domingo, 21 de diciembre de 2025

Crisis del Beagle: Asalto blindado a Punta Arenas (v 1.5)


Avance blindado de M4 Sherman del EA sobre la región de Cabeza de Mar

Asalto blindado a Punta Arenas

Por Esteban McLaren



El 22 de diciembre de 1978, conocido como el Día D, se habrían iniciado de manera coordinada a lo largo de las fronteras con Chile diversas acciones militares dentro del marco de la operación Soberanía. Es muy difícil determinar con certeza cuál de todas las acciones planificadas hubiera iniciado propiamente la guerra, pero está claro que habría sido un asalto simultáneo en, al menos, cuatro frentes. El foco principal habría sido la batalla naval y el desembarco en el canal de Beagle, donde la Infantería de Marina de la Armada de la República Argentina (IMARA) intentaría desembarcar parte de sus tropas en las islas Lennox, Nueva (ya ocupada por tropas del Cuerpo de Infantería de Marina chileno, CIM) y Picton, mientras otras tropas buscarían ocupar el resto de la isla. Este frente será objeto de análisis futuro. Sincronizadamente, existiría una avance terrestre en el frente Austral partiendo desde Río Gallegos (con potencial segundo linea de avance desde Rospentek Aike) con objetivo final Punta Arenas. El propósito de este artículo es ensayar un escenario de historia alternativa. La guerra nunca ocurrió, pero ¿cómo hubiese ocurrido si Argentina no aceptaba la mediación papal? Ese será nuestro punto de divergencia con la historia real. Apelemos a la racionalidad y la prospectiva en un ejercicio que siempre será incompleto y cuyo resultado final pertenece a otro espacio-tiempo.


Inicio del asalto a posiciones chilenas en la frontera con el monte Aymond de fondo.




Contexto y desarrollo de la invasión

En el invierno austral de 1978, la tensión entre Argentina y Chile por la disputa del canal Beagle alcanza su punto más álgido. Es la madrugada del 21 de diciembre cuando las tropas argentinas, apostadas en Río Gallegos, Rospentek y otras localidades fronterizas, reciben la orden de iniciar la invasión de Chile. Desde julio, las fuerzas chilenas han estado preparándose para este enfrentamiento, conscientes de que la diplomacia puede no ser suficiente para resolver el conflicto.



Las Fuerzas Argentinas

Argentina moviliza una formidable fuerza, incluyendo la 1ª División de Infantería, reforzada por elementos de la XI Brigada de Infantería Mecanizada y la IX Brigada de Infantería. La X Brigada de Infantería Mecanizada se despliega en Río Gallegos, lista para cruzar la frontera. Todas las unidades se encontrarían reforzadas en la medida de las circunstancias. En el aire, los aviones de combate A-4 Skyhawk, Mirage Dagger y Nesher y se sabe que también estaban estacionados (hasta un máximo de 14) F-86 Sabre (que ya habían violado el espacio aéreo chileno semanas antes) están listos para proporcionar apoyo aéreo, mientras que la armada argentina, con sus destructores y fragatas, patrulla las aguas cercanas.

Fuerzas Argentinas:

  •  V Cuerpo de Ejército —general José Antonio Vaquero—. Misión asignada: Ofensiva estratégica a partir de las 24:00 (H+2), partiendo desde Santa Cruz, con el objetivo, probable, de conquistar Puerto Natales y Punta Arenas. Luego, apoyaría al Cuerpo de Ejército III en su avance por Puyehue hacia Chile, cortando las comunicaciones de la zona central con el sur del territorio chileno.
  • 1ª División de Infantería (con elementos de la XI Brigada de Infantería Mecanizada y la IX Brigada de Infantería)
  • X Brigada de Infantería Mecanizada (con sede en Río Gallegos)
  • XI Brigada de Infantería Mecanizada
  • Gendarmería Nacional Argentina: Fuerzas de guardias de frontera
  • Fuerzas Aéreas con aviones de combate A-4 Skyhawk, F-86-F Sabre y Mirage III
  • Fuerzas Navales: la IMARA junto a los T-28 Fennec en casi 20 unidades se encontraban en la isla de Tierra del Fuego.



Combate urbano en el Barrio 18 de Septiembre, Punta Arenas

La Defensa Chilena

En respuesta, Chile ha posicionado a su III División de Ejército en Punta Arenas, reforzada por la 4ª Brigada Acorazada "Coraceros" y la 6ª División de Ejército, con elementos de la 5ª Brigada de Infantería. El general encargado de la defensa de la región magallánica, general  Nilo Floody Buxton, siempre expresó que en esta fase los guardias fronterizos (Carabineros) sería su tropa de elección. La Fuerza Aérea de Chile, equipada con aviones 12 A-37 Dragonfly y 6 Hawker Hunter, está en alerta máxima, y la marina chilena, con sus buques y submarino, está lista para interceptar cualquier avance naval argentino.

Fuerzas Chilenas:

  • III División de Ejército (con sede en Punta Arenas)
  • 4ª Brigada Acorazada "Coraceros"
  • 6ª División de Ejército (con elementos de la 5ª Brigada de Infantería)
  • Carabineros: Guardia fronteriza que en este frente tuvo una importancia desmedida debido al conocimiento de la frontera. El general a cargo de la defensa de Punta Arenas recalcó siempre su importancia en la defensa pero como toda policía militarizada no era infantería propiamente dicha y su único "enfrentamiento" con fuerzas argentinas la había dejado muy mal parada. Ver más abajo.
  • Fuerza Aérea de Chile con aviones de combate Hawker Hunter y A-37
  • Fuerzas Navales (CIM abocados a las islas del canal)


El caso de los Carabineros como soldados

Una cuestión que rara vez ha sido discutida con la atención que merece —y que parece haber obsesionado únicamente al autor— es la elección por parte de Chile de emplear a los Carabineros de Chile (CC) como fuerza de infantería o incluso como infantería mecanizada durante el conflicto del Beagle. Esta decisión resulta especialmente llamativa si se considera la naturaleza institucional de los Carabineros: según su propia definición, se trata de una fuerza policial nacional con funciones de seguridad interna y control fronterizo, lo que los convierte en una institución híbrida pero esencialmente policial. Su rol equivale, en el caso argentino, a una combinación de tres fuerzas: la Policía Federal, las policías provinciales y la Gendarmería Nacional Argentina (GNA), esta última sí constituida como fuerza de seguridad militarizada con responsabilidad en zonas fronterizas. En este marco, cualquier comparación razonable entre CC y fuerzas armadas o militares debiera tener fuertes reservas conceptuales.

Durante la escalada del conflicto por el canal Beagle, la responsabilidad de la defensa de la Región de Magallanes —cuya capital es Punta Arenas— recayó en el general Ernesto Floody Buxton. Figura singular, de ascendencia británica, piel clara y modales que sus simpatizantes consideraban carismáticos, Floody destacó por declaraciones públicas tan polémicas como desafortunadas, tanto en contenido como en forma. Resulta sorprendente que un oficial de su rango afirmara reiteradamente en medios de comunicación chilenos que, de ser necesario, enfrentaría un eventual conflicto armado exclusivamente con "tropas" de los Carabineros. Esta afirmación, lejos de ser anecdótica, ha sido corroborada por múltiples testimonios y registros documentales.

El problema de fondo reside en la planificación militar implícita en dicha decisión. Desde posiciones como Monte Aymond, en la frontera, era evidente el despliegue de medios blindados argentinos, lo cual sugería que, en caso de hostilidades, Argentina optaría por una ofensiva mecanizada de alta intensidad. En este contexto, surge una duda legítima y profundamente preocupante: ¿esperaba realmente el general Floody contener un avance blindado con efectivos policiales sin formación en doctrina de guerra convencional, ni entrenamiento en combate como infantería ligera ni mecanizada?

La lógica militar más elemental cuestiona esa disposición. ¿Qué experiencia previa tenían los Carabineros en enfrentamientos de alta intensidad? ¿Qué lógica táctica respaldaba esta elección? No solo es difícil imaginar un dispositivo militar argentino que, por ejemplo, colocara a la GNA en la primera línea de un asalto sobre Punta Arenas, sino que incluso en una situación de contraofensiva sería altamente improbable delegar en una fuerza policial militarizada la contención de tropas enemigas.

Y sin embargo, eso parece haber sido exactamente el enfoque chileno. Las justificaciones oficiales aludieron al uso de los Carabineros como elementos de retaguardia —para tareas como control de prisioneros de guerra y vigilancia de zonas civiles—, pero la evidencia empírica desmiente dicha explicación. Carabineros fueron trasladados en vuelos nocturnos de LAN Chile hacia Magallanes, con el objetivo de no alertar a la inteligencia argentina, y fueron desplegados directamente en el frente. Si bien había recibido una capacitación de pocas semanas en la escuela de infantería, su preparación adicional era sólo esa. Fotografías y relatos contemporáneos los ubican armados con lanzacohetes antitanques en Cabeza de Mar, y otros registros documentan su traslado desde Chabunco hasta El Porvenir, en plena Isla Grande de Tierra del Fuego, posiciones todas dentro del teatro inmediato de operaciones.



Este despliegue no solo contradice la versión oficial, sino que pone en evidencia una alarmante falta de criterio estratégico. Lejos de tratarse de un recurso extraordinario ante una urgencia logística o táctica, el uso de CC como vanguardia militar refleja una desorganización doctrinaria grave y, en última instancia, una visión anacrónica de la guerra moderna por parte del alto mando chileno. La defensa de la región más austral del país quedó supeditada a una fuerza inadecuada para el tipo de combate que se perfilaba. Si se asume, además, que los mismos Carabineros se habían rendido casi sin resistencia en el incidente de Lago del Desierto años antes, la decisión no solo es cuestionable, sino abiertamente irresponsable.  Es cierto que a la guerra se va con lo que se tiene, pero ¿no había otra infantería del ECh para emplear en su lugar?



Rutas de invasión

Las fuerzas argentinas planifican su avance hacia Punta Arenas utilizando dos rutas principales. La ruta norte, partiendo de Río Gallegos, cruza la frontera a través de Monte Aymond, siguiendo la Ruta CH-255 hacia el sur hasta Punta Arenas. Este camino, aunque relativamente plano, presenta desafíos naturales como ríos y colinas que pueden ralentizar el avance.


La ruta alternativa, partiendo de Rospentek, cruza la frontera siguiendo la Ruta CH-40 y luego se dirige hacia el sur por la Ruta CH-9 hasta Punta Arenas. Este camino es más difícil, con terreno montañoso y boscoso que complicará el avance de las formaciones blindadas.

1) Ruta Principal Norte:

  • Punto de inicio: Río Gallegos
  • Puntos principales: Avanzar a través del paso fronterizo de Monte Aymond, siguiendo la Ruta CH-255 hacia el sur hasta Punta Arenas.
  • Características: Terreno relativamente plano pero con posibles barreras naturales como ríos y colinas. 
  • Lugar abierto en muchas secciones para una batalla de blindados y el despliegue de fuerzas en línea, cuña o V.






2) Ruta Alternativa Oeste:

  • Punto de inicio: Rospentek
  • Puntos principales: Cruce fronterizo de la Ruta CH-40, luego seguir hacia el sur por la Ruta CH-9 hasta Punta Arenas.
  • Iniciaría con la captura y aseguramiento de Puerto Natales, lugar de acumulación de fuerzas chilenas.
  • Características: Terreno montañoso y boscoso, más difícil para el avance de grandes formaciones blindadas. Lugar apto para emboscadas.
  • Los puentes a lo largo de la ruta serían volados (Puente Rubens, Río Pendiente, por ejemplo) con la consecuente necesidad de equipos de ingenieros.
  • Poco apto para formaciones blindadas amplias (sólo columnas o diamante)



Estas son las tropas de Regimiento de Caballería Nº5 Lanceros chilenos dispuestos a defender Puerto Natales. Iban a enfrentar una avanzada blindada argentina con caballería a sangre, estilo polaco. No es broma.


Población chilena en la Patagonia argentina

En su crónica "Cuando el río no era turbio", Ramón Arriagada relata la estrecha relación entre los trabajadores chilenos, principalmente chilotes, y el mineral de Río Turbio en Argentina durante las décadas de 1950 y 1970. Según el censo de 1970, Puerto Natales tenía 13.675 habitantes, de los cuales 2.800 trabajaban en el mineral. Para 1976, alrededor de 600 mineros chilenos se desplazaban por turnos, usando Natales como ciudad dormitorio debido a la falta de viviendas en Río Turbio.

Arriagada cita al escritor Nicasio Tangol, quien destacaba que los chilotes fueron fundamentales en la forja de la Patagonia. En 1961, el diario El Austral reportó que el mineral producía 500 toneladas diarias y empleaba a 1.200 mineros, en su mayoría chilenos-chilotes. Además, cerca de 1.800 trabajadores se desempeñaban en la superficie, de los cuales el 80% también eran chilenos. Otros 600 chilenos trabajaron en la construcción de la línea férrea de 270 kilómetros entre Río Turbio y Río Gallegos, y para 1951, ya había 1.200 mineros laborando en el yacimiento.

El autor destaca cómo la migración chilota hacia la Patagonia se incrementó, especialmente después del terremoto y maremoto de 1960, y cómo el conflicto fronterizo de 1978 entre Chile y Argentina marcó un cambio, cuando los mineros chilenos fueron reemplazados por obreros del norte argentino, bolivianos y paraguayos.

En su crónica "Sueños de Carbón", Arriagada aborda el accidente de la mina en 2004, que dejó 14 muertos, y cómo los mineros jubilados de Natales, que trabajaron en Río Turbio, sobreviven con pensiones miserables y deben cruzar la frontera para recibir atención médica, ya que no tienen acceso a previsión social en Chile, lo que los convierte en parias en su propio país. (El Tirapiedras)

De estos desplazamientos poblacionales, totalmente soberanos de la República Argentina, se quejaría el general chileno Floody asociándolo con un acto bélico. No es broma.



Ambas rutas convergen en la Laguna Cabeza de Mar donde, de partir de dos fuerzas de invasión de coordinadas, podrían agruparse y proseguir a Punta Arenas. El camino a Punta Arenas por la CH-9 es una ruta costera muy vulnerable a ataques aéreos y emboscadas o ataques tipo hit-and-run. La ruta dirige la fuerza al núcleo de poder militar regional chileno: la base aérea de Chabunco y, enfrente, el cuartel general de la III División del Ejército.

Líneas defensivas chilenas

Chile habría adoptado una estrategia de defensa en profundidad, declarado por el general a cargo de división de ejército (Teatro de Operaciones Austral). La primera línea de defensa podría ya estar situado en Monte Aymond y sus alrededores, bien en la frontera. Esa línea era, por las pocas fotos recopiladas, un rejunto de pozos de zorro y trincheras, con soldados mal armados. Sin dudas carne de cañón para ir debilitando el avance.

Cuando se produce una penetración como esta, la teoría de guerra nos hace pensar en tres fases a seguir por quién enfrenta a la misma:

  1. Contención: Contener la penetración al terreno. Es decir que la misma sea detenida o ralentizada y no pueda moverse más en penetración (en términos generales).
  2. Flanqueo: Comenzar a desplazar fuerzas a los “flancos” de la penetración, básicamente al sector de los mismos próximo al lugar donde se inició la penetración. Esto para simultáneamente operar sobre esos flancos de forma de “estrangular” al mismo, cortando así la comunicación del enemigo con su retaguardia  
  3. Aniquilación: Destrucción en detalle de las tropas que fueron cercadas (muerte o captura)

Aquí, las tropas chilenas habrían construido posiciones avanzadas para ralentizar el avance enemigo. Cañones antitanque y artillería de campaña tradicional, no en cantidad ni en variedad, es observada en las fotos y documentales. Probablemente el mejor armamento trasandino en esta fase era el despliegue de minas antitanque. Una segunda línea de defensa se encontraría en San Gregorio, con fortificaciones, campos minados y trincheras listas para resistir un asalto. De allí hasta la capital regional, diversos puntos podrían estar fortificados La defensa final está alrededor de Punta Arenas, donde se concentran las tropas, artillería de largo alcance y las mejores defensas antitanque.



Observe debajo la "línea Maginot" que habían desarrollado los estrategas chilenos. Simples trincheras y pozos de zorro. El soldado en primera línea utiliza un viejo rifle a cerrojo Máuser 1909 de la Primera Guerra Mundial.

Foto de un "pozo de zorro" con un infante chileno armado con un fusil a cerrojo Máuser cerca de Monte Aymond


La defensa en profundidad chilena probablemente incluiría:

  • Primera línea de defensa: Posiciones avanzadas en Monte Aymond y zonas aledañas.
  • Segunda línea de defensa: Fortificaciones y trincheras alrededor de San Gregorio por la CH-40 y emboscadas desde zonas boscosas desde Laguna Arauco hasta Primavera. Trincheras en Laguna Cabeza de Mar (Arancia Clavel y Bulnes Serrano, 2017:164). A todos los puentes se les instaló cargas  explosivas, se adelantaron unidades de caballería armadas con cohetes antiblindaje y se prepararon campos de tiro nocturno debidamente “jalonados” y pintados para evitar confusiones.  (AC&BS, 2017: 141)
  • Defensa final: Fortificaciones y tropas concentradas en las cercanías de Punta Arenas, incluyendo artillería de largo alcance y defensas antitanque (escasas y antiguas en el inventario del ECh de ese período). Muchos civiles colaboraron activamente en la movilización. Así, gran parte de los vehículos y maquinaria pesada que se usó en la construcción  de  trincheras, refugios, puestos de vigilancia y zanjas antiblindados, fue facilitada por empresarios de la zona. A su vez, los estancieros pusieron a disposición de los uniformados galpones donde  alojar a las tropas y almacenar equipos y pertrechos. (AC&BS, 2017: 114)

Se debe prestar atención a que este escenario tiene diversos condimentos que fueron emergiendo con el paso del tiempo. Por ejemplo, las fuerzas chilenas carecían de minas antitanque y la munición era escasa. Los soldados de las primera línea de defensa fueron puestos para ser carne de cañón, con sólo 80 cartuchos de armamento sin reposición. Muchos, tal vez demasiados, indicadores marcaban que Chile estaba muy, pero muy mal preparados para una guerra.



El estancamiento del avance

El avance argentino se enfrenta a su primera gran prueba en San Gregorio, donde las defensas chilenas estarían bien preparadas y el terreno favorecía a los defensores. Aquí, el avance se ralentizaría considerablemente, convirtiéndose en una batalla de desgaste. La zona aparentemente más fortificada era el camino en la zona de laguna de Cabeza de Mar.

Desde Rospentek, se deben superar los ataques de desgaste y el montaje de puentes en los cursos de río donde se hayan volado los puentes. Una vez unido a las fuerzas desde Río Gallegos debieran reagruparse y evaluar los daños y la reorganización del avance.

Regimiento Blindado No. 5 "Punta Arenas", desplegado en 1978 en la región Magallánica. Avanza el Destacamento Escorpión, en tanques M-41 y carros M-113

Contrarrestando la defensa chilena

Para superar este obstáculo, Argentina podría desplegar la XI Brigada de Infantería Mecanizada para penetrar y desorganizar las defensas iniciales. La artillería argentina bombardearía las posiciones chilenas, mientras que las unidades aerotransportadas y la aviación realizan maniobras de flanqueo y proporcionan apoyo aéreo crucial.

  • La XI Brigada de Infantería Mecanizada debe penetrar y desorganizar las defensas iniciales.
  • Fuerzas de Artillería para bombardear posiciones defensivas.
  • Unidades Aerotransportadas y Aviación para flanqueo y apoyo aéreo.
  • La base aérea Chabunco debía ser inutilizada para el éxito del avance.



Soldados trasandinos disparando el fusil SIG en servicio

Asalto aerotransportado a Punta Arenas

En el marco de este conflicto, las fuerzas argentinas planificó un audaz asalto aerotransportado a Punta Arenas. Los objetivos principales de este asalto incluyen capturar el aeropuerto Presidente Carlos Ibáñez del Campo, asegurando una cabeza de puente vital para el flujo continuo de tropas y suministros. También se enfocaría en destruir las instalaciones de comando y control chilenas para desorganizar sus defensas y tomar el puerto y las principales instalaciones logísticas, cortando así los suministros y refuerzos enemigos. Esto podría conseguirse a posteriori de un ataque ABA (Airbase Attack) sorpresa de la Fuerza Aérea Argentina con A-4 Skyhawk y BAC Canberra en la Hora H+2 de la invasión.

Objetivos principales:

  • Capturar el aeropuerto Presidente Carlos Ibáñez del Campo para asegurar una cabeza de puente y permitir el flujo continuo de tropas y suministros.
  • Destruir instalaciones de comando y control para desorganizar las fuerzas chilenas.
  • Tomar el puerto y principales instalaciones logísticas para cortar suministros y refuerzos.


Entrada a Punta Arenas

Los blindados y la infantería mecanizada argentinas se movilizarían rápidamente por la Ruta 9, avanzando con una precisión letal. Los vehículos blindados adoptarían formaciones en línea para maximizar la potencia de fuego frontal, mientras que las unidades de infantería seguirían de cerca, listas para desembarcar y asegurar las calles. Una columna secundaria avanzaría por la carretera Y-505, flanqueando a las defensas chilenas y dividiendo su atención.

Objetivos en la ciudad

El Puerto de Punta Arenas era uno de los principales objetivos. Para el momento del asalto terrestre debiera analizarse el estado efectivo del aeropuerto debido a que probablemente ya se encontrara deshabilitado por un ataque aéreo inicial de la Fuerza Aérea Argentina (caso analizado en este enlace) Controlar el puerto permitiría a las fuerzas argentinas asegurar una línea de suministros vital y recibir refuerzos marítimos. Comandos especializados y unidades de infantería mecanizada fueron desplegados para tomar los muelles y las instalaciones portuarias, enfrentándose a una feroz resistencia chilena.

El Aeropuerto Presidente Carlos Ibáñez del Campo y su anexo, la base aérea Chabunco también serían cruciales. Controlar el aeropuerto garantizaría una cabeza de puente aérea, permitiendo el transporte continuo de tropas y suministros. Las unidades aerotransportadas y de asalto rápido argentinas, ya familiarizadas con el terreno desde su operación en Chabunco, se lanzarían en una ofensiva rápida para asegurar las pistas y neutralizar cualquier resistencia. Existiría una alta probabilidad de voladura de pistas e instalaciones para su negación de uso para los incursores. Era completamente esperable que antes de caer en poder de tropas argentinas, los locales volaran todas las instalaciones cruciales para su operación.

Los edificios gubernamentales y de comunicaciones serían igualmente estratégicos. Fuerzas forjadas en el combate argentinas se infiltrarían en el centro de la ciudad para capturar la Intendencia de Magallanes y el cuartel de la policía, buscando desorganizar las defensas chilenas y establecer el control administrativo. Sin dudas esta serían las escenas más salvajes imaginables en toda la campaña debido a la propia naturaleza del combate urbano.



La captura de Punta Arenas

Resistencia urbana

A medida que las tropas argentinas se adentraban en Punta Arenas, se encontrarían con una tenaz resistencia en varios puntos clave. El Área del Centro Cívico, con sus edificios gubernamentales y comerciales, sin dudas se convertiría en un campo de batalla. Las tropas chilenas, atrincheradas en edificios, ofrecerían una defensa organizada, ralentizando el avance argentino.

En el Barrio 18 de Septiembre, un denso barrio residencial de casas mayormente de madera, las fuerzas chilenas adoptarían tácticas de guerrilla urbana. Emboscadas, francotiradores y barricadas improvisadas hicieron que cada calle y cada casa se convirtieran en un punto de resistencia. Los combates se intensificaron, con las tropas argentinas luchando casa por casa para despejar el área. También resultaría un área muy fácil de destruir con fuego debido a la preeminencia de madera en su construcción.


Entrada de tanques al barrio 18 de Septiembre

La zona industrial al norte de la ciudad también podría ser un foco de resistencia. Las defensas chilenas, utilizando equipos industriales y vehículos pesados como barricadas, convertirían a fábricas y almacenes en fortificaciones improvisadas. Las tropas argentinas deberían plantear el despliegue de unidades de asalto especializadas para superar estas defensas.


Soldados trasandinos armados con fusil SIG desfilando

Estrategias argentinas

Para contrarrestar la resistencia chilena, las fuerzas argentinas desplegaron una combinación de tácticas y recursos. El uso de la artillería y el apoyo aéreo sería crucial para debilitar las defensas antes del asalto terrestre. Bombardeos precisos desorganizaron las líneas chilenas, facilitando el avance de las unidades terrestres.


Paracaidistas de la Compañía Leopardo del Regimiento de Infantería Aerotransportada 2 "General Balcarce", Ejército Argentino, Ushuaia, Noviembre de 1978

Las operaciones de comandos (Halcón 8 recién creado) y paracaidistas jugarían un papel fundamental. Unidades de élite infiltraron la ciudad para neutralizar puntos estratégicos, capturando objetivos clave rápidamente y con el menor número de bajas posibles. Estos comandos realizarían ataques quirúrgicos contra las defensas chilenas, facilitando el avance de las fuerzas principales.


La guerra urbana se convertiría en el escenario principal. Patrullas mecanizadas, equipos de asalto y unidades especializadas en combate urbano avanzarían sistemáticamente, enfrentándose a una resistencia feroz pero logrando asegurar áreas clave. La coordinación y la comunicación serían esenciales para mantener el impulso del avance.

Control de población y estabilización

Finalmente, para mantener el control de la ciudad y evitar actos de sabotaje, las fuerzas argentinas establecerían puntos de control y patrullas regulares. La presencia constante de tropas ayudaría a estabilizar la situación y asegurar que la ciudad permaneciera bajo control argentino tras la captura de los objetivos principales. Actos de guerrilla y resistencia sería previsibles a lo largo de todo el período.


Asalto a los edificios del gobierno chileno

La caída

La captura de Punta Arenas sería una operación compleja y sangrienta, que pondría a prueba la capacidad y determinación de las fuerzas argentinas. La superioridad numérica y material les daría una ventaja significativa, pero la resistencia chilena, aprovechando su conocimiento del terreno y sus defensas bien preparadas, convertiría cada avance en una lucha encarnizada. La ciudad finalmente caería, pero a un costo humano significativo para ambos bandos.

 

Análisis de probabilidades de éxito

La superioridad numérica y material argentina es evidente: una relación de 5:1 en blindados, 4:1 en aviones y 3:1 en infantería. Estas ventajas, junto con la planificación estratégica y la ejecución táctica, sugieren una alta probabilidad de éxito para Argentina en la captura de Punta Arenas. Sin embargo, la preparación y la estrategia defensiva chilena, que aprovecharía el conocimiento del terreno y la defensa en profundidad, también tienen posibilidades de éxito.

Probabilidad de éxito para Argentina: 70% Probabilidad de éxito para Chile: 40%

Argentina:

  • Probabilidad de éxito: Alta, debido a la superioridad numérica y material (blindados, aviones e infantería), aunque enfrentará dificultades significativas en el terreno y defensas bien preparadas.
  • Éxito estimado: 70%

Chile:

  • Probabilidad de éxito: Moderada, considerando la defensa en profundidad y conocimiento del terreno, aunque superado en número y equipamiento.
  • Éxito estimado: 40%



Estimación de bajas

Las bajas en este conflicto serían significativas para ambos bandos, reflejando la intensidad de los combates y las defensas bien preparadas.

Bajas estimadas para Argentina: mínimo de 15.000-20.000 (incluyendo muertos, heridos y prisioneros) Bajas estimadas para Chile: mínimo de 15.000-40.000 (incluyendo muertos, heridos y prisioneros y civiles dependiendo de su grado de involucramiento)

Estas estimaciones subrayan el costo humano de un conflicto que, aunque hipotético, refleja la gravedad de una escalada militar entre dos naciones vecinas.

Resumen

Una campaña blindada del EA sobre las fuerzas chilenas en la región magallánica hubiese sido una campaña sangrienta bajo cualquier consideración que se haga. La posibilidad de éxito existía pero no estaba bajo ningún aspecto garantizada. Pasado el tiempo y comparadas los análisis antagónicos de cada lado, queda claro que, desde el punto de vista chileno, muchas alternativas de ataque argentinas hubiesen sido completamente sorpresivas y hasta innovadoras pese a estar en los manuales de doctrina desde la SGM. El esquema defensivo chileno era clásico, hasta diría de libros de tácticas defensivas con hojas amarillentas. Defensa escalonada táctica y fija pero con amplia escasez de recursos, con lo cual eran como ladrillos sin mortero. Y aquí me remito a los mismos comentarios del productor de explosivos mineros devenido en magnate de armas perseguido, el Sr. Cardoen. En una entrevista a un programa de la cadena estatal trasandina, él mismo comenta que fue solicitado sus servicios por las fuerzas armadas para armar minas antitanque dado que el ECh carecía completamente de inventario de las mismas. Es decir, la defensa de Magallanes no iba a estar inundada ni mucho menos de minas AT, tal vez uno de los elementos clave para ralentizar un avance blindado. No lo digo yo, repito. Sin eso, la defensa del Sr. Floody parece un enorme espantapájaros.

Por otro lado, es imprescindible señalar la alarmante sobrevaloración que el organizador de la defensa, el mencionado señor Floody Buxtor, otorgaba a los Carabineros. Esta es, indiscutiblemente, una fuerza de policía civil y fronteriza, y en ninguna circunstancia debería ser considerada una fuerza de combate. Es probable que este señor pretendiera aprovechar su vasto conocimiento como baqueanos de la región o realizando inteligencia con puesteros infiltrados, pero ¿acaso pensaba este oficial de ascendencia británica que con Carabineros iba a enfrentar con éxito un asalto blindado o aerotransportado? ¿Realmente creía Floody que podría confiar su vida y la defensa de Punta Arenas a una fuerza policial militarizada sin ningún antecedente bélico? Peor aún, su único antecedente bélico fue invadiendo territorio argentino en Lago del Desierto. Allí, una patrulla de Carabineros se estacionó por varios días con fusiles SIG, parapetándose en un galpón devenido en retén  defendiendo la posición (standing the ground). No fue necesario citar a La Concepción ni a Pratt: a la primera ráfaga de los gendarmes, que abatieron un militar chileno, todos los carabineros se rindieron. Todos. ¿Esa fuerza era sobre la que se asentaba este majestuoso general? Bajo cualquier análisis, tanto por su funcionalidad como por sus antecedentes, Floody estaba completamente equivocado.

Todos los análisis conducen a una inexorable derrota chilena en donde, en el mejor de los escenarios, se lograría un estancamiento al avance dentro del actual territorio chileno. El daño a la infraestructura local hubiese sido multimillonario y las bajas humanas por decenas de miles. Un escenario, a todas luces, lamentable. Este terror que generó la situación a las fuerzas armadas chilenas, junto con el evento de Malvinas en 1982, moldearía toda la política de defensa de ese país hasta el presente.


Citas

Patricia Arancibia Clavel, Francisco Bulnes Serrano. La escuadra en acción. 1978: el conflicto Chile-Argentina visto a través de sus protagonistas. Santiago, Chile: Catalonia, 2017. ISBN: 978-956-324-298-0

Entrevistas de TVN de Chile citadas en el reporte.


viernes, 19 de diciembre de 2025

G7A: La batalla de Leuthen

 

La importancia de la batalla de Leuthen

War on the Rocks


 

En la nevada tarde del 5 de diciembre de 1757, un granadero prusiano cantó el coro del himno Nun danket alle Gott ("Ahora damos gracias a Dios"), y miles de voces se unieron a él mientras su ejército daba gracias por una de las mayores victorias en el campo de batalla de su rey, Federico el Grande. El ejército acababa de librar una batalla a las afueras de la aldea de Leuthen, en la actual Polonia. Esta escena, famosamente narrada a lo largo de la historia alemana, se convirtió en sinónimo de la destreza guerrera y el genio militar de Federico II de Prusia, así como del auge del estado prusiano.

La batalla de Leuthen fue un momento crucial en la Guerra de los Siete Años y en la historia de Europa Central. Los militares modernos deberían preocuparse por esta batalla, ya que los resultados obtenidos por Federico el Grande en Leuthen ponen de relieve la contingencia y el dinamismo de la guerra. Igualmente importante, Leuthen demuestra los peligros de la especularización: asumir que el enemigo reaccionaría de la misma manera que nosotros en una situación operativa dada. Los oponentes austriacos de Federico observaron las maniobras del rey y las interpretaron desde la perspectiva de lo que harían en el mismo entorno. Los resultados fueron fatales para ellos y forjaron la reputación militar de Federico.

 

Conflicto entre grandes potencias en la Europa del siglo XVIII

A principios de diciembre de 1757, parecía que, al menos en la Europa continental, Prusia y sus aliados habían perdido lo que se conocería como la Guerra de los Siete Años (1756-1763). Una serie de mazazos, asestados a finales del verano por los enemigos franceses y austriacos del rey prusiano Federico II, "el Grande", amenazaron con poner fin a la guerra. Federico había sufrido su primera derrota seria en Kolín en junio, y sus aliados anglo-hannoverianos sufrieron una catástrofe tras la batalla de Hastenbeck en julio. Mientras Federico se había vuelto para enfrentarse a los franceses, sus enemigos austriacos habían establecido una base en su territorio al tomar la fortaleza de Schweidnitz y aplastar al ejército de campaña prusiano en Silesia, en Breslavia, en noviembre.

Los dos últimos acontecimientos fueron especialmente preocupantes para Federico, ya que ambos ocurrieron en el Ducado de Silesia. En Europa Central, la Guerra de los Siete Años se libró por el control de Silesia: un territorio vital en la intersección entre el norte y el sur del Sacro Imperio Romano Germánico (similar en gran medida a Alemania y partes de la Polonia actual). Silesia también era una zona fronteriza de gran importancia económica, situada entre la Europa germanoparlante y la Mancomunidad de Polonia-Lituania, al este. El control de Silesia catapultaría (apenas) el estatus de Prusia a la categoría de grandes potencias europeas, junto con Francia, Austria, Rusia y Gran Bretaña, mientras que una Silesia dominada por Austria garantizaría que Prusia nunca más ascendiera por encima de las filas de las potencias medianas en Alemania, sufriendo un destino similar al de Baviera tras las Guerras de Sucesión Española y Austriaca.

Así, mientras el ejército de Federico II había obtenido una importante victoria en Rossbach el 5 de noviembre sobre los ejércitos francés y del Sacro Imperio Romano Germánico, el futuro de Prusia pendía de un hilo mientras las fuerzas de Federico retrocedían hacia Silesia a finales de noviembre y principios de diciembre de 1757. Si el ejército prusiano ganaba la batalla que se avecinaba, la guerra continuaría, con el destino de Prusia aún en duda. Si el ejército austriaco, más numeroso, que aguardaba a los prusianos de Federico ganaba la batalla, al menos una parte de Silesia permanecería casi con toda seguridad en manos austriacas al final de la guerra.

Flanqueando a los austriacos

Al mover fuerzas entre teatros y reconstituir las fuerzas destrozadas en Breslau el 22 de noviembre, Federico logró reunir una fuerza de poco menos de 40.000 tropas . Su oponente austriaco, el príncipe Carlos de Lorena, tenía entre 50.000 y 55.000 soldados. El vencedor de Breslau (aunque perdedor de muchas otras batallas), el príncipe Carlos mantuvo el mando gracias a su alta cuna. Había sido derrotado repetidamente por Federico en la anterior Guerra de Sucesión Austriaca de 1741 a 1748 (Prusia abandonó la guerra en 1745, pero los combates entre Austria y Francia continuaron hasta 1748), pero su lugar como (doble) cuñado de la archiduquesa austriaca María Teresa lo había mantenido, hasta este punto, aislado de las consecuencias del fracaso.

Federico, probablemente el caudillo real más hábil del siglo XVIII, distaba mucho de ser un comandante impecable , pero había estudiado rigurosamente el arte del generalato durante gran parte de su vida adulta y poseía la capacidad, tanto de jefe de estado como de comandante de campo ( roi-connétable ), de asumir riesgos agresivos que muchos otros generales se negaban a asumir. Estos riesgos obligaron a su veloz ejército a atacar repetidamente a fuerzas enemigas mayores desde direcciones inesperadas: con frecuencia, esto conducía a victorias espectaculares . En ocasiones, a derrotas igualmente espectaculares .

En la mañana del 5 de diciembre, Federico ordenó a su ejército acercarse a la posición austriaca desde Neumarkt, al oeste, y luego flanquearla hacia Lobetinz, al sur. Un débil asalto hacia la aldea de Frobelwitz fijó la atención austriaca en su frente, en el centro de la línea, y entonces el ejército prusiano se desplazó hacia el sur. El movimiento de flanqueo prusiano probablemente fue visible para el ejército austriaco, al menos al principio: ¿Por qué no se movilizaron para hacer frente a esta amenaza? En cada batalla importante de mediados del siglo XVIII, hubo múltiples "casos de combate" o no batallas, en los que un bando se acercaba en formación de batalla, pero tras reconocer la posición enemiga, declinaba atacar y se retiraba. En Leuthen, el príncipe Carlos y su alto mando malinterpretaron fatalmente el objetivo prusiano. Creyeron que Federico se había acercado, decidieron que su posición parcialmente fortificada era demasiado fuerte para atacarla y entonces se desplazaron para amenazar las comunicaciones austriacas con la fortaleza de Schweidnitz, al sur.

El objetivo de Federico no eran las fortalezas ni las líneas de comunicación enemigas, sino el ejército de campaña de su oponente. Como resultado, las fuerzas prusianas desviaron su marcha hacia el sur, de vuelta al oeste, y luego se acercaron al flanco sur (izquierdo) de la posición austriaca, que era una línea orientada al oeste, que se extendía de sur a norte. El ejército prusiano se aproximaba a esa línea desde el sur —para emplear mal una metáfora de táctica naval, « cruzando la T» del ejército austriaco—. Esta maniobra de flanqueo se convirtió en el sello distintivo de la batalla, comúnmente asociada con el arte de la guerra prusiano bajo el reinado de Federico el Grande. La vanguardia prusiana de granaderos y regimientos de élite abrumó rápidamente a las fuerzas aliadas con Austria de Baviera y Wurtemberg en el extremo sur del campo de batalla, cerca del pueblo de Sagschütz.

Lejos de ser una batalla rápida, con un final breve y relativamente pocas bajas como la batalla de Rossbach del mes anterior, Leuthen fue una batalla larga y prolongada. El alto mando austriaco logró desplazar a muchas de las tropas del norte y centro de su línea de batalla a una posición defensiva alrededor del pueblo de Leuthen. Los regimientos de élite prusianos sufrieron bajas al intentar asaltar posiciones defensivas improvisadas, como el cementerio central de Leuthen.

Mientras la infantería de ambos ejércitos disputaba la aldea de Leuthen, las únicas fuerzas importantes no comprometidas eran las alas de caballería de la derecha austriaca y la izquierda prusiana. El comandante de la caballería austriaca, el inspirador Joseph Graf Lucchesi d' Averna, lanzó sus fuerzas al ataque con la esperanza de invadir las posiciones de artillería prusiana en la cresta de Butter-Berg y atacar a la infantería prusiana en torno a Leuthen por el flanco. De haber tenido éxito, este contraataque habría decidido la batalla a favor de los austriacos. Sin embargo, debido a la posición elevada que se interponía, Lucchesi no pudo ver que las unidades de caballería prusiana esperaban para proteger a la infantería. Estos prusianos lograron interceptar y retrasar el avance de los escuadrones de caballería pesada austriaca. Lucchesi fue decapitado por un disparo de bala, y llegaron escuadrones adicionales de caballería prusiana para decidir la situación a su favor. Con la caballería enemiga neutralizada, la infantería prusiana finalmente ganó la contienda por la aldea de Leuthen y expulsó al enemigo del campo de batalla. Federico había obtenido lo que se consideraría, con o sin razón, la mayor victoria de su carrera militar.

La batalla y la guerra

El impacto inmediato de la batalla de Leuthen fue significativo : con un coste aproximado de 6.000 bajas, los prusianos infligieron unas 21.000 bajas a sus oponentes, incluyendo la toma de unos 13.000 prisioneros de guerra. A esta desalentadora cifra hay que añadir las consecuencias de las operaciones de limpieza prusianas en Silesia durante los cinco meses siguientes: casi 20.000 soldados austriacos quedaron varados en Breslavia y se rindieron como prisioneros, y otros 5.000 fueron capturados cuando la fortaleza de Schweidnitz capituló en abril del año siguiente. Por lo tanto, la consecuencia de Leuthen fue la pérdida de casi 50.000 austriacos, la mayoría como prisioneros de guerra.

A pesar de esto, Leuthen no fue una batalla decisiva: no determinó la Guerra de los Siete Años, donde las operaciones de combate se prolongarían cinco años más y la paz finalmente llegaría a principios de 1763. Leuthen sí garantizó que Federico continuara luchando. Las batallas gemelas de Rossbach y Leuthen salvaron a la monarquía prusiana de la destrucción. En su reciente análisis de Leuthen, TG Otte la ha llamado (quizás melodramáticamente) «la segunda fundación de Prusia». Probablemente no se equivoca mucho, ya que sin Leuthen, el reino prusiano no habría sobrevivido para convertirse en una gran potencia.

Es imposible resumir la historia posterior de la Guerra de los Siete Años en un breve ensayo, pero basta con decir que se avecinaban muchas victorias austriacas y derrotas prusianas. Federico seguiría aprendiendo de sus costosos errores, adaptando su arte de la guerra a las necesidades del conflicto. Justo cuando se disponía a rendirse, Isabel Petrovna, emperatriz de Rusia, falleció a principios de 1762. Su muerte le permitió a Federico centrarse en su enemigo austriaco, ganando batallas menores clave al final de la guerra y (una vez más) liberando Silesia del control austriaco. Sin recursos económicos y con sus recursos militares agotados, la archiduquesa María Teresa de Austria se vio obligada a firmar la paz cuando la suerte de la guerra favoreció a sus enemigos prusianos.


Leuthen a través de los años

Como la mayoría de las batallas relacionadas con la vida y la muerte de naciones, la lucha en Leuthen ha pasado por diversas etapas de interpretación. Inmediatamente después, la propaganda prusiana intentó inflar el número de austriacos presentes, de modo que, incluso hoy en día, es frecuente oír afirmaciones de que 65.000 o más soldados austriacos lucharon en la batalla. Un oponente más numeroso hizo que Federico el Grande pareciera un genio militar aún mayor del que merecían sus impresionantes victorias.

Del lado austriaco, la búsqueda de un chivo expiatorio se centró en dos áreas. En primer lugar, las tropas aliadas no austriacas (bávaros y wurtembergianos) desplegadas en la zona del ataque prusiano inicial resultaron ser un blanco fácil para el estamento militar austriaco que buscaba excusas para el desastre. En segundo lugar, el general Lucchesi, quien había muerto al frente de sus tropas en combate, fue rápidamente elegido como un oportunista conveniente para la pérdida. Esto se puede ver en las memorias frecuentemente citadas del príncipe de Ligne, un oficial subalterno del servicio austriaco en la batalla: «Nunca debimos haber escuchado a Lucchesi... los pocos wurtembergianos que no huyeron se rindieron... los bávaros se marcharon pocos minutos después». A pesar de sus esfuerzos por permanecer en el mando, el príncipe Carlos de Lorena no pudo desviar completamente la culpa por el desastre y abandonó el ejército en enero de 1758. Su caída coincidió con el ascenso de una nueva generación de líderes militares austriacos, que infligieron severas derrotas a Federico en los años siguientes de la guerra.

Con el paso del siglo XVIII al XIX, las victorias de Federico se convirtieron en la fuente de un nacionalismo en el norte de Alemania que emergió antes, durante y después de las Guerras Napoleónicas. Tras una posición ambigua en la era posnapoleónica, Federico y Leuthen ocuparon el lugar de un mito fundacional mientras Otto von Bismarck libraba una serie de guerras y allanaba el camino para la unificación de Alemania bajo el liderazgo prusiano en 1864, 1866 y de 1870 a 1871. La batalla, y en particular el canto del himno " Nun danket alle Gott" por las tropas inmediatamente después de la batalla, adquirió un profundo significado espiritual y nacional. Las pinturas de la batalla, las tropas cantando y el rey se generalizaron durante el período del Kaiserreich . Con la entrada y la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial, Leuthen permaneció en el corazón de la identidad alemana. En las décadas de 1920 y 1930, la Batalla de Leuthen cobró nueva vida en un nuevo medio: el cine. Más de una docena de películas , en las que Federico II fue interpretado casi siempre por el actor Otto Gebühr, intentaron cautivar al público con la era fredericana. Una entrega particularmente patriótica, " Der Choral von Leuthen" , centrada en la batalla, se estrenó cuatro días después de que Adolf Hitler asumiera la cancillería de la República de Weimar. Dado que el recuerdo popular de Leuthen estaba estrechamente vinculado al régimen nazi, las representaciones populares de Federico y Leuthen se volvieron mucho menos frecuentes, incluso y sobre todo en Alemania, tras los horrores del Holocausto y la Segunda Guerra Mundial.

Lecciones de Leuthen

Leuthen sigue siendo un tema relevante para el estudio militar en el siglo XXI. La batalla es un importante recordatorio de la contingencia de los acontecimientos militares. Un notable éxito táctico, Leuthen aportó beneficios estratégicos a Prusia. El gobierno británico, obligado a aceptar la vergonzosa convención de Kloster-Zeven , repudió este acuerdo ante las victorias prusianas y proporcionó a Prusia una sustancial ayuda militar durante el resto del conflicto. Esto impidió que los ejércitos franceses intervinieran decisivamente contra Prusia. El dinero proporcionado por los subsidios británicos permitió a Federico continuar la ardua lucha por la supervivencia que caracterizó la Guerra de los Siete Años después de Leuthen.

Leuthen, entonces, demuestra cómo una victoria inesperada en el campo de batalla puede galvanizar y cambiar las relaciones internacionales y los asuntos diplomáticos: tal vez como el éxito disfrutado por las fuerzas armadas ucranianas en los días inmediatamente posteriores a la invasión rusa a gran escala en 2022. Las historias de heroísmo y estoicismo de un jefe de estado en peligro pueden cambiar la opinión internacional, ya sean Frederick y Leuthen en 1757, o el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy y el aeropuerto de Hostomel en 2022.

Leuthen también es una poderosa lección de que una victoria, incluso una que parezca decisiva, no siempre conlleva el colapso del enemigo y el fin de la guerra. El público británico se enamoró profundamente de Federico tras las consecuencias de Rossbach y Leuthen, pero poco a poco lo relegó a un lugar de irrelevancia y crítica al no materializarse una victoria rápida. De hecho, una victoria espectacular e inesperada puede generar expectativas de tal manera que la realidad habitual de la guerra de desgaste parezca casi una derrota.

Para los profesionales militares, el combate en Leuthen muestra los peligros de la especulación y la suposición en el pensamiento estratégico. Los profesionales deben ser cautelosos al asumir que "sabemos" lo que el enemigo está haciendo o va a hacer. El alto mando austriaco en Leuthen asumió que su oponente prusiano se desplazaba hacia el sur para amenazar sus comunicaciones con Schweidnitz y obligarlos a abandonar una posición defensiva favorable. Es lo que habrían hecho, por lo que asumieron que Federico también lo haría. Después de la batalla, un oficial austriaco informó que "todos creían que marchaba hacia Schweidnitz". Esta especulación provocó complacencia ante un ataque inesperado.

Finalmente, Leuthen ofrece un espacio para reflexionar sobre el rol del mando. Liberado por su rol como rey de mando, Federico pudo aceptar riesgos prudentes y lanzar operaciones contra oponentes numéricamente superiores en posiciones defensivas. Fue excepcionalmente capaz de superar un problema endémico entre los comandantes de ejército de su época: la cautela y la indecisión. El general austriaco Lucchesi también tomó la iniciativa y aceptó riesgos prudentes al lanzar su contraataque de caballería. A veces, la diferencia entre un comandante al que se elogia durante los siguientes 250 años y uno que es convertido en chivo expiatorio y luego olvidado es tan sutil como la trayectoria imprecisa de una bala de cañón.




 

jueves, 18 de diciembre de 2025

M4 Sherman: El motor A57

Motor: Chrysler A57 Multibank





El Chrysler A57 Multibank fue uno de los motores más inusuales e ingeniosos jamás creados. Desarrollado en 1940 por Chrysler para responder a la urgente demanda de motores confiables para tanques durante la Segunda Guerra Mundial, este proyecto destacó por su originalidad. En lugar de diseñar un motor completamente nuevo desde cero, los ingenieros de Chrysler tomaron un enfoque brillante: combinaron cinco de sus motores automotrices de seis cilindros en línea en una sola unidad. El resultado fue una maravilla mecánica de 30 cilindros y 21 litros, que impulsó muchos de los tanques M3 Lee y M4A4 Sherman usados por las fuerzas aliadas durante la guerra.
Cada uno de los cinco motores de seis cilindros desplazaba alrededor de 250 pulgadas cúbicas y se organizaba radialmente alrededor de un eje de salida central. En conjunto, producían aproximadamente 445 caballos de fuerza a 2 400 rpm y un desplazamiento total de 1 250 pulgadas cúbicas. Cada motor tenía su propio carburador, sistema de encendido y bomba de agua, todos sincronizados mediante una compleja red de engranajes y correas. El Multibank fue diseñado de modo que, incluso si uno de sus cinco bloques fallaba, los otros cuatro podían mantener el tanque en movimiento, una ventaja crucial en condiciones de combate.
Aunque el A57 era grande y mecánicamente complejo, demostró ser sorprendentemente confiable en servicio. Su principal ventaja era el uso de herramientas y componentes automotrices ya existentes en la producción de Chrysler, lo que facilitaba su fabricación y mantenimiento durante la guerra. Su diseño único exigía un casco ligeramente más largo para el tanque M4A4 Sherman, lo que lo distinguía de otras variantes. A pesar de su peso y de la dificultad para repararlo en espacios reducidos, el motor ganó respeto por su durabilidad y entrega constante de potencia.
Desde el punto de vista mecánico, el Multibank fue una obra maestra de sincronización. Los cinco motores individuales estaban engranados para accionar un solo eje de salida, y el sistema de enfriamiento fue cuidadosamente diseñado para mantener un funcionamiento equilibrado en los 30 cilindros. 





miércoles, 17 de diciembre de 2025

Desembarco: Las 5 principales operaciones en la historia reciente

 

Las mayores invasiones anfibias de la historia moderna

Waqas Ali | War History Online

En este artículo, vamos a analizar los cinco grandes desembarcos anfibios de la historia reciente, muchos de los cuales tuvieron lugar durante la Segunda Guerra Mundial.

5. Batalla de Inchon

La batalla de Inchon fue una invasión anfibia durante la guerra de Corea, que resultó en una victoria decisiva y un cambio estratégico a favor de las Naciones Unidas. En la operación participaron unos 75.000 soldados y 261 buques de guerra, y condujo a la reconquista de Seúl, la capital de Corea del Sur, dos semanas después.

La batalla comenzó el 15 de septiembre de 1950 y terminó cuatro días después. La ciudad de Incheon, en gran parte indefensa, fue asegurada tras ser bombardeada por las fuerzas de la ONU. La batalla puso fin a una serie de victorias del Ejército Popular de Corea del Norte invasor. La posterior reconquista de Seúl por la ONU cortó parcialmente las líneas de suministro del EPNOC en Corea del Sur.

La 31.ª División de Infantería desembarca en Inchon.

4. Invasión de Filipinas

El 20 de octubre de 1944, el Sexto Ejército de EE. UU., apoyado por bombardeos navales y aéreos, desembarcó en la favorable costa oriental de Leyte, una de las islas del grupo de islas Visayas, al noreste de Mindanao.

Su segundo objetivo principal era Mindoro. Esta gran isla se encuentra justo al sur de Luzón y la bahía de Manila, y el principal objetivo de MacArthur al tomarla era poder construir aeródromos para aviones de combate que dominaran el cielo sobre la isla más importante de Luzón, con su principal puerto marítimo y la capital, Manila.

Mindoro estaba ocupada solo parcialmente por el ejército japonés, y gran parte de su territorio estaba en manos de guerrillas filipinas, por lo que fue rápidamente invadida. Los ingenieros del ejército estadounidense se pusieron manos a la obra para construir rápidamente una importante base aérea en San Fabián. 

Douglas MacArthur desembarca en Leyte

Mindoro fue una victoria importante para el 6.º Ejército, y también proporcionó la base principal para el siguiente movimiento del 6.º Ejército de MacArthur: la invasión de Luzón, especialmente en el golfo de Lingayen, en su costa occidental, que fue invadido el 9 de enero de 1945 cuando se desplegaron allí las primeras unidades.

Casi 175.000 hombres cruzaron la cabeza de playa de treinta y dos kilómetros en pocos días. Con un fuerte apoyo aéreo, las unidades del Ejército avanzaron tierra adentro, tomando Clark Field, a 64 kilómetros al noroeste de Manila, en la última semana de enero.

Le siguieron dos desembarcos importantes más: uno para aislar la península de Bataan y otro, que incluyó un lanzamiento de paracaidistas, al sur de Manila. Las pinzas se estrecharon sobre la ciudad y, el 3 de febrero de 1945, elementos de la 1.ª División de Caballería estadounidense avanzaron hacia las afueras del norte de Manila, mientras que el 8.º Regimiento de Caballería atravesó los suburbios del norte y entró en la ciudad.

3. Campaña de Galípoli (Primera Guerra Mundial)

La campaña de Galípoli (abril-diciembre de 1915) fue el intento británico y aliado de capturar los Dardanelos y, finalmente, avanzar sobre Estambul, forzando la rendición del Imperio otomano y obteniendo el control del Mar Negro. Fue la primera vez en la historia moderna que se intentó una operación anfibia a gran escala. Sin embargo, se considera que esta campaña estuvo mal gestionada y careció de recursos desde el principio. De hecho, la operación más exitosa de la campaña fue la evacuación.

Galípoli es la larga franja de tierra que se extiende desde el extremo noroeste de la parte europea de Turquía. Ambos lados de los Dardanelos estaban fuertemente defendidos por fuertes y cañones otomanos. Fue Winston Churchill, Primer Lord del Almirantazgo, quien propuso el plan para tomar Estambul. El intento inicial fue un asalto naval.

Los británicos enviaron una fuerza, compuesta por muchos buques de guerra viejos y obsoletos, para tomar el estrecho, pero fue en vano. El siguiente intento fue por tierra, por lo que tropas británicas (incluidos canadienses e indios), francesas, australianas y neozelandesas fueron enviadas a Galípoli.

Playa Oeste, Helles

Los barcos británicos bombardearon la punta de la península, pulverizando las fortalezas otomanas, pero perdiendo el factor sorpresa. Las tropas turcas y árabes reforzaron sus defensas con posiciones elevadas, trincheras, ametralladoras y alambre de púas en el agua.

Los británicos y franceses desembarcaron en Cabo Helles, el punto más meridional, y el Cuerpo de Ejército Australiano y Neozelandés (ANZAC) desembarcó en lo que se conoció como la Ensenada ANZAC, a pocos kilómetros al norte, en la costa egea de Galípoli, para aislar a los otomanos y reunirse con las demás divisiones en el centro. Pero al final del día, las fuerzas aliadas apenas habían logrado abandonar las playas, y 5.000 soldados resultaron muertos o heridos.

A partir de ese día, la campaña se convirtió en un sangriento punto muerto. El último intento por romperlo tuvo lugar en agosto. La ofensiva de Sari Bair, encabezada desde la ensenada de Anzac, logró avanzar varios kilómetros tierra adentro antes de que los otomanos finalmente doblegaran a los exhaustos y escasos hombres que quedaban tras el desorganizado asalto.

Los británicos y franceses abandonarían finalmente el Cabo Helles a principios de enero de 1916.

La evacuación total de las tropas comenzó el 15 de diciembre . Esta se realizó exclusivamente de noche, comenzando con las tropas de apoyo y las reservas, y luego reduciendo gradualmente el número de efectivos en las trincheras. Para el 19 de diciembre, 36.000 soldados habían sido evacuados por mar, y solo quedaban 10.000.

Esa noche, las tropas restantes se escabulleron. En su huida, muchos colocaron rifles y explosivos en ingeniosos dispositivos de temporización y plantaron granadas y minas tanto para hacer creer a los otomanos que aún estaban allí como para hostigarlos con trampas explosivas cuando finalmente llegaran a inspeccionar las trincheras abandonadas.

A las 4:10 de la madrugada del 20 de diciembre, la ensenada de Anzac y la bahía de Sulva estaban desiertas, sin una sola baja. Si bien se cree que los otomanos fueron completamente engañados por el plan de White, es muy posible que Mustafa Kemal, el general turco en Galípoli, estuviera dispuesto a dejar escapar a los Aliados, ya que la campaña causó miles de bajas entre sus tropas.

Al final de la campaña de Galípoli, los Aliados habían sufrido más de 100.000 bajas, y el Imperio Otomano aproximadamente el doble.

2. Batalla de Okinawa

Muchos aún creen que la Operación Neptuno, o quizás el Día D, fue el mayor desembarco anfibio de la historia. Sin embargo, un análisis estadístico comparativo directo revela que el mayor desembarco anfibio 
tuvo lugar cuando la Alemania nazi estaba prácticamente derrotada.

La batalla de Okinawa se libró en el Pacífico entre los Aliados, liderados por Estados Unidos, y las fuerzas japonesas. También conocida como Operación Iceberg, la batalla consistió en una serie de escaramuzas en las islas Ryukyu, cuyo centro era la isla de Okinawa.

El 1 de abril de 1945, los Aliados lanzaron un asalto anfibio a gran escala sobre las islas con el objetivo de derrotar a los japoneses en Okinawa.

Marines desembarcan en la playa de Okinawa
La batalla fue una de las más feroces y sangrientas de toda la campaña del Pacífico debido a la sorprendente intensidad de los ataques kamikaze japoneses y a la superioridad numérica de los buques de guerra, vehículos blindados y tropas terrestres aliadas. Durante ochenta días, se desembarcaron refuerzos en el bando aliado, que había cortado efectivamente todas las rutas de acceso a la isla para los japoneses, impidiéndoles así reforzar o reabastecer a sus tropas. Los últimos vestigios de resistencia japonesa cesaron el 21 de junio.

Las pérdidas sufridas durante la batalla llevaron al alto mando estadounidense a reconsiderar todos los planes de invasión del territorio japonés. Estados Unidos perdió casi 20.000 hombres, mientras que Japón perdió más de 77.000; además, los Aliados perdieron decenas de barcos, cientos de aviones y un gran número de tanques.

1. Desembarco del Día D en Normandía

El desembarco de Normandía, con nombre en clave Operación Overlord, fue uno de los asaltos anfibios más decisivos de la historia moderna. Los desembarcos comenzaron el 6 de junio de 1944 e iniciaron la liberación de Europa Occidental.

Si bien la batalla de Okinawa involucró a más tropas terrestres, que desembarcaron en las cabezas de playa, la Operación Overlord a menudo se considera más significativa y con mayor impacto en la historia que Okinawa.

Vista de la línea costera de Normandía

Las fuerzas aliadas contaban con un total de 156.000 hombres, frente a casi 50.000 alemanes, apoyados por 170 cañones costeros. Hitler, anticipando tal ataque, ordenó al mariscal de campo Erwin Rommel que asumiera el mando de las fuerzas alemanas en 1943 y construyera el Muro Atlántico para frustrar los intentos aliados de reconquistar Francia, Bélgica, los Países Bajos o Noruega.

Justo antes de que comenzaran los desembarcos, se ejecutó un asalto aerotransportado masivo contra las baterías y defensas alemanas en la costa y, a medianoche, miles de tropas aerotransportadas aterrizaron profundamente tras las líneas enemigas.

Los desembarcos anfibios comenzaron a las 06:30 en las playas objetivo, divididas en cinco sectores: Utah y Omaha para los estadounidenses, Gold y Sword para los británicos y Juno para los canadienses. Los hombres que desembarcaron en Utah, Sword y Gold encontraron una resistencia ligeramente menor de la esperada, pero en Juno y Omaha los alemanes hicieron que los Aliados pagaran un alto precio por cada centímetro ganado.

Esta fue la invasión más decisiva de la Segunda Guerra Mundial, que abrió el camino a una contraofensiva contra la ocupación nazi alemana de los países aliados en Europa Occidental.


martes, 16 de diciembre de 2025

Arqueología: El pecio romano del Tamésis

Pecio romano en Londinium





En 1910, durante la construcción del County Hall en la orilla sur del Támesis, los trabajadores descubrieron el naufragio de un antiguo barco incrustado en el limo.
Construido a partir de roble inglés en el siglo III en un estilo romano, el barco data de la época en que Londres era conocida como la colonia romana de Londinium.
En ese momento, una teoría romántica popular sugirió que el buque podría haber sido un buque de guerra hundido durante la batalla entre Allectus y Constancio en el 296, aunque también podría haber sido un transbordador.
El barco fue extraído cuidadosamente del río intacto usando una gran grúa de madera. Posteriormente, el Museo de Londres adquirió el naufragio y lo exhibió hasta la década de 1930.
Se cree que todavía está en posesión del Museo de Londres, el sucesor del Museo de London.
Según el libro de Richard Hingley "Londonium", el barco está ahora almacenado, aunque otra fuente indica que "no sobrevivió intacto. "