

Walter Schellenberg 
 
Estrechamente ligado a todos los contactos que se establecieron entre ciertos jefes nazis y los aliados durante los últimos meses de la guerra, Sauber participó especialmente en las primeras conversaciones con los servicios secretos suizos y, por medio de ellos, con el norteamericano Allen Welsh Dulles, por ese entonces, jefe de la O.S.S. (Office of Strategic Services - Oficina de Servicios Estratégicos), en Berna, Suiza. 

Allen Welsh Dulles 
 
Schellenberg, jefe de los servicios de contraespionaje del R.S.H.A. (Reichssicherheitshauptamt – Oficina Central de Seguridad del Reich), quería proteger sus relaciones con la Abwehr, servicio de contraespionaje que reportaba directamente al O.K.W. (Oberkommando der Wehrmacht - Estado Mayor de las Fuerzas Armadas), dirigido durante mucho tiempo por el almirante Wilhelm Walter Canaris. 

Almirante Canaris 
 
Erich Sauber ha sido, también, testigo de las horas críticas de la Abwehr y de la caída de Canaris. El sucesor de Canaris, después de la guerra, Reinhardt Gehlen, no le es desconocido. Se ha encontrado con él a menudo, mucho antes de que ocupara sus altas funciones para los aliados y para el gobierno de Bonn. Gehlen ha sido siempre un funcionario brillante y eficaz. Se mantenía a la sombra de Canaris y esperaba su suerte. El nombre de Gehlen aparece a menudo en la correspondencia que he intercambiado con Erich Sauber a lo largo de estos últimos meses. Sauber no me ha ocultado la fascinación que ejercía sobre él, en la época, el joven coronel. Su testimonio es uno de los más sinceros y también de los más sorprendentes que he oído, durante esta encuesta, sobre una de las redes de inteligencia nazi: la Red Gehlen. 
Erich Sauber empieza su narración. Habla muy lentamente, sopesando cada palabra. Intenta acordarse con exactitud de lo que pasó hace casi treinta años. «Hace tanto tiempo», me dice a lo largo de la conversación. Le pregunto si conocía bien a Reinhardt Gehlen. –Si usted quiere decir con eso: «¿Era usted amigo de Gehlen?», puedo contestarle sin vacilar: no. Y nadie, que yo sepa, en mi medio de contraespionaje, puede enorgullecerse de haberlo sido. Era muy frío. Las relaciones con él se limitaban a las cuestiones estrictas del servicio. Me intimidaba mucho y estaba deslumbrado por su brillante capacidad de síntesis. Con él ningún problema era insuperable. En esa época yo trabajaba en el fichero central del Amt VI (seguridad exterior) del R.S.H.A. Gehlen dependía de la Abwehr, es decir, de los servicios de información del estado mayor general. Por eso estaba directamente a las órdenes del almirante Canaris. Las tensiones entre el R.S.H.A. y la Abwehr, entre Canaris y Himmler, creaban una competencia cerrada entre los agentes de ambas organizaciones. Himmler se volvía loco de rabia cada vez que la Abwehr lograba una operación exitosa. El habría deseado que los dos servicios se fusionaran y se pusieran bajo su dirección, ¡por supuesto! Nos prohibía todo contacto con los colaboradores de Canaris. Yo tenía algunos amigos que trabajaban en la Abwehr. Me acuerdo de una historia que estuvo a punto de provocar mi traslado al frente ruso. Conocía desde hacía tiempo a un oficial superior de la Abwehr. Una noche nos reunimos en un restaurante berlinés para cenar. De repente, reconocí en una mesa vecina a uno de los «soplones» de Heydrich, el teniente de Himmler. Dos días más tarde fui convocado al despacho del Reichsführer. Recorría la habitación completamente encolerizado. ¡Me hizo sufrir un interrogatorio en regla sobre mis relaciones con este oficial y terminó acusándome de develar secretos del servicio! Le cito este ejemplo para demostrarle hasta qué punto eran tensas las relaciones entre los dos servicios. En 1944, después del atentado del 20 de Julio contra Hitler, Himmler, con razón o sin ella, pensó que podría sacar partido de la situación. El almirante Canaris fue, de este modo, una de las víctimas de la gran purga que diezmó al estado mayor alemán, fue incluso acusado falsamente de colaboración con el enemigo. Ya sabe usted lo que le ocurrió a Canaris. Después de su destitución, su servicio fue reorganizado y más tarde integrado al R.S.H.A. Himmler triunfaba. Mi despacho, el Amt VI, absorbió al servicio de información de la Abwehr. Entonces veía más a menudo a Reinhardt Gehlen. Tenía cuarenta y dos años. Era coronel responsable del F.H.O (Fremde Heere Ost – Armadas Extranjeras del Este), el servicio de espionaje y contraespionaje dirigido contra la Unión Soviética- 
-A partir del momento en que la derrota de Alemania parecía inminente, la actitud de Gehlen debió cambiar sin duda- le pregunto. 

Reinhardt Gehlen 
 
-Gehlen había previsto indudablemente esta eventualidad –responde Erich Sauber-. Gehlen había sido siempre de un anticomunismo virulento. Todas sus acciones contra la Unión Soviética eran cuidadosamente preparadas. Daba siempre la impresión de que estaba saldando una antigua cuenta con los rusos. El odio de Gehlen contra este régimen era muy profundo. Un día me confió que estaba convencido de que íbamos a perder la guerra. Me sorprendió mucho que Gehlen me participara su pesimismo de esta manera. «Estoy al corriente de todos los trámites iniciados por nuestros dirigentes para salvar el pellejo –insistió Gehlen-. ¿Por qué el Reichsführer S.S. Himmler se ve tan a menudo con el conde Bernadotte? ¿Sabe usted que Kaltenbrunner se sirve del Sturmbannführer Wilhem Höttl como mediador con los norteamericanos, y que nuestro Reichsmarschall Hermann Goering busca el modo de entrar en contacto con los ingleses? No creo decirle nada nuevo, ¿no es verdad Sauber? Usted es sin duda una de las personas mejor informadas dentro de este servicio. Y usted ha participado de conversaciones con los suizos con conocimiento y por indicación de Schellenberg». Gehlen no ignoraba nada de las tentativas hechas por nuestros dirigentes para ponerse en contacto con los norteamericanos y los ingleses. Me pregunto cómo podía estar tan bien informado de todos estos tratos secretos. Yo no había hablado a nadie de mi misión y estaba seguro que Schellenberg tampoco. A finales de Febrero –continúa Sauber- Gehlen había enviado al teniente coronel Gerhard Wessel, que en aquella época era responsable de una de las secciones del F.H.O., a Bad Reichenhall con una parte de los archivos. Había instalado allí un despacho que fue incluso adherido al cuartel general del grupo de ejércitos del Sur. Supongo que los documentos importantes no se encontraban en Bad Reichenhall, pero este despacho era una buena tapadera. Así Gehlen tenía las manos libres para poder esconder sus expedientes en otra parte- 

Bad Reichenhall 
 
Sauber se detiene unos instantes; después me confía las confidencias que le ha hecho Gehlen sobre la manera como él preveía la posguerra. 
-A partir del mes de Abril –continúa Sauber-, nuestros servicios estaban completamente desorganizados. Las órdenes y contraórdenes se sucedían a un ritmo infernal. La última vez que he visto a Gehlen fue durante la primera semana de Abril: «Dentro de poco seremos detenidos por los aliados –me dijo-. ¿Ha pensado ya usted en lo que puede ocurrirnos entonces, Sauber? Yo, sí. Quiero una rendición honorable y tengo un instrumento formidable que ofrecerles. Es absolutamente necesario que me entregue a los americanos. Tengo un plan dispuesto para la posguerra. Sauber, si tiene problemas con los aliados, piense en mí. Quizá podría ayudarle». –No sabía bien lo que quería decir. ¿Cuál era este plan? El instrumento era evidentemente su servicio de información sobre la U.R.S.S. y comprendía que esto pudiera interesar enormemente a los norteamericanos. ¿Pero esto era lo que él llamaba una «rendición honorable»? ¡Vender sus servicios a los norteamericanos! Sobre todo no veía de qué modo podría ayudarme. Antes de salir de mi despacho dijo: «Intente de todos modos evitar a los rusos, Sauber. ¡Podría arriesgarme a no volver a verle!» Tres días después supe que Gehlen había sido relevado del mando del F.H.O. y había sido jubilado. Era el 10 de Abril- 
En realidad, el viejo corso que es Reinhardt Gehlen no ha esperado al 10 de Abril para comenzar su plan de repliegue. «Lo más tarde a mediados de 1944 –refiere el historiador alemán Jürgen Thorwald-, Gehlen ha comenzado a reunir los informes, actas, estudios y archivos sobre la Unión Soviética en sus expedientes particulares y a ocultarlos en distintos lugares de los Alpes bávaros. De este modo, los archivos del servicio F.H.O. no pueden ser destruidos nunca». El 4 de Abril de 1945 tiene lugar en Bad Elster, en Sajonia, la última puesta a punto entre Gehlen y dos de sus ayudantes, Wessel y Baun. 

Bad Elster 
 
 
La cita ha sido concertada en el Kurhous Hotel. Los tres hombres se registran con nombres falsos. Las bases de la futura organización alemana de espionaje se van a establecer en una modesta habitación de hotel. De este modo, Wessel se encargará, junto con Gehlen, de asegurar el personal y los archivos del F.H.O. en la Alpenfestung (la Fortaleza Alpina). 

Alpenfestung 
 
Allí esperarán la llegada de los norteamericanos. Baun debe continuar ocupándose de los grupos Walli (nombre en código de los oficiales de información encargados de la «recuperación» de los prisioneros rusos y de la instalación de antenas de radio en la U.R.S.S., cuyos operadores eran desertores de la armada soviética), que él había dirigido sucesivamente para la Abwehr y para el R.S.H.A. Baun propone a Gehlen cortar temporalmente el contacto con los hombres de la armada Vlassov (general de la armada soviética, hecho prisionero por los alemanes en Mayo de 1942), que trabajaban en Moscú y en los estados mayores militares soviéticos. Gehlen le pide dar las órdenes para que todos los agentes diseminados en Silesia y entre el Oder y el Elba recorran los Alpes bávaros. En los días siguientes a esta conferencia secreta, reina una intensa actividad en los servicios de Gehlen. Se queman toneladas de papel, todos los documentos importantes son pasados a microfilmes en triple ejemplar y después colocados en cajas de hierro. Una de las series es enviada a Naumburgo en Turingia, y ocultada en casa de unos amigos de la familia Gehlen. Wessel vuelve a su despacho en Bad Reichenhall y Baun se instala en Baden. El 10 de Abril, el jefe del servicio F.H.O. dicta las últimas instrucciones a sus subordinados. Algunos reciben simplemente la orden de rendirse en el frente Oeste y de hacerse tranquilamente prisioneros de los americanos. A sus colaboradores más próximos les recomienda no decir nada, una vez hechos prisioneros. Al mismo tiempo, el servicio se valía de una particular «hecatombe». Comunicaciones de «fallecimientos» legan a los domicilios de algunos agentes de Gehlen, anunciando a sus familias que han muerto «por el Führer, el pueblo y la patria». Un complejo sistema de pistas es puesto a punto por Gehlen para poder tomar contacto con sus colaboradores prisioneros o «muertos». Establece un código especial de palabras y mensajes cifrados. Wessel se convierte en «W», Gehlen ofrece una «X», a Baun se le denomina «Y». Termina así la ejecución de la primera fase de su plan. 
Se trata ahora de salvaguardar al estado mayor del F.H.O., los archivos y a su propio jefe. Desde hace varias semanas, Gehlen ha escogido su lugar de refugio. En un principio, ha pensado que llegar al reducto alpino sería empeorar las cosas. Pero se ha dado cuenta en seguida de que la campaña de intoxicación llevada a cabo por los servicios de propaganda de Goebbels y el R.S.H.A., iba a ayudarle considerablemente. Porque, al hacer pasar el reducto alpino por una fortaleza inexpugnable, Goebbels va a transformar la estrategia militar norteamericana. Esta falsa noticia es, además, confirmada por los rusos, que piensan de este modo desviar de Berlín a las fuerzas norteamericanas. Estas van a dar máxima prioridad al reducto alpino. De este modo, Gehlen, al refugiarse en esta región, tiene garantizado el caer en sus manos. Todo el estado mayor del F.H.O. inicia entonces el largo trayecto que debe llevarle al refugio secreto. Para más seguridad, los oficiales se dividen en tres grupos y deciden llegar separadamente a la Alpenfestung. Gehlen y su familia forman parte del primer grupo y llevan con ellos los archivos que han ido a buscar a Naumburgo. El viaje se efectúa en condiciones deplorables: las carreteras están sobrecargadas de convoyes militares y de columnas de refugiados que huyen ante el avance del Ejército Rojo, y los bombardeos son continuos. El grupo, de hecho, corre un peligro muchos más grave, el de ser detenido por las patrullas S.S. En efecto, unos días antes, Hitler ha nombrado al almirante Doenitz como comandante en jefe de la zona norte, y ha ordenado a todos los oficiales que abandonan Berlín que se dirijan con sus hombres a Flensburg, donde se encuentra el cuartel general de Doenitz. Esta orden se aplica, naturalmente, también al estado mayor del F.H.O. Si Gehlen y sus hombres son detenidos en la carretera que lleva al Sur, les será difícil dar una explicación aceptable, y se arriesgan a ser fusilados por deserción. 
«En las orillas del Lena –refiere Gehlen en sus Memorias- dos camiones escaparon milagrosamente a una incursión aérea y más tarde, por la noche, fueron detenidos en Hof por elementos de las S.S., que los obligaron a entrar en un caserón: los S.S. deseaban examinar sus documentos. Este incidente exponía a los hombres a un peligro más grande que los bombardeos. Afortunadamente, los dos conductores, de los cuales uno era hijo de mi colaborador el mayor Baun, encontraron una verja sin el cerrojo por la que ellos pudieron escapar con los vehículos. Dejaron a mi familia en casa de unos amigos cerca de Cham y siguieron su camino hacia el Sur, hasta Bad Reichenhall, donde estaba replegado la mayor parte de mi servicio». 
Aquí, Wessel y algunos de sus oficiales se dispusieron a ayudar a Gehlen a ocultar las cajas. Decide distribuirlas en tres partes: una es depositada en Reit-in-Winkel, al sur del lago Chiem; la segunda en Wildermohalm, cerca de Kufstein; y la última se oculta en las montañas junto al pequeño pueblo de Valepp. Se da la orden de dispersión a Miesbach. Es preciso evitar a toda costa llamar la atención, porque Miesbach y sus alrededores, están llenos de oficiales nazis y S.S. Gehlen juzga preferible no permanecer personalmente en este lugar. Da la orden a treinta y ocho de sus oficiales de buscar un alojamiento cerca de ella y esperar su aviso. Sus hombres se dispersan por los pueblos vecinos: Achliersee, Fischhausen y Losefsthal. 
 
Acompañado de nueve de sus más fieles colaboradores, entre los que se encuentran tres jóvenes secretarias, Gehlen abandona Miesbach con los documentos ultrasecretos del F.H.O. Todos los hombres van vestidos como auténticos montañeses. Las cajas son llevadas en carretillas a lo largo de los senderos forestales. El ascenso les lleva varias horas. Finalmente, a la salida del bosque, llegan ante una gran explanada de nieve. En medio de una pendiente poco acentuada, Gehlen y sus compañeros descubren un pequeño chalet. El paraje lleva un nombre siniestro: Elendsalm, el «Pasto de la Miseria». Al anochecer, los hombres entierran profundamente las cajas en el límite del bosque. Gehlen está satisfecho. Tiene en su poder documentos de tal importancia que puede enfrentarse tranquilamente con el porvenir. 
«Para el éxito de nuestro plan –dice Gehlen en sus Memorias- era indispensable no dejarnos atrapar demasiado pronto. Una parte de nuestro grupo se iba todas las mañanas, al amanecer, a lo alto de la montaña, mientras que las tres chicas y dos de mis oficiales heridos se quedaban abajo resguardando el chalet. Escalábamos generalmente hasta la cresta del Auer y montábamos allí la tienda, en terreno cubierto parcialmente por los árboles. Pasábamos la jornada contemplando el paisaje y observando los primeros signos de vegetación que surgían poco a poco de la nieve. Al atardecer bajábamos y, antes de llegar al refugio, nos asegurábamos que nuestros compañeros habían colgado el mantel en un alambre para indicarnos que no había peligro». Gehlen teme mucho más las acciones de los grupos S.S. que a las tropas regulares aliadas. El 28 de Abril escucha por la radio que el Ejército Rojo ha entrado en Berlín. Al día siguiente se entera por uno de sus oficiales de reserva, Weck, que los americanos están en Munich y que han abierto las puertas del campo de concentración de Dachau. El 1º de Mayo la radio anuncia la muerte del Führer. Gehlen está cada vez más nervioso. Los S.S. rondan las montañas. «Weck no había permanecido inactivo –cuenta-. Gracias al Servicio de Aguas y Bosques de la región, había conseguido la llave de un refugio casi inaccesible, cerca de la cumbre del Maroldschneid. 

 


Era la tercera semana de Mayo. Consideré que había llegado el momento de pasar a la acción, de bajar al valle y de entregarse a la unidad americana más próxima. Los padres de uno de mis colaboradores, el mayor Schoeller, vivían en Fischausen, a orillas del Schliersee. Nos propuso pasar en su casa las vacaciones de Semana Santa, antes de entregarnos a los norteamericanos. No queríamos ser capturados: deseábamos entregarnos voluntariamente, y esto es lo que hicimos». 
En la mañana del 19 de Mayo, Gehlen y cuatro de sus oficiales bajan al valle. El día anterior, por la noche, han descosido las insignias de su graduación, se han quitado sus pantalones con franjas rojas –distintivo exclusivo de los oficiales del estado mayor general- y se han vestido con uniformes ordinarios de combate, de tal forma que ya no se distinguen de los miembros del ejército alemán que se repliegan hacia el Este. Tres días más tarde se entregan a los americanos. En una Alemania en plena derrota, Gehlen, con un orden perfecto, ha llevado a cabo su plan hasta el final. 
Reinhardt Gehlen ha dejado una parte de su equipo en el «Pasto de la Miseria» para recibir los mensajes de radio de los otros miembros del servicio. Ahora que su jefe ya no está con ellos, la vigilancia alrededor del chalet puede relajarse. Los oficiales del F.H.O. no desconfían de los montañeses, y menos aún de los pastores que ven pasar de vez en cuando. Uno de ellos, sin embargo, va a denunciarles. Rudi Kreidl sospecha mucho, en efecto, de esos hombres que le han dicho un día que son investigadores científicos. Los ha visto enterrar uniformes e insignias nazis. No le gustan nada los nazis. Mutilado de guerra, no perdona a Hitler el haber llevado a Alemania a un conflicto tan largo y tan mortífero. 

miércoles, 26 de abril de 2017

Arqueología militar: Un T-34 alemán en Estonia



Un T-34 con marcas alemanas en Estonia

Т-34
Las últimas noticias acerca de T-34.
Ha iniciado con éxito el motor diesel no sustituye a ninguna pieza de repuesto.
Han sustituido los rodamientos sólo por rollos de patinaje.
El ensamble del tanque pronto llegará a su final y que estará listo para corridas de prueba.
Está previsto en la temporada siguiente para llevar a los turistas y lo muestran como una exposición de trabajo de nuestro museo.

La información detallada sobre el T-34
Los alemanes han impulsado este tanque en el lago, cuando el combustible se terminó a finales de 1944. Lo ha puesto a una profundidad de 12 metros. Por encima de él había seis metros de turba y sedimentos. Durante dos semanas, los buceadores del club sacaron sedimentos arrastrados de encima del tanque. Cualquier rastro de aceite o aceite sobre el agua se ha ido. Se ha encontrado el tanque de Igor Sedunov en las memorias de los residentes locales. Un estado técnico de los ideales del tanque. El combustible en los tanques esta ausente, y no había aceite en el motor.

Para ver un mapa de un lugar donde se encuentra el tanque.

Mirar en el mapa donde se ha encontrado este tanque 










Fuente

martes, 25 de abril de 2017

Nazismo: La educación y la juventud

La juventud alemana y la educación nazi
Javier Sanz - Historias de la Historia





La juventud comenzó a experimentar una revalorización a comienzos del siglo XX. Hasta entonces, se había tomado como un periodo en tierra de nadie. Se deja de ver a la persona como un niño pero no se le daba un estatus o trabajo de adulto. Sin embargo, a partir de la regulación del acceso al mercado laboral, del establecimiento de un periodo de educación obligatorio, de la creación de ejércitos nacionales y de la regulación del derecho a voto se favoreció el desarrollo de la juventud como un grupo social definido. En Europa en general, y en Alemania en particular, la primera gran oleada de movilización juvenil apareció tras la Gran Guerra, la cual tuvo un especial impacto en los jóvenes: muchos se quedaron huérfanos y asumieron responsabilidades que antes no tenían, numerosas familias quedaron completamente desestructuradas, lo que aumentó el nivel de autonomía de la juventud y, en consecuencia, el acrecentado interés de los grupos políticos en ella.

Durante aquellos años, la programación tanto de actuaciones como de publicaciones o discursos políticos iban a ir dirigidos, en su mayoría, a captar jóvenes desencantados de la posguerra que buscaban nuevos caminos y soluciones. Habían escarmentado y abandonado, casi por completo, los valores sociales tradicionales defendidos por sus mayores que habían sido aplastados por la Primera Guerra Mundial. Esta crisis ideológica y social comenzó a manifestarse a partir de 1919. El descontento juvenil fue aumentando durante el periodo de la República de Weimar debido a las consecuencias del Tratado de Versalles, a la hiperinflación que tuvo lugar entre 1921 y 1924 y a la Gran Depresión económica de 1929, cuya consecuencia más significativa fue el aumento de la tasa de desempleo: de 1.320.000 parados en septiembre de 1929 se pasó a unos 6.000.000 a comienzos de 1932.


Niños alemanes jugando con fajos de marcos

¿Qué más podía pasar? Solo faltaba que se pusiera a llover…y así fue. Las dificultades económicas que atravesaba la sociedad alemana junto a la incertidumbre política y a la baja moral de los adolescentes tuvieron un efecto devastador: la tasa de suicidios entre los estudiantes universitarios era tres veces más alta que la de la población en general. El suicidio pasó a convertirse en un acto extremo de protesta social. En definitiva, los alemanes nacidos entre 1903 y 1915 -que tendrían entre 18 y 30 años cuando Hitler llegó al poder en 1933– estuvieron afectados por problemas psicológicos, políticos, sociales y económicos.

Hitler entró en escena en medio de este panorama de malestar, la situación de inestabilidad que se respiraba en la sociedad facilitó su trabajo. El Führer dio un paso al frente y se presentó como una nueva fuerza y esperanza de cambio para el futuro. Así mismo, la gente joven veía en él un hermano mayor, una figura de referencia en la que confiar. Al César lo que es del César, Hitler tuvo el mérito de saber aprovechar la situación y sacarle el mayor partido posible a lo que estaba sucediendo. Los jóvenes, con su energía, sus ideales e inquietudes, fueron especialmente vulnerables a sus propósitos. Por ello, fueron tomados como pilares fundamentales de la política nacionalsocialista. Antes de llegar al poder, Adolf Hitler ya había dejado muy claro en Mein Kampf cuáles eran sus intenciones respecto a la juventud:

habrá que atender antes que a ninguna otra cosa, a la formación del carácter, al fomento de la fuerza de voluntad […] El Estado debe actuar en la presunción de que un hombre educado, sano de cuerpo, firme de carácter y lleno de confianza en sí mismo es más valioso para la comunidad que el poseedor de una alta cultura pero encanijado y pusilánime
Un alto número de niños y jóvenes fueron cautivados por el sentimiento de comunidad, de fe nacional y de odio racial que profesaba el régimen nazi. Esta nueva educación buscaba dar un mayor énfasis al entrenamiento, la disciplina y el ordenamiento… el sistema escolar fue suplantado por un entrenamiento, a todas luces, militar.



Por supuesto, el factor clave en el moldeamiento de los jóvenes fue el control del sistema educativo. Se creó un instrumento de regulación social para moldear a las juventudes dependiendo del objetivo que en ese momento persiguiera el gobierno. Los nazis estaban tan obsesionados con el control que crearon el Servicio de Patrulla de la Juventud Hitleriana para vigilar y combatir tanto la delincuencia como la mala conducta de los adolescentes. Como vemos utilizaban también a los jóvenes como un mecanismo de control y de guía para con sus iguales. Para Hitler el destino estaba en manos de la sangre de la raza, los jóvenes encontrarían la felicidad plena cuando adquiriesen conciencia de que era la sangre nórdica, única y exclusivamente, la que creaba unión entre los distintos individuos, formando así un sentimiento de comunidad. Este declive del individualismo -propio del siglo XIX- hizo su aparición en la educación.



Los elementos de mayor atracción para el ingreso en las Juventudes Hitlerianas (Hitlerjugend o HJ) fueron la naturaleza autoritaria del régimen nazi, la ideología despiadada de la supervivencia del más fuerte, el uso de armas y uniformes, las altas posibilidades de movilidad social o de estudiar una carrera y de conseguir estabilidad a partir de la educación. Quizás, otro motivo de atracción fue la edad de los dirigentes nazis, la mayoría eran jóvenes, lo que les hacía identificarse con la gente adolescente. Hitler era el mayor, contaba con 44 años en 1933, al frente de las HJ estaba Baldur Von Schirach con apenas 26, Himmler tenía 33 y Goebbels 36. No hay que olvidar que algunas adhesiones fueron obligadas mediante miedos y amenazas.

Con la llegada de Hitler al poder se produjeron cambios en la educación escolar. Las asignaturas de educación física -en la que si sacabas calificaciones bajas suponía la expulsión inmediata de la escuela- historia, alemán y biología -para el estudio de la raza y de la exclusión judía- tendrían mayor importancia. Además, la práctica del boxeo sería obligatoria porque aumentaba la obediencia, la coordinación, la camaradería, el espíritu varonil, la capacidad de autocontrol, una mayor disciplina y un desarrollo del carácter (casi ná). También se organizaban excursiones por la naturaleza para conocer mejor su patria y a los compañeros de otras partes del Reich.



Con el paso del tiempo, la formación intelectual pasó a un segundo plano en beneficio del fortalecimiento del carácter y el aumento de autoestima para los jóvenes. En 1938 el régimen nazi llevó a cabo una reorganización de la educación: ahora las lecciones debían ir dirigidas al desarrollo de la fortaleza, del sacrificio, de la lealtad y del silencio antes que al desarrollo intelectual. El nuevo rol que estaban adquiriendo los jóvenes en Alemania produjo una separación de la familia todavía mayor a la existente hasta 1933. Ahora los hijos debían ser los faros de sus padres, seres inadaptados de la época que estaban viviendo.

Hemos hablado de los alumnos pero ¿qué hay de los profesores? Cuando Hitler llega al poder, el 97% de ellos estaban enrolados en la Unión Nacionalsocialista de Profesores (Nationalsozialistische Lehrerbund). En 1936, el 32% de esta unión pertenecía al partido nazi y el 14% de este último porcentaje pertenecía al cuerpo de la dirección política del partido. En el caso de que los profesores no fueran simpatizantes del ideal nazi podían ser condenados, excluidos de su trabajo o formados para simpatizar con el régimen.



Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial muchos alumnos e integrantes de las juventudes, sobre todo los más competentes y comprometidos, tuvieron que alistarse y combatir. A medida que la guerra avanzaba se iban alistando sin apenas entrenamiento militar, lucharon de manera desigual los últimos meses de la guerra y sufrieron elevadísimas bajas: el 30 de enero de 1945, en la localidad de Gotenhafen, perdieron la vida cerca de 8.000 jóvenes. Parece clara la finalidad del sistema educativo nazi: formar jóvenes para que estuvieran preparados para morir y luchar por la nación. Al final de la guerra, la imagen de la HJ cambió. Pasaron a ser jóvenes desencantados, a sentirse abandonados y comenzaron a realizar actividades más solidarias como la identificación y el enterramiento de cadáveres o la extinción de incendios. Algunos historiadores han llegado a afirmar que Hitler renegaba de la HJ, así como que sus muertes le importaban más bien poco. Sin embargo, dejó escrito en su testamento político lo siguiente: “muero con el corazón feliz, consciente de los incalculables legados y logros de nuestros soldados en el frente, nuestras mujeres en casa, los logros de nuestros campesinos y obreros en su trabajo, únicos en la historia, y de las juventudes que llevan mi nombre”

Si queremos buscar una evidencia más reciente de lo decisiva que fue la educación del régimen nacionalsocialista podemos tomar como referencia un estudio realizado por la Universidad de California entre 1996 y 2006. Se realizaron 5.300 entrevistas a alemanes nacidos entre los años 20 y 30 y se llegó a la conclusión de que la propaganda y el adoctrinamiento tuvo un resultado espectacular, sobre todo, aquel que se centraba en fomentar el odio racial: los jóvenes alemanes nacidos entre esas fechas eran mucho más antisemitas que los nacidos antes o después. ¡Qué sencillo resulta cambiar las creencias e ideales a través de la política!

jueves, 13 de abril de 2017

SGM: Hitler vivía drogado

Hitler fue inyectado rutinariamente con cocaína, metanfetamina y opiáceos
Por Eric Spitznagel - The New York Post
Hitler fue inyectado rutinariamente con cocaína, metanfetamina y opiáceos


Adolf Hitler es recibido por los partidarios en Nuremberg en 1933. Getty Images

Cuando pensamos en Adolf Hitler, tendemos a imaginarlo como el dictador furioso, que incita a la gente. Pero "Blitzed: Drogas en el Tercer Reich" pinta un cuadro muy diferente, uno de un adicto completo que apenas podía presentarse a reuniones militares sin sus inyecciones regulares de cocaína, metanfetamina y opiáceos. En una de las escenas más desgarradoras del libro, el autor Norman Ohler describe cómo "las venas de Hitler estaban tan destrozadas" a finales de 1944 que incluso su médico personal "difícilmente podía penetrarlas".

Cuando finalmente logró romper la piel, "en realidad hizo un crujido de ruido."


Algunas de las mejores historias se leen como escenas de una comedia de la película de la deshuesadora. Cuando Hitler visita su casa de montaña de vacaciones en Obersalzberg - "su nube congelada-cuco-tierra", escribe Ohler - él pasa su tiempo libre viendo cuervos y realizando "su uso de imitaciones de los sonidos producidos por las diferentes ametralladoras utilizadas en la Segunda Guerra Mundial . "Ohler deja que la escena visual se juega en tu cabeza y luego ofrece," Ya sea que lo hizo tan alto o no, no podemos decir. "

Hitler estaba lejos de ser el único adicto nazi. De acuerdo con Ohler, que estudió cientos de archivos federales alemanes, gran parte de la Alemania nazi - tanto soldados como civiles - estaba en lo alto de Pervitin, una forma de píldora de metanfetamina que prometió "integrar shirkers, malingerers, derrotistas y whiners". Por una fábrica de fármacos de Berlín, rápidamente atrapó con el público en general. Ayudó a las secretarias a escribir más rápido. Los bomberos lo usaron para sentirse más heroico, y las madres jóvenes tomaron las píldoras para protegerse de los azules bebés. Se convirtió, Ohler escribe, "tanto de un accesorio como una taza de café."

La droga pronto se notó por el ejército alemán, que ordenó 35 millones de dosis de Pervitin para los soldados que avanzaban en Francia en 1940.

Con efectos como fuertes sentimientos de invencibilidad y poder, y la capacidad de ir semanas sin dormir, ayudó a inspirar el "indomable espíritu de lucha aria" que a Hitler le gustaba presumir.

Entre el otoño de 1941 y la segunda mitad de 1944, Hitler apenas disfrutó de un día sobrio.
Esos efectos son la misma razón por la que Hitler fue personalmente atraído por Pervitin, entre otras drogas, pero sus dependencias de drogas no ocurrieron de la noche a la mañana. Comenzó en 1941 con inyecciones de esteroides y hormonas animales - tanto por ser vegetariano - para ayudar con su disminución de energía y problemas digestivos. Pero a medida que la guerra se tornaba más estresante y la victoria menos segura, necesitaba una patada más grande. Estaba perdiendo el carisma y la inquebrantable confianza en sí mismo que lo convertía en un líder tan poderoso.

El médico personal de Hitler, Theodor Morell, era un chiquillo extraño de hombre que llevaba un "uniforme de fantasía basado en sus propios diseños", parpadeaba en las direcciones equivocadas (sus párpados cerrados desde abajo) y estaba dispuesto a inyectar casi cualquier cosa Las venas de Hitler si el Fuhrer le sonreía.

Morell poco a poco comenzó a añadir ingredientes a sus inyecciones diarias - Hitler obtuvo su primer sabor de oxycodone antes de una gran reunión con Benito Mussolini - y Hitler eventualmente comenzó a depender de la "sensación (s) que correspondía tan perfectamente a su propia imagen de grandeza - Y esa realidad ya no se suministra ", escribe Ohler.


Hitler probó oxicodona por primera vez antes de una gran reunión con Benito Mussolini.Getty Images

Una de las historias más memorables de "Blitzed" no tiene nada que ver con las parcelas militares para la dominación del mundo. Es sólo otro romance sobre un hombre y una mujer y su entusiasmo compartido por los opiáceos. Eva Braun insistió en seguir a la droga de Hitler para droga, para estar "en la misma longitud de onda que su amante," que aparentemente condujo a una cierta intimidad unhinged. Después de regresar de "noches de citas" en Obersalzberg, Hitler rechazó los exámenes físicos de su médico para que no viera las "heridas en su cuerpo por el comportamiento sexual agresivo de Eva", escribe Ohler.


Eva Braun insistió en tomar las mismas drogas que Hitler, para estar "en la misma longitud de onda que su amante". Getty Images

A medida que pasaban los años, Hitler descendió más hacia sí mismo y su adicción, dice el libro.

"En su aislamiento, todo el placer y la energía recibidos previamente de la atención de una muchedumbre que animaba tenía que ser substituido por los productos químicos," Ohler escribe. "Entre el otoño de 1941, cuando empezó a recibir inyecciones de hormonas y esteroides, y la segunda mitad de 1944, Hitler apenas disfrutó de un día sobrio".

Al menos hasta que no tuvo otra opción. Aunque se cree ampliamente que Hitler sufría de la enfermedad de Parkinson durante los últimos días de su vida, Ohler especula que estaba sufriendo los síntomas de la abstinencia. Le guste o no, Hitler fue finalmente obligado a ir frío Turquía.

martes, 11 de abril de 2017

SGM: Desertores olvidados del Tercer Reich

Los desertores de la Segunda Guerra Mundial se disgustan cuando la exposición se centra en Alemania Oriental
Una exhibición de la justicia militar en Torgau ha atraído la indignación para dedicar más espacio a las víctimas de la dictadura comunista que el régimen nazi. Los desertores alemanes de la Segunda Guerra Mundial han sido a menudo las víctimas olvidadas de los nazis.
DW


Una exposición sobre la injusticia en las dictaduras alemanas está bajo fuego por sub-representar a las víctimas del sistema de justicia militar nazi a favor de las víctimas del régimen comunista alemán oriental.

La exposición se encuentra en un castillo de Torgau, al este de Alemania, donde el ejército alemán, llamado entonces Wehrmacht, trasladó su tribunal principal en 1943 y donde mantuvo la mayor prisión militar del país en Fort Zinna. Miles de desertores alemanes y otras víctimas fueron sentenciados, encarcelados y ejecutados allí durante la guerra, ya menudo llevaban décadas para que sus antecedentes penales fueran eliminados.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Torgau era casero a un tribunal militar soviético así como a los campos de prisioneros usados ​​por la policía secreta soviética hasta 1949, cuando fue asumido el control por la policía popular del este alemán.
Dos tercios del espacio de la exposición está dedicado a la opresión comunista de la posguerra, mientras que sólo un tercio cuenta la historia de la brutal justicia militar del régimen nazi.
De acuerdo con la sociedad alemana de las víctimas de la justicia militar nazi, eso significa que la exposición no sólo omite aspectos importantes de la historia, sino que también renega de un acuerdo hecho con la fundación conmemorativa estatal de Sajonia, que prometió que la exposición se centrará en el período nazi , Y viola la política del gobierno federal para recordar a esas víctimas.

Distorsión de la historia

"La judicatura militar nazi dictó 30.000 sentencias de muerte durante la Segunda Guerra Mundial, de las cuales más de 20.000 fueron llevadas a cabo", dijo Rolf Surmann de la sociedad de víctimas de la justicia militar de la Nación. "Era un poder judicial excepcionalmente cruel, pero algunas partes de la exposición no se presentan, como los retratos de los ciudadanos luxemburgueses que fueron reclutados a la Wehrmacht, se negaron a servir y fueron fusilados en Torgau".
La injusticia continuó después de la guerra. Unos cuantos libros de historia han sido escritos sobre cómo la judicatura de la posguerra, tanto en Alemania Oriental como en Alemania Occidental, falló en perseguir crímenes del Holocausto y protegió a ex jueces nazis que habían perseguido a opositores al régimen nazi. Todo este aspecto de la historia, dijo Surmann, también ha sido borrado de la exposición.
En 2004, las organizaciones que representaban a las víctimas del régimen nazi (incluido el Consejo Central de Judíos en Alemania) retiraron su cooperación con Sajonia por razones de estado Leyes que conmemoraban en pie de igualdad a todas las víctimas de las dictaduras alemanas.
Esto fue resuelto con un acuerdo en 2011, pero la asociación dice que la nueva exposición muestra que la fundación de Sajonia no está logrando mantener su fin del acuerdo. "El concepto nunca fue realizado, ese es el problema básico", dijo Surmann a DW.
"Esto es inaceptable - tememos que cuando se presente una exposición adecuada, ninguna de las víctimas que representamos siga viva", dijo Surmann.


Jan Korte condenó al gobierno alemán por permitir a Sajonia determinar cómo se enmarcó la exposición

Desertores de la Wehrmacht

Los desertores de la Segunda Guerra Mundial de Alemania han enfrentado tradicionalmente prejuicios significativos entre las víctimas de Adolf Hitler. "Las víctimas de la judicatura militar nazi han tenido dificultades a menudo en toda Alemania, no sólo en Sajonia", dijo Jost Rebentisch, director de la asociación nacional para todas las víctimas del nacionalsocialismo. "Su rehabilitación es una historia muy triste, que duró hasta finales de los 90, e incluso entonces sólo se encontró con una resistencia considerable.Para muchos en los círculos conservadores, los desertores de la Wehrmacht siguen siendo traidores. ver."
"Es justo e importante que el concepto conmemorativo del gobierno alemán vea a Torgau como central para recordar a este grupo de víctimas", dijo Rebentisch a DW. El hecho de que esto no se haya hecho realmente es triste, a menudo Torgau está asociado con el tribunal militar nazi, por lo que el monumento allí tiene que centrarse en eso ".
Algunos políticos alemanes, por su parte, han criticado al gobierno por permitir que Sajonia se salga con su propia política conmemorativa y el suministro de fondos federales sin exigir ningún cambio en la exposición. "El hecho de que en el centro de la justicia militar nacionalsocialista todavía no hay una exposición digna sobre la función de la justicia militar de la NN, sus víctimas y la lucha de sus víctimas por la rehabilitación después del final de la Segunda Guerra Mundial es escandalosa", dijo Jan Korte, diputado líder parlamentario del partido de izquierda.
"El gobierno federal podría haber utilizado sus muchas posibilidades de control dentro de la fundación de memoria de Sajonia años atrás", dijo Korte a DW en un correo electrónico. "A través de su inactividad, el gobierno está protegiendo la escandalosa posición de la fundación hacia las víctimas de la justicia militar de la N".

sábado, 8 de abril de 2017

Geopolítica: Heligoland en el eje de las relaciones germano-británicas

La larga historia de una pequeña isla alemana en el Mar del Norte
El archipiélago de Heligoland tiene un paralelo moderno
The Economist



Heligoland: Britain, Germany and the Struggle for the North Sea. By Jan Ruger. Oxford University Press; 370 pages; $34.95 and £25.

Como una rareza histórica, la historia de Heligoland -un pedazo de roca parcialmente poblado en el Mar del Norte- merece la atención de los lectores. Sus acantilados rojizos fueron gobernados principalmente por los daneses hasta 1807. Entonces Gran Bretaña tomó la isla, apenas 46 kilómetros (29 millas) de la costa continental, utilizándola como base adelantada para romper el bloqueo económico de Napoleón. Otto von Bismarck, un estadista prusiano, anheló el afloramiento marino, y en 1890 Gran Bretaña lo cedió a Alemania a cambio de una mano libre en el antiguo sultanato de esclavos de Zanzíbar.

En estos trastornos, los habitantes de Heligoland (hoy en día son casi 1.400) nunca fueron consultados. Parece que les importaba poco, siempre y cuando los impuestos preferenciales y los flujos constantes de visitantes del continente siguieran permitiéndoles prosperar. Incluso bajo el control británico, Heligoland era un destino querido por multitud de pintores románticos alemanes, músicos, panfleteros y poetas. Un poema escrito en la isla por Hoffmann von Fallersleben, en agosto de 1841, se convirtió en la letra del himno nacional de Alemania. Los turistas que hacían el día llenaban sus balnearios y celebraban el aire libre de polen, el juego y el baile.

Para Jan Ruger, el autor de un relato enérgico de los últimos dos siglos sobre Heligoland, la isla importa por razones más serias que su remota peculiaridad. Él llama a Heligoland "una localización conveniente de donde repensar el pasado anglo-alemán." Es realmente una buena posición ventajosa. Cuando los lazos eran amistosos, como en la última década del siglo XIX, la isla vio una notable mezcla de costumbres, lenguaje y leyes alemanas y británicas. En ese momento, aunque vivían bajo la bandera alemana, los Heligolanders podían incluso elegir ciudadanos británicos y servir en la Royal Navy.

Entonces, durante los períodos de antagonismo, especialmente en la primera mitad del siglo XX, la isla se convirtió en un símbolo de amarga confrontación entre dos de las potencias más fuertes de Europa. Antes de la primera guerra mundial, los periódicos y políticos británicos, incluyendo a Churchill, juraron que no debían haber "más heligolands", lamentando la decisión de ceder incluso el territorio más pequeño a un enemigo en ascenso. Alemania hizo de la isla un "monumento" al nacionalismo, escribe Ruger. Por los años 20 Hitler y Goebbels quisieron ser vistos visitando la isla, de la cual mirarían sobre el mar hacia Gran Bretaña. Los pintores pro-nazis representaban águilas musculosas sobre los acantilados de Heligoland. En ambas guerras, Alemania fortificó la roca y construyó puertos gigantescos para submarinos y barcos. Después de cada guerra, Gran Bretaña aplanó el lugar.

El Sr. Ruger hace su caso que las fortunas de Heligoland son un sostén útil de relaciones más amplias y él relata su historia en un estilo atractivo. Sabiamente, nunca sugiere que la isla -aún como puesto militar- fuera de mucho más que una importancia simbólica. Heligoland, fuertemente fortificada, no impidió que la marina británica, por ejemplo, la bloqueara a Alemania desde lejos en la primera guerra mundial.

Más gente debe conocer la historia de Heligoland por los ecos que tiene hoy. A finales del siglo XIX se vio una gran potencia emergente, militarista, con una marina de rápido crecimiento, deseosos de explotar una mancha de tierra en el océano, incluso si eso provocaba una potencia mundial establecida. Lo mismo sucede con China, ya que militariza atolones en el Mar de China Meridional. Los debates frenéticos en Gran Bretaña, hace poco más de un siglo, sobre las intenciones de Alemania en Heligoland, suenan sorprendentemente similares a las discusiones de hoy, en América, sobre el ascenso de China. La geopolítica, como la historia, tiene el hábito de repetirse.

sábado, 1 de abril de 2017

PGM: 1918 en el Frente Occidental

EL año 1918 en el frente Occidental
El ataque final alemán, la reacción aliada y el hundimiento alemán.
El Armisticio y el fin de las hostilidades


La última Gran Ofensiva Alemana fue lanzada el 21 de Marzo de 1918, con la Operación “Michel” (marcada 1). Se inició con un bombardeo sin precedentes de 6.000 cañones que lanzaron un ataque de gas letal en profundidad en las líneas aliadas. En un punto los alemanes avanzaron 22 kilómetros en un día, más de lo que habían avanzado en cualquier época anterior durante la lucha en el frente occidental. Durante las primeras seis semanas de combate, los aliados perdieron 350.000 bajas, pero más tropas fueron encaminadas rápidamente al frente a través del Canal, y las unidades americanas empezaban a llegar por primera vez. Este ataque fue rápidamente continuado por una segunda ofensiva (marcada 2) en Ypres, pero fue detenida luego de una breve amenaza contra los puertos del Canal. Otro golpe alemán a las líneas aliadas cayó con las dos operaciones “Blucher” y “York”, que combinadas, se dirigieron al sur hacia París, ocupando Soissons y casi aislando Reims (marcada 3). La punta de lanza del avance llegó tan lejos como Chateau-Thierry, a sólo 89 kilómetros de París. Esta operación, sin embargo, adoleció de las mismas deficiencias que las que le precedieron. Ludendorf no había planificado que esta ofensiva tendría éxito. Había sido pensada como un movimiento diversivo para atraer a las tropas francesas lejos de la principal ofensiva en el norte. Por lo tanto sus sorprendentes resultados no fueron explotados por no disponerse de las reservas adecuadas. Aún así la situación de los aliados era muy precaria, quienes llegaron a ordenar una política de defensa a ultranza “espaldas contra la pared”.
Las tropas alemanas sin embargo, estaban experimentando un rápido agotamiento por el prolongado esfuerzo, así como se daban a momentos de saqueo. El bloqueo económico a Alemania había cortado los suministros vitales, y en la retaguardia mucha gente estaba literalmente muriendo de hambre. Muchas tropas alemanas estaban crónicamente famélicas, y cuando encontraban los suministros aliados, se perdía mucho tiempo mientras estas desesperadas tropas daban cuenta de las vituallas capturadas. Por lo tanto, la última ofensiva alemana, un intento de pinza alrededor de Reims (marcada 4), fue finalmente detenida con fuego de artillería concentrado y ataques aéreos. A finales de Junio de 1918, el potencial humano y material alemán en el frente occidental había caído y era inferior al de los aliados, y es asalto final de éstos no tardaría en llegar.

Los primeros ataques fueron efectuados, sorprendentemente, por los franceses en Julio de 1918 al oeste de Reims (marcado 5). Estos fueron seguidos por una ofensiva británica en la Bolsa de Amiens (marcado 6) y de una ofensiva general hacia la Línea Hindemburg. Los americanos, bajo el comando del General John Pershing atacaron la saliente de St. Michiel al sur de Verdún (marcado 7) y luego atacaron a través del Argonne al oeste de Verdún como parte del avance general (marcado 8). Los alemanes estaban ahora retrocediendo sin pausa, y aunque los aliados continuaron sufriendo tremendas pérdidas (los americanos tuvieron 100.000 bajas solamente peleando en la región de Argonne), estaban ahora alentados por la continuada retirada alemana. La posición final de la línea amarilla muestra el frente aproximado al firmarse el Armisticio el 11 de Noviembre de 1918. Los únicos alemanes que continuaron peleando luego de este armisticio fueron las tropas del Mariscal de Campo Paul von Lettow-Worbeck en el Este de Africa, quien había iniciado su minúscula invasión a Rhodesia. Se rindió el 23 de Noviembre, luego de conocer la rendición general.

En vez de proporcionar una lista de pérdidas, que son difíciles de cuantificar, pensamos que es más ilustrativo mencionar el porcentaje de la población afectada de los países directamente involucrados. Durante el curso de la Primera Guerra Mundial, 11% de la población total de Francia fue muerta o herida! 8% de la población de Gran Bretaña fue muerta o herida y 9% de la de Alemania sufrió lo mismo. Los Estados Unidos, que no entraron a la guerra terrestre hasta 1918, tuvieron un 0,37 % de su población muerta o herida.

Animación del frente occidental mostrando las operaciones de 1918

sábado, 18 de marzo de 2017

SGM: Fotos de la Operación Zitadel (1/2)

Fotos no vistas de la batalla más grande de tanques de la SGM

Damian Lucjan - WHO



La batalla de Prokhorovka fue una parte de una más grande, la Batalla de Kursk, y sucedió cuando el 5º Ejército de Tanques de Guardias del Ejército Rojo Soviético atacó el II Cuerpo SS-Panzer del Ejército Alemán en una de las mayores batallas de tanques en el ejército historia.

Los alemanes destruyeron muchos tanques soviéticos (300-400 tanques y cañones autopropulsados) y degradaron temporalmente el poder de ataque del 5º Ejército de Tanques de la Guardia, pero no pudieron tomar Prokhorovka o abrirse a tierra abierta.

Para los soviéticos, su masivo ataque blindado del 12 de julio no destruyó el II SS-Cuerpo Panzer -que perdió 43 tanques y cañones autopropulsados- o lo lanzó a la defensiva. Lograron agotar a los alemanes y eventualmente contribuyeron a detener su avance.

Mientras que la batalla se considera generalmente un éxito táctico para los alemanes debido al alto número de tanques soviéticos destruidos, en última instancia no había ninguna brecha alemana en Prokhorovka.

La ofensiva alemana de Kursk, codename Citadel, fue abortada más adelante, y sus fuerzas fueron retiradas. El Ejército Rojo inició una ofensiva general y tomó la iniciativa estratégica en el Frente Oriental, que debía mantener durante el resto de la guerra.


Vehículos del II SS-Panzer Corps avanzando hacia Prokhorovka el 11 de julio [Bundesarchiv, Bild 101I-022-2924-14 / Kipper / CC-BY-SA 3.0].

Las tropas alemanas durante una calma en la lucha [Bundesarchiv, Bild 101I-219-0553A-10 / Koch / CC-BY-SA 3.0].

Soldados alemanes durante la Operación Ciudadela [Bundesarchiv, Bild 101I-022-2949-05 / Mittelstaedt, Heinz / CC-BY-SA 3.0].

Panzer IV y Sdkfz 251 alemanes en el Frente Oriental, julio de 1943 [Bundesarchiv, Bild 101I-219-0596-12 / Dieck / CC-BY-SA 3.0].

Avance alemán durante la Operación Ciudadela (flechas rojas de línea discontinua) [Vía].

Una columna de tanques Panzer III en el frente oriental, julio de 1943. [Bundesarchiv, Bild 101I-219-0562A-06 / Scheffler / CC-BY-SA 3.0].

Panzers alemanes durante la Operación Ciudadela [Bundesarchiv, Bild 101I-022-2950-15A / Wolff / Altvater / CC-BY-SA 3.0].


Los tanques soviéticos T-34 y T-70 alineados en la batalla de Kursk. Un soldado alemán inspecciona la torre a través del tanque de luz de la escotilla T-70 [Via].

jueves, 16 de marzo de 2017

Batalla de Inglaterra: Aviones derribados alemanes (1/2)

Fotos increíbles de aviones derribados de la Luftwaffe durante la Batalla de Gran Bretaña

Joris Nieuwint - WHO



A medida que nos acercamos al final 71 aniversario de la Segunda Guerra Mundial, el 76 aniversario de la Batalla de Gran Bretaña también se acerca. En este artículo, echamos un vistazo a varios aviones de la Luftwaffe que fueron derribados y el accidente aterrizó en suelo británico.



Tropas cuidan los restos de un Heinkel He 111P (W.Nr 1582: G1 + FR) de 7./KG 55, que fue derribado durante un ataque al Great Western Aerodrome (ahora Heathrow) y aterrizó accidentalmente en High Salvington, cerca de Worthing, 16 de agosto de 1940. [Via]


El personal civil investiga el fuselaje de un Messerschmitt Bf 109E4, "Red 2", de 3./LG 2, en los terrenos de un colegio técnico, 1940. Observe el emblema de "Mickey Mouse" en el fuselaje trasero. [Vía]


La RAF que inspecciona a Heinkel He 111P (codificado G1 + FA) de Stab / KG 55 que fue derribado en Hipley en Hampshire, el 12 de julio de 1940. Se ha camuflado para evitar que la Luftwaffe intente destruir los restos. El bombardero fue derribado por el vuelo 'B' del Escuadrón No. 43 sobre Southampton Water. [Vía]


Un Heinkel He 111 P de Stab / KG 55 que aterrizó accidentalmente en Hipley en Hampshire el 12 de julio de 1940. Fue derribado por los Huracanes del Vuelo B, el Escuadrón No. 43 sobre Southampton Water. [Vía]


Messerschmitt Bf 109E-1 de Oberleutnant Paul Temme, Gruppe Adjutant de I / JG 2 'Richtofen', que se estrelló cerca del aeródromo de Shoreham en Sussex el 13 de agosto de 1940. [Via]


RAF inspeccionando los restos quemados de un avión de reconocimiento Junkers Ju 88 de 4. (F) / 122 en Cockett Wick Farm, St Osyth cerca de Clacton-on-Sea en Essex. El avión fue derribado el 20 de julio de 1940 por el número 56 de los Hurricanes del Escuadrón. [Vía]


El soldado entra en la cabina de un Messerschmitt Bf 109E. Esto es probablemente Bf 109E-1 (W.Nr. 3576) 'Red 13' de 7./JG 54, volado por Uffz. Zimmermann, que se estrelló cerca de Lydd en Kent el 27 de octubre de 1940. [Via]


Los restos de Junkers Ju 88A-1 (W.Nr. 2142: 3Z + DK) de 2./KG 77 en exhibición pública en Primrose Hill en Londres, el 10 de octubre de 1940. El bombardero había sido alcanzado por un incendio de AA y aterrizado accidentalmente En Gatwick el 30 de septiembre. [Vía]


Los soldados guardan los restos ardientes de Junkers Ju 88 (W.Nr. 4136: 3Z + BB) de I / KG 77 que se estrelló en Hertingfordbury, Hertfordshire el 3 de octubre de 1940. [Via]


Civiles y aviadores de la RAF inspeccionan los restos ardientes de un Heinkel He 111 que fue derribado por los combatientes de la RAF sobre la costa noreste de Escocia y se estrelló contra una casa, en julio de 1940. [Via]