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miércoles, 4 de enero de 2017

Biografía: Un libro muestra a un Hitler menos loco

Un Hitler más normal

Una biografía sobre la vida del Führer, desde su nacimiento hasta 1939, reabre el debate sobre el ascenso de los líderes populistas


Luis Doncel - El País



Hitler, con uniforme militar en 1915. 


Han pasado 71 años desde su suicidio en Berlín, y el interés por Adolf Hitler no decae. Al contrario, su figura despierta cada cierto tiempo nuevas oleadas de atención. Y todo apunta a que asistimos a una.

En la biografía que publicó en 2013, el autor alemán Volker Ullrich (Celle, 1943) quiso ahondar en la personalidad del protagonista. Frente a otras obras centradas en el contexto político y social, él miró a los ojos del gran genocida. El libro fue recibido con reparos por los críticos alemanes: no veían novedades sustanciales y, sobre todo, dudaban de la conveniencia de presentar un Hitler demasiado cercano. ¿Hasta dónde se puede humanizar al monstruo? Mejor recepción ha tenido este año la versión inglesa. The New York Times la alabó como una “fascinante parábola shakesperiana”. Sin mencionar su nombre, la reseña del Times sugería paralelismos con el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump. Ullrich también detecta parecidos entre ambos.

Desde su casa de Hamburgo, este periodista que dirigió durante 20 años la sección de historia del semanario Die Zeit insiste en la importancia de volver sobre la personalidad de Hitler. “Sin él, no se tomaba ninguna decisión importante en el Tercer Reich”. Y asegura que estos días, cuando en todo el mundo triunfan líderes autoritarios y carismáticos, interesa aún más responder a la pregunta fundamental: ¿cómo pudo ocurrir?

¿Por qué pensó que el mundo necesitaba otra biografía de Hitler? “La escribí desde el convencimiento de que este tipo de políticos está de vuelta. Son los que saben cómo movilizar los miedos y esperanzas de la gente en épocas de crisis. Eso lo entendió Hitler como nadie durante la República de Weimar. Se presentó como el mesías que devolvería la grandeza a Alemania”, asegura.

Ullrich no aspira a ofrecer una imagen novedosa de la que quizás sea la persona más escudriñada del siglo XX. Pero sí trata de añadir matices; y deshacer algunos tópicos. Como la idea de que el líder nazi no tenía vida más allá de la política. “Historiadores como Joachim Fest e Ian Kershaw cayeron víctimas de la escenificación que Hitler hizo de sí mismo como alguien que renuncia a sus necesidades y se entrega a la misión histórica de servir al pueblo alemán. En realidad, tenía una vida privada muy rica. Pero oculta”. Cada época ha tenido su biografía de Hitler. En los años cincuenta apareció la de Alan Bullock, que lo presentaba como un oportunista sediento de poder sin ideología. Dos décadas más tarde, Fest ahondaría más en su psicología. Y, por fin, Kershaw dibujaría en los años noventa un impresionante retrato en el que añadía el sustrato social que explica el éxito del tirano.
La crítica alemana recibió el libro con reparos por ofrecer una imagen muy cercana de su protagonista
Es indudable que Hitler se benefició del menosprecio de sus coetáneos. Pero no solo fueron ellos. Ullrich acusa a otros historiadores del mismo error. “Mucha gente se pregunta cómo una persona inculta y mediocre pudo llegar tan alto. La premisa es que era alguien del montón. Y no es así. Tenía cualidades insólitas. No solo la demagogia y la facilidad para hablar ante las masas. También poseía un gran talento como actor. Podía presentarse de forma totalmente distinta en función de las circunstancias”. Sus dotes camaleónicas le permitían hablar “como un sabio estadista en el Reichstag; como un hombre moderado ante los empresarios; o frente a las mujeres como el padre bienhumorado que ama a los niños”.

Aquí llegan las semejanzas —y diferencias— con Trump. Entre las primeras, Ullrich señala un “carácter egocéntrico con tendencia a mezclar la mentira con la realidad”, la promesa de volver a hacer grandes sus respectivos países o la capacidad de ambos de valerse de los medios de comunicación. “Aunque veo más sofisticado y táctico a Hitler”, añade. Las diferencias también son enormes. En primer lugar, Hitler nunca obtuvo la mayoría absoluta en unas elecciones democráticas (fue designado canciller por el presidente de la República en enero de 1933 tras haber sido su partido el más votado con el 33% de los votos, pero lejos de la mayoría absoluta en el Parlamento). En segundo lugar, el NSDAP era un partido totalmente centrado en su Führer. “Trump lanza proclamas xenófobas y machistas. Pero no sabemos si lo piensa de verdad o es solo retórica electoral. Esa duda también surgió con la llegada de Hitler al poder. Se pensaba que el cargo le moderaría. Al principio de su mandato se presentó como un hombre de paz, aunque ya entonces pensara en la guerra”.

El primer volumen, titulado simplemente Ascenso, termina en 1939, con el 50º cumpleaños del tirano. El periodista trabaja ahora en la narración de los seis años posteriores. Ullrich describe la “naturaleza dual” de Hitler, que aunaba energía criminal con una personalidad amable, incluso atractiva. ¿Le diagnosticaría un psiquiatra alguna dolencia mental? “Era más normal de lo que desearíamos. En sus crímenes, fue absolutamente excepcional. Pero como hombre, en sus gustos y costumbres, no se salió demasiado de la norma. Sería muy cómodo quitarse a Hitler de encima describiéndolo como un sociópata criminal. El peligro es que así no podremos entender cómo logró un poder de atracción tan monstruoso entre los alemanes”.

Una opinión parecida tenía Leni Riefenstahl, la directora de cine de cabecera del Tercer Reich. “Ni puedo ni quiero olvidar ni perdonar las cosas terribles que ocurrieron en su nombre. Pero tampoco quiero olvidar el enorme efecto que causaba en la gente. Esto haría las cosas demasiado fáciles para nosotros”, escribió en los años setenta la mujer que supo plasmar como nadie los ideales de belleza del nazismo. Esta impresión positiva también llegó a diplomáticos europeos y personas ajenas a su círculo, a los que asombraba como un anfitrión encantador y culto. Sin formación académica, pero lector empedernido —otro aspecto que lo separa de Trump— tenía una memoria extraordinaria.

Ullrich descarta como totalmente indocumentadas las especulaciones sobre la supuesta homosexualidad o los problemas en los genitales del Führer. Aquí, una vez más, la normalidad es la regla. Aunque parezca que hasta los 30 no tuvo relaciones sexuales, lo que dio pie, como cuenta el libro, a que sus compañeros en la I Guerra Mundial se burlaran de su virginidad. “Entonces no era extraño lo que hoy nos parece un desarrollo sexual tardío. Cuando volvió a Múnich tras la guerra se puso al día muy rápido. Y desde finales de los años veinte tuvo una relación de lo más normal con Eva Braun. Ni perverso ni sádico”, concluye.
El autor considera que Hitler y Trump comparten “un carácter egocéntrico” con tendencia a la mentira
Pese al alud de datos e informaciones sobre su vida, Hitler permanece en esta biografía como un enigma. “Tenía muy pocos amigos en los que confiara. Siempre mostró mucha distancia con la gente. Y además tenemos muy pocos documentos personales. Podemos acercarnos a su misterio, pero nunca lo descifraremos”.

La pregunta fundamental sigue sin respuesta. ¿Cómo pudo ocurrir? “Hitler se benefició de una constelación única de crisis que aprovechó de forma inteligente y sin escrúpulos”, escribe Ullrich. Pero esto no explica cómo un país rico y culto lo permitió. “Tuvo una relación simbiótica con el pueblo alemán. Nunca habría llegado al poder si no hubiera explotado ideas profundamente arraigadas en la tradición cultural del país: nacionalismo extremo, profundo antisemitismo, resentimiento contra el parlamentarismo y la democracia… Alemania era caldo de cultivo para este tipo de políticos carismáticos”, concluye.

lunes, 26 de diciembre de 2016

SGM: ExPOW alemán dona ahorros a villa escocesa

El ex prisionero de guerra alemán deja ahorros de vida en la aldea escocesa
Por New York Post



El ex prisionero de guerra alemán deja ahorros de vida en la aldea escocesa

El campo de prisioneros de Cultybraggan en Perthshire, Escocia donde Heinrich Steinmeyer fue llevado a cabo durante la Segunda Guerra Mundial. De archivo: Shutterstock
LONDRES - Un ex soldado alemán ha dejado los ahorros de su vida en una pequeña aldea escocesa donde fue detenido como prisionero de guerra durante la Segunda Guerra Mundial.

Heinrich Steinmeyer, un soldado Waffen SS, tenía 19 años cuando fue capturado y fue llevado al campo de prisioneros de guerra en Cultybraggan cerca de la aldea de Comrie en Perthshire. Después de la guerra, él visitaba regularmente.

Él murió en 2014, dejando $ 485.000 a la aldea en su voluntad. Su deseo era ayudar a los ancianos en la comunidad.

No estaba claro por qué pasaron casi dos años entre su muerte y el anuncio del legado, pero el Comrie Development Trust dijo que había habido un largo proceso para liquidar el patrimonio, que se ganó con la venta de su casa y todas sus posesiones.

"Éste es su agradecimiento por la amabilidad que se le mostró en el momento de su vida, donde estaba en su punto más bajo y sólo quiere dar las gracias a todos", dijo George Carson, cuyos padres eran amigos de Steinmeyer desde hace mucho tiempo. La BBC.

Carson dijo que su madre y sus amigos habían hecho amistad con Steinmeyer a través de la cerca en el campamento. Descubrieron que él nunca había visto una película.

"Así que subieron con sus bicicletas de empuje una mañana y una de las chicas había tomado su hermano .... Con ellos y sacaron a Heinrich del campamento por la valla de la cadena y ... introdujeron a Heinrich en el cine donde vio su primera película ", dijo Carson. "Estaba absolutamente impresionado por toda la experiencia. Después de la película, regresaron a Comrie, (y) contrabandearon a Heinrich nuevamente al campamento ".

Steinmeyer tuvo reuniones con el Fideicomiso de Desarrollo de Comrie en 2008 y les pidió que administraran su patrimonio en su muerte.

La confianza ahora está pidiendo a la gente local para tomar parte en la determinación de cómo utilizar mejor el legado.

martes, 13 de diciembre de 2016

Terrorismo: La Guardería, Cuba colabora con criminales argentinos

La Guardería: historia de los hijos de la "Contraofensiva" montonera
Claudia Peiró - Infobae

Entre 1979 y 1983, los militantes de la organización que regresaban clandestinos a la Argentina dejaban a sus niños en La Habana, Cuba. Un documental de Virginia Croatto reconstruye esa insólita experiencia


Niños en la guardería montonera en La Habana, Cuba (c.1980). Vestidos con el impresentable uniforme revolucionario con el que adoctrinan a los niños en la dictadura cubana

La Guardería es una película hondamente emotiva porque lo que cuenta es real y los protagonistas son niños; o más bien adultos que recuerdan hoy aquello que vivieron como niños. El documental, ópera prima de Virginia Croatto, está actualmente en cartel.

Su directora es también parte de la trama. Ella misma vivió en la Guardería montonera de La Habana entre 1980 y 1983. Su madre, Susana Brardinelli, era la encargada del lugar.


Virginia Croatto, la directora del film, junto a su madre, en la guardería montonera en La Habana

Entre 1979 y 1983 varias decenas de niños, hijos de miembros de Montoneros, vivieron en esa guardería al cuidado de otros cuadros de la organización, a la espera del azaroso regreso de sus padres. Croatto reconstruye esa historia a través del recuerdo que sus compañeritos, hoy adultos y padres a su vez, tienen de aquellos años. La Guardería suple bien la penuria de material gráfico –sólo hay algunas pocas fotos de aquella casa que funcionó como hogar para los hijos de los montoneros que volvían en la llamada Contraofensiva-, combinando imágenes de Buenos Aires y La Habana, de época y actuales, y, sobre todo, dibujos infantiles y objetos que reconstruyen aquel mundo según la óptica infantil de los habitantes de La Guardería, cuyas edades iban de los pocos meses hasta los 11 o 12 años.


La Guardería combina testimonios con animaciones que recrean un clima infantil

Estéticamente, la película es impecable. Y es inevitable no conmoverse con la inocencia que trasuntan algunos recuerdos: "Queríamos inventar una máquina que devolviera la vida", dice una de las protagonistas, con la voz quebrada.

"Sabíamos que cuando los padres se iban podían no volver", reconoce otra. Recuerdan que no usaban la palabra "desaparecido", sino "caído": "Cayó" podía significar que había muerto o había sido ilegalmente secuestrado lo que, lamentablemente, auguraba un fatídico destino en la gran mayoría de los casos.

El documental se enhebra con grabaciones de conversaciones y canciones infantiles (hechas en cassettes, la tecnología de ese tiempo; ver video a continuación) y con la lectura en off de las cartas de los padres hablándoles a sus niños de sus ideales, del mundo más justo que les quieren brindar y por el cual luchan, de que esa militancia es el mejor legado que les dejan; cartas-despedidas, cartas-testamento... "Ahora mi mamá está desaparecida como la tuya", les anuncia una de ellas a los demás, con esa naturalidad con la cual los niños toman la vida. Pero, admiten hoy, "todo el tiempo estaba eso de felicidad y tristeza".


Como Benjamín Ávila en la excelente Infancia clandestina, Virginia Croatto eligió contar –sin juzgar- desde el punto de vista infantil ese mundo tan peculiar, de niños dejados por padres que parten a la lucha, que les prometen volver, pero no les ocultan los riesgos; de hecho algunos de ellos ya eran huérfanos, como la propia realizadora de la película, cuyo padre, Armando Croatto, había muerto en un enfrentamiento junto a otro jefe montonero, Horacio Mendizábal, el 19 de septiembre de 1979, en Munro.

Cuando empezó a preparar este documental –hace varios años ya que fue un viaje largo, como suele suceder con temas que tienen que ver con la propia, dolorosa, experiencia- Croatto expresó en alguna entrevista el temor a una lectura "peligrosa" del film, la de que sus padres fuesen criticados por esa decisión de dejar a los hijos para venir a Argentina, "sin entender el contexto de ese momento".

No hay duda de que transmitir el clima de una época a quien no la vivió es lo más difícil, el mayor desafío de cualquier relato del pasado. En estos ex niños de la guardería montonera se nota un esfuerzo de comprensión de lo que hicieron sus padres. Aunque aparece el reproche, incluso la pregunta sobre por qué tener hijos en semejante contexto, no se ve rencor en ellos, al menos en los que aparecen en la película.

Pero, a más de 30 años de esos episodios –y esta reflexión excede a La Guardería, desde ya, puesto que la película no se propone eso-, es inaceptable la ausencia de reflexión autocrítica por parte de los sobrevivientes de aquella generación en torno a una política de la que estos niños y muchos otros fueron víctimas.

Los apellidos de estos chicos –Perdía, Yager, Olmedo, Zverko, Binstock, Montoto Raverta- remiten a uno de los episodios más oscuros de la historia montonera.


Un grupo de niños en la guardería de La Habana con sus cuidadores

"Creo que la Contraofensiva fue un error", dice Virginia Croatto, que hoy tiene 39 años. Pero fue mucho más que eso. Fue un crimen, una operación suicida por la cual la conducción montonera envió al país a los escasos cuadros que habían sobrevivido a la masacre de los años 1976/77. Luego del golpe de Estado, la organización Montoneros no modificó su riesgoso funcionamiento ni hizo nada por preservar la vida de sus militantes –pese a las advertencias y propuestas formuladas por algunas corrientes internas, en particular la que representaba Rodolfo Walsh-. Mario Firmenich y otros jefes se pusieron a salvo en el exterior. Desde allí, profundizaron aún más el delirio y decidieron lanzar una "contraofensiva" consistente en operaciones militares de espectacularidad. Esa propuesta provocó, en febrero de 1979, una primera escisión en la organización, liderada por Rodolfo Galimberti y Juan Gelman, que salvó la vida de varios cuadros. Pero la conducción montonera siguió adelante, utilizando el influjo que aún tenía sobre tantos militantes que sentían culpa por haber sobrevivido –"la organización era la Iglesia", escribió por ejemplo José Amorim, uno de los fundadores de Montoneros, describiendo muy bien la clase de compromiso que se establecía y por qué era tan difícil romperlo- para enviarlos de vuelta al país a una muerte casi segura. Los militares conocían de antemano la identidad de las personas que iban a volver al país. La madre de dos de los protagonistas de La Guardería, Mónica Pinus de Binstock, desapareció en el mismo vuelo de regreso al país.

En la primera oleada de la contraofensiva, en 1979, cayeron unos 40 militantes. Pese a ello, se organizó una segunda. Esta vez, la mayoría de los cuadros ni siquiera logró ingresar al país. Los estaban esperando en la frontera. Y los que pudieron entrar, fueron capturados poco después: los esperaban en depósito de muebles donde guardaban las armas. La conducción montonera sabía que varios de esos escondites ya habían caído y pese a ello no modificó los planes. El saldo fatal fue de 80 en total.


En las dos contraofensivas montoneras (1979 y 1980) cayeron 80 militantes

"En la contraofensiva no murieron más de 20 o 22 compañeros", mintió sin embargo años después, en 2003, Mario Firmenich en una entrevista con Cristina Zuker (hermana de uno de los caídos en esa operación). Y cuando ella le rebatió ese número, la réplica fue canalla: "¿Y qué? Nosotros nunca tuvimos la voluntad de dejar de luchar. ¿Y en el '76, en el '77? Caían siete compañeros por día. La contraofensiva es un juego de niños al lado de eso".

Cuando en 2003, el juez Claudio Bonadío quiso investigar la responsabilidad de los jefes montoneros en las caídas en la Contraofensiva, y encarceló a Fernando Vaca Narvaja y Roberto Perdía y pidió la captura de Firmenich (que estaba en Barcelona), los organismos de derechos humanos y los familiares de las víctimas se abroquelaron en su defensa, lo que habla a las claras de la dificultad para aceptar la dolorosa verdad sobre esos hechos: la connivencia, la colusión, entre la política de la cúpula montonera y la represión ilegal.

Para los niños del documental de Croatto, Firmenich, Perdía y Vaca Narvaja eran los "tíos" que los visitaban en La Guardería....


Firmenich (centro) y Vaca Narvaja (al fondo con bigote), en la guardería montonera, con los niños a cuyos padres habían enviado a una operación casi suicida. Enorme asco.

Cristina Zuker también recogió el testimonio de Elvio Vitali, ex militante montonero, ya fallecido: "Se jugaba mucho con la culpa de los compañeros que estaban en el exilio en relación con los que estaban muertos; todas marranadas que fueron planificadas por la conducción. La contraofensiva estaba toda infiltrada, todos sabían que nadie tenía chance de sobrevivir, que era una muerte anunciada. No había ningún tipo de explicación sensata, racional, para lo que hicieron."

LA CONTRAOFENSIVA SÓLO SIRVIÓ PARA AUMENTAR LA YA ABULTADA LISTA DE MUERTOS DE MONTONEROS

Una claridad que no es la de los cuadros supérstites de la organización hoy que prefieren refugiarse en la exaltación acrítica de aquel pasado, para eludir la reflexión sobre sus propios errores y responsabilidad. No es fácil aceptar que el sacrificio de tantos cuadros fue en vano. Que la Contraofensiva solo sirvió para aumentar la ya abultada lista de muertos de la organización, entre ellos, muchos de los padres de los niños de La Guardería.

Algo de esa desazón asoma en el film cuando sus protagonistas evocan un regreso que no fue al país que les habían contado, sino uno en el que, en la transición de la dictadura a la democracia, no podían hablar abiertamente de sus padres y de su lucha.

"Un concepto clave para nosotros fue que los grandes no nos mintieran. Se explicaba todo –recordó Virginia Croatto en una entrevista-. Como para que lo entienda un chico, pero siempre con la verdad. Para los más pequeños, era algo que se acercaba a los términos de La vida es bella, o sea algo más fantasioso, o entre la realidad y la imaginación. Para los más grandes, era una explicación más real".


La guardería montonera funcionó en La Habana entre 1979 y 1983

Y es cierto que nada es peor que la mentira. Pero la verdad que les dijeron de niños está enmarcada en ese mismo delirio del que hablaba Vitali y es tan ajena a la realidad como si fuese una mentira.

"(En Cuba) era como si estuviéramos resistiendo en el País de Nunca Jamás para volver algún día al paraíso", recuerda Virginia Croatto. "Había como un cuentito que en Cuba creíamos que era real".


Virginia Croatto, directora del film documental La Guardería, otra víctima de Montoneros

Perón decía que las organizaciones no valen por su número sino por la calidad de sus dirigentes. Escuchando a estos ex niños evocar hoy a sus padres, es inevitable sentir indignación ante tanto coraje y desprendimiento inescrupulosamente manipulados e inútilmente sacrificados.

"Uno quisiera que ciertas cosas no hubiesen pasado", dice uno de los protagonistas. Y es el sentimiento que le queda también a cualquiera que se vuelque al repaso de esos episodios con honestidad intelectual.

LA DE MONTONEROS EN LA HABANA DEBE HABER SIDO LA GUARDERÍA MÁS CARA DEL MUNDO

Queda para la historia del disparate –pero de esto no puede responsabilizarse a Virginia Croatto- la reacción de algunos comentaristas –periodistas militantes- que ven esta guardería en La Habana como una expresión de "la solidaridad del Estado cubano con aquellos luchadores antidictatoriales". "Los cubanos fueron muy generosos", se llegó a decir. Además de que está ampliamente probado el alineamiento internacional de Cuba con la dictadura argentina –por orden de Moscú- (ver: En 1976 Fidel Castro abandonó al hermano del "Che" Guevara mientras el Vaticano pedía por él) la de los montoneros en La Habana debe ser la guardería más cara del mundo, si se considera que el régimen castrista se quedó con varios millones de dólares 30 dicen algunos- del botín montonero. Varios países "capitalistas" recibieron a muchos más exiliados argentinos que Cuba, y lo hicieron gratis.


Armando Croatto, un completo irresponsable, carne de cañón de la llamada Contraofensiva montonera

domingo, 4 de diciembre de 2016

Antártida: Los héroes científicos de las primeras exploraciones

Los exploradores antárticos ayudan a hacer descubrimientos, 100 años después de sus épicas aventuras
Phys,org


Una de las primeras fotografías aéreas de la Antártida, esta imagen se obtuvo de un globo en 1901. Muestra el buque de Erich von Drygalski, cuyos cuadernos de bitácora fueron utilizados en el estudio. Crédito: Administración Nacional Oceánica y Atmosférica / Departamento de Comercio

Los héroes de la exploración antártica han jugado un papel crucial en la investigación que sugiere que el área de hielo marino alrededor de la Antártida apenas ha cambiado de tamaño en 100 años.

Las observaciones de hielo registradas en los diarios de navegación de exploradores como el capitán británico Robert Scott y Ernest Shackleton y el alemán Erich von Drygalski se han utilizado para comparar dónde estaba el borde de hielo antártico durante la Edad Heróica de la Exploración Antártica (1897-1917) y Donde los satélites muestran que es hoy.
El estudio, publicado en la revista European Cryptosphere, sugiere que el hielo marino antártico es mucho menos sensible a los efectos del cambio climático que el del Ártico, que en marcado contraste ha experimentado un dramático declive durante el siglo XX.
La investigación, realizada por científicos del clima de la Universidad de Reading, estima que la extensión del hielo marino de verano en la Antártida es como mucho 14% menor ahora que a principios del siglo XX.
Jonathan Day, quien dirigió el estudio, dijo: "Las misiones de Scott y Shackleton son recordadas en la historia como fracasos heroicos, pero los datos recopilados por estos y otros exploradores podrían cambiar profundamente la forma en que vemos el flujo y el reflujo del hielo marino antártico.
"Sabemos que el hielo marino en la Antártida ha aumentado ligeramente durante los últimos 30 años, desde que comenzaron las observaciones por satélite." Los científicos han estado tratando de entender esta tendencia en el contexto del calentamiento global, pero estos nuevos hallazgos sugieren que puede no ser nada nuevo.
"Si los niveles de hielo eran tan bajos hace un siglo como se estima en esta investigación, entonces un aumento similar podría haber ocurrido entre entonces y la mitad del siglo, cuando estudios previos sugieren que los niveles de hielo eran mucho más altos".
El nuevo estudio publicado en The Cryosphere es el primero en arrojar luz sobre la extensión del hielo marino en el período anterior a la década de 1930, y sugiere que los niveles en los primeros años del 1900 eran similares a los actuales, entre 5.3 y 7.4 millones de kilómetros cuadrados. Aunque una región, el mar de Weddell, tenía una cubierta de hielo significativamente más grande.
Las estimaciones publicadas sugieren que la extensión del hielo marino antártico fue significativamente mayor durante la década de 1950, antes de que una pronunciada declinación la devolvió a unos 6 millones de kilómetros cuadrados en las últimas décadas.
La investigación sugiere que el clima de la Antártida puede haber fluctuado significativamente a lo largo del siglo XX, balanceándose entre décadas de cubierta de hielo alta y décadas de cubierta de hielo baja, en lugar de soportar una tendencia a la baja constante.
Este estudio se basa en los esfuerzos internacionales para recuperar los datos meteorológicos y climáticos de los cuadernos de navegación de los buques. El público puede ofrecerse voluntariamente para rescatar más datos en oldweather.org.
Day dijo: "El Océano Austral es en gran medida un" agujero negro "en lo que respecta a los datos históricos sobre el cambio climático, pero las futuras actividades planeadas para recuperar datos de barcos navales y balleneros nos ayudarán a entender las variaciones climáticas pasadas y qué esperar en el futuro."
El capitán Scott murió junto con su equipo en 1912 después de perderse por ser el primero en llegar al Polo Sur en cuestión de semanas, mientras que el buque de Shackleton se hundió después de quedar atrapado en el hielo en 1915 mientras él y su tripulación viajaban para intentar la primera cruz - Caminata antártica.
Además de utilizar los diarios de navegación de tres expediciones dirigidas por Scott y dos por Shackleton, los investigadores utilizaron registros de hielo marino de misiones belgas, alemanas y francesas, entre otros. Pero el equipo no pudo analizar algunos cuadernos de registro del período de la Edad Heroica, que aún no han sido capturados ni digitalizados. Éstos incluyen los expedientes de la expedición antártica noruega de 1910-12 conducida por Roald Amundsen, la primera persona a alcanzar ambos polos del sur y del norte.


  • Edinburgh, T. and Day, J. J.: "Estimating the extent of Antarctic summer sea ice during the Heroic Age of Exploration":http://www.the-cryosphere.net/10/2721/2016/, The Cryosphere, DOI: 10.5194/tc-10-2721-2016, 2016 

lunes, 24 de octubre de 2016

Argentina: Chantas y mentiras en el discurso fundacional peronista

Una refutación de la leyenda peronista
Desde su origen, el partido fundado por Perón reivindicó como propias las conquistas sociales logradas a partir de mediados del siglo pasado; una mirada atenta y precisa de la realidad desmiente esta lectura

Fernando A. Iglesias - LA NACION

Han pasado 71 años del 17 de octubre original y la interpretación que se le dé sigue dividiendo aguas en la Argentina.



Han pasado 71 años del 17 de octubre original y la interpretación que se le dé sigue dividiendo aguas en la Argentina. De ella depende todavía, en gran parte, nuestra ubicación frente a la realidad nacional. Conocemos lo que sostiene el peronismo. Según la leyenda, el 17 de octubre de 1945 el subsuelo de la patria se sublevó y salió a la calle para cambiar la historia. Hubo un antes, el de la Argentina agraria y oligárquica, con su miseria general y sus derechos conculcados, y un después, signado por la obra del general Perón, al que los argentinos le debemos los derechos sociales, la mejora en los salarios y el pasaje de un país agropecuario a otro industrial.

Dejemos de lado el lado oscuro de la luna, que la leyenda no menciona. La conculcación de los derechos individuales, los diputados opositores en prisión, la obligación de afiliarse para mantener el empleo estatal, de usar crespón por la muerte de Evita y de poner fotos del General en despachos y verdulerías, las provincias no peronistas intervenidas, la red barrial de delatores, la tortura de disidentes en las comisarías, las huelgas militarizadas, los artistas presos, la sumisión del sindicalismo al Estado, el ominoso aparato de propaganda, los libros de lectura con "Amo a mi mamá y a Evita", el clientelismo distribuido con el sello "Fundación Eva Perón", la división de las familias por la primera grieta y los llamados del presidente y la jefa espiritual de la Nación a colgar opositores e iniciar hogueras en las que los cipayos y gorilas hallaran apropiada incineración. Al enemigo, ni justicia.

Pongamos el foco en los aspectos que quienes inician su discurso con "Yo no soy peronista, pero..." reconocen como méritos del peronismo: las leyes sociales, la distribución del ingreso y la Argentina industrial. Y bien, desde el fin de la crisis del 30 hasta 1945, la industria crecía al 5,6% anual, en línea con la Argentina "agropecuaria", cuya industria había crecido por 70 años al impresionante promedio del 5,5% anual. Eso permite otra perspectiva sobre el 17 de octubre, no ya como producto de la maldad oligárquica, las condiciones de vida inhumanas y el atraso productivo, sino como expresión de un país en rápida industrialización y con una clase trabajadora en alza que reclamaba, con justicia, mayores participación y derechos.

En la Argentina "industrial" que parió el peronismo, el crecimiento industrial bajaría a casi la mitad: 3% (1946-2015). Y el descenso empezó con Perón. La media 1946-1955 fue 4,9%, más baja que la de la oligarquía pastoril anterior y que la revolución fusiladora posterior: 8,8% entre 1955 y 1958. Y venía creciendo al 7,1% entre 1964 y 1974 cuando Perón volvió a la patria para evitar la desindustrialización. Así fue como Cámpora-Perón-Isabelita promediaron 1,6% anual promedio (1973-1975). ¡Hasta Menem lo hizo mejor!: 2% entre 1991 y 2001. ¿Neoliberalismo? Puede ser. Pero el siguiente peronista, Duhalde, marcó el récord desindustrializador: -10% en 2002 del "salvador de la patria", que sólo salvó al peronismo y les abrió la puerta a Néstor y la década saqueada.

Lo que el peronismo presenta como "los principios sociales que Perón ha establecido" fue fruto de una larga lucha de la sociedad argentina que contó con el apoyo de la mayoría de los partidos. El descanso dominical es de 1905, gobierno de Roca; las vacaciones pagas son de 1933 (Uriburu); la jornada de ocho horas es de Yrigoyen (1929), y la primera ley de jubilaciones fue sancionada durante el gobierno de Alvear (1924). También fueron fundamentales los aportes de los diputados socialistas. De su autoría fue la primera ley de protección del trabajo de mujeres y niños (1907, Figueroa Alcorta); la de accidentes de trabajo (1915, Sáenz Peña); la primera reglamentación del trabajo a domicilio (1918, Victorino de la Plaza), y las leyes de indemnización por despido sin causa, protección de la maternidad y licencia paga por enfermedades (1933, Uriburu).

Lejos de las pretensiones de la leyenda peronista, la legislación social argentina era la más avanzada de América latina y una de las más completas del mundo antes del peronismo. Los logros de Perón -el estatuto del peón de campo, la ampliación del sistema jubilatorio, los fueros laborales y el aguinaldo- fueron en su carácter de miembro de la dictadura militar de 1943-1946 y no hay forma de reivindicarlos sin aceptar que Perón fue un golpista. Además, eran la estrategia central de la campaña presidencial que preparaba la dictadura para perpetuarse en el poder y formaban parte de una profundización de los derechos sociales que estaba teniendo lugar en todo el mundo sin necesidad de dictaduras ni populismos.

Hasta donde sé (acepto desmentidas), no hay una sola ley social de importancia sancionada originalmente por un gobierno democrático peronista. Ampliaciones, sí. Pero las hay de todos lados, como el famoso artículo 14 bis, que es de 1957, plena revolución fusiladora.

En cuanto al fifty-fifty de distribución del ingreso peronista, tampoco es cierto. Es verdad que los días más felices fueron peronistas: en 1946-1949, 1973-1974, 1991-1994 y 2003-2007 hubo aumento de los salarios y de la participación de los trabajadores en la renta. Pero fueron platas dulces efímeras e insustentables que terminaron en crisis y planes de ajuste, como el Plan de Austeridad de Perón, de 1952. Y los mayores retrocesos de la historia también fueron peronistas. Los 6,9 puntos de participación en la renta laboriosamente ganados por el General entre 1946 y 1955 se perdieron entre 1973 y 1976 (-14,8%) gracias al Rodrigazo. Si sumamos los 10,7 puntos perdidos en el ajustazo 2002 de Duhalde y reagrupamos los datos según los tres grandes grupos políticos argentinos (peronistas, militares, radicales), el que peor lo hizo fue el peronismo.

No existe ninguna evidencia de que el peronismo haya jugado un rol a favor de la justicia social más allá de las declaraciones. El 17 de octubre de 1945, las condiciones de vida del pueblo argentino eran peores que las de hoy, pero eran las mejores de América latina; superiores, incluso, a las de países europeos como España e Italia, de los que nos seguían llegando miles de emigrantes. En cambio, hoy, miles de argentinos se han vuelto a la tierra de sus abuelos y la única inmigración que nos llega proviene de los países más pobres de América del Sur.

La pobreza argentina casi triplica la de Uruguay y la de Chile, que hasta 1945 nos miraban con admiración y envidia. Y desde entonces el peronismo ha gobernado 34 años y seis meses, tanto como los radicales y los militares juntos; con tres décadas de hegemonía ininterrumpida en manos de Perón, Menem y los Kirchner; caso único. Han gobernado, además, 24 de los 26 años transcurridos entre 1989 y 2015, y controlado sin interrupción el Senado, la mayoría de las provincias, la provincia que es casi la mitad del país, los sindicatos y la policía bonaerense, dejando un 29% de pobres después de doce años de soja por las nubes y corrupción. ¿Se harán cargo, alguna vez, de lo que les han hecho a los que decían representar y defender?

En cuanto al rol de payador perseguido que la leyenda le adjudica, el peronismo participó de todos los golpes militares del siglo XX, excepto, claro, los que se dieron contra sus gobiernos; así como de las destituciones de Alfonsín y De la Rúa, como han admitido muchos de sus dirigentes, incluida la ex presidenta de la Nación. Perón fue un conspicuo miembro del Partido Militar, con el cual participó de los golpes de 1930 y 1943, llegando a vicepresidente de aquella dictadura; recibió el ofrecimiento de la candidatura presidencial de los jefes del Ejército y ante ellos renunció en 1955, y no ante la CGT ni el Congreso. Lo que también permite ver el 17 de octubre de 1945 desde otra perspectiva; no ya como la lucha entre el pueblo y el Ejército oligárquico, sino como un enfrentamiento interno en el Ejército entre su rama elitista y su rama populista, que Perón lideraba.

El peronismo tiene, qué duda cabe, todo el derecho a abrazar su interpretación de la historia y a festejar el 17 de octubre y la leyenda, de cuyo último capítulo, el relato, acabamos de deshacernos. Por nuestra parte, quienes somos críticos del peronismo tenemos derecho a reconocer los genuinos anhelos de democratización que el peronismo generó, pero considerar, también, que los traicionó, y desde el primer día. Así como tenemos derecho a exigir que de vez en cuando los peronistas acerquen algún dato que corrobore la leyenda en vez de andar insultando a sus refutadores. Después de todo, la única verdad es la realidad, compañeros.

Ex diputado, escritor y periodista

domingo, 2 de octubre de 2016

SGM: La mujer de Garbo casi arruina el Día D

Una pelea de espía con su mujer en la Segunda Guerra Mundial  'casi arruina el Día D'



Agente Garbo con su esposa, Araceli
Juan Pujol con su esposa, Araceli

Una fila entre un espía y su esposa durante la Segunda Guerra Mundial casi en peligro las operaciones del día D, los archivos secretos del MI5 muestran.
El español Juan Pujol ayudó a convencer a los nazis los aterrizajes se llevaría a cabo en el Paso de Calais, no Normandía.
Pero después de haber sido confinado en su casa de Londres para proteger su identidad, su esposa, Araceli, amenazó con ir a la embajada española en junio de 1943.
Ella dijo que iba a contar todo acerca de uno de los mejores agentes dobles de Gran Bretaña salvo que se permita a visitar a su madre.

Nostálgico

La familia estaba basada en Harrow, al noroeste de Londres, donde el Sr. Pujol - el nombre en código de agente Garbo - tenía una red de subagentes que envían informes de inteligencia falsos a sus agentes de espionaje alemanes.
Su retroalimentación de información falsa para los nazis los desvía lejos de la escena de los desembarques reales del día D el 6 de junio 1944.
Sra Pujol no sólo se esforzó para hacer frente a la presión de la doble vida de la familia, pero también se convirtió en nostalgia.
Ella le faltaba la comida española y se molestó a su marido ausente tan a menudo.
Los temores de que la familia Pujol sería reconocido en las calles de Londres, llevaron a la señora Pujol siendo frustrado por las restricciones impuestas a ella y sus dos hijos.
En los archivos secretos, liberados de los Archivos Nacionales, el momento en que la señora Pujol enfrentó oficial de caso de su marido se registra.
"No quiero vivir cinco minutos más con mi marido", le gritó a MI5 oficial de caso de Pujol, Tomas Harris. "Incluso si me matan Voy a la embajada española."

Otros secretos revelados en los archivos


  • Planes se pusieron en marcha para que el Agente Garbo sea utilizado como un espía que trabajaba contra los rusos que condujo a la Guerra Fría
  • Historiador y defensor de la paz E P Thompson - mejor conocido por La formación de la clase de trabajo Inglés - fue el tema de la vigilancia MI5 durante 20 años
  • El columnista del Times David Aaronovitch, cuyos padres Comunista había estado bajo vigilancia MI5, dijo al programa Today de la forma en que descubrió que su hermana había sido espiado en la escuela, y se observó su propia luz antes de su extensa familia habían dicho

El agente Garbo no sólo engañó a los nazis fingiendo ser su agente y proporcionando información falsa, sino que también engañado a su mujer para que se quede tranquilo.
A pesar de oficial de caso de la Garbo dar con la idea de decirle a su mujer que había sido capturado, el agente doble no pensaba que esto sería suficiente.
Debido a la señora Pujol no fue capaz de volver a España, sugirió un plan para convencerla de que su arrebato había llevado a él que era detenido.
Ella incluso fue llevado a visitar él, con los ojos vendados, en un campo de detención y, después de la reunión, estaba convencido de la necesidad de apoyar su trabajo encubierto.
El asesor jurídico del MI5, el mayor Edward Cussen, le dijo que había decidido su marido debe ser puesto en libertad y se permite que continúe la misión.
"Él le recordó que no tenía tiempo que perder con la gente incómoda operación y que si su nombre se mencionó nunca con él de nuevo, simplemente se dirigiría que ella debe ser encerrado," señaló el Sr. Harris.
"Ella volvió a casa muy escarmentado a la espera de la llegada del marido."

lunes, 26 de septiembre de 2016

Entreguerra: El futbolista noruego que sacó a Hitler del palco

El futbolista que sacó a Hitler del palco
Noruega se conmueve con el documental del héroe del equipo que logró el bronce ante Alemania en los Juegos de Berlín

KRISTIN SULENG - El País


Frantzen en su época de futbolista. S. RYDLAND EL PAÍS VÍDEO

Entre los 55.000 espectadores que se encontraban en el Poststadion de Berlín estaba Adolf Hitler, en el palco de honor, que asistía a su primer partido de fútbol como Führer, flanqueado por Rudolf Hess, Joseph Goebbels y Hermann Göring, la trinidad sagrada del Tercer Reich. El aparato esperaba que sus chicos repitieran el 9-0 que le habían endosado a Luxemburgo en el partido de apertura de los primeros Juegos Olímpicos celebrados en casa. Eran los cuartos de final del torneo. Los contrincantes, llegados de una Noruega prepetrolera, todavía pobre entre los vecinos nórdicos, no podían pronosticar lo contrario. Pero la ansiada victoria del colosal anfitrión acabó en amarga derrota a manos del humilde visitante. Los dos goles vikingos obligaron a abandonar el estadio a la jerarquía nazi antes del final del partido. Aquel 0-2 ante Noruega resultaba humillante.

El papel más decisivo en la victoria lo tuvo el ágil extremo derecha noruego, que confundió de principio a fin a la defensa germana. Era el debutante Odd Frantzen, de 23 años, trabajador del puerto de Bergen, que jugaba por primera vez en el equipo nacional. Procedente del Hardy, el club de la clase obrera de la segunda ciudad de Noruega, Frantzen fue el único reserva que pudo saltar al césped y compartir el bronce de los jugadores nórdicos en los Juegos de Berlín de 1936, la primera y única medalla del fútbol noruego en un gran torneo. El recuerdo del heroico evento antes de la gran guerra permanece hoy inseparable del trauma posterior bajo la ocupación germana de Noruega entre 1940 y 1945.

Si aquel partido fue una epopeya, la vida del héroe Frantzen, que acabó siendo un tabú para los noruegos, fue una tragedia. “Era un héroe de la clase obrera cuya vida estuvo a la sombra de la sociedad, por ser obrero, por su adicción al alcohol y un accidente laboral. La gente no quería asociar la victoria a un alcohólico, y prefirió a héroes de vida sencilla y decente”, explica a este diario el periodista Sølve Rydland, autor del amplio reportaje sobre este ídolo olvidado con el que la radiotelevisión pública noruega NRK ha conmovido al país escandinavo.

Nacido en 1913 en Nygård, zona industrial de Bergen, Frantzen, sin apenas escuela, sin saber idiomas ni haber viajado nunca, tenía muy pocas cartas para ser jugador internacional, pero lo compensaba un perfil tan frío y astuto en el césped como intrépido y abierto fuera de él. Por su origen trabajador, nunca encajó los excesos de la fama tras clasificarse por primera vez la selección noruega para la Copa Mundial de Fútbol en 1938. “Frantzen fue determinante para la clasificación”, recuerda Rydland.

Con una prometedora carrera truncada por la guerra, el exfutbolista perdió una pierna tras accidentarse con un tractor en el puerto transportando sacos de azúcar. A los 48 años, ya había descendido al infierno del alcohol, que nunca remontaría, sin saber el nefasto destino que le aguardaba. Una noche de octubre de 1977, Frantzen, de 61 años, con prótesis y muletas, perdió la vida víctima de un joven de 25 años, ebrio tras una fiesta, que asaltó su casa en busca de alcohol. Lo mató a patadas. El agresor calzaba zuecos reforzados de acero.

El asesino pasó cinco años en prisión. Frantzen murió en el gélido anonimato. “Desde la emisión del documental, muchas personas mayores han contactado para compartir sus historias sobre Frantzen. Para la mayoría de ellos fue muy importante”, asegura el periodista de NRK. Treinta y nueve años después, el reportaje no solo ha suscitado muestras emotivas de recuerdo. También la iniciativa, a propuesta del partido marxista Rødt, de otorgar una calle o espacio público al héroe de Berlín, como desagravio a décadas de olvido, que ahora estudia el Ayuntamiento de Bergen, su ciudad natal.

jueves, 22 de septiembre de 2016

SGM: El atroz asedio de Leningrado

Leningrado: La ciudad que se negó a morir de hambre en la Segunda Guerra Mundial
Fue Leningrado, Stalingrado no que era verdadero desastre humanitario de la Segunda Guerra Mundial el frente del este. Alemania nazi envió a cientos de miles de civiles a la muerte por hambre e hipotermia.
DW



Al principio, los perros y gatos desaparecieron. Entonces no había pájaros más. Ellos fueron comidos. Fue hecho por pura desesperación, con el fin de sobrevivir y no volverse loco. El menú en Leningrado durante este período de la guerra incluye fondos de escritorio, la ventana masilla y sopa hecha de cuero endurecido. La conmemoración del 70 aniversario del comienzo del bloqueo se llevó a cabo hace dos años en el Parlamento alemán. Un sobreviviente, el autor ruso Daniil Granin, describió la casi impensable: "Un niño murió - que era sólo 3 años de edad Su madre puso el cuerpo dentro de la ventana de doble acristalamiento y cortó un pedazo de él todos los días para alimentar a su segundo. hijo, una niña. Esta es la forma en que la consiguió, sin embargo. "


El autor ruso Daniil Granin

El canibalismo no era raro que durante el sitio casi 900 días. Las cifras varían entre 1.000 y 2.000 casos. Pero la gente que come llevaron a impulsar las ejecuciones. No se permitieron las apelaciones.
Leningrado, ahora restaurado a su antiguo nombre de San Petersburgo, sufrió un destino horrible forma exclusiva en los años entre 1941 y 1944. La ciudad, que se encuentra en la desembocadura del río Neva tenía alrededor de 2,5 millones de habitantes en el comienzo del bloqueo. Entre ellos había unos 400.000 niños. Durante los 871 días del cerco alrededor de 1,1 millones de civiles murieron. La mayoría de ellos murieron de hambre. Los historiadores describen el destino de Leningrado como la mayor catástrofe demográfica sin precedentes en una ciudad.
El sitio duró desde el 8 de septiembre de 1941 hasta el 27 de enero de 1944. Cuando terminó, las personas se reunieron en las calles o escuchaba la radio. Fue el bloqueo más largo de una ciudad en el siglo XX. Durante el verano de 1941 los 500.000 tropas del ejército alemán "Norte", bajo el mando del General Mariscal de Campo Wilhelm Ritter von Leeb, avanzaban en la ciudad. Sus órdenes eran acabar con el ejército rojo en los Estados bálticos, para capturar todas las bases navales en el Mar Báltico y para vencer Leningrado para el 21 de julio De hecho, la última conexión ferroviaria que unía Leningrado con el mundo exterior no cayó en manos alemanas hasta el 30 de agosto La ciudad estaba rodeada el 8 de septiembre. Los ciudadanos de Leningrado estaban lejos de ser preparado para esto.


13 de de enero de, 1942: Ciudadanos pasar por el procedimiento de ir a buscar agua para la "sopa de cuero. '

'Vida en la calle'

Era Adolf Hitler, que había querido originalmente para capturar la ciudad y arrasar a la tierra, que ordenó a las tropas que parar. En lugar de sufrir grandes pérdidas a través de batallas callejeras, ordenó a un sitio de la segunda ciudad más grande Soviética. Esto enfureció a los soldados alemanes. ministro de propaganda de Hitler, Joseph Goebbels, anotó en su diario: "Las tropas están gritando como una 'queremos marchar hacia adelante!'"
El historiador Jörg Ganzenmüller, de la ciudad de Jena, dijo que el hambre del pueblo de Leningrado era necesaria para garantizar que no había suficientes suministros para el ejército alemán. Sólo fue posible para apoyar al ejército al permitir que la gente se muere de hambre. Desde el verano de 1941, ya existían problemas de suministro para la Wehrmacht. Se suponía que las tropas a ser alimentados por los territorios capturados. Las grandes ciudades ya no iban a recibir los suministros. De acuerdo con el plan original Ganzenmüller para destruir la ciudad se convirtió en una estrategia para sitiarla y al final para acabar con toda la población.
Leningrado fue sitiada durante casi dos años y medio por la Wehrmacht: a partir de septiembre de 1941 hasta enero de 1944. Sólo durante los dos inviernos extremadamente fríos, había una manera de entrar y salir: al otro lado del lago congelado Lagoda. La comida era trajo a la ciudad a través del hielo y más de un millón de personas fueron capaces de escapar. Lago Ladoga era el "camino de la vida" y al mismo tiempo un viaje peligroso.
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Los habitantes de Leningrado fueron especialmente preparados para el primer invierno de la guerra. Sólo había una abertura de salida de la ciudad cercada, que estaba al otro lado del lago Ladoga congelado. La carretera de hielo legendario fue llamado oficialmente "Military Road No.101." Pero era comúnmente llamado simplemente la Calle de la Vida. Esta ruta peligrosa, que estaba bajo el fuego alemán, era la única forma en la gente podría ser evacuado y lo más importante, los suministros trajo a la ciudad. Sin embargo, muy pocos suministros calado.
hambruna masiva ya había comenzado en octubre de 1941. El pan se estira mediante la mezcla en el salvado y la celulosa. cartillas de racionamiento se repartieron. Los trabajadores se les permitió 250 gramos de pan al día, todos los demás se les permitió la mitad de esta. personas debilitadas vivían en la congelación de apartamentos, junto con sus muertos. En primer lugar los muebles fue quemado, al final, los libros. Fue sólo a partir de 1943 que puso fin al hambre. A continuación, el pan ilimitada estaba disponible de nuevo.
Pero, incluso durante la pura lucha por la supervivencia, el pueblo de Leningrado mostraron una gran fortaleza. En el primer invierno del asedio alrededor de 2.500 estudiantes se graduaron de la universidad. Había obras de teatro, los museos estaban abiertos y en el verano de 1942 Dmitri Schostakowitsch estrenó su séptima sinfonía. El compositor había escrito la obra sólo el año anterior, en el centro de la ciudad bajo el fuego alemán.

El silencio que siguió
Durante mucho tiempo en los estudios históricos, el asedio de Leningrado fue considerado como una "operación militar normal", de acuerdo a Manfred Sapper, editor en jefe de la revista alemana Osteuropa. El historiador británico Anna Reid, dijo que durante muchos años el nivel de sufrimiento de la población fue suprimida debido a que los autores eran padres y abuelos que habían estado en el frente oriental. En su libro sobre el sitio, escribe que: "Es más fácil de recordar estos parientes que sufren de congelación, pasar hambre o hacer trabajos forzados en campos de prisioneros en lugar de imaginar que quemaron aldeas, robaron ropa de invierno y alimentos de los agricultores y ayudó a redondear hacia arriba y disparar a los judíos ".
Durante muchos años el sitio de Leningrado fue eclipsada en la conciencia alemana por los acontecimientos de la Batalla de Stalingrado. Ganzenmüller cree que esto se debe al número particularmente elevado de bajas alemanas en Stalingrado. Los crímenes de la Wehrmacht fueron casi completamente ignorados hasta el 1980, dice el historiador. De acuerdo con Peter Jahn, el ex director del museo ruso-alemán en Berlín-Karlshorst, "hay un enorme acto de supresión involucrado en no querer grabar otro gran crimen del siglo en nuestra memoria colectiva."
Daniil Granin, el autor y sobreviviente del asedio de 871 días, habló en el Bundestag en 2014, en el aniversario del fin del bloqueo. Dijo que durante mucho tiempo no fue capaz de perdonar a los alemanes para esperar a que la ciudad se rindiera. Lo encontró deshonrosa que en vez de enviar soldados enviaron hambre.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Argentina: El asado y la historia nacional

La historia del asado según Daniel Balmaceda
Nuestra relación con la carne desde la Conquista, según cuenta el historiador en su nuevo libro “La comida en la historia argentina”. Próceres junto a las brasas.
Por Daniel Balmaceda - Perfil



La historia del asado

Aunque todavía estaba muy desnuda, La Plata se vistió de gala el domingo 19 de noviembre de 1882. Ese día se realizó el acto simbólico de colocación de la piedra fundamental para dar comienzo a las obras de la futura ciudad. Desde Buenos Aires partieron los trenes repletos de invitados especiales, entre funcionarios, periodistas, hombres de empresa y otras personalidades influyentes. ¿Mujeres? No, por falta de instalaciones adecuadas, algo que a los hombres (como al resto de la fauna del lugar) no pareció preocuparle.
La organización del gran asado estuvo en manos del mismísimo José Hernández que todos conocemos. El desafío era complejo porque se carnearon cien novillos. Como un director de orquesta, el senador, escritor y asador supervisó al ejército parrillero. Fue inútil. Por diversas cuestiones los viajeros demoraron su arribo más de lo previsto y la ternura del ternero brilló por su ausencia. Los periodistas se preguntaban si esa carne chamuscada había sido hecha por Hernández o por los enemigos políticos del gobernador Dardo Rocha. Aquella tarde no hubo aplauso para el asador.



Por supuesto, estamos hablando de una de las comidas tradicionales de nuestro territorio, pero antes de avanzar por ese jugoso, a punto y cocido sendero debemos aclarar por qué el asado revolucionó la historia del hombre. Porque marcó una diferencia sustancial con el resto de las especies a partir de la preocupación por hacer que el alimento estuviera cocido.
El primer gran paso evolutivo fue asar la carne directamente con el fuego, luego con las brasas y más adelante se avanzó en otras formas de cocción. Si bien el hombre controló el fuego 790.000 años a. C., pudo establecerse que venía alimentándose de carne asada desde muchísimos siglos antes. Los especialistas sugieren que el primer asado se habría comido hace 1.200.000 años. De por sí el fuego incrementó la sociabilidad.(…) Más tarde se agregaría una nueva actividad: comer en torno del fuego.(…)
En “Cocinar. Una historia natural de la transformación”, Michael Pollan desarrolla la relevancia de la cocción en la evolución del ser humano: “Cocinar facilita la masticación y la digestión de los alimentos”. Esto se debe a que, cuando la carne está cruda, el proceso metabólico de descomposición de los carbohidratos demanda mucho más tiempo. Al cocinarse los alimentos, se logró que el fuego realizara parte de esa tarea que antes debía llevar adelante el cuerpo. De esta manera, el hombre pudo enfocar sus energías en otros destinos y esto le permitió sacar buena ventaja a los otros animales. Pero no debemos colgarnos la cucarda de descubridores. Cualquier cazador carnívoro experimentado da sus primeros tarascones en el estómago de la presa con el objeto de alimentarse de comida que ya fue procesada por el cazado. Sabe que es más fácil de digerir. En todo caso, lo que nosotros logramos fue una distribución más democrática del alimento. (…)
Según vemos, el ritual del asado forma parte de la genética más básica del ser humano y lo que hizo José Hernández ya lo habían hecho todos sus antepasados. Nuestras llanuras se convirtieron en un fértil campo de reproducción del ganado vacuno que introdujeron los españoles por distintas vías. Estos animales se multiplicaron de tal manera que generaron las fructíferas industrias del cuero y el sebo, que pasaron a tener mayor valor que la carne. Los viajeros se sorprendían de que en Tucumán o Buenos Aires se matara una res para comer solo la lengua, el matambre (entre las costillas y el pescuezo) o simplemente el interior del hueso de caracú. El resto lo dejaban para los perros, que tampoco se mostraban interesados. En el siglo XVII, los caninos de Buenos Aires eran todos gordos, lo mismo que las ratas, porque comían abundante carne de primera calidad abandonada en alguna calle del centro.
Concolorcorvo, seudónimo que empleó Alonso Carrió o Calixto Bustamante, plasmó su experiencia durante su viaje de Buenos Aires a Lima. Recordaba lo mucho que le llamó la atención lo que hacían en cuanto mataban una vaca: le sacaban “el mondongo y todo el sebo que juntaban en el vientre” para inmediatamente prender un fuego con el sebo y estiércol del animal en el propio vientre, improvisando de esa manera un horno natural que abrían cada vez que deseaban comer un trozo de carne del costillar.
Para estas actividades no existía diferenciación de clases: cualquier hombre se las ingeniaba para calentar un trozo de carne en un fuego. Entonces, ¿hubo buenos asadores entre los que figuran en la vidriera de la historia? Se conoce el caso de Juan Manuel de Rosas, quien recibió el elogio de sus contemporáneos. Pero, por favor, no lo imagine con un tenedor moviendo los chorizos y chinchulines en la parrilla. Más allá de que los embutidos no integraban el menú habitual sino que se preparaban para determinados banquetes, en tiempos de Rosas (segundo cuarto del siglo XIX) se asaba en la estaca, espetón o vara de hierro, que hoy llamamos “al asador”. Las parrillas llegaron después, aunque debemos aclarar que en el propio continente eran conocidas antes de la llegada de los europeos. Los taínos del Caribe, aquel pueblo que inició el intercambio con Colón y sus hombres, empleaban un sistema que constaba de cuatro ramas muy verdes, dispuestas como una bandeja, que estaban sujetas a estacas que las mantenían suspendidas.
Mediante tientos, subían y bajaban esa rudimentaria parrilla, dependiendo de los tiempos de cocción deseados. La palabra taína para definir el aparato era “barbacoa”.
En nuestra tierra, el asador iba munido de una vara de madera con punta con la cual pinchaba un pedazo de carne y lo daba vueltas como si fuera un espiedo (técnica que continuó empleándose en el campo, más allá de 1910). Así, cada parte cocida se iba comiendo sin esperar que se cocinara el resto. Este sistema ideal para los impacientes era el habitual alrededor del fuego. El hombre tardó en asistirse de un fuego controlado. También pasaron muchos, muchísimos años hasta que advirtió que no era necesario quemar la carne en el fuego; y así fue alejándola de las llamas cada vez más.
¿Y las ensaladas? El único acompañamiento aceptado era medio zapallo calentado a un costado del fuego. Nada de verdes. Cuando Sarmiento planteó la necesidad de incorporar verduras a la dieta diaria, en la década de 1860, se burlaron de él y lo llamaron el “come pasto”.

Instrucciones para comer un churrasco

El otro tipo de cocción era el asado con cuero. En este caso, como narró Alexander Gillespie, oficial inglés capturado en 1807, colocaban directamente el cuero sobre las brasas. De la misma manera se preparaba el popular churrasco. Lo sabemos gracias a una receta que Mercedes Torino Zorrilla, casada con Patricio Pardo, le envió a Juana Manuela Gorriti en los tiempos de José Hernández:
“Más de una vez he sonreído, oyendo dar este nombre (churrasco) a retazos de carne a medio asar en la plancha o en la parrilla, y servidos sangrientos, horripilantes. El verdadero churrasco, bocado exquisito para el paladar, nutritivo para los estómagos débiles y de calidades maravillosas para los niños en dentición, helo aquí, cual hasta hoy lo saborean con fruición sus inventores, los que poseen el secreto de la preparación de la carne: los gauchos.

  1. Se le corta cuadrilongo y con tres centímetros de grosor, en el solomo, o en el anca de buey o cordero.
  2. Se le limpia de pellejos, nervios y grasas, se le lava en agua fría, se le enjuga con esmero, se le da un ligerísimo sazonamiento de sal, se le golpea en la superficie con una mano de almirez (instrumento para machacar).
  3. Se le extiende sobre una cama de brasas vivas, bien sopladas.
  4. Al mismo tiempo de echar el churrasco al fuego, se hace al lado otra cama de brasas vivas, en las que, cuando comiencen a palidecer los bordes del churrasco, se le vuelque con presteza y se le extiende del lado crudo, apresurándose a quitar del otro las brasas a él adheridas: pues basta el corto tiempo de esta operación para que el churrasco esté a punto.

Este asado se sirve sin salsa, la que le quitaría el apetitoso sabor que le da el contacto inmediato del fuego. Los niños en lactancia gustan con delicia la succión del sabroso jugo que con la lengua, los labios, y la presión de sus tiernos dientecitos, arrancan al churrasco”.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Escocia: El legendario castillo de los McLean

 Una antigüedad de 600 años es una ruina en las tierras altas de Escocia
Por Kimiko De Freytas-Tamura - New York Times


Turistas en el castillo de Duart este mes en la Isla de Mull, Escocia, cuando fue erigido el andamio para las reparaciones. Se ha trabajado en el castillo del siglo 14 desde que Sir Charles Hector Lachlan Maclean de Duart y Movern heredado de su padre en 1990. Crédito Andrew Testa para The New York Times

Isla de Mull, Escocia - Cualquier persona que ha perdido la esperanza sobre mejoras para el hogar debe tener un recuerdo para Sir Charles Hector Lachlan Maclean de Duart y Morvern.

El señor escocés ha estado reparando su casa desde que heredó de su padre en 1990, sin final a la vista.

La suya es sin casa común. Más bien, es un castillo en ruinas del siglo 14 - con una mazmorra - que ha colapsado techos y el agua de lluvia se filtra a través de sus paredes de 16 pies de espesor más o menos todo el tiempo - incluso durante el verano, que puede ser muy húmedo y ventoso en Escocia .

¿El costo de las reparaciones? Hasta el momento, 1,5 millones de libras, o contando unos $ 1,94 millones.



Situado en la Isla de Mull, frente a la costa occidental de Escocia, su casa, el castillo de Duart, es el asiento ancestral de los Maclean, uno de los clanes más antiguos de las tierras altas de Escocia. antepasados, de 74 años de edad, de chatelain han participado en siglos de batallas enfrentando a los católicos contra los protestantes y los escoceses contra el Inglés en las rivalidades que aún resuenan.

"¿Qué se hace con una propiedad como esta?" Sir Lachlan, el 28 jefe del clan, preguntó retóricamente una tarde reciente, mientras tomaba el té en su sala de estar, probablemente una de las partes más apretado un poco del castillo donde él y su esposa , Rosie, se han retirado, aunque todavía era ligeramente húmedo con un olor a curry rancio.

Las fuertes lluvias azotaron contra las ventanas, y el zumbido constante de perforación le obligaron a hablar. salón privado los Maclean 'estaba atestado de bric-a-Brac moderna, mientras que, justo por debajo, pisoteados turistas alrededor en la sala de banquetes señorial mirando a la parafernalia del clan y tratando de localizar a un baño público. Hay, de hecho, dos aseos, pero ambos son inutilizables - un puesto en casi un siglo atrás, y la otra hace 600 años.


Por The New York Times

"Mucha gente no querría vivir aquí", dijo Sir Lachlan, antes de proceder a la lista, al igual que un agente de bienes raíces excesivamente franca, las deficiencias de la propiedad. "Hace frío, nunca es muy cálido. Hace mucho viento y es muy húmedo - y eso no es una muy buena combinación. Algunas personas deben estar pensando, '¡Qué viejo tonto tonto de estar allí. "

Situado en un acantilado escarpado en una isla ligeramente más grande que la ciudad de Nueva York, el castillo ha, en diferentes etapas de su historia, ha invadido, atacado y derribado por clanes rivales leales a reyes escoceses o por las tropas que luchan en nombre de Oliver Cromwell, el revolucionaria antimonárquico.

En un momento dado, la prisión del castillo mantuvo prisioneros españoles después de un intento fallido de invadir Inglaterra en el siglo 16. El clan tenía tierras en las islas de Mull, Coll, Tiree y Jura - todo también a lo largo de la costa oeste de Escocia.

En los tiempos modernos, sin embargo, el castillo de Duart ha estado bajo asalto sobre todo por el mal tiempo sin descanso de Escocia.

Como corresponde a un jefe de clan de hoy en día, cuyo título completo es Sir Lachlan Hector Charles Maclean de Duart y Morvern, 12 de Baronet, Comandante de la Real Orden Victoriana, Adjunto teniente y Octavo Señor Maclean (él va por Sir Lachlan), su trabajo principal es para defender el castillo de la decadencia y, más importante, del olvido.

Hay 283 días de lluvia en promedio por año en la Isla de Mull. Cuando los vientos son particularmente fuertes, dijo, la única forma de salir del castillo, que está rodeado por tres lados por el agua, es arrastrándose sobre sus manos y rodillas por los escalones de la entrada principal.



Una habitación en el castillo de Duart. "Mucha gente no querría vivir aquí", dijo Sir Lachlan. "Hace frío, nunca es muy cálido. Hace mucho viento y es muy húmedo - y eso no es una muy buena combinación "de crédito Andrew Testa para The New York Times.
Duart, lo que significa que el punto negro en gaélico, un guiño a la roca volcánica negro, donde se encuentra el castillo, es uno de los últimos castillos de clanes supervivientes aún de propiedad privada.

El mantenimiento es una responsabilidad moral, dijo Sir Lachlan. "Es una especie de punto focal para el clan", agregó, mientras descendía cuidadosamente una escalera estrecha que fue diseñado en 1360 para ser lo suficientemente ancha como para permitir que un hombre con una espada. (Una muestra, sin embargo, decía: "Nos disculpamos por cualquier congestión en las escaleras.")

El castillo recibe unos 25.000 visitantes al año, algunos de ellos parte de la diáspora Maclean viven en los Estados Unidos, Canadá y Australia. El nombre Maclean se puede escribir en por lo menos 15 formas.

La gente está buscando cada vez más por su patrimonio y su identidad, dijo Sir Lachlan, lo que lleva a algunos a visitar el castillo de Duart.

En un mundo globalizado, "las personas son cada vez menos seguro de sí mismos", dijo. "Y quieren encontrar su casa."

Recordó el cumplimiento de uno de los visitantes, un Maclean de Australia, que había prometido a su familia en casa que iba a visitar el castillo de Duart. A medida que el visitante se iba, se volvió a Sir Lachlan y dijo: "Gracias por cuidar de nosotros." Una mujer joven en la Florida, otro Maclean, envía donaciones mensuales de su salario de supermercados.



Encaramado en el acantilado escarpado en una isla ligeramente más grande que la ciudad de Nueva York, el castillo ha, en diferentes etapas de su historia, ha invadido, atacado y derribado por clanes rivales leales a reyes escoceses o por las tropas que luchan en nombre de Oliver Cromwell, el antimonárquico . Andrew Testa de crédito para The New York Times
Sin embargo, Sir Lachlan está preocupado de que no será capaz de financiar reparaciones en el castillo después de 2017.

En 2013, cuatro techos se derrumbaron cuando el agua llegó a través de las chimeneas. El agua también se ha lavado un poco de la argamasa entre las piedras de los muros del castillo.

Un año antes, Sir Lachlan había convocado un congreso clan, anunciando entonces que la familia ya no era capaz de pagar las reparaciones llevadas a cabo en el castillo durante el siglo pasado.

Las reparaciones son pagados en parte por Escocia histórica, una agencia gubernamental que se ocupa de importantes monumentos. No es el ingreso por concepto de entrada de los turistas, una pequeña cafetería y una tienda en el recinto del castillo. Pero el trabajo realizado en la década de 1990 por los constructores aconsejados por el gobierno escocés resultó ser de mala calidad, dijo Sir Lachlan, obligando a una nueva ronda de reparaciones. Los constructores se declararon en quiebra poco después.

Ahora, el trabajo en el castillo depende cada vez más de las donaciones del público. "Realmente me gustaría volver a hacer todo el asunto", dijo. "Pero es uno capaz de elevar esa cantidad de dinero?"

El castillo fue fundado en el siglo 14 y se mantiene bien hasta la década de 1600 cuando los Maclean se suman a la Casa de Stuart, una causa perdida, dejándolas pobres sin tierra y con el tiempo.

Duart fue tomada y saqueada por el clan rival Campbell en 1688 y fue guarnecida por tropas del gobierno hasta 1751.

jueves, 18 de agosto de 2016

Exploración y espionaje: Los mapas de Baden-Powell

Los mapas ocultos de Robert Baden-Powell, el espía inglés que fundó el movimiento scout



Robert Baden-Powell nació en Londres en 1857. Durante su carrera militar participó de diferentes campañas en África. De vuelta en el Reino Unido, escribió varios libros que lo hicieron popular entre los lectores ingleses. Su obra “Escultismo para muchachos” inspiró a jóvenes de la época a organizarse y formar las primeras patrullas Scout.
En 1915 Baden-Powell, quien ya era una celebridad, publicó el libro “Mis aventuras como espía”, una guía para aspirantes a espía donde narra sus misiones en los Balcanes a fines del siglo XIX. Además de contener numerosos consejos para no ser detectado por las autoridades enemigas y sobre cómo vestir correctamente según la región del mundo en la que se esté accionando, en el manual se pueden encontrar dibujos de insectos realizados por el mismo autor, que esconden mapas secretos.






Una de las ocurrencias más sugestivas de Baden-Powell es la de usar la coartada de entomólogo para infiltrarse en territorio hostil. El autor sugiere a sus lectores explorar las zonas deseadas vistiendo el clásico atuendo de un especialista en insectos y, valiéndose de un lápiz y un cuaderno, dibujar insectos en cuyos trazos se camuflan mapas de la región.
El ex militar asegura que la técnica le fue de gran utilidad durante sus años como espía, y que un mapa bien oculto en una mariposa puede salvar más de una vida.

History

martes, 9 de agosto de 2016

La izquierda, los gays y el kirchnerismo

"La nueva izquierda dio al kirchnerismo fueros morales para robar"
Lo dicen Nicolás Márquez y Agustín Laje, dos provocativos y polémicos escritores.
Por Ceferino Reato | Infobae


El kirchnerismo utilizó el discurso de la nueva izquierda, como, por ejemplo, la lucha por los derechos humanos, porque "Néstor Kirchner se dio cuenta ya en 2003 que eso le iba a dar fueros morales para robar; para que la gente se crea el cuento de la redistribución de la riqueza, la preocupación por las minorías y lo nacional y popular, que están detrás de esta nueva izquierda".

Es el punto de vista de dos escritores provocativos y polémicos, Nicolás Márquez y Agustín Laje, que, en una entrevista en InfobaeTV, presentaron su último libro, titulado "El libro negro de la nueva izquierda".

De acuerdo con Márquez y Laje, las revelaciones sobre diversos hechos de corrupción durante el kirchnerismo también afectan a los organismos de derechos humanos, cuyos principales líderes respaldaron a los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

"Independientemente del robo que hoy queda al descubierto, estos organismos eran una otra máscara de la nueva izquierda. Ellos siempre reivindicaron la lucha armada, que atentaba contra la democracia y los derechos humanos", sostuvo Márquez, que vive en Mar del Plata.

"En realidad, la izquierda nunca tuvo el juicio histórico que mereció tener, como el nazismo, ya que asesinó a 100 millones de personas en el siglo XX pero hoy andar con la hoz y el martillo no es pecado. La izquierda siempre fue juzgada por sus presuntos buenos fines pero no por sus comprobados resultados, que siempre han sido un desastre", dijo Laje, un cordobés de 27 años.

Márquez señaló que, luego de la caída de la Unión Soviética, la izquierda se recicló en un intento de representar a minorías diversas para lo cual tuvo que modificar drásticamente su discurso tradicional.




"La nueva izquierda es casi una caricatura. La izquierda de hoy levanta banderas que la izquierda clásica despreciaba. En las marchas de género llevan la bandera del Che Guevara, pero el Che Guevara comandó un campo de concentración para castigo o exterminio de los homosexuales en Cuba", sostuvo Márquez.

Precisamente, la tapa del libro está levantando fuertes polémicas en las redes sociales ya que presenta al Che Guevara con los labios pintados de rojo envuelto en la bandera multicolor de la diversidad de género.

"Marx decía que la historia se repite dos veces, una como tragedia y otra como farsa. Ésta es una versión farsesca de la izquierda. Los cambios teóricos de la izquierda han sido fuertes; han pasado de una lucha de clases a una lucha de géneros", señaló Laje.

Según Márquez, esta nueva izquierda se dirige "a todas las minorías: a la comunidad homosexual; el feminismo; el indigenismo; los derechos humanos, que paradojalmente ellos siempre han violado y de los cuales hoy tienen el monopolio. Y con el garantismo rescatan a los delincuentes cuando los sistemas carcelarios de la Unión Soviética, el maoista y el castrista fueron los más represivos".

viernes, 8 de julio de 2016

Argentina: Un hotel, nazismo y fantasmas en Córdoba

El Edén cordobés, entre historias de nazis y leyendas de fantasmas
El hotel construido a fines del siglo XIX fue símbolo del turismo aristocrático; también se lo conoce por sus lazos con Hitler y por sus fantasmas
Gabriela Origlia | LA NACION 




LA FALDA, Córdoba. La construcción, de casi 120 años, sigue siendo imponente. Su historia se mezcla con la leyenda y le dan categoría de mito. En su libro de visitantes figuran desde Albert Einstein hasta Juan Domingo Perón, incluyendo a Julio Argentino Roca, Carlos Pellegrini, Agustín P. Justo, Ernesto "Che" Guevara y Rubén Darío. El hotel Edén atrae a turistas, curiosos y documentalistas; todos se van satisfechos.


En 1897 tres socios -dueños de un hotel en pleno centro de Córdoba- deciden invertir en las sierras del valle de Punilla, cerca de donde pasaba el ferrocarril. La Falda no existía como pueblo, era una estancia en la que el censo '90 había registrado a Prudencia Carrizo y un hombre de apellido San Martín como sus cuidadores.

Los alemanes Roberto Bahlcke y María Kreautner, y el suizo Juan Kurth, invirtieron en "asegurar la salud de los más ricos" del país. Eran años en que la tuberculosis hacía estragos y el pánico social empujaba -a quienes podían- al aire puro de las sierras. Diferentes estudios indicaban que el clima de los lugares altos y secos ayudaba a frenar la enfermedad y a prevenirla.


La historia la cuenta, con pasión y en detalle, Juan Pablo De Toni, guía del Edén desde 2004. Concebido como un spa de lujo de la época, el edificio original incluyó 92 habitaciones para huéspedes y ocho para los empleados, cancha de tenis, pileta, espacio para el tiro al blanco y la cacería de zorros y jardines iluminados.

Su estilo ítalo-francés -que con el tiempo y las remodelaciones terminó siendo ecléctico- albergó todos los avances tecnológicos europeos, como grupos electrógenos propios, máquina para la fabricación de hielo y helados, timbres en las habitaciones, teléfonos para la comunicación interna y una red de cañerías que proporcionaba "agua de montaña no contaminada" a todas las habitaciones.

"Los Anchorena, Martínez de Hoz, Blaquier y Montes de Oca son algunos de los que inauguran el libro de huéspedes -describe De Toni-. Hacían un viaje largo en tren con trasbordos y eso terminó afectando al hotel". En 1905 Kreauner se hacer cargo sola del establecimiento y da un giro a la explotación.

Comienza a publicitarlo y en esos años se abre un nuevo ramal de tren que permite llegar al hotel sin pasar por Santa María de Punilla, donde había un hospital para tuberculosos. "La psicosis de la época era tal que la gente prefería no hacer ese camino", describe De Toni.


Amigos de Hitler

En 1912 el hotel pasa a manos de los hermanos alemanes Eichhorn, uno empleado de un banco y el otro, importador de puntillas. Pagan 450 mil pesos de la época (20 mil en efectivo y el resto en documentos que recién terminarán de cancelarse una década después). Ellos siguen con el incipiente loteo que comenzó Kreauner y que dará origen a La Falda.

Con ellos surge el lazo que unirá al Edén con el nazismo. En 1920 viajan a Alemania, y en Munich uno conoce a Adolf Hitler. Se hacen amigos y mantienen el vínculo para siempre. Por ejemplo, en 1932 organizan una colecta en La Falda y le mandan el dinero para el avión que Hitler usará en su campaña para convertirse en canciller.

"Hacían lo mismo que el embajador -grafica De Toni-. Trabajaban en el pueblo como si fuera una pequeña comarca alemana, a punto tal que quisieron hacer su propio municipio. Había una parte de los vecinos que no quería depender de ellos y otra que no quería juntarse con los no alemanes. La cuestión terminó en la justicia".

La época de oro del Edén se extendió hasta 1944. El 16 de abril de 1945 el Estado argentino incauta el hotel que figuraba en la lista de empresas alemanas consideradas "propiedades enemigas". Luego llegó al lugar todo el cuerpo diplomático japonés, 50 personas para ocupar 250 plazas, las que fueron pagadas en su totalidad por el gobierno. Así, durante 11 meses, el Edén tuvo su mejor temporada mientras no podía trabajar. En el '47 los dueños lo recuperan y lo venden.

De Toni repasa el cambio de contexto: caída del nazismo, aparición de antibióticos para tratar la tuberculosis, construcción de diques que cambiaron el clima de Punilla y vacaciones sociales en colonias de vacaciones. En esos tiempos se hicieron cargo "las tres K": una era la del apellido de Kartelovich, amigo de Juan Duarte, y de quien -ya entonces- se decía que era testaferro.

La del '65 es la última temporada del hotel; cinco años después lo preparan para abrir como casino. El apoderado era Armando Balbín, hermano de Ricardo. Una pelea con el entonces ministro Francisco Manrique abortó el plan.

Ahí empezó la decadencia; dos décadas cerrado, saqueos y destrucción.

Fantasmas deambulando

No importa que De Toni advierta que toda construcción vieja cruje. Hay quienes aseguran haber vistos deambulando fantasmas en el Edén. Uno es el de una nena que anda por la planta alta; dicen que murió de tuberculosis en los '20. Era hija del médico del entonces presidente Julio Roca.

También están los que juran que el espectro de Kreauner anda por allí; desoyen el dato de que la mujer murió en Alemania pobre y sola a los 98 años. Su historia de clase media-alta, casada con un ingeniero constructor, se truncó cuando un puente que levantaba el hombre se desmoronó; dejaron Alemania y anduvieron mucho por la Argentina antes de establecerse. Ella regresó definitivamente a su país en el '27 y no volvió.

Dicen que el alma en pena de un niño habita en una casa exterior a la principal, donde se reunían los trabajadores. Tenía un año y medio y murió de hipotermia, y hay vecinos que todavía creen que no abandonó el lugar.

Periódicamente hay documentalistas que llegan a investigar si en el Eden hay oro nazi oculto. "Todo lo relacionado a Hitler fue tabú hasta el '95, cuando un video muestra documentos y cuenta la historia", agrega De Toni.

Hoy el hotel está concesionado. Hay visitas diurnas diarias y nocturnas los fines de semana. Una posada ofrece alojamiento y salones para fiestas, exposiciones, obras de teatro y espectáculos.