Mostrando entradas con la etiqueta fusilamiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fusilamiento. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de enero de 2018

Rosas: El fusilamiento que marcó a Alem

El fusilamiento que marcó al fundador de la UCR

Leandro Antonio Alen, padre de Leandro Nicéforo Alem Ponce de León -fundador de la UCR (Unión Cívica Radical)- y tío abuelo de Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen, Presidente de la Nación, tuvo una fuerte participación sociopolítica a lo largo de su época, y estuvo involucrado con las fuerzas parapoliciales de Juan Manuel de Rosas (integró la Sociedad Popular Restauradora, cuyo brazo ejecutor fue 'La Mazorca').
Por Urgente 24



Leandro Antonio Alen nació el 12/03/1795 en la Ciudad de Buenos Aires, hijo de Francisco Alen y María Isabel Ferrer.

Cuando ocurrió la Semana de Mayo, acababa de cumplir 15 años. En aquel entonces, esa edad ya habilitaba para la milicia, pero él eligió el negocio familiar -la pulpería en el suburbio hoy llamado Balvanera, junto al Camino Real del Oeste, hoy avenida Rivadavia-, y la herrería de caballos.

En la siguiente década, Martín Dorrego, gobernador de Buenos Aires, designó a Leandro Antonio con el grado de alférez de milicia para la seguridad de la ciudad.

Juan José Viamonte lo destituyó pero cuando llegó Juan Manuel de Rosas, fue designado Vigilante de Regimientos a Caballo: uno de los jefes del cuerpo policial de serenos.

Aquel 1er. gobierno de Rosas se extendió del 08/12/1829 al 17/12/1832

Residiendo en una vivienda de la calle Defensa, Leandro Antonio ya estaba casado con Tomasa Ponce de León, en un matrimonio prolífico:


  • José Gregorio del Corazón de Jesús Alén Ponce de León,
  • Marcelina Antonia Alén Ponce de León,
  • José Severino Alén Ponce de León,
  • Luisa del Corazón de Jesús Alén Ponce de León,
  • Diego Hipólito Alén Ponce de León,
  • Domingo Hipólito Alén Ponce de León,
  • Leandro N. Alén Ponce de León,
  • Tomasa Alén Ponce de León, y
  • Francisco Lucio Alén Ponce de León.


Ciriaco Cuitiño era un oficial de policía de la Confederación Argentina, de origen mendocino. En 1827 fue nombrado alcalde de Quilmes, más tarde fue ascendido a comisario y destacó en la represión de los unitarios.

Alen había llamado la atención de muchos cuando, desde la costa, había atacado a un velero extranjero no identificado, mostrando valentía y un sentimiento protector.

Sin embargo, ciertos problemas emocionales lo regresaron a la pulpería en Balvanera.

En 1832, Rosas emprendió su Campaña al Desierto, quedando Juan Ramón González de Balcarce al frente del gobierno, quien más tarde sería sucedido por Viamonte nuevamente, y luego por Manuel Vicente Maza.

Desde aquel 1832 Alen estrechó sus vínculos con Cuitiño.

En 1833, Encarnación Ezcurra, mujer de Rosas, organizó y promovió en Buenos Aires la Sociedad Popular Restauradora, simpatizantes activos de su marido.

Alen se unió a la Restauradora, cuyo grupo de acción directa, desde 1838, fue 'La Mazorca', parapoliciales al servicio del autoritario Rosas, quien reivindicaba el federalismo pero se negó a firmar una Constitución que disminuyera los poderes extraordinarios de Buenos Aires, que tenía un puerto muy rentable.

Alen fue el encargado de iniciar los desórdenes que llevaron a la revuelta popular que reclamó un 2do. mandato para Rosas. También guió a los gauchos y orilleros hacia Barracas, donde armaron su bunker para resistir.

Rosas inició su 2do. mandato el 07/03/1835, hasta el 03/02/1852, consiguiendo ampliar sus amplios poderes del 1er. mandato.

La organización se enfocó en la persecución y represión de todos quienes se opusieran a Rosas.

Alen y el comisario Andrés Parra, dirigieron grupos especiales, de unos 20 agentes cada una, especializados en perseguir enemigos políticos, y coordinar las acciones de la policía urbana con los alcaldes rurales con igual propósito.

En 1848, nuevos problemas de estabilidad emocional hicieron de Alen un coprotagonista de incidentes por los cuales fue procesado y llevado a prisión. Pero Rosas lo indultó aunque no le permitió regresar a la fuerza de seguridad.

En febrero de 1852 ocurrió la batalla de Caseros, Rosas fue derrotado pero logró exiliarse. Alen y otros rosistas ingresaron al federalismo de Justo José de Urquiza, quien se apresuró a reunir al Congreso Constituyente en Santa Fe, y obtener la Constitución Argentina el 01/05/1853.

Alen se sumó a las tropas del coronel rosista Hilario Lagos, con el propósito de sitiar Buenos Aires, desde el 06/12/1852 al 13/07/1853. Los federales pretendían establecer instituciones nacionales a través de una Constitución, pero los unitarios priorizaban conservar la hegemonía de Buenos Aires, tal como había exigido Rosas en su momento.

Luego de 7 meses que duró el sitio, ganaron los unitarios. Cuitiño, Alen y otros, sospechosos de haber formado parte de La Mazorca rosista, fueron perseguidos.

El gobernador Pastor Obligado y sus ministros Valentín Alsina, Norberto de la Riestra y Bartolomé Mitre decidieron una cacería de ex mazorqueros.

La familia Alén comenzó a ser perseguida y Leandro Alen tuvo que desaparecer de la casa.

Esta versión no es compatible con otra que afirma que Cuitiño y Alen se presentaron a las autoridades porteñas creyendo que sólo recibirían una pena leve. Se ignora por qué creerían algo así cuando el odio a La Mazorca era una obviedad en la sociedad unitaria.

Tras permanecer algunas semanas en prisión, el 09/12/1853 Cuitiño, Jefe del Escuadrón de Vigilantes de Policía y de La Mazorca, y Alen, vigilante 1ro. de a caballo, fueron condenados a muerte.

La ejecución se consumó en Plaza Monserrat (hoy Plaza de Mayo) el 29/12/1853 a las 9:00.

El fallecido historiador Félix Luna relató así el episodio:

"(...) Cuitiño se muestra altanero, cambiando insulto por insulto, mirando de frente, como cuando era el jefe de policía del Restaurador. Leandro Antonio está quebrado, al borde del desmayo o de uno de esos traidores ataques que tanto lo habían perturbado en su vida. Colocan los banquillos cerca del foso, frente a la calle sucio y sin empedrado. Un oficial da órdenes a un pelotón desaliñado con tono monocorde, como si lo trágico fuero banal en esa Buenos Aires de mediados de siglo. Preparen, apunten, fuego: las armas se descargan sobre los pechos de los condenados, la sangre se mezcla en la tierra seca de la plaza. (...)".

El cuerpo de Alen fue colgado para una exhibición de 4 horas ordenaba por la sentencia judicial.

Su hijo de 11 años, Leandro Nicéforo (grotescamente, sus nombres quieren decir "el hombre que trae la victoria"), observa todo y ese recuerdo lo perseguirá. Por la vergüenza decidió cambiarse el apellido, y la última letra mutó de n en m: Alem.

María Isabel, para sobrevivir, comenzó a fabricar pastelitos y así conseguía algún alimento para Leandro, Lucio, Marcelina, Luisa y Tomas

sábado, 13 de enero de 2018

PGM: El espía alemán Carl Hans Lody

Carl Hans Lody

Wikipedia



Carl Hans Lody

Carl Hans Lody, alias Charles A. Inglis (20 de enero de 1877 - 6 de noviembre de 1914, nombrado ocasionalmente como Karl Hans Lody), fue un oficial de la reserva de la Armada Imperial Alemana que espió en el Reino Unido en los primeros meses del Primer Guerra Mundial.

Creció en Nordhausen en el centro de Alemania y quedó huérfano a temprana edad. Después de embarcarse en una carrera náutica a la edad de 16 años, sirvió brevemente en la Armada Imperial alemana a principios del siglo XX. Su mala salud lo obligó a abandonar una carrera naval, pero permaneció en la reserva naval. Se unió a la Hamburg America Line para trabajar como guía turístico. Mientras escoltaba a un grupo de turistas, conoció y se casó con una mujer alemana-estadounidense, pero el matrimonio se rompió después de solo unos meses. Su esposa se divorció de él y él regresó a Berlín.

En mayo de 1914, dos meses antes de que estallara la guerra, Lody fue abordado por los oficiales de la inteligencia naval alemana. Estuvo de acuerdo con su propuesta de emplearlo como espía en tiempos de paz en el sur de Francia, pero el estallido de la Primera Guerra Mundial el 28 de julio de 1914 dio como resultado un cambio de planes. A fines de agosto, fue enviado al Reino Unido con órdenes de espiar a la Royal Navy. Se hizo pasar por estadounidense (podía hablar inglés con fluidez, con acento estadounidense) utilizando un pasaporte genuino de EE.UU. robado de un ciudadano estadounidense en Alemania. En el transcurso de un mes, Lody viajó por Edimburgo y el Firth of Forth observando los movimientos navales y las defensas costeras. A fines de septiembre de 1914, estaba cada vez más preocupado por su seguridad, ya que el aumento del pánico espía en Gran Bretaña llevó a que los extranjeros fueran sospechosos. Viajó a Irlanda, donde tenía la intención de mantener un perfil bajo hasta que pudiera escapar del Reino Unido.

A Lody no se le había entrenado en espionaje antes de embarcarse en su misión y, a los pocos días de llegar, fue detectado por las autoridades británicas. Sus comunicaciones no codificadas fueron detectadas por los censores británicos cuando envió sus primeros informes a una dirección en Estocolmo que los británicos sabían que era una casilla de correos para los agentes alemanes. La agencia británica de contraespionaje MI5, entonces conocida como MO5 (g), le permitió continuar sus actividades con la esperanza de encontrar más información sobre la red de espionaje alemana. Sus primeros dos mensajes se les permitió llegar a los alemanes, pero los mensajes posteriores se detuvieron, ya que contenían información militar sensible. A principios de octubre de 1914, la preocupación por la naturaleza cada vez más sensible de sus mensajes llevó a MO5 (g) a ordenar el arresto de Lody. Había dejado un rastro de pistas que permitieron a la policía rastrearlo hasta un hotel en Killarney, Irlanda, en menos de un día.

Lody fue sometido a juicio público, el único que se llevó a cabo por un espía alemán capturado en el Reino Unido en cualquiera de las dos guerras mundiales, ante un tribunal militar en Londres a fines de octubre. No intentó negar que era un espía alemán. La prensa británica e incluso la policía y los oficiales de la MO5 (g) que lo habían localizado lo elogiaron ampliamente como franco y valiente. Fue condenado y sentenciado a muerte luego de una audiencia de tres días. Cuatro días más tarde, el 6 de noviembre de 1914, Lody recibió un disparo al amanecer por un pelotón de fusilamiento en la Torre de Londres en la primera ejecución allí en 167 años. Su cuerpo fue enterrado en una tumba sin nombre en el este de Londres. Cuando el Partido Nazi llegó al poder en Alemania en 1933, lo declaró un héroe nacional. Lody se convirtió en el tema de los monumentos conmemorativos, homónimo de un barco destructor elogios y conmemoraciones en Alemania antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

Primeros años de vida y carrera 

Carl Hans Lody nació en Berlín el 20 de enero de 1877. Su padre era un abogado en el servicio del gobierno que se desempeñó como alcalde de Oderberg en 1881. La familia Lody se mudó posteriormente a Nordhausen, donde vivían en 8 Sedanstrasse (hoy Rudolf-Breitscheid-Strasse ) El padre de Lody se desempeñó como teniente de alcalde en 1882, pero murió en junio de 1883 después de una breve enfermedad y su madre murió en 1885. Fue acogido durante un tiempo por una pareja en Leipzig antes de ingresar al orfanato de las Fundaciones Francke en Halle cercano [1]. ] [2]

Lody comenzó un aprendizaje en una tienda de comestibles en Halle en 1891, antes de mudarse a Hamburgo dos años más tarde para unirse a la tripulación del velero Sirius como un grumete. Estudió en la academia marítima en Geestemünde, clasificándose como timonel, e inmediatamente después sirvió con la Armada Imperial alemana durante un año entre 1900 y 1901. Posteriormente se unió a la Primera Reserva Naval, se alistó como oficial en buques mercantes alemanes. En 1904 regresó a Geestemünde, donde obtuvo con éxito una licencia de capitán. Cayó gravemente enfermo con lo que más tarde dijo que era un absceso estomacal, "causado por un ataque de fiebre tifoidea muy mal curado que sufrí en Italia a causa del agua mala en Génova". [3] Se requirió una operación, que debilitó su brazo izquierdo y su vista. Como lo expresó Lody, "en consecuencia, mi carrera como marinero se cerró tan pronto como descubrí eso, y mi médico me dijo que no podía ir más allá". [3]


Louise Storz, esposa de Lody de octubre de 1912 a marzo de 1914

Lody encontró empleo alternativo con la Hamburg America Line, que había inaugurado un servicio de visita guiada personal para viajeros adinerados que iban de Europa a América. Lody se convirtió en un guía turístico responsable de cuidar de estos clientes, y en esta capacidad visitó países europeos, incluido Gran Bretaña. [4] Durante una de esas giras, conoció a una mujer germanoamericana llamada Louise Storz, la hija adoptiva de 23 años de un rico cervecero, Gottlieb Storz de Omaha, Nebraska. [5] [6] La gira de Louise incluyó varios países europeos, incluida Alemania; [7] por su conclusión, ella y Lody se comprometieron. Después de visitar a la familia de Lody en Berlín, la pareja viajó a los Estados Unidos. Se casaron el 29 de octubre de 1912 en lo que el Omaha Daily Bee describió como "una boda 'de la sociedad' ':

La casa estaba hermosamente decorada con crisantemos, palmeras y helechos. La ceremonia y los detalles que la precedieron fueron elaborados. Asistieron alrededor de setenta y cinco invitados. Después de una gira de luna de miel occidental extendida, el Sr. y la Sra. Lody establecieron una residencia en el Clarinda. [8]

A pesar del alto perfil de la boda, la pareja vivió sola durante solo dos meses. [9] Lody buscó obtener un puesto en Storz Brewing Company, pero carecía de experiencia en la elaboración de cerveza. Como lo expresó el periódico local Omaha Daily Bee: "Aquí estaba en los Estados Unidos con una esposa para apoyar y ningún puesto a la vista". [8] Encontró un trabajo como empleado de la Union Pacific Railroad por menos de $ 100 a mes. Dos meses después de casarse, Louise presentó una demanda de divorcio, acusando a Lody de "golpearla, infligirle heridas graves en el cuerpo" [10]. Lody se fue a Berlín poco después; más de seis meses después, inesperadamente regresó con un abogado alemán para impugnar la demanda en los tribunales del condado de Douglas. [11] La demanda fue retirada sin explicación unos días más tarde; Lody regresó a Berlín. [12] Las dos partes aparentemente llegaron a un acuerdo amistoso; en febrero de 1914 se restableció la demanda de divorcio y Lody acordó no impugnarla. [13] El divorcio fue otorgado el mes siguiente. [14]

El historiador militar Thomas Boghardt sugiere que la familia Storz no aprobó el partido y puede haber presionado a la pareja para que se separe. Lody dijo más tarde que su ex suegro le dio $ 10,000, posiblemente como compensación. El matrimonio fallido tuvo un efecto duradero en Lody. Escribió en 1914: "Mis sentimientos se desordenan cuando puedo permitirme revisar los dramáticos acontecimientos de los últimos tres años y cuál es el probable clímax de todo". [15]

Comienzo de la carrera de espionaje

A su regreso a Alemania, Lody se instaló en Berlín, viviendo en lo que describió como "bueno para hacer las circunstancias". Permaneció en el Adlon, el hotel de lujo más de moda de la ciudad, mientras que su hermana Hanna vivía con su esposo médico en el próspero suburbio de Westend en Charlottenburg. [16] A medida que las tensiones crecieron en toda Europa en la primera mitad de 1914, la inteligencia naval alemana, la Nachrichten-Abteilung, o "N", se dispuso a reclutar agentes potenciales. Lody ya tenía enlaces con el servicio. Durante su tiempo con la Armada Imperial alemana, Lody había prestado sus servicios a Arthur Tapken, que más tarde se convirtió en el primer director de N. El Estado Mayor del Almirantazgo Imperial alemán, o Admiralstab, enumeró a Lody como un posible objetivo de reclutamiento antes del estallido de la guerra. [15] Las autoridades navales consideraron a los empleados de Hamburg America Line (HAL) como Lody como reclutas ideales debido a su experiencia en asuntos navales y su presencia en puertos de todo el mundo. HAL había colaborado con Admiralstab desde la década de 1890. La relación se volvió tan estrecha que en julio de 1914, justo antes del estallido de la guerra, el director de HAL, Albert Ballin, le dijo al almirante que "me ubicaría a mí y a la organización subordinada a la disposición de su excelencia lo mejor posible" [17]. ]



Documentos estadounidenses de Lody, en nombre de Charles A. Inglis: el pasaporte real de Inglis (izquierda), adquirido para Lody por el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán, y un certificado de registro de apoyo (derecha), adquirido por Lody en Bergen, Noruega

El 8 de mayo de 1914, Fritz Prieger, el director de N, se puso en contacto con Lody para preguntar si estaba dispuesto a servir como agente naval. Lody respondió que estaba "honrado" por la confianza de Prieger y que serviría a disposición de Prieger. En tres semanas, Lody había firmado un acuerdo formal para operar como un "viajero de tensión" en el sur de Francia, un agente que informaría a Berlín en tiempos de tensiones internacionales. El asesinato del archiduque Franz Ferdinand de Austria el 28 de junio y la posterior crisis de julio precipitaron el estallido de la Primera Guerra Mundial el 28 de julio [15].

Con el Reino Unido declarando la guerra en apoyo de Francia y Bélgica, Prieger envió a Lody a Gran Bretaña como agente de guerra. Lody recibió la orden de basarse en el área de Edimburgo-Leith y monitorear los movimientos navales británicos. Iba a viajar a lo largo de la costa escocesa e informar sobre los buques de guerra estacionados allí; "Si o cuando el Sr. Lody llega a saber que ha tenido lugar una batalla naval, preguntará lo más discretamente posible sobre pérdidas, daños, etc." Sus órdenes reflejaban la creencia del Almirante de que la guerra sería decidida por una sola gran batalla naval. [15]

Para comunicarse con sus manejadores, Lody recibió instrucciones de escribir en ciertas direcciones en Christiania (ahora Oslo), Estocolmo, Nueva York y Roma. Adquirió un pasaporte estadounidense de emergencia a nombre de Charles A. Inglis, [15] un documento genuino obtenido de la Embajada de los Estados Unidos en Berlín. Cuando Alemania declaró la guerra a Rusia el 1 de agosto, las restricciones impuestas recientemente impidieron que los extranjeros salieran de Alemania sin documentos de viaje. Las embajadas y los consulados en todo el país experimentaron una avalancha de visitantes, ya que los extranjeros buscaban pasaportes de emergencia; estos tenían que ser enviados al Ministerio de Asuntos Exteriores alemán para obtener permisos de salida para Dinamarca o los Países Bajos. Uno de esos solicitantes era el verdadero Charles A. Inglis, cuyo pasaporte desapareció; se perdió, se dijo, aunque en realidad el Ministerio de Asuntos Exteriores se había apropiado para el uso de Lody. Como el pasaporte carecía de características de seguridad como la fotografía del titular o las huellas dactilares, al ser simplemente un documento de una sola hoja, era adecuado para ser utilizado por un espía. [18] Lody dijo más tarde que lo había recibido en el mensaje de sus superiores en N. [19] También le dieron £ 250 en billetes de banco británicos, 1.000 coronas danesas y 1.000 coronas noruegas para financiar su misión en el Reino Unido, donde viajaría a través de Dinamarca y Noruega. [20]

Gustav Steinhauer, el jefe de la sección británica de N, más tarde escribió que había conocido a Lody poco antes de la partida de este último, y habló con él en un par de ocasiones. Steinhauer había estado activo en Gran Bretaña poco antes del estallido de la guerra, y estaba dispuesto a darle consejos a Lody sobre las dificultades que enfrentaría:

Cuando estás en Inglaterra, Lody, no estás en Alemania ni en Francia con una frontera neutral al alcance de tu mano para ayudar a escapar. Tendrás que pasar por un puerto, y no será fácil ... Significará la muerte si eres descuidado en lo más mínimo. Debes recordar que todos los extranjeros serán observados en todas partes. Su correspondencia será abierta y su equipaje será saqueado. Revisarán su pasaporte con un microscopio para asegurarse de que no esté falsificado y le harán notificar cada cambio de dirección que tenga. [21]

Para sorpresa aparente de Steinhauer, Lody pareció indiferente ante el peligro en el que estaba a punto de entrar. "Bueno, después de todo, uno podría morir así como cualquier otro", dijo Lody, según Steinhauer; "Prestaré un servicio a la Patria y ningún otro alemán puede hacer más que eso". [21] En una reunión final en el Anhalter Bahnhof en Berlín, Steinhauer repitió sus advertencias, pero Lody "solo se rió de mí y me contó mi los miedos carecían de fundamento ". [22] Steinhauer consideró la capacidad de Lody de llevar a cabo su misión como" prácticamente nula "y advirtió al Jefe de la Inteligencia Naval que no lo enviara al Reino Unido, pero la advertencia no fue atendida. [21] Recordó que "como se había ofrecido especialmente para la tarea, y debo admitir que había muy poca gente en Berlín ansiosa por acompañarlo en ese momento, le permitieron ir". [22]

Como señaló Steinhauer en su autobiografía, el Reino Unido era un entorno peligroso para un agente extranjero. Solo cinco años antes, el país no tenía una organización dedicada de contraespionaje. En 1909, una serie de sustos de espías avivados por la prensa condujo al establecimiento de la Oficina del Servicio Secreto, conjuntamente dirigida por el Capitán Vernon Kell y el Teniente y Comandante Mansfield Cumming. [23] Pronto dividieron sus responsabilidades; Kell se hizo cargo del contraespionaje, mientras que Cumming se centró en la inteligencia extranjera. Estas dos divisiones de la Oficina del Servicio Secreto finalmente se convirtieron en dos agencias de inteligencia independientes, MI5 y MI6. [24] La Oficina identificó rápidamente una lista de posibles agentes alemanes en el Reino Unido. Justo antes del estallido de la guerra el 4 de agosto de 1914, los jefes de policía de Gran Bretaña e Irlanda recibieron instrucciones de arrestar a los sospechosos en sus áreas. Esto se hizo rápidamente y varios agentes alemanes fueron atrapados, paralizando las operaciones de inteligencia alemanas en el Reino Unido en un momento crucial de la guerra. [25] El mismo Steinhauer tuvo suerte de escapar del arresto; era conocido por su nombre ante las autoridades británicas y había estado espiando a la Royal Navy en Escocia tan recientemente como a fines de junio de 1914. [26]

Escocia

Lody se embarcó en su misión "tan apresuradamente que ni siquiera tuvo tiempo de aprender un código que podría haberlo ayudado a transmitir sus mensajes", según Steinhauer [27] Posando como turista estadounidense, Lody salió de Berlín el 14 de agosto, viajando a través de Dinamarca hasta el puerto noruego de Bergen. [20] Allí abordó un barco que lo llevó a Newcastle, llegando la noche del 27 de agosto. Tomó un tren hacia el North British Hotel (ahora el Hotel Balmoral) adyacente a la estación de trenes Edinburgh Waverley. El 30 de agosto, envió un telegrama desde la oficina de correos principal de Edimburgo a Adolf Burchard en 4 Drottninggatan, Estocolmo, una dirección de un agente alemán en Suecia. El mensaje decía: "Debes cancelar Johnson muy mal los últimos cuatro días se irán pronto" y fue firmado "Charles". Como era un telegrama en el extranjero, tuvo que firmar con su nombre completo (alias). [28]


Telégrafo de Lody a "Adolf Burchard" en Suecia, que reveló su identidad supuesta a las autoridades británicas

La sección de contraespionaje de la Oficina de Servicios Secretos ya se había convertido en parte de la Dirección de Operaciones Militares de la Oficina de Guerra y era conocida como MO5 (g). Al estallar la guerra, instituyó una censura generalizada de cartas y telegramas enviados al exterior [28]. Desde el 4 de agosto, todos los correos del Reino Unido a Noruega y Suecia habían sido llevados a Londres para ser examinados con el fin de identificar cualquier envío a direcciones sospechosas. [29] Fatally para Lody, MO5 (g) ya era consciente de que el domicilio de Estocolmo era el de un agente alemán, y estaba buscando correspondencia usando la fórmula "Johnson" empleada en el telegrama de Lody. [28] "Burchard" fue identificado más tarde como un agente alemán con el nombre de K. Leipziger. Después de que Lody envió su telegrama a "Burchard", exponiendo su alias "Charles Inglis" en el formulario del telegrama, la Unidad de intercepción de cartas de MO5 (g) realizó un ejercicio de seguimiento para encontrar cualquier otro mensaje enviado al mismo lugar. ] Uno de los censores de MO5 (g) describió más tarde la escena en Salisbury House en Londres, donde se basó la Unidad de intercepción de cartas:

Varios nombres estaban escritos en una gran pizarra que colgaba de la pared, claramente visible, y teníamos que estar atentos para cualquier mención de estos en las cartas que leíamos. Los nombres eran los de personas sospechosas de enviar información a Alemania a través de países neutrales. Además, una frase corta fue garabateada en esta pizarra: "Johnson está enfermo". El Almirantazgo sabía que en algún lugar de Gran Bretaña viajaba un oficial alemán que intentaba utilizar esta fórmula para transmitir las noticias de ciertos movimientos de la flota británica. [31]

El telegrama "Johnson" llegó a su destino y solo fue identificado retrospectivamente por las autoridades británicas. Se dijo que había indicado la presencia de cuatro acorazados británicos, [20] aunque los censores tomaron su significado de que "él estaba siendo vigilado y en peligro y tendría que abandonar Edimburgo, lo que hizo más tarde". [28]

Después de haber expuesto involuntariamente su identidad asumida, las siguientes comunicaciones de Lody fueron objeto de un minucioso examen por MO5 (g). Salió de su hotel en Edimburgo el 1 de septiembre y se mudó a una pensión en Drumsheugh Gardens, donde dio su nombre como Charles A. Inglis de la ciudad de Nueva York y le pagaron como pensionista semanal. Tres días más tarde envió una carta en inglés a la misma dirección de Estocolmo, adjuntando un sobre con una segunda carta, en alemán y dirigida a Berlín. Esto fue interceptado por las autoridades británicas, abierto, fotografiado, sellado nuevamente y enviado a Suecia. [32] Un informe de posguerra del MI5, la organización sucesora de MO5 (g), explica que fue tratado de esta manera "con la esperanza de aprender más" [29].


La carta de Lody del 4 de septiembre de 1914, que informaba como cierto el rumor infundado de que las tropas rusas habían aterrizado en Escocia y viajaban hacia el sur en tren.

En este caso MO5 (g) estaba feliz de dejar pasar las cartas de Lody ya que contenían información que era tremendamente engañosa y causaba serias (e innecesarias) preocupaciones al Alto Mando alemán. [33] Lody había escuchado el difundido rumor de que miles de tropas rusas con "nieve en sus botas" habían pasado por Escocia en su camino al frente occidental, y se lo transmitieron a sus controladores en Berlín:

¿Te comunicas amablemente con Berlín de inmediato por cable (código o el sistema que esté a tu disposición) y les informas que el 3 de septiembre grandes masas de soldados rusos han pasado por Edimburgo en su camino a Londres y Francia. Aunque se debe esperar que Berlín tenga conocimiento de estos movimientos, que probablemente tuvieron su inicio en Archangel, puede ser conveniente enviar esta información. Se estima que 60,000 hombres han pasado, números que parecen muy exagerados. Fui a la estación de [depósito] y noté que los trenes pasaban a alta velocidad, con las persianas bajadas. El aterrizaje en Escocia tuvo lugar en Aberdeen. Atentamente, Charles. [32]

La información de Lody era completamente inexacta y había sido recopilada, como admitiría en su juicio, puramente por rumores: "Lo escuché en la pensión y lo escuché en la barbería". [32] Su segunda carta, en Alemán, estaba dirigido a "Herr Stammer" en la inteligencia naval alemana en Courbierestrasse, Berlín, y contenía detalles de las pérdidas navales británicas y los buques estacionados en Leith y Grangemouth. Había obtenido detalles de los buques de guerra simplemente escalando Calton Hill en Edimburgo y observando el panorama desde la cumbre, y tomando un paseo a lo largo del paseo marítimo en Grangemouth, utilizado por miles de ciudadanos como una excursión popular. Estaba preocupado por los riesgos que estaba tomando y afirmó en su carta que no se acercaría a ningún lugar donde pudiera ser desafiado, o donde las barricadas y las restricciones impidieran el acceso. [34] Su falta de entrenamiento o preparación significó que estas cartas, al igual que todas sus comunicaciones, fueron escritas sin ningún tipo de ocultación, sin código o tinta invisible, y fueron compuestas enteramente en clair en inglés escrito o alemán ordinario. [29]

El 7 de septiembre, Lody fue a una tienda de bicicletas en Haymarket Terrace para alquilar una bicicleta. Le dijo a la hija del propietario que era un estadounidense de Nueva York que estaba de visita en Edimburgo después de que el estallido de la guerra arruinara unas vacaciones en Europa. Se quedaba allí unos días mientras esperaba a que llegara un puesto de atraque en un barco a América, ya que todos los buques transatlánticos estaban completos con repatriados. Dijo que quería ir en bicicleta a lugares alrededor de Edimburgo como Rosyth y Queensferry y arregló el alquiler de una bicicleta. La hija del propietario le advirtió que algunos caminos ahora estaban resguardados y que debería detenerse inmediatamente si un centinela lo desafiaba, a lo que él respondió: "¡Oh, solo voy a ir en bicicleta por placer!" [35]

Durante la semana siguiente, Lody siguió una rutina de permanecer en su habitación hasta el mediodía, salir por la tarde y regresar entre las 5 y las 7 de la tarde. A veces salía a andar en bicicleta por la tarde. Pasó su tiempo buscando información y el 14 de septiembre envió un segundo sobre a Estocolmo. Esta vez no era más que un envoltorio que contenía un segundo sobre, dentro del cual había una carta dirigida al editor de un periódico de Berlín, Ullstein Verlag, [35] en la que Lody decía:

Corte cerrado de Edimburgo The News of the World. Típico para la manera inglesa de causar malos sentimientos y al mismo tiempo característico de la perfecta ignorancia de los periodistas en este país con respecto a la diferencia entre las armas militares y las herramientas militares. Pero esto no hace ninguna diferencia, la población aquí cree todo. Tuyo verdaderamente nazi. [B] [35]

Esto también fue interceptado y fotografiado, pero, como era una carta relativamente inofensiva, se transmitió mientras las autoridades británicas continuaban monitoreando las comunicaciones de Lody con la esperanza de obtener más información sobre la red de espionaje alemana. El día después de enviarlo, el 15 de septiembre, Lody viajó a Londres para reconocer los preparativos de guerra de la ciudad. [35] Viajando ligero, se quedó dos noches en el Hotel Ivanhoe en Bloomsbury (ahora el Bloomsbury Street Hotel) y se puso a trabajar para encontrar información sobre las medidas de seguridad en los edificios públicos. Más tarde dijo que no había observado los edificios por sí mismo, sino que había obtenido recortes de periódicos, que tenía la intención de enviar a Berlín. También escribió un informe el 16 de septiembre, pero afirmó que nunca lo había enviado, nunca lo encontraron los británicos, ya que sentía que estaba mal escrito. [37]

Lody regresó a Edimburgo el 17 de septiembre, tomando el tren de King's Cross a Edimburgo. Conoció a una joven escocesa, Ida McClyment, le dio su tarjeta y habló con ella un rato antes de entrar en otro carruaje para fumar. Allí escuchó una conversación entre dos hombres, uno aparentemente un submarinista que viajaba a la base naval en Rosyth y el otro un marinero que hablaba de Harwich. Lody luego expresó su sorpresa por cómo los dos hombres estaban "hablando de una manera bastante libre, teniendo en cuenta los tiempos presentes". Uno de los hombres habló sobre las dificultades de servir en un submarino, mientras que el otro le preguntó a Lody: "¿De qué país eres? ¿Eres del otro lado?" Lody respondió: "Sí, soy estadounidense". [37] Comenzaron a hablar de la guerra y hablaron sobre el reciente hundimiento del crucero HMS Pathfinder, que se había convertido en la primera nave hundida por un torpedo disparado por un submarino. El marinero le dijo a Lody: "Vamos a sacar minas como lo han hecho los alemanes. Tenemos una gran sorpresa reservada para los alemanes". Lody no estaba convencido y, después de darle la mano al marinero, dejó el coche humeante. [38]


La Flota de la Guardia Británica ancló en el Firth of Forth. Lody buscó reunir información sobre los barcos de la Royal Navy en el Firth durante su estancia en Edimburgo.

Lody regresó a su alojamiento en Drumsheugh Gardens y continuó caminando y recorriendo la zona. Conoció a dos chicas que conoció en Princes Street y salió con ellas un par de noches. Abandonó el ciclismo después de un accidente el 25 de septiembre, en el que colisionó con una bicicleta montada por uno de los amigos de su casera mientras viajaba desde Peebles a Edimburgo, causándole "alguna pequeña lesión". Devolvió su bicicleta dañada a la tienda donde la había alquilado. [38]

El 27 de septiembre, Lody escribió otra carta en alemán a "Burchard", adjuntando recortes de prensa sobre la caballerosidad de los marineros británicos y el hundimiento de los cruceros HMS Aboukir, Cressy y Hogue. La carta incluía una gran cantidad de información detallada sobre movimientos navales y fortificaciones, como las defensas de artillería de North Berwick, Kinghorn y North y South Queensferry. [39] Para Lody estaba claro que su misión no estaba teniendo éxito. La decisiva batalla naval que el Almirantazgo alemán había anticipado no había sucedido, y Lody estaba cada vez más temeroso por su seguridad personal. Él dijo después:

Estaba en Edimburgo y no tenía nada que hacer, y simplemente pasé mi tiempo. Estaba terriblemente nervioso. No estaba acostumbrado a eso, y me daba miedo caminar por Edimburgo. Hice este traje. Tenía miedo de seguir. [38]

El ambiente en la pensión de Lody era cada vez más hostil; sus anfitriones sospechaban de él. Sus dudas crecieron a medida que avanzaba el actual espionaje de espionaje. Se había quedado allí más de tres semanas y sus respuestas evasivas cuando le preguntaban cuándo esperaba irse no los satisfacían. Cuando dijeron que su acento parecía ser "más alemán que estadounidense", supo que era hora de irse. Escribió en su carta del 27 de septiembre que "el miedo al espionaje es muy grande y todos los días veo a algunos alemanes yendo a Redford Barracks bajo la escolta de un soldado ... Es aconsejable que desaparezca por unos días, y para cambiar mi lugar de residencia. Solo puedo esperar que mi información telegráfica y de cartas haya llegado debidamente ". [40] Les dijo a sus controladores que iría a Irlanda, desembarcando en Dublín ya que era el único puerto irlandés no cerrado a extranjeros. . A pesar de sus esperanzas, su carta fue interceptada por los británicos; esta vez fue retenida ya que la información allí contenida era de verdadero valor militar. [29]

Viaje a Irlanda y captura

Lody salió apresuradamente de su pensión la mañana del 27 de septiembre y pasó la noche en el Hotel Roxburgh en Edimburgo. Dejó allí parte de su equipaje, diciéndole a la directora que estaría ausente unos ocho días, y viajó al día siguiente a Liverpool, donde se alojó en el London and North Western Hotel en Lime Street. Compró un boleto a Irlanda y tomó el SS Munster a Dublín vía Kingstown (ahora Dún Laoghaire). Se detuvo en Holyhead en Anglesey, donde un funcionario de inmigración desafió a Lody. Sus documentos de viaje estadounidenses demostraron ser suficientes para demostrar su buena fe, y él siguió su camino. [41]


Sackville Street (ahora O'Connell Street), Dublín, donde Lody y su compañero John Lee se alojaron en el Hotel Gresham (en el centro izquierdo de la fotografía) del 27 de septiembre al 2 de octubre de 1914

Los controladores de Lody se dieron cuenta de que su misión no funcionaba de acuerdo con el plan e intentaron ponerse en contacto con él para proporcionar asistencia. Se envió una carta de fecha 8 de septiembre a Charles A. Inglis c / o Thomas Cook, Edimburgo, pero él nunca la recogió, y tal vez nunca la conoció. [29] Otro agente alemán, Paul Daelen, recibió la orden de ir a Gran Bretaña y proporcionarle a Lody una nueva dirección. Daelen llegó a Inglaterra demasiado tarde. Lody ya había viajado a Irlanda sin dar a sus controladores un medio para contactarlo. [20]

Durante su viaje a Irlanda, Lody conoció a un médico de Minneapolis, John William Lee, que había estado estudiando enfermedades de los ojos, los oídos, la nariz y la garganta en Viena antes de que el estallido de la guerra lo obligara a irse. Lee planeaba viajar de regreso a Nueva York a bordo del RMS Baltic, dejando Queenstown (ahora Cobh) el 7 de octubre, y con la intención de pasar unos días explorando Irlanda antes de su partida. [42] Lody preguntó dónde estaba planeando quedarse Lee en Dublín; Lee le dijo que probablemente sería el Hotel Gresham en Sackville Street, a lo que Lody respondió: "Está bien, vayamos allí". Viajaron juntos al hotel, reservaron en habitaciones separadas, cenaron juntos y fueron al Teatro Empire. Lody le dijo a Lee que había estado en Alemania trabajando para una compañía estadounidense de máquinas de sumar. Cuando la conversación se dirigió a la guerra, Lody opinó que el ejército alemán era un cuerpo muy bien entrenado de hombres fuertes y duraderos, y que sería difícil vencerlos. Al día siguiente desayunaron juntos y salieron a caminar en Phoenix Park. [42]

Mientras Lee intercambiaba algo de dinero en Thomas Cook el 30 de septiembre, Lody escribió una nueva carta en alemán a "Burchard", aclarando sus razones para ir a Irlanda y describiendo lo que había visto en su viaje. Él explicó:

Creo que es absolutamente necesario desaparecer por algún tiempo porque varias personas se han acercado a mí desagradablemente. Eso no me sucede solo a mí, pero varios estadounidenses aquí me han dicho que están siendo vigilados. El miedo al espionaje es muy grande y uno huele a un espía en cada extraño. [42]

Lody describió las precauciones contra el Zeppelin de las que había oído hablar en Londres y proporcionó detalles de las conversiones de los buques de vapor Cunard Line RMS Aquitania y Lusitania por su servicio durante la guerra, que había visto en Liverpool. [43] Una vez más, la carta fue interceptada por los británicos y no se les permitió avanzar a Estocolmo. Lody y Lee pasaron otra tarde en Dublín antes de ir en un viaje de un día en autobús a Glendalough para ver el lago y el campo circundante. El 2 de octubre se separaron con un acuerdo para reunirse de nuevo en Killarney al día siguiente. Lee viajó a Drogheda, donde pasó la noche, mientras que Lody fue directamente a Killarney y encontró una habitación en el Great Southern Hotel (ahora el Hotel Malton). [44]

Lody no sabía que sus últimas cartas habían galvanizado a las autoridades británicas para que actuaran. Hasta ahora se habían contentado con simplemente monitorear sus comunicaciones, pero el contenido militarmente significativo de sus cartas más recientes hizo que lo consideraran ahora una seria amenaza. No les llevó mucho tiempo alcanzarlo. Su falta de precauciones de seguridad, incluso básicas, había dejado a las autoridades con un rastro de pistas que les permitieron rastrearlo en menos de un día. [44]

Mientras Lody viajaba a Killarney la mañana del 2 de octubre, se ordenó a un detective de la policía de la ciudad de Edimburgo que preguntara en los hoteles por una persona llamada Inglis. El detective descubrió que Lody se había quedado en el Hotel Roxburgh y le mostraron su equipaje, que todavía tenía una etiqueta con el nombre y la dirección de Charles A. Inglis, Bedford House, 12 Drumsheugh Gardens. Una entrevista con el propietario de la pensión donde Lody se había quedado permitió a la policía reconstruir sus movimientos, mientras que la directora del Roxburgh pudo decirles que había ido a Irlanda. [44]

La policía envió un informe al Teniente Coronel Vernon Kell de MO5 (g) el mismo día para resumir sus conclusiones, y vigiló constantemente el Roxburgh en caso de que Lody regresara. Mientras tanto, MO5 (g) se puso en contacto con los puertos del Mar de Irlanda para averiguar si Lody había pasado por ellos. Las respuestas afirmativas regresaron de Liverpool y Holyhead. [44] Más tarde, esa misma tarde, MO5 (g) envió un telegrama al Inspector general adjunto de la Royal Irish Constabulary en Dublín, que decía:

Se sospecha que el agente alemán pasó a nombre de CHARLES INGLIS cuando el sujeto americano viajó desde Edimburgo después del 26 de septiembre a través de Liverpool y Holyhead, donde anotó su pasaporte y se tomó su nombre. Me alojé anoche Gresham Hotel Dublin creía mudanza a Belfast. Debe ser arrestado y todos los documentos incautados más minuciosamente necesarios probablemente tengan código con él. Importante si es posible obtener muestras de su caligrafía. Amable resultado del cable. [45]

El RIC hizo de la investigación una prioridad principal y respondió a Londres a las 7.23 p. M. El 2 de octubre:

El Dr. John Lea [sic] de Estados Unidos llegó a Dublín el día 29 con Charles Inglis y se alojó en el mismo hotel. Inglis se fue al país. Lea se reunirá con él allí mañana si lo detuvieran también Descripción 35 años y cinco pies ocho tez cetrina oscurecida recortada Bigote. Tenía una carta de Austria con él. Inspector General del RIC. [46]

A las 9:45 p.m., el inspector de distrito Cheeseman del RIC llegó al Great Southern Hotel en Killarney con un grupo de alguaciles. Encontró el nombre de Lody en el libro de visitas y fue a su habitación, pero no lo encontró allí. Al volver al vestíbulo, Cheeseman vio a Lody entrar en el hotel. Él dijo: "¿Señor Inglis, supongo?" a lo que Lody respondió: "Sí, ¿qué es lo que quieres?" Cheeseman le pidió que fuera a la habitación de su hotel y notó que Lody parecía molesto y asustado. Arrestó a Lody bajo las disposiciones de la Defense of the Realm Act 1914 (DORA) como un sospechoso agente alemán, lo que provocó que Lody exclamara: "¿Qué es esto? ¿Yo, un agente alemán? Cuídate ahora, soy ciudadano estadounidense". Cuando fue registrado, sus documentos de identidad estadounidenses fueron encontrados junto con £ 14 en oro alemán, 705 coronas noruegas y una pequeña libreta. Estos últimos incluyeron barcos británicos que habían sido hundidos en el Mar del Norte, nombres y direcciones en Hamburgo y Berlín y una posible clave de cifrado. También incluyó copias de las cuatro cartas que envió a Estocolmo. Su bolso contenía una chaqueta que contenía un boleto de sastre con la leyenda "J. Steinberg, Berlín, C.H. Lody, 8.5.14". [46]

A lo largo de todo esto, la conducta de Lody fue relativamente tranquila después del shock inicial. Cheeseman observó que Lody solo parecía incómodo cuando su cuaderno estaba siendo examinado; [46] el inspector comentó más tarde que Lody no era la clase de hombre habitual con el que estaba acostumbrado, pero admitió que nunca había conocido a un hombre en circunstancias similares . Cheeseman había sido educado en Alemania, conocía el idioma y se sentía capaz de reconocer el acento alemán; notó que el acento estadounidense de Lody se deslizaba de vez en cuando, presumiblemente debido al estrés, y se convenció de que el hombre era alemán. [46]

Lee también fue arrestado pero fue liberado sin cargos después de dos días cuando la investigación lo absolvió de cualquier participación en el espionaje de Lody. Se quejó sobre su tratamiento y la negativa de las autoridades británicas a permitirle ver a un cónsul estadounidense, y prometió llevar el asunto al Departamento de Estado de Estados Unidos a su regreso. Un oficial de MO5 (g) llamado R.H. Price suavizó las cosas con él en su liberación el 4 de octubre, explicando qué había motivado su arresto y había pagado su tarifa de regreso a su hotel. Price informó: "Creo que estaba bastante tranquilo y me dio la mano al despedirse". [46] Lee no sabía que la policía ya había recomendado que tanto él como "Inglis" fueran juzgados y asesinados a tiros si eran declarados culpables. [46]

Complicaciones legales

Lody fue llevado de regreso a Londres, donde fue detenido en el cuartel de Wellington bajo la vigilancia del 3 ° Batallón, la Guardia de Granaderos. [47] Una reunión del gabinete el 8 de octubre decidió juzgarlo por "traición a la guerra", una decisión que ha sido descrita como "legalmente muy curiosa" por el historiador legal A. W. B. Simpson. [48] No fue acusado de espionaje bajo ninguno de los dos estatutos relevantes, la Ley de Secretos Oficiales de 1911 o DORA. La razón principal está en la redacción de la Convención de La Haya de 1907, que establece: "Una persona solo puede ser considerada un espía cuando, actuando clandestinamente o con falsas pretensiones, obtiene o intenta obtener información en la zona de operaciones de un beligerante , con la intención de comunicarlo a la parte hostil ". [48] Lody estaba operando en las Islas Británicas, fuera de la zona de operaciones, y por lo tanto no estaba cubierto por esta definición. Tales circunstancias habían sido anticipadas por la edición más reciente del Manual Británico de Leyes Militares, publicado en febrero de 1914, que recomendaba que las personas en tales casos deberían ser juzgadas por traición de guerra: "De hecho, en todos los casos donde es dudoso si el acto consiste de espionaje, una vez que se establece el hecho de que un individuo ha proporcionado o intentado proporcionar información al enemigo, no debe desperdiciarse tiempo en examinar si el caso corresponde exactamente a la definición de espionaje ". [48]

La traición a la guerra, tal como se define en el Manual, abarca una amplia gama de delitos, como "obtener, suministrar y llevar información al enemigo" o intentar hacerlo [48]. Su aplicación en el caso de Lody, en lugar de que el gobierno dependiera de DORA, fue el resultado de un malentendido de la Oficina de Guerra. En agosto de 1914 se informó mal de que un alemán no identificado había sido capturado con un transmisor de radio e internado en la prisión de Bodmin. De hecho, esa persona no existía, pero la historia llevó a Lord Kitchener, el Secretario de Estado para la Guerra, a pedirle al Lord Canciller, Lord Haldane, un consejo sobre cómo tratar al supuesto espía. Haldane declaró que la persona debe ser presentada ante un consejo de guerra y ejecutada si es declarada culpable. [49] El escribio:

Si un extranjero beligerante es atrapado en este país espiando o entablando otra guerra, puede, en mi opinión, ser juzgado y ejecutado. El mero hecho de que él es residente aquí y tiene lo que popularmente se llama un domicilio no es suficiente ... Cuando estalla la guerra, un extranjero se convierte a primera vista en un proscrito ... si es un espía o toma las armas ... y él se convierte en una persona sin derechos legales. Según el derecho internacional, debe tener un juicio antes del castigo, pero el juicio puede ser por el Tribunal Marcial. Él no puede invocar la jurisdicción de los tribunales civiles. [49]

Esta teoría fue utilizada por el Consejo de Ministros y el Consejo del Ejército, que el 9 de agosto ordenó que Lody fuera juzgado por un consejo de guerra. Hubo cierta confusión sobre si Haldane realmente había significado una corte marcial en lugar de un tribunal militar, y el Ayudante general preguntó si DORA había limitado el máximo castigo por espionaje a la servidumbre de por vida, en lugar de la pena de muerte. La confusión adicional fue causada por el hecho de que la identidad de Lody todavía no se había establecido completamente. Si él realmente era un ciudadano estadounidense, no era un "beligerante extranjero" y no podía ser juzgado en consejo de guerra. [49]

El 21 de octubre de 1914, el Gabinete decidió que Lody debería ser entregado a la policía civil y juzgado por el Tribunal Superior. Después de que Lody hizo una declaración admitiendo voluntariamente su nombre real y su estado como sujeto alemán, el Gabinete determinó al día siguiente que el plan original se seguiría después de todo. El lugar de la corte marcial sería el Middlesex Guildhall en Parliament Square; El mayor general Lord Cheylesmore presidiría, sentado con otros ocho oficiales. [50] En retrospectiva, según Simpson, es dudoso si el cargo y la sentencia eventual fueron legales. Una revisión posterior del Manual de Ley Militar rechazó la opinión de que un espía comete un crimen de guerra y aludió al caso Lody al sugerir que la traición de guerra no era un cargo aplicable en tales casos. Simpson comenta que "es bastante claro que la ejecución de Lody fue ilegal según el derecho nacional e internacional". [51] Esta objeción no se planteó durante el juicio de Lody, pero en cualquier caso no le habría servido de nada, ya que no hubo apelación. una decisión tomada por un consejo de guerra. En el evento, el juicio de Lody fue único. Ningún otro espía capturado en Gran Bretaña fue juzgado por traición de guerra según el derecho internacional. DORA se modificó en noviembre de 1914 para permitir la imposición de la pena de muerte. [51] Todas las subsecuentes 26 cortes marciales de espías acusados ​​fueron escuchadas bajo DORA, resultando en 10 ejecuciones. [52]

Otra pregunta que surgió fue si el juicio de Lody debería celebrarse en público o a puerta cerrada. El Capitán Reginald Drake, jefe de contraespionaje del MO5 (g), quería que Lody fuera juzgado en secreto para que pudiera implementar "un método ingenioso para transmitir información falsa al enemigo que dependía de que no supieran cuál de sus agentes había sido atrapado. "[53] Fue rechazado, ya que el gobierno británico creía que sería más ventajoso publicitar la amenaza de los espías alemanes para eliminar cualquier duda en la opinión pública de que el espionaje alemán representaba una grave amenaza en el Reino Unido. Se esperaba que esto también generaría apoyo para el aparato de inteligencia y censura que estaba tomando forma rápidamente y disuadiría a posibles imitadores. En el evento, Lody's fue el único juicio de espías en cualquier guerra mundial celebrado en público en el Reino Unido. [54] Al seguir esta política, el gobierno sacrificó la posibilidad de "convertir" espías capturados y convertirlos en activos para los servicios de inteligencia británicos. Fue una oportunidad que se aprovechó en la Segunda Guerra Mundial cuando se implementó el exitoso sistema Double-Cross. [53]

Juicio

El consejo de guerra se celebró durante tres días entre el viernes 30 de octubre y el lunes 2 de noviembre. Lody fue acusado de dos delitos de traición a la guerra en relación con las dos cartas que envió desde Edimburgo el 27 de septiembre y Dublín el 30 de septiembre. En ambas cartas, la hoja de cargos establecía que Lody había intentado "transmitir a un beligerante enemigo de Gran Bretaña, a saber, Alemania", información relacionada con las defensas del Reino Unido y los preparativos para la guerra. Se declaró inocente de ambos cargos. [50] Él causó una impresión inmediata en los observadores cuando apareció por primera vez en la corte. El reportero de Daily Express lo describió como:

un alemán del sur en apariencia - un hombre bajo, bien formado de treinta y ocho años [sic - en realidad 37], con una frente ancha y baja que se inclina hacia atrás, cabello negro dividido en el medio y cepillado hacia atrás, una nariz ancha y corta, ojos grandes, profundos, oscuros con una mirada de aguda inteligencia en sus profundidades y labios apretados. [55]

Sir Archibald Bodkin, el Director del Ministerio Público, expuso el caso de la acusación. La evidencia fue abrumadora; el caso de la acusación destacó el contenido del cuaderno de Lody y el equipaje que había dejado en el Roxburgh Hotel, y llamó a una serie de testigos, incluida la anciana escocesa que dirigía la pensión en la que se había alojado en Edimburgo y vestía a la moda Ida McClyment, quien causó revuelo cuando describió su reunión con Lody a bordo del tren de Londres a Edimburgo. [56] Bodkin no leyó las cartas incriminatorias en voz alta, debido a la sensibilidad de su contenido, sino que las describió en términos generales. Los testigos testificaron acerca de sus interacciones con Lody y lo identificaron como el hombre que se había hecho pasar por "Charles A. Inglis", [57] aunque la propietaria de la pensión de Edimburgo experimentó algunas dificultades. Cuando "se le preguntó si podía ver a 'Charles A. Inglis' en la corte, [ella] miró a todas partes excepto al muelle. Lody, que estaba sentada, se levantó y gentilmente agitó sus manos para atraer su atención, mientras él sonreía ampliamente y casi estalló en carcajadas ante lo absurdo de la situación "[55].


Lody en el banquillo en el Middlesex Guildhall durante su corte marcial

A última hora del 30 de octubre, Lody le escribió a un amigo en Omaha para contarle sus sentimientos antes de comenzar su defensa. Le dijo a su amigo:

Estoy dispuesto a librarme de todo este problema, pero debo proteger a mis amigos en la Patria y evitar la mayor humillación posible para aquellos que han sido cercanos y queridos para mí.
Estoy en la Torre [sic - en realidad Wellington Barracks]. Cada hora mientras estoy confinado aquí, un guardia antipático recorre el pasillo. Mi consejero [George Elliot QC] es un abogado de pie, pero a menudo siento que está tratando de cumplir con su deber a su país en lugar de defender a su cliente. La próxima semana sabré mi destino, aunque apenas puede haber dudas sobre lo que es. He atendido los asuntos legales que fueron necesarios, pero no sé si mis deseos se llevarán a cabo alguna vez.
Puede tener la oportunidad de decir algo a algunos de los que me interesan. Pídales que no me juzguen con dureza. Cuando vuelvan a saber de mí, sin duda mi cuerpo debe haber sido colocado en concreto debajo de esta antigua torre, o mis huesos deben haber hecho una pira. Pero debería haber servido a mi país. Tal vez algún historiador me registre entre la despreciada clase de víctimas de la guerra ... Sin duda, mi desaparición será anunciada como la de un espía, pero tengo consuelo espiritual. Otros han sufrido y debo aceptar la recompensa del destino.
[50]

El segundo día del juicio fue interrumpido cuando un joven a quien The Times describió como "de apariencia extranjera" [58] fue arrestado y removido de la corte por orden del Capitán Reginald "Blinker" Hall, el Director de Inteligencia Naval. El intruso era Charles Stuart Nairne, un irlandés y ex teniente de la Marina Real a quien Hall vio en la galería pública y que se consideraba "una persona lunática o muy peligrosa". [20] Cuando Nairne fue puesto bajo custodia militar, intentó estrechar la mano de Lody en el banquillo de los acusados. [58]

Lody fue llamado para dar testimonio. Por primera vez se reveló al público que era un oficial de la Armada Imperial alemana y que un oficial superior le ordenó espiar en Gran Bretaña. Cuando se le preguntó por el nombre de ese individuo, su compostura lo abandonó temporalmente, como el periodista de The Times registró:

Durante aproximadamente medio minuto, el prisionero vaciló, y luego, en una voz quebrada por una emoción que se profundizaba gradualmente, dijo: "He prometido mi palabra de no dar ese nombre. No puedo hacerlo. Donde los nombres se encuentran en mis documentos Ciertamente no creo que haya roto mi palabra, pero ese nombre no puedo darlo. He dado mi palabra de honor ".
El prisionero sollozó un momento, luego se puso pálido y miró hacia él con expresión aturdida. Recuperando su dominio de sí mismo, dijo: "Perdón, mis nervios se han derrumbado". Un vaso de agua fue entregado al prisionero. [
58]

Lody declaró que había sido enviado al Reino Unido "para permanecer hasta que se haya producido el primer encuentro [naval] entre las dos Potencias, y para enviar información precisa sobre las pérdidas reales de la flota británica", así como para observar qué él podría de los movimientos de la Flota en la costa. La corte marcial entró en una sesión a puerta cerrada mientras se escuchaban pruebas sensibles. [58] Lody afirmó que había pedido en agosto que lo borraran del servicio militar por motivos de salud y por permitirle viajar a los Estados Unidos. Esto fue rechazado, prosiguió, pero un miembro de la inteligencia naval a quien nunca antes había conocido lo convenció de emprender una misión en el Reino Unido con la condición de que pudiera ir a los Estados Unidos después. Lody le dijo al tribunal que no fue presionado sino que "nunca he sido un cobarde en mi vida y ciertamente no sería un ignorante", y que había persistido en su misión porque "una vez que un hombre ha prometido hacer algo" él lo hace, ese es el entendimiento ". Sus servicios fueron proporcionados "absolutamente como un honor y gratis", mientras que nunca tuvo la intención de ser un espía: "Me presionaron para el servicio secreto, pero no como un espía - oh, no. Si eso me hubiera sido mencionado en Berlín, seguramente me habría negado. La palabra en la oración, no creo que vaya de la mano ". Afirmó que había "jurado mi palabra de honor" para no nombrar a su controlador. [59]

Poco de esto era cierto, pero en ese momento los británicos no tenían manera de saber esto. Los archivos del Admiralstab en Berlín muestran que N lo contactó, en lugar de ofrecerse como voluntario para el servicio de inteligencia, ingresó a su empleo ya en mayo de 1914 (en lugar de en agosto, según afirmó), recibió un pago regular en lugar de recibir el pago, y tuvo la intención regresar a Berlín al completar su misión. [59] Se desconoce si realmente tenía alguna intención de ir a los EE. UU., Y no hay ninguna indicación en los archivos de Admiralstab de que se le haya pedido que mantenga el nombre de su controlador en secreto. [60] Después de escuchar las pruebas de Lody, la corte marcial se suspendió hasta el lunes siguiente [58].

En el último día de la corte marcial, el 2 de noviembre de 1914, la acusación y la defensa presentaron sus argumentos finales. El abogado de Lody abogó por la mitigación sobre la base de que Lody había "[venido] a este país actuado por motivos patrióticos alemanes, pagando sus propios gastos y llevando su vida en sus manos, para cumplir el mandato de sus partidarios". [61] Como un informe de periódico lo puso,

Quería llegar a su destino final como un hombre valiente, un hombre honesto, y como un hombre de corazón abierto. No hubo ninguna sugerencia de un intento de suplicar clemencia o un trato favorable. "Los ingleses no le negarán el respeto por el coraje que ha demostrado", dijo el Sr. Elliott. "Su propio abuelo, un viejo soldado, tenía una fortaleza contra Napoleón ... Sabe que llevaba su vida en sus manos, y se presenta ante la Corte en ese espíritu ... Y enfrentará la decisión de la Corte como un hombre". [62] A Lody se le preguntó si tenía alguna declaración que hacer, pero dijo: "No tengo nada más que decir" [61].

El hallazgo de culpa y sentencia de muerte se pronunció a puerta cerrada, sin la presencia de Lody, antes de que se levantara el consejo de guerra. [63]

Ejecución

No se hizo ningún anuncio público del veredicto del consejo de guerra. En cambio, al día siguiente, el oficial general al mando del distrito londinense recibió instrucciones ordenando que la sentencia se promulgara el 5 de noviembre, con la información de Lody, y que la sentencia se cumpliera al menos 18 horas después. Un gran secreto rodeó los procedimientos que, combinados con el corto plazo, causaron problemas al GOC para encontrar un lugar adecuado de ejecución. [64] Contactó al mayor general Henry Pipon, el comandante de la Torre de Londres, para decirle:

Me han ordenado llevar a cabo la ejecución del espía alemán que ha sido condenado por el Tribunal General Marcial. El tiempo que me han dedicado ha sido breve, tan breve que me han llevado solo unas pocas horas organizarlo y me han ordenado que lo mantenga en secreto. En estas circunstancias, la Torre es el único lugar posible y ha sido aprobada por la Oficina de Guerra. [64]

Si bien la Torre pudo haber sido "el único lugar posible", en algunos aspectos fue una elección extraña. No se había utilizado como prisión estatal durante muchos años y la última ejecución allí, la de Lord Lovat, el rebelde jacobita, había tenido lugar en 1747. [65] Fue una de las atracciones turísticas más populares de Londres, registrando más de 400,000 visitantes al año a fines del siglo XIX, y permaneció abierta a los turistas incluso el día de la ejecución de Lody. Durante el apogeo de la Torre, las ejecuciones se habían llevado a cabo al aire libre en Tower Hill o Tower Green, pero la ejecución de Lody iba a tener lugar en el campo de tiro de la Torre ubicado en la parte este del Barrio Exterior entre Martin y Constable Towers, detrás del Muro cortina exterior y fuera de la vista pública. Los custodios de la Torre, los Yeomen Warders ("Beefeaters"), se habían convertido hace mucho tiempo en guías turísticos en lugar de soldados en servicio activo, por lo que se seleccionaron ocho hombres del 3er Batallón para llevar a cabo la sentencia. [66]

Lody fue informado de su inminente ejecución en la noche del 5 de noviembre y fue llevado a la Torre en una camioneta de la policía. Según el Daily Express, "recibió las noticias con calma y sin signos de sorpresa". [67] Lo recluyeron en las Casemates en el lado oeste de la Torre, un área donde ahora viven los Yeoman Warders. Su última comida probablemente fue preparada por una de las esposas de los Guardianes, ya que la Torre no tenía alojamiento adecuado ni instalaciones para comer para los presos. [66] Mientras estaba en la Torre, escribió un par de cartas finales. Uno fue dirigido al Comandante del 3 ° Batallón para agradecer a sus captores por haber cuidado de él:

Señor,
Considero que es mi deber como oficial alemán expresar mi sincero agradecimiento y aprecio al personal de oficiales y hombres que estuvieron a cargo de mi persona durante mi confinamiento.
Su trato amable y considerado me ha llamado a mi más alta estima y admiración en cuanto a buena camaradería, incluso hacia el enemigo, y si se me permite, le agradecería que les hiciera saber esto.
[64]

Los Guardias aparentemente nunca vieron la carta; el Ayudante General en su lugar ordenó que la carta se colocara en un archivo de la Oficina de Guerra en lugar de enviarse al regimiento. [68]

Lody también escribió una carta a su hermana, que fue publicada póstumamente en el periódico Frankfurter Zeitung, [69] en la que él le dijo a ella y a sus otros parientes:

Mis queridos,
He confiado en Dios y Él ha decidido. Ha llegado mi hora y debo comenzar el viaje por el Valle Oscuro como muchos de mis camaradas en esta terrible Guerra de las Naciones. Que mi vida sea ofrecida como una humilde ofrenda en el altar de la Patria.
La muerte de un héroe en el campo de batalla es ciertamente mejor, pero no es mi destino, y muero aquí en el país del Enemigo silencioso y desconocido, pero la conciencia de que muero al servicio de la Patria hace que la muerte sea fácil.
El Tribunal Supremo Marcial de Londres me ha condenado a muerte por Conspiración Militar. Mañana me dispararán aquí en la Torre. Solo he tenido Jueces, y moriré como Oficial, no como espía.
Me despido. Dios te bendiga,
Hans.
[70]


El Barrio Exterior de la Torre de Londres en una mañana nublada, mostrando el alcance del rifle interior (derecha)

Lody también dejó instrucciones de que su anillo debía ser enviado a su ex esposa, que se llevó a cabo después de su ejecución. [71]

En la madrugada del 6 de noviembre de 1914, en un clima frío, neblinoso y sombrío, Lody fue sacado de su celda por el vicedirector adjunto, Lord Athlumney. Él preguntó: "¿Supongo que no le importará estrechar la mano a un espía alemán?", A lo que respondió: "No. Pero estrecharé la mano de un hombre valiente" [60]. Se formó una pequeña procesión para el corto viaje al alcance de los rifles, que comprende a Lody y su escolta armada, el Capellán de la Torre y el pelotón de fusilamiento de ocho hombres. John Fraser, uno de los Guardianes Yeoman, lo presenció y luego lo describió:

A nadie le gusta este tipo de cosas. Era demasiado frío para que un estómago ordinario (particularmente el de un soldado, que odia la sangre fría) se enfrentara con ecuanimidad, y no es demasiado decir que, de esa pequeña y triste procesión, la más tranquila y compuesta miembro fue el mismo condenado.
Para el Capellán, en particular, fue un mal momento. Nunca había tenido una experiencia similar, y su voz tembló al entonar las solemnes palabras del Servicio de Entierro sobre la forma de vida del hombre que más le preocupaba. . .
La escolta y el grupo de tiro tampoco estaban cómodos, y se podía ver que la lenta marcha adecuada para la ocasión les estaba poniendo los nervios de punta. Querían darse prisa y terminar el negocio bestial.
Pero el prisionero caminaba firmemente, rígidamente erguido, y sin embargo tan fácil y despreocupadamente como si fuera a ir a una fiesta de té, en lugar de a su muerte. Sus ojos estaban vueltos hacia el cielo sombrío, y sus fosas nasales bebían ansiosamente en el precioso aire que pronto se les negaría. Pero su rostro era bastante tranquilo y sereno, casi inexpresivo.
[72]

En el alcance del rifle, Lody estaba atado a una silla. Se negó a tener los ojos vendados, ya que deseaba morir con los ojos abiertos. Unos momentos más tarde, los habitantes de la Torre escucharon "el sonido sordo de una sola descarga". [72] Su cuerpo fue llevado para ser enterrado en una tumba sin nombre en el cementerio de East London en Plaistow. [73] La Oficina de Guerra emitió un escueto anuncio de la ejecución pocos días después, el 10 de noviembre: "La condena está debidamente confirmada" [74].


Las balas usadas en la Ejecución y un chelín otorgado al soldado A Lesson, en exhibición en The Guards Museum London

Reacción 

La conducta valiente de Lody en la corte produjo simpatía y admiración generalizadas, un desarrollo que ninguno de los bandos había anticipado. Incluso sus captores fueron cautivados; aunque MO5 (g) había recomendado su ejecución el 3 de octubre, [53] cuando el ensayo terminó, su esposa le dijo a Kell que consideraba a Lody un "hombre realmente bueno", de quien Kell "sentía profundamente que un hombre tan valiente debería pagar la pena de muerte por llevar a cabo lo que consideraba su deber para con su país ". [75] Sir Basil Thomson de Scotland Yard comentó que" había algunas diferencias de opinión sobre si era correcto ". política para ejecutar espías y comenzar con un espía patriótico como Lody "[76]. De acuerdo con Robert Jackson, el biógrafo del fiscal Archibald Bodkin de Lody, la" actitud y franqueza de Lody impresionó a los espías británicos y a los fiscales que hablaron ". sobre tratar de lograr que el gobierno renuncie a la regla internacionalmente reconocida de que los espías atrapados en tiempos de guerra son ejecutados automáticamente, solo la certeza de que Alemania no sería tan misericordiosa con nuestros espías los hizo refrenarse ". [77] Thomson también rindió homenaje a Lody en su 1937 libro The Scene Changes:

Lody se ganó el respeto de todos los que estuvieron en contacto con él. En el silencioso heroísmo con el que enfrentó su juicio y su ejecución no había ninguna sospecha de actuación. Él nunca se estremeció, nunca se encogió, pero murió como uno desearía que murieran todos los ingleses, en silencio y sin dramatismo, apoyados por la orgullosa conciencia de haber cumplido con su deber. [76]

La conducta de Lody fue contrastada favorablemente con los espías alemanes capturados después de él, muchos de los cuales eran ciudadanos de países neutrales, que lo siguieron a la silla de ejecución. Lady Constance Kell comentó que "la mayoría de los agentes empleados por los alemanes trabajaban solo por el dinero que ganaban y eran considerados con absoluto desprecio". [75] Del mismo modo, Thomson describió "la escoria de espías neutrales", de quienes dijo, "llegamos a desear que se pudiera haber hecho una distinción entre espías patrióticos como Lody y los mercenarios que nos molestaron durante los años siguientes". [76] Poco después de la muerte de Lody fue descrito en la Cámara de los Comunes como "un patriota que había muerto por su país tanto como cualquier soldado que cayó en el campo" [60].

Los públicos británico y alemán también tuvieron una opinión positiva de Lody. Su juicio se convirtió en una especie de evento de celebridades; como The New York Times observó, en el primer día, "muchas mujeres vestidas a la moda atestaron las galerías de la sala del tribunal" [78] y al último día asistieron "muchos líderes de la sociedad de Londres, así como juristas prominentes, políticos y militares y navales ". [65] El Daily Express opinó que" uno no puede retener un tributo a su audaz ingenio y coraje inflexible "y llamó a Lody" uno de los espías más inteligentes en el servicio de Steinhauer ", aunque aconsejó a sus lectores que cuenta de que era "un espía muy peligroso" [67].

Louise Storz, la ex esposa de Lody, recibió su anillo a principios de diciembre junto con una carta de él. Ella se negó a revelar su contenido, diciendo: "Es su último mensaje para mí y de ninguna manera le preocupa a nadie. El anillo también ha sido nuestro anillo de bodas". [71] Ella habló de su reacción ante su muerte en una entrevista en Noviembre de 1914 con The Kansas City Star mientras visitaba Excelsior Springs, Missouri. Ella dijo:

Tengo los nervios completamente alterados y he venido a este lugar tranquilo donde espero escapar incluso de la cariñosa simpatía de mis muchos amigos en Omaha. Quiero olvidar. Pero el horror de tal destino, me temo, no puedo borrarlo de mi memoria ... Él era tan bueno en muchos aspectos. De buen aprendizaje, un lingüista consumado y de gran valor. Solía ​​hablar fascinantemente de su amor y devoción por su país. Debe haber sido algo hermoso, según su forma de pensar, morir si es necesario para su Patria. Pero quiero olvidar. Me debo a mí mismo y a mis padres el cerrar el capítulo. [9]

Su padre se negó a hacer comentarios, diciendo que su interés en el caso Lody era "solo pasajero". [74] Se rumoreaba que el gobierno alemán pagó a Louise Storz $ 15,000 en compensación por la muerte de su exmarido, pero ella lo negó en 1915. [79]

En Alemania, la ciudad natal de Lody, Nordhausen, plantó un roble en su memoria. [80] El comentario del periódico fue limitado; el primer artículo sobre el caso que The Times señaló fue publicado alrededor del 19 de noviembre, en el Frankfurter Zeitung, en el que un columnista pseudónimo sugirió que los británicos podrían haber tenido la tentación de mostrarle misericordia a Lody: "Estoy convencido de que la noble hombría con que esta fuerte compostura alemana aguantó antes de que la Corte tocara el corazón del Juez, que el Juez dijo "¡Si tan solo nosotros, los ingleses, tuviéramos tantos Hans Lodys!" y que Hans Lody vive ... No lo olvidaremos, porque él estacó su país más que su vida, su nombre y su honor "[81]. Un aviso de la muerte fue publicado a principios de diciembre en el Stuttgarter Neues Tagblatt, declarando que había" muerto la muerte del héroe por la Patria en Inglaterra, 6 de noviembre ". [82]

La muerte de Lody produjo una respuesta discreta del gobierno alemán. El almirante recomendó a fines de 1914 que se le otorgara una Cruz de hierro póstuma de segunda clase, y argumentó que el reclutamiento de agentes navales sería asistido si el espionaje pudiera ser recompensado con una medalla tan prestigiosa. El Kaiser estuvo de acuerdo, aunque no sin cierta renuencia. [54]

La valentía que Lody exhibió durante su juicio y ejecución fue alabada por muchos escritores británicos de posguerra. Sir George Aston, escribiendo en su libro de 1930 Servicio Secreto, pidió a sus lectores que "rindan homenaje a un verdadero espía alemán del más alto tipo ... Karl Lody", [60] mientras que John Bulloch comentó en su historia de 1963 del MI5 el hecho de que Lody lo hizo "algo así como un héroe incluso en el país contra el que estaba trabajando" [60] ET Woodhall, un antiguo detective, recopiló relatos de oficiales que habían participado en la investigación y escribieron en 1932: "Son unánimes en su admiración por sus cualidades varoniles y descaradas, pero todos critican su sorprendente falta de precaución ... Era admirado por todos por su valentía y devoción patriótica directa a su país ". [83]

Lody puede haber tenido motivos más complejos que el simple patriotismo. Thomas Boghardt señala la manera "excepcional" en que Lody se abstuvo en su juicio, señalando que "prácticamente todos los demás agentes alemanes acusados ​​de espionaje comprensiblemente intentaron negar o minimizar su participación con N". [84] Boghardt tenía la ventaja de poder revisar los archivos del Almirantazgo sobre el caso y destaca "pequeños pero importantes cambios", o más bien discrepancias, entre las declaraciones de Lody en la corte y los hechos conservados en los archivos del caso. [16] Como dice Boghardt,

Todo esto sugiere que Lody estaba menos preocupado por evitar una dura sentencia que por proyectar cierta imagen de sí mismo, la de un patriota que, a pesar de su renuencia a unirse al servicio secreto, prestó a su patria un servicio final antes de comenzar una nueva vida En América; en resumen, un "hombre de honor" en lugar de un espía traidor. Hasta su muerte, Lody se conformó magníficamente con esta imagen ... Durante las últimas semanas de su vida, Lody trató de romper la imagen negativa que solía tener los espías, y en este sentido tuvo un gran éxito. [60]

Lody, sugiere Boghardt, "había aceptado su juicio y probable ejecución como una forma de expiación por eventos que habían ocurrido mucho antes de convertirse en un agente secreto". [16] Él plantea la posibilidad de que Lody estuviera motivado por lo que había sucedido dos años antes en Omaha, [16] cuando Lody había respondido a las acusaciones de ser un golpeador de esposas al declarar que iba a "defender el honor de un caballero". [11] Boghardt comenta que "su entusiasmo por mostrar su honor puede indicar una preocupación porque otros dudaron de esta misma cualidad en él. Mientras se presentaba ante el mundo como un hombre de honor y aceptaba su destino valientemente, Lody pudo haber encontrado consuelo y fortaleza en el pensamiento que quienquiera que haya dudado de su honor previamente ahora sería persuadido de otra manera "[16].

De espía a héroe nacional 

Durante la era Nazi, el nuevo régimen se apropió de la memoria de Lody para promover una imagen más musculosa del patriotismo alemán. En Lübeck se celebró una elaborada conmemoración de su muerte el 6 de noviembre de 1934, cuando las banderas de la ciudad volaron a media asta y las campanas tocaron entre las 6.45 y las 7.00, hora de su ejecución. Más tarde ese día se descubrió un monumento en la entrada Burgtor cerca del puerto, que representa a un caballero en armadura con una visera cerrada (representando a Lody), con sus manos atadas (representando cautiverio) y una serpiente entrelazando sus pies (representando traición). Debajo se colocó una inscripción en el enladrillado de la puerta, que decía "CARL HANS LODY starb für uns 6.11.1914 im Tower zu London" ("Carl Hans Lody murió por nosotros el 6.11.1914 en la Torre de Londres"). [85]


El monumento a Lody erigido por los nazis en Lübeck Burgtor en 1934. La escultura fue removida después de la Segunda Guerra Mundial, dejando solo la inscripción.

Durante la ceremonia de inauguración, a la que asistieron la hermana de Lody y los representantes de la actual Reichsmarine y la antigua Armada Imperial Alemana, la carretera que conduce desde la entrada al puerto también fue rebautizada como "Karl-Hans-Lody-Weg". El mismo día, oficiales de la Línea de Hamburgo-América presentaron a los funcionarios de la ciudad una campana de barco con la inscripción "En memoria de Karl Hans Lody", que se tocará cada 6 de noviembre en el momento de su muerte. [85] Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando Lübeck era parte de la Zona de Ocupación Británica, la estatua fue derribada y el nicho en el que estaba estaba tapiada, aunque la inscripción se dejó permanecer y todavía es visible hoy en día. [86]

Lody fue conmemorado aún más en 1937 cuando el nuevo destructor Z10 fue bautizado como Hans Lody. [87] A otros barcos de la misma clase también se les dieron los nombres de oficiales alemanes que habían muerto en acción. [88] El barco sirvió a lo largo de la Segunda Guerra Mundial en los teatros del Báltico y del Mar del Norte, sobrevivió a la guerra y fue capturado por los británicos en 1945. Después de unos años en el servicio de la Royal Navy fue desguazado en Sunderland en 1949. [89]

Lody también fue sujeto de obras literarias y escénicas; un relato biográfico hagiográfico, Lody - Ein Weg um Ehre (Lody - Una forma de honrar), fue publicado por Hans Fuchs en 1936 y una obra de teatro llamada Lody: vom Leben und Sterben eines deutschen Offiziers (Lody: la vida y la muerte de un alemán oficial), de Walter Heuer, se estrenó en el Día de los Héroes en Alemania en 1937. Representa a Lody como valiente y patriótico pero torpe, dejando un rastro de pistas detrás de él cuando viaja por el Reino Unido: usando ropa con la inscripción "Hecho en Alemania", escribiendo secretos navales en el reverso de un boleto de autobús que pierde y un detective de Scotland Yard encuentra, llamando la atención cuando una orquesta en Londres toca el himno naval alemán, despertando sospechas cuando pide vino alemán mientras escribe informes secretos a Berlín, y dejando letras incriminatorias en los bolsillos de los trajes que él envía para ser presionado. Lody es arrestado en Londres y sentenciado a muerte. Ofreció una oportunidad de escapar, se niega y bebe una copa de vino con el pelotón de fusilamiento, brindando amistad anglo-alemana. Él es llevado a su ejecución, diciendo sus últimas palabras: "Veré Alemania una vez más, desde las estrellas". El Dundee Evening Telegraph describió la historia como "pintoresca". [90]

La Lodystraße en Berlín fue nombrada en su honor.

Entierro 

Bertolt Brecht, de 17 años, escribió un elogio a Lody en 1915 en el que imaginaba el propósito de la muerte del espía:

Pero es por eso que dejaste tu vida -
Así que un día, bajo el brillante sol
Las canciones alemanas deberían derramarse apresuradamente sobre tu tumba,
Las banderas alemanas deberían sobrevolarlo con el oro del sol,
Y las manos alemanas deben esparcir flores sobre él. [91]

La realidad era muy diferente. El cuerpo de Lody fue enterrado en una fosa común sin nombre en el cementerio de East London en Plaistow junto con otros diecisiete hombres: diez espías ejecutados y siete prisioneros que murieron de mala salud o accidentes. No fue sino hasta 1924 que la tumba recibió un marcador, a instancias de la Embajada de Alemania. Los parientes de Lody lo visitaban una vez al año y preguntaban si su cuerpo podría ser exhumado y enterrado en una tumba privada. La Oficina de Guerra estuvo de acuerdo, siempre que el cuerpo pudiera ser identificado, pero el Ministerio de Relaciones Exteriores se mostró más reacio y señaló que una licencia para la exhumación debería ser autorizada por el Ministerio del Interior. La familia Lody colocó una lápida blanca y un bordillo en la tumba en algún momento alrededor de 1934. [92]


La tumba de Carl Hans Lody en el East London Cemetery, Plaistow

En septiembre de 1937, el gobierno alemán volvió a solicitar que el cuerpo de Lody fuera exhumado y trasladado a una tumba separada. Esto resultó poco práctico por varias razones; lo habían enterrado con otros siete hombres, cada ataúd había sido cementado y el paso del tiempo dificultaría la identificación. En cambio, la Comisión de Graves de la Guerra Imperial británica sugirió que se construya un monumento en otra parte del cementerio para llevar los nombres de todos los civiles alemanes que fueron enterrados allí. La propuesta se reunió con el acuerdo alemán y el monumento fue debidamente instalado. Durante la Segunda Guerra Mundial, la lápida original de Lody fue destruida por bombas de la Luftwaffe. Fue reemplazado en 1974. [92]

Una propuesta más fue hecha para volver a vivir Lody en la década de 1960. En 1959, los gobiernos británico y alemán acordaron trasladar a los muertos de guerra alemanes que habían sido enterrados en varios lugares del Reino Unido a un nuevo cementerio central en Cannock Chase en Staffordshire. La Comisión Alemana de Graves de Guerra (VDK) preguntó si sería posible desenterrar el cuerpo de Lody y moverlo a Cannock Chase. En ese momento, la trama había sido reutilizada para otras fosas comunes, enterradas sobre el cuerpo de Lody. Al VDK se le dijo que no sería posible desenterrar los otros cuerpos sin el permiso de los familiares, lo que habría sido una tarea casi imposible en lo que respecta a las fosas comunes. La propuesta fue abandonada y el cuerpo de Lody permanece en Plaistow. [93]

viernes, 17 de noviembre de 2017

GNA: La masacre de Rincón Bomba

Rincón Bomba: Aquella masacre de la Gendarmería de Perón

La matanza de más de 700 indígenas durante la 1ra. presidencia de Juan Domingo Perón, en el año 1947, es una de las más llamativas tragedias argentinas y, a su vez, de las menos conocidas.
Por Urgente 24



Rincón Bomba: Aquella masacre de la Gendarmería de PerónImagen luego del fusilamiento masivo ejecutado por los gendarmes. No hubo denuncia ni investigación de la masacre en Rincón Bomba.
La desaparición forzada de Santiago Maldonado durante la feroz represión en el territorio mapuche del Pu Lof en Resistencia en Cushamen, Chubut, actualizó la difícil relación de la Gendarmería Nacional con las comunidades indígenas.

Gendarmería Nacional, creada el 28/07/1938, tuvo su antecedente en el Regimiento de Gendarmería de Línea, creado en 1917 para reemplazar al Regimiento 9 de Caballería de Línea en la frontera con el Paraguay, que ya en 1924 ejercía polémicos procedimientos en el Chaco contra las comunidades de los qom y los mocovíes.

En marzo de 1947, miles de braceros pilagás, tobas, mocovíes y wichís (hombres, mujeres y niños) comenzaron una marcha de más de 100 Km. desde Las Lomitas, en el entonces territorio nacional Formosa, hasta Tartagal, en Salta.

Les habían prometido trabajo en el Ingenio San Martín de El Tabacal, propiedad de Robustiano Patrón Costas, quien les había prometido pagar $6 de entonces por día.

En abril llegaron a El Tabacal, y empezaron a trabajar en la caña de azúcar. Pero cuando fueron a cobrar les quisieron pagar apenas $2,50 por día.

Los caciques pidieron un encuentro con Patrón Costas o alguno de sus colaboradores. Días después, Patrón Costas ordenó echarlos.

Octubre Pilagá: Relatos sobre el silencio


Unos 8.000 indígenas emprendieron la retirada a Las Lomitas. Se instalaron en un descampado llamado Rincón Bomba, donde encontraron un madrejón que les proporcionaba agua. Se aseguraba que en la zona estaba el cacique sanador Luciano Córdoba.

Las madres indígenas recorrían las calles de Las Lomitas y de los parajes vecinos para pedir pan.

Los pilagás formaron una delegación para pedir ayuda, dirigida por los caciques Nola Lagadick, Paulo Navarro (Pablito) y Luciano Córdoba, quienes hablaron con la Comisión de Fomento, y con el jefe del Escuadrón 18 de Gendarmería Nacional, comandante Emilio Fernández Castellano.

Desde la Comisión de Fomento hablaron con el gobernador de Formosa, Rolando de Hertelendy, quien llamó a la capital federal y el presidente Juan Domingo Perón ordenó enviar 3 vagones de alimentos, ropas y medicinas: mes de septiembre.

Pero el delegado de la Dirección Nacional del Aborigen, Miguel Ortiz, atrasó el envío 10 días y llegaron a Las Lomitas a principios de octubre. Llegaron 2 vagones.

Los alimentos estaban en estado de putrefacción. Aún así los repartieron en el campamento indígena.

Las consecuencias fueron una intoxicación generalizada. Murieron por lo menos 50 indígenas, en su mayoría niños y ancianos. Todo indica que el delegado de la Federación Nacional Aborigen, el compañero Miguel Ortiz, mucho tuvo que ver con esto.

La indignación fue lógica. Los originarios denunciaron que habían sido envenenados. Desde la Comisión de Fomento de Las Lomitas advirtieron que no querían a esos indígenas cerca del pueblo. La Gendarmería rodeó el campamento indígena y prohibió a los pilagás entrar al pueblo.

Masacre Rincón Bomba



El cacique Pablito pidió hablar con el comandante. El oficial aceptó encontrarse en el atardecer, pero a campo abierto, el 10/10/1947.

Pablito avanzó seguido por más de 1.000 mujeres, niños, hombres y ancianos pilagás con retratos de Juan Perón y Eva Duarte. Unos 100 gendarmes apuntaron sus armas. Los indios habían caído en la trampa.

El Nº2 del Escuadrón, Aliaga Pueyrredón, ardenó disparar las ametralladoras. Cientos de pilagás cayeron bajo las ráfagas. Otros lograron escapar por los yuyales pero la Gendarmería se lanzó a perseguirlos: “Que no queden testigos”.

La persecución duró hasta que fueron rodeados y fusilados en Campo del Cielo, en Pozo del Tigre y en otros lugares.

Luego, los gendarmes apilaron y quemaron los cadáveres.

Según la presentación ante la Justicia, fueron asesinados entre 400 y 500 pilagás. Más de 200 desaparecidos. Además los intoxicados. En total murieron más de 750 pilagás, wichís, tobas y mocovíes. Otros afirman que fueron 1.000. Y hay quienes elevan la cuenta hasta los 1.500.

Muchos fueron perseguidos hasta Paraguay, donde fueron detenidos y regresados a las Colonias Aborígenes de Francisco Muñiz y Bartolomé de las Casas, reducidos a peones bajo la administración de la Dirección de Protección al Aborigen y la vigilancia de la Gendarmería.

Ninguno de los diarios de la época informó con precisión lo que había sucedido y menos identificaron al responsable de todo, el ingenio San Martín y Robustiano Patrón Costas.

El diario “Norte” (de Resistencia, Chaco) escribió sobre enfrentamientos armados: ¡¿?!

Sostuvo lo siguiente:

“Extraoficialmente informamos a nuestros lectores que en la zona de las Lomitas se habría producido un levantamiento de indios. Los indios revoltosos pertenecen a los llamados pilagás quienes, según las confusas noticias que tenemos, vienen bien provistos de armas (…) Ya se habrían producido algunos encuentros, no se sabe si con los pobladores de la zona o con tropas de la Gendarmería Nacional”.

El gobierno de Juan Perón no sancionó a nadie por lo sucedido. Hay constancia de que el ministro del Interior, Ángel Borlenghi, y el ministro de Guerra, José Humberto Sosa Molina, conocieron los hechos. En 1948, José Aliaga Pueyrredón fue designado comandante del Escuadrón 43 de Gendarmería Nacional, en Río Turbio, Santa Cruz.


Los dolores de los Pilagá



En diciembre de 2005 hubo excavaciones ordenadas por el juez federal formoseño Marcos Bruno Quinteros, en el predio cercano a Las Lomitas que desde 1987 pertenece a Gendarmería, consecuencia del reclamo de la Federación Pilagá.

Un grupo de abogados liderados por Julio Cesar García y Carlos Alberto Díaz, inició un juicio contra el Estado nacional.

El equipo científico forense halló en el lugar restos de 27 cadáveres de indígenas junto a elementos militares de Gendarmería, lo que confirmó la presencia de esta fuerza federal al momento de la masacre.

martes, 13 de junio de 2017

Mierda cubana: Fidel entrega al Che en Bolivia

"Lo mandaron a morir a Bolivia": las revelaciones del militar que capturó al Che Guevara
Gary Prado Salmón aportó nuevos datos sobre las últimas horas del líder revolucionario durante aquel octubre de 1967 y aseguró que "Castro se libró de él"
Infobae



El general retirado boliviano Gary Prado Salmón, que en octubre de 1967 capturó a Ernesto Che Guevara, afirmó que la cúpula del partido comunista de Cuba mandó al guerrillero argentinocubano “a morir a Bolivia” porque ya no lo toleraba. (EFE)

El general retirado boliviano Gary Prado Salmón, que en octubre de 1967 capturó a Ernesto Che Guevara, afirmó que la cúpula del partido comunista de Cuba mandó al guerrillero argentinocubano "a morir a Bolivia" porque ya no lo toleraba.

En entrevista con Efe en la ciudad de Santa Cruz (este), Prado Salmón defendió esa tesis que estará en el prólogo de la reedición de su libro "La Guerrilla Inmolada", que analiza el fracaso de Guevara con el grupo guerrillero que comandó hace casi medio siglo.

 Era una guerrilla sin sentido y debilitada
"Después de tantos años lo que se ha desentrañado es que finalmente al Che lo mandaron a morir aquí. Se libraron de él. Esa es la realidad. (Fidel) Castro se libró de él. No tanto porque él quería, sino porque la cúpula del partido comunista cubano ya no lo toleraba por su carácter y su forma de ser impulsiva", dijo Prado.


Gary Prado Salmón muestra su libro (EFE)

Siendo capitán, Prado dirigió el 8 de octubre de 1967 la patrulla que en la quebrada del Churo, en el sureste boliviano, capturó herido al revolucionario y lo entregó a sus superiores, que al día siguiente definieron su ejecución en una choza que funcionaba como escuela en la villa vecina de La Higuera.

La cuarta edición del libro en Bolivia, desde 1987, analiza la experiencia guerrillera con el subtítulo "De Ñancahuazú a La Higuera, 50 años después" y será presentada en los próximos días.

 Se libraron de él. Esa es la realidad. Castro se libró de él
La hipótesis del abandono de Guevara por parte de Cuba y de sus diferencias con Castro sobre la relación con la URSS y el modelo soviético ha provocado siempre polémica y ha sido rechazada por la cúpula de La Habana y la familia del guerrillero argentinocubano.

Al contrario, Prado indicó que en su texto subraya la importancia para el destino de Guevara de que Fidel Castro hiciera pública la famosa carta de su despedida cuando el revolucionario se encontraba en el Congo, dirigiendo otro grupo de guerrilleros que fracasó de forma rotunda.

Según Prado, Castro hizo una "jugada maestra" porque con la publicación de esa carta, en la que el Che renuncia a sus responsabilidades con Cuba, le "cierra la puerta" a su retorno.

En ese sentido, el general recordó que uno de los combatientes de Guevara en Bolivia, Daniel Alarcón Ramírez, alias "Benigno", habló en su momento de una supuesta traición de Castro al Che.


Fidel Castro y Che Guevara

"Benigno decía que al Che le dio un ataque de furia cuando se enteró de la publicación de la carta porque esa carta era para el caso de que sea capturado o muerto", rememoró Prado, con la intención de salvar la responsabilidad oficial cubana en el Congo.

Tras un periplo por varios países, Guevara, según detalla Gary Prado, "regresó a Cuba de incógnito" para hablar con Castro y luego fue enviado a Bolivia, donde fue "abandonado".

"Eso lo pongo yo en contexto y, además, reforzado todo esto con esas semanas finales de la guerrilla, de abandono", agregó.



Según el militar, fueron días en los que hubo cuestionamientos por la conducción y la marcha de la columna sin un objetivo claro.

"Era una guerrilla sin sentido y debilitada", remachó Prado.

Una de las decisiones cuestionables de los guerrilleros fue la de dirigirse al pueblo de Vallegrande, a sabiendas, porque las emisoras de radio lo difundieron, de que allá estaba la VIII División del Ejército y que los Rangers bolivianos iban a entrar en operaciones.

"Por eso el libro lo llamé La Guerrilla Inmolada desde el principio. Lo mandaron al sacrificio", sostuvo.

Los Rangers, entre ellos Prado, fueron entrenados por los "Boinas Verdes" de Estados Unidos, que llegaron a Bolivia para preparar a los soldados en la lucha contra la guerrilla.

En otro elemento de su análisis, Prado asegura que uno de los hombres encargados de la red urbana con la guerrilla, Ariel, envía al Che Guevara al campamento guerrillero apenas llegado a La Paz en noviembre de 1966 y luego "desaparece" del escenario.

Para reforzar esa desconexión, Prado menciona que otro miembro de la red urbana, Humberto Vázquez Viaña, que fue uno de sus compañeros de colegio, le ratificó que el grupo "no tenía contacto con Cuba" y que nunca llegaron instrucciones para los cuadros urbanos.


El cuerpo de Che Guevara tras su ejecución a manos del suboficial Mario Terán

Según la teoría de Prado "esa salida de escena de Ariel es otra instrucción", que en teoría provino de Cuba.

Prado, que se encuentra en una silla de ruedas lisiado tras sufrir en 1981 un disparo accidental de otro oficial, asegura que el libro le ha dado grandes satisfacciones porque ha tenido una edición en Argentina, dos en España, otra en EE.UU. y una más en Italia.

Cerca de cumplirse el medio siglo de la ejecución de Guevara en La Higuera, el 9 de octubre de 1967 a manos del suboficial Mario Terán, Prado es buscado ahora por muchos periodistas para que desgrane la historia de la captura del revolucionario.

No obstante y pese a la relevancia mundial de la caída del combatiente en Bolivia, el militar concluye: "Hice en mi vida cosas más importantes que capturar al Che Guevara".

(Por Javier Aliaga, EFE)