jueves, 9 de julio de 2026

Argentina: El origen del Sol de Mayo

 El verdadero origen del Sol de Mayo

Nuestro Sol

El Sol de Mayo es aquella estrella que decora nuestra bandera. Rostro que vemos todas las mañanas, en algún momento de nuestro día. Para los que no son argentinos o uruguayos, el Sol de Mayo es el Sol que está en nuestras banderas.
En el caso de la Argentina la pueden ver en el centro de la misma, sobre la franja blanca y entre las franjas azules. En el caso uruguayo se encuentra en una esquina, conjugando con colores similares. Tiene 32 rayos, 16 rectos y 16 curvos, y porta un rostro masculino centrado; la variante uruguaya varía en la cantidad de rayos.
Escribir sobre ella parece simple, pero es más complejo, pues oculta mucho detrás de su luz. Presenta un gran peso simbólico para nuestros pueblos y su origen sigue siendo centro del debate. Además, su simbología conjuga elementos de muchas épocas, siendo un estudio muy interesante.

Su origen y controversia

La bandera argentina en principio carecía de símbolos; el primer diseño oficial fue creado por Manuel Belgrano, cuatro años antes de que se añada el sol. Esta carencia de símbolos se debe a que se esperaba establecer la forma de gobierno, monarquía o república, para decidir qué se añadiría. Fue en 1818 que el diputado Luis José de Chorroarín propuso que fuese distintivo de nuestra bandera de guerra un sol pintado en medio de la misma. Una vez aceptada la propuesta, se incorporó la imagen del sol diseñado a las monedas.
El símbolo se hizo de uso común en el periodo revolucionario. Se hizo presente en poesías, propaganda, textos y proclamas independentistas, y por esto mismo se difundió por toda la región, popularizándose en Perú, razón por la cual el sol también fue enarbolado por su Ejército Libertador.
La narrativa oficial ha privilegiado la interpretación indigenista. Gran parte de los medios del mismo gobierno argentino comparten la hipótesis del origen nativo americano (del Tahuantinsuyo particularmente). Es importante aclarar que el origen indígena del Sol de Mayo es pura y exclusivamente una teoría realizada por un anarquista español a mediados del siglo pasado, Diego Abad de Santillán, fundamentando que el sol estaba inspirado en el dios incaico Inti, ya que el grabador, Juan de Dios Rivera Túpac-Amaru, era mestizo peruano.
Si bien a primera mano esta teoría parece válida y verosímil, hace falta volver mucho más atrás en el tiempo para encontrarnos con el origen real del símbolo. Estas teorías, por mas poco sustentadas que sean, coinciden mucho con los discursos indigenistas y con tendencia a la Patria Grande que nos encontramos en la actualidad. Es normal ver cómo movimientos políticos que buscan amalgamar la Argentina al resto del bloque latinoamericano con el fundamento del origen indígena trate de afirmar que el Sol de nuestra bandera sea un símbolo indígena.

Origen Heráldico

Un símbolo exactamente igual, un sol de rostro masculino rodeado de rayos rectilíneos intercalados, aparece en el manuscrito Heroica Symbola alrededor del siglo XVI (1551/1557), en la región de Lyon. La presencia de este símbolo similar al Sol de Mayo en tal manuscrito hace que salten las teorías del origen heráldico del símbolo, una de las más fuertes.

Este manuscrito (también llamado Devises héroïques), escrito por Claude Paradin, fue un libro de divisas (una rama de la heráldica) que recolectaba emblemas personales de diversas familias nobles o figuras históricas para representar lemas de vida o hazañas.
Contiene imágenes que pasaron al inconsciente colectivo, como la salamandra de Francisco I, las columnas de Hércules de Carlos V y variaciones del sol radiante. Este manuscrito fue referencia simbólica no solo de las casas de Europa, sino de las nuevas simbologías de América, y estos particulares símbolos podrían haber llegado al Río de la Plata a través de las corrientes masónicas (teniendo en cuenta su tendencia al análisis hermenéutico).
Esta es la hipótesis del origen europeo. Esta afirma que el origen del Sol de Mayo es el escudo de la familia De Solís, la familia del primer europeo en navegar las aguas del Río de la Plata, de tal forma, el primer europeo en pisar suelo rioplatense, la semilla de la civilización que hoy en día enarbolamos como Argentina.

Teniendo en cuenta esta nueva información, fundamentar que el origen del Sol de Mayo es el dios Inti queda corto de argumento, siendo que el único pilar del mismo es la etnia y el origen del grabador.

Origen Jesuita

El sol de la “Compañía de Jesús” es quizá la influencia más directa en el diseño del Sol de Mayo. Los jesuitas fueron los grandes educadores y arquitectos del Virreinato, inspirando académicamente la revolución a través de la doctrina de la soberanía del pueblo.
Volviendo a la bandera argentina, si bien existe la teoría de los colores borbónicos, la devoción de Belgrano por la Virgen es indiscutible. La compañía de Jesús fue la gran defensora del dogma de la inmaculada concepción en América, y la misma que promovía el uso de los colores azul, celeste y blanco como símbolos de pureza mariana mucho antes de que Carlos II creara su orden. Al elegir estos colores, Belgrano podría estar apelando al un símbolo religioso que una tanto a las élites criollas como al pueblo bajo, también educado en las misiones y colegios jesuitas.
Yendo de nuevo al sol, si observamos el arte barroco jesuita en las Misiones, como en las iglesias de Córdoba, vemos que la iconografía solar es casi omnipresente. Los jesuita utilizaban el sol radiante para representar a Cristo o a la Eucaristía.


Esta teoría también puede complementarse con que se haya mantenido la inspiración de la Compañía de Jesús y de la heráldica europea, considerando el diseño de los rayos y el rostro del sol, como pudimos ver en el manuscrito de símbolos y en la heráldica de varias casas europeas. Esta teoría gana peso cuando se considera que el grabador Rivera había sido formado en las tradiciones del Alto Perú, donde la iconografía jesuita era generalizada.


De esta forma, se habrá comisionado el sol en el centro de nuestra bandera no solo por influencia de la familia De Solís, sino también por influencia jesuita, pues el mismo escudo de la orden jesuita de la época, y hoy en día también, cuenta con el mismo patrón de 32 rayos rectilíneos intercalados.
A partir de esta última teoría, se puede tener en cuenta tanto los vínculos entre los jesuitas y los masones para llegar a conclusiones sobre su influencia sobre la configuración del símbolo.

Origen Masónico

Gran cantidad de los padres de la patria pertenecían a logias masónicas o de inspiración masónica. Particularmente, gran parte del Congreso del que Luis José de Chorroarín participaba tenia vínculos con la masonería.
Considerando el peso de la simbología de la luz y la simbología solar para los ritos masónicos, no es descabellado teorizar que la inclusión del sol a la simbología patria haya sido según la voluntad de los masones de la época. Yendo a los personajes principales, Belgrano, San Martín, Paso y Alvear son ejemplos de mentes de la revolución que pertenecían a la masonería o a logias operativas, donde se conectaban con el pensamiento de la época. La más reconocida es la Logia Lautaro.

En el marco masónico, el sol naciente simbolizaba el nacimiento de un nuevo orden iniciático y político: la representación de la libertad iluminando el mundo. En la tradición masónica, el oriente (el este) es el lugar de donde proviene la luz y el conocimiento.
Los masones, al hacer propios muchos de los misterios de culturas ancestrales, hemos tomado parte de ese simbolismo solar de la antigüedad, ya que en el sol y en sus ciclos se encuentra la fuente de vida transmitida por el G:.A:.D:.U:., la vemos en la naturaleza animando la materia sin vida, como cuando germina una semilla y en nosotros la reconocemos como “El Soplo divino”, que hace posible que la luz que esta oculta dentro, pueda brotar iluminando el alma y dando la vida.- Gran Logia de Panamá
El sol naciente de nuestro escudo y bandera, desde la lectura masónica, representa el nacimiento de una nueva nación que sale de la oscuridad del absolutismo monárquico hacia la luz de la “libertad” y la “razón”. Es análogo al sol iniciático, uno de los tres grandes pilares de una logia, representando al Venerable Maestro, que gobierna y anima la logia, como el sol gobierna el día.
Los rayos también tienen un significado desde la masonería: los rayos rectos simbolizan la luz, el intelecto, y los rayos ondulados simbolizan el calor, el corazón y el amor por la humanidad.
No hay registros masónicos (no públicos, por lo menos) que esclarezcan o confirmen el origen masónico del Sol de Mayo, pero teniendo en cuenta la presencia del mismo símbolo en manuscritos masónicos y el peso de la masonería en el gobierno que lo introdujo y en el periodo histórico y desarrollo ideológico de la Revolución, es la teoría más atractiva.

De la historia al arquetipo

Mas allá de si la inspiración fue jesuita, incaica o masónica, la elección del Sol no fue un accidente, sino una declaración de principios, una declaración de destino.
"Febo asoma, ya sus rayos iluminan el histórico convento. Tras los muros, sordos ruidos oir se dejan de corceles y de acero."
Los hombres de mayo, educados, ilustrados en las tradiciones, sabían que fundar una nueva nación requería invocar una autoridad que no dependiera de los reyes de la tierra, sino del orden del cielo. Eligieron el sol porque, consciente o inconscientemente, su realidad metafísica influía en sus imaginarios. Para comprender los símbolos de nuestra patria, y con ellos, la naturaleza de ella, es importante comprender el símbolo central de todos ellos, el sol: la naturaleza misma del poder.
Es innegable en este sentido la influencia de la mitología grecorromana en las elecciones de los padres de la patria respecto a la simbología patriótica. Más allá de la etnia del grabador, la decisión la tomaron los criollos, y no titubearon al alimentar el elemento grecorromano en nuestra simbología más tarde.

Metafísica del Sol, metafísica de la patria

I. El Principio y el Centro
Hablar del Sol es hablar de la primera, absoluta y superior forma de ser. Superior en jerarquía de toda forma de vida, comprender la metafísica del sol es comprender el astro como principio masculino de la vida, como padre de todo y germinador de toda vida. Pero de tantas cosas, ¿qué es?
El sol no es solo dador de toda luz, es centralizador y primer orden, pues todos los ordenes existentes derivan del precedente solar, es decir, es organizador de toda estructura analizable: es el eje inamovible alrededor del cual giran todas las multiplicidades.
Es el revelador, fuente de todo primer conocimiento de la realidad. Sin luz que medie entre nosotros y los mundos, no hay quien distinga materia alguna, ni bien del mal.
II. El Imperio y la Expansión
Sol Invictus es el Primer Imperio, es, por naturaleza, imperialista. No respeta fronteras, invade toda oscuridad y alcanza todo dentro de la capacidad. Es el que establece e inicia la jerarquía, y el que, a través de la constante y eterna lucha contra la forma y la deforma, expande orden, luz, vida, por lo que alcanzan sus rayos.
Sus rayos alcanzan todo lo que puede ser alcanzado, de alguna forma u otra, tarde o temprano. Es la fuente de constante expansionismo, penetrante de forma toda, formador de todo cambio, principio masculino de nuestra realidad. Todas las formas sienten su luz, y, de forma implacable, lo que no está preparado para su poder, perece.
A través de sus rayos, como principio activo, masculino, germina vida de la materia, la cual es pasiva, femenina. Es en conjugación de los principios masculinos y femeninos que se produce la vida.
III. La Legitimidad y el Poder Constituyente
Entonces, es el primer arquetipo de poder. El verdadero poder arquetípico se impone por su propia naturaleza. Se basa en sí mismo y en su estructura interna en relación a lo externo para dominar lo exterior del ser. Es el patrón cósmico que nos enseñó qué significa gobernar, y alrededor de él construimos nuestra naturaleza del poder.
Es el primer poder legítimo, no porque obedezca las normas de lo legitimo, sino porque establece la primera forma eterna de gobierno, da forma a lo que después se construye como legitimidad, en su orden y jerarquización del sistema: primero es el sol, después la legitimidad. No hay forma de que el sol sea ilegitimo.
Como astro, es el primer Poder Constituyente, pues constituye la forma fundamental de todo conocimiento, la forma de todo orden y la base de toda jerarquía, pues es origen de toda vida, entonces, de toda mente.
IV. La Ética Solar: Civilización y Vida
Y como principio de toda forma de ser, la forma mas pura de expresar la vida que nos es dada es ser como su fuente, en constante expansionismo, en constante y eterna exaltación.
No es ser opresores, es ser la fuerza solar que lleve la luz a la oscuridad, la civilización a la barbarie. Gracias al sol, fuente de todo, expandirse es la naturaleza del bien, pues retraerse es morir. El sol es la fuente más pura de energía vital, entonces, forma superior de existencia.
Es supervivencia, pues si no hay sol, si no hay expansión, imperio de la vida, no hay nada.
Mandato de poder
Si nuestra bandera porta este símbolo, este arquetipo, entonces el destino de la patria no puede ser el detraimiento, la obscuridad ni la sumisión. Portar el Sol de Mayo es aceptar el mandato de ser un núcleo, una estrella, irradiadora de civilización en nuestro continente.
No somos una nación nacida para la periferia ni para la sombra. El espíritu de nuestras gentes prueba lo contrario, pues irradian su luz en todos los lares del mundo, porque nacimos bajo el signo del Sol Invictus, del Christo y de toda expansión.
Honrar el símbolo patrio es, en última instancia, encarnar la voluntad solar de expansión, orden y jerarquía. Ser argentinos es tener la obligación moral de brillar.

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