Seleuco I, llamado Nicátor (el 'vencedor') (c. 358-281 a. C.) fue el último de los llamados diádocos y un comandante griego en el ejército de Alejandro Magno. Reinó en Babilonia y Siria desde el 305 a. C. al 281 a. C. Fue el fundador de la dinastía seléucida y del Imperio seléucida. Inicialmente un actor secundario en las luchas de poder tras la muerte de Alejandro, Seleuco ascendió hasta convertirse en el gobernante total de Asia Menor, Siria, Mesopotamia y la meseta iraní, asumiendo el título de basileus (rey). El Imperio Seléucida fue una de las principales potencias del mundo helenístico, hasta que fue superado por la República romana y el Imperio parto a finales del II y principios del siglo I a. C..

La batalla decisiva entre los ejércitos de los diádocos, Seleuco Nicator de 77 años y Lisímaco de Tracia de 80 años, ocurrió en febrero del año 281 a. C. en Corupedio.
Lamentablemente no se sabe con exactitud la ubicación de este lugar, posiblemente cerca de Sardes, y como se desarrolló la batalla; sin embargo, un evento aseguró que su resultado fuese decisivo. A medida que la lucha transcurría, el anciano Lisímaco encontró su final, muerto por una lanzada de un heracleo llamado Malacón.
No hay más detalles, salvo uno que parece más una leyenda que otra cosa pero que resulta conmovedor en sí: tras la derrota y desbandada de las tropas vencidas, el cuerpo sin vida de Lisímaco habría permanecido varios días abandonado en el campo de batalla y cuando por fin pudieron regresar para darle sepultura sólo lo pudieron reconocer porque su fiel perro permaneció junto a él, protegiendo su cadáver de las aves carroñeras.
🎨 Ilustración de “De la Historia de las naciones”de Hutchinson, publicada en 1915.
miércoles, 14 de octubre de 2026
El fin de Lisímaco y su fiel perro
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