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domingo, 29 de octubre de 2017

Mossad: Persiguiendo a Mengele por Argentina y Brasil

Entre Mengele y Eichmann: la cacería de dos monstruos de Hitler en América Latina

El servicio secreto israelí debió tomar una de las decisiones más difíciles de su historia. La búsqueda que terminó con un análisis de ADN
Por Marcelo Raimon | Infobae
Desde Tel Aviv, Israel




Es el fin de una era y ya no puede hacer mucho daño reconocer los errores del pasado. Menos aún si se trata de errores derivados del uso apropiado del manual del buen espía.

Así parecen entenderlo en Israel las principales organizaciones involucradas en una empresa que fue -y en cierta medida sigue siendo- una de las razones de estado de este país: cazar criminales de guerra nazis, en especial aquellos involucrados en el Holocausto, el experimento industrial de limpieza étnica puesto en marcha por el gobierno alemán entre 1941 y 1945 y que dejó unos seis millones de judíos masacrados.

Ya no existe la Guerra Fría y, quizás con un poco de retraso, el Mossad, el servicio secreto exterior de Israel puso a disposición del público, a través de Yad Vashem, el museo y memorial del Holocausto con base en Jerusalén, un extenso volumen relatando las andanzas de los espías durante la persecución de los criminales nazis.


“Una aguja en un pajar”. La fecha 2007 corresponde al tiempo que tomó desclasificar los archivos

El reporte difundido por el Departamento de Historia del Mossad se divide en tres partes, el primero describe la estructura de las unidades de la organización que llevaron adelante la cacería y el segundo repasa las operaciones lanzadas contra distintos ex jerarcas alemanes.

Pero es la tercera parte la que provocó revuelo en Israel y en el mundo. Ese capítulo está dedicado a Josef Mengele, el Doctor Muerte, uno de los símbolos más crueles del Holocausto, quien durante años logró escabullirse de las manos de los espías judíos y terminó muriendo una muerte normal, ahogado en Brasil en 1979.

Los documentos compilados y desclasificados por el Mossad confirmaron, según entendieron los principales analistas israelíes, que Mengele estuvo cerca de ser capturado por los espías de Jerusalén pero logró escapar a ese destino porque los agentes secretos acababan de detener, en 1960 en Argentina, a Adolf Eichmann, uno de los principales organizadores de la "solución final" para los judíos europeos.


Josef Mengele, en un retrato fotográfico oficial

Mengele estaba al alcance de la mano, también en Argentina, pero parece ser que aquel teórico "manual" de los espías sugería no desdoblar los esfuerzos de un comando de agentes para no terminar quedándose sin uno ni otro de los jefes nazis.

El líder del comando que secuestró a Eichmann, Rafi Eitan, ya había reconocido años atrás que la posible captura de Mengele fue descartada para no echar a perder la operación Eichmann, que continuó con el traslado secreto del oficial nazi en un vuelo de El Al y el juicio y ahorcamiento en Jerusalén en 1962.

Pero esta es la primera vez que los servicios secretos israelíes reconocen públicamente que Mengele se escapó de su vigilancia.

Mengele fue supuestamente localizado otra vez en 1962, en Brasil, por un agente del Mossad, pero para aquel momento los servicios secretos israelíes habían puesto la caza del Doctor Muerte en el congelador por razones todavía no muy claras, que podrían haber incluído cuestiones políticas o presupuestarias.


Martha Mengele y Rolf Mengele, la esposa y el hijo del siniestro nazi

Autos de Martha Mengele que figuran en el informe “Una aguja en un pajar”, que decribe cómo el Mossad persiguió al Doctor Muerte durante años

Sin embargo, el espía encargado de recopilar el volumen que acaba de difundir el Mossad, Iosef Chen, afirmó que la persona vista en Brasil no era Mengele.

Chen, nacido en Polonia, ahora de 81 años y en Israel, le contó al periódico The Jerusalem Post que "había quien pensaba que era Mengele y otros que no estaban tan seguros". "En cualquier caso -contó el ex agente- no se puede hacer nada después de solamente un primer avistaje, hay que juntar toda la información posible y chequear todas las posibilidades y recién ahí tomar una decisión".

En todo caso, y tal como demuestra el reporte recién publicado, los agentes israelíes "dedicaron mucho tiempo y hubo muchos intentos de atrapar a Mengele -reconoció Chen-. Es una pena que no hayan logrado el objetivo".

El informe, de unas 400 páginas en idioma hebreo y titulado "Una aguja en un pajar: tras los pasos del 'Doctor Muerte' de Auschwitz", incluye en efecto numerosos documentos, mapas, dibujos y fotografías que confirman que Israel quiso poner sus manos sobre Mengele, el médico que se entretenía torturando prisioneros en aquel campo de concentración con supuestos "objetivos científicos".


Identikits de Mengele “viejo”. Con imágenes como esta lo rastreaban por todo el mundo, pero especialmente por América Latina: Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil

Hay fotos de un Mengele joven e identikits de un Mengele más viejo, dibujos a mano del propio Rafi Eitan mostrando lo que podría haber sido la localización del médico nazi en Paraguay y el diseño de la casa donde se escondía.

También se pueden ver imágenes de la segunda esposa de Mengele, Martha -viuda de su hermano Karl-, y hasta el acta de matrimonio de ambos en 1958 en Uruguay, además de numerosos papeles intercambiados entre espías y autoridades gubernamentales, todas arrancando con la palabra "sodí" (secreto) en el encabezado y firmados por un "agente D." o "agente G.".


Acta de matrimonio de Josef Mengele con Martha

Chen, quien se sumó al Mossad en 1976 y trabajó ocho años en el reporte sobre Mengele, estimó que el médico logró escapar porque los servicios secretos israelíes prefiriero concentrarse en Eichmann, sobre quien contaban con mucha más información.

El ex agente secreto afirmó incluso que Mengele, a diferencia de Eichmann, contaba con el apoyo de una familia muy rica, muchos de cuyos miembros seguían viviendo en Alemania y al parecer lo ayudaban financieramente para mantenerse escondido.

"Pero, para nuestro regocijo -continuó Chen-, sabemos que (Mengele) vivió como un perro siendo cazado, se escondió durante docenas de años temiendo ser descubierto". Las afirmaciones de Chen fueron indirectamente rechazadas por uno de los principales analistas israelíes en asuntos de espionaje, Ronen Bergman, según el cual el agente que identificó a Mengele en Brasil, Zvi Aharoni -el mismo que había detectado a Eichmann en Buenos Aires-, había encontrado a la persona que buscaban.


Croquis con los supuestos lugares donde se alojó Mengele durante su paso por Argentina

Mengele mismo había tenido un paso por la capital argentina. Cambiaba constantemente de domicilios. "No vivía en la misma dirección por mucho tiempo", dice el informe. "Pasó por diferentes casas en Buenos Aires y sus alrededores", agrega. Olivos -un barrio periférico de la ciudad- es una de esas locaciones y una calle conocida: Villate, donde está la actual residencia presidencial.

Bergman fue quien levantó la polvareda por el informe del Mossad con un artículo días atrás en Yediohot Ajronot, el principa diario israelí. También escribió un artículo para The New York Times, adonde afirmó que fue el propio Zaharoni quien, en 1999, le aseguró que el blanco descubierto en Brasil era Mengele.

"Estábamos de excelente humor -le dijo Zaharoni a Bergman-, estaba convencido de que en poco tiempo íbamos a ser capaces de atrapar a Mengele y llevarlo a Israel para ser juzgado".

Sin embargo, dijo Bergman, en ese momento los servicios secretos israelíes estaban "madurando" e imponiéndose "prioridades" más allá de la cacería de nazis.

Según el experto, al mismo tiempo que algunos agentes esperaban órdenes para capturar al Doctor Muerte, el entonces jefe del Mossad, Isser Harel, se enteraba de que Egipto estaba intentando contratar científicos alemanes para impulsar su programa de misiles.

Esa, por ejemplo, era una prioridad que dejaba a Mengele de lado, escribió Bergman.

Poco tiempo después, recordó, Meir Amit fue designado nuevo jefe de los espías en el exterior y decretó que había llegado el momento de "dejar de perseguir fantasmas del pasado".

Pero después, en 1977, Menahem Begin se convirtió en primer ministro de Israel. El líder del Likud consideró que todavía quedaba mucho por hacer y relanzó la cacería de nazis. Y así está claro en el reporte difundido días atrás, adonde se ven fotografías y reportes sobre Mengele de los 70 y 80.

Sin saber que Mengele había muerto en febrero de 1979, el Mossad había planeado interceptar las llamadas telefónicas de su hijo Rolf, quien vivía en Berlín occidental, o hasta secuestrar al hijo de un amigo de la juventud del Doctor Muerte, para obligar al padre a proveer información sobre el paradero de su ex camarada.


Josef Mengele, el Doctor Muerte, con su uniforme de las SS

Entre esas idas y venidas en la dirección de los servicios secretos israelíes, Mengele logró mantenerse a salvo de quienes lo buscaban para juzgarlo por crímenes de guerra. Terminó muriendo ahogado al sufrir un ataque cardíaco mientras nadaba en las costas de Bertioga, en el estado de San Pablo, adonde había llegado para visitar unos amigos.

Recién en junio de 1985 se exhumó el cadáver y se informó que pertenecía al hombre que aprovechó su designación como médico en Auschwitz para llevar a cabo horrendos experimentos "genéticos" -como cortar miembros de los prisioneros, coser para juntar cuerpos de gemelos o inyectarles tintura en los ojos, entre otros esperpentos- o decidir quienes marchaban a las cámaras de gas y quienes podían vivir todavía algunas semanas más.

Recién en 1992 se confirmó la identidad de manera prácticamente certera gracias a un examen de ADN y, después de todos los estudios, los huesos de Mengele siguieron durmiendo en un laboratorio forense en San Pablo por un total de más de treinta años. Hasta que a las autoridades de la Facultad de Medicina de la ciudad brasileña se les ocurrió que un poco de justicia poética podría tener utilidad para los estudiantes.

Así, los huesos del Doctor Muerte son analizados por quienes concurren a las clases de la carrera de medicina forense, para estudiar "cómo conectar los restos con la información" existente sobre la historia de una persona, según explicó un profesor brasileño.

La difusión de este reporte del Mossad puede sonar a canto del cisne de esta sangrienta aventura que comenzó prácticamente al mismo tiempo del establecimiento del estado de Israel, en 1948, cuando estaban fresquísimos los recuerdos de los espantos del Holocausto, las cámaras de gas y los experimentos de gente como Mengele y otros tantos médicos nazis.

La publicación, dijo Avner Avraham, un ex agente del Mossad considerado el principal experto en el caso Eichmann, "muestra que estamos al final de una era en la persecución de los nazis, la mayoría de los cuales ya no están vivos".

Por supuesto, tampoco se pueden esperar acciones espectaculares en el extranjero. "Israel -le dijo Avraham a Infobae- no llevará a cabo operaciones en territorio de países amigos en este contexto". Mengele pudo haberse escapado porque, añadió, "al momento de la captura de Eichmann era importante llevar a un nazi famoso a un gran juicio", y no apostar a dos.

El juicio de Eichmann fue una enorme necesidad histórica, de hace varias décadas. Ahora, según Avraham, la difusión del reporte confirma una nueva tendencia: "no es suficiente decir 'nunca más', hay que contar exactamente lo que pasó en la guerra, contarle a los judíos y no solamente a los judíos".

"Una aguja en un pajar" está disponible para cualquiera que pueda leer hebreo, en un archivo pdf que se puede descargar del website de Yad Vashem. "Que se sepa, no hay futuros reportes" de esta magnitud a ser difundidos en el futuro, le dijo a Infobae un vocero del memorial, Simmy Allen.

Una buena oportunidad, entonces, para ponerse al día con las palabras y las imágenes de un pasado que se diluye.

jueves, 15 de enero de 2015

Nazismo: Un nuevo film sobre el juicio a Eichmann

Martin Freeman: exponiendo a Adolf Eichmann
El juicio televisado de Adolf Eichmann en 1961 marcó un hito en la historia del Holocausto. Para conmemorar el 70 aniversario de la liberación de Auschwitz, el drama está llegando a nuestras pantallas de nuevo. Euan Ferguson cumple con Martin Freeman en el set para escuchar por qué no ha perdido nada de su poder
The Guardian


El Show Eichmann
"Hablaba con fluidez en hebreo y alemán y convenció a las autoridades israelíes para que le permitiera filmar el juicio ': Martin Freeman en productor Milton Fruchtman. Fotografía: Steffan Hill / BBC
Es el amanecer y es bajo cero y es un aparcamiento lleno de baches en Vilnius, Lituania oriental, y un hobbit se prepara para informar al mundo sobre el Holocausto. A-adaptado oscuro Martin Freeman, aliento humeante, hace una pausa para recibirnos en su manera apresurada de remolque para establecer, y ya está en el carácter, con un suave acento de Nueva York, que insistirá en mantener incluso fuera del set. Nada es lo que parece. Mucho menos que es normal incluso en la excéntrica mundo espejo de la película. Vilnius está jugando Jerusalén en el verano asar a la parrilla. El año es 1961.

Un programa de televisión se está realizando sobre la realización de un programa de televisión. Era un programa de televisión grande. En mayo de 1960 Adolf Eichmann fue capturado por agentes del Mossad y del Shin Bet en las calles de Buenos Aires, donde había estado viviendo bajo el nombre de Ricardo Klement desde 1952. Él fue sacado de nuevo a Israel y llevado a juicio por genocidio, por su liderazgo parte como arquitecto de la Solución Final. Se tomó la decisión de filmar el juicio por una audiencia televisiva de todo el mundo.

Por lo tanto, hoy en día, Viesoji įstaiga Vilniaus Kulturos Pramogu Ir Sporto Rumai, o el Palacio Cultural, de Entretenimiento y de los Deportes de Vilnius, una delicia era de Stalin de neo-brutalista terrible simetría, y por lo tanto de una manera adecuada, encapsulando otra ola de optimismo del siglo pasado totalitarismo. Es más bien hermosa, en su fealdad, pero es principalmente útil hoy de la existencia de micrófonos 1961 de la era y cámaras, un auditorio totalmente disponible para su conversión en una sala de audiencias, varios artesanos Vilnius severamente talentosos y un puñado de mensches locales doblando como israelí guardias y posiblemente deseen en realidad era de 1961 y, tal vez, Jerusalén y realmente caliente.

La decisión de filmar el juicio de Eichmann fue tomada en 1960 por David Ben-Gurión, el primer Primer Ministro de Israel, en parte porque se le había hecho amigo de un joven productor de Estados Unidos con el nombre de Milton Fruchtman. Martin Freeman, quien lo interpreta, explica con acento de Fruchtman (él es cauteloso de deserción dialecto incluso para charlar mediodía): "He leído en Milton - que había estado filmando algunos neo-nazis en los años 50, en algunos bierkeller - y al final se pusieron de pie y cantaron 'Heil Hitler', 15 años después de la guerra de mierda, y que le llevaron indirectamente a Ben-Gurion, quien esencialmente schmoozed. Milton era encantador, y con fluidez en hebreo y alemán, y persuadió a las autoridades israelíes que le permitirá filmar los procedimientos. "

En la corte: Eichmann no mostró ninguna reacción cuando se enfrentan con sus actos terribles. Fotografía: Popperfoto

Toda la producción era ridículamente lleno. Fruchtman tuvo que hacer frente, en un país que ni siquiera tenía un servicio de televisión en 1961, con desafíos técnicos masivos, sobre todo la negativa de los jueces de primera instancia "a tolerar cámaras calientes y fuertes en el espacio de ensayo. Este era el día de Israel en el tribunal. También fue barmitzvah de que la nueva nación, 13 años en la virilidad, y también de manera efectiva su Nuremberg, su día en la oscuridad, y que no quería ninguna pista mancillar de sesgo. Fruchtman consiguió alrededor de esto por medio Unbricking las paredes de la corte y ocultar las cámaras en el interior, a continuación, que emplea un sistema de trompe-l'oeil ingeniosa que implica la pintura reflectante de color blanco y tela metálica.

Luego estaba el director. Leo Hurwitz, un director de cine, una vez aclamado, había estado en la lista negra bajo McCarthy y apenas había trabajado durante una década: que él era el mejor, pero fue una decisión valiente. Luego estaban las votaciones. A pesar de que iba a ser mostrado en la televisión en 37 países, sería competir ese verano en Estados Unidos, con mucho, la mayoría del país-TV amigable del planeta, con la invasión de Cuba y de la órbita de Yuri Gagarin.

Y es nominalmente esta historia que se está contando, por BBC Two, en un ambicioso 90 minutos: la historia de una pareja de trovadores TV pioneros luchan probabilidades daft para lograr lo que se convertiría evento de TV por primera vez global del mundo. Pero después de una hora, hace resaltar todo oscurecer.

Se convierte, ya no, una batalla de personajes y voluntades y valoraciones. Los productores de la BBC Laurence Bowen y Ken Marshall han asegurado tanto tomas de archivo del juicio de Eichmann, y de los campos. Nos deja hangjawed y despojada, como lo hizo Leo y Milton hace 53 años. Como lo hace Martin Freeman y Anthony LaPaglia hoy. Mirando el verdadero Eichmann, en esa caja de cristal. La cara venida Eichmann en blanco y negro y real a cara en la corte con testigos reales. El sepulturero forzada Michael Podchlebnik y Rivka Yosselevska, su tiro de la familia de alguna cantera de mala muerte, y Yehiel Katzetnik, que se desmaya en la corte, y legiones de compañeros de viaje - testigos de 14 años de edad a Auschwitz oa la limpieza sombrío de París - y luego viene el gran guiñol, las imágenes de los campamentos. En todo momento, Eichmann se niega a permitir que nosotros participamos en un ápice de su reacción. Él parece aburrido, torciendo el labio como tales rodillos de vídeo sin conciencia.

Esto se convirtió en Fruchtman y de Hurwitz gran legado. Esos 37 países quedaron paralizados por, como ahora Martin Freeman dice: "Al oír tales relatos de primera mano, sí, pero con tanto detalle, y tal volumen. Supongo que esto es donde el Holocausto realmente se convirtió en el Holocausto ".

Familiarizado ya que ahora podemos estar con material de archivo de campo de concentración, podría parecer difícil darse cuenta de que había un buen período de 15 años después de la guerra, donde esencialmente se creyeron el Holocausto. Sobrevivientes de los campos hablaron por primera vez, en voz alta y, a menudo, de sus experiencias, pero no encontraron a los oyentes con demasiada frecuencia no receptivas, incapaces de procesar esa enormidad, y despedir a su exageración tan improbable en el mejor. Los supervivientes encerrados de nuevo. También estaba la cuestión plagada de si los Judios propiedad complicidad accidental en su propio destino, por muy rara vez de pie a la bota: extrañamente, con una falta exuberante de utilidad, algunos de estos debates continúan hoy.


Milton Fruchtman, que filmó el juicio de Eichmann. Foto: Getty

Así que eso fue la gran importación de la visión del productor, realizada a una escala sin precedentes y con gran éxito de legítima eventual: a pesar de Gagarin y el resto, los estadounidenses, en particular (y luego Australia y Gran Bretaña) se convirtió paralizado por todos los cuentos que se desarrollan y testimonios. Y todavía ejercen extraordinaria fascinación.

Acabo subido las escaleras de mi entrevista con Freeman, desde el auditorio frío donde esto se está mágicamente, como escenógrafo llama ingeniosamente ladrillos de las paredes sólo incorporadas. Acabo de pie, en conjunto, en la caja de cristal donde el actor de Eichmann fue ese día para estar de pie. Esto es en Lituania, en un set de filmación. Y, sin embargo.

Hay pululando extras en trajes guardias israelíes. Camareros locales fuera de servicio jóvenes en su mayoría, cetrina y saturnina o generosamente papada, fumando furiosamente entre las series en el alto sol congelado frío antes de volver a montar el diligentemente escaleras metálicas congeladas frías altas pasado un aleteo de ocupados-abeja BBC magos de continuidad: bucle editores de scripts multilingües -fed con un ojo y un oído en el monitor, una oreja sujetan a un auricular, Chill enguantada dedos rebobinado páginas, una tercera oreja imposible media-sintonizado a gritaron acotaciones. Ellos, los lituanos, sonreía cortésmente, comprensiblemente interesados en desviar la insondable. Y volver a la meramente surrealista: pasando el rato en silencio detrás de los pisos de cartón de un set de filmación que ofrece un ambiente cálido, rojo, cocktail bar lleno de humo (de hecho un frío y sombrío unsmoky uno: los fans batteried se utilizaron para disipar el humo entre interminable toma, a mitigar coprotagonistas menores con tos era, al menos, rojo;. y mira cálido y tentadoramente borracho en el primer corte).

Y, sin embargo, y sin embargo: cuando me paré en esa caja de cristal, un escalofrío de la historia se hizo eco, y uno que Freeman reconoce tácitamente. "Siempre es el caso cada vez que usted está haciendo alguien real, la cantidad que desea hacer una impresión o una caracterización. Si yo estaba haciendo Churchill o Gandhi - la gente sabe exactamente cómo hablaban, caminado. Pero me di cuenta de pronto de que en este caso me puse a pensar: 'No estoy siendo muy Milton-like' - basándolo en media hora de metraje - en realidad me va a incapacitar al tratar de ser ese tipo y no sólo contar la historia. La historia es muy por encima de mi caracterización, en realidad. Las imágenes de los campos y el juicio es muy por encima de mi caracterización. Ese material es en realidad muy por encima de esta obra tele, y estoy seguro que [el escritor] Simon Bloque estaría de acuerdo. Todo esto se va a estar sujeto - Todo lo que hacemos, de manera espectacular, es todo va a estar sujeto - para cuando vemos imágenes en blanco y negro y de Eichmann, y cuando vemos las imágenes en la corte de los campos - Es la forma más importante y horrible de lo que podemos hacer, y estamos, elenco y la tripulación, todos apenas bueno de una adición a ese ".

El actor Anthony LaPaglia personifica al director Leo, el personaje más complejo. Y creció "inmensamente consciente del hecho de que Leo tenía varios dilemas éticos. La forma en que Eichmann fue repatriado desde Argentina ... habiendo sufrido bajo en esencia otro régimen fascista, el macartismo, quizá Leo tenía una idea más evolucionado sobre la forma en que no se necesita mucho para convertir a la gente común en las personas que cometen actos que son injustas e irrazonables .

"Parte de su esperanza era que, en la persecución de Eichmann, habría alguna señal de arrepentimiento por o aceptación de lo que hizo. Leo sintió que si podía coger ese momento, eso explicaría que todo el mundo es capaz bajo las circunstancias correctas de comportarse de maneras que nunca pensó que lo harían. Desafortunadamente, Eichmann se arrepintió, creyendo firmemente que lo que hizo fue éticamente correcto para él ".

¿Qué hizo él, Anthony, creen, en relación con la capacidad para el mal? "Bueno ..." sus cadencias suaves vacilan. "Vivo en una generación que nunca ha sido probado. Mis abuelos fueron probados. Mis tíos fueron ambos capturados y enviados a Belsen, y yo simplemente no creo que sea posible, a menos que usted ha pasado por ese tipo de cosas, para decir lo que usted o si en realidad no ser capaz de hacer. Algunas personas altura de las circunstancias. En otros, saca lo peor. Hasta que estés prueba con las consecuencias de ir contra la corriente - si estás frío y hambre y miedo, o incluso rico y bien alimentado y miedo - No sé si alguno de nosotros puede decir lo que estaríamos capaz de ".


Los 37 países que lo vieron se quedaron paralizados ': Anthony LaPaglia como director Leo Hurwitz con Freeman como Fruchtman. Fotografía: Algimantas Babravicius / BBC

Martin Freeman elige de nuevo sus palabras con cuidado mientras reflexiona sobre el "mal": "Estoy muy mucho con la mentalidad de Leo: no hay monstruos - hay personas que hacen cosas malas.

"Eichmann era muy inteligente - Jesús, todos los principales nazis eran chicos inteligentes - y su argumento era: si quieres conocer a tu enemigo, saber por qué les estás odiando, y así, por ejemplo, aprendió hebreo."

Eichmann fue, menciono, un sionista confeso: su solución de elección habría sido una nueva tierra, fuera de Europa, para todos los Judios: fue sólo después de 1942, y Wannsee, y después de que él renunció a su fantasía ilusoria de transportar todo Judios a Madagascar, que se le dio la responsabilidad de otra manera agilizar las actuaciones.

"¡Exactamente!", Dice Freeman. "Se había llegado a un punto donde: hmm, eso no funciona, no están dejando la suficiente rapidez, ja, vamos a pensar en otra cosa. Pero en mi opinión no hay suficientes cosas que muestran los nazis como humanos, como personas inteligentes, personas carismáticas, que no son inhumanos naturalmente. Pero ¿quiénes son capaces de ser fantásticamente inhumana cuando deciden ser ".

Está claro que todos los grandes jugadores aquí en Vilnius - incluso los extras de Lituania, Lituania tiene más de demasiados recuerdos de cómo sus Judios fueron tratados por Hitler y Stalin - han pensado profundamente, leer profundamente, enterrado a sí mismos en los temas. LaPaglia es particularmente astuto en Judio-culpar.

"Sí, las preguntas se les pidió en los años 50 en cuanto a por qué no habían luchado", dice Freeman. "Me Respondo diciendo que tengo un amigo que vivía a través de las purgas en Serbia y Bosnia, y una de mis preguntas a él era: '¿Por qué no te defiendes?" Y él simplemente me miró y me dijo : 'Nosotros no tenemos armas.'

"Así que lo que hizo el juicio, y esta filmación del juicio, fue despertar a la opinión pública sobre el hecho de que estas historias no eran mitologías. Era crucial. Y me gustaría pensar que este programa actual, este relato de la historia de la historia, es también importante ".

El actor británico Nicholas Woodeson, quien interpreta a un camarógrafo judía vulnerables, dice: "Soy lo suficientemente viejo, me temo, para recordar el programa. Las imágenes que pican en la tele, que se retorcían labio. Mi familia estaba en Haifa, y todavía recuerdo en la escuela, en Inglaterra, el tipo de antisemitismo unmalicious casual, mi ser tan desconcertado por ella. Yo había amado Israel, y más tarde me encontré con Inglaterra profundamente deprimente.

"Mi personaje es el camarógrafo Yaakov, y lo que emerge es que él también ha estado en un campo de trabajo, y durante el proceso de una manera psicosomática, como neurosis de guerra, los recuerdos llegar a él. Así que me identifiqué con él, y este programa, enormemente. Pero el Israel me acuerdo - que era un país diferente. Fue esencialmente eclipsado cuando Rabin fue asesinado. Para mí eso era momento Abraham Lincoln de Israel ".


'En el juicio de Eichmann, se esperaba que habría alguna señal de remordimiento o la aceptación de lo que hizo ". Fotografía: Popperfoto

El director, Paul Andrew Williams, más conocido por el aclamado Londres a Brighton, es un director refrescante y sin pretensiones e imperturbable, a pesar de haber tenido que dirigir una orquesta de varios idiomas y ubicaciones. También, al igual que muchos, admite una fascinación por cómo el nacionalsocialismo llegó al poder ", y la forma en que tomó el antisemitismo al extremo, y la gente normal saltado a bordo de este tren de la persecución.

"A pesar de que el juicio fue, posiblemente, sólo alguna vez va a terminar en una forma" - Eichmann fue ahorcado el 1 de junio de 1962, y sus cenizas esparcidas en el mar - "la conciencia que se planteó fue sorprendente e importante. Yo vengo de una generación en la que ha sido muy bien conocido, desde la escuela, pero eso es de hecho gracias en parte a esta cosa. Ha sido una experiencia aquí en Vilnius. Si usted mira las imágenes de los testigos, su enorme dignidad - incluso sólo verlos, los actores, en ese asiento, con las ropas correctas - que afecta realmente. Pero yo tuvimos la oportunidad de trabajar con Martin y Anthony. Actores prosperan en diferentes notas, diferentes maneras de ser dirigido, y eso es genial.

"Martin y yo compartimos el mismo tipo de humor, pero su oficio - que es la forma de un pendejo de decirlo - pero realmente es impecable; que realmente hace los deberes. Martin ha leído arriba, hojeado, una enorme cantidad de Eichmann, a pesar de que el personaje no necesariamente lo necesitan. Él puede parecer el tipo de persona que te encantaría pasar una tarde en el pub con poner el mundo a derechos, pero hay una razón por la que es donde está. El trabajo duro ".

Yo le digo que El Eichmann Show, en mi breve viaje aquí, merece aunque sólo sea por la veracidad de los detalles para hacer un gran impacto. Un signo de madera prensada, por ejemplo, por "instrucciones para presionar y para los diplomáticos" se representa tipográficamente perfecto para 1.961 Jerusalén. Él sonríe. "Con tal de que no es una mierda."

Que no es. En las capitales.

Preguntas espinosas siguen siendo enormes: sobre la personalidad de Eichmann, y sobre la transferencia de la culpa. Hanna Arendt, que cubrió el juicio por el New Yorker, puede haber acuñado, por Eichmann, la frase "la banalidad del mal", pero en realidad él era un hombre profundamente complejo y muy calculador en su negación, y es notable que él sólo muestra una breve sacudida de emoción cuando se ven atrapados por la acusación en lugar de cuando se ven imágenes de campamento. Es mucho mejor para mi mente que el libro de Arendt Eichmann en Jerusalén es la cobertura de Martha Gellhorn del juicio por el Atlántico, que se las arregla para hacer algunas preguntas aún pertinentes sobre la culpabilidad alemana, y el lento deshumanización de un pueblo, y la existencia de "mal" : preguntas que aún necesitan respuestas. Las preguntas que, efectivamente, se inició con cámaras ocultas, en un tribunal de Jerusalén, en el año 1961.

miércoles, 10 de julio de 2013

Inteligencia: El Mossad secuestra a Eichmann en Argentina

El secuestro de Adolf Eichmann en Argentina

Todos sabían de su presencia en Argentina
El servicio secreto alemán sabía desde 1952 que Adolf Eichmann, un oficial de las SS nazis buscado por su responsabilidad en el el Holocausto judío, se había refugiado en Argentina tras la Segunda Guerra Mundial. Eichmann, teniente coronel de las SS, responsable de la logística para la deportación de los judíos, fue arrestado por los estadounidenses tras el fin de la guerra pero consiguió fugarse. 

Luego de vivir clandestinamente en Alemania durante varios años, en 1950 se refugió bajo una falsa identidad en Argentina, donde los servicios secretos israelíes lo encontraron y secuestraron en 1960. 

"Eichmann no se encuentra en Egipto, sino que vive bajo el nombre falso de Clemens en Argentina", se puede leer en un ficha del servicio de inteligencia alemán fechada en 1952 y que reprodujo parcialmente el diario alemán Bild en 2009. En esa época, Eichmann utilizaba el nombre de "Ricardo Klement", señala Bild, según el cual los servicios alemanes nada hicieron para arrestar al criminal de guerra. 

Según documentos de la CIA estadounidense desclasificados en 2006, al parecer los responsables alemanes esperaron hasta 1958 para informar a sus pares norteamericanos del lugar donde se ocultaba el ex oficial nazi. La Cancillería alemana, de la que dependen los servicios secretos, se oponía a hacer públicos los documentos relacionados con nazis en fuga, afirmando que eso podría perjudicar la política de Berlín en Medio Oriente, o la colaboración con los servicios de inteligencia extranjeros. 

Pero a fines de abril de 2010, la Corte Administrativa Federal de Leipzig, a la que había recurrido un periodista que trabajaba en Argentina y quería consultar 3.400 páginas de archivos del BND (servicio de inteligencia alemán) de los años 1950 y 1960 sobre Eichmann, juzgó que las razones presentadas hasta ahora había quedado superadas. 


Hace cuatro años se supo que la CIA también sabía que Adolf Eichmann estaba en Buenos Aires, y conocía tanto su nombre falso como su dirección. En una de las habituales piruetas de espionaje de aquellos años, jamás reveló esos datos para no poner en peligro la labor de otro ex dirigente nazi que entonces trabajaba para Washington en Alemania Oriental. Varias décadas después de la noticia del secuestro del temido oficial nazi, y ante la mirada miope de la Historia, justicia, política y conveniencia volvían a mezclarse, cosidas por un hilo invisible.


Adolf Eichmann, "El arquitecto del Holocausto", con su uniforme de las SS (izq.). A la derecha, fotografiado por sus captores antes de llevarlo a Israel. (AP y Archivo) 

Inexorable, la arena del tiempo fue pintando aquella noticia refulgente con el pajizo color de los recuerdos: hace cincuenta años, el secuestro en Buenos Aires del ex jerarca nazi Adolf Eichmann conmovió al país y al mundo, pasmado por la reaparición del "arquitecto del Holocausto" y la precisión de sus captores para trasladarlo en secreto hasta Jerusalem. La sorpresa cedió paso al estupor, y Argentina reclamó a Israel ante las Naciones Unidas por la violación de su soberanía. Mientras, Eichmann se encaminaba hacia el histórico juicio que, en 1962, cerraría el caso y su vida con el sobrio trámite de un patíbulo. 

Esa es la historia, esos los hechos. Pero en los entresijos del expediente judicial iniciado por la esposa de Eichmann para denunciar su desaparición, en los nerviosos documentos diplomáticos que gestionaban la crisis internacional, afloran sustanciosos detalles y peripecias que hasta hoy permanecían engullidos por una primicia que ya no lo es: funcionarios inútiles, burócratas a prueba de balas, jueces burlados sin disimulo por policías, diplomáticos y hasta por oscuros oficinistas, brillantes estadistas entregados al barro de la chicana; ellos son los actores de una crónica escrita con el hilo invisible con el que siempre se cosen los pedazos de la Historia. 



De jerarca de las SS a simple operario de Mercedes Benz
Adolf Eichmann nació en 1906 y se afilió al partido nazi en 1932. En 1935 se casó con "Vera" Liebel, y durante tres años se consagró al profundo estudio del judaísmo. En 1938 organizó la deportación de judíos desde Viena, y un año después lo hizo desde Praga. El 20 de enero de 1942 organizó la conferencia de Wannsse, en Berlín, en la que se decidió la "solución final" para los judíos. Entre sus órdenes habituales, el 24 de enero de 1944 firmó en Praga la de arrestar a "todos los judíos argentinos" que vivieran en los territorios ocupados por los nazis (ver facsímil).

Cuando terminó la guerra cayó prisionero, huyó a los bosques alemanes e
 ingresó al país en 1950 viajando desde Génova, gracias a una de las redes de salvoconducto tendidas por los nazis y sus protectores, con un pasaporte extendido por el Comité Internacional de la Cruz Roja a nombre de Ricardo Klement: un apelativo al que respondió hasta la noche del 11 de mayo de 1960. Vivió en Barracas, puso un taller mecánico en Palermo, se mudó a Tigre y luego se afincó en Tucumán, donde trabajó como hidrógrafo para la firma CAPRI. En 1952 se reencontró con su familia, y un año después se mudó a Buenos Aires. Vivió en La Lucila y en San Fernando, trabajó como mecánico en la fábrica de calefones Orbis y en la planta de camiones de Mercedes Benz. El 11 de mayo de 1960 fue secuestrado por un comando israelí. La captura ocurrió a las 20:05, después de que Klement-Eichmann bajara como siempre del colectivo 203 en la parada de la ruta 202 que quedaba a cien metros de la tapera de la calle Garibaldi, en San Fernando, en la que vivía con su familia. Lo ejecutaron en Jerusalem, el 31 de mayo de 1962. 
 
Entre cigarrillos y botellas de vino kosher lo convencieron de que escribiera y firmara una carta en la que asumía su identidad y aceptaba "voluntariamente" ser trasladado a Israel para someterse a la Justicia. Lo mantuvieron encadenado a una cama nueve días, hasta que la noche del 20 de mayo, drogado y disfrazado, lo llevaron al aeropuerto de Ezeiza. Entre empujones y chacotas, como a un mecánico borracho a quien deben sostener para que no se desplome, lo cargaron al avión de la línea israelí El-Al que Jerusalem había fletado a Buenos Aires dos días antes con la excusa de participar de los festejos del 150° aniversario de la Revolución de Mayo. Dos días después, el premier israelí Ben Gurion anunció al parlamento que el "arquitecto del Holocausto" había sido capturado por "un grupo de voluntarios judíos, algunos israelíes", y que iba a ser juzgado en Jerusalem. 




La penosa causa judicial y diplomática en Argentina 
La prehistoria de aquella operación es pródiga en anécdotas y episodios cautivadores: el fortuito flechazo en Buenos Aires del primogénito del nazi con la hija de un sobreviviente de la Shoah ciego pero con buena memoria para los apellidos, las primeras tareas de inteligencia, desde 1957; la selección de los veinte agentes que participarían de la operación, la decisión oficial de aguantar el seguro chubasco diplomático ante semejante operación para evitar el baldón sufrido apenas un año antes, cuando el pedido de extradición de Josef Mengele por parte de Alemania Federal terminó en la basura porque Argentina respondió que las acusaciones contra el sádico médico experimentador de Auschwitz eran de naturaleza política y que ya habían prescripto. 

Decenas de libros contaron y corrigieron todo eso una y otra vez. Pero bajo el aleteo de las polillas otra historia, más pequeña pero irremediablemente argentina, se escribía en los tribunales porteños. El expediente por el secuestro de Adolf Eichmann se inició el 12 de julio de 1960, cuando el desaparecido ya llevaba casi dos meses aparecido, ahora en una cárcel israelí. La esposa del nazi, Veronika "Vera" Catalina Liebel de Eichmann, protestaba por la captura de su marido, y subrayaba "el agravio inmerecido cometido contra la Soberanía Nacional". La causa se tramitó ante el juzgado penal federal 1, que entonces comandaba Leopoldo Insaurralde. Hoy lo hace María Servini de Cubría. 

El 2 de agosto, el juez le pide al jefe de la Policía Federal que individualice al autor o autores del secuestro, y que una vez hecho esto "los ponga a disposición de este juzgado en calidad de incomunicados." No parecía fácil, cuando todo el planeta sabía dónde estaba Eichmann y en manos de quién. El 9 de septiembre, con picardía, la policía le contesta a Insaurralde que "se resolvió efectuar una revisión de los recortes periodísticos que tratan sobre el particular, a los efectos de una mayor ilustración". La respuesta a lo que el juez pedía estaba en los diarios. 

Los equívocos recién comenzaban. El 29 de agosto, Vera Eichmann firmó una petición al juez: "ha llegado a mi conocimiento que don Otto Adolfo Eichmann será reintegrado a la embajada argentina en Tel Aviv de un momento a otro", especulaba. Tras unas pocas diligencias inútiles, el año se terminaba y el juez seguía perdido. El 16 de noviembre de 1961, el fiscal Francisco D'Albore se despierta: le reclama a Insaurralde que vía exhorto solicite la declaración del propio Eichmann y de cuatro israelíes que según las noticias parecían haber participado del secuestro. D'Albore también pide que la policía averigüe si en los registros oficiales figura la salida del país de Ricardo Klement, y exige que la Dirección de Aviación Civil informe sobre los vuelos de aviones israelíes en mayo, con el detalle de tripulantes y pasajeros. 

El juez mueve su primer dedo el 18 de diciembre -tres días después de que Eichmann fuera condenado a muerte-, para pedirle al entonces canciller Miguel Angel Cárcano que tramite el exhorto ante las autoridades judiciales de Israel "con carácter de muy urgente". Cancillería contesta que el juzgado debe traducir el escrito "al idioma israelí", "diligencia que no puede cumplir este ministerio por carecer de traductor capacitado para ello". Más contratiempos risibles: el 18 de enero de 1962 llega una nota desde la embajada argentina en Israel, que avisa que una de las personas solicitadas, un tal "Eriedman", en realidad se llama "Friedman". Y pregunta qué hacer entonces. Pasan las semanas. El 14 de marzo, Insaurralde le pregunta a Cancillería qué pasó con el famoso exhorto librado en diciembre. Nada. Vuelve a escribir el 16 de abril, ya a otro canciller: Arturo Frondizi había sido derrocado el 29 de marzo por un golpe militar. 

Aunque cueste creerlo, la policía contesta que no sabe si Ricardo Klement salió del país. El 3 de abril, la Dirección de Aviación Civil admite que no tiene más datos sobre el avión israelí. El 31 de mayo, Insaurralde escribe a Cancillería: "atento a las circunstancias que son de dominio público", solicita que "informe con la debida premura sobre el estado de tramitación del exhorto que se librara el 26 de diciembre pasado". Minutos después, Eichmann colgaba de una horca. 

Pero ese detalle no era suficiente para detener el Macondo judicial argentino. El 19 de junio, Migraciones contesta que "no ha sido posible localizar la lista de pasajeros" del avión de El- Al. Habría que preguntarle a la Dirección de Circulación Aérea y Aeródromos, que el 4 de septiembre avisa que ahí no saben nada, pues sólo hacen el parte meterológico y aceptan el plan de vuelo. El jefe de Migraciones en Ezeiza dice que ellos no hacen control de salida. Y la Policía cuenta que averiguó en el archivo de Migraciones, y que allí las planillas y fichas de viaje se mantienen durante un año y luego se destruyen. Adiós, Eichmann. 

Como un chiste tardío, el 29 de agosto Israel responde el famoso exhorto librado ocho meses antes. Luego de deshacerse en "los más atentos saludos", la cancillería "tiene el honor de comunicarle que las instituciones jurídicas competentes llegaron a la conclusión de que a su pesar no existe la posibilidad de acceder al exhorto". Enojado, el fiscal D'Albore escribe que en la respuesta israelí ni siquiera "se advierte el argumento legal que la cortesía y consideración internacional exigían". El 20 de diciembre, el doctor Insaurralde dicta sentencia: "se ha comprobado la conducción de Adolfo Eichmann fuera de los límites de Argentina", advierte con lucidez. Pero "han resultado estériles los esfuerzos del Tribunal tendientes a individualizar a quienes de una u otra manera tuvieron intervención en el episodio". ¿El resultado? "Sobreseer provisionalmente en el presente sumario". 

Pero la inteligencia del pobre juez no había sido mejor tratada que la del Gobierno argentino, que recibió el "caso Eichman" como un cachetazo. Embretado por la noticia que ya daba la vuelta al mundo, el 3 de junio de 1960 el gobierno de Israel le escribe a la Cancillería local que "ignoraba el hecho de que Adolf Eichmann hubiera llegado desde la Argentina", y que sólo ante un telegrama del embajador israelí en Buenos Aires, Arie Levavi, había investigado los pormenores del caso. ¿Cuáles eran? Los de una creativa historia de ciencia ficción: "un grupo de voluntarios judíos (entre ellos algunos israelíes)" habían rastreado, capturado y llevado a Jerusalem al ex jerarca nazi, quien "manifestó su conformidad de ir a Israel espontáneamente para ser procesado". Ante lo evidente, se aclaraba que "en caso de que el grupo de voluntarios haya violado la ley argentina o haya interferido en los fueros de la soberanía argentina, el Gobierno de Israel desea manifestar su pesar al respecto". 

El propio embajador Levavi, admitió tiempo después que la historia de los voluntarios sonaba como un "cuento de abuelas" intragable. El 7 de junio, Israel jugó a fondo, con una carta personal de Ben Gurion al presidente Arturo Frondizi. Después de recordarle que Eichmann fue "directamente responsable de las órdenes de Hitler para la 'solución final' del problema judío en Europa", y de admitir que "no desestima la seriedad de la violación formal de las leyes argentinas", el premier afirma que sin embargo "este evento no puede ser enjuiciado desde un ángulo puramente formal". 

La respuesta de la cancillería fue durísima: el 8 de junio responsabilizó a Israel por las acciones de los supuestos "voluntarios", denunció la falta de un "ofrecimiento de reparaciones" junto con los lamentos por el secuestro, y reclamó tanto "la restitución de Eichmann en el término de esta misma semana" como "la punición de los individuos culpables de la violación del territorio nacional". 

Pero todo siguió igual, y Argentina decidió llevar el caso ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Mientras las posiciones se espesaban cada vez más, y ante la impavidez israelí, las acusaciones argentinas pisaban el límite de lo diplomáticamente tolerable. El 22 de junio de 1960 la ONU condenó a Israel por haber violado la soberanía argentina. Frondizi podría mostrar algo en casa, aunque Eichmann siguiera donde estaba y ningún secuestrador rindiera cuentas ante nadie. Tras algunas negociaciones informales cuyo registro no se conoce, el 3 de agosto ambas cancillerías acordaron que Israel pidiera disculpas por el secuestro y Argentina echara del país al embajador Levavi tras declararlo persona no grata. El incómodo entuerto quedaba saldado, aunque el juez Insaurralde siguiera empapelando los despachos con exhortos y reclamos durante un año y medio más. 

El tiempo pasó, y el Mossad sólo reconoció que sus agentes fueron los verdaderos autores del secuestro de Eichmann en febrero de 2005.







Antes de ser ejecutado, gritó "¡Viva Argentina!"
El 1 de febrero de 1961 fueron formulados los 15 cargos por los que Adolf Eichmann fue juzgado en Jerusalem. El primero de ellos ya era suficiente para justificar la pena de muerte: lo hacía responsable, en asociación con otras personas, de la muerte de millones de judíos y de la ejecución del plan nazi para el exterminio de los judíos.

El juicio comenzó el 11 de abril de 1961, y durante los ocho meses que duró declararon como testigos una centena de ex prisioneros de los campos de exterminio nazis. Bajo la mirada mundial, el proceso cumplía con el objetivo trazado por su inspirador, el premier David Ben Gurion: ofrecer el testimonio definitivo sobre los horrores del Holocausto.



Intelectuales como Bertrand Russell, Elie Wiessel -sobreviviente de la Shoah que años después obtendría el premio Nobel de la Paz- y Hannah Arendt, autora del más agudo testimonio de aquel proceso, presenciaron las audiencias. Escuchando los argumentos del acusado para justificar su rol en la maquinaria nazi, Arendt concibió su popular definición sobre la "banalidad del mal": como lo había demostrado Eichmann, los más crueles asesinos no eran seres especialmente perversos, sino más bien grises burócratas ansiosos por ascender en sus empleos.

Entre el 11 y el 15 de diciembre de 1961, se leyó la sentencia: Eichmann era condenado a muerte.

La noche del 31 de mayo de 1962, el reo fue conducido a la horca. Arye Wallenstein, uno de los dos corresponsales extranjeros a quienes se les permitió asistir a la ejecución, contó que el jerarca nazi caminó erguido hacia el patíbulo, y que mientras el reverendo canadiense William Hull rezaba por él, pronunció sus últimas palabras: "Señores, pronto volveremos a reunirnos. Ese es el destino de todos los hombres. He vivido creyendo en Dios y muero creyendo en Dios. ¡Viva Alemania! ¡Viva Argentina! ¡Viva Austria! Esos son los países con los que tuve una relación más estrecha, y nunca los he olvidado. Tuve que obedecer la ley de la guerra y a mi bandera. Estoy preparado".

La trampa se abrió bajo sus pies dos minutos despúes de la medianoche. Israel cremó su cuerpo de inmediato, y tiró sus cenizas en el mar Mediterráneo. 

La crisis con Israel recién quedó sepultada en 1967
La noticia del secuestro de Eichmann fue un baldazo de agua fría para el gobierno de Frondizi ya que se trataba de una violación a la soberanía nacional por parte de un país amigo. En seguida, el canciller Diógenes Taborda le exigió una explicación al embajador israelí, Arieh Levavi.

“En caso de que Eichmann haya sido capturado en la Argentina, ello se contradice con las normas internacionales y forzará a la Argentina, pese a sus buenas relaciones con Israel, a presentar una protesta muy severa y los resultados serán impredecibles”, afirmó.

El clima se tensó más aún cuando Jerusalem respondió que no sabía que el jerarca nazi venía desde Buenos Aires ya que el Mossad no les había informado al respecto. En el Palacio San Martín, intensificaron la presión y les dieron ultimátum para que lo restituyeran antes del 10 de junio y castigaran a los culpables de la violación a la soberanía nacional.

Dos días más tarde, Ben-Gurión le escribió a Frondizi para poner paños fríos en el asunto. “Estoy seguro, señor presidente, que considerará estos argumentos con toda la ponderación moral. Usted mismo ha combatido contra una dictadura y ha revelado su enfoque sobre valores humanos, y yo espero que nos comprenda y acepte nuestra sincera expresión de pesar por el perjuicio a las leyes de su país, causado en virtud de una obligación moral interna, y que se sume a todos los amantes de la Justicia en el mundo, que ven en el enjuiciamiento de Eichmann en Israel un acto de Suprema justicia histórica, y que las relaciones amistosas entre Israel y su país no resulten perjudicadas”, concluía la carta.

Finalmente, el presidente decidió seguir los consejos de su asesor Mario Weinfeld y elevó el caso a la ONU, “donde debía perderse en algún archivo”. Pero no contaba con que el embajador Mario Amadeo convocaría a una sesión de urgencia al Consejo de Seguridad el 22 de junio para tratar el tema.

“El gobierno de la República Argentina acusa al Estado de Israel de violación de su soberanía con responsabilidad del gobierno de dicho Estado, por el traslado ilícito y clandestino de Adolf Eichmann a territorio israelí”, afirmó el diplomático en la reunión.

Finalmente, el Consejo votó una resolución inocua en la que se instaba a Israel a que indemnizara adecuadamente al país y a que mejoraran “las relaciones bilaterales, históricamente amistosas”.

Ese mismo día, el gobierno, presionado por los militares y el Palacio San Martín, declaró persona no grata a Levavi. Con el correr de las semanas, el tema fue quedando en el olvido y, para el 3 de agosto, funcionarios de ambas cancillerías se sentaron a conversar y emitieron un comunicado que incluía una disculpa de Israel por la violación a la soberanía argentina.

Para finales de año, los dos países ya habían nombrado a sus nuevos embajadores y todo volvió a la normalidad, sólo que Eichmann siguió en Jerusalem. Allí, fue juzgado y se lo condenó a morir en la horca por crímenes cometidos contra la Humanidad. La sentencia se cumplió el 1º de junio de 1962, cuando Frondizi ya había sido derrocado. 

Aunque los gobiernos de Argentina e Israel habían coagulado la polémica desatada por el secuestro de Eichmann en agosto de 1960, la cuestión seguía abierta ante las Naciones Unidas, cuyo Consejo de Seguridad mantenía en su temario el reclamo argentino. Para desactivarlo sin hacer mucho ruido, desde 1963 se hicieron consultas y gestiones entre embajadores y funcionarios, aunque sólo en 1965 la Cancillería ordenó al representante ante la ONU que retirase la "cuestión Eichmann" del temario. 

Pero la última foja de aquel expediente recién se firmó en septiembre de 1967, cuando a través de un telegrama secreto y cifrado la Cancillería autorizó al consejero de la embajada en Tel Aviv a ir a un banquete celebrado para homenajear al ex embajador israelí en Buenos Aires Ari Levavi. Era el mismo diplomático a quien en 1960 el gobierno de Arturo Frondizi había expulsado del país como protesta por la violación de la soberanía argentina con el secuestro de Adolf Eichmann. 

Fuentes
EL UNIVERSAL
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Perfil.com