sábado, 22 de noviembre de 2025
viernes, 21 de noviembre de 2025
Conducta en el campo de batalla: El determinante rol de liderazgo de los capitanes
El poder del liderazgo en el campo de batalla: Lo que nos enseñan los capitanes de la Guerra de Secesión
¿Qué hace que un grupo de soldados permanezca firme cuando todo a su alrededor se desmorona? ¿Qué impulsa a un hombre a mantenerse en su puesto cuando la opción más fácil es huir? Un estudio reciente sobre la Guerra Civil estadounidense arroja luz sobre estas preguntas con una respuesta clara: el liderazgo cercano y valiente.
Durante la Guerra Civil de Estados Unidos, más de dos millones de soldados sirvieron en el Ejército de la Unión. Sus vidas, sus decisiones y, en muchos casos, su supervivencia, dependían del liderazgo de una sola figura: su capitán. A diferencia de los altos mandos que trazaban estrategias desde la retaguardia, estos oficiales lideraban desde el frente, compartiendo la rutina, los peligros y la incertidumbre diaria con sus tropas.
Un nuevo trabajo de investigación intitulado “Frontline Leadership: Evidence from American Civil War Captains” (NBER) aporta significativamente al entendimiento de la conducta en el campo de batalla, con las siguientes contribuciones clave. Se analizó a fondo los registros de más de 2 millones de soldados y miles de capitanes, semana a semana, durante toda la guerra. ¿Qué descubrieron? Que los mejores capitanes —aquellos que inspiraban respeto, confianza y lealtad— lograban mantener unidas a sus unidades, incluso en las condiciones más adversas.
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Se muestra que los capitanes de compañía (líderes de nivel inferior) jugaron un papel crucial en mantener la cohesión de grupo y prevenir la deserción, especialmente cuando no había incentivos contractuales o coercitivos fuertes.
La capacidad del líder para evitar deserciones fuera de combate predice su efectividad durante el combate, revelando un componente estable de “calidad de liderazgo”.
Cuando no había combates, los soldados podían desertar fácilmente, sin castigos severos. Sin embargo, los capitanes más capaces sabían cómo motivar, contener el desánimo y mantener el espíritu del grupo. Y en los días más duros —en medio del fuego enemigo, en batallas tan feroces como Gettysburg o Antietam— esas cualidades resultaban decisivas. Las unidades con buenos líderes desertaban mucho menos y resistían mejor.

Nota: El panel a muestra el mapa de batalla original de la Batalla de Iuka, Misisipi, el 19 de septiembre de 1862. Se muestran las posiciones de los regimientos de la Unión y la Confederación en dos fases de la batalla: a las 17:00 h (azul oscuro: Unión, rojo claro: Confederación) y a las 19:00 h (azul claro: Unión, rojo oscuro: Confederación). El panel b muestra la versión digitalizada del mapa. El panel c muestra los regimientos de la Unión y la Confederación en su ubicación a las 17:00 h, calcula las distancias a las unidades enemigas más cercanas desde el 12.º Regimiento de Wisconsin y marca la distancia mínima con una línea negra. Las demás distancias se muestran con líneas grises para visualizar cómo se calcula la distancia a la unidad enemiga más cercana. Los mapas de batalla se obtuvieron del Civil War Preservation Trust y fueron digitalizados por los autores mediante un algoritmo de reconocimiento de patrones en Python. Agradecemos al American Battlefield Trust (www.battlefields.org) su permiso por escrito para usar sus mapas y reimprimir el mapa de batalla original en el panel A.
Deserciones como medida de conducta
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Las deserciones son utilizadas como una métrica directa de motivación y cohesión, fundamentales para la eficacia del combate.
Se encuentra que una mejora de una desviación estándar en la calidad del líder reduce la probabilidad de deserción individual en batalla en 1.6 puntos porcentuales, lo que equivale a una reducción de más del 40% frente a líderes de baja calidad.
Impacto en momentos críticos (batallas mayores)
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Durante las batallas más sangrientas de la Guerra Civil, las compañías lideradas por capitanes de alta calidad mostraron tasas significativamente menores de deserción.
Este efecto no se debe a que estos líderes evitaran el peligro; de hecho, tenían mayores tasas de mortalidad, lo que respalda la hipótesis de “liderar con el ejemplo”.
Lo más sorprendente es que esos líderes no eran necesariamente los más ricos, ni los más educados, ni los más experimentados al comenzar la guerra. Tampoco fueron siempre promovidos oficialmente. Su autoridad nacía de otra parte: del ejemplo, de la cercanía, de su capacidad de guiar sin imponer, y de enfrentar el peligro junto a sus hombres. Muchos de ellos murieron en combate, precisamente por liderar desde la primera línea.
Implicaciones generales
El estudio ilustra que la conducta colectiva bajo presión depende más del liderazgo directo que de reglas o castigos formales, y que este tipo de liderazgo tiene un impacto duradero tanto en el rendimiento en batalla como en los ingresos económicos posteriores.
La historia de estos capitanes nos recuerda que, más allá de los uniformes y los rangos, el liderazgo real se gana con el ejemplo. Y que, tanto en la guerra como en la vida diaria, contar con alguien que inspire y guíe con integridad puede marcar toda la diferencia.
Una lección atemporal para padres, docentes, equipos deportivos… y también para soldados.
Otros tópicos tratados
Causalidad y robustez
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Usan cambios cuasi-aleatorios de liderazgo (como muertes de capitanes en batalla) para identificar efectos causales.
Encuentran que la mejora en la calidad del liderazgo reduce las deserciones en el siguiente combate en alrededor del 7%.
Aprendizaje y adaptación
El liderazgo mejora con la experiencia: la calidad de los capitanes aumenta rápidamente en sus primeras semanas de servicio, con un efecto de aprendizaje significativo.
En resumen, el trabajo ofrece evidencia rigurosa y cuantitativa de que el liderazgo interpersonal y el ejemplo personal son determinantes claves de la conducta de los soldados en el campo de batalla. Este hallazgo tiene implicaciones tanto para contextos militares como para organizaciones civiles.
jueves, 20 de noviembre de 2025
miércoles, 19 de noviembre de 2025
Roma: Formación cuadrado de infantería
Formación cuadrado de infantería

La formación romana cuadrada, también conocida como cuadro de infantería, era una táctica defensiva utilizada para proteger a los legionarios de los ataques de caballería. En esta formación, los soldados se agrupaban en un cuadrado compacto, con los escudos entrelazados para crear una barrera impenetrable y las lanzas apuntando hacia afuera para disuadir o repeler a la caballería.
La formación cuadrada era especialmente efectiva para contrarrestar los ataques de la caballería, que era una amenaza común en la guerra romana. También fomentaba la cohesión y la disciplina entre los legionarios, ya que debían trabajar juntos para mantener la formación.
Sus desventajas consistían en su poca movilidad y en su vulnerabilidad ante los ataques desde arriba (por ejemplo, contra los arqueros o catapultas instaladas en posiciones elevadas)
martes, 18 de noviembre de 2025
SGM: Bagration en el Frente Oriental
Bagration, el adiós al sueño alemán

Bagration fue el nombre en clave que recibió la mayor ofensiva del Ejército Rojo en el Frente Oriental durante la Segunda Guerra Mundial. De hecho, se inició de manera simbólica el 22 de junio de 1944, exactamente tres años después de la invasión alemana a la Unión Soviética, y concluyó con la destrucción del Grupo de Ejércitos Centro alemán, la práctica expulsión de la Wehrmacht del territorio soviético y la retirada de Rumania, Bulgaria y Finlandia del bando del Eje.
La operación recibió su nombre en honor al talentoso general ruso, de orígen georgiano, Pyotr Bagration (1765-1812), que murió en la Batalla de Borodino durante las Guerras Napoleónicas, y fue la más calamitosa derrota de la Heer durante la guerra, costándole a la Wehrmacht muchos más hombres y material que la Batalla de Stalingrado, 16 meses antes, y fue la mayor derrota militar de Alemania en toda su historia.
Por haberse llevado a cabo dos semanas después del Desembarco de Normandía es poco conocida en occidente. Incluso en la actualidad suena más familiar hablar de la playa Omaha, la Bolsa de Falaise, las Ardenas o Arhem que de lugares desconocidos como Prípiat, Orsha o Bobruisk.
Tras la derrota alemana en Kursk, el ejército soviético había continuado su avance y para finales de 1943 casi toda Ucrania había sido reconquistada, llegando más allá de Kiev y cruzando el río Dniéper. En el norte se rompió el cerco de Leningrado y los alemanes retrocedieron hasta los países Bálticos. Por el sur el Grupo Ejércitos Sur retrocedió casi hasta los Cárpatos y el Grupo Ejércitos Centro, a costa de un gran esfuerzo, seguía manteniendo posiciones en Bielorrusia.
Los comandantes soviéticos previeron lanzar un ataque masivo a lo largo de un frente de 720 km. El plan consistía en que sus cuatro grupos de ejércitos atacaran simultáneamente. A cargo estaban dos de los comandantes de mayor confianza de Stalin: el mariscal Aleksandr Vasilevsky, que comandaba los dos frentes del norte, y el mariscal Georgi Zhukov, los dos frentes del sur.
Los alemanes por su parte, creían que la ofensiva partiría desde el sur, en Ucrania, donde, en abril de 1944, se encontraban los cinco ejércitos mecanizados de Stalin. Descartaron la posibilidad de un ataque por Bielorrusia debido a que el terreno era propicio para la defensa y al excelente historial del Grupo de Ejércitos Centro.
El arte de la maskirovka (engaño) sería crucial para el éxito ruso. La radio soviética parecía indicar una concentración de tropas en el sur (la Stavka prohibió cualquier mención de Bagration por radio).
Bagration no fue un gran golpe, sino una serie de ataques de norte a sur. El Grupo de Ejércitos no fue destruido de un solo golpe, tomó varios días, y fue ayudado en gran medida por la orden de Hitler de “no retirarse” a las tropas estacionadas en seis ciudades, denominadas festungen o ”ciudades-fortaleza”.
Al final de Bagration, los alemanes sufrieron una derrota aplastante y perdieron casi una cuarta parte de todas las tropas que mantenían en el Frente Oriental. Casi 20 divisiones fueron totalmente destruidas y otras 50 gravemente dañadas, un desastre aún peor que Stalingrado. El general Heinz Guderian admitió que el Grupo de Ejércitos Centro “ha dejado de existir”.
Para los rusos sus objetivos estratégicos se cumplieron plenamente, y el Ejército Rojo quedó bien posicionado para el asalto final a Alemania.
Muchas gracias por su lectura y difusión.
JAZ
lunes, 17 de noviembre de 2025
Canaán: El modo de guerra y conflicto cananeos durante la Edad del Bronce Media
El modo de guerra y conflicto cananeos durante la Edad del Bronce Media
War History
Un guerrero Maryannu, élite del ejército cananeo
Después de la caída de algunas dinastías amorreas frente a los hititas, los vacíos de poder resultantes en Canaán y Siria fueron ocupados posiblemente por gobernantes hurritas que comandaban a los Maryannu, guerreros en carros de guerra. En esa época, las ciudades-estado de la región solían ser vasallas de alguna de las grandes potencias que competían en la zona: Mitanni, Egipto, el Imperio hitita o Asiria. La táctica cananea se basaba en el uso de carros ligeros de gran calidad, similares a los de Mitanni, tripulados por Maryannu expertos en escaramuzas. Según el botín listado por los egipcios después de la batalla de Megiddo (1445 a.C.), aproximadamente la mitad de los Maryannu usaban armadura. La infantería cumplía un papel totalmente secundario.
Los
ejércitos de las ciudades-estado de Canaán y Siria tras la caída de algunas dinastías amorreas ante los hititas y la ocupación de los vacíos de poder resultantes por posibles gobernantes hurritas al mando de los Maryannu, que contaban con carros de guerra. En este período, estas
ciudades-estado solían ser vasallas de alguna de las grandes potencias que competían en la zona, como Mitani, Egipto, el Imperio hitita y Asiria. Las tácticas cananeas se basaban en el uso de carros de escaramuza Maryannu de alta calidad, similares a los de Mitani. El equipo capturado por los egipcios, registrado después de Meguido en 1445 a. C., sugiere que aproximadamente la mitad de los Maryannu contaban con armadura. La infantería tenía un papel puramente secundario.
Las pruebas de conflicto durante la Edad del Bronce Medio vienen tanto de restos arqueológicos como de textos. En cuanto a lo arqueológico, se han encontrado armas como dagas y puntas de lanza hechas de bronce —el material más avanzado de la época— en prácticamente todas las ciudades importantes. A veces, los caballos se incluían en las tumbas de los guerreros y probablemente se usaban para tirar de los carros. Si las murallas de tierra se construyeron como sistemas defensivos, no está claro si la amenaza era interna (conflictos entre ciudades cananeas rivales) o externa. La infiltración de asiáticos en el Delta del Nilo no le cayó nada bien a Egipto, y los textos de la época muestran un creciente resentimiento hacia estos recién llegados. El término “hicsos” viene del egipcio heka-khasut, que significa literalmente “gobernantes extranjeros”, y se refiere a los asiáticos que fundaron la XV dinastía en el Bajo Egipto (c. 1750 a.C., Bronce Medio 2b). Que estos hicsos fueran de origen cananeo se deduce tanto por los nombres semíticos como por los hallazgos materiales en lugares como Tel el-Yehudiyeh y Tel el-Dab’a (Avaris) en el Delta. En este último, materiales cananeos del Bronce Medio 1 aparecen en las primeras fases, lo que sugiere una migración gradual y pacífica al Delta. Hacia mediados del período (BM2), Avaris creció en población y quedó bajo dominio de gobernantes asiáticos que se hicieron con el control político, fundando la XV dinastía (c. 1650 a.C.). Entre las evidencias arqueológicas están los entierros reales o nobles en cámaras subterráneas.
Según la tradición, los hicsos fueron derrotados en Avaris hacia 1550 a.C. Tras expulsarlos, el faraón Ahmose los persiguió hasta el sur de Canaán, destruyendo Sharuhen (posiblemente Tel el-Ajjul). Esto afectó gravemente a todo el sur de Canaán. Otras ciudades como Tel el-Far’ah Sur, Tel Masos y Tel Malhata también cayeron, aunque probablemente ya estaban en declive antes de la invasión egipcia.
Para finales del Bronce Medio (BM3, c. 1650–1550 a.C.), la complejidad sociopolítica del sur del Levante había alcanzado su punto máximo. El crecimiento poblacional y la explotación intensiva de tierras cultivables tal vez llevaron a un punto crítico: la producción agrícola no daba abasto. La riqueza y el poder de las ciudades-estado cananeas, con su inversión constante en obras monumentales y la búsqueda de estaño, pudieron haber desviado demasiados recursos, debilitando su base económica.

Los relatos bíblicos mencionan ciudades cananeas fortificadas, muchas con un “glacis” —una pendiente hacia un foso— que reforzaba el muro de piedra. El glacis, hecho de capas de tierra apisonada, arcilla y grava recubiertas de yeso, tenía un ángulo ideal para repeler caballería y arietes. Hazor es el mejor ejemplo de esta defensa.
Arquitectura monumental
Aunque no haya pruebas directas de reyes o instituciones políticas específicas, las grandes obras públicas encontradas en muchos sitios muestran que existía algún poder capaz de movilizar recursos y contactos para construir palacios y residencias de gobernadores. Ejemplos hay en Tel el-Ajjul, Kabri, Hazor, Laquis, Megiddo y Afek. Algunos palacios superaban los 1.000 m², con salas de columnas, depósitos y patios. Muchos de estos proyectos implicaban miles de jornales y, en algunos casos, mano de obra de fuera de la ciudad.
Estas estructuras servían tanto para defensa como para exhibir poder y controlar el comercio. Eran símbolos visibles desde lejos que reforzaban la identidad local y mostraban la rivalidad entre ciudades vecinas, una especie de “competencia de prestigio” para legitimar el poder de sus dirigentes.
Organización política
A comienzos del II milenio a.C., el urbanismo volvió con fuerza en el sur del Levante. Las ciudades-estado se desarrollaron a partir de sociedades tribales previas. Textos egipcios como el Cuento de Sinuhe y las Inscripciones de execración ofrecen información valiosa sobre la geografía política, mostrando la transición de unas pocas ciudades y tribus a una red más amplia de centros urbanos como Acre, Hazor, Jerusalén, Laish, Qadesh y Siquem.
Para finales del Bronce Medio, el territorio estaba dividido en unidades políticas que integraban poblaciones urbanas, rurales y nómadas. Surgieron grandes ciudades-estado como Hazor y Avaris, con vínculos diplomáticos y comerciales con Siria, Mesopotamia y Egipto. Si bien existían reyes, solo al final del período se registran nombres concretos en textos locales. Enterramientos de guerreros y sellos con nombres de gobernantes hicsos refuerzan la idea de una élite militar vinculada a las cortes.
domingo, 16 de noviembre de 2025
Guerra Fría: El Sidewinder da pié al Atoll
La "captura" del AIM-9B
El 24 de septiembre de 1958, una formación de F-86 taiwaneses, armados con lo que parecían largos cohetes en forma de aguja, atacó a un grupo de MiG-17 chinos sobre el estrecho de Taiwán. En un breve pero intenso combate aéreo, los viejos Sabres derribaron varios MiG en rápida sucesión. El misil aire-aire AIM-9 Sidewinder había hecho su debut en combate. El enfrentamiento conmocionó a los soviéticos. Conocían el Sidewinder, pero su propia tecnología de misiles estaba años por detrás de la occidental, y esa brecha acababa de quedar expuesta de la forma más brutal posible.
Cuatro días después, el problema del combate aire-aire se convirtió en una oportunidad. En otro intenso combate aéreo, un Sidewinder impactó contra un MiG-17 chino, pero no detonó. En cambio, se incrustó intacto en el fuselaje del avión, como una flecha. El avión chino aterrizó sin problemas y el AIM-9 fue directo a Moscú. Los ingenieros soviéticos lo consideraron un «curso universitario» en desarrollo de misiles y trabajaron afanosamente para copiar sus secretos. En menos de dos años, el Vympel K-13, también conocido como AA-2 Atoll, entró en servicio en la Unión Soviética.
Este notable acontecimiento tiene varios precedentes históricos. El ejemplo más reciente es la recuperación de un misil aire-aire chino PL-15E de ultra largo alcance, prácticamente intacto, en Punjab durante la Operación Sindoor (escaramuza indo-pakistaní de 2025). Así como el Sidewinder capturado redujo una importante brecha para los soviéticos, este PL-15E representa un gran triunfo de inteligencia para los indios (y para Occidente). Ahora todas las miradas están puestas en una sola cosa: ¿podrán los ingenieros indios igualar el ritmo soviético y descifrar los secretos del PL-15E para obtener resultados, tal vez para el misil aire-aire Astra 2 de fabricación nacional, en menos de dos años?
sábado, 15 de noviembre de 2025
Guerra del Paraguay: Las trincheras nocturnas de Thompson
Las trincheras nocturnas

HACE 159 AÑOS LOS PARAGUAYOS APRESTAN SUS TRINCHERAS EN PLENA NOCHE EN PUNTA ÑARÓ Y PUNTA CARAPÁ
Apagado el eco de la batalla de Yataity Corá, los paraguayos aprovecharon la oscuridad de la noche para comenzar a excavar sus trincheras casi en las mismas barbas del enemigo.
Los chaflaneros de los batallones 6º y 7º empezaron la tarea, supervisados por el director de obras, el Ingeniero Inglés Thompson.
Las tropas de seguridad estaban a cargo del Coronel Elizardo Aquino, quien dispuso que cien fusileros en posición de guerrilla estén atentos ante cualquier movimiento de los Aliados. En algunos sectores estos fusileros de guardia estaban tan mezclados con los caídos, putrefactos o momificados, de la batalla del 24 de mayo, que era imposible distinguir, en la noche, los vivos de los muertos.
Thompson realizó el delineado de la trinchera a la luz de una linterna, que se oculto de la vista del enemigo con cueros de vaca tendidos en los árboles.
Los guaraníes colocaron sus fusiles en tierra y comenzaron a cavar una trinchera de una vara de ancho por una de profundidad, tirando la tierra hacia adelante para cubrirse lo más posible de la vista del enemigo.
Contaba el Ingeniero Inglés, que estaban tan cerca de las líneas enemigas que se escuchaba claramente la conversación de los centinelas, las risotadas y hasta la tos de los soldados aliados.
Se tomaron todas las precauciones posibles, pero seguro que en algún momento de la tenebrosa noche se habrán chocado las palas, picos y azadas de los zapadores paraguayos. Pero por suerte el enemigo no había advertido absolutamente nada.
Con las primeras luces del día sábado 14 de julio de 1866 los aliados se dieron cuenta, con estupor y admiración, que los paraguayos estaban instalados y prestos a combatir hacia el extremo izquierdo en una larga trinchera de más de 700 metros de largo. Esta trinchera estaba dividida en dos sectores. Uno, el más extenso, que cerraba el boquerón del norte, denominado Punta Ñaró y el más pequeño que cerraba el boquerón del sur, llamado Punta Carapá.
Natalicio Talavera escribió que el susto de los aliados fue tremendo, ya que creyeron en un inminente ataque paraguayo. En el campo enemigo se dió la alarma, se dispusieron en posición de combate y se inició un intenso cañoneo sobre los guaraníes.
Los paraguayos continuaban tranquilamente los trabajos. Comunicando las nuevas trincheras con las líneas cercanas a Paso Gómez.
Fueron los días previos a las grandes batallas del Sauce y del Boquerón de la muerte, del 16 y 18 de julio de 1866 respectivamente.
