Batalla de Pidna, 22 de junio de 168 a. C.
En las laderas del monte Olocrus, la superioridad táctica de la legión se ve más que nunca demostrada cuando la falange macedónica, en su arrollador avance, llega a terreno accidentado provocando su disgregación. Esto es aprovechado por los romanos, quienes detienen su retirada y se infiltran en los espacios que aparecen en la falange. Como resultado, da inicio una auténtica carnicería, donde las gladius romanas se vuelven más eficaces que nunca en el combate cerrado...
Si tras Cinoscefalos y Magnesia aún quedaban dudas, respecto a la superioridad de la legión sobre la falange, estás quedan completamente despejadas. Aunque, todavía casi un siglo despues, ambos sistemas de combate volverían a enfrentarse durante las Guerras Mitridáticas.
Pidna también marco el fin de la independencia del reino de Macedonia y la hegemonía absoluta de Roma en todo el Mediterráneo.
🎨 Ilustración de Christian Jégou (los falangistas son literalmente despedazados por los legionarios)

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